29297(30-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29297  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado  acta No.  105        

Magistrado Ponente:  

Dr.     JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

Bogotá,   D.   C.,    treinta   de  abril  del  año  dos  mil  ocho.   

Se pronuncia la Corte sobre las pretensiones  probatorias    presentadas    por    la  defensora de  confianza  del  requerido  en  extradición, ciudadano  JAIME  MEDINA,  y  adopta  otras determinaciones.   

         Antecedentes.-   

1.-  De  conformidad  con  lo dispuesto por  la   legislación   procesal   penal,   el   Ministerio   del   Interior   y  de  Justicia  envió  a  esta  Corporación    la   solicitud   de   extradición   del   ciudadano  JAIME MEDINA,  formalizada  por  el Gobierno de los Estados Unidos de América, a través de su  Embajada    en    Colombia,    mediante    Nota    Verbal    No.   0423        del       14         de         febrero,     acompañada     de    la  documentación  correspondiente  y  del  concepto  emitido  por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  en el sentido que ante la ausencia de convenio aplicable  entre  las  partes,  procede obrar de conformidad con las disposiciones en torno  al  tema  establecidas  en el Código de Procedimiento penal de Colombia.   

2.-   Una  vez  resuelto  lo  atinente  a  provisión  de  la  defensa  técnica,  en  aplicación  de  lo  previsto por el  artículo  500  de  la  Ley  906  de 2004  se dispuso, por auto del Magistrado Sustanciador, correr traslado  por   el  término  de  10  días,    al    requerido    en    extradición,   a   su   defensora de confianza y al Procurador Delegado,  para    que   solicitaran   las   pruebas   que   consideraran   pertinentes   y  conducentes.   

3.-   Durante  el  término  de  traslado  dispuesto  por  la Corte, la  defensa   demanda   la  práctica de las siguientes pruebas:   

3.1.  Documentales   

3.1.1.-    Establecer    el   organismo  investigativo  que  prestó ayuda y colaboración recíproca entre los Gobiernos  de  los  Estados  Unidos  de América y de Colombia, toda vez que las pruebas en  que   se   funda   el  pedido  tienen  origen  en  la  aludida  cooperación,  al  punto   que   es   en   últimas  dicha  entidad   “la  que  realiza  la  labor  investigativa  y  define  la  supuesta  identidad  del  aquí  detenido  hoy  mi  cliente”.   

3.1.2.-  Solicitar a la oficina de Registro  de   Instrumentos  públicos  de  Barranquilla,  que  expida  certificación  en  relación  con  los  bienes inmuebles que allí aparecen registrados a nombre de  la persona requerida en extradición.   

3.1.3.-        Oficiar  al  Departamento Administrativo  de  Seguridad  DAS, para que  emita   certificación   sobre   los   antecedentes   judiciales   que  registre  JAIME MEDINA.   

3.1.4.-  Solicitar  a  la  Superintendencia  Bancaria   y  los  bancos  nacionales,  información  sobre las cuentas corrientes y de ahorros que figuren  a    nombre    de    su    asistido,   así     como    los    saldos    que  registre.   

3.1.5.- Oficiar a la Oficina de Tránsito de  Barranquilla  y  su  similar  del orden nacional, para que certifiquen sobre los  vehículos   automotores   que   figuren  registrados  a  nombre  del requerido en extradición.   

3.1.6.-   Solicitar  a  las  empresas  de  teléfonos   de   Barranquilla,  que  certifiquen  cuáles  fueron  las  líneas  telefónicas               interceptadas    y    la    autoridad    que    autorizó   dichas  interceptaciones.  Asimismo  deberán  allegar    copias   de   las   grabaciones   obtenidas,   a  fin  de  realizar  con      ellas      el      cotejo  correspondiente       de      voces.   

3.2.- Experticia  

Manifiesta  que  dentro de las pruebas que  reposan  en  el Tribunal del Distrito de los Estados Unidos, se presentan fallas  graves   en   torno   a   la  plena  identificación  del  individuo  acusado.  Por  razón de esto, dice,  solicita  la  práctica  de  cotejo y valoración de  voces,  a fin de establecer si las grabaciones magnetofónicas que reposan en la  investigación,  corresponden a la voz de su mandante.   

Anota   al  respecto,  que  el  indictment  debe  ser  el  equivalente  a  la  resolución  de  acusación  y que para ello se requiere la      plena     identidad,     la  cual   no  consiste tan solo en el documento de  identificación. Por esto  considera  que  las  pruebas  solicitadas  tienden  a  establecer  sin  lugar  a  equívocos  dicho aspecto,  pues   no   existe  certeza  sobre  ello  y  menos con relación al   delito   que   a   su   asistido   se  le  imputa  en el extranjero.   

Solicita,  finalmente,  que se disponga la  libertad  inmediata  de  su  mandante,  con  el fin de salvaguardar sus  derechos  a  la  igualdad ante la  ley,   al   debido  proceso  y  la  dignidad  humana,  entre  otros.     

    

4.-  Durante  el  término  de traslado el  Procurador Delegado guardó silencio.   

SE  CONSIDERA   

1.- De conformidad con lo dispuesto por el  artículo  502  del  Código  de Procedimiento Penal de 2004, el concepto que le  compete  emitir  a  la  Corte por solicitud del Gobierno Nacional, en torno a la  procedencia  de  la  extradición  de  quien  es  requerido para comparecer ante  autoridades  extranjeras,  se  circunscribe  a  la  verificación  de la validez  formal  de la documentación allegada por el ejecutivo; la plena identidad entre  la  persona procesada en el extranjero y la capturada con fines de extradición;  el  principio  de la doble incriminación relacionado con que el hecho motivo de  la  solicitud  no  sea  un  delito  político  o de opinión y además, de estar  también  previsto  en Colombia como delito, se reprima con pena privativa de la  libertad  cuyo  mínimo  no  sea  inferior  a  cuatro  años; que la providencia  proferida  por  autoridades  extranjeras  en  que se funda la solicitud, sea una  sentencia  o  al  menos  equivalga  a la resolución de acusación en el sistema  colombiano;  y,  cuando  fuere  el caso, el cumplimiento de lo dispuesto por los  tratados  públicos, aspectos que igualmente condicionan la práctica de pruebas  durante el trámite.   

En   torno   a   este  último  aspecto,  resulta      imperioso      señalar  que  las  pretensiones  probatorias deben corresponder a pruebas  eficaces,  pertinentes,  útiles,  necesarias  y  conducentes,  referidas  a los  fundamentos  a considerar en el concepto, pues de lo contrario la Corte no tiene  más  alternativa  que  disponer  su  rechazo conforme la autorización que, con  criterio  general,  establece  el  artículo  359  del  Código de Procedimiento  Penal,  ya  que  la  sola  consideración  particular  de  uno  de  los  sujetos  intervinientes  en la actuación sobre la necesidad de la prueba pedida, resulta  insuficiente para que se disponga su recaudo.   

2.- En este evento no se requiere de mayor  esfuerzo  para  advertir  que  ninguna de las pretensiones probatorias expuestas  por    la   defensora   del   requerido   en   extradición   señor      JAIME     MEDINA  satisface los presupuestos de conducencia y pertinencia, pues no  se  dirigen  a acreditar o desvirtuar el cumplimiento de alguno o algunos de los  requisitos  en  el  que  el concepto de la Corte ha de fundamentarse, ameritando  por tanto su rechazo, según pasa a precisarse.   

2.1.-  No  siendo  discutido que el señor  JAIME MEDINA,  quien  se  encuentra  privado  de la  libertad  con ocasión del presente trámite-, es ciudadano colombiano nacido el  30  de  noviembre  de  1956,  ni que se identifica con la cédula de ciudadanía  número  19.645.055,  tal  como  se  indicó  en las Notas Verbales mediante las  cuales  el  gobierno  de los Estados Unidos de América a través de su embajada  en  Colombia  solicitó  la  detención  provisional con fines de extradición y  formalizó  el  pedido,  nada  podría aportar a los fundamentos del concepto el  establecer  cuál  fue  el  organismo que prestó ayuda judicial al gobierno del  Estado  requirente,  o   establecer si el requerido en extradición posee o  no  bienes  inmuebles, vehículos automotores o cuentas bancarias registradas en  Colombia.   

La  utilidad  de  los  referidos  medios  probatorios  no  resulta  patentizada  en  el  presente caso, ni siquiera con el  pretexto  de  establecer  un  nexo  entre  el medio probatorio y el objeto de la  demostración,  toda vez que para efectos de determinar el aspecto relativo a la  plena  identidad  de la persona requerida en extradición basta con acudir a los  términos  de  la  documentación  allegada  y  cotejarla  con  la  información  relativa  al  capturado con fines de extradición a fin de verificar si se trata  o  no de la misma persona, sin que la Corte cuente con facultad para disponer el  recaudo  de  pruebas  en  orden  a  cuestionar  la  juridicidad o acierto de las  decisiones  judiciales  proferidas  por  las  correspondientes  autoridades  del  Estado      requirente      o     la     prueba     en     que     éstas     se  apoyan.        

2.2.-  Tampoco  en  el  presente  trámite  resulta  procedente  acreditar  los  antecedentes  judiciales  que  registre  la  persona  solicitada  en  extradición, toda vez que dentro de las facultades con  las  que la Corte cuenta para emitir el concepto que de ella demanda el Gobierno  Nacional,  no se incluye la necesidad de establecer si el requerido es o ha sido  investigado  o  no por la justicia colombiana, o si los hechos por los que se le  procesa  son  los  mismos por los que se solicita su extradición, ya que dichas  eventualidades  no  afectan  el trámite ni determinan el sentido en que habría  de conceptuar.   

A este respecto no puede perderse de vista  que  es  el Presidente de la República, como supremo director de las relaciones  internacionales,  la autoridad que tiene a su cargo la decisión final frente al  pedido  de  extradición,  definir  si  la  concede  o la niega, o eventualmente  concederla  difiriendo  la entrega del solicitado, ya que se halla facultado por  la  ley  para  obrar  según  las  conveniencias nacionales y, en tal medida, de  acuerdo  con  la  órbita  de  su competencia, de la cual carece la Corte, si lo  considera  necesario,  comprobar  los  aspectos  a  que  alude  la defensa, y su  correspondencia con el caso.   

2.3.- Menos aún resulta procedente que la  Corte  despliegue  actividad  probatoria  en  orden  a verificar cuál o cuáles  fueron  las  líneas  telefónicas objeto de interceptación, ni cuál o cuáles  autoridades  intervinieron  en  dicho  proceso,  o  que  proceda  a  disponer la  práctica  de  un  cotejo  de voces en orden a constatar si la voz del requerido  coincide  o  no  con  las  que  al  parecer  sirven de soporte a las autoridades  judiciales  extranjeras  para  formular  acusación  y  efectuar  el  pedido  de  extradición,  pues  suficientemente  ha dicho la Sala que debido precisamente a  que  en  Colombia  el  trámite  de  extradición  no  corresponde  a la noción  estricta  de  proceso judicial en el que se juzgue la conducta de aquél a quien  se  reclama  en  extradición,  en  su  curso  no tienen cabida cuestionamientos  relativos  a  la  validez  o  mérito de la prueba recaudada por las autoridades  extranjeras  sobre  la  conducta  imputada,  el  lugar  del  extranjero  en  que  encontró   realización,   la   forma   de   participación   o   el  grado  de  responsabilidad  del  encausado;  la  normatividad  que  prohíbe  y sanciona el  comportamiento   delictivo,   la  calificación  jurídica  correspondiente;  la  competencia  del  órgano  judicial;  la  validez  del  proceso en el cual se le  acusa;  la  pena  que  le  correspondería  purgar para el caso de ser declarado  penalmente  responsable;  o la vigencia de la acción penal; pues tales aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del país  que  eleva  la  solicitud  y  su  postulación  o  controversia  debe hacerse al  interior  del  respectivo proceso utilizando al efecto los mecanismos de defensa  que contempla la legislación del Estado que formula el pedido.   

Esta  postura,  correspondiente  al  marco  constitucional  y legal en que se desenvuelve el instituto de la extradición en  Colombia,  ha  sido pacífica y reiteradamente sostenida por la Corte Suprema de  Justicia  en  diversos  pronunciamientos  sobre la materia, y es precisamente la  misma   adoptada   por   la  Corte  Constitucional,  al  pronunciarse  sobre  la  materia:   

“Para  esta  Corporación,  no  son  de  recibo  los argumentos esgrimidos por el demandante,  porque  la Corte Suprema de Justicia en este caso no actúa como juez, en cuanto  no  realiza  un acto jurisdiccional, como quiera que no le corresponde a ella en  ejercicio  de esta función establecer la cuestión fáctica sobre la ocurrencia  o  no  de  los  hechos  que  se  le  imputan  a  la persona cuya extradición se  solicita,  ni  las  circunstancias  de  modo,  tiempo  y  lugar  en que pudieron  ocurrir,  ni  tampoco  la  adecuación  típica  de  esa  conducta  a  la  norma  jurídico-penal  que  la  define como delito, pues si la labor de la Corte fuera  esa,  sería  ella y no el juez extranjero quien estaría realizando la labor de  juzgamiento” (se destaca).   

“Por esto -y no por otra razón-, es que  la  intervención de la Corte Suprema de Justicia en  estos  casos,  se  circunscribe  a  emitir  un  concepto  en  relación  con  el  cumplimiento  del  Estado  requirente  de  unos  requisitos  mínimos  que ha de  contener  la  solicitud,  los  cuales se señalan en el Código de Procedimiento  Penal” (se destaca).   

“Así,  resulta  claro entonces, que ese  concepto  de  la  Corte  Suprema de Justicia, puede ser acogido o no por el Jefe  del  Estado,  si  es favorable, lo que significa que,  en  últimas,  es  el  Presidente  de la República como supremo director de las  relaciones  internacionales del país, quien resuelve si extradita o se abstiene  de hacerlo” (Se destaca).   

“Y  por  la  misma  razón,  dada la naturaleza jurídica de la actividad que cumple la Corte  Suprema  de  Justicia  al emitir el concepto aludido, cuando este es negativo lo  que  se  manifiesta  por  ella es que no se cumplieron por el Estado requirente,  los  requisitos  mínimos de esa figura de cooperación internacional señalados  en  el  Código  de  Procedimiento Penal y, por ello,  ese  concepto  negativo resulta obligatorio para el presidente de la República,  pues  tanto  él  como la Corte Suprema de Justicia se encuentran sometidos a la  ley  colombiana,  sin  que,  se  repite,  ese  concepto  negativo  sea  un  acto  jurisdiccional  dado que al emitirlo no se dicta una providencia de juzgamiento,  como          ya         se         dijo”1.    

3.-  De manera que las pruebas pedidas por  la  defensa  y orientadas, según se advierte del contexto del escrito en que se  solicitan,  a  desvirtuar  el  fundamento  fáctico  de  los  cargos por los que  autoridades  judiciales  de  los  Estados Unidos de América acusan al ciudadano  JAIME   MEDINA   y  el  Gobierno  de dicho país solicita su extradición, habrán de ser rechazadas por  impertinentes.   

Esto  si  se  da  en considerar que dichos  medios  probatorios  hacen  referencia a temas que no  guardan  relación  con  los fundamentos del concepto que de la Corte demanda el  Gobierno  Nacional,  y  por  el contrario, tienen que ver con la responsabilidad  penal  del  requerido  en  el hecho por el que ha sido acusado en el extranjero,  “inabordable  dentro  del  trámite  de  extradición,  ya  que éste no es un  juicio   sobre   la   responsabilidad  del  solicitado,  sino  un  mecanismo  de  cooperación  internacional  encaminado  a  verificar  el  cumplimiento  de unos  requisitos  específicos y mínimos, que una vez acreditados imponen la emisión  de   un  concepto  determinado”,  conforme  así  ha  sido  precisado  por  la  jurisprudencia       de       esta       Corte2.   

En  razón de lo anterior, se denegará la  práctica  de  las pruebas pedidas por el defensor del requerido en extradición  señor   JAIME   MEDINA  en  escrito que antecede.   

4.- No puede la Corte dejar de considerar,  finalmente,  en  relación  con  el  argumento  según  el  cual el peticionario  considera  que   en  este caso no se cumple el principio de la equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero,  que  dicho tema, por ser de  contenido  eminentemente  jurídico  y  no  fáctico,  no  puede  ser  objeto de  demostración  o refutación a través de medio de convicción algunoa,   sino  de  verificación  en  el  momento  de  emitir  el correspondiente concepto, mediante el cotejo de la pieza  procesal   en   que   se   apoya   la   solicitud,  con  la  normativa  procesal  interna.   

5.-  Tampoco puede pasar por alto  la  Corte,  la  petición  que de  último    momento    la    defensa   formula,  en  el  sentido  de  que  con  el  fin  de  proteger las  garantías   fundamentales   de   su  asistido  se  debe  disponer  su libertad inmediata.   

A  este respecto debe decir la Sala que de  conformidad  con  el  artículo  499  del  Código  de  Procedimiento  Penal, su  intervención  en  el  trámite  de  extradición se encuentra limitada a emitir  concepto  sobre la viabilidad o no de la misma, por lo que carece de competencia  para referirse a peticiones de libertad.   

Además  la  ley  de  rito  no  establece  causales   de   libertad   distintas   a  las  contempladas  en  los  artículos  506  y 511 del Código Procedimiento Penal para cuyo  pronunciamiento  el  único  funcionario  autorizado  es el Fiscal General de la  Nación.   

Por estos motivos, la Sala se abstendrá de  considerar siquiera la solicitud.   

6.- Dado   entonces   que   no   existen  pruebas  por  practicar,  de  conformidad  con  lo  previsto por el artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal,  es  del  caso  disponer  que  por  la  Secretaría  de  la Sala SE CORRA  TRASLADO,   durante   el   término   de  cinco  (5)  días,  al  solicitado  en  extradición,    ciudadano    colombiano    señor  JAIME    MEDINA,   su  defensora  de  confianza  y  el  Procurador  Delegado,  para  que  presenten sus  correspondientes alegatos previos al Concepto de la Corte.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

1.-          NEGAR  por  improcedentes  las pruebas  solicitadas   por  el  defensor  de  confianza  del  requerido  en  extradición  señor      JAIME  MEDINA  según  se  anotó en la motivación de este  proveído.   

2.-  ABSTENERSE de considerar la petición  de  libertad  presentada por la defensora del solicitado en extradición, señor  JAIME MEDINA, según lo anotado en la parte motiva.   

3.-   De  conformidad  con  el  artículo  500  del  Código de Procedimiento Penal,   CORRER  TRASLADO, por el  término  de  cinco  (5) días, al solicitado en extradición señor      JAIME     MEDINA,      su     defensora  de  confianza,  y el Procurador Delegado, para que presenten sus  correspondientes alegatos previos al concepto de la Corte.   

La  Secretaría  de  la  Sala proveerá al  efecto y librará las comunicaciones respectivas.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS           AUGUSTO J. IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Permiso  

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                 JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  Cfr. Corte Constitucional. Sentencia 1106 de 2000.   

2  Cfr. Auto de extradición de julio 11 de 2001. Rad. 16710.     

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