18029(16-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18029  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado Acta No. 359  

Bogotá D.C., dieciséis de diciembre de dos  mil ocho (2008)   

VISTOS  

El  5  de  noviembre  pasado,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia profirió sentencia dentro de  la  causa  seguida  contra  EMILIO  MARTÍNEZ ROSALES, quien fue declarado autor  penalmente  responsable del delito de peculado culposo y condenado en tal virtud  a  dieciséis  (16)  meses  de  arresto,  interdicción  de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  término  y  multa   de  cuarenta  (40) salarios  mínimos  mensuales legales vigentes para la época de los sucesos. Asimismo, se  le  impuso inhabilitación perpetua para el ejercicio de funciones públicas, de  conformidad  con  el  artículo  122  inciso  5° de la Constitución Política.   

Frente  a  esta  última  determinación  en  memorial   presentado  por  el  defensor,  llama  la  atención  de  la  posible  vulneración  de  garantías  fundamentales del procesado, en cuanto la referida  inhabilidad  de  que  trata el artículo 122 de la Constitución Política sólo  es  aplicable  para delitos dolosos que afectan el patrimonio público, conforme  a lo señalado en la Ley 734 de 2002, artículo 38, parágrafo 2°.   

En   consecuencia,   solicita  que  se  de  prevalencia  al  derecho  sustancial sobre el formal, excluyendo de la sentencia  la  condena a inhabilitación perpetua para el ejercicio de funciones públicas.   

CONSIDERACIONES  

1. Bajo el entendido  de  que  la  proposición  efectuada  por  el  defensor no constituye recurso de  reposición  contra  la  sentencia  de  única instancia proferida contra EMILIO  MARTÍNEZ  ROSALES,  como  el  mismo  togado  lo  resalta en su escrito, la Sala  abordará  el  examen  de  la  temática  propuesta,  apoyada  en  una  realidad  incontrovertible  cual  es  la  posible afectación de garantías del procesado,  pues  como  lo  ha señalado esta Corporación en eventualidades semejantes a la  acá  acontecida,  de cara a la lesión de derechos fundamentales como el debido  proceso   “…   la   respuesta  no  puede  ser  la  impasibilidad  y  el conformismo formal, pues la pleitesía por la inmutabilidad  de  la  decisión debe ceder a un concepto de justicia material reivindicando la  eficacia  normativa del proceso penal, en cuanto método de racionalización del  ejercicio  del  poder  punitivo del estado que tiene como esencia el respeto por  las      garantías      de      quienes     son     sus     actores.”1   

2.   La   Carta  Política   en  su  artículo  122  introdujo  una  inhabilidad  intemporal  del  siguiente tenor:   

“…   Sin  perjuicio  de  las  demás  sanciones  que  establezca  la  ley,  no podrán ser  inscritos  como  candidatos  a  cargos  de  elección  popular,  ni elegidos, ni  designados  servidores  públicos,  ni  celebrar personalmente o por interpuesta  persona  contratos  con  el  Estado, quienes hayan sido condenados, en cualquier  tiempo,   por   la   comisión   de   delitos  que  afecten  el  patrimonio  del  Estado.”    

Aun  cuando  el constituyente no distinguió  entre  conductas  punibles de comisión dolosa o culposa, limitándose a indicar  como  criterio modulador para la aplicación de la inhabilidad que se tratara de  condenas  por delitos lesivos del patrimonio público, como lo son los distintas  modalidades  delictivas  del  peculado,  lo cierto es que en la Ley 734 de 2002,  artículo 38, incluyó la siguiente disposición:   

“Parágrafo  2°.-  Para  los  fines  previstos  en  el  inciso final del artículo 122 de la  Constitución  Política  a  que  se  refiere el numeral 1 de este artículo, se  entenderá  por  delitos  que  afecten  el  patrimonio  del  Estado aquellos que  produzcan   directa   lesión   del  patrimonio  público,  representada  en  el  menoscabo,   disminución,  perjuicio,  detrimento,  pérdida,  uso  indebido  o  deterioro     de    los    bienes    o    recursos    públicos,    producida   por   una  conducta  dolosa,  cometida por un servidor público”.   

A  su  turno,  promovida acción pública de  inconstitucionalidad  contra esta disposición, bajo el entendido de que en ella  se  establecían  requisitos  y  límites  no  contemplados por el constituyente  primario,  la  Corte  Constitucional  mediante sentencia C-064 de 2003 halló la  norma ajustada al mandato superior bajo la siguiente tesis:   

“…   La  demandante,  así  como  los  diferentes   intervinientes   en   el   presente   proceso,  consideran  que  la  disposición  acusada  al  establecer que sólo los delitos contra el patrimonio  del  Estado ocasionados por una conducta dolosa generan la inhabilidad prescrita  en  el  artículo  122  Superior  es  irrazonable  y  quebranta  el  mandato  de  protección  al  patrimonio  estatal  que  la  mencionada  norma  constitucional  consagra.   

La  Corte considera que la diferencia entre  delitos  dolosos  y  culposos  no  es  indiferente para el Constituyente, de tal  manera  que  esa  distinción es utilizada por él en distintas disposiciones de  la  Carta  para  dar  un tratamiento proporcional con el tipo de responsabilidad  que esas conductas aparejan. […]   

Como  quiera que es la propia Constitución  la  que  atribuye  al Legislador la facultad de establecer la responsabilidad de  los  servidores  públicos  y  la  forma  de  hacerla efectiva (C.P., art. 124),  puede,  en  consecuencia, el Legislador delimitar de manera legítima el ámbito  de  esa  responsabilidad  utilizando  los  mismos  criterios  utilizados  por el  Constituyente.   

Cuando el inciso final del artículo 122 de  la  Carta  Fundamental dispone que “el servidor público que sea condenado por  delitos   contra  el  patrimonio  del  Estado,  quedará  inhabilitado  para  el  desempeño  de  funciones  públicas” no estableció una cláusula general que  atribuya  idénticas consecuencias a las conductas culposas y dolosas, y es así  porque  de  acuerdo  con  una  interpretación sistemática de las disposiciones  constitucionales  en  materia  de inhabilidades es razonable sostener que dichas  disposiciones  otorgan  y  permiten dar un tratamiento diverso a esas conductas,  luego   no  puede  reprochársele  al  Legislador  el  criterio  de  distinción  utilizado   por   el   propio   Constituyente   para   regular  los  mencionados  comportamientos delictivos.”   

Con tales fundamentos la Corte constitucional  declaró  “exequible  el  parágrafo  del  artículo  38  de  la  Ley  734 de 2002, en el entendido de que  respecto  de las conductas culposas se aplicarán las inhabilidades previstas en  la ley”.   

3.  Teniendo  en  cuenta  que la disposición de rango legal cuya inaplicación reclama la defensa  fue  objeto  de  control  constitucional,  declarándose ajustada a los mandatos  superiores,  la  Corte  Suprema de Justicia respetuosa como es de los fallos que  comportan   cosa   juzgada  constitucional  dado  su  carácter  definitivo,  de  obligatorio   cumplimiento   y   con   efectos   erga  omnes,   debe  proceder  en  el  sentido  que  le  es  reclamado,  retirando  de  la  sentencia  de  única  instancia proferida contra  EMILIO  MARTÍNEZ  ROSALES  la  inhabilidad consagrada en el artículo 122 de la  Constitución  Política,  por  cuanto  el  delito  por  el  cual se le declaró  penalmente responsable y fue condenado, es de comisión culposa.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

PRIMERO.- EXCLUIR de  la  sentencia  proferida  contra  EMILIO  MARTÍNEZ  ROSALES, la inhabilitación  perpetua  para el ejercicio de funciones públicas de que trata el artículo 122  inciso  5°  de  la Constitución Política, conforme a las razones expuestas en  la parte motiva.   

SEGUNDO.-     REMITIR     copia  de  esta  determinación  al Juzgado de Ejecución de Penas y  Medidas  de Seguridad a quien haya correspondido el control de la ejecución del  fallo  proferido por esta Corporación contra EMILIO MARTÍNEZ ROSALES, para los  fines pertinentes.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                  ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO            

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                                    AUGUSTO         IBAÑEZ  GUZMÁN                 

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                                   YESID               RAMÍREZ              BASTIDAS         

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

1  Radicado 26825 del 29 de agosto de 2007     

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