28785(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28785  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  033   

Bogotá,  D.  C., miércoles, veinte (20) de  febrero de dos mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el apoderado del tercero civilmente  responsable  contra  la  sentencia  proferida  el  26  de  junio  de 2007 por el  Tribunal  Superior  de Cundinamarca, por medio de la cual modificó parcialmente  la  dictada  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Fusagasugá, decisiones  conforme  las  cuales  Freddy  Eduardo Garibello Díaz fue encontrado penalmente  responsable  de  la  conducta  punible  del  homicidio  culposo  en  concurso  heterogéneo  con  lesiones  personales culposas y condenado a  las  penas de prisión de 3 años, multa en cuantía de un mil quinientos pesos,  2  años  de  suspensión  en  el  ejercicio  del  derecho  a conducir vehículo  automotor  e  interdicción  de  derechos  y  funciones públicos por un periodo  igual al de la pena privativa de la libertad.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1.  Los hechos que  dieron   lugar  a  la  sentencia  de  condena  atacada  por  medio  del  recurso  extraordinario  ocurrieron en horas de la madrugada del 25 de diciembre de 1999,  en  el  kilómetro  61 de la vía pública que conduce de Chinauta a Fusagasuga,  cuando  las  personas  que  tenían  la  calidad  de pasajeros de un autobús de  servicio  público que se encontraba varado fueron arrolladas por otro vehículo  que  no  se  pudo  identificar,  produciéndose  como resultado la muerte de dos  personas y lesiones personales a otra.   

Se  estableció que Freddy Eduardo Garibello  Díaz,   encargado   de  la  conducción  del  automotor  de  servicio  público  matriculado  bajo  la  placa  XWJ  399,  afiliado  a  la  empresa Cooperativa de  Transportadores  de Girardot Ltda., “Cootransportadores”, no ubicó señales  de  advertencia ni medidas de seguridad que permitieran a los demás partícipes  del  tráfico automotor percatarse de la situación que se presentaba en la vía  pública.   

          2.  Por lo hechos anteriormente reseñados  la  Fiscalía Delegada ante el Juzgado Penal del circuito de Fusagasugá inició  investigación  preliminar  el  6 de enero de 2000, y luego decretó apertura de  la  instrucción  disponiendo  escuchar  en  diligencia  de indagatoria a Freddy  Eduardo  Garibello  Díaz.  Posteriormente  fueron  admitidas  demandas de parte  civil  presentadas  por  las  personas  legitimadas  para  ello,  se  vinculó a  terceros  civilmente  responsable y se aceptó llamar en garantía a una persona  jurídica.   

3.  Cumplida  la  práctica  de  algunas pruebas fue clausurada la investigación y se procedió a  la  calificación  del  mérito sumarial profiriéndose el 25 de febrero de 2003  resolución  de  preclusión  de  la  investigación a favor de Garibello Díaz,  decisión  impugnada por el apoderado de la parte civil y revocada por la Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de Cundinamarca, mediante  resolución  de  28  de abril de 2003, disponiendo anular la actuación para que  se practicaran pruebas oportunamente solicitadas y decretadas.   

4.  Nuevamente  se  ordenó  el  cierre  de investigación y mediante providencia de 19 de diciembre  de  2004  se  acusó  a  Freddy  Eduardo  Garibello  Díaz  como  presunto autor  responsable     del     delito     de     homicidio  culposo  agotado  en  Jenny  Espinosa Acevedo y Adolfo  León   David   Giraldo   en   concurso  con  lesiones  personales   culposas   que  afectaron  la  integridad  física  de Gladis Angélica Lara. La acusación fue debidamente notificada y de  su   ejecutoria,   ocurrida   el   2   de   julio  de  2004,  se  dejó  expresa  constancia1.   

5. El Juzgado Penal  del  Circuito  de  la misma ciudad avocó el conocimiento de la causa y luego de  cumplir  el  trámite  de las audiencias preparatoria y de juzgamiento profirió  el  3  de  abril de 2006 el fallo de primer grado, mediante el cual condenó por  el  cargos  imputado  al  acusado  Freddy Eduardo Garibello Díaz a las penas de  prisión  de  3  años, multa en cuantía de un mil quinientos pesos, 2 años de  suspensión  en  el  ejercicio  del  derecho  a  conducir  vehículo automotor e  interdicción  de  derechos  y funciones públicos por un periodo igual al de la  pena  privativa  de  la  libertad,  concediéndole  el derecho de la suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

6.  En la sentencia  de  condena  se  impuso  al  procesado,  a  la Cooperativa de Transportadores de  Girardot  Ltda., “Cootransportadores” y a la Compañía de Seguros Generales  Cóndor   S.A.,   la   obligación  solidaria  de  indemnizar  a  las  víctimas  pagándoles los daños y perjuicios causados, así:   

A  Martha  Sarmiento  Carreño         :                                     $37’856.500,00   

A  Daniel Felipe David Sarmiento          :                                    $40’566.750,00   

A   Diana   Carolina   David   Sarmiento  :                   $40’302.500,00   

A  Gustavo  A.  David Sarmiento                                 $39’125.500,00   

A  Salomón  Carrizosa  Urquiza                         $         5’712.000,00   

7.  La  anterior  decisión  fue apelada por el apoderado de la compañía de seguros Cóndor S.A.  y  la Cooperativa de Transportadores de Girardot Ltda., buscando liberarse de la  responsabilidad patrimonial decretada en su contra   

7.  El  Tribunal  mediante  la decisión que ha sido demandada modificó parcialmente la decisión  del  a  quo  y  en  su lugar  señaló   

“que  la condena de pagos y perjuicios es  procedente  únicamente  respecto de Gustavo Adolfo David Sarmiento, en el monto  estipulado  y  que  pagarán solidariamente el procesado y el tercero civilmente  responsable.  En  cuanto  al  llamado en garantía, responderá de acuerdo a las  reglas    comunes    de    cumplimiento   de   las   obligaciones”2.   

8.  Concedido  el  recurso  en proveído de 12 de febrero de 2007 y presentado el libelo dentro del  término  allí  dispuesto,  se  ordenó el traslado por quince (15) días a los  sujetos  procesales no recurrentes, luego de lo cual se enviaron las diligencias  a esta Corporación para los fines consiguientes.   

LA DEMANDA:  

Con el fin de que se case el fallo de segunda  instancia,  el  recurrente  presente  dos  cargos  en  contra  de  la  sentencia  demandada,  bajo  el  amparo  del número 1 cuerpo segundo del artículo 220 del  Decreto         2700         de         19913,   al   considerar   que   la  sentencia  fue proferida con violación indirecta de la ley sustancial por error  de hecho derivado de falso juicio de existencia.   

El   censor   critica   al   ad    quem   por   haber   aceptado   que  Gustavo    Adolfo    David    Sarmiento   era  persona  mayor  de  edad  y  con  plena  capacidad  para  la  adquisición  de derechos, a pesar de no existir en el proceso prueba alguna que  demostrara tal circunstancia.   

Solicita casar el fallo recurrido respecto de  la condena económica que favorece a la persona citada.   

CONSIDERACIONES:  

1. Legitimidad del recurrente:  

Necesario  se hace señalar que el apoderado  del   tercero   civilmente  responsable  aquí  demandante  en  principio  tiene  legitimidad  para  recurrir  en  casación  porque el fallo de segunda instancia  mantuvo  parcialmente  la  indemnización  económica  que  por  los  perjuicios  materiales   había   fijado   el   a  quo.   

Lo  anterior  es  así porque, como lo tiene  dicho  la  Sala,  el apoderado del tercero civilmente responsable puede promover  el  recurso  de  casación  (i)  para  discutir  exclusivamente  el  tema de los  perjuicios,  caso  en  el cual se deberá atender a la cuantía y a las causales  que  rigen  la  casación  civil, (ii) reclamar la protección de sus garantías  fundamentales,  bien  a  través  de  la  casación  ordinaria,  ya  mediante la  discrecional,  sin  que  para  este  último  efecto  importe  la cuantía de la  indemnización  que  fue  condenado  a  pagar,  (iii)  pedir el desarrollo de la  jurisprudencia   sobre   un   tema   exclusivamente   ligado   a  sus  intereses  patrimoniales,  ejerciendo la casación discrecional y sin que interese el monto  de  la  condena,  y  (iv)  abogar  por  la  absolución  del procesado porque la  conducta  causante  del  perjuicio  no  se realizó, o porque el sindicado no la  cometió  o  porque  obró  en  estricto  cumplimiento  de  un  deber legal o en  legítima  defensa, siempre que hubiera discutido el punto en las instancias, de  manera  que  exista  identidad  temática  entre  la  censura  que se formula en  casación   y   las   pretensiones   que   se   expusieron   en  el  recurso  de  apelación4.   

2.   Normatividad  procesal  aplicable  al  recurso.   

La normatividad procesal señala expresamente  que   cuando   el   recurso   de  casación  tiene  “por  objeto  únicamente   lo   referente  a  la  indemnización  de  perjuicios  decretados  en  la  sentencia  condenatoria,  deberá  tener como fundamento las  causales  y  la cuantía para recurrir establecidas en las normas que regulan la  casación  civil,  sin  consideración  a  la  pena  que corresponde al delito o  delitos”  (Decreto  2700  de  1991, artículo 221)5.   

          3.   El   demandante   no   hizo   referencia  a  las  causales  del  procedimiento civil:   

3.1.  Cuando  la  casación  tenga  por  objeto  lo  referente  a  la indemnización de perjuicios  decretados  en  la  sentencia  deberá  tener  como fundamento las causales y la  cuantía  establecida  en  las normas que regulan la casación civil, exigencias  que  igualmente  soslayó  el  libelista  en  su reclamo sobre la materia porque  ninguna  causal citó y tampoco observó la cuantía fijada por el artículo 366  del  Código  de  Procedimiento Civil, modificado por el artículo 1° de la Ley  592  de 2000, esto es, la equivalente a cuatrocientos veinticinco (425) salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes que para la fecha del fallo impugnado –26  de  junio  de  2007–  ascendía  a $184.322.500,00 si se tiene en cuenta que el  salario  mínimo  para ese año fue fijado en $433.700,00 según el Decreto 4580  de    20066.   

3.2.  Antes  de  abordar  la  situación  del recurrente, conviene anotar que la Corte Suprema de  Justicia,  tanto  en  su  Sala  de  Casación  Civil   como en la Penal, ha  sostenido  que  la cuantía del interés para recurrir en casación se determina  para  la  fecha del fallo de segunda instancia, que es la decisión objeto de la  impugnación  extraordinaria,  en  tanto  que  allí  se  decide si se impone la  afectación  patrimonial  cuya  cuantía  habrá  de  determinar  la  viabilidad  jurídica   de   censurar   el   fallo   en   este  puntual  aspecto7.   

3.3. El valor de la  resolución  desfavorable al recurrente puede surgir bien de la diferencia entre  lo  pedido  por  el  demandante  y  lo  negado  por el juez, ora entre las sumas  fijadas  en  las  sentencias de primera y segunda instancia, y esa diferencia es  la  que  se  ha  de  confrontar  con la cuantía fijada por la ley al momento de  dictarse el fallo impugnado.   

3.4. En la sentencia  de  primera  instancia  el  perjuicio  material se cuantificó en $9’296.500,00,       $12’006.750,00,       $11’742.500      y     $10’566.500,00  a  favor  de  la esposas e  hijos  de  la  víctima,  respectivamente  y  el  daño moral en $28’560.000,00,  para  cada  uno  de  los  demandantes,   mientras  que  el  ad  quem  revocó  el  fallo recurrido en el punto referido a los perjuicios  materiales  decretados  a favor de la madre y dos de los hijos al considerar que  los  mismos  no  procedían  por  existir  una  transacción  válida  entre las  partes.   

3.5.  Significa lo  anterior  que  si  el  mayor  valor  de los perjuicios materiales tasados por el  a   quo,  –que  en  total  ascendieron         a        $40’566.750,00–  se  convierten  a  salarios mínimos legales mensuales  vigentes  para  el  año 2007 equivalen a 93,53643078,   de   donde   aparece   una  diferencia  de más 331,4 salarios mínimos legales mensuales con la cantidad de  salarios  exigidos por la ley para que proceda el recurso extraordinario, por lo  que   el   incumplimiento   del   requisito   objetivo   hace   inadmisible   la  casación.   

3.6.  Ahora: si el  valor  de  la  decisión desfavorable al recurrente surge de la diferencia entre  las  sumas  fijadas  como  valor  de  los  daños  por  la  primera y la segunda  instancia,  es  evidente  que  en  este  caso esa diferencia no existe porque el  ad   quem   disminuyó  la  cantidad  de  personas  a  indemnizar y mantuvo inmodificable el monto a pagar a  Gustavo Adolfo David Sarmiento.   

3.7.  Igualmente la  Sala  recuerda  que  tiene  establecido en torno a la cuantía del interés para  recurrir  cuando  se trate de víctimas múltiples, que ésta se integra por los  montos  de  las  condenas en perjuicios materiales y morales que por cada una se  haya  decretado,  pero  que  no  es  aceptable  sumar  los  perjuicios de varias  víctimas  para tener ese resultado total como una sola cuantía, pues tal forma  de  proceder  pasa  por  alto  que  la pretensión de cada víctima –o   de   sus   legitimados-  es   individual  y, por tanto, la condena es de similar estirpe, no colectiva, aunque  el  llamado  a  sufragarlo sea una sola persona, natural o jurídica9,   sin  que  importe  que se trate de un asunto en el que existe acumulación de pretensiones  pues   cada   una   mantiene   su   individualidad  e  independencia10.   

3.8.   Por   lo  anterior,  en  el  presente  asunto  el tercero civilmente responsable carece de  interés  jurídico  para  interponer  el  recurso  extraordinario  de casación  porque  la  cuantía  para recurrir por mandato de la ley en el año 2007 estaba  fijada,  como  ya  se  indicó,  en  $184.322.500,00,  cifra  muy  lejana  a las  discutidas   en   el   caso   sub  examine.   

Finalmente  es oportuno resaltar que la Sala  no  observa  con  ocasión  del  trámite  procesal  o  en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos  o  garantías,  como  para que se hiciera necesario el  ejercicio  de  la  facultad  legal  oficiosa  que le asiste a fin de asegurar su  protección  en  los  términos  del  artículo 218 del Código de Procedimiento  Penal de 1991.   

A   mérito   de  lo  expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

          INADMITIR  la  demanda  presentada  por el  apoderado del tercero civilmente responsable.   

Contra  la  presente  decisión  no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                           MARIA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                 JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                               JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1 Folio  302 vuelto, cuaderno original 2.   

2 Folio  24 de la sentencia de segunda instancia.   

3 Norma  que corresponde al artículo 207 de la Ley 600 de 2000.   

4 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    Sentencia  del  23   de   agosto  del  2005,  radicación  23718;  y  Autos  del 7 de septiembre  de   2005,   radicación  23925  y  del  20  de  octubre  de  2005,  radicación  24164.   

5 Tal  previsión  legal  aparece inalterable en los Códigos de Procedimiento Penal de  2000 (artículo 208) y de 2004 (artículo 181-4).   

6  $433.700,00 X 425 = $184.322.500,00.   

7 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Civil,    Auto  de 8 de marzo de 1999, radicación  7475,  y  Sala  de Casación Penal, Autos de  19 de noviembre de 1996, radicación 11.637 y de 25 de abril de  2002, radicación 14495, entre otros.   

8 Valor  perjuicios  $40’566.750,00  ÷   s.m.l.m.v.   2007  $433.700,00  =  93,5364307  s.m.l.m.v. para 2007.   

9 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    Auto  de  11  de  diciembre  del  2003,  radicación 19058.   

10  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   Sentencia   de  11  de  mayo  de  2005,  radicación 22511.     

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