30001(30-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30001   

CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA Nº.279  

Bogotá,  D.C., treinta (30) de septiembre de  dos mil ocho (2008).   

MOTIVO  DE LA DECISIÓN  

La  Sala examina los presupuestos jurídicos,  lógicos   y   argumentativos   expuestos   por  el  defensor  de  los  señores  Jairo       Álvarez      Duque      y    Wilmer    Alexis   Ortega   López,  con  el  fin  de  resolver  sobre  la  admisión de la  demanda  de  casación  propuesta  contra  la  sentencia dictada por el Tribunal  Superior  Militar,  que  confirmó  la  condenatoria proferida por el Juzgado de  Primera  Instancia  del  Departamento  de  Policía  del  Valle el 2 de abril de  2007.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  25  de  julio  de  2004,  cuando  se  encontraba  el  CT.  Corzo  Veloza Comandante del Bloque de Búsqueda realizando  puesto  de  control  en  la  zona  urbana del municipio de Zaragoza, requisó el  vehículo  mazda  de  placas  ZRL 823, conducido por el joven Kevin David Gómez  Osorio  quien portaba el seguro obligatorio vencido; entregó el procedimiento a  los  Patrulleros  Jairo  Álvarez  Duque  y    Wilmer    Alexis   Ortega   López,  quienes debían inmovilizar el automotor y realizar el  correspondiente  comparendo.  Horas mas tarde,  en un retén ubicado por la  vía  que conduce a Cartago, vuelven a parar el mismo vehículo, manifestando el  menor  que  había  entregado  a los Policías 100.000 pesos a cambio de dejarlo  seguir su marcha.   

2.  Adelantada  la investigación, el 29 de septiembre de 2006 el Fiscal  147  Penal  Militar  de  Cali  acusó  a los Patrulleros de la Policía Nacional  Jairo       Álvarez      Duque      y  Wilmer Alexis Ortega López en calidad de autores por el delito de concusión.   

3.  El  2 de abril de 2007 el Juez de Primera  Instancia  del  Departamento de Policía del Valle condenó a los procesados por  el  delito de concusión a la pena principal de 6 años de prisión, multa de 50  salarios   mínimos   legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación  para  el  ejercicio   de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  lapso  de  5  años.   

4. La decisión fue recurrida y confirmada por  el tribunal Superior Militar de Bogotá el 31 de octubre de 2007.   

LA DEMANDA  

El  apoderado  de los Patrulleros   acusa  la  sentencia  de   segunda  instancia  y  para  el  efecto  propone  un  cargo  al  amparo del numeral 3 del  artículo   207   de   la  Ley  600  de  2000,  que  sustenta  de  la  siguiente  manera:   

Único cargo  

Ataca  la sentencia por haberse dictado en un  juicio  viciado  de nulidad, por el desconocimiento de los artículos 13 y 29 de  la Constitución Política.   

Su  teoría  consistió  en sustentar que los  procesados  fueron  juzgados  por  un  juez  diferente  al  natural, esto es, el  ordinario.   

Considera  que  al  ser  juzgados por un juez  militar,  se  ignoraron  las  normas  mencionadas  y  se  violó el derecho a la  igualdad,   dado   que,   si   bien   es   cierto   los   señores  Jairo    Álvarez   Duque   y  Wilmer  Alexis  Ortega  López al momento  de    incurrir   en   la  conducta  se  encontraban  prestando  servicio  y  uniformados,  no  significa  ello,  que se trate de un delito militar, porque la  acción de éstos no guarda relación con la misión encomendada.   

En  ese  orden,  los  procesados  no pudieron  acceder  a  los  beneficios  propios de la justicia ordinaria, como la rebaja de  pena  por  confesión  y  la  prisión domiciliaria que no operan en la justicia  penal militar.   

LAS CONSIDERACIONES  

Como  quiera  que  el  censor  plantea que la  justicia  penal  militar  carecía  de  competencia para conocer de este asunto,  porque  el  acto  de  exigir  dinero  no  es  una actividad propia del servicio,  encuentra  la  Sala  que  la  argumentación  no  logra  demostrar  la  falta de  competencia  de  los  funcionarios que conocieron del trámite y en consecuencia  inadmitirá la demanda, teniendo en cuenta las siguientes razones:   

Es preciso resaltar que los hechos ocurrieron  el 25 de julio de 2004, en vigencia de la Ley 522 de 1999.   

Siendo  ello  así,  de  conformidad  con  el  artículo  1º  de la mencionada legislación, cuyo texto reproduce el artículo  221  de  la  Carta  Política,  las  Cortes Marciales o los Tribunales Militares  tienen   competencia   para   conocer   con  arreglo  a  dicho  ordenamiento  de  “los  delitos  cometidos  por  los  miembros  de la  Fuerza   Pública   en   servicio   activo,   y   en   relación  con  el  mismo  servicio”, precepto desarrollado en el artículo 195  del  mismo  Código  al  disponer  que  “ cuando un  miembro  de  la  Fuerza Pública, en servicio activo y en relación con el mismo  servicio,  cometa  delito  previsto  en  el  Código  Penal  Ordinario  o  leyes  complementarias,   será   investigado   y   juzgado   de  conformidad  con  las  disposiciones    del    Código   Penal   Militar”.   

De  igual  manera,  el  artículo 2º ibídem  dispone   que  “son  delitos  relacionados  con  el  servicio  aquellos  cometidos  por  los miembros de la Fuerza Pública derivados  del   ejercicio  de  la  función  militar  o  policial  que  le  es  propia”.   

Así mismo, el artículo 4 ibidem precisa que  la  Fuerza  Pública está integrada por los miembros de las Fuerzas militares y  de la policía nacional.    

De  acuerdo  a lo anterior, considera la Sala  que  si  al momento en que los uniformados exigieron una suma de dinero al joven  Kevin  David Gómez Osorio quien portaba el seguro obligatorio vencido, a cambio  de  dejarlo  seguir  su marcha sin comparendo, éstos se encontraban en servicio  activo  y  cumpliendo  funciones  propias  de su cargo, esto es, la actividad no  resulta deslindada del servicio oficial prestado.    

En este caso, resulta evidente que la entrega  del  dinero  no  fue  ajena  a  la  condición  de  servidores  públicos de los  procesados  ni  a  sus  funciones  pues,  cuando  se acordó el pago a los   agentes    Jairo    Álvarez    Duque   y Wilmer Alexis Ortega López se  encontraban  en servicio activo. Actividad que guardó relación  o  derivó  directamente  de  sus  funciones  policiales,  de  una parte, por la  imposición  del  comparendo que debían realizar al infractor de las normas del  Código  Nacional  de  Transito  y, de otra, porque por razón del desempeño de  tal  cargo  oficial  estaban  en  capacidad de no elaborar el documento que daba  cuenta  de  la  infracción  cometida  y era supuesto de la sanción a cancelar,  además de no inmovilizar el automotor.   

Así las cosas, no hay duda que se satisfacen  a  plenitud  las  exigencias  legales  (artículos 10,20 y 195 del Código Penal  Militar)  y  constitucionales  (artículo 221 de la Carta Política) para que la  competencia  de  este  asunto  radicara  en la justicia penal militar y no en la  ordinaria,   circunstancia   que   denota   la   deficiencia  de  razón  en  la  argumentación del impugnante.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  de   casación   presentada   por  el  defensor  de  los  señores  Jairo    Álvarez   Duque   y Wilmer Alexis Ortega López.   

En     consecuencia,     DEVOLVER  la  actuación  al  Tribunal  de  origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

                       SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                            AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                        YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS             

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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