29173(31-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 29173  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 70   

Bogotá,  D.C., treinta y uno de marzo de dos  mil ocho.   

VISTOS  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de los procesados, hermanos  ANDRÉS  RENÉ  Y  DIEGO  GABRIEL  CANTURA  RICO, contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,  el  9  de octubre de 2007, confirmatoria en todos sus apartes de la emitida el 6  de  junio  de  2007,  por  el  Juzgado  25  Penal  del Circuito con Funciones de  Conocimiento  de esta ciudad, en la cual se condenó a cada uno de los acusados,  dentro  del  trámite  abreviado  propio  del  allanamiento  a cargos, a la pena  principal  de  45 meses de prisión, junto con multa por valor del equivalente a  333.33  salarios  mínimos  legales  mensuales,  como  coautores  del  delito de  utilización   ilícita  de  equipos  transmisores  o  receptores,  en  concurso  heterogéneo  con  los  ilícitos  de  concierto  para  delinquir y prestación,  acceso  o  uso  ilegales de los servicios de telecomunicaciones, en su modalidad  agravada.    Allí   mismo   se   decretó   la   sanción   accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas, por un  lapso  igual  al  de  la  privación de la libertad, se ordenó el comiso de los  elementos  utilizado  para  la  realización  de  las  conductas  punibles, y se  negaron  a  los  procesados  los  subrogados de la suspensión condicional de la  ejecución de la pena y prisión domiciliaria.   

HECHOS  

En  el fallo atacado, se narró lo ocurrido,  de la siguiente forma:   

“Motivó  el  presente diligenciamiento la  denuncia   instaurada   por   el   señor   Oscar   Mauricio  Amaya  Vargas,  en  representación   de   la   Alianza   Contra  el  Fraude  de  Telecomunicaciones  (constituida  por  las  empresas TELECOM, ORBITEL y ETP), en la que da cuenta de  operaciones  fraudulentas  de  llamadas  internacionales  realizadas mediante el  sistema  “By-  pass”, y reoriginamiento por cuenta de la empresa CALL SYSTEM  NETWORK  LTDA  D  ELA  CALLE  18 No. 3-A37 oficina 1805, utilizándose para ello  locales  ubicados  en  diferentes  partes  de  la  ciudad  donde  por canales de  internect  (sic)  ingresaban llamadas de larga distancia que se transformaban en  llamadas locales.   

Por  estos  hechos  fueron  capturados Diego  Gabriel  Cantura  Rico  en  la  carrera  49ª  No.  93-23  oficina 104 barrio La  Castellana  y  Andrés  Rene  Cantura  Rico en la carrera 108 No. 136B-10 barrio  Suba  Los  Alcaparros,  en donde además de encontrar líneas telefónicas a sus  nombres,  se  halló buena parte del material técnico empleado para la ilícita  defraudación     de    los    intereses    de    las    mencionadas    empresas  oficiales.”   

DECURSO  PROCESAL   

    

              Capturados  en  flagrancia  los  procesados,  el  día  3  de  marzo de 2007, se  realizaron  ante la Jueza 47 de Control de Garantías de Bogotá, las audiencias  preliminares  de legalización de las diligencias de allanamiento, legalización  de  elementos  incautados,  suspensión  del  poder  dispositivo  sobre  bienes,  suspensión  de personería jurídica, legalización de captura, formulación de  imputación y solicitud de medida de aseguramiento.   

        Atendidas  todas  las  solicitudes  de la Fiscalía, luego de definirse legal la  aprehensión  flagrante  de  los procesados, se formuló a estos imputación por  los  delitos  de  utilización  ilícita  de  equipos transmisores, prestación,  acceso  o  uso ilegal de servicios de comunicaciones, agravado, y concierto para  delinquir.   

        En  concreto,  el  Fiscal  determinó  ubicados  los delitos en el artículo 197 del  C.P.,  para  el  primero,  artículos 257 y 267 ibídem, respecto del segundo, y  artículo   340,   en   lo   que   toca   con   el   último   de  los  punibles  reseñados.   

            Luego    de   la  correspondiente  ilustración de la Jueza de Control de Garantías, acerca de la  naturaleza  y alcances del instituto de allanamiento a cargos, los imputados, no  sin  antes  consultar  por  algunos  minutos  con su defensor, de manera expresa  acogieron los cargos formulados por la Fiscalía.   

       

         A  renglón  seguido,  la  Jueza impuso a los procesados medida de aseguramiento no  privativa de la libertad.   

         Acorde  con  la  aceptación  unilateral  de  cargos,  la Fiscalía presentó el  correspondiente   escrito  de  acusación  para  individualización  de  pena  y  sentencia, el 3 de abril de 2007.   

                Repartido  el  asunto  al  Juzgado  25  Penal  del  circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de Bogotá, el 6 de junio de 2007 se llevó a cabo la audiencia de  individualización  de  pena  y  sentencia, en curso de la cual, verificados los  elementos  materiales  probatorios,  evidencia  física  e  informes con los que  cuenta   la  fiscalía,  la  Jueza  de  Conocimiento  avaló  la  legalidad  del  allanamiento  a  cargos  y anunció la emisión de sentencia de condena, la cual  se profiere formalmente en esa misma diligencia.    

      Notificado del  fallo,  en  su  contra  interpuso  el  defensor  de  los  procesados, recurso de  apelación, que de inmediato le fue concedido.   

       

                       El  24  de  julio  de 2007, se realizó la diligencia de argumentación oral del  recurso  de apelación presentado por la defensa en contra del fallo de condena.   

             Finalmente,  el  9  de  octubre  de  2007,  el  Tribunal de Bogotá profirió la  sentencia  de segundo grado que confirmó en su integridad lo dispuesto por el A  quo,  negando,  en  consecuencia,  la  solicitud  del  profesional  del  derecho  encargado  de  asistir  los  intereses  de  los  procesados, encaminada a que se  decretase  la nulidad de la audiencia de formulación de imputación en razón a  que  supuestamente  se  desbordó  lo  pactado  con  la  Fiscalía,  cuando esta  decidió  agravar  una  de  las   conductas.  Subsidiariamente, reclamó la  defensa  se otorgasen a los procesados los beneficios por colaboración efectiva  y  accedieran  ellos al subrogado de la suspensión condicional de la ejecución  de la pena.   

SÍNTESIS  DE LA DEMANDA   

Único cargo  

Dice  el  impugnante  que  acude a la causal  segunda  consagrada  en  el  artículo  181  de la ley 906 de 2004, “por  considerar  la  sentencia como violatoria de los artículos  447  del  Código  de  Procedimiento Penal, Articulo 55, numeral 1°, normas que  establecieron  en  materia  penal la prohibición de la reformatio inpejus (sic)  en concordancia con los artículos 31 y 248 de la C.N”   

Citando el texto de las normas, el recurrente  pasa  después,  de  manera deshilvanada y fuera de contexto, a discutir que sus  representados  legales  no  fueron  amparados con el subrogado de la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  siendo  obligación del fallador  atender  a  los  antecedentes  personales,  familiares  y sociales del vinculado  penalmente.   

Ello conduce, anota el casacionista, a que se  case  la  sentencia  “por  haberse  incurrido en la  Causal  457  del  C. de P.P. por violación a la norma sustancial proveniente de  error en la apreciación Art. 63 numeral 2°”.   

Después   anota  el  censor  “Como   recurrente   alegaré   esta  causal  para  demostrar  la  violación  indirecta de la Ley sustancial por la existencia de error de hecho y  de  derecho  originados en varios juicios de existencia y como falsos juicios de  identidad  y  de legalidad, al tergiversar el contenido material de las pruebas,  testimonios y algunos de legalidad de las pruebas”   

Pese a lo anunciado, nada de ello desarrolla  el  impugnante,  pues, solamente anota que la negativa conceder a sus prohijados  legales  el subrogado de la suspensión condicional de la ejecución de la pena,  fue   objeto   de   impugnación   ante  la  segunda  instancia  y  “Como  la apelación fue resuelta en perjuicio de quien promovió  el  recurso, la decisión del H. Tribunal es contraria a derecho, pues quebranta  los  postulados  de  la  Carta Fundamental y desborda la competencia otorgada al  juez  de  segundo  grado en los artículos 446, 447 y 457 del C. de P.P. nulidad  por violación de las garantías fundamentales”.   

Ya   después,  el  impugnante  resume  lo  consagrado  en la normatividad y las pautas que ha dado esta Corporación acerca  de  la  forma  de  postular  los  diferentes  errores en casación, sin efectuar  ninguna crítica o valoración del caso concreto.   

Sólo  más  adelante anota que “el   concepto   de   la  nulidad  solicitada  por  esta  defensa  corresponde   ala   hipótesis  del  acto  procesal  plasmado  en  la  sentencia  condenatoria  de  primera  instancia   en  los mecanismos sustitutivos a la  pena,  página  9°,  de  la  misma,  donde no se tiene en cuenta los requisitos  objetivos   previstos   en   los   artículos  38  y  63  del  C.P..”   

Y, en el que señala segundo aspecto de la  violación   “se  refiere  a  afectación  de  las  garantías  debidas a cualquiera de las partes. Dentro de ellas está el derecho  de  defensa,  que se lesiona exigida por la ley, o porque el defensor designado,  de  alguna  manera  que  debe  concretarse,  no  cumplió  adecuadamente  con el  encargo,  (esto  en  audiencia ante el Señor Juez 25                  Penal                 del  Circuito  de  Conocimiento),  donde  se concedieron tres minutos a la defensa, y  luego  no  se  le  permitió  hablar),  en  ese  instante no cumplió la defensa  adecuadamente   con   el  encargo,  y  el  Despacho  guardó  silencio,  (no  se  solicitaron  pruebas, no se interpusieron recursos, no se presentaron alegatos y  se desconoció el principio de imparcialidad).   

“Debo, con absoluta claridad y precisión,  determinar  como  recurrente  el momento procesal en que careció de defensa, de  que  medios  probatorios no se hizo uso no obstante ser procedentes, conducentes  y  posibles;  qué  recursos se han debido interponer y de que manera y por qué  cambiaría la situación del procesado”.   

         No  empece   esta  aceptación  de  lo  debido  demostrar,  hasta  aquí  llegó  la  fundamentación   del   censor,   dado  que  se  ocupa  después  de  relacionar  teóricamente  lo  que  la  Corte  entiende  debe  alegarse en sede de la causal  segunda consagrada en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004.   

Concluye su libelo el recurrente, deprecando  “se  reconozca  por  lo menos a los hermanos ANDRES  RENE   y   DIEGO   GABRIEL  CANTURA  RICO,  el  subrogado  penal  a  que  tienen  derecho”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Previo a examinar el cargo presentado por el  impugnante  en  contra  de la sentencia objeto de censura, debe relevarse cómo,  con  el advenimiento de la Ley 906 de 2004, se ha buscado resaltar la naturaleza  de  la casación en cuanto medio de control constitucional y legal habilitado ya  de  manera  general  contra todas las sentencias de segunda instancia proferidas  por  los  Tribunales,  cuando  quiera  que  se adviertan violaciones que afectan  garantías  de  las partes, en seguimiento de lo consagrado por el artículo 180  de la Ley 906 de 2004, así redactado:   

“Finalidad. El  recurso  pretende  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  estos, y la unificación de la jurisprudencia”   

                   Precisamente,  en  aras  de  materializar el cumplimiento de tan específicos intereses, la Ley  906  de  2004,  faculta  a  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  entre  otros,  de  la  potestad  de superar los defectos de que pueda  adolecer  la  demanda,  a efectos de que pueda emitirse pronunciamiento de fondo  –art.   184,   inciso  3°-.   

         Es  necesario,  sin embargo, inadmitir la demanda si, como postula el inciso segundo  de  la  norma  citada:  “el  demandante  carece  de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su  contexto  se  advierta  fundadamente que no se  precisa    del    fallo   para   cumplir   alguna   de   las   finalidades   del  recurso”.   

Atendidos  estos  criterios, ha señalado la  Corte1:   

“De  allí  que bajo la óptica del nuevo  sistema  procesal  penal, el libelo impugnatorio tampoco puede ser un escrito de  libre  elaboración,  en cuanto mediante su postulación el recurrente concita a  la  Corte  a  la  revisión del fallo de segunda instancia para verificar si fue  proferido o no conforme a la constitución y a la ley.   

“Por  lo  tanto,  sin  perjuicio  de  la  facultad  oficiosa  de  la Corte para prescindir de los defectos formales de una  demanda  cuando  advierta  la  posible  violación  de garantías de los sujetos  procesales  o de los intervinientes, de manera general, frente a las condiciones  mínimas de admisibilidad, se pueden deducir las siguientes:   

“1.  Acreditación  del  agravio  a  los  derechos    o    garantías    fundamentales    producido   con   la   sentencia  demandada;   

“2.   Señalamiento  de  la  causal  de  casación,  a  través  de  la  cual  se  deja  evidente tal afectación, con la  consiguiente   observancia  de  los  parámetros  lógicos,  argumentales  y  de  postulación propios del motivo casacional postulado;   

“3. Determinación de la necesariedad del  fallo  de  casación  para alcanzar alguna de las finalidades señaladas para el  recurso en el ya citado artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

“De  otro  lado,  con  referencia  a  las  taxativas  causales  de  casación  señaladas  en  el  artículo  181 del nuevo  Código, se tiene dicho que:   

“a)  La  de  su  numeral 1º –falta de aplicación, interpretación  errónea,  o aplicación indebida de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional  o  legal, llamada a regular el caso-, recoge los supuestos de la  que  se  ha  llamado  a  lo  largo  de  la  doctrina  de  esta Corporación como  violación directa de la ley material.   

“b)  La  del  numeral  2º  consagra  el  tradicional  motivo  de  nulidad por errores in iudicando, por cuanto permite el  ataque  si  se  desconoce  el  debido  proceso  por afectación sustancial de su  estructura  (yerro  de  estructura) o de la garantía debida a cualquiera de las  partes (yerro de garantía).   

“En  tal caso, debe tenerse en cuenta que  las  causales  de  nulidad  son  taxativas  y  que  la  denuncia  bien sea de la  vulneración  del  debido  proceso  o  de las garantías, exige clara y precisas  pautas                 demostrativas2.   

“Del  mismo modo, bajo la orientación de  tal  causal  puede  postularse  el  desconocimiento del principio de congruencia  entre       acusación       y       sentencia3.   

“c)  Finalmente,  la  del  numeral 3º se  ocupa  de  la  denominada violación indirecta de la ley sustancial –manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado  la  sentencia-;  desconocer  las  reglas  de  producción alude a los errores de  derecho  que  se  manifiestan  por  los falsos juicios de legalidad –práctica  o  incorporación  de  las  pruebas   sin  observancia  de  los  requisitos  contemplados  en  la  ley-,  o,  excepcionalmente  por  falso  juicio  de convicción4,     mientras    que    el  desconocimiento  de  las reglas de apreciación hace referencia a los errores de  hecho   que  surgen  a  través  del  falso  juicio  de  identidad  –distorsión   o  alteración  de  la  expresión  fáctica  del  elemento  probatorio-, del falso juicio de existencia  –declarar   un   hecho  probado  con  base  en  una  prueba  inexistente u omitir la apreciación de una  allegada  de  manera  válida  al  proceso-  y del falso raciocinio –fijación  de  premisas  ilógicas  o  irrazonables    por    desconocimiento    de    las    pautas    de    la   sana  crítica-.   

“La  invocación  de  cualquiera de estos  errores  exige  que  el  cargo  se  desarrolle conforme a las directrices que de  antaño  ha desarrollado la Sala, en especial, aquella que hace relación con la  trascendencia  del  error,  es  decir,  que  el mismo fue determinante del fallo  censurado.”   

Establecidas   las  premisas  básicas  de  evaluación,  abordará  la  Sala la demanda de casación, de conformidad con el  cargo planteado por el casacionista.   

Cargo Único.  

        Bien  poco  tiene que responder la Corte a la propuesta casacional del demandante, por  elemental  sustracción  de  materia,  pues,  para  comenzar, el escrito resulta  completamente  impropio  cuando  anuncia  la  existencia de un solo cargo, hecho  radicar  presuntamente en la causal segunda consagrada en el artículo 181 de La  Ley  906  de 2004, pero a renglón seguido se anuncia que serán tratadas sendas  violaciones  directas  e  indirectas, por errores de hecho y de derecho, sin que  después  lo  anunciado  tenga cabal desarrollo, dado que no se concreta ninguna  causal,  se  deja  de  fundamentar la postura e incluso, se omite señalar, así  fuese  de  manera  genérica,  cuál  es  el  yerro  en  el que pudo incurrir el  Tribunal  o  cómo  lo  solicitado por el recurrente encuentra eco en las normas  citadas o en los hechos evaluados en el expediente.   

        En  suma,  del inconexo escrito allegado por el impugnante, sólo se puede adivinar,  con  bastante  esfuerzo, que busca él se le otorgue a sus representados legales  el  subrogado  de la suspensión condicional de le ejecución de la pena, aunque  también  reseña  una  presunta  violación  del  derecho  de  defensa, por una  supuesta  inactividad  del  defensor  que lo antecedió en el cargo, que deja en  mero enunciado.   

        Para  soportar  su  tesis,  apenas  entiende  suficiente el impugnante con formular la  solicitud,  sin preocuparse de abordar las razones por las cuales se le negó el  beneficio  en  las  instancias, para ver de controvertirlas y demostrar, como es  exigencia  básica del recurso de casación, el supuesto yerro ostensible de los  funcionarios.   

        Se  repite,  la  instauración  de  la sistemática acusatoria no ha implicado, como  creen  algunos,  derrumbar las exigencias de fundamentación propias del recurso  extraordinario  de  casación,  en  tanto,  debe  relevarse, el fallo de segundo  grado  llega  a  este  escenario  prevalido de una doble condición de acierto y  legalidad  que  solo  puede desvirtuarse cuando de forma lógica, con argumentos  suficientes  sustentados  en  los  hechos,  el  decurso  procesal  y  las normas  jurídicas   aplicables  al  caso,  se  demuestra  un  error  evidente,  con  la  trascendencia  suficiente  como  para  revocar  o  modificar lo decidido por las  instancias.   

          Lo relacionado por  el  casacionista  en  su  escrito, a fuer de carente de argumentación mínima e  incluso  confuso  y  descontextualizado, ni siquiera puede entenderse alegato de  instancia,  dado que no sustenta su pretensión y mucho menos da  a conocer  qué es lo no compartido de la decisión de las instancias.   

              A      título  simplemente  ejemplificativo  de  la  forma  incoherente como se ha postulado la  demanda  de  casación,  obsérvese  que  una  de  las  críticas  a lo actuado,  supuestamente  consignada  como  causal  de  nulidad,  atiende,  en  sentir  del  recurrente,  a  que  se  ha  violado  el  debido  proceso  en  su variante de no  reformatio  in  pejus,  porque se apeló la decisión de la primera instancia de  no  otorgar  el  subrogado  de la suspensión condicional de la ejecución de la  pena, y el superior decidió confirmar lo decidido.   

            Estima   el  censor  que  esa  confirmación,  por  sí  misma,  constituye un perjuicio a su  condición  de  apelante  único  y  representa  la  violación  al principio en  cuestión,  con lo cual demuestra un absoluto desconocimiento de su naturaleza y  alcances.   

           Desde  luego,  no  puede  prohijar  la  Corte una dicha forma de razonar, entre otras cosas, porque  conduce  al  absurdo  de  obligar  siempre  de  la  segunda instancia, cuando el  defensor  es  apelante  único, atender a su solicitud de reforma o revocatoria,  para  que  no  se  diga  que ha pasado por alto el principio de no reformatio in  pejus,   que  en  su  prístino  sentido  ,  como  se  sabe,   demanda  del  funcionario,  no  que se abstenga de confirmar lo decidido por el inferior o que  tenga  que  atender de forma inconsulta a lo solicitado por el recurrente,   sino que no agrave la condición de ese apelante único.   

             Ahora  bien, si se dijera que pese a los insalvables errores de fundamentación,  la  corte  ha  de  hacer  un  análisis  de  pertinencia, en punto de la posible  violación  de  derechos  fundamentales,  debe  señalarse  que  se  observó al  detalle  el  decurso procesal y lo consignado en la decisión de las instancias,  particularmente  en  lo  que atiende a la negativa a conceder el subrogado de la  suspensión   condicional   de   la  ejecución  de  la  pena  a  los  acusados,  verificándose  completamente  motivada  y  acorde con lo que la ley dispone esa  posición de los despachos A quo y Ad quem.   

              Apenas  para  redondear  el punto, es necesario precisar que a los procesados se  les  condenó,  por ocasión de los tres delitos aceptados unilateralmente en la  audiencia  de  formulación  de  imputación,  a  la  pena  principal, luego del  descuento  del  50%  que  se  les  otorgó  por  el allanamiento, de 45 meses de  prisión,  circunstancia  que  por  sí  misma  torna  imposible,  dentro de los  presupuestos  legales,  acceder  al  beneficio en cuestión,  acorde con la  limitante  objetiva  que para el efecto, como lo dijeron las instancias, dispone  el numeral primero del artículo 63 del C.P.   

           No  era  posible,  entonces,  como  lo  echa de menos el impugnante, atender a  factores tales  como  los  antecedentes  personales,  familiares  y  sociales de los procesados,  sencillamente  por que ante la no ocurrencia del requisito objetivo –que la pena impuesta no sea superior a  tres  años-  y visto que la norma exige del cumplimiento conjunto de todas  las exigencias, ya resultaba inane ese tipo de evaluación.   

           Algo similar  cabe  predicar  del subrogado de prisión domicilaria dado que, como también se  anotó  por  el fallador de primer grado, uno de los delitos, precisamente el de  prestación,  acceso  o  uso  ilegales  de  los servicios de telecomunicaciones,  agravado,  consagra  pena  mínima  de  70  meses,  desde luego superior al tope  máximo  de  5  años  que  permite  el  artículo 38 del C.P., para facultar el  examen  de  los  requisitos  pretendidos  entronizar  ahora  por  el recurrente.   

                Fue,  entonces,  completamente  legal  la  decisión  de  la  primera instancia,  confirmada  por  el  Ad  quem,  de  negar  a los procesados los subrogados de la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de   la   pena   y   prisión  domiciliaria.   

                 En  punto  del derecho de defensa que anuncia violado el impugnante, sin ningún  desarrollo   argumental,   únicamente   debe   acotar   la  Sala  que  la  sola  manifestación  de  la  inacción  del  profesional del derecho que asistía los  intereses  de  los  acusados, resulta insuficiente para soportar el cargo, entre  otras  razones, porque se trataba de una audiencia de individualización de pena  y  sentencia, fruto del allanamiento a cargos de los procesados, que, a despecho  de  lo afirmado por el demandante, no puede facultar la postulación de pruebas,  controversia  de  estas  o  presentación de argumentos. Por lo demás, lejos de  guardar  silencio  el  defensor,  sí  hizo  él lo propio de su función, en el  momento procesal adecuado, impugnando el fallo condenatorio.   

         Finalmente,  es  preciso  anotar  que  de  la  revisión  de  lo  ocurrido en la  audiencia  preliminar  de  formulación  de  imputación y, particularmente, del  allanamiento  a  cargos allí efectuado por los procesados, solo puede colegirse  un  profundo  respeto  por  el  debido  proceso  y  derecho  de  defensa  de los  procesados.   

           Para  el  efecto,  se  destaca  cómo  el  fiscal  presentó  un adecuado y suficiente  resumen  de  los hechos que configuraron los cargos atribuidos a los procesados,  delimitando  las circunstancias de tiempo, modo y lugar, así como la particular  intervención que compete a cada uno de ellos.   

          A  su  vez, se dio  lectura  a cada uno de los tipos penales que configuran los tres delitos por los  cuales   se   les   vinculó  penalmente,  explicándose   su  contenido  y  señalándose  la sanción estipulada por el legislador. Y, como el Fiscal   pasó  por alto al comienzo la inclusión de una agravante específica, previo a  dar  la  oportunidad  de que los procesados consultaran con su abogado, incluyó  las  circunstancias  consagradas  en el artículo 267 del C.P., ilustrando a los  acusados acerca de la razón de ser de despejarlas (minuto 04:30).   

         Luego  de  ofrecerse  la  oportunidad  de  que los procesados consultasen con su  abogado  y  previa  lectura  de la jueza acerca de lo consignado en el artículo  8°  de  la  Ley  906 de 2004, con suficiente ilustración acerca de la forma de  renuncia  a  determinados  derechos  que  implica  el allanamiento a cargos, los  acusados,  de  forma  expresa, con voluntad, consciencia y conocimiento, como lo  constató    la    Jueza    de    Control    de    Garantías,    aceptaron   su  responsabilidad.   

            Ya   en  la  audiencia  de verificación del escrito de acusación por allanamiento a cargos,  la  Jueza  de Conocimiento examinó los elementos probatorios presentados por la  Fiscalía  para   hacer  decaer la presunción de inocencia, advirtiendo de  su  pertinencia  y  conducencia,  razón  por la cual anunció sentido del fallo  condenatorio.   

           Nada más es  necesario  precisar  acerca  de  lo  ocurrido  en el corto periodo procesal, que  culminó   con  sentencias  de  primera  y  segunda  instancias  ceñidas  a  la  legalidad.   

Por esta razón, como la Corte no observa en  el  trámite  del  asunto  o  lo  consignado  en el fallo atacado, violación de  garantías  fundamentales  que  haga  necesaria  la  intervención  oficiosa, se  inadmitirá   la   demanda   de   casación   presentada  por  el  defensor  del  acusado.   

Cuestión       final.   

Habida  cuenta de que contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  procede  el  mecanismo  de insistencia de  conformidad  con lo establecido en el Art. 186 de la Ley 906/04, impera precisar  que  como  dicha legislación no regula el trámite a seguir para que se aplique  el  referido  instituto  procesal, la Sala ha definido las reglas que habrán de  seguirse       para       su       aplicación5 como sigue:   

         

          a)  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial que sólo puede ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de la providencia por cuyo medio la Sala decida no seleccionar la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  -siempre  que  el  recurso  de  casación   no   hubiera  sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial-,  el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

          b)  La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de  inadmitir  la  demanda  o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en  la discusión.   

          c)  Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en  los  debates  o  del  Delegado  del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          d)  El  auto  a  través  del  cual  no  se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

1.   INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada en nombre de los  hermanos  DIEGO  GABRIEL  y  ANDRÉS RENÉ CANTURA RICO, en seguimiento de   las motivaciones plasmadas en el cuerpo del presente proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

                                SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARIA  DEL  ROSARIOGONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO        J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                 JORGE     LUIS    QUINTERO    MILANÉS          

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                 

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                                                           Secretaria   

    

1 Auto  del 2 de noviembre de 2006, Radicado 26.089   

2 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.323.   

3 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.530.   

4 ib.  radicación 24.530   

5  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *