30430(07-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30430  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            

Magistrado ponente:  

                                      YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS   

Aprobado Acta N° 287  

Bogotá,  D. C., octubre siete (7) de dos mil  ocho mil ocho (2008).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la demanda de casación presentada por el procesado William Acosta Sánchez,  contra  la  sentencia proferida por el Tribunal Superior de Ibagué por medio de  la   cual   confirmó,   con   algunas   modificaciones   relacionadas   con  la  indemnización  de  perjuicios,  la  dictada  por  el  Juzgado  Sexto  Penal del  Circuito  de  esa  ciudad,  que lo condenó como autor responsable del delito de  homicidio culposo.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL:  

1.- Los primeros fueron tratados en el fallo  de segundo grado de la siguiente manera:   

El  8  de febrero de 2002, aproximadamente a  las  3:15  de  la  tarde  el  señor  Augusto David Salazar se movilizaba a alta  velocidad  en  su motocicleta DT-125 de placas MYJ-169 por la carrera cuarta con  calle  16  de  Ibagué, y cuando quiso esquivar al taxi Mazda de placas WTI-249,  conducido   por   William  Acosta  Sánchez,  quien  omitió  efectuar  el  pare  obligatorio  en  la  esquina  de la calle 16 con carrera 4ª, arrolló al señor  Nicolás  Toro,  de  80  años  de  edad,  causándole  graves  heridas,  a cuya  consecuencia  falleció  al día siguiente cuando era atendido en la Clínica de  los Seguros Sociales.   

2.- Abierta la correspondiente investigación  y  vinculado  al  proceso  mediante  indagatoria  William  Acosta  Sánchez,  la  Fiscalía  Décima  Delegada el 18 de noviembre de 2003 profirió resolución de  acusación  en su contra como presunto autor del delito de homicidio culposo, la  cual quedó ejecutoriada el 12 de diciembre siguiente.   

3.- Correspondió al Juzgado Sexto Penal del  Circuito  de Ibagué adelantar y el juicio y celebrada la audiencia pública, el  6  de agosto de 2007, condenó al procesado como autor responsable del delito de  homicidio  culposo,  a la pena principal de dos (2) años de prisión, dieciocho  millones,  quinientos cuarenta mil pesos ($18.540.000.oo) por concepto de daños  materiales,   sesenta   y   cinco   millones   cincuenta   y   cinco  mil  pesos  ($65.055.000.oo)  a favor de Ana del Carmen León Bachiller, Eladio Toro León y  Nicolás  Toro León, compañera permanente e hijos del occiso, declaró probada  la  excepción  de  mérito  denominada  “inexistencia  de amparo respecto del  lucro  cesante y perjuicios morales de la póliza objeto de garantía, propuesta  por  el apoderado de la Compañía de Seguros Cóndor S.A.”, a la accesoria de  prohibir  la  conducción  de  vehículos  por  el  término  de tres (3) años,  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por tiempo  igual   al  de  la  sanción  principal  y  le  suspendió  condicionalmente  la  ejecución de la pena por un periodo de dos años.   

4.- El fallo fue apelado por el defensor del  sindicado   y  el  17  de  abril  de  2008,  el  Tribunal  de  Ibagué,  revocó  parcialmente  el  numeral  3º  de  la  sentencia  de primer grado y en su lugar  condenó  a  William Acosta Sánchez a pagar perjuicios en la modalidad de lucro  cesante  a  favor  de  los  hijos  del  occiso,  fallo que objeto del recurso de  casación interpuesto por el procesado en cita.   

LA DEMANDA:  

Al amparo de la causal tercera de casación,  manifiesta  el  impugnante  que  la  sentencia  de segundo grado se dictó en un  juicio  viciado  que  afectó  el debido proceso, en atención a que “ni en la  resolución  de  acusación  ni  en los fallos, se motivó lo relacionado con la  punibilidad”.   

Consideró que el Tribunal no tuvo en cuenta  que  el  accidente  se  produjo  por  la  irresponsabilidad  del conductor de la  motocicleta,  quien  conducía  a  alta  velocidad  en  una  zona donde no está  permitido,  y  de igual no se estableció el lugar donde él detuvo el vehículo  a efecto de establecer si trasgredió la señal de pare.   

Adujo que se encuentra en desacuerdo con los  testimonios  allegados  al  proceso,  pues  ellos  no  son peritos ni agentes de  tránsito   con   facultades  para  determinar  si  él  violó  las  reglas  de  cuidado.   

Expresó   que   para  el  caso  “existe  causalidad  más  no  imputación”,  pues  como  está  demostrado  en ningún  momento  colisionó  ni  desvió  de la ruta a la motocicleta. Cuestionó que la  reconstrucción  del  accidente  se  realizó “sin ningún tipo de objetividad  con la presencia de agentes de tránsito sin preparación”.   

Afirma  que  “no  se tuvieron en cuenta la  totalidad  de  las  pruebas solicitadas por él” y se declara inocente, por lo  que   solicita   se   revoque   en   su  totalidad  el  fallo  proferido  en  su  contra.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

1.-  Sin mayores extensos se advierte que el  procesado  carece de legitimidad para sustentar el recurso de casación que para  el  caso se debió sustentar asistido por un profesional del derecho, pero en la  modalidad  de  discrecional  y  ajustada  a  los  requerimientos de que trata el  artículo  205 inciso 3º de la Ley 600 de 2000, en atención a que el delito de  homicidio  culposo  por  el  cual  fue condenado tiene una pena que no excede de  ocho (8) años de prisión.   

El  artículo  209  ibídem,  es  claro  en  establecer  que  además  del  Ministerio  Público  y  el Fiscal, “los demás  sujetos   procesales”   están   legitimados   para   presentar   demanda   de  casación”,   pero  con  la  salvedad  que  éstos  últimos  podrán  hacerlo  directamente  si fueren abogados titulados y autorizados legalmente para ejercer  la profesión.   

2.-  La  circunstancia  que  William  Acosta  Sánchez,  en  su  calidad  de  procesado  no  sea profesional del derecho, sino  apenas  bachiller  del  Instituto  INPI  de Ibagué, constituye una limitante al  ejercicio  de la defensa técnica a desarrollarse en la sede de casación penal,  el  cual  supone  ejercicios  lógicos,  jurídicos  y sustanciales de carácter  legal  y  constitucional  en  contra de los fallos de instancia, para lo cual el  legislador  ha  dispuesto  como exigencia de legitimidad que la sustentación se  realice  por  un  abogado titulado, cuando el sindicado no tenga dicha calidad y  esté autorizado.   

Lo  anterior  constituye,  razón suficiente  para  concluir  que  el recurrente carece de legitimidad para acudir a esta sede  de  casación,  lo  que de por sí conlleva a la inadmisión de la demanda, como  es  la consecuencia procesal que se deriva de lo establecido en el artículo 213  ejusdem.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  de casación presentada por el procesado William Acosta Sánchez.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                                ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

                         

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                 AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                       

             

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                          YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                      

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                Secretaria   

    

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