29176(06-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 29176  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta No. 52                                                                                                             Magistrado Ponente:   

                                     Dr. AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

Bogotá  D.  C.,  seis  de  marzo  de dos mil  ocho.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda de casación presentada por el Procurador Segundo Judicial Penal  contra  la  sentencia  de  segunda instancia dictada por el Tribunal Superior de  Bogotá  el  30  de  marzo  de  2007,  mediante  la  cual absolvió al procesado  Francisco    de    Paula   Uribe   Uribe  de  los cargos que le fueron imputados por los delitos de peculado  por   apropiación  y  falsedad  material  de  servidor  público  en  documento  público, este último en concurso homogéneo.   

Hechos.  

El  12 de enero de 1999, el Jefe encargado de  la  División  Jurídica  de  la Oficina de Instrumentos Públicos Zona Norte de  Bogotá,   denunció   ante   las   autoridades  la  existencia  de  diferencias  sustanciales    entre   los   valores    realmente   cancelados   por   los  contribuyentes  por  concepto  del  pago  del   impuesto  de  registro, que  aparecían  consignados  en  el  recibo  original,  y  los  datos que se hacían  aparecer  en  las  copias  que  reposaban  en  la  entidad, donde se registraban  valores menores.   

Adelantadas  las  indagaciones pertinentes se  estableció  que  397  recibos  presentaban adulteraciones de este tipo, y que a  través  de  este  mecanismo la oficina de Registro dejó de recaudar la suma de  $321’361.690.  También se  determinó  que  los  recibos  de  liquidación del impuesto eran elaborados por  Jorge   López   Fajardo  y  Jose Luis Toro Olmos, quienes  se  desempeñaban  como  auxiliares administrativos de la Oficina de Registro en  la  sede  de la Caja Agraria de la avenida Chile, donde ejercían la función de  liquidadores,  y  que  el  recaudo de los valores estaba inicialmente a cargo de  Francisco   de   Paula   Uribe   Uribe,  en  condición de cajero de convenios adscrito a la Caja de Crédito  Agrario.   

Actuación  procesal  relevante.   

1.  La  Fiscalía  inició investigación por  estos   hechos,   vinculó   al  proceso  mediante  indagatoria  a  Jorge    López   Fajardo,   José   Luis   Toro   Olmos   y   Francisco  de  Paula  Uribe  Uribe,  y  el  3  de  agosto  de  2001  calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución  de  acusación  en su contra por los  delitos  de  peculado  por apropiación y falsedad material de empleado público  en  documento  público, este último en concurso homogéneo. Esta decisión fue  apelada  y  confirmada  por  la  Delegada  ante el Tribunal el 16 de octubre del  mismo   año.1   

2.  Rituado  el juicio, el Juzgado Cuarenta y  Seis  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  mediante sentencia de 27 de febrero de  2006,  condenó  a  los  procesados a la pena principal de 98 meses de prisión,  multa  equivalente  a 1.359 salarios mínimos legales mensuales, e interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  de  carácter  permanente, como coautores  responsables    de    los    delitos    imputados    en    la   resolución   de  acusación.2   

3.  Apelado  este fallo por los defensores de  los  procesados,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá, mediante el suyo de 30 de  marzo  de  2007,  confirmó  la  condena  impartida  en  contra  de Jorge   López   Fajardo   y  José  Luis  Toro Olmos, con modificaciones  en  relación  con  la  pena  aplicada  al  segundo,  y  absolvió  en decisión  mayoritaria   a   Francisco   de  Paula  Uribe  Uribe  de  los cargos imputados, por considerar que existían  dudas   no   superadas   en   torno   a   su  responsabilidad  penal3.  Contra esta  decisión,  recurre  en  casación  el  representante  del  Ministerio Público.   

La         demanda.   

Dos  cargos,  ambos  al  amparo  de la causal  primera  del  casación  prevista  en  el  artículo  207 de la ley 600 de 2000,  cuerpo  segundo,  por  violación  indirecta  de  la ley sustancial, presenta el  demandante contra la sentencia impugnada.   

Cargo primero.  

Sostiene que la decisión absolutoria viola en  forma  indirecta  la  ley  sustancial,  debido  a  errores  de  hecho  por falso  raciocinio  en  la  apreciación de las pruebas, que llevaron a la inaplicación  de  los  artículos  133 del Decreto 100 de 1980 (modificado por el 19 de la ley  190 de 1995) y 218 ejusdem.   

Explica   que   la   investigación  logró  demostrar,  (i)  que el procesado absuelto Francisco de  Paula  Uribe  Uribe prestaba los servicios de cajero en  la  sucursal  Avenida  Chile de la Caja Agraria, para el recaudo del impuesto de  registro  exclusivamente,  (ii)  que  al cierre de la jornada se reunía con los  liquidadores  para  verificar  que  los  valores liquidados coincidieran con los  recaudados,  y  (iii)  que  realizada  la  contabilidad  procedía a efectuar la  consignación  de los cheques y el dinero efectivo en la cuenta de la Oficina de  Registro.     

La sentencia, por su parte, funda la decisión  absolutoria  en  tres  puntos.  (i) que en la actividad de recaudo intervinieron  varios   cajeros   (cuatro  en  total),  según  se  desprendía  de  la  prueba  testimonial  y  los sellos puestos en las copias de los recibos de recaudo, (ii)  que  la  investigación  no   logró  hacer  suficiente  claridad  sobre la  participación  del  procesado  en  el procedimiento que de ordinario se seguía  con  las llamadas series, que  son   grupos  de  más  de  cuatro  (4)  escrituras,  cuyo  impuesto  se  pagaba  conjuntamente,  pues en estos casos se rompía el esquema de división funcional  que  debía  cumplirse  en condiciones normales, y (iii) que los comprobantes de  pago   eran  elaborados  en  su  totalidad  por  los  liquidadores,  quienes  no  involucran al cajero en esta actividad.   

Estos  argumentos,  faltan  a  la lógica por  varios  motivos, (i) porque “no es de recibo que si el inculpado aceptó haber  intervenido     en     la    elaboración    de    15    recibos    –según  la  sentencia  de segundo grado  aquí  censurada-  el  fallo  devenga  absolutorio,  la  sana  lógica ordena lo  contrario,  la  condena”,  (ii) porque “si la acusación contra Francisco  de  Paula  Uribe  Uribe  fue por  desfalcos  ocurridos en el segundo semestre de 1998, atenta contra la lógica el  argüir  a  favor  de  este acusado afirmaciones sobre hechos ocurridos en otras  épocas  (años  1995  y  1996)”, (iii) porque es inconcebible que el Tribunal  afirme  que  la  prueba  acredita únicamente la intervención en el trámite de  los  liquidadores, pues esto conduce al absurdo de sostener que fueron ellos los  que  pusieron  los  sellos  de  caja  que  Uribe Uribe  reconoce haber estampado, y (iv) porque es inexcusable  que  el  cajero  no  hubiera  verificado  en  los recibos los valores que estaba  recibiendo.       

Cargo segundo.  

Afirma  que  la  sentencia  viola  de  manera  indirecta  la  ley  sustancial,  debido  a  errores de hecho por falso juicio de  identidad  en la apreciación de las pruebas, que llevaron a la inaplicación de  los  artículos  133 del Decreto 100 de 1980 (modificado por el 19 de la ley 190  de   1995)   y   218   ejusdem,  en  relación  con  el  procesado  Francisco  de Paula Uribe Uribe.   

Argumenta   que  el  Tribunal  cercenó  el  contenido   de  su  indagatoria,  porque  en  ésta  el  implicado  admitió  la  elaboración  no de 15 recibos, como se afirma en el fallo, sino de 38. Además,  también  tergiversa  su contenido al dar a entender que dicho reconocimiento lo  hizo  frente a los 397 recibos adulterados, cuando la prueba allegada al proceso  indica  que  sólo  fue  realizado  frente  a 71, ya que éste fue el número de  recibos   que   le     pusieron  de  presente  en  ese  momento.    

Este error, llevó al Tribunal a reconocer la  presencia  de  una  duda  inexistente  respecto  de  la  responsabilidad de este  procesado,  pues si la  indagatoria hubiera sido valorada correctamente, es  decir,  a  partir  del reconocimiento de cerca de la mitad de los recibos que le  fueron  mostrados,  en conjunto con los demás medios de prueba, como exigen las  reglas  de  la  sana  crítica,  se  habría  llegado  a  la  certeza de que los  referidos    recibos    fueron    el    medio    utilizado    por   Francisco   de   Paula  Uribe  Uribe  para  cometer los delitos imputados.   

Sustentado en estas consideraciones, solicita  a  la  Sala  casar  parcialmente la sentencia impugnada, y condenar al procesado  absuelto por los delitos imputados en el pliego de cargos.    

SE        CONSIDERA:   

El error de raciocinio ha sido definido por la  jurisprudencia  de  la  Corte y la doctrina como el desconocimiento manifiesto y  grosero  de  las reglas de la sana crítica (principios de la lógica, reglas de  experiencia  y  postulados  de  la ciencia) en la valoración del mérito de las  pruebas  o en el proceso intelectual de elaboración, construcción y obtención  de inferencias lógicas de contenido probatorio.   

Cuando  se  plantea  un error de este tipo en  casación,  se  impone,  por tanto, para el casacionista, cumplir las siguientes  exigencias:  (i) identificar la prueba o la operación inferencial sobre la cual  recayó  el  error,  (ii) indicar en qué consistió el error, (iii) identificar  el  principio de la lógica, la regla de experiencia o la verdad científica que  fue  objeto de desconocimiento por parte del juzgador, (iv) señalar cuál es la  apreciación  correcta,  y  (iv)  demostrar  la  trascendencia  del error en las  conclusiones del fallo.   

En   alusión   a  esta  última  exigencia  (trascendencia  del  yerro),  la  Corte  ha  sido  insistente en sostener que su  demostración  no  se  suple acudiendo a la afirmación simple y llana de que la  decisión  habría  sido distinta de no haberse presentado el error, sino que es  necesario  acreditar,  a  través  de  un  análisis  objetivo  de  la prueba en  conjunto,  en el cual se incluya la valoración correcta del medio apreciado con  desconocimiento  de  las  reglas  de  la  sana  crítica,  que  la decisión del  Tribunal fue equivocada.   

Estos  requerimientos de fundamentación, que  impone  la  lógica  del  error planteado, son desatendidos por el casacionista.  Basta   retomar   el   contenido   de   la   demanda   para   advertir   que  el  casacionista   no  identifica  la prueba ni la operación inferencial en la  cual  se  presentó  el  error denunciado, ni señala el principio de la lógica  que  fue inobservado por el Tribunal en este ejercicio argumentativo, ni señala  la  forma  como  debió ser apreciada la prueba frente a los postulados lógicos  que  afirma  ignorados, ni demuestra las implicaciones del error en la decisión  impugnada.   

Su discurso, en este punto, se circunscribe a  la  afirmación de que las conclusiones del Tribunal, que destaca en la demanda,  son  ilógicas,  sin  decir por qué lo son, ni qué principio o postulado de la  lógica  fue  en  concreto  desconocido  por  el  Tribunal  en los razonamientos  probatorios  que  cuestiona, ni cuál la valoración que se imponía realizar en  cada  caso  y  por  qué,  dejando,  de  este  modo,  sin acreditar el ataque, e  incurriendo  en lo que en lógica se denomina sofisma de petición de principio,  que  se  presenta  cuando el expositor da por sentada una verdad que está en la  obligación de demostrar.   

La situación en relación el segundo ataque,  donde  se  plantea  un  error  de  hecho  por  falso  juicio de identidad, no es  distinta.  El  actor  sostiene  que  el  Tribunal  se  equivocó  al apreciar la  indagatoria   de   Francisco  de  Paula  Uribe  Uribe  porque en esta diligencia el indagado no reconoció 15  recibos,  como sostiene el Tribunal, sino 38, y que dicho reconocimiento se hizo  sobre  71  documentos,  y  no  sobre  397,  pero  no explica de qué manera esta  equivocación  incidió  en la decisión absolutoria, ni por qué, de no haberse  presentado, la sentencia habría sido de condena.   

Importante es destacar que los argumentos que  el  Tribunal  adujo  para  sostener  que en el caso analizado existían dudas no  resueltas   sobre   la   responsabilidad   del  procesado,  fueron  de  variados  contenidos,  y  que  si  el  actor pretendía demostrar que esta conclusión era  equivocada,  debió   enfrentar cada uno de sus argumentos, y demostrar que  eran errados, lo cual no hace.   

En   síntesis,  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  representante  del  Ministerio  Público  no  satisface las  exigencias   mínimas   de   claridad,   concreción  y  debida  fundamentación  requeridas  por el artículo 212 de la ley 600 de 2000 y la lógica de la causal  invocada  para  su estudio de fondo. Por tanto, se la inadmitirá y se ordenará  devolver  el  proceso  a  la  oficina de origen, no advirtiéndose violación de  garantías  fundamentales  que  la Corte esté en el deber de proteger de manera  oficiosa.    

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada  por el Procurador Segundo Judicial Penal.    

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ  

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO            MARIA  DEL  ROSARIO GONZALEZ DE LEMOS   

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN           JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                           

                                               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                             

                                                    Teresa Ruiz Núñez   

                                                       SECRETARIA     

1  Folios   216   –   236   del   cuaderno   7   y   26-41   del   cuaderno  de  la  Delegada.   

2  Folios 1-125 del cuaderno 9.   

3  Folios 5-48 del cuaderno del Tribunal.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *