30407(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30407  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 348  

Bogotá D.C., dos (2) de diciembre de dos mil  ocho (2008).   

V   I   S   T   O   S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  la defensora de NIEVES  SUÁREZ   PÉREZ   contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior Militar de Bogotá, el  31 de  marzo  de  2008,  mediante  la cual revocó la dictada por el Juzgado de Primera  Instancia  No.149 de Bucaramanga, el 8 de noviembre de 2007, y la condenó a las  penas  principales de 4 meses de arresto, multa de 6.7 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes y a la “interdicción de derechos  y  funciones  públicas” por  el mismo lapso de  la  pena  privativa  de  la  libertad,  como  autora  de  la conducta punible de  peculado culposo.   

H E C H O S  

El   juzgador   de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“El  21  de abril de 2005 a las 10:40 de la  mañana,  en  el  armerillo  de  la  Sijin  de Bucaramanga, la Intendente Nieves  Suárez   Pérez,  reclamó  armamento  de  dotación  para  realizar  operativo  tendiente  a  capturar al señor Luis Flórez, quien se hallaba en el kilómetro  doce   de   la   vía   Bucaramanga   –   Cúcuta.  Para  el  desarrollo  del  procedimiento  policial,  se  destinaron  dos motocicletas y junto con la procesada, otros tres policiales. La  intendente  Suárez  colocó  el  arma  en  el  bolso  y  abordó la motocicleta  manejada  por  el  agente  Hernando Rojas Olachica, y cuando iba a la altura del  CAI  Morrorico,  se  dio  cuenta  de  la  pérdida  de  su  bolso, desarrollando  infructuosos esfuerzos en su búsqueda”.   

A N T E C E D E N T E S  

1. Por los anteriores hechos y con base en la  denuncia  instaurada,  la  Fiscalía 151  Penal Militar ante el Juzgado 149  de  Primera  Instancia  de  Bucaramanga,  el  13  de  agosto  de  2007, acusó a  Nieves  Suárez Pérez por la  conducta punible de peculado culposo.   

2.  El Juzgado de Primera Instancia  No.  149  de  Bucaramanga,  el  8  de  noviembre de 2007, dictó sentencia de primera  instancia   en  la  que  absolvió  a  Nieves  Suárez  Pérez del delito de peculado culposo.   

3.  Apelado  el  fallo  por  el  Ministerio  Público,  el  Tribunal  Superior Militar de Bogotá, el 31 de marzo de 2008, al  desatar  el  recurso,  lo  revocó, y condenó a Nieves  Suárez  Pérez  a las penas principales de 4 meses de  arresto,  multa  de  6.7  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes y a la  “interdicción    de    derechos    y    funciones  públicas”  por   el  mismo  lapso  de  la pena  privativa  de  la  libertad,  como  autora  de  la  conducta punible de peculado  culposo.   

Contra    la   anterior   decisión,   la  defensora  de la acusada interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A N D  A  D E   C A S A C I Ó N   

La  defensa  técnica,  presenta  dos cargos  contra   la   sentencia,   cuyos   argumentos  se  sintetizan  de  la  siguiente  manera:   

Primer cargo  

La defensora de la sentenciada, basado en la  causal  tercera  de  casación,  manifiesta  que  “la  nulidad  que  le  observó  al  proceso  es  la prevista en el artículo 306 del  Código     de     Procedimiento     Penal,     numeral     2°:    ‘La    comprobada    existencia    de  irregularidades   sustanciales   que   afecten   el  debido  proceso’  y  numeral  3°  ibidem: ‘La    violación   del   derecho   de  defensa”.   

Acota que el Tribunal no hizo un análisis de  cada  una  de las pruebas. Así mismo, afirma que la sentencia carece de validez  jurídica por ser violatoria del debido proceso.   

Después de argumentar sobre la lesividad de  la  actuación,  reitera  que  no  se respetó el debido proceso y el derecho de  defensa.   

Considera que se vulneraron los artículos 29  de  la  Constitución  Política  y 306, numeral 2° y 3°,  del Código de  Procedimiento Penal.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia  impugnada   “…decretando  NULO  lo  actuado a partir de la INDAGATORIA…”.   

Segundo cargo  

La  defensora de Suárez Pérez, con base en  la  causal  primera  de casación, acusa al Tribunal de haber violado, de manera  indirecta,   la   ley   sustancial   “por  falta  de  aplicación  del  artículo  7°  del  Código  de  Procedimiento  Penal  y  del  Artículo 232 ej. Por errores en la apreciación de las pruebas”.   

Aduce   que  la  vulneración  de  la  ley  sustancial  se  derivó  de  un  error  de  hecho por falso juicio de identidad.   

Sostiene  que  en  la  sentencia  acusada se  llevó  a  cabo  una  labor  de  crítica  probatoria  tendiente  a  suprimir la  posibilidad  de  reconocer la duda. De Igual manera señala que se distorsionó,  se cambio el sentido y se fragmentó la prueba.   

Afirma que el fallo de segunda instancia gira  en  torno a unos indicios no probados y considera que el eje central plasmado en  la  condena  fue que la acusada “omitió desplegar la  iniciativa  y diligencias necesarias en la protección del bien confiado para su  administración,    tenencia    y    custodia   durante   la   prestación   del  servicio”.   

Añade   que   el   Tribunal  “presume”   la   responsabilidad  sin  pruebas  que  determinen que el actuar de la acusada fue un acto voluntario o de  descuido, según el evento.   

Después de reseñar unos autores, considera  que  el  fundamento  esgrimido  en  el  fallo  para  dictar condena en contra de  Suárez Pérez no tiene solidez probatoria.   

Expresa   que   la  imprudencia   señalada  por  el  sentenciador   tampoco  tiene la fuerza probatoria para  concluir  en  la  responsabilidad de la acusada dentro del grado de conocimiento  de certeza.    

Una  vez  que  reseña  el artículo 232 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  argumenta  sobre  la  certeza  objetiva y la  diferencia  entre  presunción  de  inocencia e in dubio pro reo. Recalca que el  error  de  hecho  que  distorsionó  la  prueba   llevó  al  fallador a no  resolver la duda a favor de Suárez Pérez.   

Afirma que la culpabilidad se presumió y la  duda se resolvió en contra de su procurada.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia    impugnada   y,   en   su   lugar,   proferir   una   de   carácter  absolutorio.    

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.  De  conformidad  con  lo  previsto por el  artículo  205  de la Ley 600 de 2000, que rige a esta actuación, al recurso de  casación se accede de dos maneras, a saber:   

a)  La  ordinaria,  que  procede  contra  las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 años; y   

b)  La  excepcional,  que  procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena  privativa  de  la libertad igual o inferior a 8  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

2.  En el evento que ocupa la atención de la  Corte,  fácil resulta advertir que sólo procedía la casación excepcional, en  la  medida  en  que  la  conducta  punible  por  la que fue condenada la acusada  contemplaba  una pena privativa de la libertad de 6 meses a 2 años de prisión,  según lo previsto por el artículo 182 del Código Penal Militar.   

Ahora  bien, también la jurisprudencia de la  Sala  ha sostenido, de manera incansable, que cuando de la casación excepcional  se  trata, el demandante debe exponer así sea de manera sucinta pero clara qué  es  lo  que  pretende  con el recurso, teniendo como norte que solamente procede  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  para  garantizar  los  derechos  fundamentales.   

En  tratándose del primer punto, esto es, el  desarrollo  de  la  jurisprudencia, el casacionista debe mencionar en la demanda  si  con  la  impugnación de la sentencia de segunda instancia persigue unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina, ora para abordar un tópico  aún  no desarrollado, precisando la manera en que la decisión solicitada tiene  la  utilidad  simultánea  de  brindar  solución al asunto y a la par servir de  guía a la actividad judicial.   

Y,  respecto  de  la  protección  de los de  derechos  fundamentales,  el  casacionista  está  obligado  a  desarrollar  una  argumentación  lógica  dirigida  a  evidenciar el desacierto, siendo imperioso  que  demuestre  el desconocimiento de una garantía por quebrantamiento  de  la  estructura básica del proceso o por violación de un derecho fundamental, e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el  derecho invocado y su  concreto conculcamiento con la sentencia.   

Además,  las  razones  que  debe  aducir  el  demandante  para  persuadir a la Corte sobre la necesidad de admitir la demanda,  deben  guardar  correspondencia  con los cargos que formule contra la sentencia.   

En  otras  palabras,  debe  haber  perfecta  conformidad  entre  el  fundamento de la casación excepcional (desarrollo de la  jurisprudencia  y/o  protección  de  garantías  fundamentales), el cargo o los  cargos  que  se  presenten contra el fallo y, por consiguiente, el desarrollo de  los mismos.   

3.  En  el supuesto que ocupa la atención de  la   Sala,  se  advierte  que  la  libelista no cumplió con los anteriores  parámetros,  en la medida en que no dio las razones por las cuales acudió a la  casación,  esto es, para la unificación de la jurisprudencia o la garantía de  los derechos fundamentales.   

En efecto, revisada la demanda se advierte que  el  actor  en   su elaboración no dedicó ningún capítulo en cumplir con  dicho  presupuesto,  dado  que  sin hacer más comentarios entró a postular los  dos reparos contra la sentencia de segunda instancia.   

La  anterior  falencia sería suficiente para  inadmitir  la  demanda.  Sin embargo, también se avizora que ninguno de los dos  reproches  cumplen con los presupuestos de lógica y debida fundamentación para  su admisibilidad. Veamos:   

Ante  todo  vale  recordar  que el recurso de  casación  constituye  el  medio  por el cual la Corte revisa la legalidad de la  sentencia.  De  ahí  que  el casacionista en el escrito de demanda debe cumplir  con  todas  las  formalidades  estatuidas  por el artículo 212 de la Ley 600 de  2000,  en  tanto que le compete que  señale, de manera clara y precisa, la  causal  con  la  cual pretende la infirmación del fallo y argumentando cómo el  vicio    de    derecho    o    de    actividad   condujo   a   resquebrajar   la  sentencia.   

En  tales  condiciones,  el  escrito no es de  libre  confección sino que debe cumplir con dichos presupuestos, máxime cuando  la  Sala, en virtud del principio de limitación, no puede entrar a complementar  al libelista.   

De la misma manera, no basta con denunciar la  existencia  del  vicio  que se invoca sino que el libelista debe demostrar cómo  el  mismo  tiene la trascendencia suficiente para romper la sentencia de segunda  instancia  y,  por  lo mismo, que la Corte intervenga como Tribunal de Casación  en  procura  de  reparar,  entre  otros  fines,  los  agravios  sufridos por los  intervinientes en el proceso objeto de censura.   

Ahora  bien,  la Sala ha puntualizado que si  bien  la  acreditación  de la causal tercera de casación es menos exigente que  la  demostración  de  las otras causales, lo cierto es que impone al demandante  proceder   con  precisión,  claridad  y  nitidez  a  identificar  la  clase  de  irregularidad   sustancial   que   determina   la  invalidación,  plantear  sus  fundamentos  fácticos,  indicar  los  preceptos  que  considera  conculcados  y  expresar  la  razón  de su quebranto, especificar el límite de la actuación a  partir  del  cual  se  produjo  el  vicio, así como la cobertura de la nulidad,  demostrar  que  procesalmente no existe manera diversa de restablecer el derecho  afectado  y,  lo  más  importante,  demostrar  que la anomalía denunciada tuvo  injerencia  perjudicial  y  decisiva en la declaración de justicia contenida en  el   fallo  impugnado  (principio  de  trascendencia),  dado  que  este  recurso  extraordinario  no  puede  fundarse  en especulaciones, conjeturas, afirmaciones  carentes de demostración o en situaciones ausentes de quebranto.   

Cotejados los anteriores presupuestos con los  fundamentos  esgrimidos  como  sustento  del  cargo  de  nulidad, surge diáfano  advertir  que  el actor no demostró en qué consistió el vicio in procedendo y  cómo  el  mismo  afectó, de manera evidente, el trámite judicial al punto que  se impone la declaratoria de invalidez de todo lo actuado.   

En  lo  que  se  podría  entender  como  la  fundamentación  de  la  censura, el actor sólo atinó a afirmar que dentro del  trámite  del  diligenciamiento no se respetó el debido proceso y el derecho de  defensa,   sin  que  informara  en qué consistió la irregularidad  y  menos  argumentó  cómo el mismo conlleva a que se declare la invalidez de todo  lo   actuado   “a   partir   de  la  diligencia  de  indagatoria”.   

De otro lado, cuando la censura se postula por  la  vía de la violación indirecta de la ley sustancial, se está aceptando que  el  error  del juzgador ocurrió de manera mediata, es decir, en la elaboración  del  juicio  de hecho  derivado de errores en la apreciación de la prueba,  falencia que se ve reflejada en la aplicación del derecho.    

Así,  en  el  plano  de  la  postulación el  casacionista  debe  enseñar  a la Corte  en qué consistió el error en la  apreciación  de  la  prueba,  es decir, si fue de hecho o de derecho, así como  también  el  falso  juicio  que  lo  determinó,  esto  es,  si  de existencia,  identidad,  raciocinio, legalidad o convicción Y, por último, cómo el mentado  vicio  incidió  en  la  aplicación  del  derecho,  en  la  medida  en  que  se  seleccionó  una norma que no era la llamada a gobernar el asunto o, se excluyó  otra  que  sí  resolvía  todos  lo  extremos  de  la relación jurídico   procesal.   

También surge claro que el actor no demostró  los  anteriores  derroteros,  puesto  que la fundamentación de la demanda está  diseñada   sobre  una  crítica,  donde  se  pretende  restar  crédito  a  las  conclusiones  probatorias  de  la  sentencia, sin que en modo alguno se ponga en  evidencia  el  error,  habida  cuenta  que  en  la  labor  demostrativa el actor  sostiene  que  los  razonamientos  del juzgador fueron construidos con el fin de  suplir  el grado de conocimiento de duda por el de certeza, incurriéndose en un  yerro   de   identidad   por   cercenamiento   del  contenido  objetivo  de  las  probanzas.   

Recuérdese  que  el error de hecho por falso  juicio  de  identidad se estructura cuando el juzgador al apreciar la prueba, la  distorsiona  o  tergiversa,  vicio  que lo lleva a declarar una verdad que no se  revela  de  su texto. De ahí que el libelista debe demostrar en qué consistió  el vicio y como el mismo incidió el resultado final del proceso.   

Y,  por  último, de igual manera se advierte  que  el  libelista desconoce los parámetros de lógica y debida fundamentación  para  demandar  la  prueba  de indicios en sede de casación, en tanto que, como  tiene  dicho  la  jurisprudencia,  cuando  el  ataque  se  centra sobre el hecho  indicador  la  vía de postulación puede ser tanto el error de hecho como el de  derecho.   

Empero, cuando la censura se plantea sobre la  inferencia  lógica  que  lleva  a demostrar el hecho indicado o sobre la fuerza  persuasiva,   esto   es,   gravedad,   concordancia  o  convergencia,  sólo  la  censura   se  puede  postular  por  la  vía  del  error de hecho por falso  raciocinio.   

Del discurso planteado por el libelista no se  puede  inferir  la clase de error y el falso juicio que lo determinó, así como  tampoco    en    qué    consistió    el    vicio    en    las   construcciones  indiciarias.   

Por  último, otra razón más para inadmitir  el  libelo  aunado  a  que  no  se  advierte  violación  alguna de los derechos  fundamentales   o   garantías   de   NIEVES  SUÁREZ  PÉREZ,  que  determine  el  ejercicio  de la facultad  oficiosa  de  índole  legal  que  al  respecto  le asiste a la Sala en punto de  asegurar su salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

          R E S U E L V E   

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de NIEVES SUÁREZ  PÉREZ,  por  lo  anotado  en  la  motivación de este  proveído.     En     consecuencia,    se    DECLARA  DESIERTO el recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

COMISIÓN DE SERVICIO  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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