28886(23-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28886  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  07   

Bogotá,   D.   C.,  miércoles,     veintitrés     (23)     de    enero    de    dos    mil    ocho  (2008).   

VISTOS:  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado José Herney  Castillo  Quinchía contra la sentencia proferida el 16 de agosto de 2007 por el  Tribunal  Superior  de  Buga,  que  lo  condenó  a  las  penas  de 312 meses de  prisión,  multa  en  cuantía  de  $440’000.000.00  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones   públicas  por  un  periodo  de  10  años,  al  considerarlo  autor  responsable  del  delito  de secuestro simple agravado  en concurso con porte ilegal  de arma de fuego de defensa personal.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1.  Los hechos que  dieron   lugar  a  la  sentencia  de  condena  atacada  por  medio  del  recurso  extraordinario  ocurrieron en horas de la mañana del 7 de noviembre de 2006, en  la  finca  Villa  Tijar,  vereda  Jiguales,  municipio  de Yotoco, cuando varios  individuos  que portaban armas de fuego se presentaron en el lugar y amordazaron  a   los   moradores,   manteniéndolos   en   tal  estado  durante  media  hora,  aproximadamente,  pero  gracias  a  que  uno  de  ellos logró escaparse se pudo  solicitar el auxilio de la autoridad policial.   

Se  destaca  que  entre  las  víctimas  se  encontraba D.K.R.O., niña menor de edad.   

2. Las autoridades  policivas  emprendieron  la persecución de los posibles responsables y lograron  la  captura  de  José  Herney Castillo Quinchía. Inmediatamente el aprehendido  fue  presentado  por  la  Fiscalía  ante  el Juez de Garantías de Yotoco quien  impartió  legalidad  al  procedimiento  de  captura;  el delegado fiscal elevó  imputación  en  contra de Castillo Quinchía como posible autor responsable del  delito    de    secuestro    simple    en  concurso  con porte ilegal de arma de  fuego  de  defensa  personal (Código Penal, artículos  168  y  365).  Al  imputado  se  le impuso medida de aseguramiento de detención  preventiva.   

3.  La  Fiscalía  Sexta  Seccional  Delegada  ante los Jueces Penales del Circuito presentó el 14  de  diciembre  de  2006 escrito de acusación en contra de José Herney Castillo  Quinchía,  en el que lo señaló como posible autor responsable de secuestro  simple  agravado (porque una de  las  víctimas  era  menor  de  edad)  en concurso con  porte    ilegal    de    arma   de   fuego   de   defensa   personal.   

4.  El 2 de febrero  de  2007  ante  el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de Buga se cumplió la  audiencia  de  formulación  de  acusación,  luego,  el 5 de marzo siguiente la  audiencia  preparatoria y a partir del 20 de abril del mismo año se desarrolló  el  juicio  oral,  anunciándose  al  final  del  mismo  que  el fallo sería de  carácter condenatorio.   

5. El 13 de junio de  2007  el  a  quo dijo en la  sentencia  que  de la prueba legalmente aportada al proceso surgía convencimiento  de  la responsabilidad del procesado, más allá de  toda  duda, razón por la cual condenó a José Herney  Castillo   Quinchía   como   autor   responsable  del  delito  de  secuestro  simple  agravado  en  concurso  con  porte  ilegal  de  arma  de  fuego  de  defensa  personal (Código Penal, artículos 168, 170-1 y 365),  imponiéndole  las  penas  de  prisión  de  312  meses,  multa  en  cuantía de  $440’000.000.00   y   la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por un término de 10 años.   

6. El fallo anterior  lo  apeló  el  defensor  del  procesado  y  el 16 de agosto de 2007 el Tribunal  Superior  de  Buga  lo  confirmó,  pronunciamiento  contra  el  cual  el  mismo  recurrente interpuso el recurso de casación.   

LA DEMANDA:  

El  censor plantea un cargo único contra el  fallo  de  segundo  grado  al amparo de la causal tercera por error de hecho por  falso  juicio  de  existencia;  expresa  que  en  la  sentencia  se presumió la  existencia  de  un  elemento  material  probatorio  (pañoleta negra) que no fue  aportado  al  proceso,  y  el  mismo sirvió para el señalamiento y captura del  procesado.   

También indica que los testigos Juan Carlos  Quilando  Muñoz,  José  Danive  Rosero  Urmendez,  María  de Jesús Ordóñez  Cerón  y  la  menor  D.K.R.O.,  son  equívocos  en la descripción física del  responsable de los hechos respecto del capturado procesado.   

Señala  que  la detención de su poderdante  fue  irregular  y que en la estación de policía fue puesto a la vista de todos  los  testigos  que  comparecieron  al  juicio  oral  por cuenta de la Fiscalía.   

Termina  el  escrito  sin que se observe una  petición   expresa   sobre   lo   que   se   pretende   con   la   demanda   de  casación.   

CONSIDERACIONES:  

          1. El recurso de casación está diseñado  en   sus   fines   como   herramienta   para  la  protección  de  los  derechos  fundamentales,  razón  por  la  cual  la  jurisprudencia  de  la  Sala ha hecho  explícita  su  vocación  constitucional  al  interpretar los preceptos legales  atendiendo   siempre  el  contenido  axiológico  consagrado  en  el  bloque  de  constitucionalidad,  la  Constitución  Política y los estatutos procesales. Lo  anterior  permite que hoy el extraordinario recurso sea tenido como un mecanismo  de  control material y formal de constitucionalidad de las sentencias de segunda  instancia.   

2. La casación como  medio   extraordinario   de  impugnación  no  constituye  sede  adicional  para  prolongar   el  debate  probatorio  cumplido  en  las  instancias  ordinarias  y  concluido  con  el  fallo  de  segundo  grado,  por  el contrario, exige para la  admisión  de  la  demanda  el  cumplimiento de específicos requisitos formales  orientados  a  demostrar  a  través  de  un juicio técnico jurídico que en la  declaración       de       justicia      allí      contenida      –la  cual  llega a esta sede amparada de  la      dual      presunción     de     acierto     y     legalidad–, se incurrió en errores de hecho o de  derecho   ostensibles  y  relevantes  o  se  profirió  en  un  juicio  viciado,  ocurrencias    una    y    otra    que    reclaman   para   sí   el   necesario  correctivo.   

3. La posibilidad de  admisión  de  una  demanda  de  casación  pasa  por  el  cumplimiento  de  dos  presupuestos:  el  primero, que se refiere al respeto de los requisitos formales  establecidos  en los artículos 183 del Código de Procedimiento Penal, esto es,  que  el  escrito  exhiba  de  manera  precisa  y  concisa  la  causal o causales  invocadas  y  desarrolle  sus  fundamentos;  y,  el  segundo, previsto en el 184  inciso  2°  ibídem, en el  que  se  indica  que  la  selección  será posible siempre y cuando que: (i) el  demandante  tenga  interés,  (ii)  se  señale  la  causal  invocada,  (iii) se  presente  un  desarrollo  concreto -adecuado y suficiente- de los cargos, y (iv)  se  advierta  por la Sala la notoria pertinencia del asunto para cumplir algunas  de  las  finalidades  de la casación (efectividad del derecho material, respeto  de  las  garantías de los intervinientes, reparación de los agravios inferidos  a éstos y la unificación de la jurisprudencia).   

4.   En   estos  términos  resulta necesario que la demanda que sustente el recurso de casación  se  caracterice  por  permitir  colegir  sin  temor a equivocaciones los errores  cometidos  en  las  instancias,  de  donde  se tiene que el cuestionamiento a la  sentencia  acusada  debe  ser  de objetiva comprensión, porque así lo exige la  naturaleza   y   alcance   de   las   normas   que   gobiernan  la  impugnación  extraordinaria.   

5.  Las causales de  casación  son las que dimensionan la forma como se debe estructurar la denuncia  sobre  la  inconstitucionalidad  o  ilegalidad  de  la  sentencia impugnada; por  consiguiente,  la  admisibilidad  al trámite y la prosperidad de la pretensión  queda  condicionada  al  cumplimiento de unos requisitos formales mínimos, pero  no  sólo  a  ellos,  sino  que  se  debe  demostrar  el interés del censor, la  correcta  selección  de  las  causales,  la  coherencia  de los cargos que a su  amparo  pretenda  aducir  y  la  debida  fundamentación fáctica y jurídica de  éstos,  además  de  la necesidad de acreditar de qué manera con su estudio se  cumplirán uno o varios de los fines de la casación.   

6. De lo expuesto se  sigue  que la Corte está facultada para inadmitir o no seleccionar las demandas  formalmente   correctas   cuando   advierta   que   su   pronunciamiento  no  es  imprescindible  para  los  fines  de  la  casación; y viceversa, también puede  ocurrir  que  la  Sala  vislumbre  la  necesidad  de  decidir de fondo el asunto  atendiendo  la  preceptiva  del  artículo  184-3 de la Ley 906 de 2004 y con el  propósito  de  mantener  la intangibilidad de los fines de la casación, empece  de  estar  ante  una  demanda  que formalmente no reúne los requisitos mínimos  mencionados.   

7.   Este  marco  teórico  permite  afirmar  que  el  censor  apenas  si  acertó en la demanda a  identificar  los  sujetos  procesales  y  sintetizar  los  hechos juzgados; pero  incumplió  con  el  deber de relacionar brevemente los antecedentes procesales,  tampoco  indicó  cuál  o  cuáles  de  los  fines  de  la  casación  resultan  pertinentes  frente  al  supuesto sometido a examen como para que la demanda dé  motivos  suficientes  para  su  admisión,  y,  por  último,  en  el escrito ni  siquiera  se  peticiona  qué  es  lo  buscado  por  el recurrente pues no se le  señala   a   la   Sala   siquiera  si  su  deseo  es  el  de  que  se  case  la  sentencia.   

8.  El  escrito  presentado  por  el  recurrente  para  expresar  su  inconformidad  no revela un  especial  esfuerzo  para postular y desarrollar el cargo propuesto, lo que lleva  a  tenerlo como absolutamente insuficiente e inidóneo como para que la Corte lo  pueda considerar ajustado.   

9.  El  libelista  formula  su  cargo  a  partir  de un supuesto error de hecho por falso juicio de  existencia,  pero desconoce que la jurisprudencia de la Sala ha resaltado que en  la  violación indirecta de la  ley    sustancial    determinada   por   errores   de  hecho  se  discuten  yerros  en la apreciación de las  pruebas  determinados  por  tres  falsos  juicios  a  saber: (i) de existencia,   cuando  el  juzgador  omite  (falso  juicio  de existencia por omisión) o supone (falso juicio de existencia  por    suposición)    un    medio    de    prueba;    (ii)    de   identidad, cuando se tergiversa, cercena o  adiciona  el  contenido  material  de la prueba, al punto que se le pone a decir  algo   que   no   se   deriva   de   su   texto;   y,   (iii)   de  raciocinio,   cuando  en  la  valoración  individual  o  conjunta  de  la  prueba  se  transgreden  las  reglas de la sana  crítica  (principios  de  la  lógica,  reglas de experiencia, postulados de la  ciencia),  llevando  a  declarar  una  verdad  distinta  de  la  revelada  en el  proceso.   

Sobre  del  falso  juicio  de  existencia, clase de error argumentado por  el  censor, ha dicho la Sala que tiene lugar cuando se estructura la providencia  judicial  (i)  con  total  marginación  de  un  medio  probatorio  válidamente  practicado  o  aducido  al  proceso,  o  (ii) cuando se supone una prueba que no  obra,  siempre  que, en uno y otro caso, la omisión o la suposición probatoria  se  refleje  en  el  sentido  del  fallo,  motivo  por  el  cual  corresponde al  demandante  indicar:  a.)  el  medio  no  valorado  o  supuesto, b.) cuál es la  información  que  objetivamente  brinda  y dejó de valorarse o aquella que fue  supuesta,  c.)  qué  mérito  demostrativo  debe serle asignado, y d.) cómo su  estimación   conjunta  con  el  resto  de  elementos  que  integran  el  acervo  probatorio     conduce     a    trastocar    las    conclusiones    del    fallo  censurado.   

En  el  asunto objeto de estudio se advierte  que  el  impugnante  cumplió con algunos requisitos que exige la técnica, como  por  ejemplo  señalar  el  medio  probatorio cuya valoración supuestamente fue  omitida  por  los jueces de instancia, pero olvidó su obligación de contrastar  la  prueba  omitida  con  los  demás  medios  de  convicción que llevaron a la  solución  que  se  observa  en  la  sentencia,  porque  de  hacerlo  no habría  encontrado  argumentos  para  desconocer que la misma se ajusta plenamente a las  reglas de la sana crítica.   

Una revisión de las sentencias de primera y  segunda  instancia  permite establecer que los jueces examinaron con detalle las  pruebas   más  relevantes  del  proceso  y  que  las  apreciaron  con  riguroso  acatamiento  de los preceptos legales que la gobiernan. Lo anterior se desprende  de  los  argumentos  a  partir  de  los cuales se construyeron los fallos de las  instancias  en  los que se encuentra un examen racional de la prueba, cumpliendo  satisfactoriamente  las  normas  de la lógica, la experiencia, la psicología y  la sociología, con explicaciones y aclaraciones suficientes.   

Igualmente, la prueba fue reconocida en forma  integral,  entrelazada  y  en  su  conjunto.  Muestra  fehaciente de lo anterior  aparece   consignado   por   el  ad  quem,  quien  luego  de  relacionar,  contrastar  y  criticar  el acervo  probatorio señaló que   

“La decisión de condena se fundamentó en  los  expuestos  testimonios,  sin  que  la  defensa  concretara  en  torno a los  concretos  señalamientos que allí se hicieron alguna oposición razonada, como  corresponde    a    un    proceso    adversarial   propio   del   sistema   oral  acusatorio”1 (todo sic).   

10.  Por último, y  respecto   de   la   alegada   violación  de  los  derechos  fundamentales  del  capturado-procesado,  se  reitera  que  la aprehensión ilegal no genera nulidad  del  proceso, porque puede comenzar, adelantarse y culminar sin que haya alguien  capturado.  La  retención  no  es  un  presupuesto  de  la  imputación o de la  acusación   ni   un   elemento   sustancial   de   la  estructura  básica  del  diligenciamiento.  Su  eventual ilegalidad conculca el derecho a la libertad, la  cual  pude  ser recobrada no con la invalidación de la instrucción o el juicio  sino   con   el   ejercicio   oportuno   de   la   garantía   del  hábeas   corpus,   consagrada   en   el  artículo  30  de  la  Constitución  y  desarrollada  en  los preceptos legales  correspondientes  o  a  través  de  mecanismos  de expedito control, dentro del  mismo proceso, pero sin que lo afecte.   

Sobre  este  particular  punto consta en los  registros  que  las  circunstancias  de  la  captura  de  José  Herney Castillo  Quinchía  fueron  discutidas  ante el juez de garantías y éste consideró que  la  misma  se  había producido en flagrancia; el asunto fue nuevamente debatido  previa  solicitud  de  revocatoria de la medida de aseguramiento, y la autoridad  jurisdiccional  ratificó  la  legalidad  de  la  captura  y demás actuaciones,  razón   suficiente   para  considerar  que  no  ha  existido  en  esta  materia  desconocimiento de derechos y garantías.   

11. Como la Corte no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las imprecisiones de la demanda,  unido  a  la  carencia  de interés del demandante, se impone su inadmisión. Y,  adicionalmente,  como la Sala no observa con ocasión del trámite procesal o en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos  o garantías del procesado José  Herney  Castillo  Quinchía,  tampoco  hará  ejercicio  de  la  facultad  legal  oficiosa  que  le  asiste  porque  ninguna de las finalidades de la casación se  cumpliría.   

12. Cuestión final:  

Contra  la decisión de inadmitir la demanda  procede  el  mecanismo  de  insistencia  de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, cuyas reglas ha definido la Sala en los  siguientes términos:   

         

          12.1.  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la  Corte  decida no seleccionar la demanda de casación, con el fin de provocar que  reconsidere  lo  decido.  También podrá ser propuesto oficiosamente por alguno  de  los  Delegados  del Ministerio Público para la Casación Penal –siempre  que el recurso de casación no  haya     sido     interpuesto    por    un    Procurador    Judicial–,   el   Magistrado   disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en los debates y suscrito la providencia  inadmisoria.   

          12.2. La solicitud se puede presentar ante  el  Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya salvado voto en cuanto a la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          12.3.   Es   potestativo  del  Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

         

          12.4.  El  auto  a  través del cual no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         1°.              INADMITIR  la  demanda  presentada  por el  defensor del procesado José Herney Castillo Quinchía.   

         2°.   ADVERTIR  que  contra  la  presente  decisión  procede  el  mecanismo  de insistencia en los términos a que se hizo  alusión en las motivaciones.   

Notifíquese  y  cúmplase.   

  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                           MARIA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                 JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                               JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1 Folio  17 de la sentencia del Tribunal.     

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