29063(07-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29063  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 287  

Bogotá, D. C., octubre siete (7) de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la Sala sobre la solicitud de  aclaración  que  ha  presentado  el  defensor  del  procesado  Hernando Suárez  Guerrero,  contra  la  providencia de 3 de julio de 2008 que resolvió inadmitir  la demanda de casación.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES:   

1.  El  Tribunal  Superior  Militar  mediante  fallo  de  21 de agosto de 2007 condenó a Hernando  Suárez   Guerrero   como   autor  responsable  de  un  delito  de  homicidio  culposo  y le impuso las penas  de  prisión  de  2  años,  multa  en  cuantía  de  un mil pesos ($1.000,00) y  suspensión  en  el  ejercicio  de  la  profesión por el mismo lapso de la pena  privativa de la libertad.   

2.   Contra  la  anterior  sentencia  se  promovió  recurso  extraordinario  de casación por el  defensor  del  procesado.  El primer cargo principal se sustentó en una posible  nulidad  por violación del derecho de defensa; en el segundo cargo se alegó la  presencia  de  un error de hecho por falso juicio de existencia que originó una  violación indirecta de la ley sustancial.   

3.   Mediante  providencia  de  3 de julio de 2008 la Sala dispuso la inadmisión de la demanda  porque   

Al  examinar  la  normatividad  procesal en  vigor  para  el  momento de ejecución de la conducta típica -artículo 218 del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 1991 modificado por el artículo 1° de la  Ley  553 de 2000-, para la procedencia de la casación ordinaria se exige que el  tipo  penal  al que se refiera la sentencia atacada, con todas y cada una de las  circunstancias     que     lo     modifican,     debía    tener    señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo sea o exceda  de  ocho  (8)  años,  aun  cuando  la sanción impuesta haya sido una medida de  seguridad.   

De  lo  anterior  se  desprende  en  forma  evidente  que  en  este asunto el recurso de casación común no procedía, toda  vez  que  la  conducta  por  la  que  fue  condenado  el  recurrente1  tiene  una  pena   privativa   de   la   libertad  que  en  su  máximo  no  alcanza  los  8  años2.   

          La  Sala en todo caso contrastó los cargos con la realidad procesal  y  encontró  la improcedencia de los mismos. Además encontró que con ocasión  del trámite procesal o en el fallo impugnado no se presentó   

violación  de  derechos  o  garantías del  procesado  Hernando  Suárez  Guerrero,  como  para  que se hiciera necesario el  ejercicio  de  la  facultad  legal  oficiosa  que le asiste a fin de asegurar su  protección   en   los   términos   del  artículo  228  del  Decreto  2700  de  1991.   

4.  El  defensor  presentó    escrito    en    el    que    solicita    que    se    aclare  el  auto que inadmitió la demanda  de  casación  porque a su juicio sí cumplió las exigencias que le imponía el  artículo  368  del  Código  Penal  Militar  (Ley 522 de 1999), vigente para la  época de los hechos.   

Manifiesta el defensor que no existe ninguna  base   legal   ni   jurisprudencial   que   le  obligue  a  ordenar  su  recurso  extraordinario  en  los  términos  del  Código de Procedimiento Penal de 1991,  razón por la cual lo formuló acudiendo al Código Penal Militar.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

En primer lugar se ha de precisar que el auto  inadmisorio  ha  quedado en firme con la suscripción que del mismo hicieron los  miembros  de  la  Sala,  de  donde las consideraciones que enseguida se hacen no  alteran tal circunstancia.   

En segundo término, y teniendo en cuenta lo  planteado  por  el defensor, se pone de presente que con motivo de la entrada en  vigencia  del  Código  de  Procedimiento Penal de 1991 (Decreto 2700), la Corte  empezó  a  sostener  que  en  lo  concerniente  al  recurso  extraordinario  de  casación,  la  voluntad  del legislador fue unificar las normas que lo regulan,  incluyendo  las  sentencias  del  Tribunal  Superior Militar, razón por la cual  entendió  que  todo  lo relacionado con esta materia, se rige por el Código de  Procedimiento                  Penal3.   

Dado que dicha codificación (artículos 218  y  s.s.),  en  forma  similar  a  lo  que  ocurrió con los estatutos procesales  penales  de 2000 (Ley 600, artículos 205 y s.s.) y de 2004 (Ley 906, artículos  180  y  s.s.),  establecieron  los presupuestos de procedibilidad, las causales,  los  requisitos  formales  de la demanda y la finalidad del extraordinario medio  de  impugnación  respecto  de  los fallos de segunda instancia, decisiones cuya  naturaleza  la  comparten  las  sentencias  del Tribunal Penal Militar, al haber  acudido  el  recurrente a las causales contempladas en el Código Penal Militar,  cuando  lo  correcto  era  sustentar  la  demanda  en los motivos casacionales y  observando   las   reglas   del   Decreto  2700  de  1991  y  las  disposiciones  modificatorias  del  mismo,  es  evidente  que ha equivocado la fuente legal del  ataque.   

En consecuencia, la providencia que decidió  inadmitir  la  demanda  de  casación  no  hizo  más  que acoger una tradición  jurisprudencial  que  se  ha  extendido  por  un  periodo  ya próximo a las dos  décadas,  de  donde resulta evidente que no se ha sorprendido al casacionista y  que   era   su   deber   conocer  los  procedentes  jurisprudenciales  sobre  la  materia.   

De  acuerdo con lo expuesto y como no existe  punto  oscuro,  contradictorio  o ininteligible en el auto de 3 de julio de 2008  que  amerite  ser  aclarado,  la  petición  presentada  en  tal  sentido por el  defensor resulta improcedente.   

A  mérito   de  lo  expuesto, la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

          1°.       DECLARAR      IMPROCEDENTE  la  solicitud de aclaración  del auto de 3 de julio de 2008 proferido en el presente asunto.   

2°.  ADVERTIR  que  contra la presente decisión no procede recurso alguno.   

Cúmplase.   

  SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARIA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                          AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1  Código  Penal  de  1980,  Artículo  329.  Homicidio  culposo.  El  que por culpa matare a otro, incurrirá  en  prisión de dos a seis años, multa de un mil a diez mil pesos y suspensión  de   uno   a   cinco   años   en   el   ejercicio  de  la  profesión,  arte  u  oficio.   

2 Sobre  la  cantidad  de  pena  como  requisito  de  la  casación y la ley aplicable al  trámite  del recurso véase Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,  sentencia del 18 de abril de 2007, radicación 26309.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, sentencia de casación, 16 de  septiembre de 1992, radicación 7851.     

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