31069(03-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 31069   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   Magistrado  Ponente   

                                  AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

               Aprobado en Sala No. 65   

                            

Bogota D.C., tres (3) de marzo de dos mil diez  (2010).   

VISTOS  

Realizada la audiencia pública dentro de la  causa  que  se adelanta contra el señor CARLOS ALBERTO  PALACIOS  PALACIO,  ex gobernador del Departamento del  Putumayo,  quien  fue  acusado  formalmente  por  el Señor Fiscal General de la  Nación   por   el   delito   de   intervención   en  política, procede la Sala de Casación Penal a dictar  sentencia.   

IDENTIFICACION DEL PROCESADO  

CARLOS ALBERTO PALACIOS PALACIO,  identificado  con la cédula de ciudadanía número 18.523.398 del  Valle  del Guamuez, nació en Mocoa (Putumayo) el 11 de febrero de 1963, hijo de  Miguel  Antonio  y Rosalía, 46 años, estado civil casado, padre de tres hijos,  licenciado   en   filosofía  de  la  Universidad  Santo  Tomás,  fungió  como  Gobernador  del  Departamento  del  Putumayo, período constitucional 2004-2007,  actualmente                desempleado1.   

     

HECHOS  

Carlos Alberto Palacios Palacio, ex-gobernador  del  Departamento  del  Putumayo,  fue llamado a  responder   en   juicio  por  su  presunta  participación  e  intervención  en  política,  con  ocasión  de las elecciones celebradas en el municipio de Orito  en  el  año  2004,  a favor del candidato a la alcaldía Alirio Martínez Vega,  hechos  denunciados  por  los  ciudadanos  Alejandro  Goyes, Leonidas Mesa Mesa,  Paulo García y Henry Benavides.   

ANTECEDENTES  

    

1. El  Señor  Fiscal  General  de la  Nación,  mediante  resolución  del  15  de  junio de 2005, dispuso apertura de  investigación   previa,   ordenó   transliterar   el   c.d.   aportado   a  la  denuncia2,  acreditar  la  calidad foral del imputado, realizar cotejo de voz  –previa  autorización- y  oír en  declaración de los denunciantes.     

    

1. El 11 de mayo de 2006 se profirió  resolución   de   apertura   de   instrucción,   se  vinculó  a  Carlos  Alberto  Palacios  Palacio mediante  indagatoria,    sin    que    resultara   necesario   resolver   su   situación  jurídica,   conforme  lo  dispuesto  por el artículo 354 de la Ley 600 de  2000.     

    

3.   El  2 de  diciembre  de  2008,  el  Fiscal  General  de  la  Nación acusó a Carlos   Alberto  Palacios  Palacio,  como  autor     responsable     de     la    conducta    punible    de    intervención      en     política,  descrita  en  el artículo 422  del             Código            Penal.3   

   

EL JUICIO  

En  esta  etapa  se  ordenó  y  acopió  la  declaración    de    Alirio    Martínez    Vega4.   

Culminada   la   fase  probatoria  con  el  interrogatorio  efectuado  al  procesado,  se dio paso a la intervención de los  sujetos procesales, así:   

1- Fiscalía.   

La  solicitud  está dirigida a  que se  profiera  sentencia  condenatoria  en contra del acusado por el delito formulado  en   la   resolución   de   acusación   con   sustento   en   las   siguientes  manifestaciones:    

i)   Discrepa  del  criterio  expuesto por la Procuraduría General de la Nación en el proceso  disciplinario  que se surtió contra el procesado y dentro del cual se concluyó  que  la  grabación  fundamento  de  la queja era ilegal, dejando de lado que se  trató  de  una  reunión  de  carácter  público,  que  por tal no impedía el  registro del suceso.   

ii)    La  solicitud  de  condena  no  se  apoya  únicamente en la grabación, sino en las  declaraciones  rendidas  por  los  denunciantes, de las que se extracta que  Carlos   Alberto   Palacios   Palacio   presionó  a  sus funcionarios, ejerció ese poder para favorecer al  candidato  de  la  alcaldía  de  Orito,  vale  decir,   intervino activa e  indebidamente en política   

iii) De  las  explicaciones  ofrecidas  por  el procesado se advierte que  ejecutó  la  conducta  con  dolo  de  modo  que,  establecida  la conducta y la  responsabilidad del acusado solicita fallo condenatorio.   

2. Procuraduría.  

Reclama  fallo  condenatorio  en  contra del  acusado    como   autor   del   delito   imputado,   conforme   los   siguientes  fundamentos:   

i)    El  procesado  desde  el  1  de  enero de 2004 ejercía su cargo como gobernador del  Putumayo.    

ii)  Elegido como  gobernador  del  Departamento de Putumayo, para junio de 2004 concurrió  a  una  reunión  destinada principalmente al cambio de nivel del Hospital de Orito  y  allí  decidió  privilegiar  otro  municipio, circunstancia que despertó la  inconformidad  de  algunos  de  sus  propios  simpatizantes.  Los pormenores del  referido encuentro fueron grabados por uno de los participantes.   

Posteriormente  se  suceden  expresiones del  entonces  gobernador,  relacionadas  con  la elección del alcalde de Orito, del  siguiente       tenor:       “porque  yo  influí para la elección de alirio, yo presioné a dos  funcionarios    de    mi    despacho”;   “si  el  doctor  Largo  se  fue por el lado de Alirio Martínez fue porque yo se lo pedí  yo    se    lo    exigí    porque    él    era    cuota    de   mi”.   

iii)   Entre la versión libre y la indagatoria del procesado  se  advierten  visibles  contradicciones, pues mientras en la primera acepta las  conversaciones  abordadas  sobre  el  tema del hospital, en la segunda niega que  ello    hubiera   sucedido,   pues   se   trataba   de   asuntos   eminentemente  técnicos.   

iv)   En   la   audiencia   pública   el   procesado  hizo  afirmaciones  graves y comprometedoras al admitir que pudo haber dicho lo que se  dice    que    dijo,    pero    en    el    contexto    de    una   “encerrona”,   circunstancia  que  desestima  el  Señor Agente del Ministerio Público.   

vi) Solicita  que se impongan las sanciones de multa, o destitución del  cargo  de  manera  simbólica,  ya que existe plena prueba de la responsabilidad  del acusado.   

3. El procesado.  

Comienza  por  aclarar  que, aunque sabe que  presionar  en unas elecciones es delito, entiende que no lo es hacer comentarios  después  del  debate electoral.  Igual, advierte que en ningún momento se  materializó  ningún  tipo  de presión. Se ocupa de desvirtuar los alegatos de  la  Procuraduría  y  enfatiza  que  los  concejales se prepararon para causarle  daño;  insiste  en  que  no  presionó  a  nadie, repudia que pongan en su boca  palabras  que  no pronunció y señala que nunca ha aceptado haberse reunido con  ellos.   

4. El defensor del acusado.  

Comienza  por subrayar que en el caso objeto  de  estudio  no  se denunció un hecho, sino lo que se oyó y grabó, sin que lo  expresado  pueda  considerarse una confesión extra procesal por ausencia de las  exigencias  que  demanda  el  artículo  280  del  estatuto  procesal penal. Sus  argumentos:   

i)  Descalifica  la acusación y señala que  exteriorizar  un  pensamiento  sobre  la  forma  en  que se depositó el voto no  significa  participar  en política; ii) la fiscalía no se ocupó de investigar  si  el  hecho  materialmente  existió;  iii)  tampoco  se  estableció  la  elección  del alcalde de Orito,  o si Alirio Martínez participó en ella;  iv)   advierte que los distintos declarantes se limitaron a señalar lo que  el gobernador dijo.   

Rechaza  el  audio allegado, tras considerar  que  se  realizó  con  quebrantamiento  del  artículo  29  de la Constitución  Política,  al  ser aportado ilegalmente y, de admitirse su validez, no se puede  ignorar  que  la  prueba técnico forense concluyó su ineptitud para cotejarlo,  luego  ese  medio  no  ofrece  certeza y, por tanto,  no puede sustentar un  fallo de condena.   

Concluye   que  existe  duda,  lo  que  no  permite   afirmar  que  Carlos  Alberto  Palacios  Palacio   hubiese   intervenido   indebidamente   en  política.   

CONSIDERACIONES  

De la competencia  

1.  De conformidad  con  el  artículo 235 de la Constitución Política, la Sala de Casación Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia es competente para proferir el fallo dentro de  la  presente  causa,  sin  que  por  lo demás se advierta causal de nulidad que  invalide lo actuado.   

2.    El  artículo  232  de  la  Ley  600  de  2000, exige que el fallo condenatorio debe  apoyarse  en  prueba  que  ofrezca  certeza sobre la realización de la conducta  definida  en  la ley como delito, y la responsabilidad del acusado.  Según  lo  establece  el  artículo  238  del citado ordenamiento, los medios de prueba  deben  apreciarse  en  conjunto  y  en  consonancia  con  las  reglas de la sana  crítica  de  modo  que, bajo esos postulados, emprenderá la Sala el escrutinio  que corresponda.   

3. El reproche penal  que  se  edifica  contra  el   enjuiciado  Carlos  Alberto  Palacios  Palacio,  en  su  condición  de ex  gobernador  del   Departamento  del  Putumayo,  se  contrae  a  su  abierta  intervención  en  política  en  las  elecciones  celebradas en el municipio de  Orito  en  el año 2004, como que públicamente expresó su apoyó al candidato,  para  ese  entonces  a  la  Alcaldía,  Alirio Martínez Vega.  La conducta  punible  por  la  que  se  le  acusó  en  la  resolución  de acusación, es la  consagrada en el artículo 422 de la Ley 599 de 2000:   

“…Intervención   en  política.   El  servidor  público  que ejerza jurisdicción, autoridad civil o política, cargo  de  dirección  administrativa,  o  se  desempeñe  en  los  órganos  judicial,  electoral,  de  control,  que  forme  parte  de  comités,  juntas o directorios  políticos,  o  utilice su poder para favorecer o perjudicar electoralmente a un  candidato,  partido  o  movimiento político, incurrirá en multa y pérdida del  empleo o cargo público…”   

4.   Corresponde establecer, si se satisface el elemento de  la  certeza  en  relación  con la conducta jurídicamente reprochable.  De  acuerdo   con   la   reseñada  descripción  típica,  son  supuestos  para  la  realización  del tipo objetivo: i) ostentar la calidad de servidor público que  satisfaga  uno  de  dos  requisitos: que ejerza jurisdicción, autoridad civil o  política,  o, incluso, que desempeñe un cargo de dirección administrativa; o,  que  se  desempeñe  en  los  órganos  judicial,  electoral  o de control y ii)  desarrollar  la  conducta prohibida, la que se ofrece alternativa, por cuanto se  puede  concretar  por dos vías diversas: formar parte de los comités, juntas o  directorios  políticos;  o,  utilizar  el  poder  del  que está investido para  favorecer  o  perjudicar  electoralmente  a  un  candidato, partido o movimiento  político.   

Bajo  los parámetros trazados se tiene que,  efectivamente,   el  señor  Carlos  Alberto  Palacios  Palacio,  para  el  año 2004, ostentaba la calidad de  servidor  público  como  gobernador del Departamento del Putumayo y, por tanto,  concurría  en  él  la  condición de autoridad civil, dentro del ámbito de su  competencia  territorial conforme a las precisas facultades que le confieren los  artículos 303 a 306 de la Constitución Política.   

Entonces,  es claro que era potencial sujeto  activo  para  cometer  el delito previsto en el artículo 422 del Código Penal.  Lo  que  sigue  ahora  es  establecer si conforme a la adecuación típica   efectuada  en el pliego de cargos, el acusado intervino  en   actividades   de  carácter  político;  conducta  reprochable  que  se  traduce,  como  lo tiene entendido la jurisprudencia de la  Sala5:  “lo  cual  significa,   no  una  interdicción  para  dedicarse  a  esa  actitud  reflexiva  orientada  a  postular  el  bien  común,  o  la  más aconsejable estructura de  gobierno,  o  los mejores planes de administración del Estado o las condiciones  de  ejercicio  de  la libertad y cumplimiento de la justicia, sino, como lo dice  inequívocamente  el  mismo  artículo  127  de  la  Constitución, “tomar parte en las actividades de los  partidos   y   movimientos   y   en   las  controversias  políticas”.   

Así,   lo   que   constituye   objeto  de  recriminación  al  interior  del proceso penal está relacionado con la segunda  parte  de  la  prohibición,  o  lo  que  es lo mismo, el pliego de cargos se le  elevó    por    haber   utilizado   “…su  poder  para favorecer o perjudicar  electoralmente  a  un  candidato,  partido  o  movimiento  político”.   De  cara a este puntual aspecto se tiene:   

i)   Cuando  el  legislador  elevó  a  la  categoría  de  delito  esta  conducta,  obedeció  a  una  razón  palmaria: la  necesidad  de  salvaguardar la imparcialidad que deben mantener los funcionarios  estatales  en  aras  de  propender por la total transparencia que ha de orientar  las  contiendas electorales.  Ello, obviamente, preserva la confianza de la  sociedad  en  sus  instituciones,  consolida  el  Estado  Social  de  Derecho  y  garantiza  que  ellas  se  desenvuelvan  en  planos  de total igualdad entre sus  participantes o contendores.   

     

i. Igual,  se hace necesario destacar  que  el   legislador privilegió el interés general de la comunidad frente  a  las  preferencias  del  servidor  público;  por  esa senda envía un mensaje  puntual  al  conglomerado,  la  forzosa  necesidad   de  tramitar con total  neutralidad  y transparencia los comicios electorales, con un único propósito:  el  candidato  que  resulte  elegido,  debe  serlo  como resultado de un proceso  electoral  diáfano,  donde  se consolide el poder del pueblo que en forma libre  participe  activamente  en los comicios, expresando sin cortapisas  su  preferencia.     

Ese  ideal, ese deber ser, no se cumplió en  las  elecciones  para  la  Alcaldía  del  año  2004  en  el municipio de Orito  (Putumayo),   como   lo   patentiza   la   acusación  a  partir  de  la  prueba  recaudada.   

El  mensaje  que  el entonces Gobernador del  Departamento  trasmitió a la comunidad fue de total contubernio con el entonces  candidato  a  la  alcaldía  de Orito, Alirio Martínez, quebrando el equilibrio  que  debe  prevalecer en todo certamen electoral.  Si bien es cierto que se  incorporó  la  declaración  del  para ese entonces candidato a la alcaldía, a  quien  se  le  interrogó sobre tan puntual aspecto, nada aportó al trámite su  atestación,  toda vez que sus respuestas no se ofrecieron categóricas, muy por  el  contrario  se  muestran  vacilantes  y  confusas6:   

“…PREGUNTADO:  De  manera  directa o indirecta recibió usted apoyo político del Doctor CARLOS  ALBERTO  PALACIOS  PALACIO  en el camino de su aspiración de (sic) la Alcaldía  de  Orito.   CONTESTO.  No,  directamente  no recibí ningún apoyo de tipo  político  del  señor  CARLOS ALBERTO PALACIOS, durante mi campaña…”   

A  partir  de  esa respuesta, se pregunta la  Sala  si  acaso  el  apoyo  fue  indirecto, como apuntan a señalarlo los medios  probatorios   que  dan  cuenta  del  público  y  decidido  respaldo  que  a  su  aspiración  a  la  Alcaldía  de  Orito  dio  a  conocer  el inculpado desde su  condición  de  Gobernador  del  Putumayo.  Como  puede verse, la atestación de  Martínez  Vega no tiene el suficiente mérito para predicar la inexistencia del  hecho punible y la correlativa inocencia del procesado.    

Ahora  bien,  para  disipar una de las dudas  planteadas  en  sus  alegatos  por el defensor, en cuanto censuró que por parte  alguna  se  había  establecido  que  las  dos   personas  a quienes se les  obligó  a  apoyar  la candidatura en mención eran realmente funcionarios de la  gobernación, precisa anotar que el propio Alirio Martínez expuso:   

“…si  supe y  conocía  que  laboraban para la Gobernación del Putumayo, pero desconocía que  cargo  ocupaban  dentro de la misma o si era (sic) contratista (sic)7.”   

Y   es   que,   como  lo  tiene  dicho  la  Sala8   

, su condición de autoridad departamental le  imponía  mantenerse  al  margen de la contienda, no interferir en su desarrollo  de  suerte  que,  si  al  amparo  de  su  investidura contrarió la prohibición  existente, debe deducirse que intervino indebidamente en política.   

iii)  La  notitia  criminis,  que  dio  cuenta  de  los hechos puestos en  conocimiento   de   la  autoridad  judicial,  se  circunscribe  al  escrito  que  presentaron     algunos    miembros    y    activistas    políticos9   de   la  comunidad  de  Orito,  quienes  revelaron los acontecimientos reprochables   sucedidos   en   el   mes   de   junio   de   200410.  Ponen  de  presente  que se  llevó  a  cabo  una  reunión  con  el entonces Gobernador del Departamento del  Putumayo  Carlos Alberto Palacios Palacio,  a  fin  de  determinar  algunas  políticas  relacionadas  con  su  gestión, específicamente con el hospital del municipio.   

El   evento    transcurre   en  plena  normalidad,  hasta  cuando  el propio gobernante decide, de viva voz11  conminar a  funcionarios  de  su administración, bajo amenaza de perder el empleo, a apoyar  la   candidatura   para   la   alcaldía   de   Orito,   de   Alirio   Martínez  Vega.   

Los  términos  de  la  denuncia  se exhiben  categóricos  cuando  señalan sin vacilación que el propio mandatario les  confesó  haber  participado  activamente  en  la  campaña  de  Alirio,  y que,  adicional  a  ello,  obligó  a  algunos  de  sus funcionarios a proceder en esa  dirección.   

iv)  La  prueba  testimonial  acopiada  es  contundente  y  certera en punto a acreditar que efectivamente el gobernador del  Departamento  de  Putumayo, en actitud que los presentes procedieron a censurar,  manifestó  públicamente: a)  que  había  apoyado  el proyecto político de Alirio Martínez Vega, tal y como  se   había   comprometido,   y  que,  b)  había  conminado  a  algunos funcionarios a proceder de idéntica  manera, so pena de perder el empleo.   

En  este  sentido  se  ofrecen  plenamente  concordantes  las  declaraciones  rendidas  por  los  señores  Alejandro  Goyes  Laytón12,      Leonidas      Meza      Meza13,   Paulo   Otoniel  García  Ortega14 y Ramiro Lideo Rivadeneira.   

Sus relatos, coinciden cuando refieren lo que  escucharon   de  labios  del  propio  gobernador sobre su participación en  política.  Muestra  palpable de ello la ofrece la declaración de Leonidas Meza  Meza15:   

“…entonces nos  dijo  que  había  obligado  a JORGE ANDRES ARCOS, secretario de agricultura del  departamento,  y al doctor FABIO LARGO, director de alguna institución de salud  del  estado,  que  no recuerdo, dijo que prácticamente los había obligado para  que  bajaran  a  Orito e hicieran campaña al entones candidato ALIRIO MARTINEZ,  pues  ellos son de Orito y son muy conocidos en la región, entones dijo que les  había  dicho  que  los  votaba  de  los cargos, eso fue lo que dijo”.   

La  prueba  de  cargo  que  reposa desde los  albores   del   proceso,   fincada   en   las  declaraciones  rendidas  por  los  denunciantes,  se  fue  consolidando  en el curso del proceso, sin que resultara  posible    al   procesado   y   a   su   defensor   desvirtuar   tan   puntuales  señalamientos.   

Aunque al proceso se aportó la declaración  de      Jorge      Andrés     Arcos     Caicedo16,  a la sazón funcionario de  la   gobernación,  de   quien  se  denunció  fue  obligado  a  participar  activamente  en  la  campaña de Alirio Martínez, y que negó haber sido objeto  de  presiones indebidas, subrayando que desde los cargos que ha ocupado, ninguna  injerencia  ha  tenido  para  apoyar a un candidato en particular, su postura se  ofrece  vacilante  y   débil  frente  a la firmeza de las incriminaciones,  soportadas  en  medios  cognitivos  que dan cuenta de la realidad de la pública  conminación  a  otorgar  decidido apoyo al entonces candidato a la Alcaldía de  Orito.   

Ahora  bien, importa destacar que algunos de  los   participantes  en  la  señalada  reunión  no  eran  abiertos  opositores  del   señor  gobernador, pues como lo advierten los denunciantes, apoyaron  su  proyecto  político,  luego esta circunstancia deja notar la inexistencia de  razones   o  motivos  que  eventualmente  pudieran  ofrecerse  para  colocar  en  entredicho  la veracidad de sus afirmaciones, pues se trata de sus copartidarios  políticos,  con  propósitos  y causas comunes. De ello da cuenta Paulo Otoniel  García Ortega en su segunda intervención en el proceso:   

“….En ningún  momento   porque   todos   nosotros   lo  apoyamos  a  la  candidatura  para  la  gobernación,  prueba  de  ello  es  la  votación  de la comunidad de Orito que  prácticamente  el ganó la gobernación, era muy querido y conocido de la   gente              de              Orito17”   

v)  Así,  las  disculpas  ofrecidas  por el  acusado  se  tornan  deleznables,  precarias  para  derruir  los términos de la  denuncia  en  relación  concreta  a  lo  expresado  públicamente  en la citada  reunión  alrededor del abierto apoyo a la candidatura de Alirio Martínez Vega.  Es  más,  en  la  audiencia pública  el procesado, en confuso e impreciso  discurso,   dejó   notar   que   sí  dijo  lo  que  en  su  boca  colocan  los  denunciantes.   

vi) A la denuncia se anexó  un c.d. que  contiene  la  grabación que uno de los participantes  realizó en el   referido   encuentro.   En   relación   con  ese  medio,  la  legalidad  en  su  consecución,  aporte  y  capacidad  probatoria,  la  Sala destaca: 1)   el   hecho   de   que  uno  de  los  participantes   hubiera  efectuado  el  proceso  de  grabación,  no  es  razón  suficiente  para calificarla de ilegal y en ello comparte la Sala ampliamente la  argumentación  efectuada  por  el  Señor  Procurador  en  audiencia  pública;  2) se trató de un encuentro  de  carácter  público, que no reservado, luego nada impedía que cualquiera de  los   concurrentes  quisiera  conservarla  e  incluso  divulgarla;  3)  la  intención  del  personaje que la  efectúo,  como  él  mismo  lo  señaló,   buscaba  conservar un registro  histórico    de    tan    importante    certamen18;         4)  no  estuvo  orientada a preconstituir  prueba  de  responsabilidad  en contra del ex gobernador, en la medida en que la  razón del encuentro era dialogar con el gobernante.   

En  lo  que  tiene  que ver con su capacidad  probatoria  y  no  obstante  lo  dicho, una vez se dispuso la transliteración a  texto  escrito,  se  descalificó  por: 1.    presentar    regulares    condiciones    de   audio;   2.   ruido   ambiental;  3.   voces   simultáneas;  4.  interferencia  sonora;  5.   bajo  nivel  de  audio.19   

Empero,  ahí  no  se  agota  lo que importa  respecto  a  este elemento.  La Corte participa ampliamente de lo señalado  por  el Señor Fiscal General de la Nación en el pliego acusatorio, en cuanto a  que  confluyen  puntuales  circunstancias,  asomadas por los testigos, que deben  conjugarse con el medio auditivo, ellas son:   

1) La existencia de  la  reunión  pública, en la cual participaron diferentes activistas políticos  del  municipio de Orito (Putumayo), convocada por el gobernador del Departamento  de  ese  entonces  y  dirigida a tratar distintas cuestiones de interés para la  comunidad.   

2)  Los  temas  coinciden con los referidos por los testigos.   

3)  La alusión a  dos    funcionarios   de   la   administración  departamental  se  muestra  irrefutable en el audio.   

vii)  A  lo  anotado,  tampoco  le  resulta  oponible    el    frustrado    cotejo    de    voz20  toda  vez  que,  como ya se  anunció,  y  en  ello,  tan  sólo  en  ello, le asiste razón al letrado de la  defensa,  la calidad del audio impidió acometer tal labor, así lo certificaron  los   funcionarios   encargados   de  tal  menester21:   

“…la  posibilidad  de  éxito de utilizar la voz como un medio par (sic) identificar a  las  personas  en  el  campo  de  la investigación criminal, depende en un alto  porcentaje  de  la  CALIDAD  de  las  grabaciones dubitadas e indubitadas.   Teniendo  en  cuenta  que el material de estudio DUBITADO presenta insuficiencia  cualitativa  debido  a  la  ausencia de estructuras formánticas necesarias para  llevar  a cabo la lectura espectral, éste se considera NO APTO para desarrollar  el    Análisis    de   identificación   de   Hablantes   solicitado   por   su  Despacho”   

viii)   Un   aspecto  adicional  sobre  la  transliteración   a   texto   de  los  distintos  diálogos:  no  obstante  los  inconvenientes   que   surgieron,    la  Sala   se  detiene  en  forma  particular  en dos párrafos que permiten apuntalar aún más el juicio  de  reproche  elevado contra el ex gobernador, como que idénticas circunstancias se  extractan    de    los    testimonios   recaudados22:   

“…H23.  En  liderar  los  trabajo  (sic)  que  ha  (sic)  realizado  eeh  (sic)  quiero  también,  decirles  como,  (TI)24  estábamos  muy  interesados  también en en (sic) los (TI) donde  está,  el doctoor (TI) que no se pues porque eh si el  doctor  (TI)  se fue por el lado de Alirio (TI) fue porque yo se lo pedí, no se  lo     pedí     se     lo    exigí”.   

Y, más adelante,  

“H.  (VS)25  El secretario (TI) de agricultura, él los quiere mucho a ustedes  decía   gobernador  pero  para  mi  es  muy  berracho  mejor  déjeme  quietito  (TI) no uste’  se  compromete conmigo o se va, así es  ¿si?  Entonces  porque  él me decía no gobernador es que se es mi grupo ellos  son,   son   de   mi  (TI)  de  mi  alma  cómo  me  va  poner  uste’   (TI)   con   mi  gente  (TI)  una  actitu’  política yo no  quiero    que    los   culpen   a   ellos,   como   (TI)   no   (TI)”.      (subraya     fuera     del  texto).   

De   la   lectura   desprevenida   de  las  transcripciones  realizadas  y resaltadas por la Corte, ninguna duda asoma sobre  las  semejanzas  con  la versión suministrada por los denunciantes, en cuanto a  que  fue el propio gobernador el que asintió, ora, aceptó haber participado en  política,  en  la  modalidad  de   obligar  a  dos  de sus empleados a que  votaran por el candidato de su preferencia.   

ix)   Frente  a las exculpaciones   del  acusado,  y  más  exactamente  respecto  a lo sostenido en la indagatoria,  cuando    calificó   a   Alirio   Martínez   como  su   contradictor  político26,  debe  precisarse  que  se  trata  de  una  afirmación carente de  asidero  probatorio,   un  intento  fallido  de  asomar  distancias  con el  referido  candidato,  en  la  aspiración  de  salir airoso del trance penal que  sobre él se cierne.  Una muestra de ello:   

“…eh   de  gobernación  yo  recuerdo  muy  bien cuando, estaba en Orito, yo hablé ahí en  las  (TI)  con  el negro Alirio y fui y le dije (sic), al negro mire si usted se  mete  a  una  consulta,  yo  con  mucho  gusto,  yo  voy  por  usted’   

Con esa evocación puntual, la Corte, quiere  significar particulares circunstancias que desmienten al procesado:   

    

1. No   es   cierto   que   fuera   contradictor  político  de  Alirio  Martínez.     

    

1. El  tema  relacionado  con  la  campaña  política  de  aquél y el  acompañamiento     del    Gobernador     sí    fue    asumido    en    la  reunión.     

    

1. Se  trató  lo  relacionado  con  el  hospital  y la súplica de los  participantes  relacionada  con  que  se  convirtiera en un organismo de segundo  nivel.     

Las versiones del procesado en sus distintas  intervenciones  –tres  en  total-,  se  muestran  contradictorias,  faltas  de  verdad,  sin  ningún apoyo  probatorio  de modo que, contrario a lo pretendido, esto es, derrumbar el juicio  de  reproche  existente  en  su contra, surten un efecto distinto: fortalecen la  prueba testimonial con que se edificó el reproche penal.   

Tan  cierto  resulta lo señalado, que en la  versión   suministrada  en  audiencia  pública,  su  postura  difiere  de  las  anteriores,  en  cuanto  ya  no se muestra enfático, sino irresoluto a punto de  expresar  “que quizás lo  pude             haber             dicho27”, actitud que envuelve tácita aceptación  de haber expresado lo que la denuncia le atribuye.   

De  admitir  que  lo dijo  “por   salir   del   paso”,  que nunca se materializó, o lo que  es  lo mismo que no participó en política en los comicios para la alcaldía en  el  año  2004 en Orito y que era contradictor político de Alirio Martínez, no  se  explica la Sala por qué razón desde los albores de la investigación no lo  enfatizó  en  esos  términos,  ni  qué  lo  llevó  a  negar,  inclusive,  el  reconocimiento  de  su propia voz en el audio, cuando todos los denunciantes sin  dubitación  alguna  se  afianzaron  en sostener que era su voz.  Todo ello  constituye  serio indicio de participación en el reato.   

A  esa  postura  evasiva  y  vacilante  del  procesado,  se  opone la prueba testimonial, entre ella, la atestación de Paulo  Otoniel  García  Ortega, quien al referirse a la participación activa e ilegal  del gobernador en la contienda electoral, manifestó:   

“….Sabemos que  el  Gobernador  CARLOS  PALACIOS  en  la  campaña de aquí para la alcaldía se  escuchaba  que  él  estaba  presionando  a  los  empleados  del hospital, a los  empleados  de la empresa de energía de Orito, para que votaran por el candidato  de   su   privilegio   ALIRO  MARTINEZ”.   

Y más adelante:  

“….El apoyaba  al  candidato  ALIRIO  MARTINEZ,  yo  se que lo apoyaba porque en la campaña de  Alcaldía  para  Orito  él había viajado en diferentes oportunidades a Orito a  reunirse  con  el candidato MARTINEZ VEGA, no se en donde se reunían, se que se  reunían  por  información  de  amigos  que  lo  veían y a veces de los mismos  seguidores  del  hoy  en  día  alcalde,  pero  no  recuerdo  los nombres, ellos  manifestaban  que el Gobernador apoyaban (sic) al candidato ALIRO MARTINEZ y eso  lo  pudimos  comprobar  en  las  reuniones  que tuvimos en su despacho donde él  manifestó  que  cumpliría la palabra de apoyar al candida o liberal que ganara  en   la   consulta,   y   el   candidato   que  ganó  la  consulta  fue  ALIRIO  MARTINEZ”.   

En  esa  misma  dirección,  se  destaca el  testimonio    de    Henry    Benavides   Enríquez28,    quien    refiere   que  presenció  una  reunión en la sede de ALIRIO MARTINEZ donde estuvo presente el  señor                   gobernador29,  circunstancia  que viene a  corroborar  que  el  gobernador del departamento, desoyendo claras prohibiciones  de  la  ley,  participó activamente en la campaña de ALIRIO MARTINEZ a la  alcaldía  de  Orito,  apelando además al poder de su investidura para exigir a  algunos  de sus funcionarios el apoyo a ese  proyecto político, so pena de  la  pérdida  del  cargo.   Que  si está acreditada o no la calidad de los  mismos,  como  lo  subrayó  el  letrado  defensor,  es  asunto  que  se  ofrece  irrelevante al proceso.   

De   ese  acompañamiento  político  que  realizaba  el  entonces  gobernador  en  favor  del  candidato  a  la alcaldía,  también   da   cuenta  la  versión  jurada  del  líder  indígena  José  Engelberto         Martínez         Garzón30,  quien asegura que, si bien  no  recibió  ningún  tipo  de  presión  por  parte  del  entonces  gobernador  Palacios,    éste,   en  conversación   que   tuvieron  en  el  Aeropuerto  de  ECOPETROL  en  Orito  le  manifestó:  “vea apoyen a  ALIRIO  MARTINEZ  VEGA,  eso es un compromiso de todos los liberales”.   

Para  la  Sala,  la  denuncia no se aprecia  huérfana,  pues  las  distintas  declaraciones  en torno a la participación de  CARLOS   PALACIOS   en  política  en  el  año  2004,  la  corroboran  con  suficiencia.  Así  mismo,  no  se  trató de frases sueltas e inopinadas, de un  mero  dicho  o  expresión  intrascendente lanzada en la citada reunión y no es  cierto   que   ese   apoyó   paladinamente   expresado   no   se  hubiera   materializado,  pues  de la mano del testimonio de Paulo Otoniel García Ortega,  se  sabía  que  el  gobernador  estaba  presionando a distintos empleados de la  capital para que apoyaran al candidato de su preferencia.   

Tanto   el   acusado   como  su  defensor  pretendieron     –sin  conseguirlo-  plantear  una  hipótesis  que  consistía  en que de asentirse el  contenido  de  la  grabación,  la  misma  no  podía  comprometer penalmente al  encausado  porque, de una parte, no puede catalogarse como confesión, en cuanto  no  satisface  las  exigencias  que  la  ley  procesal consagra, y de otro lado,  porque  quedó  en  una  simple enunciación, una mera alocución, una frase sin  trascendencia   jurídica  emitida  en  una  reunión  política  que  nunca  se  materializó.   Muy  por  el  contrario,  la  totalidad de la prueba, tanto  testimonial    como   documental   allegada,   permite   la   construcción   de  sólidos   elementos  de juicio que desvirtúan íntegramente la estrategia  defensiva planteada  en la audiencia pública.   

No  está demás advertir, en relación con  el   bien   jurídico   tutelado,   que   no  es  otro  que  la  administración  pública31,   y   en   cuanto   hace  al  contenido  de  la  prohibición,  la  neutralidad   que  se  exige  en  el  proceso electoral y que constituye el deber ser de los servidores  públicos  que  ejerzan jurisdicción, autoridad civil o política, o que tengan  cargos  de  dirección  administrativa,  o  que  se  desempeñen en los órganos  judicial,  electoral  o  de  control,  por  expreso  mandato  legal,  constituye  el    ingrediente  que  garantiza  al  conglomerado   la  imparcialidad  en  el ejercicio del cargo,  condición    indispensable   para   el   pleno   disfrute   de   los   derechos  ciudadanos.   

Ahora  bien,  la  culpabilidad en el evento  examinado   reside  en  la  conciencia  y  voluntad  de  ejecutar  la  actividad  partidista  que  la  ley  prohíbe al servidor público. El señor ex gobernador  del   Departamento  del  Putumayo,  dirigió  su  voluntad  a  la  intervención  arbitraria  e  ilegal  en los comicios electorales del año 2004 en el municipio  de Orito.   

Las  precedentes consideraciones llevan a la  Sala  a  concluir  que  se  encuentran  acreditadas suficientemente, en grado de  certeza,  tanto  la  materialidad  de  la  conducta  por  la que fue convocado a  juicio  Carlos  Alberto  Palacios  Palacio,  como  su  responsabilidad en calidad de  autor     del    delito    de    intervención    en  política,   lo   cual   impone   proferir  sentencia  condenatoria.   

Proceso de individualización de las penas a  imponer.   

El    proceso    de   determinación   e  individualización  de  la  pena  constituye  la más palmaria demostración del  ius puniendi del Estado, como  que  es  a  través  suyo  que  se  castiga  al infractor de la ley penal con la  imposición  de  una  sanción.  En  ese  proceso,  insiste  la Sala, el órgano  represor  satisface  tanto  los  principios de las sanciones penales como de las  funciones  de  la  pena,  siendo  de  la  esencia  de los primeros la necesidad,  proporcionalidad  y  razonabilidad,  en  tanto  que  en los segundos se ubica la  prevención  general,  retribución  justa,  prevención  especial, reinserción  social y protección al condenado.   

El  quantum  o  guarismo  que  finalmente se  determine  y, no en arreglo a lo dispuesto por el Código Penal de 2000 sobre la  materia,  ha  de  ser  justo,  desprovisto  de  cualquier  tipo de arbitrariedad  judicial.   

En ese contexto, el  marco  riguroso  a  seguir  es  el señalado en la resolución de acusación. Se  procede     entonces     por     la    conducta    punible    de    intervención  en  política,  de  que  da  cuenta  el  artículo  422  del  Código  Penal,  cuya  pena consiste en multa y  pérdida  del  empleo o cargo público, en cuyo caso se impone su determinación  bajo las previsiones consagradas en el artículo 39 ibídem.   

En  la  actual  legislación  penal  se  han  establecido  tres  grados  de multa, los que dependen exclusivamente, en orden a  su  determinación,  de  los ingresos económicos del condenado, en la medida en  que  se  le impone el pago de un mayor valor a quien cuenta con mayores recursos  económicos,  lo  que  se  torna  propio  y  equitativo  de  un  Estado Social y  Democrático del Derecho.   

Bajo  estos  parámetros  y  a  tenor  de la  información  con  que se cuenta al interior del proceso, se ha de fijar la pena  de   multa   en  contra  de  Carlos  Alberto  Palacios  Palacio  en  la  unidad de multa de primer grado, como  que  éste ha sostenido que en la actualidad no percibe ningún tipo de ingresos  económicos.   

Entonces,  bajo el marco del primer grado de  unidad multa, el ámbito de punibilidad es el siguiente:   

INTERVENCION   EN  POLITICA             

Artículo  422  del  Código Penal  

Límites punitivos             

1  a  10  UNIDADES  MULTA  

VALOR UNIDAD MULTA EN EL  PRIMER GRADO             

1  SALARIO  MINIMO LEGAL MENSUAL ($515.000)  

AMBITO DE PUNIBILIDAD             

$4.635.000  

FACTOR             

               $1.158.750  

Efectuado lo anterior, los cuartos punitivos  serán:   

     Primer cuarto             

Segundo  cuarto             

Tercer  cuarto             

Cuarto  máximo  

515.000    a  1.1.58.750             

1.158.750  más 1  peso a $2.317.500             

  2.317.500 más 1  peso a 3.476.250             

3.476.250 más 1 peso a  4.635.000  

Como  no  se dedujo ninguna circunstancia de  mayor  punibilidad  de  las  previstas   en  el  artículo  58  del código  sustantivo,  la  Sala habrá de moverse dentro del cuarto mínimo, cuya sanción  pecuniaria fluctúa entre $515.000 a $1.158.750.   

Ahora  bien,  con apego a las circunstancias  que  rodearon  el  hecho,  a  la  gravedad  que  el mismo envuelve, como que fue  realizado  por persona que para la sociedad es de reconocida prestancia, a quien  designaron  por voto popular para orientar los destinos de un departamento; cuyo  daño  se  ofrece  real  al sorprender a la comunidad con un comportamiento  abiertamente   reprochable   que  lesiona   una  actividad  insigne  de  la  democracia  como son los comicios electorales, se ha de fijar como pena de multa  en     contra    de    Carlos    Alberto    Palacios  Palacio  la suma de $1.158.750, suma que constituye el  máximo  aplicable  al  cuarto  mínimo, la que deberá cancelar, a más tardar,  dentro  de  los  ocho (8) días  siguientes a la notificación del presente  fallo.   

Del  mismo modo,  se impondrá  la  pena  de  pérdida del empleo o cargo público, la que a términos del artículo  45   del  Código  Penal  inhabilita  al  penado  hasta  por  cinco  años  para  desempeñar cualquier cargo público u oficial.   

         

Indemnización de perjuicios.  

La  Corte  se  abstendrá  de  disponer  la  indemnización   de   perjuicios,   porque  no  se  demostró  dentro   del  proceso  su dimensión económica.(art. 55 C. P. P.).    

Finalmente,  ningún  pronunciamiento  debe  realizar  la  Sala sobre los mecanismos sustitutivos de  la  pena  privativa  de  la  libertad  toda vez que la  sanción impuesta no apareja este tipo de punición.   

Una   vez  suscrita  esta  sentencia,  se  remitirán  copias  de ella a la Procuraduría General de la Nación conforme al  numeral tercero del artículo 472 de la Ley 600 de 2000.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

PRIMERO.  DECLARAR     penalmente  responsable   al  ciudadano  CARLOS  ALBERTO  PALACIOS  PALACIO,  identificado  con  la  cedula de ciudadanía  número  18.523.398  del  Valle del Guamuez, y quien fungió como Gobernador del  Departamento  del Putumayo por el  período constitucional 2004-2007, de la  conducta   punible   de  intervención  en  política,  prevista  en  el  artículo 422 de la Ley 599 de 2000,  comportamiento   realizado  en  las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar  precisadas en esta decisión.   

SEGUNDO:     IMPONER     a  CARLOS ALBERTO  PALACIOS  PALACIO, de anotaciones civiles y personales  arriba   señaladas,   la  pena  principal  de  multa  por  valor  de   $1.158.750   a  favor  del  Tesoro   Nacional,  en  la  cuenta  especial  del Consejo Superior de la Judicatura, la que deberá cancelar  a  más  tardar  dentro  de  los ocho (8) días siguientes a la notificación de  este fallo.   

De la misma manera, y como pena principal, se  impone  la  pérdida  del  empleo  o cargo público, la que inhabilita al penado  hasta   por   cinco   años   para   desempeñar   cualquier  cargo  público  u  oficial.   

TERCERO.  No   se  le  condena  a pago alguno por  concepto de perjuicios, por las previas  razones anotadas.   

CUARTO. LIBRAR  por  la Secretaría de la Sala las  comunicaciones  de  rigor a las autoridades competentes, conforme lo normado por  el artículo 472, numeral 3 de Ley 600 de 2000.   

QUINTO.  COMUNICAR esta decisión a la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de la Judicatura, para efectos del  recaudo de la multa impuesta.   

SEXTO:  Una  vez  suscrita  esta  decisión,  remítase  la actuación al Juzgado de Ejecución de  Penas y Medidas de Seguridad que corresponda, para lo de su cargo.   

Contra esta  determinación no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

            

SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ  

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO             

AUGUSTO J. IBÁÑEZ  GUZMÁN  

JORGE LUIS QUINTERO  MILANÉS             

YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS  

JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA             

JAVIER  ZAPATA  ORTIZ  

TERESA  RUIZ NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1.  Dato aportado el 10 de abril  de   2007,   fecha   en   que   rindió   indagatoria   y   en   la   respectiva  audiencia.   

2 Cfr.  Folios 39-48 cuaderno original 1 de la Fiscalía.   

3 Cfr.  Folios 26-50 cuaderno original 1 Fiscalía.   

4 Cfr.  Folio 49 cuaderno 1 Corte.   

5 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación  Penal,  sentencia del 19 de mayo de  1999.   

6 Cfr.  Folio 49 cuaderno de la Corte.   

7 Folio  50.   

8 Sala  de  Casación  Penal,  19  de  mayo  de  1999,  radicación  13922: “… Mientras ostentaba la investidura  oficial  de  contralor, el funcionario debía observar un comportamiento neutral  y   aséptico   (sine   ira   et  studio)  frente  al proceso electoral, permanecer al margen de él, pues,  aunque   por   el   mero   encargo   oficial  no  se  le  suprimen  ipso  facto sus preferencias políticas o  partidistas,  ellas  sólo  podían  expresarse,  en  su condición funcional, a  través    del   respectivo   voto…”.   

9 Vale  anotar que la gran mayoría eran concejales del municipio de Orito.   

10  O  acaso a finales de mayo.   

11  Paulo  Otoniel  García Ortega, en su primera intervención al trámite, así lo  expuso:               “…sorpresivamente  el  gobernador hace una intervención donde el nos  pide  que  no  culpemos  al  médico  LARGO y al secretario de Agricultura JORGE  ARCOS…”   

12  Folio 17   

13  Cfr. Folio 151.   

14  Folio 155   

15  Cfr. folio 151   

16  Folios 194 a 196 cuaderno de la Fiscalia.   

17  Cfr. Folio 160.   

18  Así  lo  expresó en forma categórica Paulo Otoniel García Ortega, cfr. folio  21:   “…nosotros  en  ningún  momento  la  grabación con ese objetivo de poner denuncias, repito, el  objetivo  era  una prueba de que el gobernador si nos iba a  cumplir con el  hospital…”.   

19  Cfr. Folio 39 cuaderno Fiscalía.   

20  Cfr. Folio 70.   

21  Cfr. Folio 70.   

22  Cfr. Folio 46.   

23  Conforme a las convenciones significa voz masculina   

24 Se  traduce en texto intelegible (no se entiende una o mas palabras)   

25  Significa voces simultáneas.   

26  Cfr.  Folio  257.  “…Con  Alirio  Martínez,  en  el  momento  de  las  elecciones  teníamos  diferencias  políticas,         éramos         contradictores        políticos…”   

27  Record 6:51 y finaliza en el 7:10 correspondiente al audio.   

28  Cfr.folio 168   

29  Para  la  Sala importante se le ofrece destacar que es el mismo Alirio Martínez  en   su   declaración   quien   afirma   este   puntual  aspecto:  “…Si  me  entreviste  (sic)  varias  veces  en  publico  (sic)  con  el  mencionado ya que en la época de los hechos  teníamos  la  misma  filiación  política  dentro del partido liberal y por lo  tanto  los  temas  que tratamos fueron de índole políticos, (sic) ya que ambos  éramos  aspirantes  a  candidatos, tanto Alcaldía como gobernación y tratamos  temas  que  se  conocían dentro del partido como la Consulta Liberal que era lo  que   se  priorizaba  en  ese  momento”.   

30  Cfr. Folio 178   

31 El  delito  por  el  que  se  le  llamó a juicio a Carlos Alberto Palacios Palacio,  ccorresponde al título XIV, capítulo octavo del Código Penal.     

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