29027(29-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 29027  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 207  

Bogotá, D.C., julio veintinueve (29) de dos  mil ocho (2008).   

V I S T O S  

Emite la Corte concepto sobre la solicitud de  extradición    del     ciudadano    colombiano   Jhon   Jairo   Piedrahita  González,   elevada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de América a  través de su Embajada en Colombia.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Mediante  Nota Verbal No. 3135 del 11 de  octubre  de  2007,  el  Gobierno    de   los   Estados   Unidos    de   América,  por  medio  de  su  Embajada   en   esta   ciudad, solicitó al Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia  la  detención  provisional  con  fines de extradición de Jhon Jairo Piedrahita  González,  al  ser  requerido en ese país para comparecer a juicio por delitos  federales     de     narcóticos,     formulados    en   la    acusación   No.  07-60212 -CR-Marra,  dictada el 6 de  septiembre  de 2007 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Sur   de   Florida,   con   base   en   la   cual  se  solicitó  su  detención  provisional.   

2. El Ministerio del Interior y de Justicia,  previo  concepto  de su homólogo de Relaciones Exteriores sobre la inexistencia  de  Convenio  aplicable  al caso, mediante oficio OF108 -625- DIJ-0100 del 15 de  enero  de 2008, remitió a la Corte la documentación enviada por la Embajada de  los Estados Unidos de América debidamente traducida y legalizada.   

3.  Mediante auto del 22 de enero de 2008 se  le  informó  al  solicitado Jhon Jairo Piedrahita González que podía designar  un  defensor  para  que  lo  asistiera en el presente asunto, o en su defecto la  Sala  le  nombraría uno de oficio, sin embargo, ante el silencio se le designó  un profesional del derecho.   

         

4.  Mediante  auto  del  18  de  abril  de  2008   se   corrió  traslado por el término de diez (10) días,  al  requerido y a su defensor, para que solicitaran las pruebas que consideraran  necesarias dentro de este trámite.   

         

5.  Vencido en silencio el término anterior  por  auto  del  28  de  mayo pasado se ordenó correr traslado para los alegatos  previos al concepto.   

6.  La  defensa  y la Procuraduría Delegada  presentaron sus alegaciones de fondo.   

MATERIAL PROBATORIO RECAUDADO  

Conforme a la Nota Verbal No. 4093  del  21  de  diciembre  de  2007 el Gobierno de los Estados Unidos de América,   a    través   de  su  Embajada  en  nuestro  país,   solicitó   formalmente   la  extradición de Jhon Jairo Piedrahita González para cuyo  efecto   aportó   debidamente  autenticados  y  traducidos,  entre  otros,  los  siguientes documentos:   

1. La Nota Verbal N° 3135 del 11 de octubre  de   2007,  por  medio  de  la  cual  dicha  Embajada  solicitó  la  detención  provisional    con    fines   de   extradición   de   Jhon   Jairo   Piedrahita  González.   

2.    La     orden    de   detención    fue    impartida   contra   Piedrahita   González   por   la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de la  Florida  el  6  de  septiembre de 2007,  por ser el sujeto de la acusación  formal  No.  07-60212  -CR-Marra-,      dictada  en  la  misma fecha por la citada Corporación.   

3. La resolución proferida por la Fiscalía  General  de  la Nación el 22 de octubre de 2007, ordenando la captura con fines  de  extradición  de Jhon Jairo Piedrahita González, con cédula de ciudadanía  No. 16.709.528.   

4.  El   oficio N°. 1761 GRUJU -PROHE-  DIRAN   del  24 de octubre de 2007 mediante el cual la Policía Nacional de  Colombia,   -Dirección   Antinarcóticos-,-Área  de  Interdicción-,-Grupo  de  Investigación  Criminal-,-Proceso  Control  Heroína-,  deja a disposición del  Fiscal  General de la Nación, entre otros aprehendidos, a Jhon Jairo Piedrahita  González  identificado  con  la cédula de ciudadanía No. 16.709.528, anexando  las  actas  de  los  derechos  del capturado  y de notificación de la  Resolución   ordenando    su  privación  de  la  libertad  con  fines  de  extradición de fecha 22 de octubre del 2007.   

5.  La   acusación formal No. 07-60212  -CR-  Marra,   dictada  el 6 de septiembre de 2007 en la Corte Distrital de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur de la Florida, en la cual  se  le    endilga   al   solicitado   el   delito   de  concierto   para  importar a los Estados Unidos un kilogramo, o mas, de una  sustancia controlada  (heroína).    

6. Las declaraciones juradas  en apoyo a  la  solicitud  de  extradición  rendidas  el  18  de enero de 2008 por Keith T.  Barker,     Agente Especial de la Administración para el Control  de  Drogas   (DEA),   y  por  Patricia  L.  Díaz,    Fiscal  Auxiliar  de los Estados Unidos para el Distrito Sur de la Florida  que dan  cuenta de los actos objeto de  investigación y acusación.   

7.  Se recibió la fotografía de la cédula  de ciudadanía del  requerido Jhon Jairo Piedrahita González.   

8. Fueron enviadas las transcripciones de las  normas  penales  del Código de los Estados Unidos, relevantes para este asunto.   

ALEGATOS DE LA DEFENSA  

                 

          1.  Luego  de  realizar  un breve recuento de la actuación y de los  hechos  que  motivan  la  solicitud de extradición señala que en los términos  del  artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004 el concepto que debe emitir esta  Corporación  sólo  hace  relación  con  la  validez  formal de los requisitos  enumerados en la citada norma.   

          2.  Por lo anterior, el derecho de defensa, en su doble acepción de  material  y técnica, especialmente la primera, tiene muy limitado su ámbito de  acción  porque  se tiene establecido que las providencias que se dictan en este  trámite   no   son   judiciales,   entonces  no  se  viola  el  debido  proceso  constitucional,  internacional  y  legal, regulado por el artículo 29 Superior.   

          3.  Encuentra  la   solución  a  ese  aperente  dilema  en  la  excepción  de  inaplicabilidad  consagrada  en  el  artículo  4 Constitucional  porque  una  situación  es  la  dificultad  de configurar la noción del debido  proceso  en  la  Jurisdicción  Penal  Internacional,  y  otra, muy distinta por  cierto,  es  que  como  la  razón  de  ser de los Estados contemporáneos es la  garantía  de  los  derechos  fundamentales  de  las  personas, entonces ningún  procedimiento,  por  sumario  o  insustancial  puede estar de espaldas al debido  proceso,  cuanto  más  si por mandato del “Bloque de Constitucionalidad” se  promueven  estándares  internacionales  superiores  en  materia de garantías y  protección  de  los  derechos  fundamentales,  e  incluso  surge  la vía de la  acción     de     tutela     por    violación    directa    de    una    norma  constitucional.            

4.  Solicita  que la Corte emita el concepto  que  corresponda  sin olvidar lo previsto en los artículos 11,12, 34 y 35 de la  Carta  Política  que  proscriben la imposición de la pena de muerte, las penas  de  destierro,  prisión  perpetua y confiscación, la desaparición forzada, la  tortura  y  los tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes, la extradición  por  delitos  políticos,  ni  por  hechos  cometidos  con  anterioridad al Acto  Legislativo No. 1 de 1997.     

ALEGATOS     DE     LA     PROCURADORA  TERCERA                    DELEGADA PARA LA CASACIÓN PENAL   

1. Expresa que conforme a lo expuesto por la  Oficina   Jurídica   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  mediante  oficio    OAJ.E.  2663  de fecha 26 de diciembre de 2007  ante la  inexistencia  de un tratado de extradición vigente, la Corte deberá conceptuar  de  conformidad  con las instructivas contenidas en el artículo  502 de la  Ley  906  de 2004 y  señala que analizará los documentos relacionados por  el artículo 495 ibidem.   

2.   Indica  que  la  documentación   presentada  vía  diplomática para solicitar la extradición del requerido Jhon  Jairo  Piedrahita  González  contiene   la  acusación  formal  No.  07-60212 -CR-Marra,  proferida  el  6  de septiembre de 2007 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito Sur de Florida.   

3.  Advierte que con las Notas Verbales  No.  3135  del  11  de  octubre  de  2007 y posteriormente la No. 4093 del 21 de  diciembre  de 2007 mediante las cuales se pidió la detención y la extradición  de  Jhon  Jairo  Piedrahita  González, respectivamente,  fueron entregados  otros  documentos  que  acompañan la solicitud del Gobierno extranjero, y luego  de  relacionarlos  concluye  que cumplen con el requisito de la autenticación y  por eso se deben tener como formalmente válidos.   

4.   Sostiene  que  la indicación  exacta  de  los  actos que determinan la solicitud de extradición, y lugar y la  fecha  en  que  fueron  ejecutados  permite  establecer el principio de la doble  incriminación.    

Transcribe  los  cargos  contenidos  en la  acusación   No.  07-60212  -CR-Marra,   dictada el 6 de septiembre de  2007  en  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Sur de  Florida  y  señala  que  comparada  la conducta atribuida a  Jhon  Jairo  Piedrahita  González   en  el  extranjero  se  establece  que  también  está  prevista  como  delito  en  el artículo 376 de la legislación  penal  sustantiva colombiana definida como tráfico de estupefacientes castigada  con una sanción privativa de la libertad superior a cuatro años.   

5.  Encuentra  demostrada la plena identidad  del  solicitado   porque  la persona a que se refiere la acusación y   las  Notas Verbales que soportan la petición de extradición,  es la misma  cuya  captura  fue ordenada  por la Fiscalía General de la Nación y   materializada  el  24  de  octubre   de 2007, que corresponde al solicitado  Jhon  Jairo Piedrahita González, nacido el 9 de febrero de 1965,  portador  de la cédula de ciudadanía No. 16.709.258.   

6.  El  Gobierno  de  los Estados Unidos por  medio  de  su Embajada en Colombia envió copia de las disposiciones pertinentes  que   forman  parte del Código Penal extranjero y que fueron citadas en la  acusación  que sirvió de fundamento al requerimiento por la vía diplomática.   

7.  De  acuerdo con lo anterior solicita que  esta  Corporación conceptúe  favorablemente para  la extradición de  Jhon Jairo Piedrahita González.   

CONCEPTO     DE     LA   CORTE   

1.       Aspectos  previos.   

Conforme al artículo 35 de la Constitución  Política,  modificado por el Acto Legislativo 01 de 1997 y el artículo 490 del  Código  de Procedimiento  Penal, y en razón de haberse  cometido los  delitos  comunes  por  los  cuales  es  solicitado  en  extradición  Jhon Jairo  Piedrahita   González    desde  julio  hasta  comienzos  de  noviembre  de  20061,   la normatividad procesal penal aplicable en este caso es la  Ley 906 de 2004.    

2.              Cuestiones    de   fondo.   

La    inexistencia    de   tratado   de  extradición  aplicable en el   

ordenamiento  interno  entre   Colombia   y  los  Estados  Unidos de  América, según  información  suministrada  por el Ministerio de Relaciones Exteriores dentro de  este  trámite,  impone  la sujeción a las previsiones de la Ley 906 de 2004 y,  por  ello  corresponde  a  la  Sala,  según lo indicado en el artículo 502 del  referido  ordenamiento,  realizar  el respectivo análisis sobre el cumplimiento  de los aspectos allí determinados:   

No  se  comparte  lo dicho por la defensa en  cuanto  tiene  limitado  su  ámbito  de acción   porque, de un lado,  como  se  tiene  establecido,  por  su  propio  contenido,  el  acto mismo de la  extradición  no  decide,  ni  en  el  concepto previo que le corresponde a esta  Corporación,  ni  en su concesión posterior por el Gobierno Nacional, sobre la  existencia  del  acto  punible,  ni  sobre  la  autoría,  las circunstancias de  tiempo,  modo y lugar en que se cometió el delito, ni sobre la culpabilidad del  imputado,  todo  lo  cual  indica  que  no  se  está en presencia de un acto de  juzgamiento  y,  de  otro, el trámite que debe surtirse ante la Corte, previsto  por  los  artículos  490 y siguientes de la Ley 906 de 2004, respeta el mandato  del  artículo  29  Superior  porque  consagra el derecho que tiene el requerido  para  designar  un  defensor  y  de  no hacerlo se le nombrará uno de oficio, y  además,  ofrece  a  la  partes  un  período  para  pedir pruebas, otro para su  práctica  y  controversia,  y  el restante para presentar alegatos, previo a la  emisión  del concepto, por tanto,  no resulta viable aplicar la excepción  de   inconstitucionalidad   prevista   por   el   artículo   4   de   la  Carta  Política.     

2.1.           Validez  formal  de  la  documentación  presentada.   

La  validez  formal  de  la  documentación  presentada  en  el  caso  de  la  extradición  atañe  a  los procedimientos de  autenticación  por  el  Cónsul o Agente Diplomático de la República o, en su  defecto,  por  el de una Nación amiga; el abono de la firma del funcionario que  certifica   por   parte   del   Ministerio   de   Relaciones  Exteriores;  y  la  correspondiente  traducción  fiel  de  todos  los documentos,  tal como lo  disponen  los artículos 259 y 260 del Código de Procedimiento Civil modificado  por   el   artículo  1,  numeral  118  del  Decreto  2282  de  19892   

,  aplicable   por  el  principio  de  integración  normativa previsto en el artículo 25 de la Ley 906 de 2004,   debiéndose  adicionar  que  es  la  propia  ley la que le otorga presunción de  autenticidad  y legalidad a los documentos otorgados por autoridades extranjeras  o  con  su intervención, en la medida que por haber sido presentados ante sedes  diplomáticas  colombianas o de una Nación amiga, han de tenerse como expedidos  conforme a la ley del respectivo país.   

Precisado   lo anterior, se encuentra  que   el   Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  remitió  por  vía  diplomática,  mediante  Nota  Verbal  No.  4093 del 21 de diciembre de 2007, la  documentación  que soporta la solicitud de extradición debidamente autenticada  y traducida de la siguiente manera:        

El 12 de diciembre de 2007, Thomas C. Black,  Director   Asociado   Temporario  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los Estados Unidos de  Norteamérica,   certificó  que  fueron  enviadas  las  declaraciones   de  Patricia  L.  Diaz,  Fiscal Federal Adjunta de la Oficina del Fiscal Federal del  Distrito  “Meridional”  de  Florida,   y la declaración de Keith   Barker,  Agente  Especial de la Administración para el Control de Drogas (DEA),  ambos  juramentados  el 5 de diciembre  de 2007 ante una Juez Magistrada de  los  Estados  Unidos cuyas copias  fieles reposan en los archivos oficiales  del  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos  de  América  en  Washington D.C.   

A   su  turno   Michael  B.  Mukasey,  Procurador  de  los  Estados  Unidos,  el  13 de diciembre de 2007 certifica que  Thomas  C.  Black,  en  la  fecha que firmó el anterior documento y actualmente  ocupa   el   cargo   de   Director   Asociado  Temporario,  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División de lo Penal, Departamento de Justicia de los Estados  Unidos, en Washington D.C., debidamente comisionado y calificado.   

Por  su  parte   Condoleezza  Rice,  Secretaria  de  Estado  de  los  Estados  Unidos,  con  fecha 14 de diciembre de  2007   certifica  que  al  documento  anexo  se  le  ha fijado el sello del  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos  de  América  y  que dicha  impresión    merece   plena  fe  y  crédito,  cuya  firma  igualmente  es  autenticada  por  Fernesia  T. Crawford, Funcionaria Auxiliar de Autenticaciones  del Departamento de Estado.   

El  17 de diciembre siguiente Julio César  Aldana  Bula,  Cónsul  de  Colombia  en Washington, D.C., autentica la firma de  Fernesia  T.  Crawford,  la  cual  aparece al pie de los documentos relacionados  como soporte de la extradición.   

Adicionalmente,  el Jefe de Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia  abonó la firma del  agente  consular,  el  26  de diciembre de  2007,  como se constata al  reverso del documento suscrito por éste.   

    La  petición de extradición  también    fue   acompañada   de   copia    auténtica   de  la  acusación   No.  07-60212  -CR-Marra,   dictada el 6 de septiembre de  2007  en  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Sur de  Florida  contra  el requerido, en la cual se especifica el lugar y las fechas de  ejecución de los actos que motivan la extradición.   

            La  documentación  allegada  fue  traducida  por  María Mercedes  Uricoechea,   autorizada   mediante  resolución  No.  10607  de  1981  expedida  por  el Ministerio de Justicia.   

Fue enviada una reproducción  de las  normas  del  Código Penal de los Estados Unidos de América aplicables al caso.   

  Los anteriores documentos cumplen las  condiciones  de validez que demanda la ley procesal colombiana que establece los  procedimientos  para la legalización de documentos otorgados en el exterior que  vayan  a  producir  efectos en Colombia, como quiera   que    el     material    fue    remitido   por   el  Estado  requirente,   Estados Unidos de América, a través de su Embajada,  debidamente                autenticado              e    idóneamente     traducido   por  las autoridades   al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de este país,  por tanto, este  requisito se satisface.   

2.2.            Identificación    plena   del   solicitado.   

Dicha   exigencia  hace  relación  a  la  identidad  que debe existir entre la persona solicitada por el Estado requirente  y  la  aprehendida  con  fines  de  extradición.  Bajo este contexto, esa es la  identificación sobre la cual se pronunciará la Sala.   

En la Nota Diplomática N° 3135 del 11 de  octubre  de 2007 el Estado requirente solicitó con fines de extradición a Jhon  Jairo  Piedrahita  González,  conocido  como  “Jota  Jota”, y también como  “JJ”,   ciudadano   colombiano,   nacido   el   9  de  febrero  de  1965  en  Pereira,      portador     de     la    cédula    de    ciudadanía    No.  16.709.528.   

Para  dar  curso  a  la  señalada medida  precautelar,  la  Fiscalía General de la Nación mediante resolución del 22 de  octubre  de  2007  ordenó  la  captura del  solicitado y mediante el   oficio   N°.  1761  GRUJU -PROHE- DIRAN  del 24 de octubre de 2007 la  Policía   Nacional   de   Colombia,   -Dirección  Antinarcóticos-,  Área  de  Interdicción-,  -Grupo  de Investigación Criminal-, Proceso Control Heroína-,  deja  a disposición del Fiscal General de la Nación, entre otros aprehendidos,  a  Jhon  Jairo  Piedrahita  González identificado con la cédula de ciudadanía  No.  16.709.528,  anexando las actas de los derechos  del capturado  y  de  notificación de la Resolución ordenando  su privación de la libertad  con fines de extradición de fecha 24 de octubre del 2007.   

Concordante con lo dicho de  las actas  de  notificación  de la Resolución calendada el 22 de octubre de 2007 y de los  derechos    del  capturado  levantadas  por  funcionarios  de  la  Policía  Judicial,  ambas  de  fecha 24 de octubre de 2007,  elaboradas con ocasión  de    la     aprehensión     del     requerido,    se   desprende   que  corresponde   al  solicitado  Jhon  Jairo  Piedrahita  González,   quien   se  identificó  con  la  cédula  de ciudadanía  No.16.709.528   de  Pereira,   la  misma  incluida  en  los  documentos  de  extradición.   

De otro lado, en la carpeta de extradición  reposa  la  fotografía  de  la cédula de ciudadanía  del requerido, a la  cual  se  refiere dentro de la declaración  el  agente  especial  Keith  T.  Barker,  informando  que el individuo que aparece allí es Jhon Jairo  Piedrahita González,  cumpliéndose esta exigencia.   

2.3.              Principio     de     la     doble  incriminación.   

De  acuerdo  con  lo     previsto  en el  artículo 493, numeral 1 de la  Ley 906 de 2004, para  conceder  la  extradición  es  requisito indispensable  que  el   hecho   que   la  motiva esté previsto como delito tanto en el Estado  que  eleva  la  solicitud  como  en el país requerido, independientemente de la  denominación  jurídica,  o  del  bien jurídico tutelado, y  reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

          Precisado lo anterior se tiene  que  el  ciudadano  colombiano  Jhon Jairo Piedrahita González es requerido para que  comparezca  al  juicio  adelantado  por  la  acusación   No. 07-60212  –CR-Marra,   dictada  el  6 de septiembre de 2007 en la Corte Distrital de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Florida  donde  se incluye el  siguiente cargo:   

       “Desde  o  alrededor  de  julio del 2006 y hasta o alrededor del 5 de noviembre de 2006, en  el  Condado  de Broward en el Distrito Sur de Florida y en algún otro lugar los  acusados,    

Jhon Jairo Piedrahita González,  

alias       “Jota   Jota”,   

alias   “JJ”,  

         

(…)  

        con  pleno  conocimiento  de  causa  se  combinaron,  conspiraron,  confederaron y se  pusieron  de acuerdo uno con el otro y con otras personas sean estas conocidas o  desconocidas  para  el  gran  jurado  para  importar  a los Estados Unidos desde  algún  punto  en  el exterior del mismo una sustancia controlada en rompimiento  del Título 21,        

Código   de  los   Estados  Unidos,  Sección  952  (a);  todo  en rompimiento del Título 21, Código de los Estados  Unidos, Sección 963.   

En lo que se refiere al Título 21, Código  de  los  Estados Unidos, Sección 960 (b)(1)(A), es subsecuentemente alegado que  dicha  sustancia  controlada consistía en un (1) kilogramo o más de una mezcla  de sustancia que contenía un monto detectable de heroína.    

Dichas   modalidades  delictivas  guardan  concordancia  con  la  conducta  penalmente   reprimida  en  Colombia en el  artículo  340  del  Código  Penal, modificado por los artículos 8° de la Ley  733  de  2002  y 19 de la Ley 1121 de 2006, denominado concierto para delinquir,  que  incrementa  la  pena de prisión de 8 a 18 años cuando tiene relación con  tráfico     de     drogas     tóxicas,     estupefacientes     o    sustancias  sicotrópicas:   

        “Concierto  para delinquir: Cuando varias personas se concierten con el fin de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas será penada, por esa sola conducta, con  prisión de tres (3) a seis (6) años.   

         

        “Cuando    el    concierto    sea   para   cometer   delitos   de   genocidio,  desaparición    forzada    de    persona,     tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  secuestro,  secuestro extorsivo,  extorsión,   enriquecimiento     ilícito,           lavado         de     activos      o   testaferrato   y    conexos,   o   financiamiento    de    terrorismo   y   administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho (18) años y multa de dos mil setecientos (2.700) hasta treinta mil  (30.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

       La pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en la mitad para quienes organicen,  fomenten,  promuevan, dirijan, encabecen, constituyan o financien el concierto o  la asociación para delinquir”.   

La conducta punible de  “importar”  heroína  también  se  encuentra sancionada en nuestro ordenamiento penal en el  artículo  376  del  Código  Penal  como  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes, norma que a tenor literal dice:   

        “ARTÍCULO  376. Tráfico, fabricación o porte de estupefacientes. El que sin  permiso  de  autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso  personal,   introduzca  al  país,  así  sea  en tránsito o saque de él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga  que  produzca  dependencia,  incurrirá   en  prisión  de  ocho   (8)   a   veinte   (20)  años y multa de mil (1.000) a cincuenta  mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

         Si  la  cantidad  de  droga  no  excede  de  mil  (1.000)  gramos  de marihuana,  doscientos  (200)  gramos  de  hachís,  cien  (100)  gramos  de  cocaína  o de  sustancia  estupefaciente  a  base de cocaína o veinte (20) gramos de derivados  de  la  amapola,  doscientos  (200) gramos de metacualona o droga sintética, la  pena  será  de cuatro (4) a seis (6) años de prisión  y multa de dos (2)  a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

       

       Si la  cantidad  de  droga excede los límites máximos previstos en el inciso anterior  sin   pasar  de  diez  mil  (10.000)  gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos     de     hachís,    dos   mil   (2.000)    gramos    de    cocaína    o    de    sustancia   estupefaciente    a    base    de    cocaína   o   sesenta   (60)   gramos   de  derivados  de la amapola,  cuatro  mil  (4.000)  gramos de metacualona o droga sintética, la pena será de  seis  (6)  a  ocho  (8)  años  de  prisión y multa de cien (100) a mil (1.000)  salarios mínimos legales mensuales vigentes”.   

Se  destaca que la Ley 890 de 2004 aumentó  el mínimo y el máximo de la pena indicada.   

            

De  lo  expuesto se tiene por satisfecho el  mencionado  requisito porque los comportamientos imputados al requerido también  son  considerados como delitos en la legislación colombiana y están reprimidos  con  penas  privativas  de  la  libertad  no  inferiores  a  cuatro (4) años de  prisión.   

         2.4.     Equivalencia    de    la    providencia    proferida   en  el               extranjero con la acusación del sistema procesal colombiano.   

    La  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Sur de Florida formuló  contra Jhon Jairo  Piedrahita  González  la   acusación formal   No. 07-60212  -CR-Marra,   dictada  el  6 de septiembre de 2007, acto procesal que guarda  equivalencia  con  el  contenido  de la resolución de acusación prevista en el  artículo 337 de la  Ley 906 de 2004.   

En  dichos  documentos  se narran  las  conductas  investigadas  con las circunstancias de modo,  tiempo   y  lugar   que la especifican y su calificación jurídica, base suficiente  para que la Sala encuentre satisfecho este requisito.   

2.5.  Ahora: como  la Procuradora  Tercera  Delegada para la Casación Penal también verificó las exigencias para  opinar  favorablemente,   y  al observarse que no se procede por delitos de  carácter   político,   la   Sala  conceptuará  a  favor  de  la  extradición  solicitada.   

La  Corporación  ha  venido  sosteniendo a  través  de su jurisprudencia que le corresponde al Presidente de la República,  como  Director  de  las  relaciones  internacionales  decidir  en  definitiva si  concede  o  niega la extradición, o si eventualmente la otorga  difiriendo  la  entrega  del  solicitado -artículos 494 y 504  de la Ley 906 de 2004-,  como  quiera que está facultado para obrar según las conveniencias nacionales,  y,  por  tanto,  de  acuerdo con su competencia es el llamado a establecer si en  Colombia  se  adelanta  proceso   contra  la  persona    requerida,   si   se   trata  o  no  de los mismos  hechos  por  los  cuales  se  solicita  la  extradición y si ello es así, debe  proceder  de  acuerdo  con sus facultades constitucionales o legales3.   

3.          Puntos adicionales:   

Como  quiera  que  según las disposiciones  adjuntas  la  pena  máxima  para  las  conductas por las cuales se acusa a Jhon  Jairo   Piedrahita   González     es    la   “cadena  perpetua”    y    ella    en    Colombia   está  prohibida  -artículo   34  de  la  Carta  Política-, el Gobierno Nacional  está  en  la obligación de condicionar la entrega de la persona solicitada, en  el  evento  de  que  acceda  a  la  extradición,  a  que  dicha sanción no sea  impuesta.  Y  también   a  que  el  requerido no puede ser en ningún  caso   juzgado  por  un  hecho  anterior  ni  distinto a los que motivan la  extradición,  ni  sometido,  en  caso  de condena, a penas crueles, inhumanas o  degradantes  de  la  dignidad  humana,  tal  como  lo  sugiere  la  defensa  con  fundamento en los artículos 11,12, 34 y 35 de la Carta Política.   

Además, tomando en cuenta  la entrada  en  vigencia del Acto Legislativo No. 01 de 1997 que reformó la artículo 35 de  la   Constitución   Política,  época  en   la   cual  se  prohibía  la    extradición   de   nacionales,  como  lo ha  dicho           esta           Corporación4,  la  entrega  del  solicitado  Jhon  Jairo  Piedrahita  González  sólo procederá en relación con los hechos  presuntamente  cometidos  en  el  exterior   con  posterioridad  al  17  de  diciembre de 1997.   

De igual modo, la Corte considera pertinente  precisar  en  orden  a  garantizar  los  derechos  fundamentales  del requerido,  que   el  Estado  requirente  deberá garantizar la permanencia en el país  extranjero  y  el  retorno   al  de  origen,  en  condiciones de dignidad y  respeto  por la persona humana, cuando el extraditado llegare a ser sobreseído,  absuelto,   declarado  no  culpable  o  eventos  similares,    incluso  después  de  su liberación por haber cumplido la pena que le fuere impuesta en  la  sentencia  de  condena  en  razón  del  cargo  que  motivo  la solicitud de  extradición y por el cual ésta hubiere sido concedida.   

Adicionalmente,  el  Gobierno Nacional debe  advertir  a  su  homólogo  del  Estado requirente, que la persona solicitada en  extradición  ha permanecido privada de la libertad en detención preventiva por  razón de este trámite.   

Finalmente,  la  Sala  considera  oportuno  destacar  que  en  virtud de lo dispuesto en el numeral 2º del artículo 189 de  la  Constitución  Política,  le  corresponde  al  Presidente  de la República  en   su   condición   de   Jefe  de  Estado   y    Director    de   la   política  exterior  y  de  las  relaciones  internacionales,  realizar el respectivo seguimiento a los condicionamientos que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición y la determinación de las  consecuencias que se deriven de su eventual incumplimiento.   

4.          Conclusión final:   

A  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,   SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  EMITE  CONCEPTO   

FAVORABLE a la solicitud de extradición del  ciudadano  Colombiano  Jhon  Jairo  Piedrahita  González  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía  No. 16.709.528 de Pereira ,  formulada  vía  diplomática   por  el  Gobierno  de  los  Estados   Unidos   de   América,  con   relación  al  cargo  penal a que se contrae la solicitud,  contenido  en  la  acusación  No  07-60212  -CR-Marra,   dictada  el  6 de  septiembre  de 2007 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Sur    de   Florida    contra   el   mencionado   Jhon   Jairo   Piedrahita  González.    

Por  la  Secretaría,  se  comunicará esta  determinación  al  requerido  Jhon Jairo Piedrahita González,  a  su  defensor  y  al  representante  del  Ministerio Público, al igual que al Fiscal  General de la Nación,  para lo de sus cargos.   

Igualmente,  se devolverá la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho,   para   los  trámites  legales  subsiguientes.   

Cúmplase.  

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de voto  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS     AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                                    YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes5 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”6   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce7,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1  fls.     1     y     34    ftes.    Cuaderno    de  extradición.   

2  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN  PENAL,   auto  del  15  de  agosto del año 2000,  Rad. 16.708.   

         3    CORTE  SUPREMA     DE     JUSTICIA,    SALA    DE    CASACION    PENAL,    Conceptos  del 28 de julio de 2004, Rad.  No.  21.990;  del  8 de noviembre de 2005, rad. N° 23.760; y del 24 de enero de  2006, rad. N° 24.072, entre otros.   

4 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    SALA    DE    CASACIÓN    PENAL,    concepto  del  9  de  noviembre de 1999,  Rad. 15.349   

5 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

6  Sentencia C-1106/00.   

7 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *