22579(22-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 22579  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente            

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 236  

San Gil, veintidós (22) de agosto de dos mil  ocho (2008).   

La  Sala  resuelve  el  recurso  de casación  interpuesto  por  el  defensor de JESÚS ANTONIO ZAPATA  ADARVE   contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca, el 2 de marzo de 2004,  mediante  la  cual  confirmó  la  dictada  por el Juzgado Penal del Circuito de  Ubaté,  el  19  de  diciembre  de 2003, y lo condenó a la pena principal de 10  años  y  8  meses de prisión y a la sanción accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso de la  privativa  de  la  libertad,  como autor de la conducta punible de acceso carnal  violento agravado.   

H E C H O S  

El   juzgador   de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“La  señora  Ana Georgina Santa Flórez,  madre  de  la niña…, denunció a su yerno por Acceso Carnal Agravado, refiere  que  mediante  engaños  hizo  que  la menor entrara a su habitación y allí la  accedió  carnalmente  por  la  fuerza.  El  dictamen médico legal estableció,  ‘labios  menores  con leve  eritema,  himen  anular integro, dilatable, lo cual significa que puede permitir  el  paso del miembro viril sin causar desagarro, (fl.40); se encontró presencia  de   espermatozoides,   los   hechos  sucedieron  el  16  de  mayo  de  2003  en  Ubate”.   

A N T E C E D E N T E S  

Por  los  anteriores  hechos,  la  Unidad  de  Fiscalía  004 Local de Ubaté, el 17  de mayo 2003, ordenó la apertura de  la instrucción.   

Escuchado   en   indagatoria   Jesús  Antonio  Zapata Adarve,  el  instructor, mediante providencia del  25  de  mayo de 2003, profirió medida de aseguramiento de detención preventiva  en su contra por el punible de acceso carnal violento agravado.   

Cerrada  la  investigación,  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  los Juzgados  Penales del Circuito de Ubaté, el  26  de  agosto  de  2003,  calificó  el  mérito del sumario con resolución de  acusación  en  contra  de Jesús Antonio Zapata Adarve  por  el  delito  de  acceso  carnal violento agravado.  Decisión que fue apelada y confirmada el 25 de septiembre de 2003.   

El  expediente  pasó  al  Juzgado  Penal del  Circuito  de  Ubaté  que,  luego  de  tramitar el juicio, el 19 de diciembre de  2003,  dictó  sentencia  de primera instancia en la que condenó a Jesús  Antonio  Zapata  Adarve  a la pena  principal  de  10  años  y  8  meses  de  prisión y a la sanción accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo   lapso   de   la   sanción   privativa   de  la  libertad,  como  autor  de  la  conducta  punible de  acceso carnal violento agravado.   

Apelado el fallo por el defensor, el Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  el  2  de  marzo de 2004, al desatar el recurso, lo  confirmó.   

Contra  la  anterior  decisión,  el defensor  de    Jesús   Antonio   Zapata   Adarve, interpuso recurso de casación.   

L A      D E M A N D  A    D E   C A S A C I Ó N   

El  defensor  del  procesado, con base en la  causal  tercera  de  casación,  presenta  un  único cargo contra la sentencia,  cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Único cargo  

El mencionado demandante acusa al Tribunal de  haber  dictado  sentencia  en  un  juicio  viciado  de  nulidad  “parcial   de   la   actuación   por  la  comprobada  existencia  de  irregularidad  sustancial  que afecta el debido proceso. Artículo 306 No. 2 del  C.de P.P”.   

Después  de reseñar los artículos 10, 16,  20  y  338  del Código de Procedimiento Penal, 29 del Constitución Política y  8°  de  la  Ley  16  de  1972,  aduce  que  en el proceso se ordenó pero no se  practicó    el    análisis   de   las   muestras   seminales   “para  descartar  uniprocedencia  de  los  fluidos  encontrados en la  vagina  de  la  menor  ofendida  y  la  muestra tomada al presunto infractor del  hecho”.   

Anota  que  al  folio  122 obra que a Zapata  Adarve  se  le  tomó  la  respectiva muestra de sangre, pero no aparece ningún  resultado  de  la  experticia  dentro  del  proceso. Afirma que esta probanza se  hacia  necesaria,  razón  por la cual califica que dicha omisión condujo a que  se le vulnerara el derecho de defensa a su procurado.   

Arguye  que  la  responsabilidad penal de su  representado  se  dedujo del señalamiento directo que hizo la víctima, lo que,  en  su  criterio,  resulta  insuficiente  para  concluir en dicho presupuesto. A  continuación  reseña  apartes  del  fallo  y  afirma  que  el Tribunal empleó  términos  generales  sin hacer un pormenorizado estudio de las pruebas obrantes  en  el proceso, al punto que estima que se dejó influir por las consideraciones  del  juzgador de primera instancia.   

Critica  el  testimonio  del  hermano  de la  víctima  y  reseña  la  de  los  maestros  de  construcción  que laboraban en  cercanías  de  la casa donde presuntamente sucedieron los hechos, que coinciden  en  afirmar que para el día de los hechos el incriminado se hallaba trabajando.   

También  analiza  la declaración de María  Ana    Georgina    Santana   Flórez    y   afirma:    “sabemos  que  a  ella  le asiste rencor, odio y sed de venganza, por  cuanto  como  ella  lo  afirma, su yerno no la determina, no le habla, no existe  ninguna  relación  con  nosotros…”. Comenta que al  folio  180   la  madre  de  la menor desiste de la denuncia, situación que  denota  arrepentimiento,  es decir, que Zapata Adarve no haya sido el autor o el  responsable  del  delito  que  “se ha investigado en  forma ligera”.    

Reitera la importancia de la prueba de ADN y  su  ausencia  en  el  proceso.  Dice que una menor puede fantasear fácilmente e  inculpar   a   alguien  simplemente  por  la  manipulación  o  insinuación  de  alguien.   

Acota   que  no  hubo  una  investigación  integral   dentro  del  proceso  y,  por  ende,  un  gran vacio probatorio,  máxime  cuando  no  había  elementos  de  juicio  para  emitir  una  sentencia  condenatoria   y   “quebrar   la   presunción   de  inocencia”.   

En   consecuencia,  solicita   a     la     Corte     casar     la     sentencia   impugnada    y,  en   su   lugar,   declarar   la   nulidad       de       lo      actuado,      “hasta   la   resolución  que  definió la situación  jurídica de JESÚS ANTONIO ZAPATA ADARVE…”.   

CONCEPTO     DE     LA    PROCURADURÍA  PRIMERA   

DELEGADA PARA LA CASACIÓN PENAL  

Comenta que la prueba técnica científica de  ADN  si  bien es cierto en determinados casos resulta fundamental para verificar  un  acontecer,  de  todos modos en el presente caso la misma no se pudo llevar a  cabo,  por  cuanto los galenos que examinaron a la menor no tomaron las muestras  necesarias  para  la  realización de la prueba de ADN que se reclama, y así lo  advirtió  el  centro  hospitalario en oficio cursado a la Fiscalía (fI. 109 c.  o.) el 4 de julio de 2003.   

Arguye  que  en  el  caso  bajo estudio dicha  prueba  no  tiene  el  carácter  trascendental, como lo señaló el Tribunal al  abordar  la  valoración  del acervo probatorio, pues sin ella se estableció en  grado  de  certeza  la  responsabilidad  de  José  Antonio Zapata Adarve en los  hechos por los cuales fue condenado.   

Así  mismo,   expresa  que  la  prueba  testimonial,  en  casos  como  el  presente  donde  la víctima es una menor, se  impone  atender  su  versión  cuando  ella  efectúa  un  relato objetivo de lo  sucedido,   pues   en   esa   calidad  tiene  el  conocimiento  directo  de  los  hechos.    

De igual manera, acota que al testimonio de la  menor  se  suman  los  familiares  y  obreros  que la observaron después de los  hechos  en  un  estado emocional alterado;  y el relato cómo Zapata Adarve  la  llevó  a la habitación, la sometió, le tapó la boca, la forzó, le bajó  los  interiores  accediéndola  carnalmente, y cómo el agresor quiso comprar su  silencio después de los hechos, ofreciéndole dinero.   

Manifiesta,  además, que en el proceso obran  una  serie de indicios en contra del procesado, derivados de los testimonios que  rindieron  los  hermanos  de  la  menor, los jóvenes Leonardo y Lorena, quienes  refieren  que  la  vieron arribar a su casa triste y llorando, y les comentó lo  sucedido.   

Advierte  que  el  casacionista  entonces  se  limitó  a  expresar  sus personales criterios, dejando de lado el desarrollo de  los  cargos  propuestos,  indicando que los análisis probatorios elaborados por  los  juzgadores  no  se  ajustaban a la realidad, sin demostrar cómo los jueces  habrían  adoptado  una  decisión en diferente sentido de haber sido practicada  una  prueba  técnico  científica  de  ADN, que en el presente caso, como ya se  indicó,  no  era  posible  llevarla a cabo por no haber sido enviada la primera  muestra dubitada.   

Por  las  razones expuestas, la Procuraduría  Delegada considera que el cargo no debe prosperar.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

Único cargo  

1. El defensor del sentenciado, con base en la  causal  tercera de casación, acusa al Tribunal de haber dictado sentencia en un  juicio  viciado  de  nulidad  por  violación  del  principio  de investigación  integral,  del debido proceso y del derecho de defensa, puesto que en el proceso  no   se   realizó   un   examen   de   ADN   con   el  fin  de  “descartar  uniprocedencia de los fluidos encontrados en la vagina de  la   menor   ofendida   y   la   muestra   tomada   al  presunto  infractor  del  hecho”.   

2.  Como  lo ha dicho la jurisprudencia de la  Corte,  cuando  la  censura  se  postula  por la causal tercera de casación por  violación  del  principio  de  investigación integral, compete al casacionista  que  indique  cuáles  fueron  las  pruebas  dejadas de producir al interior del  trámite,  su fuente de pertinencia, conducencia y utilidad frente al objeto del  proceso  y  el convencimiento del funcionario judicial y, por último, demostrar  su  trascendencia respecto a las plurales decisiones adoptadas en el fallo, acto  en  el  cual se debe tener en cuenta las demás probanzas sustento del juicio de  responsabilidad.   

Expresado   con  otras  palabras,   al  casacionista  no  le  basta  con  informar que dentro de la actividad probatoria  desplegada  en  el  proceso  no se incorporó un determinado elemento de juicio,  sino  que le compete enseñar cómo el mismo resultaba admisible, y que de haber  sido apreciado necesariamente el fallo habría sido favorable.   

3. De acuerdo con los anteriores presupuestos,  surge  claro  que  del  discurso  presentado  por  el defensor del acusado no se  evidencia   cómo  la  prueba  echada  de  menos  tenía  la virtualidad de  modificar  el  resultado  final  del  proceso,  esto es, que el procesado Zapata  Adarve  debía  haber  sido  absuelto  del  cargo  formulado  en su contra en la  resolución  de  acusación,  puesto que la mentada prueba lo habría descartado  como el autor de la infracción.   

El  discurso  argumentativo  del  reproche el  actor  lo  hizo  consistir  en  cuestionar  el  mérito  otorgado a los plurales  elementos  de  juicio  incorporados  validamente  al proceso. Así, por ejemplo,  critica,  luego  de  postular la omisión de la prueba de ADN, que el compromiso  penal  del  acusado  se  sustentó  sobre  el  testimonio de la víctima, que el  juzgador  de  segunda  instancia  realizó  un análisis somero de los medios de  convicción,  que  se  apoyó también en la versión juramentada del hermano de  la  menor,  que  los maestros de construcción que laboraban en cercanías de la  casa  coincidieron  en  que  Zapata Adarve se encontraba trabajando, y que de la  declaración  de  María  Ana Georgina Santana Flórez se avizora odio, rencor y  sed de venganza.   

Así  mismo,  estima que del testimonio de la  madre  de  la infante agredida se avizora arrepentimiento por haber señalado al  acusado  como el autor de la agresión, al punto que tal circunstancia la llevó  a desistir de la denuncia instaurada en su contra.   

En tales condiciones, surge fácil inferir que  la  censura  postulada  en la demanda  se erige en un simple  pretexto  con  el fin de presentar una nueva versión del mérito que ha debido dársele a  los elementos de juicio reseñados en precedencia.   

Ahora  bien,   revisada  la  actuación  procesal  se  advertirá que tampoco el medio de prueba a que hace referencia el  libelista  tenía  la  fuerza  persuasiva suficiente para desquiciar el sustento  probatorio del fallo impugnado.   

Valga  en  primer término reseñar que dadas  las  circunstancias  como  sucedieron  los  hechos  no  era  posible  allegar al  trámite  la prueba científica echada de menos por el casacionista, puesto que,  como  lo menciona el Procurador Delegado,  los médicos que examinaron a la  menor  no  tomaron las correspondientes muestras para realizar el examen de ADN,  como  así  lo  advirtió  el  correspondiente oficio que el centro hospitalario  envió a la Fiscalía.   

El   mentado  documento  visible  al  folio  109,  textualmente señaló:   

“Por  medio  del  presente  nos  permitimos  informarle  que  revisados  los archivos de nuestra Institución encontramos que  la  menor  …,  asistió a este centro Hospitalario en el servicio de Urgencias  el  día 16 de Mayo en las horas de la tarde (3:24 p.m.), quien fue atendida por  el  Doctor  LUDWIG  DUARTE,  como  médico del servicio le solicito exámenes de  acuerdo  al  caso  como  son:  Frotis  vaginal  la  cual  arrojó  (presencia de  Espermatozoides),   serología,   prueba   de  embarazo  cuadro  hemático,  los  resultados  reposan  en el expediente en mención. Al día siguiente (17 de Mayo  del  2003)  la  menor  asiste al servicio de Urgencias a las 21:00 horas, con el  oficio  de  la  fiscalía  solicitando  el  primer  reconocimiento, la menor, es  examinada,  por  la  Doctora  CARMEN  ROSA PAREDES, quien es conocedora que a la  paciente  le  habían  tomado muestras para exámenes como ya se hizo referencia  anteriormente   y   debido   a   los  siguientes  aspectos,  primero  ya  había  transcurrido  más  o menos 36 horas del momento del incidente al segundo examen  de  la  paciente,  segundo la paciente y su familiar refieren que la menor ya se  había  realizado  un  aseo genital, además al tomar las muestra para el Frotis  de  Flujo  Vaginal, con escobillones se retiró gran parte de la muestra, por lo  tanto no se tomó nuevamente la muestra.   

“Por  tal  motivo  se informa que no existe  muestra para ser enviado a Medicina Legal”.   

Es  decir,  esa  fue la razón por la cual el  citado medio de prueba  no fue allegado al proceso.   

Por manera que ante dicho imposible carece de  contundencia  la  postulación  del  vicio  de  actividad  presuntamente  en que  incurrieron  los distintos funcionarios que conocieron del proceso al no haberse  incorporado el mentado examen.   

A  más  de  lo  anterior, el citado medio de  convicción  no  tenía  la trascendencia para variar las conclusiones del fallo  impugnado,  en  tanto  que  los  juzgadores,  con  base  en las plurales pruebas  allegadas  validamente al proceso, arribaron al grado de conocimiento de certeza  para   concluir  en  la  existencia  del  hecho  y  en  la  responsabilidad  del  procesado.   

En  efecto,  el  Tribunal  se  basó  en  los  siguientes elementos de juicio:   

a) La denuncia que instauró la señora María  Georgina  Santana  Flórez,  quien informó que su hija … había sido agredida  sexualmente  por  su  yerno  cuando  la  llevó  con  engaños  y  mentiras a su  residencia,  para  seguidamente  agredirla  carnalmente  en  contra su voluntad,  puesto   que  la  forzó,  le  tapó  la  boca  y  procedió  a  accederla  vía  vaginal.   

b) El dictamen médico legal donde claramente  se  indica la presencia de espermatozoides, equimosis en tercio medio del muslo,  y  labios  menores  con leve eritema. De igual manera, se dejó constancia   que  se  trata  de  un himen dilatable, esto es, que permite el paso del miembro  viril  sin  producirse  el  desagarro,  “sin que por  ello,     pueda     decirse     que     no     hubo     penetración”.   

c)  La  versión  de la menor agredida, quien  contó  las  razones  por  las cuales fue a la casa del esposo de su hermana, la  manera  como  éste la sometió y la accedió  carnalmente, sintiendo dolor  y  el  correspondiente  sangrado.  Y,  por último, anotó que su agresor le dio  cinco mil pesos a fin de que guardara silencio.   

Valga   recordar   que   para  el  Tribunal  “el  relato  de  la  menor  fue claro, espontáneo y  sincero,  sus  palabras son las que corresponden a una niña de esta edad, ajena  a  este  tipo  de  relaciones,  por  lo  que  se  considera  acertado  otorgarle  credibilidad,  máxime  cuando  su  versión  resulta  avalada  por  el dictamen  médico legal.   

“En ampliación de  declaración  suministra  otros  datos complementarios, más minuciosos, sin que  por  ello  pueda  decirse  que se contradice con su primer relato; agrega que ya  habían  vivido  situación  similar cuando su cuñado quiso violentar y someter  sexualmente a otra de sus hermanas”.   

d)  El  testimonio  de  los  hermanos  de  la  víctima,  es decir, Leonardo y Lorena, quienes anotaron cómo la infante llegó  a  su  casa  triste y llorando y al interrogarla por dicho estado emotivo contó  lo que acababa de suceder.   

e)  Las  versiones  juramentadas  de  José  Humberto  Castiblanco, José Antonio Ladino y Alberto Alarcón, quienes, como lo  señala  el Tribunal, comentan “que cuando efectuaban  un  trabajo  de  construcción  en  la casa próxima a donde ocurrió el suceso,  vieron  que  una  niña  salió  con  rasgos  de tristeza y llorando, por lo que  supusieron  que la acababan de reprender y recuerdan que se hallaba un televisor  a   gran  volumen,  lo  cual  les  impidió  escuchar  algún  ruido”.   

De  acuerdo con el anterior acopio probatorio  surge  claro  y  evidente  que la prueba echada de menos no resulta trascendente  para  variar las conclusiones del fallo, en la medida en que para los juzgadores  los  elementos de juicio allegados al trámite fueron suficientes para concluir,  en   el   grado   de   certeza,   en  la  existencia  del  hecho  y  en  la  responsabilidad de Zapata Adarve.   

En  tales  condiciones,  el  cargo  no  tiene  vocación de éxito.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

          R E S U E L V E   

NO CASAR la sentencia  impugnada.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

Excusa justificada  

                                                                                                                            PERMISO   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

          COMISIÓN DE SERVICIO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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