27378(23-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 27378  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No.  07   

Bogotá  D. C., veintitrés (23) de enero de  dos mil ocho (2008)   

VISTOS:  

Luego de surtido el traslado legal por cinco  (5)  días  para  que  las partes presentaran alegatos previos al concepto de la  Corte,  corresponde  a la Sala conceptuar sobre la solicitud de extradición del  ciudadano  colombiano  JEIDER HUMBERTO URIBE QUINTERO,  elevada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de  América.   

LA SOLICITUD:  

1. Con la Nota Verbal No. 0856 del 3 de abril  de  2.007,  dirigida  al Ministerio de Relaciones Exteriores, la Embajada de los  Estados  Unidos  de  América  solicitó  adelantar  el trámite para obtener la  extradición  del  ciudadano colombiano JEIDER HUMBERTO URIBE QUINTERO, a fin de  que  comparezca  en  juicio  por  delitos federales de  narcóticos  y  lavado  de  dinero;  nota que fue  remitida  mediante Oficio OAJ.E. 0740 del 23 de abril de 2.007 al Ministerio del  Interior  y  de  Justicia  con concepto favorable al trámite, con arreglo a las  disposiciones  sobre  la  materia  consagradas  en  el Código Procesal Penal, a  falta de convenio aplicable al caso.    

2.            Mediante oficio No 107-10098-DIJ-0100 del  23  de abril de 2.007, el Ministerio del Interior y de Justicia comunicó a esta  Sala  de  la Corte sobre tal pedido, informando que por solicitud de la Embajada  de  los  Estados  Unidos de América, a través de la Nota Verbal 0277 del 26 de  enero  2.007, el Fiscal General de la Nación expidió orden de captura mediante  resolución  del  15  de  febrero  de  2.007;  la cual se hizo efectiva el 19 de  febrero de 2007, cuando fue detenido en la ciudad de Bogotá.   

3.            En la Nota Verbal No. 0856 del 3 de abril  de  2007,  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de América, al formalizar la  solicitud  de  extradición,  extracta  los hechos y las pruebas que fundamentan  las  imputaciones  delictivas  contenidas en la acusación sustitutiva No. 06 CR  799  (S-1) (BMC), dictada el 13 de febrero de 2007, en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para el Distrito Este de Nueva York, indicando que el requerido  es  miembro  de  una  organización  liderada  por Juan Bautista Uribe Serna que  operaba  laboratorios en donde se procesaban y se convertían plantas de coca en  cocaína.  Luego  la  organización  hacía  arreglos  para  el transporte de la  cocaína  desde  Colombia  hasta  México,  desde  donde  era transportada a los  Estados Unidos.   

Afirma,  que  todas  las  acciones  fueron  ejecutadas  por  el  acusado  con posterioridad al 17 de diciembre de 1997 y que  las  violaciones  relacionadas  con narcóticos, también constituyen delitos en  Colombia,  tal  como lo contemplan los artículos 375 a 385 del Código Penal de  2000.   

4.            Con la nota diplomática fueron remitidos  los  siguientes  documentos,  autenticados  y  traducidos  al  castellano,  para  sustentar la solicitud de extradición:   

4.1.           Declaración  jurada  rendida  el  23 de  marzo  de  2007,  por Bonnie S. Klapper, Fiscal Federal de los Estados Unidos en  el  Distrito  Central  de California, quien se refiere al procedimiento cumplido  por  el  Gran  Jurado  para  dictar  la  acusación,  presenta una síntesis de los hechos que dieron lugar a  la  solicitud  de  extradición,  concreta  los cargos formulados contra el  requerido,  precisa  los elementos integrantes de cada delito y aporta los datos  allegados  a  la  investigación  sobre  la identidad del requerido (fls. 158  y ss. cuaderno anexo).   

4.2.             Trascripción  de  las  disposiciones  penales   sustantivas   supuestamente   transgredidas   por   el   requerido  en  extradición    con   las   conductas   que   se   le   endilgan.   (fls. 136  y ss.  cuaderno. anexo)   

4..3.            Acusación  sustitutiva  No. 06 CR 799  (S-1)  (BMC),  dictada  el  13  de febrero de 2007, en la Corte Distrital de los  Estados   Unidos   para  el  Distrito  Este  de  Nueva  York.   Los  cargos  formulados     contra   JEIDER   HUMBERTO   URIBE   QUINTERO   fueron   los  siguientes:   

“CARGO  UNO:   

(Conspiración  para Distribuir y Posesión  con Intención de Distribuir Cocaína)   

(…)  

19. En o alrededor del primero de Julio del  2005  hasta  el  15  de  octubre  del  2006, las dos fechas siendo aproximadas e  inclusivas,  por  medio del Distrito Oriental de Nueva York (Eastern District of  New  York)  y  en  otros  lugares,  los  acusados … JEIDER URIBE QUINTERO, …  juntos  con  otros,  conspiraron  con  complicidad  y deliberadamente  para  distribuir  y  poseer  con  intento  de distribuir una sustancia controlada, tal  delito  involucrando  cinco  kilogramos  o  más  de  una  sustancia conteniendo  cocaína,  una  sustancia  controlada  del Schedule II en violación del Título  21,  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  841 (a) (1).  (Title 21,  United  States  Code,  Sections  846  and  841  (b) (1) (A) (ii) (II); Title 18,  United  States  Code, Sections 3551 et seq.)   

CARGO DOS  

(Conspiración      de     Importar  Cocaína)   

(…)  

21. En o alrededor del primero de Julio del  2005  hasta  el  15  de  octubre  del  2006, las dos fechas siendo aproximadas e  inclusivas,  por  medio del Distrito Oriental de Nueva York (Eastern District of  New  York)  y  en  otros  lugares,  los  acusados … JEIDER URIBE QUINTERO, …  juntos  con  otros,  conspiraron con complicidad y deliberadamente para importar  sustancias   controladas   a   los  Estados  Unidos  desde  afuera,  tal  delito  involucrando  cinco kilogramos o más de una sustancia conteniendo cocaína, una  sustancia  controlada   del  Schedule  II,  en  violación  del Título 21,  Código de los Estados Unidos, Sección 952 (a).   

(Title 21, United States Code, Sections 963,  960  (a)  (1)  and  960  (b) (1) (B)(ii); Title 18, United States Code, Sections  3551 et seq.)   

CARGO TRES  

(Conspiración   Internacional   de  Distribución)   

(…)  

23. En o alrededor del primero de Julio del  2005  hasta  el  25  de  octubre  del  2006, las dos fechas siendo aproximadas e  inclusivas,  por  medio del Distrito Oriental de Nueva York (Eastern District of  New  York)  y  en  otros  lugares,  los  acusados … JEIDER URIBE QUINTERO, …  juntos  con otros, conspiraron con complicidad y deliberadamente para distribuir  una  sustancia  controlada,  sabiendo  y  con  la  intención  de que aquel(sic)  sustancia  sería  ilegalmente  importada  a  los  Estados  Unidos,  tal  delito  involucrando  cinco kilogramos o más de una sustancia conteniendo cocaína, una  sustancia  controlada del Schedule II, en violación del Tlítulo 21, código de  los Estados Unidos, Sección 959 (a).   

(Title 21, United States Code, Sections 963,  959  (c),  960  (a)  (3)  and 960 (b) (1) (B)(ii); Title 18, United States Code,  Sections       3551       et      seq.)   

CARGO CUATRO  

(Conspiración     de    Lavado    de  Dinero)   

(…)  

25. En o alrededor del primero de Julio del  2005  hasta  el  25  de  octubre  del  2006, las dos fechas siendo aproximadas e  inclusivas,  por  medio del Distrito Oriental de Nueva York (Eastern District of  New  York)  y en otros lugares, los acusados… JEIDER URIBE QUINTERO, …juntos  con   otros,   conspiraron  con  complicidad  y  deliberadamente  para  realizar  transacciones  financieras  en  y  afectando  comercios  interestatal  y  en  el  extranjero,  vebigracia:  la  transferencia  y entrega de divisa estadounidense,  que   de   hecho   involucraba   las   ganancias   de   actividades  ilegítimas  especificadas,  es  decir: narcotráfico en violación de Título 21, Código de  los  Estados  Unidos,  Secciones  841  (a)(1)  y  846, sabiendo que la propiedad  involucrada  en  las  transacciones  financieras  representaba  las ganancias de  alguna  actividad  ilegítima y sabiendo que las transacciones fueran designadas  enteramente  o  en  parte  para  ocultar y disfrazar la clase, la ubicación, la  posesión  y  controlar las ganancias de las actividades ilegítimas especificas  en  violación  de  Título  18,  Código  de  los Estados Unidos, Sección 1956  (a)(1)(B)(i).   

(Title 18, United States Code, Sections 1956  (h)      and      3551      et     seq.)   

4.4.           Copia de la orden de captura expedida en  contra  de  JEIDER  URIBE QUINTERO (folio 146 cuaderno  anexo).   

4.5.           Declaración  jurada  rendida  el  23 de  marzo  de  2007,  por  Peter Gudowitz,  agente  especial  de la Administración Antinarcóticos (DEA), en  la  que  informa  que  ha  estado  a  cargo de la investigación que se adelanta  contra  JEIDER  URIBE SERNA,  señala los antecedentes de la investigación  y  las  pruebas  que  comprometen al solicitado (interceptaciones telefónicas).  (Folios 104 y ss.  cuaderno. anexo)   

5.            El Ministerio del Interior y de Justicia  estimó  que el expediente se encontraba completo y la solicitud de extradición  formalizada,  por  tanto,  lo  envió a la Sala de Casación Penal para lo de su  competencia.    Adjuntó  concepto  rendido  por  el  Jefe  de  la  Oficina  Jurídica  del  Ministerio Relaciones Exteriores,  puntualizando que por no  existir  tratado  de  extradición aplicable entre Estados Unidos y Colombia, es  procedente  obrar  de  conformidad con lo dispuesto en el ordenamiento jurídico  penal colombiano.   

6.                 El   requerido  designó  defensor  de confianza y éste presentó  solicitud de pruebas que por auto  del  primero  de  agosto  de  2007  le  fueron  denegadas; y si bien el defensor  interpuso  el  recurso  de  reposición, la Corte se estuvo a lo resuelto, y por  derecha  ordenó  cumplir  el traslado a los intervinientes para que presentaran  sus alegatos.   

PERÍODO DE ALEGATOS  

Dentro   del   trámite   para  alegar  de  conclusión  solamente el abogado defensor presentó memorial, en los siguientes  términos:   

          Sobre   la   equivalencia   repuso  que  a  partir  de  la vigencia de la Ley 906 de 2.004 se ha  seguido   aceptando,   sin   mayor   discusión,   que    el   Indictment  que  autoriza  un Gran Jurado equivale a la Resolución  de  Acusación,  la  cual  hasta la vigencia del nuevo  código  procesal  penal  no  pasaba de ser un acto escriturario que compendiaba  las  razones  de  hecho  y  de  derecho  para  promover el juicio; pero ahora la  acusación  es  un  acto oral que contiene una imputación fáctica y jurídica,  con  identificación  de  las  partes y una relación de elementos probatorios y  evidencias  recogidas;  la  cual  está precedida de un escrito dado a conocer a  las  partes;  de modo que con el mero escrito no hay acusación, e incluso éste  puede  perder  valor  si  el  Fiscal  lo  modifica  oralmente en la audiencia de  acusación.   

Estima     que     el     Indictment  guarda  más analogía con la  formulación  de  imputación;  la  cual  no contiene otras exigencias que la de  individualizar  al  destinatario de la acción penal y hacerle saber cuál es el  hecho  jurídicamente  relevante y su adecuación típica; pero erróneamente el  legislador  de  2004  al  regular  la  extradición transliteró lo estatuido en  códigos  anteriores,  sin  considerar  el  matiz  de  nuevas  exigencias que el  sistema  acusatorio  le  imprime; de modo que si la Ley 906 de 2004 establece el  requisito  de  equivalencia de la decisión extranjera con el acto de acusación  en  nuestro  medio,  etimológicamente  ello  significa  que  sean iguales en su  estimación,   eficacia   y   valor;   pero  en  realidad  no  existe  punto  de  comparación,  porque  la  acusación nuestra comporta mayores requisitos que el  Indictment  ,  ya  que  la  piedra  angular  de  la  acusación es el descubrimiento probatorio, al punto de  que  la  Fiscalía  no descubre allí no lo podría acreditar en la audiencia de  juicio oral.   

Advierte  que la posición de la Corte sobre  la  equivalencia  entre  el  Indictment  y  la acusación, de la cual es ejemplo el concepto de fecha febrero  11  de  2004,  radicado No 20.292, alude a la Ley 600 de 2000; pero que la misma  Corporación,  estando a tono con la Ley 906 de 2.004, emitió concepto de fecha  septiembre   26  de  2007,  radicado  27.379,  indicando  que  eran  crasas  las  diferencias  entre  la  formulación  de  acusación  y   la resolución de  acusación   en   el   sistema   escriturario  de  la  Ley  600  de  2000.   Adicionalmente   dijo   que   en   el  sistema  estadounidense  el  Indictment  no  abre paso al juicio en el  que   se   debatirá   la  acusación,  pues  a  éste  le  precede  la  primera  comparecencia   del   justiciable  ante  el  Juez  del  Conocimiento,  para  que  manifieste  si  se declara culpable o inocente; a efectos de dictar sentencia en  el  primer  caso o de  empezar el juicio, en el segundo; lo que enseña que  el  Indictment no pasa de ser  una  simple  formulación  de  imputación; y tanto es así que puede permanecer  sellado  cuanto  sea  necesario  para  obtener  la  comparecencia  personal  del  imputado;  por  lo que entiende que el concepto a emitir debe ser desfavorable a  la pretensión de la autoridad extranjera.   

De  otro  lado,  el libelista plantea que si  bien  uno  de  los  elementos  del  concepto  que  debe emitir la Corte no es la  exigencia  constitucional  relativa a que los hechos imputados hayan ocurrido en  el   exterior,   por   ser  la  extraterritorialidad  un  principio  de  derecho  internacional  de  forzosa  observancia  en  el  orden  interno,  a  la  luz del  artículo  9º  Superior,  por  lo  menos  parcialmente  los  delitos han debido  ejecutarse  en  el  exterior;  pues  de  comprobar  que acaecieron totalmente en  territorio  patrio, debe rehusarse el requerimiento de extradición, tal cual lo  ha  entendido  el  Gobierno  Nacional, a través de la Resolución Ejecutiva 097  del  20  de  abril de 2007 emanada del Ministerio del Interior y de Justicia; la  cual  – según dice- está  en consonancia con la hermenéutica de esta Sala.   

Lo  anterior lo trae a colación dado que en  la  relación  fáctica  del  Indictment se  menciona  a JEIDER URIBE QUINTERO participando entre noviembre 1  y  2  de  2005 en el transporte de 750 kilos de cocaína, y 285 más entre abril  11  y  14 de 2.006, ambas operaciones realizadas en territorio colombiano (Valle  del  Cauca),  y  acordando con MARÍA INÉS CAMPO JIMÉNEZ transacciones para el  lavado   de   dinero  en  Colombia  a  través  de  Panamá.   Eventos  que  posibilitan  que la Sala defina si los hechos ocurrieron total o parcialmente en  jurisdicción  de  Estados  Unidos  de  Norteamérica; a lo cual el libelista se  encarga  de  responder  que  tales  conductas no fueron realizadas en territorio  estadounidense,  pues  en la documentación anexa no aparece que tales traslados  de  cocaína  hubiesen ingresado a aquel país, o que la operación de lavado de  dinero   en   la  que  lo  involucran,  hubiese  ocurrido  en  territorios  bajo  jurisdicción  norteamericana,  teniendo  en  cuenta que ocurrieron en Panamá y  Colombia,    en    detrimento    del    orden   económico   social   de   éste  último.   

Tilda  de  ambigua  la  redacción  de  la  solicitud  en cuanto a la determinación del lugar en el que se produjo o debió  producirse  el  resultado;  pues  en  la  solicitud  y sus anexos no se habla de  ninguna  incautación de droga en Estados Unidos; y tampoco aparece enunciación  probatoria    alguna    dirigida   a   la   comprobación   de   las   conductas  endilgadas.   En  consecuencia,  solicita  que  por  no  haber ocurrido los  hechos  por  los  que  se  solicita  la  extradición en jurisdicción del país  requirente,   se   emita  concepto  adverso  al  pedido  de  extradición.    

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  Está claro que la norma que debe guiar  el  concepto que compete a esta Corporación de justicia es la del artículo 502  del  Código  de  Procedimiento  Penal- Ley 906 de 2.004-  la cual estatuye  que   la  Corte  debe  fundamentar  su  concepto  exclusivamente en: (i) la  validez  formal  de la documentación presentada, (ii) la demostración plena de  la  identidad  del  solicitado,  (iii)  el principio de la doble incriminación,  (iv)  la  equivalencia  de  la  providencia  dictada  en el extranjero y, (v) el  cumplimiento  de  lo  previsto  en  los  tratados  públicos  si fuere del caso.   

1.           La  validez  formal  de  los  documentos  aportados   

Cabe destacar que en la carpeta anexada por  vía  diplomática se allegó copia de la acusación   sustitutiva No.  06  CR  799 (S-1) (BMC), dictada el 13 de febrero de 2007, en la Corte Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York, que contiene cuatro  cargos,  a  saber: 1.) Conspiración para Distribuir y  Posesión  con  Intención  de Distribuir Cocaína; 2.)  Conspiración  de  Importar  Cocaína;  3.)   Conspiración   Internacional   de  Distribución;     4.)  Conspiración  de  Lavado de Dinero; pieza procesal que  viene  apoyada  con las declaraciones  de la Fiscal Bonnie S. Klapper, y el  funcionario  de la DEA Peter Gudowitz, quienes testificaron ante dicha Corte que  JEIDER  URIBE  QUINTERO,  como  hijo  de  JUAN  BAUTISTA URIBE SERNA, cabeza del  denominado  Cartel  del  Norte  del  Valle  del  Cauca,  era  su  lugarteniente,  supervisaba  la  operación  de los laboratorios de producción de cocaína y su  transporte  y  también  tenía  a  cargo el lavado de los ingresos que la misma  producía;   teniendo   como   evidencia  las  grabaciones  de  interceptaciones  telefónicas    obtenidas   por   la   Policía   colombiana   a   mediados   de  2005.   

No  hay  duda  que  los  documentos  anexos  allegados  por  vía  diplomática,  traducidos  y autenticados en debida forma,  cumplen  los lineamientos del artículo 495 ibídem; pues no dejan margen a duda  respecto  a  que  obra contra el requerido pliego de cargos dentro de un proceso  penal  adelantado  en  los  Estados Unidos de América; en esa pieza procesal se  indican  exactamente  los  actos que determinaron la solicitud, circunstanciados  temporal  y  espacialmente;  se  aportan las disposiciones penales aplicables al  caso   y  se  identifica  plenamente  a  quien  es  requerido  por  la  justicia  foránea.   En  suma,  se  cumple  en  este  caso a cabalidad con el primer  requisito   sobre   validez   formal  de  la  documentación  aportada  para  el  trámite.   

    

1. El principio de la doble incriminación     

De conformidad con el artículo 493, numeral  1º,   del  Código  Procesal  Penal-  Ley  409  de  2.004-  ,  para que la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  que  el  “Cargo       Uno”,      por   “Conspiración  para  Distribuir  y  Posesión  con  Intención  de  Distribuir  Cocaína”,  prevé en la  Sección  841  del  Título  21  del  Código  de los Estados Unidos, penas cuyo  mínimo  son  diez  años;  y  el  máximo  es  cadena  perpetua; que los cargos  “Dos   y   tres”,  por  “Conspiración    para    Importar    Cocaína”  y      Conspiración  Internacional  de  Distribución  (que  se  extiende a  actos  realizados  fuera  del  territorio  de los Estados Unidos), prevén en la  Sección  959  del  Título  21  del  mismo  código,  sanciones  también   oscilantes  entre un mínimo de diez años de prisión, hasta cadena perpetua; y  que  el  “Cargo cuatro”,  relativo   a   la   “Conspiración  de  Lavado  de  Dinero”, está castigado con análogas penas que los  tipos penales anteriores.   

En suma, conforme se advierte en la Sección  841  del  Título  21,  literal  b),  y   la  Sección 960, literal b.) del  Código  de los Estados Unidos, las penas previstas para tales delitos federales  relacionados  con  el  tráfico  de  narcóticos  y  el lavado de las utilidades  provenientes  del mismo, pueden fluctuar entre no menos de diez (10)  años  y  hasta  cadena  perpetua  (fs.  75  y  69 anexo); por lo que resulta  evidente  que  tales conductas arrostradas por la justicia estadounidense hallan  adecuación   típica   en   nuestro  sistema  penal,  respectivamente,  en  los  artículos  340,  376  y  323  del  Código  Penal,  bajo  la  denominación  de  “Concierto    para    delinquir”   “Tráfico,  fabricación     o     porte    de    estupefacientes”    y    “Lavado    de  activos”;  normas  que  consagran cada una penas que  con  creces  superan  los  cuatro  años,  así:  de  6  a  12  años  cuando el  “concierto”  es  para  cometer  delitos  de  tráfico de drogas; de 8 a 20 años cuando el “tráfico” es de más de 2 kilogramos  de   cocaína;   y   de   8   a   22  años  y  medio  para  el  “lavado  de activos”; cumpliéndose en el  caso   a   examen   con   el  requisito  de  “doble  incriminación”.   

3.           La  identificación plena del solicitado  en extradición:   

No  hay  duda que el colombiano JEIDER URIBE  QUINTERO,  a  quien  se  refiere  este  trámite,  es  la  persona solicitada en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática y de las actuaciones que sobrevinieron a su captura, incluido  el  poder  otorgado  a  su  abogado  defensor (el cual obra a fl. 8 del presente  trámite),  se  colige  sin  lugar  a  dudas  que  se  trata del mismo ciudadano  colombiano  que  es requerido en extradición. Basta observar que el número del  documento  nacional  de identificación-  cédula de ciudadanía-  que  suministró  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América, a través de las  notas  verbales  Nos. 0856 de abril 3 de 2.007 y  0415 del 12 de febrero de  2.007   (fs.179  y  11  anexo),  corresponde  al  cupo  numérico  1’113.620.657, el mismo que coincide con  el  suministrado en el informe de captura y en el acta de derechos del capturado  (fs.  26  y  27 anexo), y de igual modo con la tarjeta decadactilar expedida por  la Registraduría Nacional del Estado Civil (fl. 32 anexo).   

4.           Equivalencia del proveído emitido en el  extranjero   

Como  quiera  que la Corte Distrital de los  Estados   Unidos   para   el   Distrito   Este   de   Nueva  York,  “acusó”    a  JEIDER  HUMBERTO  URIBE  QUINTERO  por concierto para cometer delitos relacionados con tráfico de  drogas  y  lavado  de  activos,  tal  decisión  guarda  analogías  con el acto  complejo  conformado  por  el  binomio  escrito  de  acusación  y  audiencia de  formulación  de  acusación  en  el  actual  código procesal penal- Ley 906 de  2004,  artículos  336,  337  y 339- ; equivalencia que emerge de las siguientes  similitudes:   

a.)  Es  un  pliego  de cargos en el que se  atribuyen  conductas  delictivas,  para  que  el acusado se defienda de ellos en  juicio.   

b.)  Formulada  la  acusación se inicia el  juicio oral que culmina con el respectivo fallo de mérito.   

c.)   Se   señalan   los   hechos,   con  especificación  de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron  y   la  calificación  jurídica  de  las  conductas,  con  indicación  de  las  disposiciones sustanciales aplicables.   

Ahora bien, sobre los reparos formulados por  el    abogado    defensor,    en    torno    a    que    no   hay   equivalencia   entre   el   Indictment  que autoriza un Gran Jurado de  los  Estados  Unidos  de  Norteamérica  y  el  acto  de  Acusación  en   el   actual   sistema  procesal  penal  colombiano,  dadas  las  diferencias   entre   la   actual   formulación  de  acusación  (artículos  337  y  339  de la Ley 906 de  2.004)  y  la  resolución  de acusación  en  el código anterior (artículo 397 de la Ley 600 de 2.000); es  preciso   significarle   que   si   antes   podían  hallarse  evidentes  rasgos  diferenciales    al    hacer    un    paralelismo    entre    el    Indictment    y   la   resolución   de  acusación,  habida  cuenta  de  que  se  trataba de actos procesales propios de  sistemas       judiciales       sustancialmente      distintos      –  aquél  como  prototipo  del sistema  penal  acusatorio; en tanto que mixto con impronta inquisitorial el que entonces  regía  aquí;  ahora  son  más  las  semejanzas,  como  quiera  que el sistema  acusatorio  angloamericano, es un modelo que en sus rasgos más característicos  – salvo ciertos tintes de  eclecticismo-es  el que se ha implementado en Colombia a partir de la Ley 906 de  2004.   

Independientemente  de  las diferencias que  puedan  hacerse  notar  entre  el acto que prologa el juicio ahora, ceñido a la  oralidad  y  bajo  las  directrices  del juez, para que la Fiscalía descubra el  fruto  de  su  actividad  investigativa;  y  el  que  correspondía ex  ante  a  una fiscalía con facultades  jurisdiccionales  para calificar el mérito probatorio del sumario. Y, aun más,  al  margen  de  las  diferencias  entre  el  acto por medio del cual despunta en  Colombia     el     juicio,     en     un    esquema    procesal    bifásico (con dos fases procesales de la  investigación  y  la  causa)  y las que se pueden hallar en el sistema procesal  penal  norteamericano,  en el que el pliego de cargos obra del Fiscal o del Gran  Jurado   marca   el  hito  del  proceso  propiamente  dicho;  es  claro  que  el  Indictment es el equivalente  de  la acusación en Colombia; y que resultan inanes los esfuerzos de la Defensa  por  hacer  ver  que supuestamente dicha figura guarda mayores semejanzas con la  formulación de imputación,  con requisitos probatorios mucho menos acrisolados.   

Es  preciso  advertir que yerra el defensor  cuando  espera  una  identidad  entre  los  dos  sistemas  procesales  del país  requirente  y  del solicitado, a efectos de cumplir con el requisito establecido  en  el  artículo  493  del  Código  Procesal Penal; lo que como tiene dicho la  Corte,  no  se  compadece ni con la naturaleza de la extradición entendida como  mecanismo  de cooperación internacional en la lucha contra el crimen, ni con el  contenido   mismo  del  artículo  511–2º  del  Código  de Procedimiento Penal – Ley 600 de 2000- , norma  íntegramente  subrogada  en  el  artículo  493 de la Ley 906 de 2.004; pues la  exigencia    de    que   se   haya   dictado   en   el   exterior   “resolución  de  acusación  o  su  equivalente”, habla  de  similitud- no de identidad- frente a un acto procesal que  implica   que   se   hayan   definido   fáctica  y  jurídicamente  los  cargos  provisionalmente   atribuidos   a   la   persona   solicitada;   ofreciendo  con  probabilidad  de  verdad que la autoridad judicial extranjera ha hallado mérito  para    adelantarle    juicio    conforme    a    las    normas    del    Estado  solicitante.   

Al  efecto, es preciso traer a colación el  concepto  emitido  por  esta  Sala  el  2 de agosto de 2.001, radicado No 16724,  cuando  frente  a  similares  reparos,  dijo  esta Corporación que “…la  legislación  procesal  penal  de  los  Estados Unidos se  estructura  sobre  el  sistema  acusatorio  ; y que el pliego de enjuiciamiento,  formulado  según  el  caso  por  el  Fiscal  o  por el Gran Jurado, contiene la  descripción  de  la  conducta  típica  imputada, con las circunstancias que la  especifican,  el  lugar  y  la  fecha  o  época de su ocurrencia, y señala las  disposiciones  sustanciales  realizadas  y su ubicación genérica y específica  en  el  Código  de  la  materia,  y  que  con  dicho  acto,  como  sucede en la  legislación  colombiana,  se  interrumpe  por  regla  general  la prescripción  penal,  no  quedando duda que la persona reclamada en extradición en este caso,  ha  sido  acusada  y  llamada  a  responder en juicio por las autoridades de los  Estados Unidos de América.”.   

Ahora  bien,  frente al reparo de que en el  presente  trámite  la  autoridad  extranjera   requirente no cumple con la  exigencia  constitucional  relativa a que los hechos imputados hayan ocurrido en  su    país;    planteando    al    efecto    que   en   la   pieza   acusatoria  norteamericana se menciona a  JEIDER  URIBE  QUINTERO  participando en la producción y transporte de cocaína  en  Colombia  y  concertando  lavado  de  dinero  en  Panamá,   sin que se  acredite  que tales cargamentos de droga hubiesen ingresado a aquel país, o que  las  operaciones  de lavado de dinero se hubiesen dado bajo su jurisdicción; es  preciso  anotar  que  en  el  Indictment se  señala  al  requerido  JEIDER  URIBE QUINTERO de coaligarse con  otros  desde  mediados  de  2005  y  hasta  octubre  de  2006,  para  importar y  distribuir   cocaína    en   territorio   de  Estados  Unidos,“por  medio  del  Distrito  Oriental  de  Nueva  York  y en otros  lugares”,   y   haber   conspirado   para  realizar  transacciones  financieras,  con  divisa  estadounidense,  fruto de ganancias de  actividades   de   narcotráfico,   “afectando  el  comercio  interestatal  y  extranjero”.  Luego no es  cierto  que  los  hechos  de  los  que  se  derivan los cargos que se le llama a  afrontar  ante  tribunal extranjero sean de exclusiva incumbencia de la justicia  colombiana,  en  aplicación  del  principio  de  territorialidad previsto en el  artículo 14 del Código Penal- Ley 599 de 2000-.   

Adicionalmente es preciso recordar que, como  hubo  de  plantearlo  esta Sala en concepto del 16 de octubre de 2003 – radicado  20300-,   ha sido reiterada la jurisprudencia de la Corte, acerca de que en  el   trámite   de   extradición  “no  es  posible  cuestionar  la  validez  o el mérito de la prueba recaudada por las autoridades  extranjeras    sobre    la    ocurrencia    del    hecho,   el   lugar   de   su  realización”, y en general, todo lo relacionado con  aspectos  fácticos,  jurídicos  y  probatorios  de  la  acusación  (forma  de  participación,  grado de responsabilidad del acusado, normatividad que prohíbe  y   sanciona  la  conducta  punible,  calificación  jurídica  correspondiente,  competencia  del  órgano  judicial, validez del proceso en el cual se le acusa,  pena  a  imponer  en caso de ser declarado penalmente responsable, o vigencia de  la  acción  penal),  pues  “todo  ello atañe a la  órbita  exclusiva  y  excluyente  de  las autoridades del Estado requirente, de  modo  que  si  alguna  controversia  existe  al  respecto  es  al  interior  del  respectivo  proceso  donde se debe formular con fundamento en los mecanismos que  para   tal   propósito   provea  la  legislación  extranjera”.  (subrayas y negrillas fuera del texto).   

Quiere  decir  entonces, que  factores  como  los  anteriores no pertenecen al concepto de extradición, sino al proceso  penal  adelantado  en el exterior; y que por ende debe entenderse que la persona  solicitada  cuenta  y  contará   allí con todas las garantías procesales  para   hacer  valer  sus  derechos;  por  modo  que  también  por  esta  razón  específica  es  preciso  denegar  la  pretensión del abogado para que se emita  concepto en disfavor del pedido de extradición.   

ACOTACIÓN FINAL  

Se   emitirá  concepto  favorable  a  la  extradición  demandada  por  las autoridades de los Estados Unidos de América,  contra  el  ciudadano  colombiano  JEIDER  HUMBERTO URIBE QUINTERO, y se pone de  presente  al  Gobierno  Nacional  que en caso de concederla, debe condicionar la  entrega   a  que  éste  no  sea  juzgado por conductas distintas a las que  originaron la reclamación.   

De  igual  manera  el  se  exhortará  al  Ejecutivo  Nacional,  en cabeza del Presidente de la República como director de  la  política  exterior del país, para que en caso de conceder la extradición,  la  condicione  a  que por ningún motivo el ciudadano colombiano URIBE QUINTERO  vaya  a  ser  sometido  a  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes, ni se le  impondrá  la pena capital o cadena perpetua; determinando las consecuencias que  se  derivarían  de  un  eventual incumplimiento, al tenor de lo señalado en el  ordinal 2º del artículo 189 de la Constitución Nacional.   

De  otra  parte,  se  demanda  del Gobierno  Nacional,  que  en  caso  de  conceder  la extradición del ciudadano colombiano  JEIDER  HUMBERTO  URIBE  QUINTERO,  condicione  su  entrega  a  las  autoridades  estadounidenses  a  que  en  caso  de  condena, tenga en cuenta como parte de la  pena,  el  tiempo  que el requerido haya podido estar privado de la libertad con  motivo de este trámite de extradición.   

          Además,  la Sala ha de indicar que en virtud de lo dispuesto por el  numeral  2º,  del  articulo  189  de la Constitución Política, corresponde al  Señor   Presidente    de   la  República  como  supremo  director  de  la  política   exterior y de  las relaciones internacionales, realizar el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos   que  se  impongan a la  concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias  que se  derivarían de su eventual  incumplimiento.   

En consecuencia, como se cumple la totalidad  de  los  requisitos  formales  contemplados en los artículos 490, 493 Y 494 del  Código  Procesal  Penal-  Ley  906  DE  2004, la Sala  EMITE  CONCEPTO FAVORABLE a la solicitud de extradición elevada por el Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América, respecto del ciudadano colombiano JEIDER  HUMBERTO URIBE QUINTERO.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,  quien  se  encuentra recluido en el Establecimiento Penitenciario de  Alta  y  Mediana  Seguridad  de  Cómbita- Boyacá, a su defensor, al Agente del  Ministerio   Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación  para  lo  de  su  cargo.   

         Devuélvase  el expediente al Ministerio del Interior y de Justicia,  para lo de ley,   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

                                                                Aclaro voto   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                          MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ  DE LEMOS   

                                                                                                                                                            

AUGUSTO        J.     IBÁÑEZ    GUZMÁN                                JORGE     LUIS    QUINTERO    MILANÉS                         

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                          JULIO     ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

         

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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