28877(31-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 28877  

         

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 70  

Bogotá, D.C., treinta y uno (31) de marzo de  dos mil ocho (2008)   

D E C I S I Ó N  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  presupuestos  formales  que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda  de  casación presentada por  el    defensor    de    RIBER    ORLANDO    BURBANO  CORAL,  contra  el  fallo  del  22  de junio de 2007,  mediante  el  cual  el  Tribunal Superior de Distrito  Judicial   de   San   Juan   de  Pasto,  confirmó  la  sentencia  adoptada  por  el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Ipiales,  el  29  de noviembre de 2006,  quien  lo condenó a ochenta  (80)   meses   de   prisión,   como   autor   del   punible   de   tentativa de homicidio.   

H   E   C   H   O  S   

El  28  de  enero  de  2006,  CARLOS ALBERTO  GUACALES  BUESADILLO,  cuando  se  desplazaba entre las veredas Mirador y Ospina  Pérez,  en  jurisdicción  del  Municipio  de  Iles  (Nariño), fue víctima de  varios  proyectiles  producidos  con  arma  de fuego que hicieron mella en zonas  vitales   de   su   humanidad;   imputándosele   ese  actuar  antijurídico,  a  RIBER     ORLANDO    BURBANO    CORAL.    

A C T U A C I Ó N    P R O C E  S A L   

El  17  de  julio  de  2006, la Fiscalía  35  Delegada  ante  los Juzgados Penales del Circuito de  Ipiales,  dictó resolución  de       acusación      contra      BURBANO   CORAL,   por  el  punible  de  tentativa  de  homicidio.  Proveído que cobró ejecutoria el 1 de agosto de 2006.   

El  29 de noviembre de 2006, el Juzgado   Segundo   Penal   del   Circuito  de  Ipiales,   condenó  a  BURBANO  CORAL,  por el  delito  imputado,  a la pena de ochenta (80) meses de prisión, inhabilitándolo  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo lapso que la  sanción   principal   y,  al  pago  por  concepto  de  perjuicios  morales,  el  equivalente   en  moneda  nacional  a  veinte  (20)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes;  absteniéndose  de sancionarlo por daños materiales, toda  vez que, no fueron demostrados por las partes.    

El  22  de  junio  de  2007, el Tribunal  de San Juan de Pasto, en virtud  de   la   apelación   sustentada   por   la   defensa   técnica,  confirmó  la  sentencia,  en lo que fue  objeto  de  recurso.  El  mismo  sujeto  procesal,  impugnó el fallo de segunda  instancia  en  casación,  motivo  por  el  cual,  la  Sala califica el presente  libelo.   

R   E   S  U  M  E  N     D  E    L A   D E M A N D A   

El  libelista  formuló, bajo el auspicio de  Ley  600  de  2000,  un cargo contra la sentencia del Tribunal, por “haber  violado  de  forma indirectamente la NORMA sustancial por  ERROR  DE  HECHO  Y DE DERECHO EN LA interpretación de la prueba”,  citando  los artículos 12, 22, 29 y 103 del  Código Pena,  por vía directa.   

Sustentándolo  en  que  a  su  prohijado al  determinársele  la  culpabilidad  dolosa  por el delito atribuido se le imputó  “sin que exista prueba suficiente”.   

Se  refirió  a todos los medios probatorios  incriminatorios  por  medio de los cuales se le degradó la responsabilidad a su  mandante,  en  especial  la  denuncia  formulada  por la víctima CARLOS ALBERTO  GUACALES  BUESAQUILLO  y  la  declaración  del hermano de aquél, LUIS ALFONSO.  Anunciando,  a  continuación,  que  el  testimonio  del  lesionado “cuando  se  produce  tiempo después de sucedidos los hechos por  si  sola  no  puede  ser  tenida  en cuenta prueba y menos darle connotación de  plena prueba”.   

Adicionó su escrito el actor informando que  el  juez  infirió  que por serías desavenencias entre víctima y victimario se  produjeron   los   acontecimientos;   situación   que   rechaza  aduciendo  que  “cabe  preguntarse  las  serias desavenencias que a  criterio  del  Juez se segunda instancia fueron determinantes para la agresión,  también  a  criterio  de  la defensa pudo se (sic) determinantes para una falsa  imputación”;  máxime si existen dudas frente a la  responsabilidad  BURBANO CORAL.   

Adujo  que  le  resultaba  curioso  que  la  víctima  plasmará  su  relato  ante  el técnico forense quien no se encuentra  habilitado  por ley para practicar testimonios y “en  la  valoración  de  esta  prueba el Juez de alzada debió limitarse darle valor  probatorio  desde  el  fundamento  técnico que un dictamen tiene y no es cierto  que los testimonio de la víctima no se contradigan”.   

Al  transcribir  el  relato del denunciante,  “encuentra  que  es  un  testimonio  no  creíble,  maquinado  y acomodado, a los hechos denunciados por su hermano LUIS ALFONSO, no  es  creíble  para la defensa para una persona que tiene la convicción que va a  ser   atacada   por  su  acompañante  quien  padece  limitaciones  físicas  de  aprensión,  no  guarde  las  medidas  de  protección  mínimas para evitar ser  agredido”.   

Continuó  con  la  arremetida  contra  el  testimonio   del   hermano   de   la   víctima,  sosteniendo  que  “el  Juez  no  hace  un  verdadero  valor  objetivo  frente  a la  imparcialidad  del  testigo  frente  a la imparcialidad del testigo y sobre todo  que  existen  serias contradicciones en su decir que lo deslegitiman frente a la  verdad que se busca”.   

Los  falladores  al  sopesar  el  dictamen  practicado   por   el   Instituto   de  Medicina  Legal  sobre  la  “condición    específica    de   salud   física”  del  procesado,  indicaron  que  la  misma  pericia  “forense…    permite    determinar   la   posibilidad   de   la  manipulación  de  armas de fuego”; por ello negaron  la  pretensión defensiva de absolverlo. Sin embargo, el actor insiste en que la  incapacidad  de su prohijado es latente, porque “con  una  sola  mano  no  puede  sostener  un  objeto, necesita de las dos manos para  ello”.   

Solicita,  en  consecuencia,  “casar  totalmente  el  injusto fallo impugnado, para en su lugar  absolver a RIBER ORLANDO BURBANO”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La censura presentada a favor de  RIBER  ORLANDO BURBANO CORAL, no reúne  los  presupuestos  mínimos  de coherencia y lógica-argumentativa puntualizados  por  la jurisprudencia para admitir la demanda, pues si bien, propone como punto  de  partida  para  lograr la infirmación del fallo de segundo nivel, violación  indirecta  de  la  Ley  sustancial  por  errores  de  hecho  y de derecho; en su  desarrollo  y  demostración  incurrió  en  graves fallas que atentan contra la  filosofía que inspira el recurso extraordinario.   

No es un escrito de libre confección con el  que  se pretenda derrumbar la doble presunción de acierto y legalidad que viene  atada  a  los  fallos,  tampoco  es una adición de ideas en búsqueda de un fin  jurídico  subjetivo  o hipotético del censor para asegurar la demostración de  los ataques propuestos.   

Calificación de la demanda:  

El           primer  yerro  del  censor, se concretó  al   mezclar, en un mismo cuerpo argumentativo, errores de hecho con yerros  de  derecho; lógica que resulta incoherente y difusa al ir contra los principio  que  rigen  el recurso extraordinario como los de claridad y autonomía, pues en  los  primeros  se  ataca  la  identidad, existencia o apreciación de los medios  probatorios  en oposición a los requisitos que le imprimen legalidad y eficacia  a los mismos.      

El           segundo   desquicio   guarda   estrecha  relación  con  lo  inmediatamente  expresado  al  no  seleccionar el demandante  ningún  sentido  de  aquellos  que  tienen  establecido  tanto  la  ley como la  jurisprudencia  para  argumentar  los  ataques. En la vía indirecta, que fue la  seleccionada  por  el  actor,  por  ejemplo,  el falso  juicio  de  identidad  debe  ser  motivado  por   tergiversación,  cercenamiento  y  adición,  para proporcionarle consistencia,  claridad  y  efectividad al ataque. Si no existe una coherencia en la selección  de  tales  motivos,  todo  lo  afirmado  por  el  impugnante se queda en vagas e  infundadas   apreciaciones   probatorias,  tal  como  ocurrió  en  el  caso  en  estudio.   

Siendo  ello así, la identidad de la prueba  puede   socavarse  de  tres formas distintas e incompatibles : i)   falso   juicio  de  identidad  por  tergiversación,  al cambiarle el juzgador el sentido  literal   al   medio   probatorio,  ii)  falso  juicio  de identidad por adición,  consistente  en  que se le añade a la prueba aspectos fácticos no comprendidos  en   ella,  y  iii)  falso  juicio  de  identidad  por  cercenamiento,  exteriorizándose  cuando se exime del  contexto    probatorio   circunstancias   o   hechos   esenciales   –incluidos  objetivamente en el medio-  que  al haber sido suprimidos, desquician la decisión del juzgador: en las tres  modalidades  se  cambia literalmente la prueba para ponerla a decir lo que ella,  en  su propia naturaleza no dice o enuncia, vicio que conlleva a la declaratoria  de una verdad fáctica diversa a la revelada por los falladores.   

En        el        tercer error, el libelista, dedicó todo  su  escrito  a  criticar la declaración de CARLOS ALBERTO GUACALES BUESAQUILLO,  como  si  se  tratara  de  un  alegato  de  instancia, adicionándole argumentos  genéricos  y  conjeturas;  como  cuado  afirmó  que su prohijado, “con  una  sola mano no puede sostener un objeto, necesita de las  dos   manos   para   ello”;   o  que  “cuando  se  produce  tiempo después de sucedidos los hechos por  si  sola  no  puede  ser  tenida  en cuenta prueba y menos darle connotación de  plena     prueba”;    imponiendo    –en  todo  su memorial- su exclusivo y  particular  pensamiento jurídico por encima del valorado por los falladores; y,  de  contera,  ignorando el contenido objetivo del dictamen, que muestra -quizás  como omitido por las instancias- pues allí se sostuvo que:   

“(…)   el   examinado   presenta  una  perturbación  funcional  en  el  organo (sic) de la presión manual, compensada  con  el  proceso  adoptivo  ya  descrito,  lo  cual  le  permite ejecutar varias  acciones  con  el  uso  de  ambas  manos  al  mismo  tiempo.  Con lo previamente  ilustrado  podemos  concluir que si es muy probable que con el grado de presión  manual  evaluado,  el  precitado  señor  pueda  disparar  un arma de fuego tipo  revólver”.     

Resulta  claro  que  el  Tribunal acogió el  criterio  explicado  en  el  dictamen  que  informó que el procesado padece una  deficiencia  en  sus  manos, pero que ella no le impedía manipular un revólver  con  las  dos.  Situación  que  aprovecha  la  defensa técnica para atacar los  fallos,  en  oposición  de  criterios,  sin una lógica argumentativa propia en  sede casacional.   

El   cuarto  desacierto  tiene  que con el enfoque de interpretación    errónea   que   le  adjudicó  a  las  pruebas,  mostrando  una vez más su desconocimiento sobre el  recurso  extraordinario,  pues  en  esencia,  el  sentido aludido se expresa con  relación  a la vía directa, sin inmiscuirse en ningún otro ataque, porque los  otros    –aplicación  indebida  y  falta  de aplicación- hacen alusión al principio de selección de  la norma con relación a los hechos ilícitos.   

El           quinto   yerro   se   presentó  al  no  argumentar    la    trascendencia    del    ataque,   dejándolo   huérfano   e  insustancial.   

En  conclusión,  los defectos sustanciales  enunciados   atrás  no  le  dejan  otro  camino  a  la  Sala  que  inadmitir   la   demanda  de  casación,  presentada  por  la  defensa técnica de RIBER ORLANDO  BURBANO    CORAL,    de  conformidad  con  lo preceptuado en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000; toda  vez  que,  la  censura  no  precisa de las mínimas y elementales condiciones de  coherencia  y  precisión,  indispensables  en  un  debate  formulado contra las  decisiones de instancia.   

Con   fundamento   en   lo   expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de  Justicia,   

R   E   S   U  E  L  V  E   

Primero:  Inadmitir  la  demanda  de  casación   presentada  a  nombre  de  RIBER  ORLANDO  BURBANO  CORAL, con base en  lo   puntualizado   en   la   parte   motiva  de  esta  providencia.   

Segundo:  Contra  las anteriores decisiones no procede ningún recurso.   

Tercero: Cópiese,  comuníquese, cúmplase y devuélvase al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

                    

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN             JORGE LUIS  QUINTERO    MILANÉS                      

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                 Secretaria   

    

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