23487(14-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 23487  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.189   

Bogotá,  D. C., catorce (14) de julio de dos  mil ocho (2008)   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos y de debida argumentación de la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  de  ÉLDER  GIL  ARTEAGA  LÓPEZ  en contra de la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el Tribunal Superior de Pasto  (Nariño),  mediante  la cual confirmó en su integridad el fallo emitido por el  Juzgado  Quinto  Penal del Circuito de dicha ciudad, que condenó al procesado a  la  pena  principal  de  seis  años  de  prisión y cincuenta salarios mínimos  legales    mensuales   vigentes   de   multa,   como   autor   penalmente   responsable   de   la   conducta   punible  de  concusión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.   El  1º  de  septiembre  de  2003,  en  el  municipio  de Pasto, sujetos que manifestaron ser  agentes   de   la  Policía  Nacional  DIJIN  le  exigieron  a  Jesús  Bolívar  Montánchez  Montánchez, dueño del vehículo marca Nissan Patrol, modelo 1973,  la  suma  de  un  millón  de pesos a cambio de no llevarse el automotor por las  anomalías    que    en    materia   de   placas,   documentos   y   procedencia  presentaba.   

Al  no tener en su poder el dinero reclamado,  Jesús  Bolívar  Montánchez Montánchez les entregó la suma de cien mil pesos  a  los  agentes  y acordaron que el cinco de septiembre siguiente les daría los  novecientos  mil  pesos restantes en la estación de gasolina Cootranar, situada  al sur de la mencionada ciudad.   

Una  vez  el dueño del vehículo dio aviso a  las   autoridades  acerca  de  lo  acontecido,  la  Dirección  Antisecuestro  y  Extorsión  de  la  Policía  Nacional  montó  un  operativo para el día de la  entrega,  en  desarrollo  del cual capturó a ÉLDER GIL ARTEAGA LÓPEZ, miembro  del  Departamento  de  Policía  Nariño SIJIN, cuando se disponía a recibir un  paquete que simulaba contener la suma exigida.   

2.  Debido  a  lo  anterior,  la  Fiscalía  General de la Nación ordenó la apertura del proceso,  vinculó  mediante  diligencia  de indagatoria a ÉLDER GIL ARTEAGA LÓPEZ y, en  resolución  que  calificó  el  mérito  del  sumario, profirió resolución de  acusación   en   su   contra   por   la   conducta   punible   de  concusión  de que trata el artículo 404  de la ley 599 de 2000, actual Código Penal.   

3. Ejecutoriada dicha  providencia,  conoció  de la actuación en la etapa siguiente el Juzgado Quinto  Penal  del  Circuito  de  Pasto,  despacho que adelantó la audiencia pública y  condenó  al  procesado  como autor del delito en comento a la pena principal de  seis  años  de prisión, cincuenta salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes de multa y cinco años de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas.   

Así  mismo,  lo condenó al pago de daños y  perjuicios  a  favor  de  Jesús Bolívar Montánchez Montánchez y le negó los  mecanismos   sustitutivos   de   la  ejecución  de  la  pena  privativa  de  la  libertad.   

4.  Apelada  dicha  providencia,  el Tribunal Superior de Pasto la confirmó en lo que fue objeto de  impugnación.   

5. Contra el fallo de  segundo  grado,  interpuso  el apoderado de ÉLDER GIL  ARTEAGA   LÓPEZ   el   recurso   extraordinario  de  casación.   

LA DEMANDA  

El   defensor  planteó  como  único  cargo  un  error  de hecho en  la   apreciación  de  la  prueba  y  la    violación    del    artículo    29    de   la   Constitución  Política.   

En  el  desarrollo  del reproche,  después  de  referirse al alcance de la norma constitucional en  comento,    así   como  a algunos de los criterios que tanto la doctrina como  la  jurisprudencia  han  elaborado  para efectos de valorar el testimonio, adujo  que  las  diversas  manifestaciones  de  Jesús Bolívar Montánchez Montánchez  acerca   de   los  hechos  materia  de  investigación  ostentan  una  serie  de  contradicciones  e  inconsistencias  que  le  restan  credibilidad,  como cuando  sostuvo   que   no   pudo   distinguir   bien   qué   clase   de  documento  le  enseñaron     los     supuestos     agentes  al  identificarse, o cuando adujo  no  haber  reconocido  a  la  persona  que  capturaron como una de las que días  atrás   le   habían   exigido   el  pago  de  la  suma  de  dinero,   o  cuando  afirmó  que  no  alcanzó  a entregar el paquete que  simulaba  los  novecientos  mil pesos sino que ante la  llegada   de   las   autoridades   se  asustó  y  lo  botó  al piso,    o   cuando   aseveró  que  fueron dos los capturados y no tan  solo uno.   

Agregó que la denuncia presentada por Jesús  Bolívar  Montánchez  Montánchez  es  una  prueba  ilegal, por cuanto  para  el momento en que la interpuso  ya  sabía de la existencia del operativo que condujo a la captura de ÉLDER GIL  ARTEAGA  LÓPEZ,  aparte de que el jefe del operativo pretendía incriminar a su  prohijado  a  toda  costa  y  de  que  las instancias  desestimaron     todas    las    pruebas    que    lo    favorecían.   

En  consecuencia,  solicitó  a la Corte que  casara  la  sentencia  impugnada  y  profiriera  la  absolutoria  que en derecho  corresponda.   

CONSIDERACIONES  

1. La Sala, de tiempo  atrás,  ha  insistido  en que la casación es un recurso de ámbito restringido  en  el  que  la  pretensión  de  examinar la legalidad del fallo no puede estar  incluida  en  un  escrito  de  libre  formulación,  porque  ha  de  tener  unos  contenidos  de  claridad  y  coherencia  que  permitan  entender el vicio que se  denuncia, así como la identificación de sus consecuencias.   

Por  lo  tanto,  la demanda de casación, que  difiere   de  manera  ostensible  de  un  alegato  de  instancia,   requiere  de  una  presentación  lógica  adecuada   a   cada   una  de  las  causales  legalmente  establecidas  para  su  procedencia,  con  el  respectivo  desarrollo  de  los  cargos  que  por  vicios  in procedendo o in  iudicando  se denuncien, al igual que  la  demostración  de  su  trascendencia  en  la  parte  dispositiva  del  fallo  impugnado.   

2.  En  el presente  asunto,  el  defensor de ÉLDER GIL ARTEAGA LÓPEZ dejó de cumplir con los más  elementales  requisitos que en materia de lógica y debida argumentación le son  exigibles para efectos de la admisión de la demanda.   

En efecto, a pesar de que planteó como único  cargo  un  error de hecho en  la   apreciación  de  la  prueba,  en  el  desarrollo  del  mismo  terminó  haciendo alusión a la supuesta ilegalidad de la denuncia  de los hechos presentada por  Jesús  Bolívar  Montánchez  Montánchez  ante  las  autoridades   de  policía,  aspecto   que   al   repercutir  directa-mente    en    el    tema    de    la  prohibición  de  valoración probatoria, o exclusión  de  la  prueba  ilícita,  debió  haber  formulado  a  la  luz del error  de derecho en la modalidad de falso  juicio de legalidad.   

Así mismo, en el planteamiento del reproche,  hizo  referencia  como  norma sustancial aparentemente vulnerada al artículo 29  de  la  Constitución  Política,  norma  superior  que  consagra  una  serie de  garantías  judiciales  mínimas que se deben respetar en toda actuación penal,  de  las cuales el demandante, más allá de la transcripción del artículo y de  plasmar  algunas  referencias  tan   generales  como  abstractas acerca del  derecho  fundamental  al  debido proceso, no se molestó en precisar frente a la  concreta situación jurídica de ÉLDER GIL ARTEAGA LÓPEZ.   

Adicionalmente,  el  demandante  se ocupó de  cuestionar  dentro de la sustentación del cargo la credibilidad otorgada por el  Tribunal  al  testigo  Jesús  Bolívar  Montánchez Montánchez, tema que no es  recurrible  en  sede  del extraordinario recurso de casación, como tantas veces  lo   ha  sostenido  la  Sala,  a  menos  que  se  circunscriba  directamente  al  desconocimiento  o  vulneración  de  las reglas de la sana crítica, esto es, a  las  leyes  de  la  ciencia,  los  principios de la lógica y las máximas de la  experiencia.   

El  demandante  no  sólo  dejó  de  hacer  precisión  alguna  en este sentido, sino que tampoco aludió en qué medida las  afirmaciones  del  testigo  de  cargo que trajo a colación (relacionadas con el  carné  mostrado por el agente, el paquete que iba a entregarle al extorsionista  el  día  de  la  captura  y  el  número  de aprehendidos) eran susceptibles de  afectar  la  decisión  del  Tribunal,  cuyos  argumentos  no  se  preocupó por  rebatir.   

En este orden de ideas, el defensor de ÉLDER  GIL  ARTEAGA  LÓPEZ  se  alejó  de los principios de sustentación suficiente,  crítica  vinculante,  coherencia  y  no contradicción, principios que no sólo  encuentran  arraigo  en  el  carácter dispositivo del recurso, sino que además  implican   que   la  demanda  debe  bastarse  a  sí  misma  para  propiciar  la  invalidación  del  fallo, sin que la Corte pueda entrar a suplir sus vacíos ni  a  corregir  sus  deficiencias,  en la que sus desarrollos críticos deben estar  fundados  en  las  causales  taxativa-mente previstas en la ley, así como estar  sometidos  a  precisos  requisitos  de  forma y contenido conforme a la causal o  causales  invocadas,  con  identidad  temática  y  ajustados  a  las exigencias  básicas de la lógica, tanto general como jurídica.   

3. Finalmente, es de  anotar  que  la Sala no observa en el trámite procesal ni en el fallo impugnado  violación   alguna  de  derechos  o  garantías  fundamentales  en  cabeza  del  procesado  como  para  considerar  necesario  el  ejercicio de la facultad legal  oficiosa  que  le  asiste  a  la  Corte  a fin de asegurar la protección de los  mismos.   

Como consecuencia de todo lo anterior, la Sala  no  admitirá  la  demanda de casación presentada por el defensor de ÉLDER GIL  ARTEAGA  LÓPEZ  en contra de la sentencia de segunda  instancia  proferida por el  Tribunal Superior de Pasto.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO ADMITIR la demanda  de  casación  presentada por el defensor de ÉLDER GIL ARTEAGA LÓPEZ en contra  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior de  Pasto.   

Contra  esta  providencia, no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  cúmplase   y   devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

         

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.              AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                                                                                                                                                   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                         YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                           JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

              

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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