30002(14-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrados Ponentes:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado Acta N° 189.  

Bogotá  D.C., julio catorce (14) de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  sobre  la  admisión de la  demanda  de  casación  discrecional  presentada  por  el defensor del procesado  GUSTAVO  GUZMÁN  SÁENZ con  el   objeto  de  sustentar  el  recurso  extraordinario  interpuesto  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Juzgado Primero Penal del  Circuito  del  Espinal,  de  fecha febrero 6 del año en curso, mediante la cual  modificó,  en  materia  punitiva,  la  dictada  por  el Juzgado Promiscuo   Municipal  de Coello, en el mismo departamento, el 27 de septiembre anterior que  lo condenó por el delito de inasistencia alimentaria.   

  HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  día  4  de  octubre de 2006, la señora  Yensi  Amaris Rendón Bravo,  madre  de  las  menores  de edad Y.A.G.R. y  N.R.G.R.1,  formuló  ante  el CTI de la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  con  sede en el Espinal, denuncia penal en  contra   de   GUSTAVO   GUZMÁN   SÁENZ  por  el  delito  de inasistencia alimentaria, en virtud de haberse  sustraído  a  sus  obligaciones  derivadas  de  su  condición  de padre de las  mencionadas menores, desde el mes de septiembre anterior.   

Los  hechos  narrados  por  la  denunciante  sirvieron  de  fundamento  para que un Fiscal Delegado ante los Juzgados Penales  Municipales  del Espinal dispusiera la apertura formal de instrucción penal, en  cuyo  marco  fue  vinculado GUZMÁN SÁENZ, mediante diligencia de indagatoria.   

Al   procesado,  mediante  resolución  de  acusación  calendada  12 de marzo de 2007, se lo convocó a juicio como posible  autor  del  delito  de inasistencia alimentaria, sancionado en el artículo 233,  inciso segundo, de la Ley 599 de 2000.   

Ejecutoriado  el calificatorio, la etapa del  juicio  correspondió adelantarla al Juzgado Sexto Promiscuo Municipal de Coello  (Tol.),  en  donde  una  vez se surtió el correspondiente rito legal, se dictó  sentencia  el  27  de  septiembre  ulterior  por medio de la cual se condenó al  acusado  GUZMÁN  SÁENZ por  el  mismo  delito que sustentó la acusación a las penas principales de treinta  y  dos  (32)  meses  de prisión y multa por valor de diez (10) días de salario  mínimo  legal  vigente y a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena privativa de la  libertad.  Así mismo, lo condenó al pago de perjuicios materiales por valor de  $  4.188.644,36  y  morales  por suma equivalente a veinte (20) días de salario  mínimo  legal vigente, a la vez que le concedió el subrogado de la suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

En  desacuerdo  con  el  fallo  anterior, el  defensor  del procesado interpuso recurso de apelación en su contra. El Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  del  Espinal  el  6  de febrero del año en curso  declaró  desierto  el recurso por falta de sustentación, pero al encontrar que  la  pena  no se ajustaba al principio de legalidad, por haberse tenido en cuenta  para  la  dosificación  de  la  sanción privativa de la libertad el incremento  punitivo  previsto  en  la  Ley  890  de  2004,  la  modificó  en el sentido de  reducirla     a     veinticuatro    (24)    meses    de    prisión.     

La  defensa interpuso recurso extraordinario  de  casación por la vía discrecional contra la sentencia de segunda instancia,  mediante    libelo    sobre   cuya   admisibilidad   se   pronuncia   ahora   la  Sala.      

LA DEMANDA  

          El   defensor   del   procesado   GUZMÁN  SÁENZ propone un cargo contra la decisión de segunda  instancia,  con  fundamento  en  la  causal  de  violación  directa  de  la ley  sustancial  “por  falta  de  aplicación, en cuenta  (sic)  al  numeral  1° del  artículo  32 del código penal y artículo 1° de la Ley 95 del 16 de noviembre  de  1890, lo que determina la necesidad de que el procesado GUSTAVO GUZMAN SANEZ  (sic)   se  le  garantice  (sic)    sus   derechos  fundamentales,  entre  otros, el principio de legalidad de la pena de que tratan  los  artículos  6°  del código penal y 6° del código de procedimiento penal  de la ley 600 de 2000”.   

          Considera  el  recurrente  que  de  conformidad  con la versión del  procesado  y  las  declaraciones  recibidas,  su  defendido afronta un estado de  absoluta  pobreza  que  le  impide  cumplir  con  el  compromiso alimentario, no  obstante  ha  emprendido  todos los esfuerzos posibles en procura de cumplir con  la obligación.   

          Estimados   estos   hechos   y  las  reglas  de  la  sana  crítica,  añade,“especialmente las reglas de la lógica y de  la   experiencia   en   la   apreciación   o   valoración   de   las   pruebas  judiciales”,  considera que su defendido no está en  condiciones   de  cumplir  con  la  obligación  alimentaria  en  los  términos  señalados     por     la     Corte     Constitucional     mediante    sentencia  SC-237/97.   

          En   estos   casos,  prosigue,  se  presenta  una  circunstancia  de  “reducción   de   la   responsabilidad   penal”  por  fuerza  mayor  y,  por consiguiente, “la  conducta  no  es  punible por ausencia de culpabilidad (art.  40-1 Código Penal)”.   

          Por  lo  anterior,  reitera  en  la  parte  final  del  escrito,  la  sentencia   transgrede   en   forma   directa  de  ley  sustancial  “por  falta  de aplicación del artículo 1° de la Ley 95 del 16  de  Noviembre  de  1.890,  en cuanto consagró jurídicamente la figura del caso  fortuito  y  por falta de aplicación, también del numeral 1° del artículo 32  del  código  penal,  porque  pese  a la existencia real y objetiva, debidamente  probada  de  fuerza  mayor  como  causa  determinante  para  la exclusión de la  conducta       punitiva       del      presunto      indiciado      (sic)”.   

En  los  anteriores  términos, solicita, en  primer  lugar,  ajustar  a  derecho  la  demanda  y,  en  segundo  orden, dictar  sentencia  de  reemplazo,  en  caso  de aceptarse la causal invocada  “como se indica en el numeral 1° del artículo 217 del código  de procedimiento penal”.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Aclaración previa:  

Es  correcta  la  interposición del recurso  extraordinario  por  la  senda  de  la  casación excepcional o discrecional, en  atención  a  que  los hechos por los cuales se procede tuvieron ocurrencia bajo  la  égida  de  la  Ley  600  de  2000,  en cuyo artículo 205, inciso 1º, este  mecanismo   de  impugnación  “procede  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial  y  por  el  Tribunal  Penal  Militar, en los procesos que se  hubieran  adelantado  por  los delitos que tengan señalada pena privativa de la  libertad      cuyo      máximo     exceda     de     ocho     años”.   

          En  virtud  de  que  la  pena prevista para el delito por el cual se  procede  (inasistencia  alimentaria) y que la decisión contra la cual se dirige  el  recurso  interpuesto  no  fue  proferida  por  una  de las autoridades allí  enunciadas   (Juzgado  Primero Penal del Circuito del Espinal) es claro que  no  se satisfacen los presupuestos exigidos en la preceptiva transcrita, de modo  que  para  su  instauración  sólo  cabe  la posibilidad contenida en el inciso  tercero  de  la  misma  preceptiva,  según  la  cual  esta  Sala podrá admitir  discrecionalmente   las   demandas   de  casación  presentadas  “cuando   lo   considere   necesario   para   el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que reúna  los      demás      requisitos      exigidos     por     la     ley”.   

          De  esa  manera,  se  insiste,  es  correcta  la  interposición del  recurso por la vía de la casación discrecional.   

Interés   para   recurrir:     

No  obstante lo señalado en precedencia, la  Sala  pronto  advierte  que es evidente la falta de interés jurídico del   defensor   de   GUSTAVO  GUZMÁN  SÁENZ  para  acudir  al  recurso  de  casación,  razón  por  la cual se  procederá  a  inadmitir  el  libelo,  en tanto así deviene de lo normado en el  artículo  213  ibídem, al  señalar   que   “si   el   demandante  carece  de  interés  o  la  demanda  no reúne los requisitos se  inadmitirá  y se devolverá el expediente al despacho de origen” (subrayas fuera de texto).   

Ciertamente, sin dificultad alguna se arriba  a  la  conclusión  anterior,  pues,  como  se  reseñó  en  el  acápite de la  actuación  procesal  de  esta  providencia,  el  recurso  de  apelación que se  interpuso  en  contra  de  la  sentencia  de  primer  grado  por el defensor del  sindicado,  fue  declarado  desierto  por  el Juzgado Primero Penal del Circuito del Espinal, consignando al  respecto, en la parte motiva de ese proveído, lo siguiente:   

“Es cierto que en desarrollo del derecho a  la  segunda  instancia,  la  apelación no tiene requisitos formales especiales,  pues  no  se  requiere  de  una  técnica  sutil  o  elaborada  que de paso a la  admisibilidad  del  recurso,  pero  ello  tampoco releva al apelante de expresar  claramente  cuál  es el yerro en que se incurrió en la primera instancia, pues  tal  será  el  límite  en  el  que  debe moverse el ad quem cuando resuelva la  impugnación.   

Así pues, corresponde declarar desierto el  recurso  de  apelación,  toda  vez que el escrito presentado como sustentación  del  mismo,  no reúne las mínimas exigencias para considerarse como puntal del  recurso incoado”.   

Como  lo  tiene  sentado la Sala, constituye  presupuesto  del  derecho  a  la  impugnación  el interés jurídico del sujeto  procesal  que  pretende, a través del ejercicio de los recursos, la reparación  de  un  desmedro causado con una decisión judicial, por cuanto su propósito es  remover,  mejorar  o  atemperar  una  situación  gravosa,  criterio desde luego  extensivo y aplicable a la casación.   

Por esa misma causa, omitir el agotamiento de  la  segunda  instancia  implica  carencia  de  interés jurídico para acudir al  recurso  extraordinario  de casación, porque no se puede invocar a última hora  un  agravio  que  no  fue objeto del recurso de apelación interpuesto contra el  fallo de primer grado.   

Sin embargo, de antaño la jurisprudencia de  la  Corte  ha  sido  unánime en señalar los eventos en lo cuales si bien no se  agota  el  recurso de apelación es viable interponer el recurso extraordinario,  a saber:   

1.-Cuando    aparezca   demostrado   que  arbitrariamente se impidió el ejercicio del recurso de instancia.   

2.-             Cuando   el  fallo  de  segundo  grado  modifique  su  situación  jurídica,  de  manera  negativa, desventajosa o más  gravosa.   

3.-            Cuando  se  trate de fallos consultables  que causen perjuicio.   

4.-    Cuando  el  sujeto procesal  proponga  nulidad por la vía extraordinaria, en virtud del carácter prevalente  de los principios y garantías fundamentales.   

A partir del anterior marco conceptual, debe  precisar  la  Sala  que  como  la  defensa  de GUSTAVO  GUZMÁN  SÁENZ  no  cumplió  con  la  obligación de  agotar  la  segunda  instancia  previa  al  recurso de casación al no sustentar  adecuadamente  el  recurso  de  apelación interpuesto contra el fallo de primer  grado  y   tampoco  se verifica alguna de las excepciones señaladas que la  legitimen  para  acudir  a  esta  sede,  dicha  circunstancia  la  margina de la  posibilidad  de  efectuar  reproche  sobre  el  tema  ventilado  en  la demanda.   

Ahora bien, la situación no se encasilla en  ninguna  de  la  excepciones  previstas  para el postulado general, en cuanto no  aparece  demostrado  que de algún modo se impidió a la defensa de GUZMÁN  SÁENZ  sustentar  el recurso de  apelación  interpuesto contra el fallo de primer grado ni tampoco se le produjo  un  mayor  perjuicio  con el fallo de segunda instancia para habilitarlo en esta  sede;  al  contrario, fácil se observa que el ad quem  mejoró su situación cuando oficiosamente excluyó de  la   pena   privativa   de   la   libertad  el  incremento  de  la  Ley  890  de  2004.   

Además,  tampoco  el  fallo impugnado es de  naturaleza  consultable  ni en la demanda se invoca una nulidad o la protección  de  alguna  garantía  fundamental,  pues  si bien al comienzo del cargo refiere  aisladamente   y   por   una   sola  vez  al  desconocimiento  de  los  derechos  fundamentales  de  su  prohijado  “entre  otros, el  principio   de  legalidad”,  lo  cierto  es  que  el  sustento  exclusivo  de  la censura radica en atribuir al sentenciador yerros en  la  labor  apreciativa  de  las  pruebas  a  través  de  los  cuales se habría  desconocido   el   estado  de  insolvencia  de  su  defendido  para  atender  la  obligación  alimentaria  respecto  de  sus hijas menores de edad, propuesta que  ninguna  relación guarda con estos motivos, como se ha señalado reiteradamente  por  la  Corte, y que incorrectamente enmarca en la causal de violación directa  de la ley sustancial.   

    

Así  las  cosas, como el censor no cumplió  con  el  deber  de  agotar  la  segunda  instancia,  tal  situación  trajo como  consecuencia  que  en  definitiva  no  se  abordara  la situación del procesado  GUSTAVO        GUZMÁN       SÁENZ.    

Pero  tampoco  podía  el  sentenciador  de  segunda  instancia  tocar  su situación, dada su limitada competencia funcional  prevista  en  el  artículo  204  de  la  Ley 600 de 2000, por lo que inoportuno  resulta  en  este  momento  de  la  actuación  procesal,  intentar  revivir una  posibilidad  que  feneció  por  haberse  podido  discutir como fundamento de un  recurso        de        apelación        que       no       se       promovió  adecuadamente.         

Por  tanto, considera la Sala que la defensa  carece  de  interés  para  habilitarse  en  esta  sede  extraordinaria, pues la  inadecuada  sustentación  del  recurso  de  apelación  privó  al ad  quem  de pronunciarse sobre los temas  que  ahora  ventila,  circunstancia  que impone la inadmisión de la demanda por  falta de interés del impugnante.   

Lo   anterior   se  constituye  en  razón  suficiente  para inadmitir la demanda presentada por el defensor de la procesado  GUSTAVO  GUZMÁN  SÁENZ  y  devolver  el  expediente al despacho de origen, tal como lo señala el artículo  213   de   la   Ley  600  de  2000.   Además,  porque no se advierte que dentro del presente trámite y  en  la sentencia se haya incurrido en violación de garantías fundamentales que  haga necesaria la intervención oficiosa de la Sala     

         Cuestión final:        

Encuentra  la Sala que el fallador de primer  grado  al  momento  de  imponer  al  procesado GUSTAVO  GUZMÁN  SÁENZ  la pena principal de multa, como bien  lo  señaló el juzgador de segundo grado, desconoció el principio de legalidad  de  las  penas,  al  tasarla  por un monto de diez (10) días de salario mínimo  legal  vigente,  muy  inferior al contemplado en el inciso segundo del artículo  233   de   la   Ley   599   de  2000  —en  vigor  para cuando ocurrieron los hechos y favorable respecto de  lo  ahora  previsto  en  el  artículo  1°  de  la Ley 1181 de 2007—  que sanciona la conducta imputada al  procesado  con  un  quantum  de quince (15) a veinticinco (25) salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

Como  dicho  sentenciador  desatendió  los  parámetros  legales  para la imposición de esa pena principal no cabe duda que  contrarió  el  principio de legalidad de las penas, pero como una modificación  en  ese  sentido,  según  así  lo  señaló  el  ad  quem,   comportaría  quebranto  de  la garantía de la prohibición de la  reformatio  in pejus, acorde  con  el  criterio  mayoritario  de  la  Sala  de  aplicación  preferente  sobre  aquel2,  se  abstendrá de efectuar la corrección respectiva.     

     

          Sobre  el  particular,  importa  aclarar  que  si  bien en este caso  específico   no   se   puede  considerar  al  defensor  como  apelante  único,  precisamente   por  haber  dejado  de  sustentar  adecuadamente  el  recurso  de  apelación  contra el fallo de primera instancia, lo cual a la postre determinó  la  declaratoria  de  deserción de esa impugnación, no lo es menos que ningún  otro  sujeto  procesal  legitimado  para  ello impugnó la decisión en busca de  agravar  su  situación,  razón  por la cual se mantiene indemne esa garantía,  impidiendo         así         su          desmejora        en        esta  sede.          

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por el defensor de la procesado GUSTAVO    GUZMÁN   SÁENZ,  por las razones expuestas en la anterior  motivación.   

          Contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Salvamento  Parcial  de  Voto   

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                       ALFREDO       GÓMEZ       QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS         AUGUSTO                         J.                         IBÁÑEZ  GUZMÁN                  

Salvamento Parcial de Voto  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS                              YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                   

Salvamento  Parcial  de  Voto                                          Salvamento Parcial de Voto   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                  JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1  Como  esta  providencia  puede  ser  publicada,  se  omite  el  nombre  de  las  menores, de  conformidad  con lo normado en el numeral 8° del artículo 47 de la Ley 1098 de  2006  “por  la  cual  se  expide  el  Código de la  Infancia y la Adolescencia”.   

2 Cfr.  Sentencia de fecha abril 8 de 2008, rad. 28277.      

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