28845(23-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28845   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

                            Magistrada Ponente:   

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          Aprobado Acta N° 007.   

Bogotá,  D.C., enero veintitrés (23) de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de casación presentada por la defensora de los procesados GIOVANNY  FLOREZ  SALCEDO  y  ROCÍO  VEGA  RUBIO contra la sentencia de  segunda  instancia proferida por el Tribunal Superior de Ibagué el 14 de agosto  de  2007, a través de la cual confirmó la dictada por el Juzgado Segundo Penal  del  Circuito  Especializado  con  Funciones de Conocimiento de la misma ciudad,  que  los  condenó  como  autores  responsables  del delito de financiación del  terrorismo   y   administración   de   recursos  relacionados  con  actividades  terroristas.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los  hechos  fueron  declarados  en el fallo  impugnado de la siguiente manera:   

“GIOVANNY  FLOREZ  SALCEDO  y  ROCÍO  VEGA RUBIO fueron capturados la  tarde  del  24 de enero de 2007, cuando extorsionaban al agregado de la hacienda  El  Tole  ubicada  en  la  vereda  El  Bledo del municipio de Lérida, Tolima, a  nombre     de     la     agrupación     irregular    denominada    ‘Nueva  Generación de las Autodefensas  del    Bloque   Tolima’  liderado      por      alias      ‘político’,  ‘poli’         u         ‘orlando’,  y  para cuya organización GIOVANNY  y ROCÍO, eran los encargados  de   recaudar   las   finanzas   a   través   de  la  extorsión”.   

Durante   las   audiencias   preliminares  realizadas  ante  el  Juzgado  Octavo Penal Municipal con Función de Control de  Garantías  de  Ibagué el 9 de abril y el 8 de mayo ulteriores, se legalizó la  captura  de  los mencionados al tiempo que la Fiscalía les formuló imputación  por  las  conductas delictivas de financiación del terrorismo y administración  de  recursos relacionados con actividades terroristas y concierto para delinquir  agravado,   por   las   cuales   el  despacho  judicial  les  impuso  medida  de  aseguramiento   de   detención   preventiva  en  establecimiento  carcelario  a  FLOREZ SALCEDO y domiciliaria  a VEGA RUBIO.   

Al  día  siguiente  de realizada la última  audiencia  indicada,  la  Fiscalía  presentó escrito de acusación atribuyendo  sólo   la   primera  conducta  aludida,  imputación  que  luego  ratificó  en  desarrollo  de  la audiencia de formulación de la acusación realizada el 28 de  mayo  siguiente  ante  el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito Especializado con  Funciones  de Conocimiento de la misma ciudad, en cuyo desarrollo se fijó fecha  y hora para la celebración de audiencia preparatoria.   

El  12  de  junio  siguiente,  tuvo lugar la  audiencia   aludida,  durante  la cual los procesados se allanaron al cargo  contenido  en  la acusación.  Con fundamento en lo anterior, se dispuso la  realización   de   audiencia  de  lectura  de  fallo  e  individualización  de  pena.   

Mediante  fallo  de  fecha 13 de julio de la  misma   anualidad,   el   Juzgado   de   conocimiento  condenó  a  GIOVANNY  FLOREZ  SALCEDO  y  ROCÍO  VEGA  RUBIO a las penas principales  de  doce  (12)  años  y  dos  (2)  meses de prisión y multa por valor de 2.741  salarios  mínimos,  así  como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por un lapso igual a la sanción  privativa  de  la libertad.  Igualmente, negó al primero de los condenados  la  suspensión  de  la  ejecución  de  la  pena,  mientras  que en cuanto a la  segunda,   precisó  que  “como  quiera  que  en  la  actualidad  goza  del  beneficio  establecido en el artículo 314 del Código de  Procedimiento  Penal  por encontrarse en las circunstancias del numeral tercero,  el  despacho  mantendrá  esa  situación  correspondiéndole  al señor Juez de  Ejecución    de    Penas    y    Medidas    de    Seguridad   pronunciarse   al  respecto”.   

          Contra  esta  determinación,  interpuso  recurso  de  apelación la  defensa  de  los procesados, la cual se sustentó en audiencia que tuvo lugar el  2  de  agosto,  aduciendo  que se incurrió en yerro al dosificar la pena porque  solamente  se concedió un descuento de una quinta parte cuando debió ser de la  tercera  y  dado  que no se debió partir del rango máximo del primer cuarto de  la pena por no concurrir circunstancias agravantes.   

El Tribunal de Ibagué, mediante fallo del 14  de  agosto  posterior, confirmó la providencia impugnada, motivo por el cual el  mismo     sujeto     procesal     interpuso     recurso     extraordinario    de  casación.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

          La    defensora    conjunta    de    los   procesados   FLOREZ     SALCEDO     y    ROCÍO  VEGA  RUBIO,  formula dos censuras  contra  el  fallo  impugnado  por violación directa de la ley sustancial.    

          Con  el  fin  de  no incurrir en repeticiones que atentan contra una  adecuada  metodología, la Sala abordará el estudio relativo al cumplimiento de  los  presupuestos  de lógica y correcta argumentación de los cargos formulados  en  el  libelo  casacional  en  un mismo aparte y luego de la elaboración de su  síntesis.   

          Primer   cargo.   Violación   directa  de  la  ley  sustancial  por  desconocimiento   del   principio   de  cosa  juzgada:   

La  casacionista comienza por indicar que la  sentencia   impugnada   está   incursa   en  la  causal  referida  “por  existir  dos  fallos  de  diferentes juzgados por los mismos  hechos,  en  la  misma  fecha,  artículo 21, del Código Penal de Procedimiento  Penal   (sic),  aplicación  indebida  del  artículo  356  de  la  misma  obra, esto es, por haber incurrido  parcialmente  en la causal quinta, cuerpo primero, de CASACION, consagrada en el  numeral    primero    del   artículo   205   del   Código   de   Procedimiento  Penal”.   

En  el acápite destinado a la demostración  del  reparo,  tras referir algunos antecedentes jurisprudenciales de esta Sala y  de  la  Corte  Constitucional  en  relación  con la naturaleza del principio de  non bis in ídem, advierte lo  siguiente:   

“…si  nos  detenemos a analizar en forma  desprevenida,  objetiva y concienzuda la condición personal y circunstancias en  que  actuó  el  señor  GIOVANNY FLOREZ SALCEDO y la señora ROCÍO VEGA RUBIO,  obrando  con  una  conducta  tipificada en el artículo 27 del Código Penal, de  extorsión  a  nivel de tentativa, tal como lo dice la primera sentencia emitida  el  22 de marzo de 2007, por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado  con  funciones  de  conocimiento  de  Ibagué  y  no como lo tipifica el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  con  funciones  de conocimiento de  Ibagué  en  sentencia del 13 de julio de 2007, como delito de financiación del  terrorismo   y   administración   de   recursos  relacionados  con  actividades  terroristas,    existiendo    dos    fallos    con    denominación    jurídica  diferente”.   

Acto  seguido,  en  el  acápite conclusivo,  señala   que   si   el   juzgador   de  segunda  instancia  hubiera  tenido  en  consideración  el  principio  de cosa juzgada y analizado a fondo la condición  personal  de  los  procesados,  así  como  las  circunstancias en que actuaron,  “no  habría  caído  en  la  falsa  conclusión  de  nuevamente  hallar  responsable  penalmente  a las mismas y, por ende, violar la  ley  sustancia  (sic), de cosa  juzgada  y  por  AL  DEBIDO  PROCESO (sic) artículo  2,  288  y  457  del  código  de  procedimiento  penal y  APLICACION  INDEBIDA  del  artículo 345 de la misma obra, configurándose así,  la       causal       de         CASACION      invocada”.   

       

Con  fundamento  en  lo  expuesto,  solicita  “CASAR PARCIALMENTE el injusto fallo impugnado, para  en  su  lugar  ABSOLVER  A  GIOVANNY  FLOREZ  SALCEDO y ROCÍO VEGA RUBIO, de la  sentencia     emitida    el    13    de    julio    del    20007    (sic)”.   

Consideraciones  de  la  Sala:   

El  inciso  segundo del artículo 184 de la  Ley  906 de 2004 prevé las exigencias que debe reunir el libelo casacional para  su admisión, en el siguiente sentido:   

“No   será   seleccionada,   por  auto  debidamente  motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de  los  magistrados  de  la  Sala  o  por el Ministerio Público, la demanda que se  encuentre  en  alguno de los siguientes supuestos:  Si el demandante carece  de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no desarrolla los cargos de  sustentación,  o cuando de  su  contexto  se  advierta fundadamente que no se precisa del fallo para cumplir  alguna de las finalidades del recurso”.   

Esta  normativa  se  complementa con la del  artículo   183   ibídem,  según  la  cual “el recurso se interpondrá ante el  tribunal  dentro  de  un  término  común de sesenta (60) días siguientes a la  última   notificación  de  la  sentencia,  mediante  demanda  que  de  manera  precisa y concisa señale las causales invocadas y sus  fundamentos”   (subraya  fuera de texto).   

Armonizando  estas  dos  disposiciones  del  estatuto   procesal,  se  tiene  que  la  demanda  de  casación    debe   contar   con   una   exposición  lógica   y  una  mínima  argumentación  que,  además,              debe        ser        coherente,  pues, como lo ha señalado la  Sala  de manera persistente, dada la naturaleza rogada  del    recurso   y   en  consideración     a     que    no    constituye  una  instancia adicional del  proceso,   no   es   de   su   resorte  desentrañar   propuestas  confusas                o               ininteligibles.            

No   obstante   lo   anterior,     la    Ley    906    introduce          un         condicionamiento         fundamental     frente    a    la   concepción   sustancial   del   recurso   extraordinario  en  el  sentido  de  que de  la     demanda    también    debe    evidenciarse    la  necesidad     de     proferir    el    pronunciamiento    de    fondo    para  cumplir    alguno   o   algunos   de   los  fines para  los  cuales está concebido,  cuya  consagración  taxativa  aparece  en         su        artículo  180,  hasta  el punto de que,  en          tales         eventos,  la  Corte  puede    emitir  fallo   de   fondo   aun  superando  los  defectos  lógicos y argumentativos que exhiba.   

En   virtud  de    esa    misma   visión   que   prioriza   los  fines del recurso, también  se   la   faculta  para  que  proceda  en  el  caso  contrario,     esto     es,    para    inadmitir    el    libelo         aun         cuando           reúna  los  presupuestos  de lógica y argumentación  porque de  su  contexto no se infiere  la    necesidad   de   proferir   el   fallo   o   tampoco  surge  esa  posibilidad  luego de  la  revisión  del  trámite  cumplido y del fallo que le puso  fin.            

Pues bien, con fundamento en las anteriores  directrices,  se  procederá a analizar el primer reparo contenido en la demanda  presentada   por  la  defensora  de  GIOVANNY  FLÓREZ  SALCEDO   y   ROCÍO  VEGA  RUBIO.   

En    ese    sentido,    iníciese   por  destacar  que  la  demandante  no  es  clara  en  la  determinación  de  la  causal  de  casación  que  invoca,  lo  cual  encuentra  explicación  en  la  confusión  que  alberga  en  relación con las normas que  regulan el recurso.   

Ciertamente,   la   casacionista   invoca  “la      causal  quinta,  cuerpo primero, de CASACION, consagrada en el  numeral  primero  del  artículo  205 del Código de  Procedimiento    Penal”,  cuando   en  verdad  no  se  conoce  tal  motivo  porque  la  ley  sólo  prevé  cuatro;   así  mismo,  tampoco refiere a alguna de las disposiciones de la  Ley  906  de  2004  -la  cual  rige esta actuación- relacionadas con el recurso  extraordinario de casación.   

Es que si su intención era la de cuestionar  el  fallo  por la senda de la violación directa de la ley sustancial, como así  lo  manifiesta  en  el  enunciado del reparo, no se entiende por qué refirió a  esa  preceptiva  que  no  tiene ninguna relación con el medio extraordinario de  impugnación  y  ni  siquiera  con  los  motivos  que expone para fundamentarlo,  habida    cuenta    que    dicha    normativa    atañe    a   la   “actividad    de   policía   judicial   en   la   indagación   e  investigación”.   

Otro tanto se advierte en cuanto a las normas  sustanciales  referidas  para  sustentar  el yerro que endilga al fallo, pues si  bien   alude   inicialmente   al   artículo  21  del  estatuto  procesal  penal  concerniente  al  principio  de  cosa juzgada, cuya alusión es coherente con su  propuesta,  no  ocurre  lo  mismo  cuando  afirma que se incurre en “APLICACIÓN    INDEBIDA   del   artículo   356   de   la   misma  obra”,   porque   esa   disposición   regula   el  “desarrollo   de   la   audiencia   preparatoria”  y  ninguna  relación  guarda  con  la  censura.    

Igual  sucede  cuando  en la parte final del  reparo   cita   el   artículo   288   procesal   y   alude  a  la  “APLICACIÓN    INDEBIDA   del   artículo   345   de   la   misma  obra”, por cuanto el primero incumbe al contenido de  la   formulación   de   la  imputación  y,  el  último,  a  las  “restricciones   al  descubrimiento  de  la  prueba”,   esto   es,   temáticas   totalmente   ajenas  al  planteamiento  desarrollado.   

A  pesar  de  la  ostensible  confusión que  exhibe  la  demandante  en  el  enunciado  del  cargo y de las normativas que lo  soportan,  con  laxitud  se  colige  que  la  causal  que sirve de sustento a su  prédica  es  la  primera del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, la cual, como  ya  lo  ha  señalado  en  forma  reiterada la Sala, corresponde a la denominada  violación  directa de la ley sustancial, particularmente por desconocimiento de  los   principios   de   cosa  juzgada  y  non  bis  in  ídem.   

Sin embargo, en el desarrollo ulterior de la  censura  la  situación  no  mejora en cuanto se patentizan con mayor fuerza las  inconsistencias,  particularmente  al identificar el fallo que, según dice, fue  proferido  en  contra de sus defendidos en otra actuación por los mismos hechos  investigados  en  ésta,  amén  de que al comienzo de la censura afirma que los  dos  fallos  fueron  proferidos   “en  la misma  fecha”  e, inexplicablemente, más adelante sostiene  que    son    de    diversa   data,   por   cuanto   existe   una   “primera  sentencia…emitida  el  22  de  marzo  de  2007, por el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito Especializado con funciones de conocimiento  de Ibagué”.      

Tanta  imprecisión redunda en detrimento de  la  “concisión  y  precisión” de la demanda exigida en el artículo 183 de  la  Ley  906  de  2004  para  su  admisión,  lo  cual se refleja también en su  “petitum”,  cuando solicita casar “parcialmente”  el  fallo,  al  tiempo  que  clama  por  la absolución de sus defendidos por la  única  conducta  punible  atribuida, lo cual, desde luego, sólo es consecuente  con la casación total.   

Pero la mayor falencia que exhibe la censura  objeto  de  análisis  radica  en que tiene sustento en un aspecto no demostrado  durante  el  proceso  y  respecto  del  cual,  por ende, no hubo pronunciamiento  alguno  por  parte  de  las  autoridades  judiciales,  en la medida en que no se  acreditó  dentro  del  proceso  la  supuesta  existencia  de una investigación  paralela  ni  mucho menos de una condena por los mismos hechos por los cuales se  procede   en   esta   actuación,   como  ahora  lo  sostiene  la  casacionista.   

Dicho  yerro se acentúa en tratándose del  motivo  invocado en este reparo, en cuanto, como lo ha precisado la Corte, si se  acude  a  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  el  demandante está  compelido  a  aceptar  la  valoración  de  las pruebas y la declaración de los  hechos  de  la  manera  como  aparecen en el fallo impugnado, pues el problema a  debatir   es   de   estricta  diagnosis  jurídica.   

         De  lo expuesto en precedencia, surge como conclusión evidente que  el  primer  cargo  contenido  en  la  demanda presentada por la defensora de los  procesados   GIOVANNY  FLÓREZ  SALCEDO  y   ROCÍO   VEGA   RUBIO   no  reúne  los  presupuestos lógicos y de adecuada argumentación  exigidos  legalmente,  de  conformidad con las preceptivas legales referidas con  antelación,  situación  que,  consecuentemente, determina su inadmisión, a lo  cual  se  suma  que del contenido del reparo no se encuentra viable la necesidad  de  superar  los  defectos  reseñados en procura de cumplir alguno de los fines  del   recurso   extraordinario   previstos  en  el  artículo  180  ejusdem.   

         Segundo    cargo   (subsidiario).   Violación  directa  de  la  ley  sustancial  (aplicación del artículo 351 del  estatuto procesal):   

         La  casacionista  fundamenta  este  motivo  en  que  el Tribunal al  dosificar  la  pena  no aplicó el descuento de hasta la mitad contemplado en el  artículo   351   de   la   Ley  906  de  2004,  no  obstante  que  “desde  su  primera  versión  ante  las  autoridades  judiciales  aceptaron los cargos”.   

En consecuencia, agrega, es apenas justo que  no  se  los condene por la pena impuesta, sino a 5 años y 6 meses, “tal  como  lo describe la primera sentencia de fecha 22 de marzo  de   2007   por   el   Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Ibagué”.   

Para tal efecto recuerda que de acuerdo con  la  personalidad  de  sus  prohijados  no  requieren  tratamiento  penitenciario  “y  que  al otorgarse el subrogado de la detención  domiciliaria,  a unos padres de  familia ya en senectud, se hace honor a la  justicia,  a  la  equidad y sin que la defensa social sufra mengua alguna.   Todo  lo  contrario,  para  estos  casos  la  sociedad  mira la benignidad de la  justicia   con   sumo  agrado”           

         Como  a su juicio la sentencia incurre en exclusión evidente de la  norma  que  consagra  la  diminuente  punitiva  en  cuestión,  depreca “casar  totalmente”   el   fallo   impugnado  para  que,  en  su  lugar,  “quede  la  primera sentencia condenatoria y donde condenan a los  procesados   GIOVANNY  FLÓREZ  SALCEDO  y    ROCÍO    VEGA    RUBIO  a la pena principal de 66 meses de prisión y a las accesorias de  rigor,  otorgándosele  el  subrogado  de  la  detención domiciliaria al señor  GIOVANNY      FLOREZ      SALCEDO”.     

         Consideraciones de la Sala:   

        No  hay  duda  alguna  de  que  este  reproche,  al  igual  que  el  precedente,  también  se  debe  inadmitir,  porque  la  casacionista  carece de  interés  para  impugnar  la sentencia a través de esta forma extraordinaria de  impugnación  en  relación  con el aspecto tratado, a tenor de lo estipulado en  el  transcrito  inciso  segundo  del  aludido  artículo  184  de  la Ley 906 de  2004.   

Para  proveer  en  el  sentido  indicado es  necesario tener en cuenta las razones siguientes:   

La   Corte  ha  señalado  de manera reiterada que constituye  presupuesto  del  derecho a la impugnación el interés  jurídico  del  sujeto  procesal  que  pretende,  a través del ejercicio de los  recursos,  la  reparación  de  un  desmedro causado con una decisión judicial,  cuando lo que se persigue  es  remover,  mejorar  o  atemperar una situación que resulta gravosa, criterio  desde luego extensivo y aplicable a la casación.   

        En   ese   orden   de   ideas,  la  no  interposición  o  sustentación debida del recurso de apelación respecto de la  sentencia  de  primer  grado es señal de conformidad del sujeto procesal con el  contenido  de  tal  providencia,  razón  por  la  cual  carecerá  de  interés  jurídico  para impugnar la de segunda instancia quien invoque a última hora un  agravio   con   el   fin   de  legitimarse  en  esta  sede.   

En  otras  palabras,  si  cualquiera de las  partes  se abstiene de interponer o sustentar en tiempo el recurso de apelación  contra  la sentencia de primera instancia, estando en condiciones de hacerlo, se  ha  de  entender  que  se  muestra  conforme  con  la  decisión  proferida y el  ad  quem  no puede, por su  iniciativa,  entrar  a  examinar su situación, como así también la Sala lo ha  precisado   en   relación   con   el   sistema   penal   acusatorio1.   

Igualmente,   se  ha  sostenido  que  ese  imperativo     sólo     está    exceptuado    frente    a    las    siguientes  hipótesis:   

1.-            Cuando   aparezca   demostrado   que  arbitrariamente    se    le    impidió    el    ejercicio    del   recurso   de  instancia.   

2.-            Cuando  el  fallo  de  segundo  grado  modifique  su  situación  jurídica,  de  manera  negativa, desventajosa o más  gravosa.   

3.-           Cuando  se trate de fallos consultables  que    causen    perjuicio,    para    los   eventos   en   que   aún   resulte  procedente.   

4.-     Cuando el sujeto  procesal proponga nulidad por la vía extraordinaria.   

La falta de interés para recurrir, para los  eventos  en  que se ha dejado de impugnar la sentencia de primera instancia, con  las  salvedades planteadas, se predica de todos los sujetos procesales, partes e  intervinientes,    sin    privilegio    distinto    del    que    pueda   surgir  normativamente.   

A  partir  del  anterior  marco conceptual,  precisa  la  Sala  que  la  defensa no cumplió con la obligación de interponer  recurso  de  apelación contra el fallo de primer grado en relación con el tema  específico  que  plantea en el segundo reparo del libelo casacional, al indicar  que  se  incurrió  en  violación  directa  de la ley sustancial derivada de la  inaplicación  del  descuento  de  la mitad de la pena a favor de sus defendidos  previsto  en  el  artículo  351  de la Ley 906 de 2004 no obstante que desde el  comienzo  de  la actuación aceptaron su participación en los hechos -dicho sea  de   paso   el   único   argumento  inteligible  de  esta   disertación-,  circunstancia  que  evidentemente  lo  margina  de  la  posibilidad  de efectuar  reproche  alguno  sobre  ese  aspecto  por  vía  del  recurso extraordinario de  casación.   

    

En efecto, una revisión de los argumentos  que  expuso  la  defensa  en  procura  de sustentar el recurso de apelación que  interpuso  contra  el  fallo  de primer grado, permite advertir que no existe la  necesaria  identidad  temática  para  tener  como satisfecho el presupuesto del  interés  que  franquee  el acceso al medio extraordinario de impugnación, pues  en  aquella  oportunidad los puntos que concentraron la atención del impugnante  y,  por  ende,  del  Tribunal  al  resolverlo en uso de su competencia limitada,  giraron  en  derredor  de  que se incurrió en yerro al  dosificar  la  pena  porque  solamente  se  concedió un descuento de una quinta  parte  cuando  debió  ser  de la tercera y porque no se debió partir del rango  máximo  del  primer  cuarto  de la pena, en consideración a que no concurrían  circunstancias de agravación punitiva.   

Así  las cosas, como la inconformidad del  impugnante  en casación versa sobre un aspecto que no fue objeto del recurso de  apelación  que el defensor instauró contra la sentencia de primer grado y que,  por  lo  mismo, tampoco fue objeto de pronunciamiento en la sentencia de segunda  instancia,  es  evidente  su  falta  de  interés  jurídico  para  alegarlo  en  casación.   

Por otro lado, es claro, además, que no le  es  permitido alegar en su favor la conjugación de una cualquiera de las cuatro  hipótesis  referidas  en  precedencia como excepción a la carga de impugnar la  sentencia  de  primer  grado  sobre  el  mismo  tópico  que es ahora objeto del  recurso  extraordinario  de  casación, en cuanto la de segundo grado confirmó,  en lo que fue objeto de impugnación, el fallo recurrido.   

Como  el  requisito  del  interés  para  recurrir   es   un   presupuesto   para   acceder  al  medio  extraordinario  de  impugnación,  de  conformidad con lo dispuesto en el referido artículo 184 del  estatuto  procesal  penal,  la decisión que razonablemente corresponde adoptar,  de  acuerdo con la misma preceptiva, es la de inadmitir el reparo, sin que de su  contenido  surja  la  necesidad  de emitir pronunciamiento de fondo para cumplir  alguno de sus fines superando esta falencia.   

No   está  de  más  anotar  que  está  situación  no  se hace extensiva al primer cargo por cuanto, como ya se vio, el  planteamiento  allí  contenido,  a  diferencia  de  éste, encaja en una de las  excepciones  a  la  regla,  porque se edificó sobre la presunta vulneración de  una garantía.   

Resta  precisar que la Sala no observa que  se  haya  incurrido  en una vulneración de garantías fundamentales que imponga  casar el fallo de manera oficiosa.   

         Cuestión final:   

   

Habida  cuenta  que contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación2,   como  sigue:   

         i)                      La  insistencia  es  un  mecanismo especial que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida  inadmitir  la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere  lo  decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal  –siempre  que el  recurso   de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial–, el Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  providencia inadmisoria.   

         ii)                     La solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

iii)            Es  potestativo  del Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

iv)          El  auto a través del cual se inadmite  la  demanda  de  casación  trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

       INADMITIR  la  demanda de casación  presentada por la defensora de los procesados  GIOVANNY  FLOREZ  SALCEDO  y ROCÍO   VEGA   RUBIO,  por  las  razones  expuestas en la anterior motivación.   

        De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906  de   2004,  contra  esta  decisión    procede   el   mecanismo   de   insistencia,   en   los   términos  señalados.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO            MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                 JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANES              

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                        JULIO ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA       

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Cfr.  Sentencias  del  11  de  abril  de  2007,  rad.  26128  y  del 18 de julio  siguiente, rad. 26255   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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