28290(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28290  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

             SALA    DE  CASACIÓN PENAL   

Magistrado     Ponente:   

                                              YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                          Aprobado Acta N° 033   

Bogotá, D. C., febrero veinte (20) de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS:  

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  común  presentada por la defensora del procesado César  Frederich  Barragán  Castro  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  del  Tribunal  Superior  de  San  Gil  (Santander) en providencia de marzo 14 de 2007  confirmatoria  del  fallo de 24 de  marzo de 2006 del Juzgado Primero Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  D.C., que lo condenó a la pena principal de cuatro  años  de prisión y multa de $32.783.00.oo por el delito de omisión del agente  retenedor o recaudador.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  La  Sociedad  comercial  Consultoría,  Distribuciones  e Ingeniería Ltda. -C.D.I. LTDA.-, con Nit 830.017.861 realizó  operaciones  comerciales,  las cuales, durante el periodo 4º de 1998, generaron  impuesto  al valor agregado «iva» por $17.255.000.oo, como también retención  en  la  fuente  en  los  periodos  8,  9,  10,  11  y  12 de 1998 en cuantía de  $1.101.000.oo,  $4.334.000.oo,  $2.355.000.oo,  $2.879.000.oo  y $2.464.000.oo y  por  el  intervalo 1, 2 y 3 de 1999, $633.000.oo, $678.000.oo y $484.000.oo, por  esas   razones  su  representante  legal,  César  Frederich  Barragán  Castro,  presentó  las  respectivas declaraciones a la DIAN, mas sin embargo, vencido el  plazo para cancelarlos no efectuó el pago.   

2. El 30 de junio de 2000 los acontecimientos  fueron  puestos  en  conocimiento  de  la  Fiscalía  Seccional de Bogotá quien  vinculó  a  César Frederich Barragán Castro, le recibió indagatoria el 10 de  julio  de  ese  mismo  año  y  el 14 de agosto de 2003 profirió resolución de  acusación,  la  cual,  una  vez  ejecutoriada  pasó al juez de conocimiento en  donde,  en  general,  tanto  en  su  estructura como en adecuación a garantías  fundamentales  siguió  su  curso  normal  hasta  que  culminó con sentencia de  condena  en  los  términos  enunciados  al  inicio,  con la observación que en  desarrollo  de  los programas de descongestión y para resolver la apelación el  proceso fue remitido al Tribunal de San Gil (Santander).   

LA DEMANDA:  

La   defensora   propone  un  solo  cargo:  «violación  directa de la ley sustancial contemplada en el artículo 402 de la  Ley  599  de julio 24 de 2000» y, después de transcribir los artículos 402 de  la  Ley  599  de  2000  y  665 del Estatuto Tributario, pasa a discutir «que el  ad-quo como el ad-quem  no  tuvieron  en  cuenta  que mi  defendido  nunca  se  apropió  de  los  recursos,  toda  vez  que  nunca fueron  recaudados»,  y  en  cuanto  a la responsabilidad dice que «Dentro del proceso  nunca  se  demostró  el  dolo»;  tal afirmación la funda en que, «dentro del  acervo  probatorio  no  existe  ni  testimonio  ni prueba fehaciente que así lo  indique»;  solicita,  «de acuerdo con los hechos, antecedentes y argumentos de  orden  fáctico  y legal», «casar totalmente la sentencia de segunda instancia  proferida  por el Tribunal Superior de Distrito Judicial de San Gil, providencia  de   fecha   Marzo   14   de  2007»  y,  en  consecuencia,  se  absuelva  a  su  defendido.   

CONSIDERACIONES:  

1. Previas  

El  caso  puesto a consideración de la Sala  comporta  una  singularidad  originada  en  el  tiempo  de  ocurrir  los  hechos  –años  1998 y 1999-, con  respecto  a  la  vigencia de la norma tanto sustancial como procesal para cuando  la   sentencia   se   dictó    –año 2007-.   

1.1. En lo sustancial el tipo penal que para  aquellos  años recogía la conducta sancionada era el Peculado por apropiación  contenido  en  el  entonces artículo 133 del Decreto 100 de 1980 -por remisión  del           Estatuto           Tributario1   

-,  mientras  que  para  el  instante  de la  condena  correspondía  a  la  «Omisión  del  agente retenedor o recaudador»,  establecido en la Ley 599 de 2000.   

El primero establecía una pena que oscilaba  entre  6  y  15  años  de prisión, y si lo apropiado no superaba los cincuenta  (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes, se disminuía de la mitad  (1/2)  a  las  tres  cuartas  (3/4)  partes,  y  cuando lo apropiado excedía de  doscientos  (200)  salario  mínimos  legales  mensuales vigentes, dicha pena se  aumentaba  hasta  en la mitad (1/2), al paso que el segundo, de 3 a 6 años y al  observar  la  Fiscalía  el  quantum  punitivo  que regulaba una y otra ley y en  consideración  al  principio de favorabilidad punitiva dio cabida retroactiva a  la  Ley  599  de  2000  y acusó por el delito de omisión de agente retenedor o  recaudador   y  por  esa  conducta  fue  condenado  César  Frederich  Barragán  Castro.   

1.2.  En lo procesal, la norma que para 1998  regía  era el Decreto 2700 de 1991 y para cuando se dictó la sentencia, la Ley  600 de 2000.   

Ante  tales  singularidades se observa, para  efectos  de  la  admisibilidad del recurso de casación fundado en el quantum de  la  pena, que la Omisión de agente retenedor o recaudador tiene prisión que no  excede  de  8  años, mientras que para el Peculado por apropiación la sanción  máxima  era  de  15  años  de  prisión  si  lo apropiado superaba el valor de  cincuenta  (50) salarios mínimos legales mensuales vigentes; de 7 años 6 meses  si  era  inferior a esa cuantía; o de 22 años 5 meses cuando excedía el valor  de  doscientos  (200) salarios mínimos legales mensuales vigentes, premisas que  llevan  a  considerar,  que de aplicar la Ley 600 de 2000, la primera hipótesis  no  daría  opción para recurrir por vía ordinaria, al paso que en el segundo,  de  haberse  sancionado por ese tipo penal -de no ser por el principio de la ley  más  favorable- tendría con sobrado margen derecho a la casación común, pues  lo  apropiado en una de las oportunidades fue $4.334.000.oo, suma que supera los  50    salarios    mínimos    mensuales    legales2   

.  Si  por  el  contrario se aplica el   Decreto  2700  de 1991, vigente para cuando ocurrió el ilícito, con más veras  ha  lugar  la  común  pues  tal legislación ponía como condición que la pena  fuera  privativa  de  la libertad y de 6 años o más y el delito por el cual se  condenó   –Omisión  de  agente retenedor o recaudador- tiene pena máxima de 6 años.   

1.3. Efectuadas las anteriores precisiones se  hará  la  ponderación  a  fin  de establecer la norma bajo la cual estudiar el  recurso.   

1.3.1.   Si  bien  en  principio  la  Sala  mayoritaria  sostuvo  que  la  norma adjetiva a tener en cuenta para efectos del  quantum  punitivo  como  elemento  determinante  de la concesión y trámite del  recurso  de  casación  por  la  senda  ordinaria,  era la vigente al momento de  dictarse  sentencia,  no  obstante  en  la  posterior  jurisprudencia  ha venido  sosteniendo  que  la procedencia de este se rige por la norma vigente al momento  de         ocurrir         los         hechos3   

;  de  igual manera ratifica que cometido un  delito,  toda  la  normatividad  que lo regula en su descripción típica, en su  sanción  y  en  las  normas  procesales  de efectos sustanciales, acompañan ad  infinitud  a  ese comportamiento y a su autor, salvo que con posterioridad surja  norma  nueva  que  favorablemente  modifique  tales atributos para que ésta sea  aplicada  retroactivamente,  tal  como lo autoriza la norma superior4.   

1.3.2.  Por  tanto  y  como  se ha puesto de  relieve,  cuando  ocurrieron  los hechos regía el Decreto 2700 de 1991 en donde  para  la  procedencia  de  la  casación  se  pedía  que el delito tuviese pena  privativa  de  la  libertad  que  fuera  igual o superior a 6 años, de ahí que  siguiendo  la  postura  jurisprudencial  de la Corporación, lo procedente es la  casación ordinaria.   

1.3.3.  En  consecuencia,  para  impugnar el  fallo  proferido  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de Bogotá, en  primera    instancia,    y   el   del   Tribunal   de   San   Gil   –al   cual   llegó   en   apelación,  recordemos,  por  el  programa  de  descongestión-,  era  necesario acudir a la  casación  común  establecida  en el inciso primero del artículo 205 de la ley  600  de  2000,  como evidentemente lo entendió el casacionista; sin embargo, la  demanda  deviene  inadmisible,  pues  encuentra la Sala que el cargo presentado:  «violación  directa de la ley sustancial contemplada en el artículo 402 de la  Ley  599 de julio 24 de 2000», no cumple con los requisitos de lógica y debida  fundamentación.   

2. El caso concreto  

2.1.  La  violación  directa  de  la  ley  sustancial  tiene  tres  modalidades:  La primera, que se configura cuando no es  aplicada   la  norma  que  corresponde,  porque  el  juez  yerra  acerca  de  su  existencia,  es  la  denominada  falta  de aplicación o exclusión evidente. La  segunda,  que  se  presenta cuando el sentenciador realiza una falsa adecuación  de  los  hechos  probados  a  los supuestos que contempla la disposición, es la  llamada  aplicación  indebida. Y la tercera, que tiene lugar cuando no obstante  ser  correctos  los  procesos de selección de la norma y adecuación al caso en  estudio,  el  juez  le  atribuye  un  sentido  que  no tiene o le asigna efectos  distintos  o  contrarios  a  su  contenido,  es  la  denominada  interpretación  errónea.   

2.2.   Cualquiera   sea  la  modalidad  de  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el  yerro de los juzgadores recae  indefectiblemente  de  manera  inmediata sobre la normatividad, lo cual traslada  el  debate  a un ámbito eminentemente  jurídico o de puro derecho que por  lo  mismo,  si  se  elige  -el cuerpo primero de la causal primera de casación,  vale  decir  violación  directa  de  la ley sustancial-, acepta los hechos, las  pruebas  y  la  valoración  que  de  ellas  se  hizo en las instancias. En esta  eventualidad  no  es  factible  discutir  cuestiones  de  facto, toda vez que la  impugnación   es   de   estricto   orden   jurídico   y  recae  sobre  la  ley  sustancial.   

2.3.  Estos presupuestos son desconocidos en  el  cuerpo  de la demanda, en tanto no solo acude en abstracto a la «violación  directa  de  la  ley sustancial», dejando en la indeterminación a cuál de las  tres  modalidades  enfrenta  los  fallos  condenatorios, sino que además, en su  desenvolvimiento  argumentativo  se  introduce  en los senderos de la violación  indirecta     cuando     pasa     a     discutir     «que    el    ad-quo     como     el    ad-quem  no  tuvieron  en  cuenta  que mi  defendido  nunca  se  apropió  de  los  recursos,  toda  vez  que  nunca fueron  recaudados»  y  que su «representado nunca se apropió de los recursos, ya que  nunca  fueron  recaudados  por  el  agente  retenedor  lo  que  hacía imposible  proceder  a  trasladarlos  a  la administración», lo cual, como ya se indicó,  riñe con los presupuestos de lógica y debida argumentación.   

2.4. Por último, no existiendo violaciones a  fundamentales  derechos  que  hagan necesaria la actuación oficiosa de la Sala,  lo que procede es la inadmisión de la demanda.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  presentada  por  la  defensora  del procesado CÉSAR FREDERICH BARRAGÁN CASTRO,  por las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ        

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO        MARÍA     DEL     ROSARIO     GONZÁLEZ    DE    LEMOS           

AUGUSTO    J.     IBÁÑEZ   GUZMÁN                      JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                     JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA               

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Para  la  fecha  de  los  hechos  este  delito  no tenía tipificación autónoma y se  sancionaba como peculado por apropiación.   

2  El  salario  mínimo  legal  mensual  para el año 1998 se fijó por Decreto 3106 de  1997 en la suma  $6.794.20.   

3 Corte  Suprema   de   Justicia.  Auto  Casación,   febrero   16   de   2005;   en   igual   sentido,  Sentencia   Casación,   julio   13  de  2005.   

4 Corte  Suprema   de   Justicia,  Auto  Casación, marzo 21 de 2007.     

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