29757(23-06-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  29757   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                                                 Magistrado  Ponente:   

                                                 DR. ALFREDO  GOMEZ QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 167   

Bogotá,  D.C., veintitrés (23) de junio de  dos mil ocho (2008)   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Corte en relación con la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  instaurada  por  el  defensor  de  MARIO    ARMANDO    ESPITIA   RODRÍGUEZ,  contra  la  sentencia  del  diez  (10)  de  septiembre  de  2007,  proferida  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá, que  modificó  (en  el  sentido  de  incrementar las condenas) el fallo proferido en  primera  instancia por el Juzgado Cuarenta y Cinco Penal del Circuito de Bogotá  el 24 de mayo de 2007.   

De  conformidad  con la sentencia de segunda  instancia,  el  señor  ESPITIA RODRÍGUEZ  fue  sentenciado  a  cincuenta  y  dos  (52)  meses  de  prisión,  interdicción  de  derechos  y de funciones públicas por el mismo término y al  pago  de  indemnización  por  perjuicios  morales  en  cuantía  de veinte (20)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes por hallarlo responsable de los  delitos de acto sexual abusivo con incapaz de resistir e incesto.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  27  de  junio  de 2001 la señora María  Fidelia    Joya    Franco   instauró   denuncia   penal   contra   MARIO   ARMANDO   ESPITIA  RODRÍGUEZ,  su  excónyuge,  con  quien  procreó dos hijos, un niño y una niña (de 3 años de  edad  para  entonces);   informó  que  en  las dos últimas visitas de los  niños  a  su padre biológico, realizadas en los meses de mayo y junio de 2001,  notó          que          la          niña1  regresaba  con  irritaciones  vaginales,  inflamación  y dolor, además, presentaba rastros de un mordisco en  el  abdomen  y  que  le  manifestó  que  estaba  siendo  víctima de agresiones  sexuales;   la  llevó  donde un médico particular y después al Instituto  de   Medicina   Legal   y  en  los  dos  sitios  diagnosticaron  que  presentaba  manipulación genital.   

La  Fiscalía abrió la investigación el 27  de  junio  de 2001;  el 14 de agosto de 2002 vinculó al procesado mediante  indagatoria,  el  18  de  abril  de  2006  lo acusó por acto sexual abusivo con  incapaz  de  resistir,  agravado (artículo 304 inc. 2 y 306 numerales 2 y 5 del  Decreto  100  de  1980), en concurso con incesto (artículo 259 ib.), normas que  aplicó  por  favorabilidad  en relación con las disposiciones que regulan esas  conductas en la Ley 599 de 2000.   

El  Juez  45  Penal  del  Circuito profirió  sentencia   condenatoria   el   24  de  mayo  de  2007  (Folios264  –  285 / 4), la que fue impugnada tanto  por  la  defensa  como  por  el  representante de la parte civil.  El 10 de  septiembre  de  2007  el  Tribunal Superior de Bogotá la modificó (incrementó  las   condenas).    (Fls.   11   – 25 / 5).   

LA DEMANDA  

Errores  de  hecho,  exclusión  de  la duda  razonable   

Afirma el recurrente que el juzgador apreció  erradamente  el  dicho de la víctima a quien nada debe creérsele porque cuenta  con  tres  años  de  edad,  porque  no  sabe referir siquiera con precisión el  nombre de sus padres.   

Expresó   que   las  afecciones  físicas  detectadas  en  los  exámenes  médicos (flujos, alergias, irritación vaginal)  son  de  origen  infeccioso,  causadas por bacterias y por falta de higiene y en  fin,  que  la  declaración  de la madre de la niña es un montaje en contra del  procesado   para  quitarle  los  bienes,  mientras  que  las  versiones  de  los  profesionales  que atendieron el caso no sugieren con exactitud la existencia de  vejámenes sexuales.   

Concluyó el libelista en que el Tribunal se  quedó  “a  la  mitad  del  camino”  en  la  apreciación de las pruebas del  proceso, cuando ha debido proferir un fallo absolutorio.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  demanda  de  casación que presentó el  defensor   de   MARIO   ARMANDO   ESPITIA  RODRÍGUEZ  se     INADMITiRÁ  por dos razones:   

1)   Porque  a la luz del trámite del  recurso  extraordinario  de  casación  previsto en el artículo 218 del Decreto  2700  de  1991,  subrogado  por  la  Ley 553 del 13 de enero de 2000, que era la  norma  vigente  al  momento  de la comisión de las conductas punibles y que fue  derogada  luego  por  el  Código  de  procedimiento  penal  (Ley  600  de 2000,  artículo  205)  vigente  a  partir  del  25  de  julio de 2001, que rigió esta  investigación  desde su origen hasta su culminación, el recurso extraordinario  procede  “…por  los  delitos que tengan señalada  pena  privativa  de la libertad cuyo máximo exceda de  ocho              años…”.   

Si  se  verifican  las  conductas objeto de  condena,  ello  permite  advertir  que  ninguna  supera el límite punitivo para  acceder al extraordinario recurso:   

El           acusado  MARIO  ARMANDO  ESPITIA  RODRÍGUEZ  fue sentenciado por los  delitos   de   acto  sexual  abusivo  con  incapaz  de  resistir,  agravado  (artículo  304 inc. 2  y  306  numerales  2 y 5 del Decreto 100 de 1980), en concurso con  incesto (artículo 259 ib.), las normas son las siguientes:   

“ARTICULO  304.  ACCESO  CARNAL  ABUSIVO  CON  INCAPAZ  DE  RESISTIR.   <Modificado   por   el   artículo   6o.   de   la   Ley  360  de  1997:   

El  que  acceda  carnalmente  a  persona en  estado  de  inconsciencia,  o  que  padezca  trastorno  mental,  o  que esté en  incapacidad  de  resistir, incurrirá en prisión de tres (3) a diez (10) años.   

Si  no  se  realizare  el acceso sino actos  sexuales  diversos  de él, la pena será de dos (2) a  cuatro   (4)   años  de  prisión.   

ARTICULO 306. CIRCUNSTANCIAS DE AGRAVACION PUNITIVA. La pena  para  los  delitos  descritos en los capítulos anteriores, se aumentará de una  tercera  parte a la mitad en  los casos siguientes:   

2.  Si  el  responsable  tuviere  cualquier  carácter,  posición  o cargo que le dé particular autoridad sobre la víctima  o la impulse a depositar en él su confianza.   

5.  Si el delito se realizare sobre persona  menor de diez años”.   

Por manera que la pena máxima prevista para  la   conducta  de  actos  sexuales  abusivos  con  incapaz  de  resistir  tenía  –en  el  Decreto  100 de  1980,  modificado  por  la  Ley  360 de 1997) una pena  máxima         de         seis         años2.   

El  incesto,  por su parte, tenía prevista  una  pena  de seis meses a cuatro años en el artículo 259 del código derogado  (Decreto 100 de de 1980).   

Si  se  tiene  en  cuenta  que  en  las dos  legislaciones,  la  vigente  en el momento de la comisión de las conductas y la  Ley   600   de   2000   que   rige  está  actuación  desde  su  apertura  hasta  el fallo, es claro que la  casación  esta prevista para “…delitos que tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo  exceda de ocho años, aún  cuando  la  sanción  impuesta  haya  sido  una  medida de seguridad”,   de   manera   que   ninguna  de  ellas  es  susceptible  del  extraordinario  recurso,  que no estaba previsto legalmente para ninguna de esas  conductas por no satisfacer la condición punitiva mínima.   

2)  Además de ello, ni siquiera puede  argumentarse   que   se   trata  de  una  demanda  de  casación  excepcional  o  discrecional  porque  el demandante no postuló el recurso de esta manera;   tampoco  denunció  faltas  que comprometan derechos fundamentales, siendo carga  del  libelista  –a la luz  del  artículo  205 inciso tercero de la Ley 600 de 2000- acreditar la necesidad  de  la  intervención  de  la Corte en favor de la protección de las garantías  fundamentales    y/o    del    desarrollo   de   la   jurisprudencia3.   

Limitó   el   libelo  a  contraponer  el  particular  punto  de  vista defensivo, según el cual, no debe darse crédito a  ninguna  prueba  de  cargo;   no  debe creérsele al testimonio de la niña  menor   de   tres  años;  no  debe  darse  credibilidad  a  ninguna  experticia  científicas  (de psicólogos, médicos legistas y psiquiatra que valoraron a la  víctima),  en  fin,  sólo debe darse crédito a la tesis defensiva que excluye  la responsabilidad penal.   

Soslayó  el  demandante  que  el  recurso  extraordinario  de  casación  no es una “tercera instancia” de impugnación  libre:   

“…El recurso extraordinario de casación  es  un  control  constitucional  y  legal  que  busca  hacer efectivo el derecho  material,  el respeto de las garantías constitucionales y legales debidas a las  partes  intervinientes  en  el  proceso,  la reparación de agravios inferidos a  éstos,  la  unificación  de  la jurisprudencia, y si el escrito no se ocupa de  ninguno  de  esos fines, sino de una discusión probatoria insular, no puede ser  admitido        para       su       estudio”4.   

3)   Finalmente, al revisar el escrito  desde   la   óptica   de   la  finalidad  del  recurso  extraordinario, la Sala no  encuentra  la  necesidad  de  casar  de  oficio  la  sentencia,  por no advertir  hipótesis  alguna  de  compromiso  de  garantías fundamentales, agravio alguno  inferido  a  las  partes  intervinientes  en el proceso o criterio que revele la  necesidad  de  variar la jurisprudencia según lo previsto en los artículos 205  inc. 3, 206 y 216 de la Ley 600 de 2000.   

En    suma,    la   Sala   inadmitirá la  demanda  por ser evidente la improcedencia del recurso  y  por  no  observar violación de garantía fundamental alguna que la impulse a  actuar   oficiosamente   en   tanto,   la   impugnación   se  traduce,  y  nada  más, en la negación indefinida del compromiso penal  del  procesado,  cuando  es  claro  que  la  discrepancia  de criterios entre el  demandante  y  el  juez  colegiado  no  habilitan a la Corte para que examine el  fondo          de         la         materia5.   

En virtud de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   MARIO  ARMANDO ESPITIA RODRÍGUEZ contra el  fallo  proferido  en  segunda  instancia  por  el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Bogotá.  En consecuencia se DECLARA  EJECUTORIADA   la   sentencia   objeto   del  recurso  extraordinario.   

La  condena  debe  ejecutarse  en  los  términos  en que lo disponen las  sentencias   y   el  Juez  del  conocimiento  debe  remitir  las  comunicaciones  referenciadas en el artículo 472 de la Ley 600 de 2000.   

Contra  este auto no procede recurso alguno,  en  virtud  a  lo  dispuesto  en  los Arts. 213 y 187, inc. 2º de la Ley 600 de  2000.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

   JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                          ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                                AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

   

JULIO      ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1La Sala  omite  el  nombre  de  la  víctima  por  la prevención natural de no  divulgar  datos  que  la  identifiquen  o  puedan conducir a su  identificación.    En  el  Código  del  menor  existía  la  prohibición expresa de no publicar esos datos en las providencias  judiciales  (artículo  301  del Código del Menor, Decreto 2737 de 1989);   sin embargo,    el artículo 301 del C. del M. fue derogado por el artículo  217  de  la  Ley 1098 de 2006 (Código de la Infancia y Adolescencia) que rige a  partir del 8 de mayo de 2007.   

Con  todo,  la  Sala  Penal  de  la  Corte  continúa  con  esa  línea  de  pensamiento  (no  publicar  el nombre del menor  víctima  de  delitos  sexuales)  en  razón  a que estima que la determinación  contribuye  con  la  finalidad  del  código  de  la  Infancia y la Adolescencia  relativa  a  garantizar  a  niños,  niñas  y adolescentes su pleno y armonioso  desarrollo  en  la  comunidad.  (art. 1 de la Ley 1098 de 2006).  Cfr.  Sentencia del 13 de febrero de 2008, rad. Núm. 28742   

2Conc.  Artículo 60-4 de la Ley 599 de 2000.   

3CORTE  SURPEMA DE JUSTICIA, auto del 09/02/2005, rad. núm. 23119.   

4Ib.  Auto del 05/10/2006, rad. 26009   

5CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto del 20/04/2005, rad. núm. 23517;  en el mismo  sentido,  auto del 24/11/2005, Rad. 23897;  auto del 23/03/2006, rad. núm.  24065.     

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