29770(09-02-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 29770  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 37   

Bogotá,  D. C., nueve (09) de febrero de dos  mil diez (2010)   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos lógicos y de debida argumentación de  la   demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  de JULIÁN ALBERTO JUYO CHOCONTÁ en contra del  fallo  de segunda instancia proferido por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Florencia,  mediante el cual confirmó el  emitido  por  el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de la referida  localidad,  que  entre  otras  decisiones  condenó  a  dicha  persona a la pena  principal  de  setenta  y  ocho meses de prisión y trescientos treinta salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  de  multa como coautor responsable de la  conducta  punible  de  extorsión  en la modalidad de  tentativa.   

SITUACIÓN    FÁCTICA    Y    ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  Desde el 14 de  octubre  de  2005, María del Pilar Mora, administra-dora del hotel Boston de Florencia (Caquetá), recibió  tanto   la  visita  de  un  individuo  como  llamadas  telefónicas  de  personas que manifestaban pertenecer  a  las  Autodefensas  Unidas  de Colombia y le exigían la entrega de la suma de  ocho  millones  de  pesos  a  cambio  de  no  asesinar  a  algún  miembro de su  familia.   

Denunciada la conducta ante las autoridades,  la   Policía  Nacional,  Grupo  Gaula  de  Caquetá,  montó  un  operativo  de  interceptación  de  comunicaciones  y  simulación  de  entrega del dinero, que  culminó  el 19 de octubre siguiente con la captura de  los   suboficiales  del  Ejército  Nacional  JULIÁN  ALBERTO   JUYO   CHOCONTÁ   y   Jhon  Faver  Ovalle  Holguín, al igual que con  la    del   ex–soldado  Benjamín     Quiñónez    Gutiérrez.   

2. Por lo anterior,  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  ordenó la apertura formal del proceso,  vinculó  mediante  indagatoria  a  las  referidas  personas,  les  resolvió la  situación   jurídica  y  calificó  el  mérito  del  sumario  en  su  contra,  acusándolos   por   el   delito   de   extorsión  en  la modalidad de tentativa  de  que  trata  los  artículos  27  y 244 de la ley 599 de 2000, actual Código  Penal,  modificado  por el artículo 5 de la ley 733 de 2002; los dos primeros a  título de coautores y el último en calidad de cómplice.   

3.  Ejecutoriada  dicha  providencia  en  el  mes  de  julio  de 2006, correspondieron  las diligencias para su conocimiento en  la  etapa  siguiente  al  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito Especializado de  Florencia,  despacho  que  por  los  cargos imputados  condenó  a  JULIÁN ALBERTO JUYO CHOCONTÁ a la pena  principal  de  setenta  y  ocho meses de prisión y trescientos treinta salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes de multa; a Jhon  Faver  Ovalle  Holguín (quien se sometió durante la  etapa  del  juicio  al  mecanismo de la sentencia anticipada), a la de sesenta y  cinco  meses  de  prisión  y  doscientos  setenta  y cinco salarios mínimos de  multa;      y      a      Benjamín     Quiñónez  Gutiérrez,  a  treinta  y  seis  meses de prisión y  ciento  cincuenta  salarios  mínimos.  Así  mismo,  los  condenó  a  la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de  derechos  y funciones públicas por un tiempo igual al  de  las respectivas sanciones principales, al igual que al pago de diez salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  por  concepto  de  daños  y perjuicios.  Finalmente,  les  negó  a  los  dos primeros cualquier mecanismo sustitutivo de  ejecución  de  la  pena  privativa  de la libertad y le concedió al último la  suspensión condicional por un periodo de prueba de tres años.   

4.  Apelada  tal  decisión  por la defensa técnica de JULIÁN ALBERTO JUYO CHOCONTÁ,  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Florencia la  confirmó en su integridad.   

5. Contra el fallo  de  segundo  grado,  el  apoderado  de  esta  persona  interpuso el recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal tercera de casación,  propuso  el  recurrente  la  nulidad por vulneración de los artículos 29 de la  Constitución  Política  y 23 y 28 de la ley 1121 de  2006,   debido  a  la  ausencia  de  competencia  del  funcionario judicial.   

En  sustento  de lo anterior, sostuvo que el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Florencia  no  era la  autoridad  competente para proferir la decisión de primera instancia, ya que el  artículo  23  de  la  referida  ley  1121  de 2006, que entró a regir el 29 de  diciembre  de  2006, estableció el conocimiento para el juez penal del circuito  ordinario   de  la  conducta  punible  de  extorsión  cuando la cuantía es inferior a los ciento cincuenta  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Añadió  que  como en el presente asunto el  monto  de lo exigido no es superior a los cientos cincuenta salarios mínimos, y  como  el  fallo del a quo fue proferido el 12 de enero de 2007, era obvio que el  juez  especializado  había perdido la competencia para proferir la decisión de  fondo.   

En  consecuencia, solicitó a la Corte casar  la  sentencia  impugnada  y  disponer  la  remisión  del proceso al funcionario  correspondiente.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala,  de  tiempo  atrás,  ha  sostenido  que  la  casación  es  un  recurso  de  ámbito  restringido   en   el   que   la   pretensión   de   examinar  la  legalidad  y  constitucionalidad  del  fallo que se impugna no puede limitarse a un escrito de  libre  formulación,  sino que debe apoyarse en un contenido mínimo de claridad  y  coherencia  que permita entender el vicio o los vicios que se denuncian, así  como   la   identificación   de  sus  consecuencias.   

De  ahí  que  la demanda de casación nunca  podrá  equipararse  a  un  alegato  de instancia, pues tal como se deriva de lo  señalado  en  los  artículos  212  y  213  de  la  ley 600 de 2000, Código de  Procedimiento  Penal  vigente  para  este  asunto, requiere de una presentación  lógica  y  adecuada  a  cada  una de las causales legalmente establecidas en el  artículo  207 ibídem, así como el respectivo desarrollo de los cargos que por  los     vicios     in    procedendo    (de  mero  trámite  o  actividad)  o  in  iudicando  (de  juicio) haya propuesto el recurrente,  con  la  respectiva  demostración  de  su  trascendencia  para  efectos  de  la  decisión adoptada.   

Así mismo, la Corte ha señalado que cuando  al  amparo  de  la causal tercera de casación el recurrente solicita la nulidad  total  o  parcial de lo actuado por vulneración de una garantía fundamental, a  éste  le  asiste  la  carga  procesal  de  especificar  la  clase  de anomalía  invocada,  el  derecho  sustancial comprometido, las normas y fundamentos que la  apoyan,  el  perjuicio  concreto  ocasionado  y  el  momento  a  partir del cual  debería decretarse la invalidación.   

2.  En el presente  caso,  salta  a  la  vista  que  el  reproche propuesto por el demandante es por  completo  infundado, pues aparte de que dejó de señalar el acto procesal sobre  el  que  la  Corte  debería  declarar  la  nulidad por él invocada, en ningún  momento  confrontó  su particular criterio con la reiterada línea que la Sala,  en  materia de conflictos de competencia, ha proferido respecto del fenómeno de  la  prórroga en los delitos de extorsión,  según  el  cual  “deberá continuar  conociendo   el   funcionario   que  dio  inicio  a  la  etapa  de  juzgamiento,  independiente-mente  de  los  cambios que en este sentido susciten la entrada en  vigencia     de     nuevas     leyes”1:   

“Lo  anterior  quiere  decir que si un juez especializado inició la etapa de juzgamiento de un  proceso      por      extorsión     durante  la  vigencia  del  artículo  14  de  la ley 733 de 2002,  deberá  seguir conociendo del caso a pesar de la entrada en rigor del artículo  23  de  la  ley 1121 de 2006 y sin perjuicio de que la cuantía de lo exigido no  sea      superior      a      los      150     salarios     mínimos”2.   

Teniendo  en  cuenta  que en este asunto el  demandante  reconoció  en  su  propio escrito que la audiencia preparatoria fue  adelantada  el  18  de octubre de 2006 y la de juzgamiento el 4 de diciembre del  mismo   año3  (es  decir,  cuando  la  norma  que fijaba la competencia era el  artículo  14  de la ley 733 de 2002), lo único que hizo fue proponer un asunto  que  se ajustaba a la consecuencia jurídica advertida por la Corte antes de que  la  demanda  fuese  presentada y, por lo tanto, al no cuestionarla, ni presentar  argumento  alguno  que  buscase  convencer  de  lo  contrario,  se alejó de los  principios   de   sustentación  suficiente,  crítica  vinculante  y  coherencia,  que  no  sólo  encuentran arraigo en el carácter  dispositivo  del  recurso, sino además implican que  la  argumentación  debe  bastarse  por  sí  misma  para  propiciar,  al  menos  teóricamente, el derrumbamiento del fallo.   

En  consecuencia,  la  Sala no admitirá la  demanda  interpuesta  en  contra  de la sentencia de segunda instancia proferida  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Florencia.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  de  JULIÁN ALBERTO JUYO  CHOCONTÁ  en  contra  del  fallo de segunda instancia proferido por el Tribunal  Superior de Florencia.   

Contra esta providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                        SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO        MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE     LEMOS   

                                                                         

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN            JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                           JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

      

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Cf.,  entre  otros,  auto  de  10 de octubre de 2007, radicación  28573.   

2  Ibídem.   

3 Folio  61 del cuaderno del Tribunal.     

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