29075(19-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 29075  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta No. 162  

Bogotá, D. C., diecinueve de mayo de dos mil  diez.   

Se  pronuncia la Corte sobre las pretensiones  probatorias  presentadas  por  los  defensores  de los ciudadanos GILMA PATRICIA  GAVIRIA  PALACIO,  CARLOS ALBERTO BEDOYA MARULANDA, ALEXANDER VALLEJO ECHEVERRY,  OMAR  TOBÓN  ECHEVERRY,  JAIME ALBERTO ANGULO OSORIO y FRANCISCO ANTONIO ANGULO  OSORIO;   por  el  Procurador  Primero Delegado para la Investigación y el  Juzgamiento  Penal;  y  por el Fiscal Quinto Especializado de la Unidad Nacional  de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional Humanitario, dentro  de la  acción  de  revisión  instaurada  por  éste  contra la sentencia proferida el  veinticinco  de  julio  de  dos  mil  uno  por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Medellín,  mediante la cual confirmó la  absolución  dispuesta  por  el Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado  de  esa  ciudad a favor de aquellos, por el concurso de  delitos  de  homicidio  agravado e infracción al artículo 1º del Decreto 1194  de 1989.   

1.- Hechos.  

La  cuestión  fáctica  fue declarada por el  juzgador de la manera siguiente:   

“El  conocido  defensor  de  los Derechos Humanos, doctor Jesús María Valle Jaramillo, venía  denunciando  sistemáticamente  los  que  consideraba  atropellos  y desmanes de  grupos  paramilitares  liderados  por Carlos Castaño Gil, y se valía para ello  de  los distintos medios informativos  y noticiosos radiales y televisivos.  Y  denunció  específicamente,  entre  otros  casos,  unas  masacres campesinas  presentadas  en  veredas y corregimientos del municipio de Ituango, de donde era  oriundo,   a   la  vez  que  divulgó  –  como  lo venía haciendo- que esos delitos tenían la connivencia  del Ejército y la Policía Nacional.   

“Este defensor de  los  Derechos  Humanos  en  Antioquia  se  convirtió en objetivo militar de los  Grupos  de  Autodefensa  que  operaban  en  la  misma  región, porque éstos lo  consideraban  un  estorbo  y  había  que  eliminarlo.  Como  lo  dijo el Fiscal  apelante,  el  fallecimiento de manera violenta del doctor  Valle Jaramillo  obedeció,  ni  más  ni  menos,  a  la  culminación decidida de Castaño y sus  grupos    de    acabar    con    su   ‘problema’.  Fueron   -dice-  ‘el  móvil  de  su  muerte’, la  que  tuvo ocurrencia el 27 de febrero de 1999 cuando dos sicarios irrumpieron en  su  oficina  de  abogado  del  Edificio  Colón,  oficina  405,  en la ciudad de  Medellín,  promediando  el  día  y,  después  de  vencer  la  voluntad de los  asistentes,  entre  ellos,  Valle Jaramillo, y de hacerlos tender boca abajo, le  descerrajaron  a  éste en la cabeza una pistola con silenciador para evitar que  las  gentes  se dieran cuenta. Luego, desaparecieron, en tanto que los sometidos  que  quedaron  vivos,  entre  ellos,  una  hermana  de  aquél, se desataron las  amarraduras   que   les   pusieron   los   sicarios   y  dieron  a  conocer  los  hechos”.   

2.-     La  demanda.   

Con  apoyo en la causal tercera de revisión,  de  que  trata el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal de 2000, y lo  precisado  por  la Corte Constitucional en la Sentencia C-004 del 20 de enero de  2003,  mediante  la  cual  declaró  exequible  el  numeral  3º  del  artículo  220   de  la  Ley  600  de  2000,   la  Fiscalía  Quinta de la Unidad  Nacional  de  Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, designada al  efecto  por  el Fiscal General de la Nación mediante Resolución 0112 del 15 de  enero  de  2008, solicita la revisión de la sentencia proferida por el Juzgador  de  segunda  instancia, a través de la cual confirmó la dictada el 15 de marzo  de  2001  por  el  Juzgado  Tercero   Penal  del  Circuito Especializado de  Medellín.   

En  relación  con el motivo de revisión que  aduce,  manifiesta  que  se apoya en lo dispuesto por la Corte Constitucional en  la  sentencia  C-04  de 2003 proferida el 20 de enero de 2003,  mediante la  cual  declaró exequible el numeral  3º del artículo 220 de la Ley 600 de  2000  o  Código  de  Procedimiento  Penal,  en el entendido de que “la  acción  de  revisión  por  esta  causal  también  procede  en  los  casos  de  preclusión de la investigación,  cesación  de  procedimiento  y sentencia absolutoria, siempre y cuando se trate  de   violaciones   de   derechos   humanos  o  infracciones  graves  al  derecho  internacional  humanitario,  y  un pronunciamiento judicial  interno, o una  decisión  de  una instancia internacional de supervisión y control de derechos  humanos,  aceptada  formalmente por nuestro país, haya constatado la existencia  del  hecho  nuevo  o  de  la  prueba  no  conocida  al  tiempo  de  los debates.  Igualmente,  y  conforme  a  lo señalado en los fundamentos 34, 35 y 37 de esta  sentencia,  procede  la  acción  de revisión  contra la preclusión de la  investigación,  la  cesación  de  procedimiento y la sentencia absolutoria, en  procesos  por  violaciones  de derechos humanos o infracciones graves al derecho  internacional  humanitario,  incluso si no existe un hecho nuevo o una prueba no  conocida  al  tiempo  de  los  debates,  siempre y cuando una decisión judicial  interna  o  una  decisión  de  una  instancia  internacional  de supervisión y  control  de  derechos humanos, aceptada formalmente por nuestro país, constaten  un  incumplimiento  protuberante  de  las  obligaciones del Estado colombiano de  investigar  en  forma  seria e imparcial las mencionadas violaciones”.   

Agrega       que       “es  esta  y  no  otra,  la razón para  recurrir  por  la  vía de revisión, al máximo organismo de justicia, teniendo  en  cuenta  la gravedad del hecho, las circunstancias que rodearon la ejecución  del  mismo, tratándose de graves violaciones a los derechos fundamentales, para  el  caso  la  vida  de cuatro personas, entre ellas un ser humano que presentaba  profundos        desajustes        de        naturaleza       mental”.   

En  cuanto  tiene  que  ver  con lo que en la  demanda      se      denomina      “fundamentos      de      hecho     y     de     derecho”,    precisa    que    la   Comisión  Interamericana  de Derechos Humanos,  el 16 de octubre de 2006 presentó el  informe  número  75/06,  dentro del caso 12.415, en el que le formula una serie  de  recomendaciones  al  Estado  Colombiano, entre otras la de llevar a cabo una  investigación  imparcial  y exhaustiva con el fin de juzgar y sancionar a todos  los  responsables  materiales  e  intelectuales del homicidio cometido contra el  defensor  de  derechos  humanos  Jesús  María  Valle  Jaramillo, reparar a los  familiares   por el daño inmaterial sufrido en virtud de las violaciones a  la  Convención  Interamericana  establecidas  en  el  informe,  y  recuperar la  memoria histórica del inmolado líder de derechos humanos.   

Anota  que  en  el  informe se señala que el  Estado  Colombiano  era responsable por la violación de los derechos a la vida,  la  integridad  personal y la protección de Jesús María Valle, consagrados en  la  Convención  Americana sobre Derechos Humanos, en perjuicio de la víctima y  sus  familiares,  los  dos  testigos  del homicidio, así como del señor Carlos  Fernando Jaramillo.   

Considera  necesario  precisar,  “que durante el devenir procesal dentro  de  los radicados 122 –CASO  LA      GRANJA-      y     1510     –HOMICIDIOS  COMETIDOS  EN  ITUANGO ENTRE OCTUBRE DE 1996 Y ENERO DE  1998-,  se  recopiló  abundante  material  probatorio que de manera irrefutable  ubica  a  los hermanos JAIME ALBERTO y FRANCISCO ANTONIO ANGULO OSORIO, como los  verdaderos  responsables  de  haber  llevado  a Ituango el grupo paramilitar que  perpetró  la  masacre   del  Aro,  y los homicidios entre las fechas   antes  anotadas. En consecuencia, las pruebas sobrevinientes son abundantes y de  contenido”.   

Como   prueba  de  los  fundamentos  de  su  pretensión,  allega  copia  de las decisiones de primera y segunda instancia, a  través  de  las  cuales  se absolvió  a los señores JAIME ALBERTO ANGULO  OSORIO  y  FRANCISCO ANTONIO ANGULO OSORIO; del informe número 5/06, y copia de  la  demanda  interpuesta  por  la  Comisión Interamericana de Derechos Humanos,  ante  la  Corte  Interamericana  de Derechos Humanos1.             

3.-  La Corte decidió admitir la demanda y,  en  consecuencia,  dispuso  solicitar  al  Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito  Especializado   de   Medellín  el  proceso  objeto  de  la  acción2.   

4.-   Peticiones  probatorias.   

Dispuesto el traslado que para pedir pruebas  prevé  el artículo 224 de la Ley 600 de 2000, hicieron uso de este derecho los  defensores  de  los  ciudadanos absueltos GILMA PATRICIA GAVIRIA PALACIO, CARLOS  ALBERTO  BEDOYA  MARULANDA,  ALEXANDER VALLEJO ECHEVERRY, OMAR TOBÓN ECHEVERRY,  JAIME  ALBERTO  ANGULO  OSORIO  y FRANCISCO ANTONIO ANGULO OSORIO; el Procurador  Primero  Delegado  para  la  Investigación  y el Juzgamiento Penal; y el Fiscal  Quinto  Especializado  de  la  Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos y Derecho  Internacional Humanitario.   

4.1.- De la defensa  de  los  ciudadanos  GILMA  PATRICIA  GAVIRIA  PALACIO,  CARLOS  ALBERTO  BEDOYA  MARULANDA, ALEXANDER VALLEJO ECHEVERRY y OMAR TOBÓN ECHEVERRY.   

El  profesional del derecho que defiende los  intereses    de   los   ciudadanos   en   mención3,  solicita  tener  en  cuenta,  decretar y practicar las siguientes pruebas:   

4.1.1.-  Documento  obtenido de la Internet,  con  fecha  8  de  mayo  de  2008,  en  el  cual,  según  dice,   “se  plasma la confesión  por  parte  del  jefe  paramilitar  Diego  Murillo  Bejarano, alias ‘Don          Berna’   en   su  versión  libre  ante  la  Fiscalía  de  Justicia  y  Paz  de haber dado muerte al Dr. Jesús María Valle  Jaramillo,        mediante        ‘contrato’ con  la    banda    de   ‘La  Terraza’    y    en  coordinación  con  otro  jefe paramilitar el señor Carlos Castaño”.   

4.1.2.-  Impresión  de  un documento con el  mismo  origen  del  anterior, fechado el 8 de junio de 2008, en el cual, bajo el  título   “Política  y  Derechos    Humanos”,  “se informa al mundo sobre  la   confesión   realizada   por   el  señor  Diego  Murillo  Bejarano,  alias  ‘Don  Berna’   en   su  versión  libre  ante  la  Fiscalía  de  Justicia  y  Paz  de haber dado muerte al Dr. Jesús María Valle  Jaramillo  y  a  otros  importantes  defensores  de  derechos  humanos  mediante  ‘contrato’   con   la   banda  de  ‘La         Terraza’  y  en  coordinación  con  otro jefe  paramilitar  el  señor  Carlos Castaño”.   

4.1.3.- Impresión de otro documento obtenido  de  la  Internet, fechado el 22 de febrero de 2008, que, según el peticionario,  contiene  información  “en  torno  a  la  confesión  que  hace  el  señor  Diego  Murillo  Bejarano, alias  ‘Don  Berna’,  de haber ordenado la muerte del Dr.  Jesús  María  Valle  Jaramillo  coordinador  del  Comité  de  Defensa  de los  Derechos    Humanos    en    Antioquia”.   

4.1.4.- Impresión del documento obtenido de  la  Internet,  fechado  el  8  de  junio  de  2008,  en  el que, en palabras del  defensor,   “la  Fuerza  Aérea  Colombiana  informa  al  mundo sobre las versiones libres  de jefes  paramilitares  ante  los  Fiscales  de  Justicia  y  Paz y resalta la confesión  realizada  en esa diligencia por el señor Murillo Bejarano de haber ordenado la  muerte  de  varios  defensores  de  derechos  humanos y líderes sociales, entre  ellos     la    del    Dr.    Jesús    María    Valle    Jaramillo”.   

4.1.5.-  Documento tomado de la Internet con  fecha  8  de  junio  de  2008,  en  el  que,  según  la  defensa,  “se  informa al mundo  la versión  libre  de  varios  líderes de las AUC de Colombia y en especial la versión del  señor  Murillo  Bejarano  en  la  que  confiesa  haber  ordenado  la muerte del  coordinador   de   Derechos   Humanos  de  Antioquia  Dr.  Jesús  María  Valle  Jaramillo”.   

4.1.6.-  Oficiar a la Dirección Nacional de  Fiscalías,    para   que   allegue   “copia  de  todos  los  registros  de  versión libre rendida por el  señor  Diego  Murillo  Bejarano, alias ‘Don          Berna”.   

4.1.7.-  Recibir  el  testimonio  del señor  Diego   Murillo   Bejarano,   alias   ‘Don   Berna’  “quien  será interrogado  en  torno  a  las  declaraciones  contenidas  en  los  diferentes  documentos de  carácter  público  que  informan  sobre su confesión como autor de los hechos  motivo   de   esta  solicitud  de  revisión  y  en  especial  en  torno  a  las  manifestaciones  relacionadas  con  el origen y ejecución del homicidio del Dr.  Jesús    María    Valle    Jaramillo”.   

Manifiesta  que  dicha  actividad probatoria  resulta   pertinente,  toda  vez  que  “de   ella  se  desprende  con  absoluta  claridad  que  el  proceso  adelantado  por  la  justicia especializada en el cual se profirió sentencia en  la  que  se  absuelve  a  mis  pupilos  en  primera  instancia  y posteriormente  confirmada   por   el  Honorable  Tribunal  Superior  de  Medellín  en  segunda  instancia,  se  profirieron  de  acuerdo con lo indicado por la ley, como quiera  que  dicha  absolución  no  es  más  que  el reflejo de la realidad fáctica y  probatoria  que  siguió  dicho  proceso”.   

Considera,  por último que las pruebas cuyo  recaudo         solicita,        “acreditan  con  creces  que  las  opiniones  de  algunos organismos  internacionales  en  torno  a  este  proceso  no  se  ciñen  a  la realidad del  proceso” (sic).   

4.2.- De la defensa  de los ciudadanos JAIME ALBERTO y FRANCISCO ANTONIO ANGULO OSORIO.   

El   defensor   de   los   ciudadanos   en  mención4  ,  solicita  tener  en cuenta, decretar y practicar las siguientes  pruebas:   

4.2.1.-  Tener  como  prueba  y “en      calidad      de      hecho  notorio”,     la  confesión  difundida  por  los medios de comunicación social, del señor Diego  Fernando   Murillo   Bejarano,  alias  ‘Don   Berna’,  quien  se atribuyó el homicidio del defensor de derechos humanos, doctor Jesús  María Valle, así como de otras personas.   

Señala  que de conformidad con lo dispuesto  por  el  artículo  177  del  Código  de  Procedimiento Civil, los  hechos  notorios  no  requieren  de  prueba,  toda  vez  que  no  existe  duda  sobre su  existencia.   

4.2.2.- Solicita, asimismo, tener como prueba  “la vertida en el proceso  seguido  en  contra  de  mis  prohijados,  caudal probatorio que fue valorado en  primera     y    segunda    instancia”, para concluir en la absolución de sus patrocinados.   

4.3.- Del Ministerio  Público.   

El Procurador  Primero Delegado para la  Investigación  y  el Juzgamiento Penal, por su parte, solicita tener en cuenta,  decretar y practicar las siguientes pruebas:      

4.3.1.-   La   demanda   de  la  Comisión  Interamericana  de  Derechos Humanos, presentada ante la Corte Interamericana de  Derechos  Humanos  contra la República de Colombia, en el caso identificado con  el   número   12.415,   que  obra  a  folios  13  a  64  del  cuaderno  número  1.   

4.3.2.-  El  informe  75/06, de la Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos,  en  el  caso 12.425, Jesús María Valle  Jaramillo, Colombia, octubre 16 de 2006.   

4.3.3.-   El proceso seguido contra los  hermanos  Jaime  Alberto  y  Francisco  Antonio  Angulo Osorio, que terminó con  sentencia  de julio 25 de 2001, proferida por el Tribunal Superior de Medellín,  mediante  la  cual  se  confirma  el  fallo  absolutorio  dictado por el Juzgado  Tercero Penal del Circuito Especializado de Medellín.   

4.3.4.-  Solicita,  finalmente,  requerir al  Fiscal   5º   de   la  Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional   Humanitario,   la   adjunción   del   texto   de  la  Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos,  relacionado  con  el  Informe  No.  5/03  (admisibilidad)  y  la  petición  519  de  2001, en el caso Jesús María Valle  Jaramillo,   Colombia,   20  de  febrero  de  2003,  apéndice  2,  “toda  vez  que  sólo  se  enuncia  su  existencia  en  la  demanda  inicial, sin aportarlo como parte integrante de las  decisiones  proferidas  en  este  asunto”.   

4.4.-    Del  demandante.   

El  Fiscal Quinto Especializado de la Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos  y Derecho Internacional Humanitario5,  requiere la  práctica de las siguientes pruebas:   

4.4.1.-   Solicitar    a   la   Corte  Interamericana  de  Derechos  Humanos, copia de la sentencia proferida el 1º de  julio  de  2006,  en  el caso de las masacres de Ituango contra la República de  Colombia.   

4.4.2.-  Solicitar a la Corte Interamericana  de  Derechos  Humanos, copia de la sentencia emitida el 27 de noviembre de 2008,  en    el    caso   Valle   Jaramillo   y   otros   contra   la   República   de  Colombia.   

4.4.3.-  Solicitar  a  la Unidad Nacional de  Justicia  y  Paz,  copia  de la versión rendida por Salvatore Mancuso Gómez el  día  20  de  noviembre  de 2008, relacionada con las masacres de La Granja y El  Aro  en  el  Municipio de Ituango, dentro del marco de la Ley de Justicia y Paz.   

4.4.4.-  Ordenar  la  transliteración de la  mencionada versión.   

SE CONSIDERA:  

1.-    La    jurisprudencia    de   esta  Corte6  tiene  establecido  que, sin perjuicio del deber de relacionar las  pruebas  que  se aportan con la demanda para acreditar los hechos básicos de la  petición,  el  periodo  probatorio  en  el  trámite de la acción de revisión  tiene  por  finalidad  la de posibilitarle demostrar al demandante los supuestos  sobre  los  cuales se fundamenta la causal invocada, para lo cual ha de tomar en  cuenta  que  la conducencia de una prueba se halla determinada por la naturaleza  y  fin  del  motivo  de revisión aducido; y la pertinencia de su recaudo por la  eficacia  que el medio pueda tener para acreditar la configuración del supuesto  fáctico que ha servido de sustento a la postulación.   

Por  tanto,  conforme ha sido indicado por la  Sala7,  las  pruebas  que  se  soliciten  en  el  curso  de la acción de  revisión,   deben   tener  relación  con  el  thema  probandum  inherente  a este trámite especial, y, por  ende,  corresponder  a  pruebas  eficaces,  pertinentes,  útiles,  necesarias y  conducentes,  referidas  a  la naturaleza y fines del motivo aducido, pues de lo  contrario  la Corte no tiene más alternativa que disponer su rechazo, ya que la  sola  consideración  particular  de  uno  de  los  sujetos intervinientes en la  actuación  sobre  la  necesidad  de la prueba pedida, resulta insuficiente para  que se disponga su recaudo.   

A  dicho efecto debe tomarse en cuenta que el  artículo  235  de  la  Ley  600 de 2000 establece que deben ser inadmitidas las  pruebas  que  no  conduzcan  a establecer la verdad sobre los hechos materia del  proceso  o  las  que  hayan sido obtenidas en forma ilegal, las que versen sobre  hechos notoriamente impertinentes y las manifiestamente superfluas.   

De  este  modo, resulta evidente que para que  las  pruebas  pedidas  puedan  superar  el  juicio  de  admisibilidad en sede de  revisión, éstas deben reunir los criterios vistos en precedencia.   

La   conducencia,  como  ha  sido indicado en la providencia que ahora se  evoca,   supone  que  la práctica de la prueba solicitada es permitida por  la  ley  como  elemento  demostrativo  en  relación  con la causal de revisión  invocada.   La   pertinencia  apunta  a  que  el  medio  probatorio  se refiera directa o indirectamente a los  hechos  y  circunstancias relativas al objeto cuya demostración se pretende, es  decir,  que  resulte  apto  y apropiado para acreditar un tópico de interés al  trámite,    y    la    no   superfluidad  se  orienta  a  que  la  prueba  sea  útil, en cuanto acredite un  aspecto aún no comprobado en la actuación.   

2.- En este caso, la Fiscalía acudió a las  previsiones  de  la  causal tercera de revisión establecida en el artículo 220  de  la  Ley  600  de  2000  y  precisó  que su alcance fue ampliado mediante la  sentencia  de  constitucionalidad C-004 de 2003 referida a aquellos casos en los  cuales,  tratándose de violaciones a los derechos humanos o graves infracciones  al  Derecho  Internacional  Humanitario, exista una decisión judicial interna o  de  una  instancia  internacional de supervisión y control de derechos humanos,  aceptada  formalmente  por  Colombia,  en la que se establezca la existencia del  hecho  nuevo  o  de  la  prueba  no conocida al tiempo de los debates, o, a  pesar  de  no  existir el hecho nuevo o la prueba no conocida durante el juicio,  se  constate  el  manifiesto  incumplimiento  de  las  obligaciones  del  Estado  colombiano   de   investigar   de  manera  seria  e  imparcial  las  mencionadas  violaciones,  planteamiento  jurisprudencial luego recogido normativamente en el  numeral 4º del artículo 192 de la Ley 906 de 2004.   

Sobre   dicho   particular,  y  de  manera  específica    en   cuanto   al   Sistema   Interamericano   de   Justicia,   la  Corte8 ha precisado que:   

“…el Sistema  Interamericano  de  Derechos  Humanos  constituye  el marco para la promoción y  protección  de  los  derechos  humanos,  que  se  fundamenta en la Declaración  Americana  de  los  Derechos  y  Deberes  del  Hombre, adoptada en 1948, y en la  Convención  Americana  sobre  Derechos Humanos, suscrita en noviembre de 1969 y  vigentes desde julio de 1978.   

“Por manera que  sus  órganos fundamentales son la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,  con  sede  en  Washington  D.C.,  y  la  Corte  Internacional  (sic) de Derechos  Humanos, radicada en San José de Costa Rica.   

“Ahora  bien,  recuérdese  que  la  Corte  Interamericana  de  Derechos  Humanos es un órgano  judicial  autónomo,  cuyo  propósito  es  aplicar e interpretar la Convención  Americana y otros tratados sobre derechos humanos.   

“De ahí que la  Corte  Interamericana tenga dos tipos de competencias, a saber: la contenciosa y  la consultiva.   

“En cuanto a la  primera,  esto  es,  la  contenciosa,  faculta  a  dicho órgano para conocer de  cualquier  caso  relativo  a la interpretación y aplicación de la Convención,  siempre  que  los  Estados  partes en el caso hayan reconocido dicha competencia  por  declaración  especial  o  por  convención.  O  como  lo  anotó la Corte:  “En  esencia,  conoce de  los  asuntos  en  que  se  alegue que uno de los Estados ha violado un derecho o  libertad  protegidos  por  la Convención, siendo necesario que se hayan agotado  los procedimientos previstos en la misma:   

‘Las personas,  grupos  o  entidades  que  no  son  Estado, no tienen legitimidad para presentar  casos  ante  la  Corte Interamericana de Derechos Humanos, la que a su vez está  facultada,  como  se  acotó antes, para llevar el asunto ante la Corte, siempre  que el Estado cuestionado haya aceptado su competencia.   

‘El  procedimiento  ante  la  Corte  Interamericana  es  de carácter contradictorio.  Termina  con  una  sentencia  motivada, obligatoria, definitiva e inapelable, la  cual   debe   cumplir   el   Estado   parte  (artículos  66,  67  y  68  de  la  Convención)’  ”9.   

3.-   Tomando   en  cuenta  los  anteriores  parámetros,  la  Corte  tiene  establecido  que  cuando  se trata del motivo de  revisión  adicionado  por  la  sentencia  C-04  de 2003,   compete al  demandante demostrar:   

a)  Que  en  virtud  de  la  providencia cuya  autoridad  de  cosa  juzgada  pretende  remover,  se  haya  decidido precluir la  investigación,  cesado procedimiento o dictado sentencia absolutoria a favor de  los incriminados.   

b) Que los comportamientos que fueron materia  de  investigación,  tengan  relación con violaciones de derechos humanos o con  graves infracciones al derecho internacional humanitario, y   

c)  Que  a  través  de un pronunciamiento de  autoridad  judicial interna o de una decisión de una instancia internacional de  supervisión  y  control  de derechos humanos, aceptada formalmente en Colombia,  se  haya constatado la existencia del hecho nuevo o de una prueba no conocida al  tiempo  de  los  debates, que, de haber sido oportunamente conocidos, el sentido  del  fallo  habría  sido  sustancialmente distinto y opuesto al contenido en la  decisión judicial ejecutoriada.   

d) O, que a pesar de no existir ningún hecho  nuevo  o  alguna  prueba no conocida durante la investigación o el juzgamiento,  una  decisión  de  autoridad  judicial  interna  o   una  decisión de una  instancia  internacional de supervisión y control de derechos humanos, aceptada  formalmente   por   la   República   de   Colombia,   constate   el  ostensible  incumplimiento  de las obligaciones del Estado Colombiano de investigar en forma  seria  e  imparcial  tales violaciones de derechos humanos o infracciones graves  al derecho internacional humanitario.   

4.-  Si  ello  es  así,  para  los fines del  trámite  y  definición  surge  evidente  que  cuando  se aduce dicho motivo de  revisión  adicionado  por  la  Sentencia  C-04  de  2003,  sea que se trate del  previsto  en el numeral 4º del artículo 192 de la Ley 906 de 2004, no resultan  admisibles   aquellas   pruebas   que   apunten  a  acreditar  o  desvirtuar  la  responsabilidad  penal  o  la  inocencia  de los ciudadanos beneficiados con las  decisiones  cuya  revisión se pretende, pues una tal temática sólo resultará  procedente  en  el curso de las instancias, siempre que al final del trámite de  revisión  se  declare  fundada la causal invocada por el demandante y por dicha  razón se ordene rehacer la actuación.   

5.-  En  el  caso  analizado  no  todas  las  pretensiones  probatorias  expuestas  por  los  intervinientes  en la actuación  cumplen  los  presupuestos  de  conducencia  y pertinencia, pues no se dirigen a  acreditar  o desvirtuar la configuración del motivo de revisión aducido por la  demandante,    ameritando    por    tanto    su    rechazo,    según   pasa   a  precisarse.   

5.1.-  Las  pruebas,  solicitadas  por  los  defensores   de  los  ciudadanos  absueltos,  señores  GILMA  PATRICIA  GAVIRIA  PALACIO,  CARLOS  ALBERTO  BEDOYA  MARULANDA,  ALEXANDER VALLEJO ECHEVERRY, OMAR  TOBÓN  ECHEVERRY,  JAIME  ALBERTO  ANGULO  OSORIO  y  FRANCISCO  ANTONIO ANGULO  OSORIO,    con   cuyo   recaudo   se  pretende  demostrar  la  ausencia  de  responsabilidad  penal de sus representados, a que se alude en los numerales 4.1  y   4.2  de  los  antecedentes  de  este  proveído,  deben  ser  denegadas  por  impertinentes,  toda  vez  que  la  contradicción  frente  a  la  prueba en que  eventualmente  se  sustenten los cargos que resulten en contra de los absueltos,  debe  hacerse  en  el  respectivo  proceso  penal  si  es que la Corte ordena su  reapertura al definir la presente acción.   

Por  este  motivo  no se ordenará tener como  pruebas   los   documentos  obtenidos  de  Internet  a  que  alude  la  defensa,  relacionados  con la versión suministrada por el señor Diego Murillo Bejarano,  alias       ‘Don  Berna’,     quien  supuestamente  se  atribuye  la  responsabilidad por la muerte del doctor Jesús  María  Valle  Jaramillo, o la versión rendida por Salvatore Mancuso Gómez, en  relación  con  las  masacres  de La Granja y El Aro en el Municipio de Ituango,  pedida  por  la  Fiscalía,  toda vez que la causal aducida en la demanda impide  controvertir  en  el trámite de revisión las razones fácticas y jurídicas en  que  se  funda  la  decisión  judicial  nacional o internacional que soporta el  pedido.     

5.2.-  De la misma manera, no resulta útil a  los  fines  de  la  acción,  tener  como  pruebas la totalidad de la actuación  surtida  en  las  instancias,  a  que se alude por el Defensor de los ciudadanos  JAIME  ALBERTO  y  FRANCISCO  ANTONIO  ANGULO  OSORIO, en el numeral 4.2.2. y el  Ministerio  Público  en el numeral 4.3.3 de los antecedentes de este proveído,  en  razón  a que las pruebas incorporadas en dicho trámite ya fueron evacuadas  y  sirvieron  de  sustento a la decisión cuestionada, por lo que no constituyen  temas  que  puedan  ser  objeto  de controversia en el presente caso, sino en el  curso  del  respectivo  proceso   judicial,  si  es  que con ocasión de la  acción interpuesta se decide emitir un fallo rescindente.   

5.3.-  Esta misma situación de improcedencia  no  concurre,  sin  embargo,  en  relación  con  las  pruebas  pedidas  por  el  Ministerio  Público  y  la  Fiscalía, que tienen como propósito establecer la  existencia  de  pronunciamientos  proferidos  por una instancia internacional de  supervisión  y  control de derechos humanos, aceptada formalmente por Colombia,  en   donde  al  parecer  se  constata  un  incumplimiento  protuberante  de  las  obligaciones  del  Estado  colombiano  de  investigar seria e imparcialmente las  mencionadas  violaciones,  pues con ello se apuntaría a acreditar la existencia  del supuesto fáctico del motivo de revisión que se aduce.   

Por  tal  razón,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  el  artículo  224  de  la  Ley 600 de 2000,  ordenará que  dentro  del  término  para  la  práctica de pruebas, el cual corre por treinta  (30) días, se practiquen las siguientes:   

5.3.1.- Solicitar a la Dirección de Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, lo siguiente:   

5.3.1.1.-  Allegar,  con  las  formalidades  requeridas   para   su   aducción,   copia   de  la  demanda  de  la  Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos presentada ante la Corte Interamericana de  Derechos  Humanos  contra la República de Colombia, en el caso identificado con  el  número  12.415;  el  informe 75/06 en el caso Jesús María Valle Jaramillo  contra  Colombia;   y  el  texto de la Comisión Interamericana de Derechos  Humanos,  relacionado  con el informe No. 5/03 y la petición 519 de 2001, a que  se  alude  en  los  numerales 4.3.1, 4.3.2  y 4.3.4, de los antecedentes de  este proveído.    

5.3.1.2.-  Copia  autenticada,  o  con  las  formalidades  a  que  hubiese  lugar,  si existieren, de la sentencia del 1º de  julio  de  2006,  en  el caso de las Masacres de Ituango Vs. Colombia, proferida  por la Corte Interamericana de Derechos Humanos..   

5.3.1.3.-  Copia  autenticada,  o  con  las  formalidades  a  que  hubiese  lugar,  si  existieren, de la sentencia del 27 de  noviembre   de   2008,   en   el   caso   Jesús   María  Valle  Jaramillo  Vs.  Colombia.   

5.3.1.4.-  Informar  a partir de qué fecha y  con  el  cumplimiento  de  cuáles  requisitos,  en cada caso particular, dichas  sentencias tienen fuerza vinculante para Colombia.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E:   

PRIMERO. ACCEDER  parcialmente a lo solicitado  en  los  numerales 1 y 2 del memorial presentado por el Fiscal 5º Especializado  de  la  Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario,  así  como a lo solicitado en los numerales 1, 2 y 4 del memorial presentado por  el  Procurador  Primero  Delegado para la Investigación y el Juzgamiento Penal.  ORDENAR, en consecuencia, que  dentro  del  período  probatorio, el cual corre por treinta (30) días, más el  de  la  distancia  (Art. 224 C. de P. P. de 2000), se oficie, por la Secretaría  de  la  Sala  a  la  Dirección  de  Derechos  Humanos  y  Derecho Internacional  Humanitario  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, a fin de que remitan la  información  a  que  se  hace  referencia en los ordinales 5.3 a 5.3.1.4 de las  parte considerativa  de esta providencia.   

SEGUNDO.  NEGAR por  improcedentes   las  demás  pruebas  solicitadas  por  los  defensores  de  los  ciudadanos  GILMA  PATRICIA  GAVIRIA  PALACIO,  CARLOS ALBERTO BEDOYA MARULANDA,  ALEXANDER  VALLEJO ECHEVERRY, OMAR TOBÓN ECHEVERRY, JAIME ALBERTO ANGULO OSORIO  y  FRANCISCO  ANTONIO  ANGULO  OSORIO;   por el Procurador Primero Delegado  para  la  Investigación  y  el  Juzgamiento  Penal;  y  por  el  Fiscal  Quinto  Especializado  de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional  Humanitario, según se anotó en la motivación de este proveído.   

TERCERO.   La  Secretaría  de  la  Sala  proveerá  al  efecto  y  librará las comunicaciones  respectivas.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                  AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                                                 YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                               JAVIER  DE  JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Fls.  1 y ss. cno. Corte   

2 Fls.  2 y ss. cno. 2 Corte   

3 Fls.  34 y ss. cno. 3 Corte.   

4 Fls.  49 y ss. cno. 3 Corte.   

5 Fls.  55 cno. 3 Corte.   

6 Cfr.  auto rev. 23 de abril de 2003. Rad. 18453.   

7 Cfr.  auto de revisión. 17 de junio de 2009. Rad. 30380   

8Cfr.  Auto de revisión. 15 de mayo de 2008. Rad. 26021    

9  Sentencia del 1° de noviembre de 2007. Rad. 26077.     

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