29998(30-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 29998  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  314   

Bogotá,  D. C., octubre treinta (30) de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Decide la Sala la admisibilidad de la demanda  de  casación  presentada por la defensora del procesado Carlos Eduardo Sánchez  González  contra  la  sentencia  proferida  el  15  de  febrero  de 2008 por el  Tribunal  Superior de Cali, que lo condenó a las penas de 16 años y 8 meses de  prisión  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por   un   lapso   igual,  al  considerarlo  autor  responsable  del  delito  de  homicidio             agravado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1.  Los  primeros  fueron  descritos en la sentencia del a quo, en los siguientes términos:   

El  día  10  de  abril  de  2007,  siendo  aproximadamente  las  nueve  de la noche cuando el señor Boris Castro Ocampo se  encontraba  consumiendo  comestibles  en el puesto ambulante de comidas rápidas  “Mary”,  ubicado  en  el barrio ciudad Talanga de esta ciudad, se le acercó  la  “Mona”,  Luz  Estella Parra Meneses y empezó a decirle palabras soeces,  para  agregar  que  no le iba a pagar ni un peso ya que ella lo que había hecho  era  cuidarle  la casa, a lo que este le replicó que ya estaba desocupada y que  podía   hacer  con  ella  lo  que  quisiera,  refiriéndose  la  dama  en  tono  amenazante,  al  decirle  que ya le llamaba al compañero para que no se metiera  mas  con  ella,  haciendo  presencia  en  ese  momento  el señor Carlos Eduardo  Sánchez,  conocido  como  Alex,  quien  le  dijo que no se metiera con su mujer  procediendo  a  insultarlo  y  a pegarle una patada en los genitales, por lo que  Boris  se  inclina  hacia  el  frente  por  el  dolor y es cuando Carlos Eduardo  aprovecha  y  con  arma  cortopunzante,  lo  lesiona  en el pecho, por lo que el  lesionado  sale  a  correr hacia la esquina en donde el hermano de la “Mona”  le  propina  otros  puntapiés,  siendo  perseguido por los tres, para caer más  adelante  y nuevamente golpearlo Carlos Eduardo, quien después de esto huye del  lugar  junto  con  su  compañera y cuñado y los vecinos del sector trasladan a  Boris  a  un  centro asistencial en donde fallece a causa de la herida propinada  por su agresor.   

2. Con la evidencia  recogida   la   Fiscalía  solicitó  la  captura  de  Carlos  Eduardo  Sánchez  González,  quien  efectivamente fue aprehendido y el 6 de agosto de 2007 puesto  a  disposición del Juez Quince Penal Municipal de Cali con funciones de control  de  garantías,  quien  impartió legalidad al procedimiento de privación de la  libertad;  el delegado fiscal elevó imputación en contra de Sánchez González  como  posible autor responsable del delito de homicidio  agravado (Código Penal, artículos 103 y 104-4-7). Al  imputado  se le impuso medida de aseguramiento restrictiva de la libertad en los  términos  del  artículo  307, literal A numeral 1 del Código de Procedimiento  Penal.   

3.  En  la  misma  diligencia  Sánchez  González  fue requerido por el juez para que expresara si  comprendía  los cargos que le hacía la Fiscalía, respondiendo afirmativamente  y manifestando expresamente que se allanaba a los mismos.   

4.  Teniendo  como  fundamento  el  allanamiento a los cargos expresado en forma libre, consciente,    voluntaria   y   debidamente   informada,  el  Juzgado  Décimo Penal del Circuito de Cali, con funciones de  conocimiento,  el  14 de noviembre de 2007, declaró que Carlos Eduardo Sánchez  González   era   autor   penalmente  responsable  del  delito  de  homicidio  agravado  y  lo  condenó a las  penas  de  16 años y 8 meses de prisión e inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas por un periodo igual.   

6. El fallo anterior  fue  apelado  por  la  defensora  del  procesado  y  el 15 de febrero hogaño el  Tribunal  Superior de Cali lo confirmó, pronunciamiento contra el cual la misma  recurrente interpuso el recurso de casación.   

LA DEMANDA:  

La censora plantea dos cargos contra el fallo  de  segundo  grado:  el  primero  con  base en la causal 1 del artículo 181 del  Código   de  Procedimiento  Penal  (indebida  aplicación)  y  el  segundo  con  fundamento   en   la   causal   2  ibídem    por    vulneración    de    las   garantías   debidas   a   la  defensa.   

En    el    texto    del    primer  cargo  señala  que se inaplicaron  los  artículos  11.1  de  la  Carta  Internacional de Derechos Humanos, 9 de la  Convención  América  a  de  Derechos  humanos, 15.1 del Pacto Internacional de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  29  de  la  Constitución Política y 6° del  Código Penal.   

Enseguida  hace  una  exposición  sobre las  características  de  las  heridas infligidas a la víctima para concluir que lo  ocurrido   no   puede   calificarse   como   homicidio  agravado   sino   homicidio  preterintencional.   

Señala  que  la  trascendencia del error se  refleja en la cantidad de pena impuesta.   

En el segundo cargo  se   ocupó   de   explicar   un  error  in   procedendo,   porque   realmente  la  aceptación  de  cargos  no  fue  libre,  consciente,  voluntaria  y  debidamente  informada  debido  a  que  el  defensor  no cumplió  cabalmente su función.   

Finaliza  que  de  haberse  permitido  la  garantía  debida  a  su  representado no se le habría condenado a una pena tan  injusta  sino a una inferior o hubiera ejercido en toda su extensión el derecho  de defensa.   

Solicita que se anule lo actuado a partir de  la  audiencia  de  imputación para que se le haga una imputación correcta, por  homicidio      preterintencional     y  subsidiariamente  solicita que se case oficiosamente para que se  condene por el punible antes citado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

          1. La casación es un medio extraordinario  de  impugnación  y,  por  tanto, no constituye sede adicional para prolongar el  debate  probatorio  cumplido  en  las  instancias  ordinarias y concluido con el  fallo  de segundo grado, por el contrario, exige para la admisión de la demanda  el  cumplimiento  de  específicos  requisitos formales orientados a demostrar a  través  de  un  juicio  técnico  jurídico  que en la declaración de justicia  allí  contenida  -la  cual llega a esta sede amparada de la dual presunción de  acierto  y legalidad-, se incurrió en errores de hecho o de derecho ostensibles  y  relevantes  o  se  profirió en un juicio viciado, ocurrencias una y otra que  reclaman para sí el necesario correctivo.   

2. La posibilidad de  admisión  de  una  demanda  de  casación  pasa  por  el  cumplimiento  de  dos  presupuestos:  el  primero, que se refiere al respeto de los requisitos formales  establecidos  en los artículos 183 del Código de Procedimiento Penal, esto es,  que  el  escrito  exhiba  de  manera  precisa  y  concisa  la  causal o causales  invocadas  y  desarrolle  sus  fundamentos;  y,  el  segundo, previsto en el 184  inciso  2° ibídem, en el que  se  indica  que  la  selección  será  posible  siempre  y  cuando  que: (i) el  demandante  tenga  interés,  (ii)  se  señala  la  causal  invocada,  (iii) se  presente  un  desarrollo  concreto -adecuado y suficiente- de los cargos, y (iv)  se  advierta  por la Sala la notoria pertinencia del asunto para cumplir algunas  de  las  finalidades  de la casación (efectividad del derecho material, respeto  de  las  garantías de los intervinientes, reparación de los agravios inferidos  a éstos y la unificación de la jurisprudencia).   

3.   En   estos  términos  resulta necesario que la demanda que sustente el recurso de casación  se  caracterice  por  permitir  colegir  sin  temor a equivocaciones los errores  cometidos  en  las  instancias,  de  donde  se tiene que el cuestionamiento a la  sentencia  acusada  debe  ser  de objetiva comprensión, porque así lo exige la  naturaleza   y   alcance   de   las   normas   que   gobiernan  la  impugnación  extraordinaria.   

4.  Las causales de  casación  son las que dimensionan la forma como se debe estructurar la denuncia  sobre   la   inconstitucional  e  ilegalidad  de  la  sentencia  impugnada;  por  consiguiente,  la  admisibilidad  al trámite y la prosperidad de la pretensión  queda  condicionada  al  cumplimiento de unos requisitos formales mínimos, pero  no  sólo  a  ellos,  sino  que  se  debe  demostrar  el interés del censor, la  correcta  selección  de  las  causales,  la  coherencia  de los cargos que a su  amparo  pretenda  aducir  y  la  debida  fundamentación fáctica y jurídica de  éstos,  además  de  la necesidad de acreditar de qué manera con su estudio se  cumplirán uno o varios de los fines de la casación.   

5. De lo expuesto se  sigue  que la Corte está facultada para inadmitir o no seleccionar las demandas  formalmente   correctas   cuando   advierta   que   su   pronunciamiento  no  es  imprescindible  para  los  fines  de  la  casación; y viceversa, también puede  ocurrir  que  la  Sala  vislumbre  la  necesidad  de  decidir de fondo el asunto  atendiendo  la  preceptiva  del  artículo  184.3 de la Ley 906 de 2004 y con el  propósito  de  mantener  la intangibilidad de los fines de la casación, empece  de  estar  ante  una  demanda  que formalmente no reúne los requisitos mínimos  mencionados.   

6.   Este  marco  teórico  permite afirmar que la censora acertó en la demanda a identificar los  sujetos   procesales,   sintetizó   los   hechos   juzgados  y  relacionó  los  antecedentes  procesales, pero desatendió los principios que regulan el recurso  extraordinario  de  casación orientados a conjurar confusiones argumentativas y  conceptuales     que     puedan    entorpecer    el    entendimiento    de    la  propuesta.   

7.  El  escrito  presentado  por  la  recurrente  para  expresar  su  inconformidad  no revela un  especial  esfuerzo  para  postular  y  desarrollar  los  cargos,  lo que lleva a  tenerlo  como  absolutamente  insuficiente e inidóneo como para que la Corte lo  pueda considerar ajustado.   

8.  A  pesar de la  carencia  de  requisitos  de la demanda se ha de señalar que por tratarse de un  proceso  en  el  que  el  imputado  se  allanó  a  los  cargos  en la audiencia  preliminar  cumplida  ante  el  juez  de  garantías, surge palmaria la carencia  total  de interés en la recurrente para someter a debate cualquier cambio en la  adecuación    típica   de   la   conducta   materia   de   condena   como   lo  reclama.   

La limitación a la posibilidad de discutir o  controvertir  los  términos  del  allanamiento  a los cargos y de los acuerdos,  expresamente  regulada  por  la  ley  a  través  de  lo  que  la  doctrina y la  jurisprudencia    ha    denominado    principio   de  irretractabilidad1,   comporta  la  prohibición  de   desconocer  lo  aceptado o el convenio realizado, ya en forma directa,  como  cuando se hace expresa manifestación de deshacer el convenio, o de manera  indirecta,   como  cuando  a  futuro  se  discuten  expresa  o  veladamente  sus  términos,  pues  el  mismo  tiene un carácter vinculante tanto para las partes  como para el juez.   

El  hecho  de haber admitido el procesado la  responsabilidad  por  el  comportamiento  imputado,  implicó una aceptación de  condena  por  el  mismo  y  la  renuncia  al derecho de controvertir el fallo en  relación  con  los  aspectos  unilateralmente  admitidos,  de  donde  surge  la  inexistencia  de  interés  jurídico  para  impugnar  las  sentencias por estos  motivos2.   

9. Y respecto de la  alegada  nulidad  ha  de  afirmarse  que  ella  no  ha  tenido  lugar  porque la  constatación  de  los  registros permite concluir, sin lugar a duda alguna, que  el  allanamiento  a  los  cargos  fue  expresado  en  forma  libre, consciente, voluntaria y debidamente informada.   

Lo anterior es tan cierto que para permitir  un  cabal cumplimiento de la labor defensiva -técnica y material- se suspendió  la  audiencia preliminar por el juez de garantías para brindarles al imputado y  a  su  defensor  la posibilidad de meditar o discutir la conveniencia de aceptar  los cargos elevados por la Fiscalía, como finalmente ocurrió.   

Decir ahora, como lo hace la demandante, que  no  se brindaron las garantías adecuadas al procesado y que éste no contó con  defensa  técnica,  no  pasa de ser un argumento defensivo pobre y absolutamente  alejado de la realidad procesal.   

10. Como la Corte no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las imprecisiones de la demanda,  unido  a  la  carencia  de interés del demandante, se impone su inadmisión. Y,  adicionalmente,  como la Sala no observa con ocasión del trámite procesal o en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos o garantías del procesado Carlos  Eduardo  Sánchez  González,  tampoco  hará  ejercicio  de  la  facultad legal  oficiosa  que  le  asiste  porque  ninguna de las finalidades de la casación se  cumpliría.   

11. Cuestión final:  

Contra  la decisión de inadmitir la demanda  procede  el  mecanismo  de  insistencia  de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, cuyas reglas ha definido la Sala en los  siguientes términos:   

         

          11.1.  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la  Corte  decida no seleccionar la demanda de casación, con el fin de provocar que  reconsidere  lo  decido.  También podrá ser propuesto oficiosamente por alguno  de  los  Delegados  del Ministerio Público para la Casación Penal –siempre que el recurso de casación no  haya     sido     interpuesto    por    un    Procurador    Judicial–,   el   Magistrado  disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en los debates y suscrito la providencia  inadmisoria.   

          11.2. La solicitud se puede presentar ante  el  Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya salvado voto en cuanto a la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          11.3.   Es   potestativo  del  Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

         

          11.4.  El  auto  a  través del cual no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

          1°.              INADMITIR  la  demanda  presentada  por la  defensora del procesado Carlos Eduardo Sánchez González.   

          2°.   ADVERTIR  que  contra  la  presente  decisión  procede  el  mecanismo  de insistencia en los términos a que se hizo  alusión en las motivaciones.   

Notifíquese  y  cúmplase.   

  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                          AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1  El  actual   artículo   293  de  la  Ley  906  de  2004  congrega  los  desarrollos  jurisprudenciales  elaborados  por  ésta  Sala  en  relación con la Ley 600 de  2000,  artículo  40,  Ley  81 de 1993, artículo 5° y el Decreto 2700 de 1991,  artículo 37.   

2  La  Corte  reitera  lo  expresado  por  en  las  radicaciones 24026 (20/10/2005), 25864  (23/08/2006),  25765           (07/09/2006),           25863 (07/09/2006), 26002  (12/10/2006),  25248           (05/10/2006),           26379 (23/11/2006), 26645  (11/04/2007),  28221           (12/09/2007),           28161 (10/10/2007), 28397  (17/10/2007),  28070     (24/10/2007)     y     Casación     28433   (24/10/2007),  entre  otras.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *