9230(01-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  9230   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA      DE  CASACIÓN PENAL   

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta  número  029   

Bogotá,    D.  C.,      primero      de      marzo  del año dos  mil siete.   

Realizada la diligencia de audiencia pública  dentro   de   la   causa  seguida  contra  el  doctor  JUAN   JOSÉ   GARCÍA  ROMERO,  ex  Senador  de  la  República,  a quien se  acusó   por  el  concurso homogéneo y sucesivo de delitos de peculado por  apropiación,    la   Sala   dictará   el fallo correspondiente.   

El  doctor GARCÍA  ROMERO,  nació  el 10 de noviembre de 1947 en Ovejas  (Sucre),   en   la   actualidad   tiene   59  años,  es  hijo  de  JUAN  JOSÉ y MADY, está casado con la  señora  PIEDAD  ZUCCARDY  DE  GARCÍA,  es  economista de la Universidad de los  Andes,  reside  en  la ciudad de Cartagena en al Carrera 6ª No. 4-25 Piso 12, y  se  identifica  con  la  C.C.  No.  17’197.504 de Bogotá.   

H   E   C   H   O  S   

En  el  proveído  con  el  cual  formuló  resolución  de  acusación al doctor GARCÍA ROMERO, la Corte los relató de la  siguiente manera:   

“1.1.-  La  Procuraduría  Delegada  para  Asuntos  Presupuestales  dispuso  el adelantamiento de investigación preliminar  disciplinaria  “a  efectos  de  verificar  el  manejo  y destino impartido a los  recursos  de  Presupuesto Nacional, con cargo a las vigencias fiscales de 1989 a  1991  por  la ‘Fundación para el Mejoramiento de la Educación, Salud, Deportes  y  Obras  Públicas’ M.E.S.D.O.B.” con sede en Cartagena (Bolívar) (fls. 3 cno.  1 Procuraduría).   

De  acuerdo  con las diligencias practicadas  por el Ministerio Público, se concluyó lo siguiente:   

1.1.1.- La Fundación “MESDOB” es una entidad  de  derecho  privado  sin  ánimo  de  lucro,  con  autonomía  administrativa y  Personería  Jurídica,  reconocida  mediante Resolución 1467 del 8 de abril de  1985  emanada de la Gobernación de Bolívar, inscribiéndose como Representante  Legal    de   la   misma   a   la   señora   MADDY   ROMERO   DE   GARCÍA,  madre  del  Senador Juan José  García Romero (fl. 26 cno. 1 Procuraduría).      

1.1.2.- La señora Romero de García, fungió  como  Presidente  y Representante Legal hasta el 4 de noviembre de 1986, fecha a  partir  de  la  cual  la  reemplazó  el  señor  Rodrigo  Taboada  Mendoza (fl.  185-7).   

1.1.3.-   El   doctor   JUAN  JOSÉ            GARCÍA ROMERO, miembro del Senado de la  República  desde  el año de 1978 (fl. 5 cno. Corte), durante el período a que  se  refiere esta investigación (1989 – 1991), con cargo al Presupuesto Nacional  gestionó  partidas  destinadas a la Fundación MESDOB, las que fueron otorgadas  de la siguiente manera:   

1.1.3.1.-  A  través  del  Ministerio  de  Desarrollo Económico:   

-.  Cheque del 9 de agosto de 1989 por valor  de  $  26.753.000.oo. (Consignación agosto 9 de 1989, fl. 97 cno. 4  Proc.  ) (carpeta 18) (fl. 37 Libro Cuenta y Razón).   

-. Cheque del 15 de agosto de 1990 por valor  de  $  31.452.000.oo.  Consignación 15 de agosto de 1990. Fl. 143 cno. 4 Proc.)  (Carpeta 22) (Fl. 52 Libro Cuenta y Razón).   

1.1.3.2.-  Por  el Ministerio de Gobierno, a  través del Fondo de Desarrollo Comunal:   

1.1.3.2.1.- Con apoyo en la Resolución 1064  del  13  de marzo de 1989, se expidió el cheque 3862378 del 14 de junio de 1989  por  $ 40.000.000.oo (fl. 19 cno. 2 Procuraduría) (consignación 14 de junio de  1989.   fl.   88   cno.   4   Proc.)(Carpeta   17)   (fl.   35  Libro  Cuenta  y  Razón).   

1.1.3.2.2.-  La  Resolución 2378 del 1o. de  junio  de  1990  distribuyó  la  partida  de   $  10.000.000.oo  la que se  concretó  en  el  cheque  No.  6610870  del  3 de agosto de 1990 (fl. 65 cno. 2  Procuraduría).  (Consignación   agosto  3  de  1990 fl. 142 cno. 4 Proc.)  (Carpeta 13) (fl. 51 Libro Cuenta y Razón).   

1.1.3.2.3.-  Mediante Resolución 2507 del 5  de  junio de 1990, se asignó la suma de $ 8.000.000.oo, con respaldo en la cual  se  expidió  el  cheque  6610871  del  3  de  agosto  de  1990  (fl.  63 cno. 2  Procuraduría)  (fl.  142  cno.  4  Proc.)  (carpeta  21) (fl. 51 Libro Cuenta y  Razón).   

1.1.3.2.4.-  Por Resolución 2379 del 1o. de  junio  de 1990 se ordenó entregar la suma de $ 2.000.000.oo y con fundamento en  ella  la  entidad  giró  el  cheque No. 6610872 del 3 de agosto de 1990 (fl. 65  cno.  2  Procuraduría).  (Consignación  agosto 3 de 1990. fl. 142 cno. 4 Proc)  (Carpeta 20) (fl. 51. Libro Cuenta y Razón).   

1.1.3.2.5.- A través de Resolución No. 4076  del  31  de  julio de 1991 se otorgó el auxilio de $ 37.000.000.oo para lo cual  se  expidió,  por  ese valor, el cheque 1705404 del 23 de enero de 1992 (fl. 69  cno.   2  Procuraduría)  (Consignación  24  enero  de  1992  fl.  176  cno.  4  Proc.)  (carpeta 23) (fl. 56 Libro Cuenta y Razón).   

Los  cheques  emitidos  con  ocasión de los  auxilios  mencionados  por un total de $155.205.000.00, fueron consignados en la  cuenta  corriente  que  la  Fundación  manejaba  en  el Banco Cafetero sucursal  Cartagena  (fls.  97,  142,  143  y  176  cno.  4  Procuraduría),  la  cual fue  recomendada    para    su    apertura    “por    el    Sr.   JUAN   JOSÉ            GARCÍA    Parlamentario   ampliamente  conocido  en  la  ciudad  y cliente de este Banco” (fl. 5 cno. 4 Procuraduría).   

1.1.4.-   La  averiguación  disciplinaria  determinó  la  presencia  de  múltiples  irregularidades  en  el manejo de los  recursos  oficiales  consistentes  en  que  si  bien  la  mayoría  de los giros  realizados  por  la  Fundación  tenían  la  finalidad  de  servir como “ayudas  económicas  para  mejora  de  vivienda y servicios médicos”, las peticiones se  hicieron  verbalmente  y  de  la entrega no se dejó respaldo documental alguno.   

También,   que  fueron  otorgadas  ayudas  económicas a socios de la Fundación.   

1.1.5.- Como la documentación entregada por  los  directivos de la Fundación a los investigadores de la Procuraduría no fue  completa,  se  procedió  a  la revisión contable de los movimientos bancarios,  estableciéndose  que, con cargo al auxilio de $ 40.000.000.00, mencionado en el  [punto]   1.1.3.2.1.  de  esta  resolución, se giraron los cheques 5280088  por  $10.000.000.oo  (fl.  93  cno.  4  Procuraduría) para “Pago camioneta Ford  Ranger  modelo  1980”,  a  favor  de  Javier Corrales Villegas, según cuenta de  cobro  sin  número (fl. 182-8), (luego de haber sido vendido a Mesdob, desde el  1o.  de agosto de 1989 hasta el 10 de octubre del mismo año, este vehículo fue  de  propiedad  de  Carlos  García  Romero,  hermano  del  senador investigado);  5280093  por  $12.000.000.oo  (fl.  91) para “compra campero Toyota Land Cruiser  Modelo  1987”,  a  favor  de  Hugo  González  Novoa  pero  cobrado  por ANTONIO  FLÓREZ  HERNÁNDEZ,  quien  figura  haciéndole  consignaciones  al  Senador;  y,  el  cheque  numero  5280094 por $  11.500.000.oo   (fl.  91)  para  “compra  campero  Toyota  Land  Cruiser  Modelo  1987”,   a  favor  de  Iván  Alberto  García Romero, primo del mencionado  senador  (fl.143-8).  Los  anteriores  cheques  fueron  pagados  por  la entidad  bancaria,  sin  embargo  los  automotores  nunca  ingresaron  al  patrimonio  de  MESDOB.          

1.1.6.-  A  las  señoras  Judith  Contreras  Ardila  y  Magola  Anillo  García,  beneficiarias  de  cheques  de  la entidad,  les fueron suplantadas sus  firmas  en  el  endoso  de los títulos valores, pues las cédulas señaladas no  corresponden  a  los  beneficiarios  (fls.  121  y  125  cno.  4 Procuraduría).   

1.1.7.-  En  la cuenta personal del senador  García  Romero,  entre otras, fueron consignadas las siguientes sumas de dinero  con    origen    en    los    recursos   económicos   de   la   Fundación   en  cuestión:   

-Cheque  55604  por valor de $ 7.300.000.oo  girado  a  favor de Cecilia Buelvas Olivera, por esa época, 6 de marzo de 1990,  Tesorera  de  la Fundación, quien lo endosó al presidente de la misma, Rodrigo  Taboada  Mendoza,  y  este a su vez lo consignó en la cuenta del doctor García  Romero (fls. 133, 134 y 135 cno. 4 Procuraduría).   

–  Cheque  número  5603  por  valor  de  $  5.580.000.oo  girado  el  5 de marzo de 1990, a favor de Cecilia Buelvas Olivera  quien  lo  endosó  a  Fredis  Contreras  Ardila,  entonces  Vocal  de  la Junta  Directiva,  y  éste  a  su  vez  lo consignó en la cuenta corriente que, en el  Banco  Cafetero,  poseía  Juan José García Romero (fls. 131, 132 y 136 cno. 4  Procuraduría).   

–  Cheque  número  55606,  por  valor de $  1.000.000.00,   girado  el  9  de  marzo  de  1990  a favor de Cecilia  Buelvas   Olivera   quien  lo  endosa  y  resulta  cobrado  por  CARLOS  ALFONSO  MOGOLLÓN SEBA, Asistente  del  Senador  Juan  José  García Romero en el Congreso de la República. En la  misma  fecha,  el señor Mogollón hizo una consignación en dinero efectivo por  la  suma de $ 1.000.000.oo, en la cuenta corriente del Senador investigado (fls.  131, 132 y 137 cno. 4 Procuraduría).   

1.1.8.-  Además  de  lo  anterior, el 7 de  marzo  de  1990,  el  señor  RODRIGO  TABOADA  MENDOZA  consignó  en la cuenta  corriente  del  doctor García Romero la suma de $ 8.000.000.oo en efectivo (fl.  138 cno. 4 Procuraduría).      

1.1.9.-  Señala  igualmente el informe que  los  señores  RODRIGO TABOADA MENDOZA y FREDIS CONTRERAS ARDILA, con soporte en  las  consignaciones  por  valores  de   $  31.452.000.oo, $ 2.000.000.oo, $  8.000.000.oo  y  $  10.000.000.oo  (correspondientes  a  auxilios  girados  a la  Fundación  por  el Ministerio de Desarrollo Económico y el Fondo de Desarrollo  Comunal)  giraron  los  siguientes  cheques  que  fueron  cobrados por Contreras  Ardila, Tesorero de la misma:   

-. 10 de agosto de 1990, cheque 5455628 por  $ 9.560.000.oo (fl. 152 cno. 4 Procuraduría).   

-. 21 de agosto de 1990, cheque 5455643 por  $ 20.000.000.oo (fl. 156 cno. 4).   

-. 21 de agosto de 1990, cheque 5455642 por  $ 1.000.000.oo (fl. 156 cno. 4).   

-. 22 de agosto de 1990, cheque 5455651 por  $ 1.410.000.oo (fl. 162 cno. 4).   

-.  4 de septiembre de 1991, cheque 5590821  por $ 98.000.oo (fl. 174 cno. 4).   

-.  4 de septiembre de 1991, cheque 5590822  por $ 7.700.000.oo (fl. 174 cno. 4).   

-.  5 de septiembre de 1991, cheque 5590823  por $ 6.710.000.oo (fl. 172 cno. 4).   

-. 10 de septiembre de 1991, cheque 5590824  por $ 1.000.000.oo (fl. 172 cno. 4).   

-. 19 de septiembre de 1991, cheque 5590826  por $ 2.400.000.oo (fl. 174 cno. 4).    

A  la señora STELLA SOTELO DE GARCÍA  (socia  de  la  Fundación  y  esposa    de    Gabriel    García    Romero,   primo   de   JUAN   JOSÉ           GARCÍA  ROMERO),  el  24 de agosto de  1990  se  le giró el cheque 5455650 por $ 1.372.000.oo, el cual finalmente hizo  efectivo el señor FREDIS CONTRERAS ARDILA (fl. 158 y 159 cno. 4).   

En total, el señor FREDIS CONTRERAS ARDILA,  cobró      los     cheques     mencionados     por     la     suma     de     $  51.240.000.oo.      

1.1.10.- Por estas razones, la Procuraduría  Delegada  para la Vigilancia Administrativa, acogiendo el informe presentado por  los  Funcionarios  Visitadores,  mediante  providencia  del  9 de marzo de 1994,  ordenó   remitir   el   expediente  respectivo  a  esta  Corporación  para  la  investigación  penal  de  la  conducta  del senador Juan José García Romero y  enviar  copia  del  informe evaluativo a la Fiscalía General de la Nación para  la  investigación  de  los  posibles  delitos  en  que  pudieron  incurrir  los  directivos,  socios  y  algunos  particulares,  en  relación  con  los  dineros  oficiales     manejados     por     la    Fundación    (fl.    156    cno.    3  Procuraduría).”   

A  N T E C E D E N T E  S   

1.- Tal cual se  indicó  en el proveído mediante el cual se calificó el mérito probatorio del  sumario,  luego de avocar el conocimiento del asunto,  el  Despacho  del  Magistrado  sustanciador  dispuso la práctica de diligencias  preliminares,  en las que se acreditó la calidad de congresista del doctor JUAN  JOSÉ   GARCÍA    ROMERO    (fol.   6   1   Corte)   y  se  le  escuchó   en  versión  libre (fol. 187 Ib.)   

En esa diligencia precisó que tan pronto se  aprobó  incluir  en  el  Presupuesto  Nacional  una  partida  con  destino a la  Fundación  Mesdob,  su  señora  madre, Maddy Romero de García, renunció a la  dirección  de  la  entidad;  que   María  Brum  Salom  y  Carlos  Alfonso  Mogollón  Seba,  eran  sus  asistentes  en el Congreso de la República; Stella  Sotelo  de García es esposa de un pariente en cuarto grado de consanguinidad de  nombre  Gabriel  Antonio García Romero, pero, aclaró, se encuentran separados;  que  Álvaro  García  Romero  es  su  hermano  e Iván Alberto García es primo  suyo.   

De otra parte, precisó que sus oficinas en  Cartagena,  durante  el  último  trimestre  de  1991, estuvieron ubicadas en la  Oficina  18B  del  Edificio  Concasa  y que la Fundación Mesdob tuvo sede en el  mismo  lugar  hasta  el  año  de  1990,  de  manera  que  no coincidieron en la  ocupación  del  inmueble, a pesar de que las investigadoras de la Procuraduría  señalaron  que la fundación atendía desde la oficina profesional del Senador.  Además,  informó  que  el  citado inmueble pertenece a la señora  Stella  Sotelo.   

En relación con los auxilios oficiales que  gestionó  con  destino  a  la Fundación Mesdob, indicó que superaron los cien  millones  de  pesos,  los  cuales  fueron  incluidos  en el presupuesto nacional  aprobado  por  el  Congreso  y entregados, previo cumplimiento de los requisitos  legales, a la entidad beneficiaria.   

Explicó  que,  en  febrero  de  1990,  por  petición  de  Jorge  Zapata (socio de la entidad) dio en calidad de préstamo a  MESDOB,  la  suma  aproximada  de  trece  millones  de  pesos  para  aliviar las  dificultades  que  surgían por el volumen de solicitudes de ayudas económicas.  Sin  embargo,  como  no  tenía  el  dinero  completo  que  requerían,  hizo el  préstamo  a  condición  de  que  se  le entregara el listado de las personas a  quienes  debían  girárseles  los cheques, que se le devolviera el dinero en el  mes  de  marzo  del  mismo año y, además, que se le garantizara la obligación  con  sendas  letras de cambio que comprometían a la Fundación, al Presidente y  al  Tesorero.   En  esas  condiciones,  giró  cheques  de  acuerdo  con la  relación de personas que se le hizo llegar.   

Al  momento del pago, sostiene, le llevaron  el  dinero  en  efectivo,  por  lo que solicitó que consignaran esa plata en su  cuenta bancaria y devolvió los títulos dados en garantía.   

Dejó en claro sí, que los dineros con los  cuales  se  le  canceló el crédito, provenían de donaciones de particulares a  la fundación y no de recursos oficiales.   

En  relación  con  los automotores que, se  afirma,  la fundación iba a adquirir, por los cuales giró un cheque a favor de  su  primo,  Iván  García  Romero,  éste  le  manifestó que con Mesdob había  negociado  de  palabra  un  automotor,  pero  cuando  se  lo  fueron  a pagar en  efectivo,  él les anunció que el carro tenía un valor superior, razón por lo  cual   la   transacción  no  se  llevó  a  cabo  y  la  Fundación  tomó  ese  dinero.          

Indicó,   también,   que  su  asistente  CARLOS    ALFONSO    MOGOLLÓN   SEBA,  en  alguna oportunidad recibió ayuda educativa de la Fundación  Mesdob  y  que  en alguna ocasión, le consignó parte de un dinero que recibió  como    obsequio    de    su   padre,   Juan   José   García   Taboada.   

2.  Por  su  parte,  el defensor allegó al  expediente  fotocopias  de  los  cheques que giró el Senador Juan José García  Romero,   durante  los  meses de febrero y marzo de 1990, como consecuencia  del  préstamo  que  dice  haber  otorgado a la Fundación MESDOB, así como los  recibos  suscritos,  en  1994,  por  quienes  se  proclaman beneficiarios de los  auxilios (fls. 222 y ss. cno. 1 Corte).   

3.     La     firma     JOSÉ  STAMBULIE  & CIA. S. EN C.,  certificó  que  el  Senador Juan José García Romero ocupó, durante 1991, las  oficinas  ubicadas  en  la  Calle  30  No.  8  B  22  en Cartagena (fl. 217 cno.  Corte).   

4.  Igualmente,  la  empresa  Araújo &  Segovia  Ltda.  certificó  que  el  Doctor  García Romero fue arrendatario del  inmueble  ubicado en la Calle Santo Domingo No. 3-65 Piso 2, durante el período  comprendido  entre  el  primero  de enero y el 30 de marzo de 1990 (fl. 218 cno.  Corte).   

5.  De  otra  parte,  la señora Stella Luz  Sotelo  certificó que el senador Juan José García Romero, ocupa desde el año  de  1992  el  inmueble  ubicado en el Edificio Concasa Piso 18 oficina 18-03 -La  Matuna-   de   la   ciudad   de  Cartagena  (fl.  220  Cno.  Corte).     

6.  Se allegó la versión libre del señor  FREDIS  CONTRERAS  ARDILA,   tesorero  de  la  Fundación  (fol.  8-21 c. 1  Fiscalía),  quien  manifestó  que  el  único libro de contabilidad registrado  ante  la  Administración Nacional de Impuestos, es el que denomina “De cuenta y  Razón”.   

Que  en  el  año  de  1990, a raíz de las  numerosas  peticiones que fueron recibidas para el otorgamiento de becas, ayudas  médicas  y  mejora  de vivienda, en reunión de Junta Directiva celebrada el 18  de  enero se acordó autorizar al señor JORGE ZAPATA CASTILLA para solicitar un  préstamo  a  particulares  u  obtenerlo  con alguna entidad financiera, el cual  sería  cancelado  con la liquidación de títulos de capitalización, por valor  cercano  a  los  quince  millones  de  pesos,  que  la  Fundación  tenía en la  Compañía   Colombiana   de  Seguros  Colseguros.        

Como  no  se  llenaron  los requisitos para  obtener   el   crédito   bancario,   agregó,   el  senador  JUAN  JOSÉ           GARCÍA  ROMERO  hizo  el préstamo en  respaldo  del  cual  exigió,  tanto al presidente como al tesorero, la firma de  letras  de  cambio  por  la  mitad  del  valor que ascendía a trece millones de  pesos.  Con  base  en  ello,  la  Fundación  le envío al Senador un listado de  personas  a quienes debían otorgarse las ayudas. Para pagar el préstamo, dice,  se   cancelaron   los   títulos  de  capitalización,  producto  de  donaciones  espontáneas  de  particulares,  cuyos  dineros  se  consignaron  en  la  cuenta  corriente  de  la Fundación. Sobre esa base, el 5 de marzo de 1990, se giró el  cheque  5455603  por  valor  de $ 5.580.000.00, el que fue cobrado y su producto  consignado  en  la  cuenta  corriente del senador García Romero. Igualmente, la  Fundación  emitió,  el  6 de marzo del mismo año, el cheque 5455604 por valor  de  $  7.300.000.00  el que fue consignado por Rodrigo Taboada, presidente de la  entidad,  en  la  cuenta  del  doctor  García.  Hechas estas consignaciones, el  senador  García  devolvió  las  dos  letras  de  cambio que había recibido en  garantía del préstamo otorgado.       

Estos  cheques  fueron  girados  a favor de  Cecilia  Buelvas  Olivera,  endosados  a  Rodrigo  Taboada  y  Fredis Contreras,  quienes  consignaron el dinero respectivo en la cuenta que, en el Banco Cafetero  de Cartagena, poseía el Senador GARCÍA ROMERO.   

Precisó  que  a  favor  de Cecilia Buelvas  Olivera,  socia  de  la Fundación, se emitió un cheque por valor de un millón  de  pesos  correspondiente  a un auxilio concedido a CARLOS MOGOLLÓN SEBA, pero  ignora    las   razones   por   las  cuales  este  beneficiario,  el  mismo  día  de  la entrega del  auxilio,  consignó  ese  valor  en  la cuenta personal del Senador GARCÍA. Sin  embargo,  precisó,  esa  ayuda   se  otorgó  con  fundamento  en recursos  provenientes de particulares.   

Indicó,  además,  que  por  virtud de las  modificaciones  estatutarias introducidas en la asamblea general de socios de la  Fundación,    realizadas   los   días  15 y 25 de enero de 1989, se estipuló la posibilidad de otorgar  auxilios  a los socios siempre y cuando se cumpliera con los objetivos sociales.  Por  esta  razón,  fueron  beneficiados  numerosos  socios  de la Fundación en  distintas  oportunidades,  con  miras  a  solucionar  los problemas de vivienda,  educación o salud que soportaban.    

En   lo  relacionado  con  la  compra  de  automotores  que  la  Fundación  hizo  con  cargo  al  auxilio  nacional  por $  40.000.000,  aclaró  que  el  28  de  abril  de  1989,  en reunión de la Junta  Directiva,  se  habló de la posibilidad de recibir este auxilio y se escucharon  propuestas  para invertir estos recursos, acordándose, finalmente, la compra de  unos  vehículos  para  ser donados a centros o puestos de salud ubicados al sur  del  Departamento,  el  otorgamiento  de  ayudas educativas así como el pago de  gastos de funcionamiento.   

Al   efecto,   JAVIER  CORRALES  VILLEGAS  presentó  oferta de venta de tres automotores y sobre esa base, se firmó igual  número  de promesas para la adquisición de los vehículos, los que debían ser  entregados  el  30  de  junio de 1989, con fundamento en unos poderes que había  recibido  Corrales  Villegas  de  los  propietarios, quienes lo autorizaban para  venderlos.   

Con ocasión de este negocio, la Fundación  giró  tres  cheques:  número  52888  del  15  de  junio de 1989 por valor de $  10.000.000.oo  a  nombre  de  JAVIER  CORRALES VILLEGAS; número 52893 del 19 de  junio  de  1989 a favor de HUGO GONZÁLEZ  NOVOA  por $ 12.000.000.00 y el número 52894 del 19 de junio de  1989  a  favor  de  IVÁN  GARCÍA  ROMERO  por  $  11.000.000.oo.   Estos   recursos   fueron   recibidos   por   Javier   Corrales  Villegas.   

El  4 de julio de 1989 se hizo una reunión  de  Junta  Directiva en la cual el Presidente de la Fundación informó sobre el  incumplimiento  de  las obligaciones estipuladas en las promesas de compraventa,  por  lo  que  se acordó contratar los servicios profesionales de un abogado que  hiciera   efectiva  la  devolución  del  dinero  y  la  indemnización  de  los  perjuicios   ocasionados,  decidiéndose,  igualmente,  que  los  recursos  así  recuperados,  debían  utilizarse  en la entrega de ayudas educativas a personas  que  hubiesen  hecho  peticiones  en  ese sentido.        

7.  En diligencia de similar naturaleza, se  escuchó  a  RODRIGO  TABOADA  MENDOZA (fol. 50 Ib), presidente de la Fundación  Mesdob  aproximadamente  desde 1986 y para la época de la versión ‘empleado    de    Comexagro    en  Cartagena’,   quien  indicó  que  el  procedimiento  utilizado  para  la  concesión  de  auxilios a  particulares  consistía,  básicamente,  en  que  el  aspirante  presentaba  la  solicitud  que  era  estudiada  y aprobada en sesión de Junta Directiva, aunque  ello  no  se  hacía constar en las actas por cuanto las reuniones se celebraban  informalmente,  luego  se  citaba  al  beneficiario,  a  quien  se  le pedía su  constancia  educativa  y  se le hacía entrega del cheque o del dinero efectivo,  en prueba de lo cual firmaba un comprobante de recibido.   

De  igual   modo,  que  la  Fundación  manejaba   recursos   oficiales  y  dineros  correspondientes  a  donaciones  de  particulares,  ésta  últimas  se  manejaban en un registro independiente y las  utilizó  la  entidad  para  constituir  títulos  de  capitalización por valor  cercano a los quince millones de pesos.   

Aclara que como a comienzos de 1990, MESDOB  no  contaba con recursos diferentes a las cédulas de capitalización de las que  no  quería desprenderse, para atender las solicitudes de ayudas recibidas en la  entidad  hasta ese momento, en reunión de Junta Directiva se acordó obtener un  préstamo  de  JUAN  JOSÉ  GARCÍA,    el   que  efectivamente  se  concretó  por  un  valor  que  oscila  entre  once y catorce  millones de pesos, dinero que nunca ingresó a la Fundación.   

Precisó  que  cuando  los  beneficiarios  retiraban  el  cheque  de la oficina del doctor GARCÍA ROMERO, llevaban copia a  la  Fundación  “…  porque  era  la  única  constancia  que teníamos en el  momento…  pero  luego  o cuatro años más tarde, al poner en orden los libros  de  la  fundación  MESDOB nos vimos en la necesidad de recoger cada una de esas  firmas  con sus respectivas huellas dactilares”, aunque no explica los motivos  por  los  cuales estas constancias fueron expedidas cuatro días después que el  Senador   Juan  José  García  rindiera  versión  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia.     

Insistió  en  que el crédito referido, se  canceló  con la liquidación de títulos de capitalización constituidos con el  producto  de  donaciones  particulares.  Para el pago,  se giraron dos  cheques   por   valores   de   $   7’300.000    y    $    5’800.000  a  nombre  de  CECILIA  BUELVAS  OLIVERA por cuanto en un  principio  se ordenó el pago al doctor García Romero, pero al darse cuenta que  debía  recoger  la  letra  que  le  había  firmado previamente al acreedor, le  pidió  a Cecilia que le endosara el cheque correspondiente el que fue llevado a  García  Romero,  quien  a  su  vez  pidió  que  se lo consignaran en su cuenta  corriente  y  con  el  comprobante de la consignación les devolvió la letra de  cambio.     Igual    sucedió    con    el    cheque    de    $    5’800.000.   

En relación con el cheque de un millón de  pesos  girado  a  Cecilia Buelvas Olivera, refirió que corresponde a un auxilio  que   se   le   dio   a   Carlos  Mogollón,  y  que  ella  se  lo  endosó   porque  por  esos  días  se  encontraba en Cartagena.   

Manifestó,  además, que tanto socios como  miembros  de  la  junta  directiva  de  la  Fundación  fueron  beneficiados con  auxilios  de  diversa  índole,  en  razón a que la mayoría de los socios eran  personas  de  escasos  recursos económicos y por ese motivo se propuso hacer la  reforma   a   los   estatutos   para   permitir   que  fueran  beneficiarios  de  ayudas.   

Dijo  también  que,  con el producto de un  auxilio  que,  por  $  40.000.000,  llegaría a la fundación aproximadamente en  mayo  o  junio  de  1989, se programó la compra de unos vehículos destinados a  centros  hospitalarios  del  sur del Departamento de Bolívar. En razón de ello  se  suscribieron  las  promesas  de  compraventa con fundamento en las cuales se  giraron  los  dineros  a  Iván  Alberto  García  y Hugo González, pero JAVIER  CORRALES,  el  vendedor, manifestó que ya no se podía realizar el negocio, por  lo  cual,  como  Presidente,  otorgó  poder  a  un  abogado quien hizo firmar a  Corrales  un  acta  de  transacción  en  la  que  se comprometía a cancelar la  indemnización           estipulada           en          los          contratos  celebrados.           

8.  Se  recibió  declaración  a  JAVIER  CORRALES  VILLEGAS  (fol. 81), quien manifestó que presentó la oferta referida  a  la  Fundación MESDOB,  recibió  el  dinero  estipulado  pero  la  negociación no pudo concretarse por  incumplimiento  de  los  propietarios  de  los  vehículos.  Por  intermedio del  apoderado  judicial  de  la  entidad, restituyó los dineros recibidos más unos  intereses      moratorios,      así      como      los      honorarios      del  abogado.            

En  relación  con  Iván  Alberto  García  Romero,  manifestó  que le realizó los trámites de nacionalización de uno de  los  automotores  ofrecidos a la Fundación, pero que desistió del negocio ante  el aumento de los precios en el mercado.   

9.   De   igual   modo,  se  escuchó  en  declaración      al     citado     IVÁN  ALBERTO  GARCÍA  ROMERO  (fol.      26      Ib),      primo     del     Senador     JUAN     JOSÉ           GARCÍA  ROMERO.  Según  señaló,  a  través  de  JAVIER  CORRALES  importó  para  la venta un vehículo Toyota Land  Cruiser  modelo  1987,  Corrales  le  dijo  que  le  firmara el poder dirigido a  RODRIGO  TABOADA con quien ya lo había negociado. Recuerda además que Corrales  le  dijo  que  el  vehículo  había  sido  ofrecido  muy  barato, por lo que le  replicó  que  lo vendiera lo mejor que pudiera pero lo cierto es que el negocio  se  deshizo.  Por lo anterior nunca recibió un peso a causa de ese negocio y al  interrogar  a Corrales sobre el particular, le manifestó que había recibido el  cheque, lo cobró y luego devolvió el dinero.   

Se  le puso de presente una cuenta de cobro  dirigida  a  la Fundación MESDOB, en la que figura como acreedor y señaló que  debió  presentarla  Javier  Corrales  a su nombre, por cuanto estaba autorizado  por  él para vender el carro, aunque la cédula que allí figura no corresponde  a la suya.   

Por último, precisó que Corrales Villegas  le  entregó  dos  millones  de  pesos como utilidad del negocio en la venta del  automotor.   

10.  El testigo CARLOS EDUARDO GARCÍA  ROMERO,  hermano  del Senador  investigado,  manifestó que le compró una camioneta Ford a Javier Corrales, la  que  posteriormente  vendió  a  una  firma  en  Bogotá,  pero no sabe por qué  motivos  este  vehículo  fue  ofrecido en venta a la Fundación Mesdob (fol. 44  Ib).   

11. Se recibió, además, la declaración de  EUDENIS  DEL  CARMEN  CASAS  BERTEL,   quien  manifestó haber solicitado a  Mesdob,  a través de Fredis Contreras, un auxilio educativo para sus dos hijos,  lo  tramitó  y  luego  le  informaron  que  debía  retirarlo en la oficina del  Senador    Juan    José    García   Romero,   con   quien   tiene   afinidades  políticas.  Fue  a  ese  lugar,  donde  se  le  requirió  la entrega de los certificados estudiantiles y  el   Senador  mismo  le entregó el cheque respectivo. Ese dinero, dice, lo  invirtió  en  gastos  de  estudio  para  sus  hijas  como  pensiones,  útiles,  uniformes y materiales.   

Al ser interrogada sobre los motivos por los  cuales  firmó  cuatro  años  después  el  correspondiente  recibo del dinero,  manifestó  suponer  que  fue  por  razón  de  organizar  los  auxilios  y  los  documentos anexos. (fol. 24).   

12.  También  declararon  haber  recibido  auxilios  de  MESDOB  con  cheques  girados  por  el  Senador GARCÍA ROMERO, lo  siguientes  testigos:  MARÍA  AUXILIADORA  BRUM  DE  VILLALBA,  RAFAEL FONTALVO  ARROYO,  GUSTAVO  ADOLFO  ÁLVAREZ  OCHOA,        IGNACIO        ARTURO       LEOTUAU       MENDOZA,  JAIME  OROZCO VELASCO, AUGUSTO  MARIO   PUENTES  CAÑAS,  MIGUEL  ÁNGEL  BUELVAS  GAMARRA,  JULIO  CÉSAR  OROZCO GONZÁLEZ, ANTONIO LUIS  QUIÑÓNEZ   BRICEÑO,  ANGELINA   LÓPEZ   DE  MEZA,  AMARANTO  RODRÍGUEZ  HERNÁNDEZ,  CARMEN  MARÍA  RODRÍGUEZ   BELTRÁN,   LENIS   MARTÍNEZ  DE  SARA  y  PEDRO  MANUEL  GUERRERO  SALCEDO.   

13.    CARLOS    ALFONSO   MOGOLLÓN  SEBA, asistente del Senador  Juan  José  García  Romero, refirió haber solicitado una ayuda educativa a la  Fundación  Mesdob  en  el  mes de julio de 1989, con el propósito de pagar los  derechos  de  grado  como  abogado  de su hijo Gerardo Mogollón. El auxilio fue  otorgado  en  el mes de marzo de 1990 en cuantía de un millón de pesos para lo  cual  debió presentar los certificados de egreso de la Facultad y más tarde el  acta  de  grado.  Recibió  el  dinero  mediante cheque girado a Cecilia Buelvas  Olivera  quien  se lo endosó, en razón a que inicialmente habían acordado que  le  giraran  el  dinero,  pero  como viajó a la ciudad de Cartagena, Cecilia le  entregó  el  cheque  que  hizo  efectivo.  Posteriormente,  los  miembros de la  Fundación  volvieron  a solicitarle que firmara el recibo correspondiente a ese  auxilio.   

Aclara  que por la misma época de la ayuda  educativa  consignó en efectivo la suma de un millón de pesos en la cuenta del  Senador  Juan  José  García  Romero,  dinero  éste que le había entregado su  padre  Juan  José  García Taboada para ayudarle económicamente en la campaña  al  Senado,  pues, según dijo, le donaría treinta millones de pesos. (fol. 117  Ib).   

14.  El  abogado  Oswaldo  Rafael  Paredes  Mercado,   quien  dijo  haber  asesorado   a   la   Fundación  en  el  negocio  de  adquisición  de  los  automotores,  señaló  que  tras  el  incumplimiento  del vendedor, convino con  Javier  Corrales  la  devolución  del  dinero.  En  razón  de  lo acordado, se  celebró  un  acta  de  transacción,  según  la  cual,  Corrales se obligaba a  reintegrarle   a   la   Fundación   los  dineros  recibidos,  la  que  cumplió  efectivamente  según  manifestación  del  presidente  de  la  entidad  Rodrigo  Taboada  Mendoza.  Recuerda que se trataba de tres vehículos, uno de los cuales  era  de  propiedad  del  mismo Corrales, en tanto que respecto de los otros dos,  tenía             poder             para             venderlos            (fol.  92).           

15.   Por   otra  parte,  se  ordenó  la  realización  de  un dictamen pericial tendiente a  analizar los soportes y  registros  contables  pertenecientes  a  la Fundación  Mesdob, con miras a  determinar  las  fechas  en  que  recibió los auxilios por $ 40.000.000, $  10.000.000.00,  $ 2.000.000, $ 26.000.000.00, y $ 31,000.000, el destino que dio  a  estos  dineros,  así  como  establecer  si  entre  1989  y 1991 particulares  hicieron donaciones en dinero a la entidad.   

El   perito  designado  para  el  efecto,  determinó   que  los auxilios por valores de $ 40.000.000, $ 10.000.000, $  8.000.000  y  $  2.000.000,  fueron  recibidos por la fundación Mesdob el 14 de  junio  de  1989,  3  de  agosto de 1990, 17 de julio de 1990 y el 3 de agosto de  1990,  respectivamente.  En  relación  con los auxilios por $ 26.000.000.oo y $  31.452.000.oo,  solamente  se logró determinar las fechas de las consignaciones  registradas   el   9   de   agosto   de   1989   y   15   de   agosto  de  1990,  respectivamente.   

El  destino  que  se  dio  a  los  dineros  provenientes   de   los  auxilios  de  $10.000.000  y  $2.000.000,  dijo,     están    presumiblemente  sustentados  por  los documentos de tipo contable que suman el valor equivalente  a $ 12.015.710.oo.   

En relación con el auxilio de $ 8.000.000,  señaló                   que         solamente  se logró apreciar documentación contable por un monto  de  $  6.235.300,  que  probablemente  justifican  los  desembolsos a cuenta del  auxilio en mención.   

En  relación  con  las  erogaciones que se  evidenciaron  y  supuestamente soportan los gastos sufragados con imputación al  auxilio   de   $   40.000.000,   se  determinó  que  suman  $  39.450.070.02  (fls. 202 y ss. cno. 1  Fiscalía).   

El probable destino que se dio a los dineros  provenientes  de  los  auxilios  de  $  26.753.000.oo  y  $ 31. 452.000.oo está  presuntamente  sustentado  en  cuentas  de  cobro que suman $ 26.985. 543.oo y $  13.214.11.oo.   

Dice el informe que los miembros de la Junta  Directiva  de  Mesdob,  señores   Rodrigo  Taboada Mendoza, Aris Jiménez,  Fredis  Contreras  Ardila,  Farides  Valle  y  Elvira Marrugo, decidieron que el  auxilio  de $ 40.000.000.oo que ingresó a la Fundación el 14 de junio de 1989,  se  invirtiera  en  la  compra  de  vehículos.  Fue  así  como Rodrigo Taboada  Mendoza,   en   representación   de   Mesdob  y  Javier  Corrales  Villegas  en  representación  de Iván Alberto García Romero y Hugo González Novoa firmaron  el  18  y  19  de  mayo de 1989 tres promesas de compraventa de igual número de  vehículos por valor total de $ 33.500.000.oo.   

La  probable aceptación de Javier Corrales  en  el  sentido de haber incumplido las obligaciones contraídas en las promesas  de   compraventa,   dio   origen   al   perfeccionamiento  de  una  transacción  extrajudicial  en la que ofrece la devolución de los valores recibidos, más un  millón  de  pesos  por  concepto  de  cláusula penal pecuniaria. Al revisar la  documentación  respectiva  se  hallaron  seis  soportes  de ingreso que suman $  33.500.000.oo  por  concepto  de  los pagos efectuados entre el 10 de julio y el  1o.  de  agosto de 1989, sin embargo no se evidenció que estos dineros hubiesen  sido  consignados  en  la  cuenta  bancaria  por  no  figurar  este hecho en los  extractos de la cuenta corriente ni en el libro auxiliar de bancos.   

Concluye,  finalmente,  que  no  se  logró  dictaminar  sobre  donaciones  presuntamente  efectuadas  por  particulares a la  Fundación  Mesdob  entre  los  años  1989  a 1991, porque no se logró obtener  suficiente  información  contable  al  respecto (fol. 126 c. 1 Fiscalía, 300 c  1 Corte).   

16.  El  defensor del procesado allegó una  relación   de   cheques  girados  por  Colseguros  a  Mesdob  por  concepto  de  liquidación  de  pólizas particulares durante el mes de marzo de 1990, los que  fueron  consignados  entre  el  1o.  y  29  de marzo del mismo año en la cuenta  corriente de la Fundación.   

Con  fundamento  en  esos  recursos,  dice,  fueron  girados  los dos cheques por valores de $ 7.300.000.oo y $ 5.580.000.oo,  respectivamente,  cuyo  efectivo  se  consignó en la cuenta del senador García  Romero  “porque  esta  entidad se constituyó en deudora del Senador” (fol. 33 y  ss. c. Original 1).         

17. Mediante auto del 23 de octubre de 1995,  se  dispuso  apertura  de  instrucción, en contra del doctor JUAN JOSÉ GARCÍA  ROMERO,  a  quien  se  vinculó  mediante  indagatoria el 27 de noviembre de ese  año.  En  esa  ocasión  manifestó  que  en  su  condición  de congresista,    gestionó    varias  partidas  del  Presupuesto  Nacional  con  destino a  la        fundación       MESDOB,   que  alcanzaron  una  cuantía  aproximada de cien millones de pesos.   

En  relación con las consignaciones que se  hicieron  a  su  cuenta  personal con dineros de la fundación, reiteró, según  expuso  en  versión  libre,  que  corresponden  a la devolución del dinero que  prestó  a  MESDOB  para  atender  el  cúmulo  de  solicitudes de auxilios, las  garantías   que  exigió  para  concederlo  y  el  procedimiento  que  utilizó  para   entregar,  por  su propia mano, la ayuda a las diversas personas que  le relacionó la fundación.   

Aclaró  que  si  bien  gestionó  auxilios  parlamentarios  para  la  Fundación,  no  intervino  en ella como ordenador del  gasto,  razón  por  la  cual  no  tenía  motivos para ejercer control sobre su  actividad.   

En   relación   con   el  auxilio  de  $  40.000.000.oo,  para  la  vigencia presupuestal de 1989, con apoyo en la cual se  giraron  cheques  por  $  10.000.000.00, $ 12.000.000.oo y $ 11.500.000.oo, para  pagar  tres  vehículos  que  supuestamente  eran de propiedad de Carlos García  Romero   e   Iván   Alberto   García   Romero  y  vendidos  a  la  Fundación,  explicó   que   estas  personas  no eran propietarios de los mencionados automotores, que desconoce los  detalles  de  la  negociación  y  que por comentarios de Iván García supo que  ésta no se llevaría a cabo.   

En lo que respecta al giro por la Fundación  del  cheque  5455606  por  la  suma de $ 1.000.000.oo a favor de Cecilia Buelvas  Olivera,  endosado  luego  a Carlos Alfonso Mogollón Seba, asistente suyo en el  Congreso,  quien  lo  hizo  efectivo  el  9 de marzo de 1990 y en la misma fecha  figura  consignándole  en  su cuenta personal el mismo valor, manifestó que la  consignación  realizada  por  su  asistente  en esa ocasión, corresponde a una  donación que le hizo su padre para la campaña política.   

De la misma manera indicó que el 7 de marzo  de  1990  su padre le dio $ 8.000.000.oo para su campaña aunque no recordó los  motivos  por  los  cuales  este  dinero  aparece  consignado por Rodrigo Taboada  Mendoza miembro de la Fundación Mesdob.   

Tampoco  supo  explicar por qué la señora  STELLA  SOTELO DE GARCÍA,  esposa  de  Gabriel  Antonio  García  Romero,  primo  suyo,  figure  recibiendo  mediante cheque de la Fundación Mesdob la suma de $ 534.000.00.   

Por último, manifestó que los dineros con  los  cuales  Mesdob  le  canceló  el  préstamo  antes  referido, provenían de  donaciones  de particulares a la Fundación según le aseguraron las directivas.  Además,  de  acuerdo  con  la contabilidad bancaria, era imposible que los ocho  millones  de  pesos  que le dio su padre para la campaña política, provinieran  de   recursos  de  la  entidad  (fls.  425  y  ss.  cno.  1  Corte).     

18.  En  posterior  diligencia  de versión  decretada  por la Corte, FREDIS CONTRERAS ARDILA refirió que durante el año de  1989,  la  Fundación  recibió  un  auxilio  nacional  de  $  40.000.000 que se  utilizó  conforme  a  lo previsto en la ley de presupuesto y entregó fotocopia  de   documentos   que,   según   dice,  indican  la  forma  como fue distribuido. De la misma manera, en  ese   año   se   recibió   otro   auxilio   por   $   26.753.000   para  obras  varias.   

Durante  el año 1990, agregó, recibió un  auxilio  de  $ 8.000.000 para obras varias del Ministerio de Gobierno y otros de  $  2.000.000,  $ 10.000.000 y  $ 31.452.000.00 del Ministerio de Desarrollo  Económico.   En  1991,  uno de $ 37.000.000 concedido por el Ministerio de  Gobierno para obras públicas en el Departamento de Bolívar.   

Manifestó  que  los  dineros  que  JAVIER  CORRALES  VILLEGAS  se  comprometió  a reintegrar, fueron recibidos conforme al  acta  de  transacción  extrajudicial,  pero  no fueron consignados en la cuenta  corriente  de  la  fundación  pues, como se conocía de antemano la fecha de la  devolución  de  estos  recursos,  se  citó  a  los  beneficiarios  para que se  acercaran  a  la  entidad  y  allí se les hizo entrega de las ayudas otorgadas,  según   los   comprobantes   que   aportó  en  la  diligencia.   

Para  explicar  la  razón  por la cual los  documentos  que  respaldan  el  otorgamiento  de  ayudas  médicas o educativas,  fueron  expedidos  cinco  años  después de su otorgamiento, manifestó que una  vez  enterados  por  la  prensa  que  se  les investigaría por el manejo de los  distintos  auxilios  recibidos,  abogados  amigos  aconsejaron  obtener la plena  prueba  de su distribución y por ello trataron de conseguir a los beneficiarios  de  esos  recursos para que impusieran la huella en los comprobantes respectivos  y  allegaran  los  documentos  anexos  requeridos, como certificados de estudio.  Esta  labor  aún  no ha culminado, por lo cual algunas de las ayudas carecen de  soporte documental.   

De  otro  lado,  reiteró  que sólo en una  oportunidad  hizo  una  consignación  en  la  cuenta corriente del senador Juan  José  García  Romero, la cual corresponde a la devolución de un préstamo que  le  prometieron cancelar con el producto de donaciones de particulares (fol. 108  y ss. C. 2 Corte).   

19. En términos similares, sobre los mismos  hechos,  respondió  en versión libre RODRIGO TABOADA MENDOZA, Presidente de la  Fundación. (fols. 123 ss Ib).   

20.  Al  expediente se allegaron fotocopias  autenticadas  de  los  extractos  y  consignaciones  de  la cuenta corriente del  doctor    JUAN   JOSÉ  GARCÍA  ROMERO,  de  la  Fundación  MESDOB  y documentos aportados por el señor FREDIS CONTRERAS ARDILA  en  la  diligencia de versión, relacionados con el destino que la entidad dio a  cada  uno  de  los  auxilios recibidos ( c.  2 Corte y anexos).     

21.  El  nueve   de   julio   de   mil   novecientos noventa y  seis,  la  Sala   definió     situación     jurídica    al   doctor    JUAN  JOSÉ  GARCÍA   ROMERO,  con   medida       de       aseguramiento       de      detención  domiciliaria    por   el   delito   de   peculado   por  apropiación. (fols. 1 y ss c. 3 Corte).   

22. Por providencia de dieciocho de julio de  mil  novecientos  noventa  y seis, la Corte concedió al investigado la libertad  provisional, solicitada por la defensa. (fols. 83 y ss.-3).   

23.   Se   escuchó   en  ampliación  de  indagatoria     al  doctor           JUAN          JOSÉ           GARCÍA  ROMERO,  la cual se resume en  la actuación de la siguiente forma:   

“…  se  afirma  que  el  señor Fredis  Contreras  Ardila le consignó en el año 1988 en su cuenta corriente la suma de  un  millón  trescientos  cincuenta  y  dos  mil  seiscientos  pesos. Esta suma,  asegura,  corresponde  a  una  consignación por $ 290.100.oo efectuada el 14 de  abril  de  1988  por  concepto  de  la cancelación de una cuenta por cobrar que  tenía  pendiente  el  señor Luis Barrios por $ 250.000.oo y la cancelación de  otra  que tenía el señor Antonio Angarita por la suma de $ 50.000.oo. Además,  agrega,  Antonio  Angarita  fue  autorizado  para entregarle $9.900.oo al señor  FREDY  DEAN. En ese sentido, y en respaldo de sus afirmaciones, sostiene, están  la  copia  de  la consignación por $ 290.100.oo; copia del cheque girado a Luis  Barrios  por  $  250.000.oo  y  del  cheque  Girado  a  Antonio  Angarita  por $  50.000.oo;  así  como  de  las  declaraciones rendidas ante notario por ANTONIO  ANGARITA  y  LUIS ENRIQUE BARRIOS. La otra consignación efectuada por Contreras  Ardila,  sostiene, fue por la suma de $ 1.062.500.oo, correspondiente al pago de  un  trabajo  de  maquinaria  por  Robinson  Orozco por la suma de $1.090.000.oo,  menos  $  27.500.oo  entregados  a  Libia  Barrera.  Al  efecto entrega  copia  de  la consignación por $  1.062.500.oo,    y    las    declaraciones    ante   Notario   de   ROBINSÓN    OROZCO    LÓPEZ,   LIBIA   BARRERA   y  FREDDY  CONTRERAS  ARDILA.  También  copia  auténtica de un manifiesto de importación  del Buldozer D4D que aún conserva.   

Sostiene que efectivamente RODRIGO TABOADA  MENDOZA  consignó en su cuenta corriente la suma de $2.482.000.oo durante 1988:  el  12  de  agosto de 1988 consignó la suma de $ 2.355.000.oo correspondiente a  un  trabajo  de  maquinaria  hecho a Luis Gutiérrez Gómez y Ruby Esther Ardila  Hernández  por valor de $ 2.400.000.oo, menos la suma de $ 45.000.oo entregados  a  Shirley  Buendía.  Al  efecto  entrega  copia  de  la  consignación  y  las  declaraciones  extraproceso  rendidas por SHIRLEY BUENDIA, LUIS GUTIERREZ GOMEZ,  RUBY  ESTHER  ARDILA  HERNANDEZ y RODRIGO TABOADA MENDOZA. La otra consignación  por  la  suma de $ 127.000.oo efectuada el 30 de septiembre de 1988, corresponde  a  parte  de  un pago hecho por Arturo Castillo Hernández, conforme lo acredita  la  copia  del cheque a él girado por la suma de $ 350.000.oo y la declaración  extraproceso rendida por ARTURO CASTILLO HERNANDEZ.   

Las  consignaciones hechas durante 1988 en  su  cuenta  corriente por ELVIRA MARRUGO ALCALA, las que sumaron $ 5.342.000.oo,  corresponden      a      las      siguientes     transacciones:     1.  Una efectuada el 2 de mayo de 1988  por  la  suma  de  $1.415.000.oo  correspondientes a un cheque de Carlos García  Romero  por  $  915.000.oo  y  un  cheque  de Gerencia a favor de Carlos García  Romero,  endosado por éste, por la suma de $ 500.000.oo, dinero que le dio para  gastos  personales  y  del movimiento político. Allega fotocopia de los cheques  referidos  y  la consignación citada. 2.  El 3 de mayo de 1988, la señora MARRUGO le consignó la suma de  $  1.415.000.oo  en  un  cheque  girado por Invercol Limitada por concepto de un  préstamo   por   ese   valor.   Entrega   copia   del  documento.  3.  El  6  de  mayo  de 1988, la misma  señora  le  consignó  la  suma  de $ 128.000.oo correspondientes al pago de un  préstamo  hecho  a  Jesús Payares, Freddy Dean y Francisco Rivero. Al respecto  entrega  copia  de  la  consignación,  del  cheque  por cien mil pesos girado a  Jesús  Payares,  de  un cheque por $ 20.000.oo girado a Freddy Dean y un cheque  de  $  10.000.oo girado a Francisco Rivero. Del mismo modo, de las declaraciones  extrajuicio  de  Jesús Payares, Freddy Dean y Francisco Rivero, menos $2.000.oo  entregados    a    Freddy    Dean.   4.  La  consignación  por  $  200.000.oo efectuada el 25 de mayo de  1988  corresponde  a  un  traslado  de  fondos  de su cuenta corriente del Banco  Ganadero   al   Banco   Cafetero,  para  lo  cual  allega  la  fotocopia  de  la  consignación       y       del       cheque       respectivo.      5. El 15 de junio de 1988 le consignó  la  suma  de  $  1.400.000.oo  correspondiente  a un cheque girado por COMEXAGRO  Limitada  girado  para sus gastos personales y del movimiento político. Entrega  copia   de   la   consignación   así  como  del  citado  cheque.  6.  El  9 de diciembre de 1988 le hizo  una  consignación  por  valor  de $ 277.000.oo, correspondiente a un cheque que  GABRIEL  ENRIQUE  GARCIA  ROMERO  le dio para gastos personales y del movimiento  político.  Hace entrega de una copia de la consignación y fotocopia del citado  cheque.   7.  El  12  de  diciembre  de  1988  le  efectuó  una  consignación por la suma de $460.000.oo  correspondiente  a  un  trabajo  de maquinaria hecho al señor ADALBERTO ROMERO.  8. Si a esto se agrega la  suma  de  175.000.oo consignados en 1989 pero tenidos en cuenta en el 88 y si se  le  resta   la  suma  de  $128.000.oo no considerados, arroja un total de $  5.342.000.oo que durante 1988 le consignó ELVIRA MARRUGO ALCALA.   

En el año 1989, la misma MARRUGO ALCALA le  consignó  la suma 175.000.oo por concepto de un traslado de fondos de su cuenta  del   banco  Ganadero  al  Banco  Cafetero.  Al  efecto  entrega  copia  de  los  respectivos cheques.   

Durante  1989  RODRIGO  TABOADA MENDOZA le  consignó  en  su  cuenta  corriente  la   suma  de  $  4.560.000.oo, así:  1.  En Agosto 14 de 1989  le  consignó  $3.360.000.oo  correspondientes  a  280  horas  de  máquina  a $  12.500.oo  c/u,  trabajadas  a  Alfredo  Taboada  Buelvas,  según  de  ello  da  cuenta   la  fotocopia de la consignación y las declaraciones extraproceso  rendidas  por  Alfredo  Taboada  Buelvas y Rodrigo Taboada. Aclara que aunque el  trabajo  costó  $  3.400.000.oo  el  administrador  de  la  máquina  solamente  entregó      $3.360.000.oo.      2.  Otra consignación por 200.000.oo correspondiente a un préstamo  por  $  50.000.oo  efectuado  a  MARIA  BRUM y otro por $ 150.000.oo efectuado a  Angelina  López de Meza. Al efecto allega fotocopia de los cheques respectivos,  y  de las declaraciones extra juicio rendidas por Rodrigo Taboada, María Brum y  Angelina    López    de    Meza.    3.  Consignación  por  la suma de $ 1.000.000.oo efectuada el 16 de  noviembre  de  1989,  correspondiente  a  un cheque de Sudameris, cuya fotocopia  dice  no poder suministrar, pero, agrega, saber “con absoluta seguridad” que  dichos  dineros no corresponden a la Fundación.   

Durante  1990  FREDIS  CONTRERAS ARDILA le  consigna   $  8.980.000.oo  correspondientes  a  las  siguientes  transacciones:  1.    La   suma   de  $3.400.000.oo   discriminadas   en   cuatro  consignaciones  por  $1.275.000.oo,  $725.000.00,  $900.000.oo  y  $500.000.oo,  correspondientes  a:  un  trabajo de  maquinaria  efectuado  a  LUIS  GUTIERREZ  GOMEZ por $ 650.000.oo, otro a VICTOR  RAMOS  ARMEDO  por  $  625.000.oo,  y  otro  realizado a EMIRO PINTO PEREZ por $  2.125.000.   Al   efecto   allega   fotocopias   de  las  consignaciones  y  las  declaraciones  extraproceso  rendidas  por  LUIS  GUTIERREZ  GOMEZ, VICTOR RAMOS  ARMEDO,   EMIRO   PINTO   PEREZ   y   FREDIS   CONTRERAS   ARDILA.  2.  Consignación  por  la  suma  de $  5.580.000.oo  correspondientes  al  pago del préstamo que dijo haber hecho a la  Fundación    Mesdob    durante    los    meses    de   febrero   y   marzo   de  1990.        

Durante  1990  RODRIGO  TABOADA MENDOZA le  consignó  la  suma  de  $  15.800.000.oo,  la  que  explica  así: 1.  Una consignación por la suma de $  500.000.oo,  correspondiente  a  un cheque girado por IVAN GARCIA ROMERO el 2 de  marzo  de  1990; al respecto entrega fotocopias de la consignación y del cheque  respectivo.   2.   Una  consignación  efectuada  en  marzo  7  de  1990  por la suma de $ 8.000.000.oo,  correspondiente  a  dinero que su padre, JUAN JOSE GARCIA TABOADA, entregó para  financiar  la  campaña  política  de  ese  año,  y  que si se cotejan con los  extractos  de las cuentas de MESDOB durante los meses de febrero y marzo de 1990  con  respecto  a  sus  ingresos y gastos, en marzo de 1990 arrojó un saldo de $  72.257.66,  de  donde  surge  imposible  que esos $8.000.000.oo matemáticamente  salieran  de las cuentas de Mesdob.  De esta donación, asegura, pueden dar  fe  Maddy  Romero  de  García, Gabriel Enrique García, Alvaro García, Héctor  García,  Frank  García,  Carlos  García, Rafael Hernández, Jaime Ballestas y  Carlos     Villalba    Bustillo.    3.  Consignación por $ 7.300.000.oo corresponden al pago que MESDOB  le hizo, del préstamo a que se ha referido.   

En 1990, ELVIRA MARRUGO ALCALA le consignó  $  8.681.586.oo  discriminados  así:  1.  El  14  de  mayo  de  1990  le  hizo  una  consignación  por  $  5.556.288.oo  que  corresponden  a  trabajos  de maquinaria hechos en las Fincas  Santa  Helena  y Agua Dulce a su hermano Gabriel Enrique García Romero, para lo  cual  entrega  fotocopia  de  la  consignación,  fotocopia de los cheques por $  4.700.000.oo,  $  406.288.oo y $ 450.000.oo y la  declaración  jurada  de  GABRIEL  ENRIQUE  GARCIA  ROMERO.  2.  El  23 de mayo de 1990 le consignó $ 620.798.oo por concepto de  dos  cheques  a  él  girados  por GABRIEL ENRIQUE GARCIA ROMERO para sus gastos  personales  y  del  movimiento  político,  para lo cual entrega fotocopia de la  consignación     y     de     los     cheques     respectivos.     3.   El   25  de  mayo  le  hizo  una  consignación  por  la  suma  de  $  457.000.oo por concepto de un cheque que le  giró  IVAN GARCIA ROMERO para sus gastos personales y del movimiento político,  para  lo  cual  entrega  fotocopia  de la consignación y del respectivo cheque.  4. El 30 de julio de 1990  le  hizo  una  consignación  por $1.600.000.oo que corresponde a un traslado de  fondos  del  Banco Ganadero al Banco Cafetero, para lo cual entrega fotocopia de  la   consignación   y  del  cheque.  5.  El  3  de  septiembre  de 1990, le hizo una consignación por la  suma  de  $ 80.000.oo correspondiente a un traslado de fondos del Banco Ganadero  al  Banco  Cafetero,  para  lo  cual entrega fotocopia de la consignación y del  cheque.   6.   El   14  siguiente,   le  consignó  la  suma  de  $  367.500.oo  correspondientes  a  la  cancelación  de  unos  gastos que le hizo al señor LUIS EDUARDO MARTINEZ, para  lo  cual  allega  fotocopia  de  la  consignación  así  como del cheque.    

Y,  finalmente,  ANGELINA LOPEZ DE MEZA le  consignó   un  cheque  por  $  150.000.oo  girado  por  LISANDRO  LÓPEZ  PASTRANA  para  gastos  de  su  campaña  política,  para  lo  cual  allega  fotocopia de la consignación, del  cheque  y la declaración jurada extraproceso rendida por LISANDRO LÓPEZ.   

Manifiesta  igualmente su deseo de aclarar  que  en  el Edificio Concasa de Cartagena se encuentran las oficinas del Incora,  del  Instituto  Colombiano  de  Bienestar  Familiar,  del  doctor  MARUM GOSSAIN  JATTIN,  de  quien  dice haber sido suplente cuando incursionó en la política.  Que  en  el  piso  18,  la  oficina  1801  correspondía  a  las oficinas de sus  hermanos,  hoy  propiedad  de  la Contraloría General de la República, la 1802  pertenece  a  la  Contraloría  General  de  la República y la 1803 perteneció  inicialmente  a  Stella  Sotelo  de  García  quien las arrendó a la Fundación  Mesdob,  y  hoy  a la Contraloría General de la República. El piso 19 también  es propiedad de esta entidad.   

Agrega  que por su gestión parlamentaria,  inclusive  con  el  propósito  de  visitar  a sus hermanos, hasta el año 1990,  cuando  Mesdob  dio por terminado el contrato de arrendamiento con Stella Sotelo  de  García,  concurría  al  Edificio Concasa, lo que también hacía JUAN JOSE  GARCIA TABOADA al visitar la oficina 1801 de sus hijos.   

Cuando  su  padre JUAN JOSE GARCIA TABOADA  vivía  en  el  Municipio  de Ovejas, poseía un almacén de víveres y otorgaba  créditos  a  la  madre  de Rodrigo Taboada Mendoza. En razón de ello, y por la  avanzada  edad de aquél, cree que RODRIGO TABOADA MENDOZA le hacía el favor de  realizarle  algunas  consignaciones bancarias “cuando eventualmente tenía que  hacerlas visitando el edificio Concasa”.   

FREDDY CONTRERAS ARDILA, dice, ‘también     efectuó    algunas  consignaciones  no  porque  fueran  dineros  de Mesdob sino que su hermano José  Luis  Contreras  Ardila  en  los años 84, 85, 89, 90 y 91, tuvo una sociedad de  compraventa  de  ganado  con  mi padre para lo cual entrego a usted la jurada de  José    Luis    Contreras    Ardila’.   

ELVIRA   MARRUGO   ALCALA,  sostiene  el  indagado,  era  la recepcionista de la oficina que sus hermanos mantenían en el  Edificio  Concasa,  y  por  esto,  cuando  él  tenía que hacer “una que otra  consignación” le pedía el favor de realizarla.   

Afirma  que con los documentos que allega,  se  acredita  que ‘todas  las  consignaciones  que  efectuaron  Fredy  Contreras, Rodrigo Taboada y Elvira  Marrugo  no  eran  dineros ni de Mesdob y mucho menos correspondiente a auxilios  parlamentarios  con  excepción  de  las dos consignaciones hechas como pago del  préstamo      que     le     hice’.   

En lo que hace a la consignación que en su  cuenta   corriente   efectuó   CARLOS  MOGOLLON  SEBA,  dice  que  ‘es  una  simple coincidencia la que  se  presenta  pero ella corresponde al millón de pesos que me dio mi padre para  mi  campaña  política  y de lo que pueden dar fe los familiares de quien pedí  la       declaración      jurada’.   

Asegura  que  con propósito de clarificar  algunos  de  los  temas  que  lo  relacionan  con  la  Fundación  Mesdob,  y su  responsabilidad,  el  24  de  julio  de  1996  les dirigió una carta cuya copia  entrega,   obteniendo   una   respuesta   que   refiere  tres  puntos  básicos:  1. Los giros de recursos  efectuados  por  Mesdob  en  los  meses de febrero y marzo de 1990. 2.  Los documentos que Mesdob entregó  al      técnico      contable,      para      aclarar      que     ‘si  el  técnico  contable  de  la  Fiscalía  hubiera  analizado  las consignaciones en los extractos de Mesdob, de  inmediato  se  hubiera  dado  cuenta  cuáles  consignaciones  correspondían  a  auxilios  estatales  y  cuáles  a  particulares   ya  sea  por concepto de  donaciones  o prestamos’  y,  3. Aclaración sobre  los comprobantes correspondientes al auxilio de 40.000.000.oo.   

En  relación  con  los  dineros girados a  ROBERTO  MARDACH  SEBA,  FANNY DIAZ AMADOR, y JAIME CARDENAS aporta la respuesta  que  le  dio  MESDOB  y las declaraciones extraproceso rendidas por LUIS ENRIQUE  BARRIOS,  JESUS  EDUARDO AMADOR, LUIS RAFAEL ROMERO ARZUAGA, CARLOS LARIOS MORA,  LIBARDO  SIMANCAS  TORRES,  OSCAR BRIEVA RODRIGUEZ, GREGORIO GONZALEZ CARRASCAL,  DIANA  LOPEZ  COSSIO,  y GUSTAVO ADOLFO ALVAREZ OCHOA, y los comprobantes de los  dineros  recibidos  y  las  declaraciones extraproceso de Roberto Mardach, Fanny  Díaz y Jaime Cárdenas.   

Se refiere igualmente a una certificación  en  el  sentido de que la Fundación Mesdob tuvo en arriendo un local ubicado en  el  Centro  Los  Ejecutivos, y que para el mes de octubre de 1993 adeudaba a los  arrendadores la suma de $ 1.506.100.oo que nunca cancelaron.   

Menciona que desde hace varios años conoce  al  señor  ANTONIO  FLOREZ  HERNANDEZ, pues frecuenta sus oficinas y en algunas  oportunidades  le  ha  efectuado  consignaciones en sus cuentas bancarias, pero,  manifiesta  no poder explicar la circunstancia de que el señor FLOREZ HERNANDEZ  figure  cobrando el cheque número 5280093 por la suma de $ 12.000.000.oo con el  cual  la  Fundación  Mesdob  canceló  uno  de  los  vehículos  adquiridos con  recursos  provenientes  del  auxilio  por cuantía de cuarenta millones de pesos  que               gestionó               en               favor              de  ella.                       

Igualmente  dice  conocer,  pero  sin  tener  ninguna  clase  de  relación  especial,  a FERNANDO MATUTE TURIZO, ROCIO  DÍAZ   PÁEZ,     ANGELINA    LÓPEZ,    FERNANDO    D’ARCO          y   BEATRIZ  FUENTES  ALVAREZ.  Y  al  interrogársele  sobre  su explicación respecto del hecho de que estas personas  figuren  siendo  beneficiarias  de auxilios otorgados por la Fundación Mesdob y  aparezcan  haciéndole  consignaciones  en  su  cuenta corriente, manifiesta que  ‘ninguna circunstancia  especial,  repito,  la  única consignación que existe de Mesdob en mis cuentas  corrientes   fueron    las   del   pago   del   préstamo  que  le  hice  a  Mesdob’,    pues  ‘cualquiera  que  haya  existido  de  persona  alguna  que  haya o no haya recibido auxilio de Mesdob se  debe  a  que  yo  se  lo  solicité  o que el dueño de la cuenta respectiva les  pidió  el  favor  de  que  me  consignaran  en  mi cuenta corriente’,   aunque   declara  no  recordar  haberle  solicitado a las citadas personas que consignaran recursos en su cuenta  corriente.   

Y  advierte haber ocupado las Oficinas del  piso  18 del edificio Concasa a partir del tercer trimestre de 1991 en adelante,  pero  la  correspondencia  bancaria no era remitida a la oficina 1803 que Mesdob  tomó  en  arriendo a Stella Sotelo de García sino a la 1801 que era la oficina  de  sus  hermanos, dado que tuvo inconvenientes con la correspondencia enviada a  su lugar de residencia.   

Finalmente,  cuando se le interroga acerca  de  la  afirmación en el sentido de que algunos empleados de la Gobernación de  Bolívar  hubieren  autorizado  a la Tesorería para que les hicieran descuentos  por  nómina  y  depositar  esos  recursos  en la Compañía de Seguros Colón a  favor  del  Movimiento  Político Nueva Fuerza Liberal, asegura que ‘esa  afirmación  es  completamente  falsa    y    calumniosa    además’ (fls. 136 y ss. cno. 3 Corte).”   

24.   A   través  del  Director  General  Administrativo  (E)  del  Senado  de  la  República,  se  allegó al expediente  fotocopia  de  las hojas de vida de MARÍA     BRUM     SALOM     y     CARLOS     ALFONSO     MOGOLLÓN    SEBA   y   los   demás  integrantes  de  la  Unidad de Trabajo legislativo del Senador JUAN JOSÉ           GARCÍA  ROMERO. (fol. 347 c.3 y anexo  No. 1).   

25.  Mediante  diligencia  de  Inspección  judicial  a las oficinas de BANCAFE en la ciudad de Cartagena se obtuvo copia de  los  extractos  correspondientes a los meses de septiembre, octubre, noviembre y  diciembre  de  mil novecientos ochenta y nueve  y los cheques girados de la  cuenta  corriente  número 14040460, cuyo titular es la fundación MESDOB, salvo  el  del  cheque  14424  por  la  suma  de  cien mil pesos que no se halló en la  microfilmación.  Del  mismo  modo, en relación con la cuenta corriente número  140040191-0  a nombre del Senador JUAN JOSE GARCIA ROMERO, se estableció que en  Marzo  17  de  1986  registró  como  dirección  el  edificio Concasa, Piso 18,  oficina 1801, teléfono 40281/82 (fls. 32 y ss.-4 y Anexo No. 2).   

26.  La Oficina de Registro de Instrumentos  Públicos  de  Cartagena,  remitió  copia  del folio de matrícula inmobiliaria  número  0060-80548,  correspondiente  a  la  Oficina 18-01 del edificio Concasa  ubicado  en  el  sector  de  La  Matuna  de  esa ciudad, en donde figura que sus  sucesivos  propietarios han sido la Sociedad de Comercio Exterior y Agropecuario  Ltda.  (COMEXAGRO  LTDA.),  DISTRIBUIDORA  SAN  CARLOS  LTDA., JUAN JOSÉ           GARCÍA  ROMERO (48.68%), CONSTRUCTORA  EL  CERRO  LTDA  (48.68%), y CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPUBLICA (100%).   

Del  mismo  modo, envió copia del folio de  matrícula  inmobiliaria número 0600-80549, correspondiente a la Oficina 18-03,  del  Edificio  Concasa  del Sector La Matuna de Cartagena,  en donde figura  que  sus  sucesivos  propietarios  han sido COMEXAGRO LTDA, LUZ ESTELA SOTELO DE  GARCÍA, GABRIEL ANTONIO  GARCIA  ROMERO,  FRANK  ALBERTO  GARCÍA       ROMERO,       y,      finalmente,      la      CONTRALORÍA  GENERAL  DE LA REPUBLICA  (fols. 42 y ss.4).   

27.  Mediante  diligencia  de  inspección  judicial  al  Banco  Cafetero  Sucursal  Cartagena,  se allegó fotocopia de las  consignaciones  y  cheques girados contra la cuenta corriente número 14040548-1  a    nombre    de    ALFONSO    LÓPEZ COSSIO. (fl. 51-4 y anexos).   

28.  La  Empresa  de  Telecomunicaciones de  Cartagena,  informó  que el número 648076 (ahora 6648076) pertenece a la firma  MESDOB,  ubicado  en  la Calle 32 No. 8A-50 piso 18 oficina 1803, edificio Banco  del  Estado  (Concasa);  el  número  648075 (hoy 6624027), pertenece a la firma  MESDOB,  situado  en  el  Barrio  España, Calle Cádiz cra. 45 No. 29-67; y, el  número  650496  (hoy 6640164), pertenece a la firma MESDOB, situado en la calle  32  No.  8A-50,  Edificio  Banco  del Estado (Concasa) piso 18 oficina 1803.(fl.  53-4).   

29.  Mediante  diligencia  de  inspección  judicial   a  los  registros  de  la  administración  del  Edifico  Concasa  de  Cartagena,  se  estableció  que  el piso 18 está conformado por tres oficinas:  “Oficina  1801,  el  propietario  durante  los  años  en  mención ha sido LA  CONTRALORÍA  GENERAL DE  LA  REPUBLICA  y  en  esos  años siempre la han ocupado ellos; oficina 1802, su  propietario  es  COMEXAGRO  y  durante  los mismos años han sido sus ocupantes,  esta  firma  es  una  sociedad  de  comercio  exterior y tengo entendido que los  socios   son   unos   hermanos   GARCÍA  ROMERO pero no se cuáles  son  todos;  oficina  1803, por los años 89, noventa, noventa y  uno  y  noventa  y  dos,  ha  sido  su  propietaria  la señora STELLA SOTELO DE  GARCÍA. Durante el año  de  mil  novecientos  ochenta  y  nueve  hasta final del año de mil novecientos  noventa,  la oficina estuvo arrendada a la sociedad Mesdob, de ahí para acá ha  sido    ocupada    por    JUAN    JOSÉ   GARCÍA  hasta  mediados  del  año  noventa  y  seis  por  venta  de  la  oficina  a  la  Contraloría       General      de      la      República”      (Fol. 68 y ss. 4).   

30.  Mediante  diligencia  de  Inspección  Judicial  a  las  Oficinas  de la Aseguradora Colseguros, se obtuvo información  acerca  de  los  títulos  de  capitalización  constituidos por empleados de la  Gobernación  del  Departamento  de  Bolívar, mediante descuentos mensuales por  nómina,   a   favor  de  la  FUNDACIÓN MESDOB (fol. 70 c. No. 4 y anexo 3).   

31.    Los    testigos    VÍCTOR          RAÚL  BARRERA  ALVEAR,  CYRA  TERESA  BUSTILLLO  SALCEDO  y  LUIS  ENRIQUE  CASTRO  ARRIETA,  médicos  de profesión,  manifestaron  que  durante  los  años  1988,  1989 y 1990, prestaron servicio a  pacientes  que  remitía  la fundación MESDOB. El usuario cancelaba el valor de  la    consulta   ($1000   o   $1500)   pero   de   la   entidad   no   recibían  dinero.(Fol..  75, 163 y  164 C. 4).   

Coinciden  también  en  afirmar  que  no  conservan  en  sus archivos el registro de pacientes del año 1989 (los tres los  destruyeron).  Sin  embargo,  en  1994  expidieron  constancias  médicas de los  pacientes  de MESDOB, a solicitud de directivos de la  fundación,    porque    aún   los   conservaban.   

32.  Mediante  Diligencia  de  Inspección  Judicial   a   la   cuenta   corriente   que   el   Senador   JUAN  JOSÉ           GARCÍA  ROMERO  posee  en  el  Banco  Cafetero  de  la  ciudad de Cartagena, se allegaron fotocopias de los cheques en  ella   consignados   durante   los   años   1990,  1991  y  1992  (Fol..     79    y    147    c.    4  anexo).   

33.  SHIRLEY  DEL  SOCORRO  BUENDÍA  CASTAÑO  (fol.  63  c.  5),  LIBIA       BARRERA       SOTO        (fol.       65),      JESÚS  AUGUSTO  PAYARES  CASTILLO  (fol.  67-5),  LUIS  ENRIQUE  BARRIOS  BARRIOS (fol. 70-5), FREDY DEAN JAIME (f. 73-5),  MARÍA  AUXILIADORA  BRUM DE VILLALBA (fol.  075-5), ADALBERTO ENRIQUE ROMERO MORANTES (fl. 86-5), ANGELINA  LÓPEZ DE MEZA (fol. 90 y  ss.-5),      RUBY      ESTHER      ANTONIA     MARIA     ARDILA     HERNÁNDEZ        (Fol..  94  y  ss.-5),  GABRIEL ENRIQUE  GARCÍA ROMERO (fl. 98 y  ss.-5),  LISANDRO  LÓPEZ  PASTRANA  (Fol..  100  y  ss.-5),  LUIS RAFAEL ROMERO ARZUAGA (Fol..   103   y  ss.-5),  CARLOS  EDUARDO  LARIOS  MORA  (Fol..  106  y ss.-5), LIBARDO SIMANCAS  TORRES       (fls.       109       y       ss.),      GREGORIO      GONZÁLEZ   CARRASCAL   (Fol..   111-5),   OSCAR  NICOLÁS     BRIEVA    RODRÍGUEZ  (fls. 114-5), ROBINSÓN    OROZCO    LÓPEZ          (Fol..    117    y   ss.5),   ANTONIO  JOSÉ     ANGARITA  GUTIÉRREZ (Fol..   119),  LUIS  ENRIQUE  BARRIOS  BARRIOS   (Fol..  121  y  ss-5),  RODRIGO  TABOADA  MENDOZA  (Fol..    125   y   ss.-5),   ARTURO   RAFAEL   CASTILLO   PÉREZ          (Fol..   127  y  ss.-5),  JOSÉ    LUIS    CONTRERAS    ARDILA  (Fol..  130  y  ss.-5),  VÍCTOR   RAÚL   RAMOS   ARNEDO  (Fol..  133  y  ss.-5), ALFREDO TABOADA  BUELVAS   (Fol..  135  y  ss.-5),   EMIRO   ÁNGEL  PINTO  PÉREZ (fls. 138 y  ss.-5),    FANNY    ELIZABETH    DÍAZ      AMADOR      (Fol..   140   y   ss-5),   FREDIS   CONTRERAS   ARDILA   (Fol..  142  y  ss.-5),  MADDY  ESTHER  ROMERO    DE   GARCÍA  (Fol..  147  y  ss.-5),  HÉCTOR    ABELARDO  GARCÍA     ROMERO  (Fol..  148  y  ss.-5),  JESÚS  EDUARDO  AMADOR  (Fol..  150  y  ss.-5),  RAFAEL     AGUSTÍN  HERNÁNDEZ    OSORIO  (Fol.. 152 y ss.-5), LUIS  GUTIÉRREZ  GOMES (Declaración por certificación  jurada)   (Fol..  157  y  ss-5),     ÁLVARO  GARCÍA     ROMERO  (Declaración        por        certificación       jurada)       (Fol..  158  y  ss.-5),  JAIME  RAFAEL  BALLESTAS  RICO (Fol.. 160  y  ss.-5), FRANCISCO JOSÉ  RIVERO  CAUSADO (Fol.. 162  y       ss.-5),      LUIS      ALFREDO      COMAS      TORRES      (Fol..  192) y CARLOS VILLALBA BUSTILLO  (Declaración        por        certificación       jurada)       (Fol..  206  y  ss.5), bajo la gravedad  del  juramento  dijeron haber recibido ayudas por la Fundación MESDOB, obtenido  préstamos     del     doctor     JUAN     JOSÉ     GARCÍA  ROMERO,  efectuado  consignaciones  en  las  cuenta bancarias de  éste  o  realizado  ayudas  a  su  campaña  política,  y se ratificaron en el  contenido  de  las  declaraciones  extraproceso  allegadas  en la ampliación de  indagatoria   por   el   doctor  GARCÍA ROMERO.   

34.  Mediante  inspección  judicial  al  apartamento   de  FREDIS  CONTRERAS  ARDILA se obtuvo documentación relacionada con la Fundación MESDOB,  específicamente  del  libro  “Cuenta  y  Razón”  y los relacionados con el  destino  dado  a  cada  uno  de  los auxilios recibidos con cargo al presupuesto  nacional (fls. 201 y ss.).   

35.  Por  auto  de  veinte  de mayo de mil  novecientos  noventa  y  siete,  se  declaró  la clausura del ciclo instructivo  (fol.  236 c. 5), determinación que fue mantenida por la Sala en providencia de  diecisiete de julio siguiente (fls. 350).   

36.  El  31  de agosto de dos mil, la Sala  Calificó  el  mérito  probatorio  de  la  investigación  con  resolución  de  acusación  en  contra  del  doctor             GARCÍA ROMERO, como presunto autor del  concurso  homogéneo  y  sucesivo  de  delitos  de  peculado  por  apropiación,  previsto  en  el  Libro  Segundo, Título Tercero, Capítulo Primero del Código  Penal  (Decreto  100  de  1980,  modificado por el artículo 2° de la Ley 42 de  1982),  decisión que confirmó con auto del 29 de noviembre siguiente. (fls. 47  ss y 194 ss c. 6 Corte).   

LA  ACUSACIÓN   

Se  profirió  tal  decisión  teniendo en  cuenta  que  durante  el  período  examinado  en esta actuación (1989-1991), a  iniciativa   del  procesado  y   con  cargo  al  presupuesto  nacional,  se  incluyeron  diversas  partidas, en monto superior a 150  millones de pesos,  destinadas  a  la  Fundación  para  el  Mejoramiento  de  la Educación, Salud,  Deportes y Obras Públicas “MESDOB”.   

Esos  recursos  ingresaron  a  la  cuenta  corriente  número  1404060-9  del  Banco  Cafetero,  abierta  a  nombre  de  la  fundación,  previa  recomendación  del  doctor JUAN JOSÉ GARCÍA ROMERO   “Parlamentario  ampliamente  conocido  en la ciudad y cliente de este Banco”  (fol. 5 c. 4 Procuraduría).   

A  partir de este suceso, la Sala advirtió  que  la  participación  del  doctor  GARCÍA  ROMERO  en  los hechos materia de  investigación  “…  no  se  limitó,  como  se  sugiere  por  la defensa, al  cumplimiento  de  los  preceptos  de  la  Ley  30  de  1978 reglamentaria de los  auxilios  de  que trataba el artículo 76 de la anterior Carta Política, según  la  cual  solo le correspondía identificar los proyectos y entidades   que  ameritaran  obtener  ayuda financiera de la nación, y, que, en tal medida,  no  debe  responder  por  el  destino  que  éstas  hubieren dado a los recursos  adjudicados,  pues   con  su  intervención  en  la  apertura  de la cuenta  corriente  por  los  funcionarios de MESDOB, empieza a advertirse una injerencia  directa  del  Senador en el manejo administrativo y financiero de la entidad, la  que  se  ve  reforzada por sucesos posteriores que ratifican la trascendencia de  este  acto  revestido  de aparente inocuidad, pero que en realidad corresponde a  uno  de  los pasos que debía cumplir en el propósito de apropiarse en provecho  propio,  en  algunos casos, y ajeno en otros, de los bienes del Estado incluidos  por su iniciativa en el Presupuesto General de la Nación.”   

También tuvo en cuenta la Sala, como hechos  indicadores  debidamente  acreditados  que  revelan  la estrategia especialmente  diseñada  y  finalísticamente  orientada  a  la  apropiación  ilegal  de  los  recursos  oficiales  referidos,  que  la  señora  MADY  ROMERO  DE GARCÍA,   madre   del  parlamentario  acusado  “fue  una  de  las  socias  fundadoras  de  la Fundación MESDOB y su  primera   Presidente,   que  la  señora  MARIA  BRUM  SALOM  fungió  como  Secretaria  de  la citada entidad y era una de las Asistentes del doctor García  Romero  en  el  Congreso  de  la  República, que gran parte de la asignación y  distribución  de  recursos fue hecha a directivos y socios de la fundación sin  el   respectivo   soporte   documental,  y  cuando  éste  existe  evidencia  su  elaboración  mucho  tiempo  después  de  ocurrido  el hecho económico, que la  contabilidad  que  registran los Libros de la Fundación no es clara, completa y  fidedigna,  y  por  tanto  carece de confiabilidad; que dineros de la fundación  aparecen  consignados  en la cuenta del parlamentario;  que con recursos de  esa  entidad  se  llegó  incluso  a  cancelar  los  servicios  públicos de las  empresas  de  la  cual  sus familiares son socios; que existe clara evidencia de  las  relaciones  económicas  y  de  familiaridad  entre  el doctor GARCÍA   ROMERO  y  algunos  de  los  directivos  y socios de la Fundación, y que las explicaciones suministradas por  el  implicado  y  los  miembros de la fundación sobre el origen de los recursos  depositados  en  las  cuentas del procesado o las vinculaciones de éste con los  directivos y socios de la entidad carecen de razonabilidad…”   

Se  dedujo  así  que, de las relaciones de  familiaridad  y  amistad  del acusado con algunos directivos y socios de MESDOB,  surgía  compromiso de responsabilidad del Senador GARCÍA ROMERO, por virtud de  su   conocimiento   directo   de   lo   que   acontecía   al   interior  de  la  fundación.   

La materialidad del delito que se imputa al  acusado  se  dedujo  del  destino que se dio al auxilio de 40 millones de pesos,  recibido  por  MESDOB  el  14 de junio de 1989, pues la entidad a través de sus  directivas      destinó      $35’000.000   para   la  compra  de  unos  vehículos  que  no  ingresaron  a su patrimonio, y tampoco ese monto retornó a  sus arcas.   

Teniendo  en  cuenta las particularidades e  intervinientes  de  esa negociación, en el calificatorio se señaló que: “Si  se   da  en  considerar,  además,  que  los  dos  familiares  del  doctor  JUAN  JOSÉ   GARCÍA  ROMERO,  los  señores CARLOS  GARCÍA   ROMERO   e  IVÁN       ALBERTO      GARCÍA  ROMERO,  así  como el señor  ANTONIO                 FLÓREZ           HERNÁNDEZ  quien  cobró  uno  de los  cheques  girados  para pagar los vehículos presuntamente adquiridos por MESDOB,  figuran  haciendo consignaciones en la cuenta del senador, o girándole recursos  a  éste,  se  establece  nítidamente  la forma cómo fue diseñado el programa  delictivo  en  orden a la apropiación de los recursos oficiales gestionados por  el   parlamentario   cuya  conducta  se  investiga,  en  el  que  aparecen   involucrados  no  solamente  el  imputado  y  los  directivos  o  miembros de la  fundación,  sino  familiares de aquél en un carrusel de operaciones revestidas  de  aparente  legalidad,  pero en realidad orientadas a la efectiva apropiación  de  los  dineros  oficiales…[y]  Si  se  observa, también, que los documentos  allegados  por  la  defensa,  en  los  que  supuestamente se daría cuenta de la  oferta   comercial   de   los   vehículos,  las  promesas  de  compraventa,  el  incumplimiento,  la  transacción extrajudicial, tienen como única fecha cierta  de  su  elaboración  aquella en que se presentaron para autenticación ante una  notaría  de  Cartagena  en  1995,  pues en ninguna otra parte se da fe de haber  sido  suscritos  en  época  anterior  a ella, no cabe menos que concluir que al  igual   que  aconteció  con  las  constancias  médicas  y  educativas,  dichos  documentos  fueron  elaborados  solo  a consecuencia de la investigación por la  Procuraduría,  la  Fiscalía  y  la  Corte  y  con  el  propósito de tratar de  documentar con posterioridad un hecho económico inexistente.”   

También  se  precisó como muestra visible  de  la forma en que los $  40.000.000.00  fueron apropiados de manera ilícita, el hecho de que con base en  dichos  recursos  la  fundación  hubiere  girado entre otros, el cheque número  5280092  por  la  suma  de  $89.440.00 a favor de la Electrificadora de Bolívar  (fol.  61  carpeta  10),  para  cancelar  el servicio de energía de la sociedad  COMEXAGRO  (fol.  151  carpeta  17), empresa de la cual son socios hermanos  del  doctor  JUAN JOSÉ GARCÍA ROMERO, y que se encuentra ubicada en la Oficina  1801  del edificio Concasa. “Ello tiene trascendencia si se toma en cuenta que  la  fotocopia  del  “contrato de arrendamiento” suscrito entre ESTELA SOTELO  DE  GARCÍA  y MESDOB se  refiere  a  la oficina 1802 como aquella que ocupó la Fundación en el Edificio  Concasa (fls. 136 y ss. cno. 1 Fiscalía).”   

Igualmente, en orden a precisar  el  destino ilícito dado a los  dineros  oficiales  recibidos por la Fundación, se relacionaron algunos cheques  que  con  cargo  al  auxilio  referido,  fueron girados a familiares del Senador  GARCÍA  ROMERO,  así  como  a  empleados  y directivos de MESDOB, sin que obre  ningún  medio contable que soporte las erogaciones. Entre otros, se cita a ARIS  JIMÉNEZ  VERA, tesorero  de  la  fundación,  RODRIGO TABOADA (presidente), MARÍA BRUM SALOM (secretaria  de   la   entidad   y   Asistente   del   procesado  en  el  Senado)         e         IVÁN    GARCÍA   ROMERO   (primo   del  acusado).   

Las explicaciones que el procesado ofreció  para  justificar el origen lícito del dinero consignado por esas personas en su  cuenta  personal,  sirvió  también  como  medio para inferir la existencia del  punible  que  se le imputa, pues surge contrario a la naturaleza de los negocios  sostener,  por  ejemplo,  que  la  consignación  realizada  por RODRIGO TABOADA  MENDOZA     el     14     de     agosto     de     1989    por    $3’360.000,  corresponden  al alquiler  de  un  buldózer  de  su  propiedad,  porque  “Sostener  que  ALFREDO TABOADA  BUELVAS,  entregó  el  dinero  correspondiente  al alquiler a JUAN JOSÉ           GARCÍA  TABOADA (el administrador del  buldozer,  según  palabras del procesado), y que éste, a su vez, hizo lo mismo  a  RODRIGO  TABOADA  MENDOZA,  precisamente  el  Presidente  de Mesdob, para que  procediera  a  hacer  la  consignación en la cuenta del senador, es afirmación  poco  creíble  si  se considera que todo este recorrido habría podido obviarse  desde   el  primer  momento,  si  es  que  en  verdad  los  dineros  consignados  correspondían  al aludido concepto, pues de ser así, no resulta entendible que  en  dicho  trámite  tuviera  que  intervenir el presidente de la Fundación que  manejó   los   recursos   económicos   asignados   por   el   senador  García  Romero.”   

“Este  mismo esfuerzo en procura de hacer  coincidir  con  negocios privados los dineros consignados por los miembros de la  fundación  MESDOB  en  la cuenta corriente del senador, se aprecia cuando se le  cuestiona  por  la consignación de $ 200.000.00 en efectivo, realizada el 17 de  agosto  de 1989 por RODRIGO TABOADA MENDOZA, al aducir que tal cifra corresponde  a   los   préstamos   que   afirma  haber  efectuado  a  ANGELINA  LÓPEZ  DE  MEZA  y  MARIA BRUM SALOM,  quienes,  según  el  investigado,  al  devolver  los  recursos,  los entregaron  precisamente  al Presidente de Mesdob para que éste los consignara en la cuenta  del   doctor   GARCÍA  ROMERO,   lo  cual  riñe  con  la  lógica  de  los  negocios  regidos  por  la  transparencia.”   

La   Corte   negó   credibilidad  a  esa  afirmación  porque  las  supuestas  deudoras,  para  consignar en la cuenta del  Senador,  no  necesitaban  recurrir  a  la  intermediación  de  RODRIGO TABOADA  MENDOZA,  pues  en  el  expediente  obran  documentos   en  los que figuran  realizando esa clase de transacciones.   

A  similar conclusión arribó en   relación   con   la  consignación  que  por  $8’000.000   hizo  el  mismo  TABOADA  MENDOZA  el  7 de marzo de 1990, frente a la cual el procesado manifestó que se  trataba  de dineros donados por su padre, JUAN JOSÉ GARCÍA TABOADA,  para  financiar  la campaña política de ese año, pues, de un  lado,  la  justificación  resulta insuficiente para desvirtuar que esos dineros  procedían  de  los  recursos oficiales recibidos por la fundación y, por otro,  porque  no  logra  entenderse  cómo  el  papá  del congresista debía acudir a  intermediarios,  precisamente  directivos de MESDOB,  para hacer una donación como la anunciada.   

Se señaló en el  calificatorio  como  elemento  que  refuerza  el  argumento  de  que los dineros  consignados  por  los  directivos de la fundación en la cuenta del investigado,  provienen  de  los recursos oficiales “… el hecho de que en fecha anterior a  la  consignación  por  $ 200.000.oo, Rodrigo Taboada Mendoza [cobró] el cheque  número  5336095  (fl.  84 carpeta 10) girado por igual suma en favor de ROBERTO  MARDACH  SEBA, lo cual demuestra, la estrategia especialmente diseñada en orden  a  lograr  la  ilícita  apropiación de los dineros oficiales, y consistente en  llevar  a  cabo  un  proceso  de  triangulación  en  la emisión y cobro de los  cheques   para   posteriormente   disponer  de  dichos  recursos  siguiendo  las  orientaciones del gestor de los auxilios en el Congreso.”   

De igual modo, se  dedujo  la  existencia  de  la  conducta  de  la poca credibilidad que ofrece la  afirmación   del   procesado,  según  la  cual  el  tesorero  de  la  fundación FREDY DE JESÚS CONTRERAS ARDILA, cumplía también  el  encargo  de  recaudar dineros de alquiler de maquinaria, pues a pesar de las  declaraciones  extra  proceso que en ese sentido aportó la defensa “… es lo  cierto   que  el  señor  CONTRERAS  ARDILA  de  los  recursos  oficiales  administrados  por  la Fundación, cobró cheques girados a  él  por  la  entidad,  o  endosados por sus aparentes beneficiarios,     en     la     significativa     suma     de    $51.240.000.00,       lo   cual,   valorado   en   un   plano   de   razonabilidad,   le  permitía              contar   con  sumas de origen oficial suficientes para consignarlas en la  cuenta  del procesado o en la que le indicara, cuando éste quisiera disponer de  ellos, como en efecto así lo hizo.”   

El  aspecto  objetivo  de  la  conducta  se  dedujo,  también,  de los libros y documentos de contabilidad aportados por los  directivos  de  MESDOB,  pues  se trata de elementos  probatorios que no ofrecen confiabilidad  según  se  precisó  en la pericia que los examinó,  salvo en lo atinente al ingreso efectivo de dineros oficiales a  la fundación.   

Para  la  demostración  de  este    aserto,    se   tuvo   en   cuenta   “…   cómo,  mientras  al  folio  39  del  libro  de la contabilidad de  Mesdob  se  registra que el cheque 5363836 fue girado el 22 de agosto de 1989 en  favor   del   Colegio   Fernández   Bustamante  por  la  suma  de  $944.100.00,  supuestamente  para  cubrir  algunas  becas  educativas,  dicho  instrumento  en  realidad  fue  girado  en  favor  de Amparo Severiche, siendo endosado por ésta  para     su     cobro     al     socio    de    la    Fundación    ASDRÚBAL    PACHECO    DÍAZ  quien  lo  hizo  efectivo  (fl.  103-4  Proc.),  lo  cual patentiza que el documento soporte de la operación que  corre  a  folios  97  de  la carpeta 18, en donde supuestamente se acreditan los  giros  hechos con base en el auxilio obtenido por la suma de $ 26.753.000.00, no  revela  el  verdadero  destino dado a los recursos de  origen oficial.”   

De   igual   modo   que:  “…            mientras  en  el  referido  libro  figura  que  el  cheque número  5455628,  girado  el  10 de agosto de 1990 por la suma de $9.560.000.00 en favor  de  Fredis Contreras Ardila, Tesorero de la Fundación MESDOB (fl. 152-4 Proc.),  en  los  documentos  allegados  por los directivos de la Fundación se establece  que   dicho  título  no  solamente  figura  relacionado  en  la carpeta 11  referente  al  auxilio  por $10.000.000.00, sino que del mismo instrumento se da  cuenta  a folio 8 de la carpeta 21, para soportar el destino dado al auxilio por  la  suma  $  8.000.000.00  otorgado  a la Fundación, lo cual evidencia que a un  mismo   título   valor   se   le   pretende   atribuir   doble  posibilidad  de  origen.”   

Y    otra  muestra más a  la  que  se atendió, representativa  de  la  manera como se fue produciendo la paulatina apropiación de los recursos  originados   en   el   presupuesto  Nacional  “…  se  encuentra  en  el  cheque número 5590820 por la  suma  de $ 50.000.00 girado el 30 de agosto de 1991 (fl. 60 carpeta 16)  en  favor  de  MARTHA  LUCIA ORTIZ, conforme en igual sentido se informa en el libro  de   Contabilidad  (fl.  56)  pues  al  establecer  el  destino  final  de  este  instrumento  se  obtiene  que  el  mismo  fue  consignado en la cuenta corriente  número  008-06279-6 del Banco Unión Colombiano, a nombre de PIEDAD ZUCCARDI DE  GARCÍA, precisamente la  esposa  del  Senador  cuya  conducta  se  investiga, con lo cual la apropiación  típica     del     delito    de    peculado    surge    manifiesta.”   

De  esa  manera, en torno a la realización  del  punible,  en  el  calificatorio  se precisó  que: “… gran  parte  de  los dineros oficiales incluidos en el presupuesto  nacional      por      iniciativa      del      doctor     JUAN     JOSÉ           GARCÍA  ROMERO  y  canalizados  hacia  MESDOB,   fueron  paulatinamente  retirados  del  sistema  financiero  donde  se  encontraban,  mediante cheques girados por los señores RODRIGO TABOADA MENDOZA,  FREDIS  CONTRERAS ARDILA y CECILIA BUELVAS OLIVERA, directivos de la Fundación,  en  favor  de  ellos  mismos,  de  interpuestas personas, o de otros miembros de  MESDOB,  sin  acreditar  la  justificación  del  gasto. Posteriormente, una vez  lograda   la   efectividad   de   los   títulos   valores,  mediante  endoso  o  consignación,  se  procedía  a diluir el origen mediante consignaciones en las  cuentas  corrientes  del Senador, las sociedades de las que éste formaba parte,  su  familia  cercana,  o  de los directivos de la Fundación para retornar luego  los  dineros  al gestor de los aportes o a quien éste indicara, y solo después  de   haber   sufrido   un   proceso   de   depuración  respecto  de  su  origen  oficial.”   

En virtud de ello, dijo la Corte, es como se  explica  que  “CECILIA BUELVAS OLIVERA, Tesorera de  MESDOB  y titular de la cuenta corriente número 410-02618-1 abierta en el Banco  del  Estado  sucursal Cartagena, resulte girando recursos a GABRIEL GARCÍA  ROMERO  (fl.  219,  222, 228,  235    Anexo   original   2)   y   JUAN   JOSÉ  GARCÍA ROMERO (fl. 224) para solo mencionar algunos  casos  ilustrativos  de  la  forma  en  que  se  diseñó y ejecutó el programa  delictivo,  siendo significativo el cheque número A6987202 girado el 4 de abril  de   1990   en  favor  de  ANTONIO  FLÓREZ       HERNÁNDEZ  (quien  como  se  recordará  cobró  uno de los cheques con que  supuestamente  se  pagó  uno  de  los  vehículos adquiridos por MESDOB), luego  éste  endose  el  instrumento y lo cobre finalmente RODRIGO TABOADA MENDOZA. De  esto  surge  inmediatamente  una  pregunta:  Cuál  la  razón para acudir a tal  procedimiento  si  la  intención  era  entregar  el  cheque  a  Rodrigo Taboada  Mendoza,  compañero de oficina, y también miembro y directivo de MESDOB?   La  respuesta  no podría ser más obvia: establecer obstáculos probatorios que  impidieran  determinar  el  origen  oficial de los recursos girados.”   

De  estos hechos  indicadores,   debidamente   demostrados,  dada  su  pluralidad,  convergencia,  congruencia  y  fuerza  persuasiva,  se establece la  efectiva  realización  de  la  conducta  atribuida al doctor JUAN JOSÉ GARCÍA  ROMERO  (art.  133  D.  100/80, modificado por el artículo 2° L. 43/82) “…  pues  fue  precisamente  la  condición  de  Senador  de la República la que le  permitió  al  sindicado,  tomar  la  iniciativa  de  incluir  en el Presupuesto  Nacional  las  partidas que luego irían a parar a su  patrimonio,  o al de personas o entidades que de antemano señalara, disponiendo  de  los  recursos  como si fueran propios, previo el trámite de giro del erario  estatal a la Fundación Mesdob.”   

La  modalidad  del  peculado  imputable  al  doctor  GARCÍA  ROMERO,  precisó  la  Corte,  es  la de apropiación (art. 133  C.P.),  realizada  en  concurso  (art.  26  Ib.),  y consistió en apropiarse de  dineros  del  erario público, en cuantía que, con criterio de provisionalidad,  se   totalizó   en   ciento  dieciocho  millones  doscientos  cinco  mil  pesos  ($118’205.000)  “…  correspondientes  a  la  sumatoria  de  los auxilios  otorgados  a  la  Fundación  Mesdob  con  cargo  al  Presupuesto  General de la  Nación,  y  consignados  en  la cuenta corriente de ésta en el Banco Cafetero,  identificada  con el número 140-40460-9, por valores de $ 40.000.000.00 (fl. 88  cno.  4 Proc.), $ 26.753.000.00 (fl. 97-4 Proc.), $10.000.000.00 (Carpeta 13), $  2.000.000.00  (carpeta  20), $8.000.000.00 (Carpeta 21),  y $ 31.452.000.00  (carpeta  22),  pues  la  documentación  allegada  para sustentar los registros  contables  de  los  movimientos  financieros  llevados  a cabo para utilizar los  recursos  oficiales, carecen de confiabilidad, entre otras muchas razones,   por  no  haber  sido  levantados  concomitantemente  a la realización del hecho  económico  y aún si se consideraran creíbles las declaraciones allegadas para  presuntamente  soportar  el  recibo  de  los  dineros,  tampoco  ello  lograría  desvirtuar  la  realización  del  delito imputado al parlamentario.”   

En  relación  con  el   auxilio  de  $   37’000.000,  consignado  a MESDOB el 24  de   enero  de  1992   (fl.  176-4  Proc.),  se  estableció  que  no hacía parte del objeto del ilícito por el que se procede,  toda    vez   que   la   documentación   recaudada  en  el expediente, indica  que   dichos  recursos  se  utilizaron  en  la  construcción  de un puente, un  alcantarillado,  conductos  de  agua,  acometida  e  instalación  eléctrica  para  el  matadero municipal, sin que exista evidencia  sobre la  ilícita apropiación de dichos recursos.   

En  suma,  se  precisó  en  el  proveído  calificatorio  “El  Doctor García Romero realizó  el  delito  que se investiga, tantas veces como auxilios oficiales por las sumas  de   $  40.000.000.00  (fl.  88  cno.  4  Proc.), $ 26.753.000.00 (fl. 97-4  Proc.),  $10.000.000.00 (Carpeta 13), $ 2.000.000.00 (carpeta 20), $8.000.000.00  (Carpeta  21),   y $ 31.452.000.00 (carpeta 22)  fueron depositados en  la  cuenta  corriente  de  la  Fundación  Mesdob, de donde fueron apropiados en  provecho  particular,  en  términos del artículo 26 del Código Penal sobre el  concurso  de  hechos punibles. La manera como se sucedieron los hechos indica la  existencia  de  acuerdo  entre  él  y  los  integrantes  de  la Fundación para  gestionar   ante   el   Congreso  las  partidas  presupuestales  suficientemente  identificadas,  con  el  compromiso adquirido, consistente en que parte de ellas  le  fueran  entregadas por los miembros de la Junta Directiva, socios o personas  ajenas   a  la  entidad  pero  beneficiarias  de  ayudas  económicas,  mediante  consignaciones  en  la  cuenta  corriente  que  el Senador posee en la ciudad de  Cartagena,  o  pagos  a  las  que  éste  indicara, siendo este el procedimiento  utilizado       para       la       apropiación       de       los      dineros  públicos.       

En  cuanto  a la  antijuridicidad      de      la     conducta  desarrollada  por el doctor García Romero, se  precisó que con la apropiación de  bienes   del   Estado,  destinados  a  empresas  o instituciones de utilidad social, no solo se dejó de  cumplir     la  finalidad  trazada  por  la  constitución y la ley que creó los auxilios, sino  que  se  produjo un notable detrimento al presupuesto oficial, y de contera, sin  mediar  causal  de permisión alguna, se afectó el bien jurídico que por medio  del  tipo  realizado  la  ley  busca  tutelar,  puesto que con el comportamiento  objeto  de  investigación  se  lesionó  gravemente el deber funcional de   moralidad  que  debe  regir  los  actos  de los servidores públicos  en el  manejo  de  caudales  oficiales,  resultando  así  debilitados  los  valores de  credibilidad,  prestigio  y  rectitud  que  para  los  asociados  representa  la  administración pública.   

Y,  en  punto  de  culpabilidad, que el Senador conocía el  origen oficial de los recursos que  fueron  otorgados  a  la Fundación Mesdob, pues él mismo los gestionó ante el  Congreso   de   la   República   para   ser   incluidos   en   el   Presupuesto  Nacional. Sin embargo, no  tuvo  la  menor  muestra  de  decoro  para  apropiarse  de  ellos  con la eficaz  colaboración  de  la  Junta Directiva y socios de la  entidad,           de          manera      que      actuó   con   pleno   conocimiento  y  conciencia  del  carácter  delictivo  de  su  comportamiento,  pues  no  de  otra manera se entiende el rol  desempeñado  por  él para la adjudicación de los recursos a la Fundación que  supuestamente  los destinaría al cumplimiento de los objetivos señalados en la  ley  que los creó, dineros que a la postre alimentaron el patrimonio del gestor  y  otra  de  personas  particulares,  en  cumplimiento  del  plan preconcebido para su apropiación.   

Por  último,  acerca de circunstancias que  pudieran  afectar  la  punibilidad  de la conducta atribuida al acusado, la Sala  precisó  que lo favorece la genérica de atenuación  prevista  por  el  artículo  64-1  del  Código  Penal,  pues  no  obra  en  el  expediente   constancia  de  haber  sido  procesado  o  sentenciado  por la  realización      de     conductas     definidas     como     delito.   

No  obstante,  la   circunstancia  bajo  la  cual  desarrolló  el  comportamiento              “con la participación de familiares  y  amigos  para diluir así la prueba del delito y la utilización de múltiples  movimientos  financieros, revestidos de aparente legalidad, demuestra el diseño  previo  de  la  ejecución  del  hecho  por el cual se le convoca a responder en  juicio  criminal  y haber actuado con la complicidad de otros, indicándose así  acreditadas  en  su contra las circunstancias genéricas de agravación punitiva  previstas   por   el  artículo  66  ordinales  4  y  7  del  C.  P.”   

Además  “La  posición  de  Senador de la República, sin lugar a dudas comporta preeminencia  en  el  medio  social, en el cual se ubica el procesado, quien no obstante haber  tenido  el deber moral de actuar con transparencia y buen ejemplo en su conducta  pública  y  privada,  hizo  caso  omiso  del  privilegio  otorgado de servir de  representante  de  la  Sociedad  en  el  Congreso de la República  y   utilizó  su  alta investidura para fines ilícitos de contenido económico, con  lo   cual   resulta   acreditada  la  circunstancia  genérica  de  agravación,  establecida  por  el  ordinal  11  del  artículo 66 del Estatuto Punitivo.”   

PRUEBAS PRACTICADAS EN EL JUICIO  

En la etapa de la causa, la Corte ordenó y  se allegaron los siguientes medios probatorios.   

1. Dictamen pericial ordenado con el fin de  precisar los siguientes aspectos.   

1.1.  Previa  revisión,  evaluación  y  procesamiento  de  la  información  contenida en los documentos que obran en el  proceso,  realizar  un  estado  de  origen y uso de los recursos financieros que  alimentaron  el patrimonio de la Fundación MESDOB durante los años 1989 a 1991  y qué destinación se dieron a los mismos.   

En torno a este punto, el dictamen señaló  que  la  documentación  allegada  al proceso no cumple con las cualidades de la  información  contable  exigidas por el Decreto 2649 de 1993, el cual reglamente  la  contabilidad  en  el País, pues la que se aportó “… para justificar el  ingreso  y  desembolso  de  los  auxilios  por  parte  de  la Fundación…. Por  concepto  de  ayudas  médicas  o educativas no fueron reconocidos contablemente  durante  el  período en que se realizaron, esto es, no se puso en práctica una  contabilidad  por  el sistema de causación… ni se observaron los principios o  normas  de  contabilidad  generalmente  aceptadas  en  Colombia…  entre muchas  razones  por  carecer  de  libros  oficiales  de  contabilidad…  por  no estar  informada  con una adecuada clasificación para efectos contables y por no estar  respaldada  por  comprobantes de contabilidad que asienten en orden cronológico  el  ingreso  y  desembolso  de  los  recursos  dinerarios  que constituyeron los  auxilios.”   

Precisó  el  perito que no se advierte la  existencia  de  estados financieros de propósito general de la fundación, como  balance  general  y  estado  de  resultado,  de  manera  que “… no  es  posible  realizar  un  Estado  de Origen y Uso o Estado de  Fuente  y  Aplicaciones  en  las  transferencias  corrientes desplegadas por los  administradores  de  la  Fundación  MESDOB,  en  vista,  que  no se conocen los  valores  netos  de  los  recursos  líquidos  que  debieron haber constituido el  Capital de Trabajo…”   

En cuanto a la procedencia de los recursos  que  alimentaron la cuenta de la entidad en el período indicado, individualizó  los  recursos  provenientes  del  Presupuesto  Nacional,  a través del Fondo de  Desarrollo  Comunal  (auxilios  por  $40’000.000,  girado  el 14 de junio de  1989;   $10’000.000,  girado  el  3  de  agosto de 1990; $8’000.000,  girado  el  17  de  julio de 1990, y por $2’000.000, girado el 3 de agosto de  1990),  y  del  Ministerio de Desarrollo Económico  ($26’353.000,   consignado   el   9   de   agosto   de   1989,  y  por  $31’452.000,  consignado el 15 da agosto de 1990).   

A  pesar  de  la ausencia de información  razonable  que  permitiera  una idea sobria y ponderada acerca de las donaciones  de   efectuada  por  particulares,  el  perito  examinó  documentos  que  daban  información  sobre  el  particular, referidos a donaciones canalizadas mediante  la  rescisión  de  cédulas de capitalización de la compañía Colseguros, que  diversos  funcionarios  de la Gobernación de Bolívar, adquirieron en beneficio  de MESDOB, tema frente al cual precisó:   

“… es menester señalar que una vez se  surtió  la  deducción de recursos dinerarios a los antes mencionados a través  de  la  pagaduría  de  la  Gobernación  de  Bolívar, los representantes de la  Fundación  MESDOB  durante  el  mes  de marzo de 1990 rescindieron los títulos  pagados  por  las personas arriba mencionadas, recibiendo como contraprestación  196  cheques  girados  por  el  establecimiento ASEGURADORA COLSEGUROS S.A., los  cuales  fueron consignados en la cuenta corriente 140-40460-9 del Banco Cafetero  habilitada  por la anotada Fundación…” de la siguiente forma: el 2 de marzo  $5’581.600  representados    en    88    cheques;   el   5   de   ese   mes   $7’368.476, en 85 cheques; el día 9  siguiente  $1’000.000,  en  dos  cheques; el 15 del mismo mes $55.063, correspondientes a dos cheques; y  el     29     de     marzo     $1’350.397, por consignación de 19 cheques.   

1.2.  De  acuerdo  con los documentos del  proceso  y  sus  anexos,  determinar  si  los libros y registros de contabilidad  llevados  y  aportados  por  la Fundación MESDOB, relacionados con los auxilios  incluidos  en el Presupuesto Nacional a iniciativa del doctor JUAN JOSÉ GARCÍA  ROMERO,  son completos, claros y fidedignos, obedecen a criterios de integridad,  objetividad,  oportunidad, razonabilidad y verificabilidad, y si cumplen con los  principios y normas legales que rigen la contabilidad.   

En armonía con la respuesta anterior, el  perito  señaló  que  la  documentación  allegada  al proceso con el objeto de  justificar  el  ingreso  y  desembolso  de los auxilios por parte de MESDOB, por  concepto  de  ayudas  médicas y educativas, no fueron reconocidos contablemente  durante    el    período    en   que  se  realizaron,  es  decir,  que  no  se  puso en práctica una  contabilidad  por  el  sistema  de causación, ni se observaron los principios y  normas de contabilidad generalmente aceptadas en Colombia.   

1.3  Se solicitó, además, al perito que  señalara  si,  de  acuerdo con los registros contables de la Fundación MESDOB,  es   posible  establecer  el  real  destino  de  los  recursos  económicos  del  Presupuesto  Nacional  y  si  los mismos cumplieron el objeto establecido por la  Constitución y la ley, por entonces vigentes.   

Los escasos registros contables aportados  por   las   directivas   de   MESDOB,   indica  la  pericia,  impiden establecer en toda su magnitud el  destino  de los auxilios. La documentación que soporta el recibo de los dineros  por  parte  de  los  beneficiarios,  corresponde  a un conjunto de constancias y  certificados   expedidos   por  personas  que  prestaron  servicios  médicos  y  educativos  a  esos  beneficiarios, así como a declaraciones extrajuicio “…  información  esta  que  carece  de  soportes  adheridos  a  los comprobantes de  contabilidad  respectivos,  comprobantes  de  contabilidad debidamente numerados  cronológicamente,  registros  o  asientos en libros  oficiales  de contabilidad utilizando el Sistema de  Causación    contable    y   a   la   elaboración   de   Estados   Financieros  respectivos.”   

Sin     embargo,     los  registros  contables  del  Libro  Auxiliar  de  Bancos de la  cuenta    140-40460-9   y   los   extractos   bancarios   del   Banco   Cafetero  “…  acreditan  el desembolso del dinero a favor  de  personas  que  al  parecer fueron beneficiadas con auxilios otorgados por la  Fundación  MESDOB  por  diferentes  conceptos  o ayudas económicas.”   

En relación con el destino que se dio a  los  recursos  oficiales,  con  base  en los registros contables, indicó que la  fundación  los  destinó  para  sufragar  ayudas  médicas,  pago  de  auxilios  educativos,  adquisición  de  medicamentos,  patrocinio  de equipos deportivos,  dotación   de  un  jardín  infantil  y  ayudas  a  municipios del sur del Bolívar, entre otros conceptos.   

1.4.  El  perito, además, relacionó el  nombre  de  los  socios  y  directivos  de  la Fundación MESDOB, que resultaron  beneficiados  con  recursos económicos provenientes del Presupuesto Nacional, a  través  de  los  diferentes  auxilios  tramitados  por el doctor GARCÍA ROMERO  (fols. 462 a 470 c. 7 Corte)   

1.5.  De igual modo, elaboró un listado  de  los  beneficiarios  de  las  ayudas,   identificándolos  con  nombre  y  número  de  cédula,  con  indicación  de  la  forma  como se realizó el pago  y  de  las  relaciones  que  pudieran existir entre  aquellos,  la  personas  o  personas que los hicieron efectivos y los miembros o  directivos  de la fundación. El listado obra en los folios 17 a 55 y 59 a 217 c  9 Corte).   

1.6  Relacionó, además, las donaciones  presuntamente  efectuadas  por personas o entidades particulares a la Fundación  MESDOB, durante el período 1989 a 1991.   

Para  el  año 1989, dijo el experto, no  obra  en  el  proceso  información  documental  relacionada  con los aportes de  particulares ni con su distribución.   

Del  año  1990 relacionó las supuestas  donaciones,  recibidas  durante  los  meses  de  enero,  marzo, abril, octubre y  noviembre,   por  un  total  de  $35’553.724,  y  precisó  que  según la documentación aportada, se  distribuyeron   recursos   por   $35’235.756 a 148 beneficiarios.   

En  el  año  1991, se habrían recibido  $21’477.848  y  se  distribuyeron   recursos   por   $21’701.795   

1.7   De   otro   lado,   para   responder   si   es  posible  diferenciar  los  registros  contables  provenientes de aportes estatales de los  particulares,    lo    hizo    de    la siguiente manera.   

1.7.1   Los  documentos  allegados  al  proceso,  no  constituyen  a  la  luz de los requisitos contables, comerciales y  tributarios,    soportes   que   sean   plena   prueba   de   una   contabilidad  formal.   

1.7.2 No obran en el proceso comprobantes  de  ingreso  o  comprobantes  de contabilidad, que soporten las consignaciones y  que especifiquen los recursos recibidos de particulares.   

1.7.3  En el libro de Cuenta y Razón de  la  fundación, no aparece una cuenta destinada al registro de donaciones “…  y  por  tanto  no  se  encuentran  contabilizadas  las  partidas que dicen haber  aportado  las  personas  a la Fundación MESDOB y lo afirmado en el contenido de  las  declaraciones  extra  proceso  ante  Notario,  en  el  año  2001…  estas  cantidades    al    sumarlas    totalizan    un    valor    de   $12’805.000.”   

En  síntesis, señaló, como no existen  registros   contables,   no   se   distinguen   los  dineros  oficiales  de  los  particulares. (fol. 135 c. 10 Corte).   

1.8.  De  igual  manera,  absolvió  el  siguiente  interrogante:  “Si  de  acuerdo con el  procedimiento   seguido   para   la  efectividad  de  los  cheques,  se  observa  coincidencia  entre  el  beneficiario  de  cada  uno de los pagos efectuados con  origen   en   los   dineros   oficiales,  los  libros,  registros  y  documentos  contables.”   

La  respuesta a esta pregunta se emitió  desde  dos  perspectivas:  los  pagos  realizados  mediante cheque, y los que se  efectuaron  en  efectivo,  cada  uno  de  los  cuales  resume  en  el  siguiente  cuadro:   

Auxilio   

Parlamentario $            

Pagado  ($)             

En   

Efectivo ($)            

En   

Cheque ($)  

40.000000             

40.001.816             

33.900.000             

6.101.816  

26.753.000             

26.685.543             

0             

26.685.543  

8.000.000             

7.999.200             

3.697.625             

4.301.575  

31.452.000             

31.456.226             

22.410.000             

9.046.226  

10.000.000             

10.050.000             

7.198.978             

2.851.022  

2.000.000             

2.015.710             

0             

2.015.710  

118.205.000             

118.208.495             

67.206.603             

51.001.892  

En  relación  con  los pagos realizados  mediante  cheque,  estableció  que  un  gran porcentaje de los títulos, no fue  cobrado  por  el  beneficiario,  es  decir,  no coincide o no se pudo establecer  quién  fue  finalmente  la persona favorecida con el auxilio. (fol. 137 y 174 y  ss c. 10 Corte).   

Agregó,  además,  que  “Sobre  los  beneficiarios  finales  de  los cheques, se estableció que 17 personas cobraron  55  cheques  por  valor  de  $93.922.360,  equivalentes  al 79.46% del total de los recursos…” Dentro  de  ese  grupo  se  identifican:  ARIS  JIMÉNEZ  VERA, RODRIGO TABOADA MENDOZA,  STELLA  SOTELO  DE GARCÍA, WISTON BOWIE, JAVIER CORRALES VILLEGAS, LUIS ALFREDO  GÓMEZ    TORRES,    ANTONIO    FLÓREZ    HERNÁNDEZ    y    FREDIS   CONTRERAS  ARDILA.   

Acerca   de  los  pagos  en  efectivo,  continúo  el  perito,  según   los  soportes que se allegaron al proceso,  asciende  a la suma de $67.206.603, que equivale al 56.86% de los auxilios, y se  caracterizan  porque:  no  están relacionados en el Libro de Cuenta y Razón, y  porque  los  documentos  allegados  como  soporte  de  los pagos, no sirven como  plena   prueba  contable,  para  precisar  el  destino final de los dineros  entregados a los beneficiarios.   

1.9 En el dictamen también se absolvió  la  siguiente  pregunta:  “Si  de  acuerdo con la  información  recaudada  en  el  expediente,  las  consignaciones realizadas por  socios,  directivos  o  beneficiarios  de  los  recursos oficiales canalizados a  través  de  la  Fundación  MESDOB,  en la cuenta del doctor JUAN JOSÉ GARCÍA  ROMERO,  o  personas  vinculadas  a  éste,  se  puede establecer si tienen o no  origen en los auxilios oficiales…”   

Al respecto, el perito señaló que se le  cancelaron  los  cheques 55603 del 5 de marzo de 1990 por valor de $5.580.000, y  55604  del  6  de  marzo  por valor de $7.300.000, girados a CECILIA BUELVAS; el  primero  endosado y cobrado por FREDIS CONTRERAS, quien consignó el efectivo en  la    cuenta   del  procesado.   El   segundo   consignado   en   la   cuenta   del  doctor  GARCÍA  ROMERO.   

En forma adicional, precisó, aparece una  consignación   por  $8.000.000  realizada  el  7 de marzo por RODRIGO TABOADA, y otra por $1.000.000  del  día  9 siguiente, por uno de sus asistentes en  el Congreso   

En  relación con esta consignación, se  aprecia  que  la  fundación  giró  a  CECILIA BUELVAS OLIVERA un cheque por el  valor  referido,  el cual endosó a LUIS ALFONSO MOGOLLÓN SEBA, asistente en el  Congreso  del  doctor  GARCÍA ROMERO y, curiosamente, el mismo día (09-03-90),  en   la   cuenta   del   acusado   se   recibió   una   consignación   de  ese  monto.   

Teniendo en cuenta el saldo que tenía la  fundación  al  iniciar  el mes de marzo de 1990 ($17946.66), que en el período  recibió  consignaciones por $15.300.573 ($5.581.700 el 2, $7.368.467 el día 5,  $1.000.000  el 9, y $1.350.397 el 29), y que los cheques 55603 y 55604, aparecen  registrados  en  el extracto bancario el doctor GARCÍA ROMERO el 6 de marzo, el  perito  consideró  que  los  dineros  correspondientes a esos títulos valores,  girado    por   MESDOB   “…se   originan   por  consignaciones  de recursos de cédulas de capitalización de Colseguros y otros  recursos aportados por particulares.”   

Y, además, que no se puede establecer si  los  socios, directivos o beneficiarios de los recursos oficiales, aparte de los  mencionados,  consignaron  recursos  originados  en los dineros oficiales en las  cuentas  bancarias  del doctor JUAN JOSÉ GARCÍA ROMERO. Lo anterior, porque en  los  comprobantes  de  consignación no se aprecia el nombre del depositante, no  se  cuenta  con la totalidad de los cheques depositados, y porque las fotocopias  analizadas no son legibles, nítidas ni completas.   

1.10 De otra parte, para responder si se  puede  establecer  que  de los auxilios examinados, haya ingresado dinero en las  cuentas  del  doctor  JUAN JOSÉ GARCÍA ROMERO, de sus familiares, allegados, o  en  las  de  los directivos o empleados de MESDOB, el dictamen estableció   que  la  documentación  aportada es insuficiente para absolver el interrogante.  Sin  embargo  “Es  importante resaltar que directivos de la Fundación… como  el  caso  de  Rodrigo  Taboada,  Aris  Jiménez  y  Fredis  Contreras  Ardila, y  familiares  del  doctor Juan José García Romero, como la señora Stella Sotelo  de  García  e  Iván  Alberto  García  Romero,  figuran  como beneficiarios de  recursos   provenientes  de  los  auxilios  parlamentarios,  presentados  en  la  respuesta  al  punto  2.19.7  y  en  el  cuadro Anexo No. 3” (fol. 197 c. 10).   

1.11   Acerca  de  la  devolución  de  $35.500.000  que  giró  MESDOB por la supuesta compra de vehículos, el estudio  precisó       que      la      ‘devolución’  no  se  hizo  en  caja o bancos, de manera que no obra registro  contable  del  ingreso  de ese dinero. Además, según la información aportada,  relacionada  con este hecho, no coinciden las fechas  de  los  comprobantes  de ingreso y las fechas del cobro de los cheques, con las  que   se   incorporaron   al   Libro   de   Cuenta   y   Razón   los  referidos  ingresos.   

1.12  En  relación  con  los  auxilios  educativos,  el  dictamen  precisó  que  no  obran  soportes de los recursos al  parecer  cancelados y tampoco se evidencia que se hubiera establecido límite al  monto de esa clase de ayuda.   

Entonces,  tuvo  en  cuenta el valor del  salario  mínimo  de  1989  y  1990,  para  referir  que  “… el monto de los  auxilios  otorgados  se  presenta  en  rango  de  6,09 y 18.43 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  para la época, por lo tanto, no se entiende cómo  los  documentos  aportados no cumplen con los requisitos mínimos para demostrar  que efectivamente se efectuaron dichos pagos.”   

1.13   En  cuanto  tiene que ver con los auxilios médicos que  habría  otorgado  la  fundación, determinó que los pagos que supuestamente se  hicieron  a  los  médicos  que certifican haber prestado el servicio, presentan  las  siguientes  inconsistencias:  no  se  identifica  ni se aporta fotocopia de  cédula  y registro médico; tampoco se determina el tratamiento realizado ni se  establece  el  valor  de   los  honorarios  y, además, por parte del   médico no se aporta recibo de caja del respectivo pago.   

1.14  Destacó  también  la pericia, en  relación  con  las  compras  de medicamentos y textos, los siguientes pagos: i)  compra  de  medicamentos  por  valor de $1.960.000 a la Farmacia DANYS LTDA, ii)  adquisición  de  útiles  escolares  por  valor  de  $1.960.000  a la Librería  Popular,  y  por  el  mismo  concepto  un  pago  de $2.450.000 a Almacén Magaly  París,  para  un  total de $6.370.000; respecto de los cuales no obran soportes  contables  que  demuestren  el  registro  de  los proveedores ante la Cámara de  Comercio,  no  se  demuestra la referencia y código de la mercancía adquirida,  no  existe  la  constancia  de  que  los  elementos  ingresaron a la fundación,  tampoco  la  relación  de  los  beneficiarios  de  los productos adquiridos con  dineros provenientes de los auxilios parlamentarios.   

1.15  Con auto del 4 de febrero de 2003,  la  Corte  accedió  a  la  solicitud  de la defensa de citar a los expertos que  intervinieron  en  la elaboración de la pericia, para que la aclararan conforme  los     requerimientos    que    presentó    con  antelación.   

2.  Dispuso también la Corte tener como  pruebas  e  incorporar  a  la  actuación  la  declaración  extra juicio de las  personas relacionadas en  los folios 133 y 134 del cuaderno 7.   

En    tales    declaraciones,    los  comparecientes  manifestaron ante notario público que recibieron de MESDOB, por  la  época  de  los  hechos  que se juzgan, ayudas económicas para educación o  salud,  las  cuales,  afirman,  recibieron  en  efectivo de los directivos de la  fundación,   o   mediante   cheques   cuyo   cobro   autorizaron   a   terceras  personas.   

Así, por ejemplo, la señora MIREYA DEL  CARMEN  TORRES  MALO, declaró el 10 de octubre de 2000, ante el Notario Tercero  de  Cartagena,  que  en  agosto  de  1989  la Fundación MESDOB “… me dio un  auxilio  de  QUINCE MIL PEESOS ($15.000) MCTE., para compra de drogas y consulta  médica.  La firma que aparece en el comprobante es la mía. Autoricé al señor  GUSTAVO  MACHUCA  para  endosar  y  cambiar  el  cheque,  y  me  entregara dicha  suma.”   

En  sentido  similar,  para  citar  otro  ejemplo,  declaró la señora MARGOTH ARDILA  DE MARTÍNEZ, quien aseguró haber recibido dicho auxilio y  autorizado  “…  al  señor  DOMINGO  MARTÍNEZ para que en mi nombre formara  (sic)  todos  los  documentos  relacionadas  con  este  auxilio y me cambiara el  cheque           respectivo.          Este          dinero          ($30.000)  lo  recibí  de  manos de  DOMINGO MARTÍNEZ en efectivo.”   

Una a una, las declaraciones repiten los  mismos     aspectos,     siendo     procedente  destacar  que  las  autorizaciones  para  cobrar  los  cheques  supuestamente  entregados, se hacían a directivos o personal vinculado  con  la  fundación,  como  RODRIGO  TABOADA, FREDIS CONTRERAS y ANGELINA LÓPEZ.   

3. De igual modo, la Corte admitió como  pruebas  del  juicio,  noventa declaraciones rendidas ante notario público, por  igual  número  de  personas  que  aseguran  haber  efectuado  donaciones  a  la  Fundación  MESDOB,  para  el  cumplimiento  de  obras de beneficio, durante los  años 1989 y 1990.   

4.  También ordenó la Corte incorporar  al  proceso  las  declaraciones  extra  judiciales  de STELLA SOTELO DE GARCÍA,  MAGOLA  JUDITH  ANILLO  GARCÍA y LYDA ELENA ARIAS DE GARCÍA, con las cuales la  defensa  pretende  acreditar  que,  entre las declarantes y el doctor JUAN JOSÉ  GARCÍA   ROMERO,  no  existe  parentesco  ni  relaciones  de  consanguinidad  o  afinidad.   

5. Se admitió, además, la declaración  extra  juicio  del  señor  FREDIS  DE  JESÚS  CONTRERAS  ALDILA,  con  la  que  manifestó  ante  el  Notario 20 del Círculo de Bogotá, que el 21 de agosto de  1990,  como tesorero de la Fundación MESDOB, recibió el cheque No. 5455643 por  valor  de  $20.000.000,  correspondiente al auxilio Nacional para la vigencia de  1990,  proveniente  del  Ministerio  de  Desarrollo  Económico,  por  valor  de  $31.452.000,  el  cual,  asegura,  distribuyó  entre  los  52 beneficiarios que  relaciona.   

Además,  que  el  21  de agosto de 1990  recibió  de  la fundación el cheque 5455642 por $1.000.000, el cual, aseguró,  haber distribuido en efectivo a los 6 beneficiarios que cita.   

Que al día siguiente recibió el cheque  5455651  por  valor  de  $1.410.000,  que  repartió  en  efectivo a otras cinco  personas que relaciona.   

De igual modo, que el 10 de agosto de ese  año  cobró  el  cheque  5455628  por  valor  de  $9.560.000  y entregó ayudas  económicas a distintos beneficiarios.   

Igual circunstancia describe en relación  con    los    cheques   5590821   ($98.000),   5590822   ($7.700.000),   5590823  ($6’710.000), 5590824  ($1.000.000)   y   5590826  ($2.400.000),  que  recibió  de  la  fundación  en  septiembre de 1991.   

6.  Por  otra  parte,  se  escuchó  en  declaración  juramentada  a  la señora MARÍA AUXILIADORA BRUM VILLALBA, quien  manifestó  conocer  al senador JUAN JOSÉ GARCÍA ROMERO, porque fue compañera  de  estudios  de  su  esposa, además, que trabajó con él en el Congreso de la  República.   

En  relación con MESDOB, manifestó que  colaboraba  con  la  fundación,  que  en  varias  oportunidades recibió ayudas  educativas y de servicio médico para ella y sus hijos.   

Señaló,  además, que recibió cheques  de  la  entidad  por dos conceptos: aquellos que se le entregaron por las ayudas  directas  que  recibió,  y  los que recibía de diferentes beneficiarios que le  pedían el favor de hacerlos efectivos.   

En relación con los cheques que recibió  de  la  cuenta  del doctor GARCÍA ROMERO, indicó que lo hizo por autorización  de  MESDOB y que entregó el efectivo a los beneficiarios a los que ‘yo  les había ayudado a tramitar  y     solicitar     el     auxilio’.   

Explicó   que  en  algunas  ocasiones  efectuó   consignaciones  en  la  cuenta  del  doctor  GARCÍA  ROMERO,  porque  frecuentaba  a la esposa del Senador ‘y  me  pedían  cualquier  favor,  de  pronto  en esa época pude  haberle  hecho alguna consignación, me imagino que debieron ser de sus recursos  y      negocios      particulares’. (fol. 59 c. 14 Corte).   

7. Se escuchó también el testimonio de  la  señora BEATRIZ MERCEDES FUENTES ÁLVAREZ, recepcionista de COMEXAGRO, quien  afirmó  que  por  razón  de su trabajo conoció al doctor GARCÍA ROMERO, pues  era hermano de sus empleadores.   

Además de sus funciones de recepcionista  “…  me solicitaban el favor de atender al doctor  JUAN  JOSÉ  cuando  llegaba  de  visita  a  la  empresa  y  uno  de los favores  especiales  era  consignar unos cheques y dineros del doctor JUAN JOSÉ GARCÍA,  de  sus  negocios  particulares,  donaciones  de  sus  amigos y recuperación de  cartera.”   

8. Se recibió, además, la declaración  del   señor  ARTURO  ENRIQUE  LLAMAS  CANO,  persona  encargada  de  llevar  la  contabilidad  del  doctor  JUAN  JOSÉ  GARCÍA  ROMERO,  quien  señaló  que a  solicitud  del  procesado  elaboró  un  análisis del movimiento de sus cuentas  bancarias,  correspondiente  a  los  años  1989  y  1990,  con  énfasis  en la  procedencia  de  los  ingresos  y  lo  usos,  estudio  al  cual  se  contrae  su  declaración,  dirigida  a  señalar  que  los  dineros  correspondientes  a los  auxilios    parlamentarios   que   motivaron   esta   actuación,   no   fueron   a   parar        a        las        cuentas        del       Senador.   

El  testigo  aportó diversos documentos  que  soportan el estudio al que hizo referencia, los cuales utilizó en el curso  de   la   declaración  como  ayuda  nemotécnica  para  poder  rendirla.  (fol.  73)   

9.  Como  prueba  del juicio se decretó  también  la  declaración  de  la  señora  ANGELINA  LÓPEZ  DE  MEZA.  Según  manifestó,  era la persona encargada de colaborar en las labores de cafetería,  aseo  y  mensajería  de  la  fundación  MESDOB,  de  la cual recibió diversos  auxilios.   

Manifestó  que  recibió préstamos del  Senador  GARCÍA  ROMERO  y  que  en una ocasión a través de él un auxilio de  MESDOB,  además,  que  cobró  varios  cheques  de  la  fundación,  porque las  personas  que  allí  llegaban  le pedían el favor de cambiarlos y entregaba el  efectivo  a  los  interesados,  o  cuando FREDIS CONTRERAS le solicitaba que los  cambiara. (FOL. 161).   

10.  También  declaró  en  el  juicio  ANTONIO  FLÓREZ HERNANDEZ, mensajero de COMEXAGRO. Afirmó que no tuvo vínculo  de  ninguna  naturaleza  ni  recibió  auxilios  de MESDOB. Sin embargo, cambió  cheques  de  la  cuenta corriente de la entidad (uno  por  $12.000.000  que  se  le  había  girado a JAVIER CORRALES, por la supuesta  compra  de automotores), e hizo consignaciones en la  cuenta corriente del doctor JUAN JOSÉ GARCÍA ROMERO.   

Manifestó  que  el  cheque   referido   lo   cambió  porque  le   pidieron  ese  favor  en  la  oficina  del  señor  CORRALES  VILLEGAS,   y  que  las  consignaciones  que  hizo  al congresista, provenían         de  la venta  de    ganado,    tabaco    y    negocios    de    agricultura    que   ellos   tenían.   

AUDIENCIA  PÚBLICA   

Instalada  la  diligencia se interrogó al  doctor  GARCÍA  ROMERO  y,  posteriormente,  a los  peritos  que  rindieron dictamen contable en la actuación, con el propósito de  aclararlo  en  los puntos propuestos por la defensa,  entre  otros,  determinar si los dineros consignados  por    directivos,    empleados   y   socios   de  MESDOB,  en  la cuenta  personal  del  senador  GARCÍA   ROMERO,   provenían  de  las  arcas  de  la  fundación  o  de  otra  fuente;  los  criterios o principios que tuvieron en  cuenta    para    rechazar    como    prueba   de  contabilidad              “las  cuentas de cobro presentadas  a    la    entidad   por   los   beneficiarios   de   los   auxilios”    que    se    allegaron   al  proceso.  Si  el  estado de la contabilidad de  la  fundación  impidió  a  los peritos establecer el valor de las donaciones o  aportes  de  terceros,  cuál  es la necesidad de tener un recibo de caja, si el  dinero  no  pasó por la caja de MESDOB;  qué  norma  contable,  en  esas  condiciones,  obliga a emitir  recibos   de   caja.  Que se confirmara si el  procesado  recibió,  en  forma  directa o indirecta, pagos de la fundación con  dineros  provenientes  de  los  auxilios  parlamentarios,  con qué cheque o por  cuál  valor; precisar si algún pago efectuado por  MESDOB  con  dineros  oficiales,  tuvo  un  destino  diferente  al  legal que se  estableció  para  el  auxilio; que se explique por  qué    se    afirma    que    $67’206.603   del   total   de   los   auxilios   recibidos   por  la  fundación,  se  pagaron  en  efectivo,  no  están  relacionados  en  el  libro  de  Cuenta  y  Razón  y  sus soportes no son plena  prueba.  De  igual  modo,  que  se  explique en los  planos  normativo  y  técnico,  por  qué  se  afirma que la contabilidad de la  entidad  no  cumple  los  parámetros  que  regulan  la materia, si se llevó en  libros  oficiales  registrados,  por  partida  doble,  en idioma castellano, con  soportes, sin tachaduras y sin que exista doble contabilidad.   

A  través  de  la aclaración los peritos  reiteraron  que  la  contabilidad  de  MESDOB  no  se  somete a las normas de la  materia  aceptadas  en  Colombia, vigentes en la época de los hechos (de manera  especial D. 2160 de 1986 y Código de Comercio).   

Las  cuentas  de  cobro  que  allegó  la  fundación,  puntualizaron,  no  están  acompañadas  por los documentos que las soporten, donde conste  el   recibido   del  dinero  por  el  beneficiario,  incluidos  los centros educativos que recibieron ayudas económicas, constancias  médicas  en  señal  de  prestación  de  este  servicio,  facturas  de venta o  documentos equivalentes.   

La contabilidad se sustenta, básicamente,  en  las  relaciones  contenidas  en  el  Libro  de  Cuenta y Razón el  cual  no se ajustó a las normas y principios de contabilidad  generalmente   aceptadas   en   Colombia.  Además,  pusieron  de  presente  las   diversas   irregularidades   que  en  él  se  advierten  como  enmendaduras,  repisados,  anotaciones  a  lápiz,  omisión  y  alteración de fechas.   

En  relación  con  la  gran  cantidad  de  declaraciones       extra       juicio       que       se      allegaron para soportar gastos, indicaron  los  expertos  que  no  son  documentos  soporte de  carácter  contable,  toda  vez  que  no  están  acompañados por listas de los  beneficiarios  de  las  becas,  donde  conste  el  recibido  del  dinero,  ni de  certificaciones  de  los  establecimientos  educativos  favorecidos  con  ayudas  económicas  y tampoco  de   las   constancias  médicas  que  indiquen  la  prestación de ese servicio.   

Similar consideración hicieron respecto de  los  documentos  con  los  cuales  se  intentaron  demostrar las donaciones que,  supuestamente,  recibió  MESDOB  de  personas  particulares,  pues  se trata de  declaraciones  extrajuicio  las  cuales  “…  consideramos  que no son soportes de orden contable,  toda  vez  que  no  se  adjuntaron los documentos probatorios por medio del cual  (sic)  permitan verificar el recibido del dinero por  concepto   de   donaciones   de   terceros   e   ingresado   a   la   fundación  MESDOB.”   

Señalaron que, de acuerdo con el material  examinado,  el  Senador  JUAN  JOSÉ  GARCÍA  ROMERO,  no recibió en     forma    directa    dineros  provenientes  de  la  cuenta  corriente  de MESDOB; lo hizo a través de CECILIA  BUELVAS  OLIVERA  y   RODRIGO TABOADA MENDOZA (esto aludiendo a los cheques  55603  por  $5.580.000,  y  55604  por  $7.300.000) y, adicionalmente, que no se  puede  establecer  que  el Dr. Juan José García Romero haya recibido dinero de  la Fundación MESDOB provenientes de auxilios parlamentarios.   

Intervención  del  procesado:   

El     doctor     GARCÍA   ROMERO   afirmó  que  en sus cuentas personales nunca  entró  un  peso  de  la  Fundación  MESDOB,  ni  de  auxilios del Estado ni de  donaciones de particulares.   

Con   la  pretensión  de  demostrar  su  aserto,  hizo  una  extensa  comparación entre los  movimientos  financieros  de  la  cuenta  de  MESDOB,  con  los  de  sus cuentas  personales,   en   la   que   relacionó   el   número   de  los  cheques,  las  fechas  en  que  se  giraron  y  cobraron, el   monto,  así  como  el  nombre   de   las  personas  a  quienes  se  giraron y de aquellas  que  los cobraron.   

Siguiendo ese cuadro comparativo, explicó  la   forma   como   se   utilizaron   los   auxilios   que   gestionó,   detallando   el   saldo   que  quedaba  en  la cuenta de la fundación   cuando   se   realizaba   algún  pago  o  la  entrega  de  un  auxilio.   

En el expediente, agregó, se demostró  que  el  monto total de los auxilios se entregó a los  beneficiarios,  porque  así lo manifestaron ellos en declaraciones judiciales y  extrajudiciales,  de  manera  que  resulta  imposible  que esos dineros hubieran  ingresado a su patrimonio.   

Además,  porque  los  auxilios de 40 y 26  millones  de  pesos  recibidos  durante  el año 1989, se distribuyeron antes de  finalizar   el   mes   de   diciembre,   durante  el  cual  recibió  donaciones  de  particulares  por  $500.000 y cerró el año con saldo de $113.604.   

En los primeros meses de 1990 la fundación  no  recibió  dineros  correspondientes  a auxilios parlamentarios y el extracto  del    mes    de   febrero   indica   que  terminó  con  $17.946,66.  A  pesar  de  eso,  afirmó, él  recibió consignaciones  los  días  2, 7, 12, 7 15, 16 y 22 de febrero, pero  no  provenientes  de  dineros  oficiales,  sino  de sus negocios particulares  y donaciones que recibió de su papá.   

En  marzo  de  ese  año,  MESDOB recibió  diversas  consignaciones ($44.123, $5’537.577,         $906.509,       &6’461,967,  $55063  y $1’350.397),  por  la liquidación de pólizas de capitalización de  Colseguros  y  un  millón de pesos más consignado en Bogotá, por donación de  Seguros  de  Vida  Universal,  pero  no recibió   dineros  por  auxilios  provenientes  del  prosupuesto  nacional.   

Por    lo    anterior,    afirmó,         las           consignaciones          por          $5’580.000    y    $7’300.000 efectuadas por directivos  de  MESDOB,  que figuran  en su contabilidad como  “recuperación  de cartera”, no tienen origen en  dineros  oficiales  sino  particulares, que   recibió   la  fundación  por  la   liquidación   de   los  títulos  referidos.  Reiteró,  que  esas  consignaciones se le hicieron  como  pago por el crédito que dice haber otorgado a  la entidad.   

Relacionó,  además, los destinatarios de  los  auxilios  que entregó con ese dinero “por instrucciones de la Fundación  Mesdob”.   

Como  soporte  de  esos  cheques, afirmó,  existe  el  acta  del  18  de  enero  de  1990, con la que se informa a la Junta  Directiva  del  gran  número de peticiones de ayudas educativas, de la carencia  de  recursos  para  atenderlas  y de la necesidad de adquirir un crédito de una  entidad  bancaria, un socio o un particular, en orden a remediar esa situación,  con  la indicación adicional de que el empréstito se cancelaría “con dinero  proveniente      de      títulos     de     capitalización     donados     por  particulares”.   

Agregó  que  todos  estos hechos aparecen  corroborados  con  la  declaración  de  FERNANDO  MATUTE, quien informó que la  fundación  llevaba  una  relación de los beneficiarios y del dinero que se les  entregaba,  así  como  de  los documentos que se les exigía como soporte de la  ayuda:  certificaciones  de  estudio  y  de  atención médica, radicando aquí el motivo por el cual la  Contraloría   General   de   la   República,  en  oportunidad,  feneció  esas  cuentas.   

Sin embargo, las deficiencias en el manejo  de   la  contabilidad  de  MESDOB  ni  la    pérdida    de   documentos   que   la   conforman,   puede  atribuírsele   o   constituir   indicio   en   su  contra,          pues         sólo  puede    responder    por    sus    actos    y    el   manejo   de   su   propia  contabilidad.   

En  el  análisis del destino que se dio a  los  auxilios  parlamentarios  que  gestionó,  refirió  al  caso  concreto  de  $50.000,  otorgado  a  la  señora  MARTHA  LUCÍA ORTIZ, con el cheque 5990820,  girado  el  30  de  agosto  de  1991, título valor que aparece consignado en la  cuenta   008062796,  del  Banco  Unión,  a  nombre  de  PIEDAD  ZUCCARDI,  para   señalar   que   la   beneficiaria   del   cheque   era  la  ‘encargada  de manejar el efectivo  de    los    gastos    de    la    casa    de    la    señora   ZUCCARDI’, de manera que tomó el efectivo  y   consignó   el   título   en   esa   cuenta   sin   autorización   de   la  titular.   

Asegura  que  fue  un  acto  unilateral  y  arbitrario  de la beneficiaria del título ya que su  esposa  no  autorizó el endoso ni la consignación, lo cual quiso demostrar  afirmando  que  la  letra  contenida en el endoso  no  corresponde  a  la de su esposa. Considera importante  esta  explicación  “…porque  se supone que de esa manera yo me adueñaba de  los  auxilios,  giraba  cheques  y después esos cheques se consignaban en otras  cuentas      corrientes.      Pero   no.  Está   claramente  explicado   que   MARTHA   ORTIZ   cambió   ese   cheque   en   la   caja   que  administraba   [de]  PIEDAD   ZUCCARDI  y  desafortunadamente  le  consignó  el cheque en su cuenta corriente, cosa que no  debió  hacer  nunca  porque  no  hacía falta, creo, además, que esa fecha fue  viernes,   si   mal   no   estoy,   el  día  que  MARTHA  ORTIZ  consignó  ese  cheque.”   

De igual modo, puntualizó el hecho de que  JAVIER  CORRALES  VILLEGAS, en realidad,            devolvió    el    dinero   que   había   recibido   de   MESDOB  ($35’000.000),   para   la   compra   de  automotores.  Al respecto, dijo, existen comprobantes de ingreso y el listado de  beneficiarios de ayudas en efectivo a quienes se les distribuyó.   

También   aclaró   que   la   señora  MADDY   ROMERO   DE  GARCÍA,  renunció  el  primero  de  agosto  de  1986  a  la  presidencia de la  fundación  MESDOB,  y  que  dicha renuncia fue oportunamente aceptada, hecho al  que  confiere  gran  importancia  porque  “…  se  suponía, también, que la  renuncia  de  mi  madre  desde  esa  época… la dirigí yo con el objeto de ir  programando  y  planificando  adueñarme  de los auxilios parlamentarios. No, no  fue  así, ella renunció porque no podía atender el trabajo de la fundación y  tenía  que  viajar  con   mi padre semanalmente, de lunes a viernes, a las  zonas  de  los  negocios  de  mi  padre,  que  era  el Carmen de Bolívar…”   

Explicó,  además,  que  CECILIA  BUELVAS  aparece  consignándole diversos cheques porque, según declaró GABRIEL ENRIQUE  GARCÍA,     era  propietaria    junto   con   JUAN   JOSÉ   GARCÍA   TABOADA,   MADDY  DE  GARCÍA y RODRIGO GONZÁLEZ,  de  varios tractores que arrendaban a las firmas Porvenir y Yeil del Caribe. Las  consignaciones  del  producto  de  esos  arriendos,  se  hacían  en  la  cuenta  corriente  de  la  señora  BUELVAS,  quien  a su vez reintegraba el valor a los  propietarios de la maquinaria.   

CECILIA BUELVAS intervino también en otros  negocios  de  su  interés,  como  la venta de ganado a FERNANDO GÓMEZ y de una  finca  al  INCORA,  razón  por  la  cual aparece consignando más dineros en su  cuenta.   De   todas   maneras,  aclaró,  esos  recursos no provenían de  la  fundación  y  la cuenta de CECILIA se abrió en  marzo de 1990, cuando  ni siquiera era socia de MESDOB.   

Del  mismo modo, se refirió a los cheques  girados   a   nombre   de   ANTONIO  FLÓREZ   HERNÁNDEZ,   que   fueron  después  endosados  a RODRIGO TABOADA MENDOZA, para  indicar         que        salían  a nombre del primero por concepto  de  reembolso  de caja menor o compra de repuestos y, a veces, los endosaba para  que  los  cobrara  otra  persona, lo cual considera  oportuno     explicar     “…   porque   se   supone   que  para  entregarle  un  dinero  a RODRIGO TABOADA MENDOZA, se disimulaba y se hacía los  cheques   a   nombre   de   ANTONIO  FLÓREZ,  para  que…  los  cambiara y le  entregara  el  efectivo  a  RODRIGO TABOADA MENDOZA  .”   

Intervención  del  Defensor:   

Solicitó  sentencia  absolutoria en favor  del  Dr.  GARCÍA  ROMERO  frente  al  cargo  que se le formuló en el calificatorio.   

En  desarrollo de su solicitud, cuestionó  los aspectos relevantes que fundamentan la acusación.   

De esa manera, precisó que el hecho de que  el  Senador  hubiera  recomendado  ante  el  Banco  Cafetero  a  MESDOB, para la  apertura  de  una  cuenta  corriente, no representa  injerencia     en     los    asuntos    de    la  fundación,  pues  ese  hecho  se  presentó en los  primeros  días  del año 1987, y la apropiación de recursos sucedió  entre  1989  y  1990,  entonces,  “… no puede decirse que  había  una  planeación  del delito, no concuerda ese hecho ni en espacio ni en  tiempo ni en lugar.”   

De  igual  modo,  no constituye indicio de  responsabilidad  el  hecho de que la señora MARÍA BRUM haya sido secretaria de  la  fundación  y asistente del acusado en el Senado, pues este último cargo lo  desempeñó  con  posterioridad  a 1993 cuando ya no había auxilios    oficiales   en   la   cuenta   de   la   entidad.  Tampoco puede serlo, el hecho de que la señora MADDY         ROMERO  DE  GARCÍA, sea socia fundadora y  primera  presidente  de MESDOB, pues esa  función  la  cumplió  hasta el 20 de septiembre de 1986, y su  retiro     se     produjo     no    como  medio  para  planificar  el  ilícito,  sino  porque debía  atender   negocios  familiares  con  su  esposo  en  lugares apartados de Cartagena.   

El Dr. GARCÍA ROMERO, no tuvo incidencia     alguna    en    la  distribución   de   auxilios  de  origen  oficial  a  los  socios  de  la  fundación,  porque fue una  determinación    autónoma    de    la     asamblea    que   modificó   los   estatutos  para  permitir    el    acceso    de   sus   afiliados   a   esas   ayudas.            Además,    en    la    actuación  figura   el  soporte  contable    de   la   distribución   de   esos   auxilios   en      demostración      de      lo      cual      citó,  entre  otros,  el  caso de CECILIA DULFO, de quien existe constancia  expedida  el  16  de  diciembre de  1994  por  el   médico  tratante,    de    haber   sido   atendida  el 4 de octubre de 1989.   

En cuanto tiene  que  ver  con  la  contabilidad  de MESDOB, que se cuestiona porque no es clara,  completa  y  fidedigna,  sostuvo  que  no  se puede exigir que estuviera conforme con el Decreto 2160 de  1986,  porque  esta  normativa gobernaba la contabilidad de los comerciantes, no  de  las  fundaciones sin ánimo de lucro como MESDOB.   

Desde   esta   perspectiva,          criticó  el  dictamen  pericial  que se ordenó en el proceso, porque los expertos imponen la  aplicación    de    reglas    muy   exigentes   para   una  contabilidad  que  manejaba  sólo  dos rubros: auxilios oficiales  y  auxilios de particulares, así como el reparto de  éstos  entre las personas necesitadas.  En  general, cuestionó    el    resultado    de    la   pericia   porque   concluye,  a través del concepto de  la  unidad  de caja, que  el  acusado  recibió  dineros  oficiales por parte de la fundación.   

Además,  en  su criterio,   las   aclaraciones  que  se  le  hicieron   a  la  pericia  envuelven  ‘irregularidades  sustanciales’   y  faltan  a  la verdad procesal por sustitución o reemplazo de hecho del contador  LUIS  EDUARDO  CAMARGO  “…  por  tres expertos que no se sujetaron a ningún  parámetro  legal  y se rigieron por disposiciones que no estaban vigentes… lo  cual  llevó  a  producir  conceptos  desenfocados  cuando la parte del dictamen  rendido    por    LUIS    EDUARDO    CAMARGO    ya    estaba   regido   por   la  ecuanimidad    y   por   la   realidad   de   los  acontecimientos.”   

Admitió   que  la  contabilidad  de  la  fundación  no  es  propiamente un modelo a seguir, pero las inconsistencias que  brinda  no  surgen  para  esconder  la mala fe o para ocultar el ilícito.   Además,  los  miembros  de  la  fundación  que la  manejaban,   eran   personas   honorables,   conocidos   del   Senador   GARCÍA  ROMERO   “… y  les  confió  esos  auxilios  precisamente  porque  tenía  datos  de ellos, los  conocía…”   

En  relación  con  las consignaciones que  hicieron  el  presidente  y  el  tesorero  de  la  fundación en las cuentas del  acusado,      sostiene      que     fueron         dos,     realizadas     con  dineros  de  MESDOB para pagarle  el  préstamo  que  hizo  a  la entidad      y      que     está  demostrado  que  la  obligación  se canceló con recursos  provenientes   de  donaciones  de  particulares,  de  lo  cual  también  existe  evidencia en la actuación.   

Anota  que las  otras  consignaciones  se  le  hicieron  por cuenta de sus negocios particulares  (Vg.   alquiler   de  maquinaria  o  préstamos  a  terceros),    según    lo   indican   las  declaraciones   que   se   aportaron  para  demostrar  ese  hecho.  En  extenso   se  refirió  a  estas  consignaciones  y  analizó  también  las  que  hicieron  en  las  cuentas     del     Senador     otras     personas     vinculadas a MESDOB, como ELVIRA MARRUGO DE ALCALÁ.   

A  través  de un procedimiento similar al  que  utilizó  su  asistido,  escudriñó   la  situación  financiera  de  MESDOB   durante   el   año   1989,   para   ratificar   que  el  préstamo que hizo a la fundación se  le  canceló  con  dineros  provenientes de auxilios  particulares,   de   manera   que   no   puede   predicarse   la  existencia  del  delito  de peculado ni de cualquiera otra conducta  ilícita  ‘porque los  dineros   fueron   repartidos   religiosamente   por  la  fundación’.   

En  ese  orden  de  ideas,  reiteró  que  el Senador JUAN JOSÉ  GARCÍA  ROMERO no se apropió en provecho propio o  ajeno  de  dineros  oficiales  y  la  entidad que los recibió los repartió con  autonomía  administrativa,  de  acuerdo  con  los  fines para los cuales fueron  asignados.  El  Senador no rebasó el rol que le señaló el artículo 3° de la  Ley  30  de  1978, porque “… no defraudó las expectativas sociales ni creó  un  riego  jurídicamente  desaprobado,  penalmente  relevante y realizado en el  resultado.   No   se  da  la  tipicidad,  menos  la  antijuridicidad  y  mucho  menos  la  culpabilidad, porque  no ha podido la  acusación  atribuirle  el  menor  riesgo  desaprobado,  pues  no  tuvo la menor  injerencia en el manejo  de  los  auxilios  para  que  asumiera  una  posición  de garantía respecto de  MESDOB.”   

Sostuvo,  entonces,  que  la función de  administrador   que   corresponde   al   gestor   de   los  auxilios    en    esos   casos,     no    puede    atribuirse    al    procesado    porque  no  desarrolló  alguna de las formas de administración:  gobernar,  controlar, custodiar, manejar, recaudar, distribuir, pagar, disponer,  etc.   

Cosa  contraria  sucede  con  MESDOB y sus  directivos,      pues      su      competencia      o      rol      ‘sí  están  determinados  por la  administración  y  distribución  de  auxilios  de  acuerdo  a los fines de los  programas  de  inversión,  de manera que son garantes conforme a la imputación  objetiva’.   

Consideró  como una simple casualidad que  el     mismo    día    en    que    CARLOS  MOGOLLÓN SEBA, asistente del  acusado  en  el  Congreso,  recibió  un auxilio de  MESDOB   por   un  millón  de  pesos,  hubiera  consignado esa misma suma  en la cuenta del Dr. GARCÍA ROMERO.   

De  otro  lado,  sostuvo  que ‘la  coincidencia  de las oficinas  de      MESDOB      y      de      la  sede  de  la  campaña política  del     Senador    GARCÍA    ROMERO,  en  el mismo edificio’,  como   indicio   de  responsabilidad  quedó  desvirtuado con los contratos y certificaciones que  se   allegaron,   con   los   que   se   acreditó   que  no  fue  en  la  misma  época.   

Reiteró  la  explicación  que  dio  su  defendido  en  relación  con  el  pago  del  servicio de energía de la empresa  COMEXAGRO  LTDA,  con  dineros de MESDOB, por los meses de febrero, mayo, junio,  julio  y  agosto  de  1989  y  agosto  de  1990,  referida  a  que  las oficinas  compartían   el   contador  y  convinieron  en  cancelar  la  cuenta  en  forma  alterna.   

Señaló, además, que aparte de la señora  MADDY   ROMERO   DE  GARCÍA,   ningún  otro  miembro  de  la  fundación  tenía  “relaciones  de  familiaridad”    con   el   acusado,  y negó  que  STELLA  SOTELO  DE  GARCÍA  y LIDA ARIAS DE GARCÍA sean parientes             del  congresista.   

De  igual  modo,  desmintió  que  el  Dr.  GARCÍA    ROMERO    haya    tenido    relaciones  económicas   con   los   directivos   de  MESDOB:  “Hubo  unos  préstamos…  que  sería exagerado  decir      que      constituyen      relaciones  económicas; préstamos  a   socios   [por   ejemplo]   a   MARÍA   BRUM…   $50.000,   FREDIS  CONTRERAS  a  quien  le  presta  $679.000  y LIDA ARIAS DE GARCÍA a quien le presta $30.000. Yo no consideraría  relaciones  económicas  a esta clase de préstamos,  son esporádicos.”   

En torno   al   negocio   que  la  Fundación  MESDOB  supuestamente  adelantó  con  JAVIER  CORRALES  VILLEGAS, para la  adquisición  de  tres  automotores, aseveró que en la actuación existe prueba  de  que,  por incumplimiento del contrato, el aparente vendedor habría devuelto  la       considerable       suma       que       recibió       ($35’000.000),  la cual se utilizó en  entrega de ayudas educativas dentro a la comunidad.   

Y,  como quiera que uno de los vehículos,  luego  de  la frustrada negociación, pasó a ser de propiedad de CARLOS GARCÍA  ROMERO,           puntualizó:  “…  la  devolución  de estos  dineros  por  parte  de  JAVIER CORRALES VILLEGAS, se produjo en el mes de julio  del  año  1989,  mucho  antes  de que la camioneta Ford Ranger fuera registrada  como      de      propiedad      del      señor      CARLOS     GARCÍA    ROMERO,    hermano    del  senador…”   

Además, si los  directivos  de  la  fundación,  el  vendedor de las  automotores  y  el abogado OSWALDO PAREDES MERCADO,  ‘sostienen   que  CORRALES        VILLEGAS        devolvió  el  dinero  a  la  entidad  y  que se repartió en ayudas educativas,    como   lo   demuestran   los  comprobantes  de  egreso  e  infinidad de declaraciones de los beneficiarios, no  existe  argumento  para  insinuar  que el vehículo adquirido por CARLOS GARCÍA  ROMERO,    se   hizo   con   dineros   de   la   fundación   MESDOB’.   

En  relación  con  los  cheques  de  la  fundación  que  cobró  FREDIS  CONTRERAS  ARDILA,  afirmó  que  ese  hecho se  presentó  con  posterioridad  al  3  de agosto de 1990 “… cuando ya no hizo  ninguna  consignación  en  las  cuentas del senador JUAN JOSÉ GARCÍA ROMERO y  cobró  cheques  por  valor  de  $20’000.000…      $9’000.000,    de    $7’000.000,    de   $$3’000.000,    de    $1’700.000,    de    $2’400.000     y     los     repartió     en     efectivo,    está  contabilizado…  sacó                $51’240.000  y  los  repartió  entre  gente  de  escasos  recursos  que  declararon que sí recibieron los auxilios en  efectivo…”   

Desde  su  punto  de vista, en este asunto  fluye     ‘que  MESDOB    recibió  auxilios     oficiales     y    donaciones    de  particulares  que  fueron  administrados  de manera  correcta   por  los  funcionarios  y  directivos  de  la  fundación’.     Para   sostener   lo  contrario,   esto   es,   que   los   auxilios   entregados   a   esa  entidad,  fueron  consignados  en  cuentas  particulares  del  acusado, de firmas comerciales de sus familiares, de  amigos  y relacionados, sería necesario elaborar un  análisis   pormenorizado  de  las  consignaciones  efectuadas  en las cuentas de MESDOB y del Senador GARCÍA ROMERO “para probar  que  la  información  y documentación obrantes en el expediente con respecto a  ellas  no  es cierta, que las declaraciones juradas rendidas por muchas personas  afirmando  que  la fuente de la consignación   hecha  en  la  cuenta  corriente de JUAN JOSÉ GARCÍA ROMERO, fue una donación  para  su  campaña  política  o  un trabajo de maquinaria, o una asesoría o un  préstamo…  se  necesitaría  decir  que  es  falsa.   Se  hace necesario  también  que  la  Corte  haga  un  análisis  a  las  cuentas corrientes de las  personas  cuyos  cheques  o dinero en efectivo fueron consignados en las cuentas  de  JUAN  JOSÉ  GARCÍA  ROMERO para probar que [en] esas cuentas corrientes se  consignaron  dineros  provenientes  de los auxilios del Estado… Mientras no se  pruebe       lo       acabado    de  decir, no se llegaría a  una   conclusión,  a  una  certeza  de  los  cargos  formulados  en      la      resolución     de  acusación”.   

Finalizó  su intervención señalando que  en  este  caso  no  obra  prueba  que conduzca a la  certeza  de  la  existencia  del delito de peculado  y de la responsabilidad  del   Dr.   GARCÍA   ROMERO,  de  manera  que  no  se  puede  dictar  sentencia  condenatoria.  Surge,  por  el  contrario,  duda en  torno    a    esos    tópicos,   de   manera   que   se   impone   proferir sentencia absolutoria en su favor.   

CONSIDERACIONES DE LA  SALA   

1.  La  Corte  es   competente  para  proferir  sentencia en este asunto teniendo en cuenta que los hechos por los que  se   convocó  a  juicio  al  doctor  GARCÍA  ROMERO,  sucedieron  cuando  se  desempeñaba  como Senador de la República.  Si  bien  actualmente  no  ostenta  esa  investidura,  el  fuero  determinante de la  competencia   se  mantiene  toda  vez  que        la        conducta        imputada        guarda  relación  con las funciones  desempeñadas.          Así  se desprende de las preceptivas contenidas en los artículos  186  y 235-3, junto con su Parágrafo, de la Constitución Política, y 75-7 del  Código de Procedimiento Penal.   

El nexo que une  la   conducta   del  acusado   y   las   funciones   que   ejercía    cuando   fungió   como  Senador     de     la    República,   en   virtud   de   las   cuales  mantiene  el  fuero  para  su  juzgamiento,  surge del  hecho    irrebatible    de   que   fue,  precisamente,  en  ejercicio  de  ese  cargo  cuando el doctor  GARCÍA  ROMERO,  no  solo  gestionó  pluralidad  de auxilios parlamentarios en  beneficio  de  la  Fundación  MESDOB  sino  que, además, se apropió   de   buena   parte   de   los  dineros oficiales que los constituían en términos  de demostración que más adelante se precisan.   

Además,  los actos de apropiación que se  le  imputan ocurrieron durante los años 1989 y 1990, y aparece demostrado en la  actuación  que el doctor GARCÍA ROMERO  fue elegido en ese cargo para los períodos constitucionales de  1986  a  1990  y  1990  a  1991, entre otros, en los  cuales  los  congresistas tenían la función de gestionar auxilios destinados a  estimular   la  actividad  de  las  empresas  útiles  y  benéficas,   de  conformidad  con  las  previsiones  del  numeral  20  del  artículo  76  de  la  Constitución  Nacional (1886) y las disposiciones que lo  reglamentaban.   

2.  Antes de adelantar el análisis de las  pruebas  recaudadas y de responder los razonamientos expuestos por la defensa en  la  audiencia  pública,  la  Corte  deja  en  claro que no advierte  la existencia de motivo   alguno   capaz  de  invalidar      la      actuación  y   que   impida,  en  consecuencia,  emitir  la  decisión  con  la  cual  pondrá        fin        a       la       actuación.   

La estructura del proceso y las garantías  del  acusado  aparecen  a  salvo  en  el expediente. Baste poner de presente que  desde  el  comienzo  de  la  actuación,  se  atendieron y resolvieron todas sus  solicitudes.   

En razón de lo anterior, fueron varios los  pronunciamientos  de  la  Corte  destinados  a resolver solicitudes probatorias,  nulidades,  objeciones, así como recursos de reposición siempre que la defensa  consideró oportuno interponerlos.   

En fin, toda la actividad probatoria que se  adelantó  en  orden  a  desentrañar la realidad de los sucesos, a instancia de  parte  o  de oficio, sin duda redundó en beneficio de las garantías del doctor  GARCÍA   ROMERO,   así  se  hubieren  visto  reducidos  los  intereses  de  la  administración  de  justicia  en  lo  que  a la resolución pronta de   los   asuntos   se   refiere,  pues,  sin  duda,  un  motivo  determinante  para  que  la  sentencia  en  este  asunto no se hubiere producido  antes,  estriba,  precisamente,  en  la necesidad de resolver todas y  cada  una de las solicitudes de la  defensa.   

3. Señala el  artículo  232  de  la  Ley 600 de 2000, Código de Procedimiento Penal que rige  este  asunto,  que no se podrá dictar sentencia condenatoria sin que obre en el  proceso  prueba  que  conduzca  a  la certeza de la  conducta punible y de la responsabilidad del procesado.   

4. El  doctor  JUAN JOSÉ GARCÍA ROMERO fue acusado por el concurso  homogéneo  sucesivo  de  delitos  de  peculado por apropiación, previsto en el  Libro  Segundo,  Título  Tercero,  Capítulo Primero del Código Penal (Decreto  100     de     1980,     modificado     por     el    artículo    2°   de   la   Ley   42  de  1982),  de la siguiente manera:   

“PECULADO     POR     APROPIACIÓN.  El  empleado  oficial  que  se  apropie  en  provecho  suyo  o  de un tercero de bienes del Estado o de  empresas   o  de  instituciones  en  que  éste  tenga  parte  o  de  bienes  de  particulares,  cuya administración o custodia se le haya confiado por razón de  sus  funciones, incurrirá en prisión de dos a diez años, multa de un mil a un  millón  de  pesos  e  interdicción  de derechos y funciones públicas de uno a  cinco años.   

Cuando  el valor de lo apropiado pase de  quinientos  mil  pesos la pena será de cuatro a quince años de prisión, multa  de  veinte  mil  a dos millones de pesos e interdicción de derechos y funciones  públicas de dos a diez años”.   

La     condición     de    empleado  oficial del acusado (en  la  nueva denominación, servidor público), aparece demostrada en la actuación  con  la  certificación  expedida  por el Secretario General del H. Senado de la  República,  según  la  cual  el  doctor  JUAN  JOSÉ GARCÍA ROMERO “… fue  elegido  Senador de la República por la  circunscripción  electoral  del departamento de Bolívar, para  los       períodos      constitucionales       de:      1978-82,      1982-86,      1986-90,  1990-91;  y  por  circunscripción  nacional  para el  período  constitucional del primero (1) de diciembre de mil novecientos noventa  y  uno  (1991),  al  diecinueve  de  julio  de  mil novecientos noventa y cuatro  (1994)…”   

Por otra parte,  constituye  un  hecho  cierto en la actuación que el Senador JUAN JOSÉ GARCÍA  ROMERO,   en   su   condición  de  tal,  gestionó  durante   los  años  1989  y  1990,  partidas      del      presupuesto      nacional     con   montos   de   $40’000.000,      $26’753.000,      $31’452.000,      $10’000.000,      $8’000.000    y    $2’000.000,       con   destino   a  la  Fundación  Para  el  Mejoramiento  de  la  Educación,    Salud,    Deporte    y   Obras   Públicas   (MESDOB).   

Estos     dineros,     se  demuestra  también en    la    actuación,    ingresaron   al   patrimonio   de   la   fundación   MESDOB,  pues  fueron consignados en la cuenta corriente No.  14040460-9,   que   abrió   en   el  Banco      Cafetero,     Sucursal  Cartagena,               por   recomendación   del  senador  GARCÍA ROMERO.   

De  igual  modo,  da  cuenta  el  expediente que la administración  y   el   destino  que  se  imprimió  a  esos  dineros  oficiales,  están  empañados por    diversas    irregularidades  con     trascendencia     penal     que  comprometen  la responsabilidad  del  acusado,  pues  además  de  que  en su cuenta  bancaria  se  consignó  parte  de  esos  auxilios, la injerencia        que       tenía  sobre el personal directivo y  socios    de    la    Fundación,    así    como    la   amistad   que  lo   relacionaba  con  algunos  de  ellos,  le  permitió   dirigir  el    manejo    de    los    auxilios        para       lograr           provecho          ilícito          de los mismos.   

En  razón  de  lo  anterior, en  la  resolución  de  acusación  que  impartió en su contra,  la  Corte señaló que al Dr. GARCÍA ROMERO le era  imputable    el    delito    de    peculado   por   apropiación,   en  la  modalidad  de sustracción de  dinero  del  erario en cuantía provisional, en ese momento, de ciento dieciocho  millones       doscientos       cinco      mil      pesos      ($118’205.000),  correspondientes  a la  sumatoria   de  los  auxilios  que  gestionó  para  la   Fundación  MESDOB,  por  los  valores  antes  señalados.   

Las  pruebas  practicadas  en la etapa del  juicio,  las  cuales  fueron  relacionadas  en  los  antecedentes  de  esta decisión, imprimen contenido  de  certeza  a  los  motivos  que  se  atendieron  al  momento  de  proferir  acusación, pues confirman  que   se  produjo  la  apropiación  de  dineros  del  Estado por parte del  acusado,  con la decidida y eficaz contribución de  las  directivas  y socios de la Fundación MESDOB, a  través  de  movimientos bancarios destinados a desnaturalizar el origen oficial  de  los  recursos  y,  posteriormente,  ingresarlos  en las cuentas de  Senador,  o utilizar sin control  alguno el efectivo que se recaudaba.   

Tal  como se precisó en la resolución de  acusación,  lo  cual  no  logró  ser  conmovido  pese  a  la intensa actividad  probatoria   del   juicio,   en   la   actuación   se   evidencia  un     elaborado    proceso    de  triangulación   de   recursos   provenientes  del  presupuesto       nacional,       que  consistía en el retiro de tales  dineros  del  sistema  financiero,  a donde habían  sido  ubicados, mediante cheques girados por RODRIGO  TABOADA  MENDOZA,  FREDIS CONTRERAS ARDILA y CECILIA BUELVAS OLIVERA, a favor de  ellos  mismos,  de  otros  miembros  de  la fundación o de terceros,  con  el  fin  de hacerlos efectivos y proceder a alimentar las  cuentas    del    Senador   GARCÍA   ROMERO,   su  cónyuge,  de  las  sociedades  de  las que formaba  parte su familia cercana o destinarlos a los pagos que indicara.   

Los  diversos indicios que demuestran este  aserto    no    fueron    derruidos   en  el  juicio,  a  pesar  de  los  esfuerzos  de  la defensa por  demostrar  que  el  doctor  GARCÍA  ROMERO  no  ejecutó la conducta típica de  peculado.   

Para  la  Sala  sigue  siendo claro que el  acusado   ejercía   gran  influencia  sobre  la  Fundación  MESDOB,  como  persona jurídica individualmente considerada, así como  sobre     sus     socios    y    directivos,    lo    cual    se    acredita  con  el  hecho  de  que la  señora  MADDY ROMERO DE  GARCÍA   (madre   del  Senador)  fue  socia    fundadora    y    la    primera    presidente    de   la  entidad  (fol.  Fol. 96 c. 6 Fiscalía),       y      que    sus    allegados    y   amigos   hacían   parte   de   la  fundación.   

La  defensa  entiende  que ningún indicio  puede  deducirse de esos  hechos,   porque  la  señora  ROMERO  DE  GARCÍA ejerció la presidencia  de  la fundación hasta el 20 de septiembre de 1986,  a    la    cual   renunció   para   atender  asuntos  personales  y  familiares,  no  como medio para  planificar el delito de peculado.   

Si se atiende a la circunstancia de tiempo  en  que  se produjo la renuncia de la señora ROMERO DE GARCÍA a la presidencia  de  la fundación, habría que concluir con  el  defensor  que  en  realidad  el  hecho  por sí solo, no  demuestra    que    el    acusado    tuviera  injerencia  en el desarrollo  y el destino de la entidad.   

Su    apreciación,    sin    embargo,  obedece  a  la  pretensión exhibida a lo largo del  proceso,  de  que  la  valoración  de  las  pruebas  se haga en forma puntual y  aislada,  no  en  conjunto  como  lo  demanda  el  artículo  238 del Código de  Procedimiento Penal.   

Es el conjunto probatorio el que señala la  directa       intervención       del  doctor  JUAN  JOSÉ  GARCÍA ROMERO en la administración de  MESDOB,   desde   el   momento   mismo   de   su   constitución,   de   lo   cual   solo  es  una  muestra  el  hecho de que la  señora  MADDY ROMERO DE  GARCÍA  fue socia fundadora y primera presidente de  la  entidad,  suceso en  el   que,   necesariamente,  tuvo  que  incidir  la  condición  de  parlamentario  del  acusado  y  la  posición  distinguida de su  familia    frente   a   los   demás  socios,  a  quienes  la defensa  reconoce     como     personas     humildes,        radicando   aquí   el  poder  y  el  dominio que sobre ellos ejercía.   

Dentro de los familiares del doctor GARCÍA  ROMERO     figura     igualmente    como  socia  fundadora  de  MESDOB,  la  señora STELLA  SOTELO  DE  GARCÍA  (fols.  95  y  96  c. 7 Fiscalía),  a   quien,   además,   la   fundación  le  giró  un    cheque    por   valor   de   $1’372.000,  con  origen  en  los  fondos  oficiales,  que  a  su vez  endosó a FREDIS CONTRERAS ARDILA.   

La  defensa  alega  que  no  existe  tal  familiaridad.   Sin   embargo,   el  doctor  GARCÍA  ROMERO  en  diligencia  de  indagatoria  afirmó  que ella “estuvo casada con  GABRIEL  GARCÍA  ROMERO,  primo  mío…  se  separó  hace  como tres o cuatro  años”1  (1991  o  1992),  esto es, con posterioridad a la ejecución de  los hechos materia de juzgamiento.   

La     influencia     del    acusado    sobre   la   fundación   MESDOB   fluye  también  del  hecho  de que,  desde   el   surgimiento   legal  de  la  entidad,  funcionó en inmuebles  de  propiedad  de  la familia GARCÍA ROMERO, lo que probadamente se acredita en  el   expediente   si   se   reparan   las  actas  de reuniones ordinarias y  extraordinarias  de  la  Asamblea  General de Socios  desde 1984 hasta el año 1992.   

En      efecto,      luego  de  la  constitución  de  la  fundación, las dos primeras  reuniones  (11  de  abril  y  18  de  mayo  de 1984) se verificaron en “… el  apartamento  del  señor  JUAN  JOSÉ GARCÍA TABOADA, ubicado en la Calle 5 No.  8-37  de  esta ciudad” (Cartagena), esto es, en la  casa   de  habitación  del  papá  del  procesado.  (Ver folios 99 y 103 c.  7 Fiscalía).   

En adelante, las reuniones se cumplieron en  el  piso  18  del  Edificio  Concasa, que conforme se acredita en la actuación,  era     también  un    inmueble   de  propiedad  de  la familia GARCÍA ROMERO, en el que,  además,  funcionaba  la  sociedad  Comercio  Exterior  y  Agropecuario Limitada  (COMEXAGRO   LTDA),   de   la   cual  eran  socios  familiares    del  acusado.   

Según  las  actas de la Asamblea General,  las  reuniones  se cumplieron el 3 de septiembre de 1986, 8 y 25 de septiembre y  2  de  octubre  de 1988, 8 de septiembre de 1989, 8 de septiembre de 1990 y 9 de  septiembre  de  1992,  (fols.  195, 84, 80, 46, 35 y  179 Ib).   

Si  se requieren más evidencias acerca de  la  influencia del doctor GARCÍA ROMERO sobre la fundación, téngase en cuenta  que  su  presidente,  RODRIGO  TABOADA MENDOZA, el 20 de enero de 1987 solicitó  “…  la  apertura  de  una  cuenta  corriente  denominada  FUNDACIÓN MESDOB,  AUXILIOS  NACIONALES  la  cual  será  manejada  con  las firmas y sin sello del  Tesorero  Srta  Cecilia  Buelvas  Olivera  y  del Secretario Sr. Edgardo Alberto  Jiménez  M…”   (fol. 6 c. 4 Procuraduría).   

En   el   formulario   de   ‘Solicitud  de  Apertura de Cuenta  Corriente,  suscrito  por  el  Presidente de la Fundación MESDOB, en el espacio  destinado a referencias se lee:   

“BANCARIAS   AUTORIZADA POR EL  SEÑOR MARCO ANTONIO DELGADO APARICIO SUBGERENTE DE SERVICIOS (E).   

COMERCIALES    RECOMENDADA ESTA CUENTA  CORRIENTE   POR   EL   SR.  JUAN  JOSÉ  GARCÍA  ROMERO      –  PARLAMENTARIO   AMPLIAMENTE   CONOCIDO   EN   LA   CIUDAD   Y  CLIENTE  DE  ESTE  BANCO.” (fol. 5 Ib.)   

El      texto      del  documento   no  indica  cosa  distinta      que      entre     las            directivas  de la fundación   MESDOB   y   el  acusado,   existía   una   sólida  relación     que  les  permitía,  incluso,  el empleo de su nombre y  dignidad  para  la  adquisición  de  productos  tan importantes como una cuenta  corriente.   

Para      complementar,  téngase  en cuenta que si no fueran ciertos esos vínculos de  confianza,   amistad  y  económicos  entre  el  procesado  y  los  miembros  de  MESDOB,  no  se  explicaría  por  qué  la señora  MARÍA   BRUM   DE   VILLALBA,   quien   realizaba  consignaciones  en la cuenta del Senador GARCÍA ROMERO y que recibió, cobró y  endosó  diversos  cheques  girados  contra  la  cuenta  de  MESDOB, en monto de  $509.200,    con  posterioridad  hubiera  asumido el cargo de Asistente del Senador en el Congreso  de la República.   

Para   la   defensa,   no   puede  tomarse  como indicio el hecho  de  que  la  señora  BRUM  DE  VILLALBA,  hubiera  sido  secretaria de MESDOB y  asistente  en  el  Senado,  porque  éste último cargo lo desempeñó  con  posterioridad  a 1993, cuando ya no se manejaban dineros  oficiales en las cuentas de la fundación.   

Al  respecto debe reiterarse que lo que se  evidencia   a   través   de  los  indicios  anotados,  no  es  directamente  la  materialidad   del  delito  de  peculado,  sino  la  facultad  que  asistía  al  acusado,  merced  a  las relaciones que tenía  con  los  directivos de la fundación en favor de la cual gestionó recursos del  presupuesto  nacional,  para  disponer, conforme lo  indicara, de esos dineros oficiales.   

Por eso la importancia de esos indicios no  está     en    que    se    establezca    si    la    señora    MADDY  ROMERO  fue  presidente  de  la  entidad  en  la  época  en  que  se  recibieron  y  utilizaron  los auxilios, o si MARÍA BRUM, en forma  simultánea,  fue  secretaria de MESDOB   y   Asistente   del   enjuiciado  en  el  Congreso,    sino   en   que   revelan  el     anotado  dominio del Dr. GARCÍA ROMERO en el gobierno de la  fundación   y,   por   contera,   en   la   administración   de  los  recursos  provenientes  del  presupuesto nacional,   sobre   los   cuales   ejecutó  el  delito peculado que se le atribuye.   

De   las  relaciones   que  comprometían  al  acusado  y  a  la  Fundación  MESDOB,   sus   directivos   y   socios,   también   es  muestra  el  hecho  de  que  la correspondencia bancaria del  Senador   y   de  la  Fundación,  a  lo  largo de los años, por lo menos  desde    1987    hasta    1994,   llegó     siempre     a   la  misma                  dirección,  esto es, el piso 18 del  Edificio  Concasa  (ver  las  diversas  carpetas de  extractos  bancarios), indicando ello que la sede de  la   fundación   era  a    la    vez   la  oficina del Dr. GARCÍA  ROMERO,  con  una aparente interrupción durante el  período   del   1°  de  enero al 30 de marzo de 1990, según certificó  la  empresa  Araujo  &  Segovia  Ltda.,  que le  arrendó    durante    ese   lapso   el   inmueble   de   la   calle   Santo  Domingo  No.  3-65  piso  2.   

Todos  estos indicios, se repite, señalan  en  forma  inequívoca  que  el Senador GARCÍA ROMERO, tenía plena facultad de  determinar  la  forma  como  debía  manejarse  la entidad y, por su puesto, los  dineros  que recibía con ocasión de sus gestiones en el Congreso, pues él era  el  eje  central  de todas las actividades de la fundación, desarrolladas desde  las  oficinas de su familia, y el único beneficiado política y económicamente  con  los  dineros  de  recursos oficiales girados o cobrados por sus familiares,  asistentes y amigos.   

Si no fuera en virtud de esta injerencia y  amistad  del acusado con los directivos de MESDOB, cómo, entonces, explicar que  el    presidente   de   la   fundación;   RODRIGO  TABOADA, con posterioridad a los hechos,   resultara  siendo  empleado  de  la  sociedad  COMEXAGRO,  de  propiedad de los hermanos del doctor GARCÍA ROMERO.   

Aspecto  relevante  de todo ese proceso lo  constituye    la    deficiente    y    casi   nula   contabilidad   con   la   que   las  directivas  de  MESDOB,  manejaron los  recursos  que  ingresaron  a  su cuenta,    sin    atender    las  normas  básicas de contabilidad comúnmente aceptadas en el  País.   

De    ello    da    cuenta        la        prueba  contable ordenada  en  el  expediente,  en  la  que  los  peritos  al  momento de dictaminar acerca de las  presuntas  donaciones  de  particulares  a la Fundación MESDOB, entre los años  1989   a   1991,   conceptuaron  que  no  se  podía  establecer  un  dato  cierto   porque   “…   los  documentos  allegados  al  proceso  (por    los    directivos    de   la   fundación)   no  constituyen a la luz de los requisitos contables, comerciales  y  tributarios  vigentes  en la legislación colombiana, soportes que sean plena  prueba  de  una  contabilidad  formal.  No  se  cuenta  con  documentos de orden  contable  como  son: Libros oficiales y auxiliares correctamente diligenciados y  de  documentos  soportes  como  los recibos de caja,  comprobantes   de   contabilidad,   comprobantes  de  egreso,  notas  contables,  comprobantes  externos  y  los  estados  financieros  básicos  como son Balance  General,  estado  de  ingresos  y  egresos,  estado de flujo efectivo, estado de  cambio  en  la  situación  financiera,  incluyendo  los  anexos  y  notas a los  mismos…  No  obran  en  el  proceso  comprobantes de ingreso o comprobantes de  contabilidad  que  soporten  las  consignaciones y que especifiquen los recursos  dinerarios  por  concepto  de  aportes recibidos de  particulares…  En  el  libro  denominado  de  CUENTA Y RAZÓN de la fundación  MESDOB  no  obra una cuenta destinada al registro de la donación y por lo tanto  no   se   encuentran   contabilizadas   las   partidas  que  dicen  haber  aportado  las  personas  a la  fundación   MESDOB   y  lo  afirmado  en  el  contenido  de  las  declaraciones  extraproceso  ante  Notario,  en  el  año 2001, es decir, con fecha posterior a  1989,  1990  y  1991,  estas  cantidades  al  sumarlas  totalizan  un  valor  de  $12’805.000.   

Con base en lo anterior, es evidente que no  hay  registros  contables, por lo tanto la respuesta a esta parte de la pregunta  es:  No  se distinguen  los  dineros oficiales de los particulares.” (fol.  135 c. 10 Corte).   

La   defensa   sostiene   que  semejante  deficiencia  no  fue  producto  de  la  mala  fe  ni  del  propósito  de  ocultar  la  realización  del  ilícito.    No   obstante,   los   hechos  dicen  todo  lo  contrario:  la  ausencia   de   una  contabilidad  clara,  completa  y fidedigna, refleja  no  solo  la  falta  de pulcritud en el manejo de los bienes públicos, sino que  los   dineros  se  emplearon  al impulso de las  necesidades  políticas  y económicas de      su     gestor,       como       si      fueran      propios,      ingresándolos   a su   cuenta   corriente    o   utilizándolos  en  los  gastos  que  indicara,  luego  de  hacer  las operaciones  bancarias   requeridas   para   diluir  el  origen  oficial de los dineros. Así se explica por qué la  regla   general  en  este  asunto  es  que  los  documentos  aportados  por  los  funcionarios  de  MESDOB  para  justificar  los  pagos  hechos  con  cargo a los  auxilios,  son constancias médicas elaboradas años  después  de  presentarse  el  hecho  económico que pretenden acreditar; que en  relación    con    los   pagos   efectuados   mediante   cheque,   es  frecuente  que  no  coincida  el  beneficiario  inicial  con  el beneficiario final del título y, además, que en  muchos  casos,  no  se  pueda  identificar  a  la  persona  que  en  últimas lo  hizo   efectivo   y   cuando   esto   se   logra,  coincidencialmente  sea  un  socio  o  directivo  de MESDOB que también figuran  consignando dineros en la cuenta del Senador.   

El  dictamen  pericial es elocuente a este  respecto.  En  relación  con  el  auxilio  de  cuarenta  millones de pesos, por  ejemplo,  de  81  cheques  que  giró  la  fundación, 51 fueron por el supuesto  concepto  de  “Ayudas Económicas para la Cancelación de Servicios Médicos y  Drogas”,  erogaciones  que  los  Directivos de la entidad y el acusado en esta  especie  pretenden  justificar con las referidas constancias médicas elaboradas  entre  septiembre  y diciembre de 1994, o lo que es igual, cuatro años después  de sucedidos los hechos.   

Esta  circunstancia,  obviamente,  resta  credibilidad   a  los  “soportes”  contables  y más todavía si se atiende a la declaración de los  médicos  VÍCTOR RAÚL BARRERA ALVEAR, CYRA TERESA  BUSTILLO  SALCEDO  y  LUIS  ENRIQUE  ARRIETA, quienes afirman haber atendido los  pacientes  remitidos  por  MESDOB,  pues  señalan que el valor del servicio que  prestaban  no  era  superior  a  $1.500,  cancelado siempre por los usuarios  y que ninguna remuneración  recibían  de  la  fundación;  tarifa que contrasta con el valor mínimo de los  cheques  que,  según  se  afirma,  fueron  girados  por  ese  concepto  ($10.000),  y más todavía con  aquellos   que  se  extendieron  por  100,  120,  170  y  hasta  200  mil  pesos  ‘para  atender  el  requerimiento       médico       de       algún       beneficiario’.   

Por  lo  demás,  la  comparación  de las  columnas  relacionadas con los beneficiarios inicial y final de cada cheque y la  identificación  en  cada  caso, que ofrece el cuadro anexo de la pericia (fols.  170  y  ss  c.  14  Corte),  termina  por restar cualquier valor a esos soportes  contables  y a la posibilidad de que se hubiera otorgado esa clase de ayudas, ya  que   el   resultado   es   la  falta  de  coincidencia  de  una  y  otra  o  la  ausencia   total  de  identificación.   

De   los   cheques   girados  con  cargo  al     auxilio  de        $40.000.000,        destacan      el      número     52800     por     $11’500.000, girado el 19 de junio de  1989  a  favor de IVÁN ALBERTO GARCÍA ROMERO, hermano del acusado, el 5280093,  con       monto      de      $12’000.000,  de la misma fecha a favor de HUGO GONZÁLEZ NOVOA, y el  No.      5280088,     por     $10’000.000  a  nombre de JAVIER CORRALES VILLEGAS, el 15 de junio de  ese mismo año.   

Los tres títulos se emitieron para     la    supuesta    compra    de    vehículos  que  la  fundación,  al  parecer,  donaría municipios del sur del departamento de Bolívar.   

Frente a este hecho, afirman los directivos  de  MESDOB  y  la  defensa  que  el  negocio  de  la  adquisición de vehículos  en  realidad  existió,  pero   que  en  vista  del  incumplimiento  por  parte  del  vendedor  (CORRALES  VILLEGAS), se llegó a un acuerdo para la restitución del dinero.   

Es  un  hecho  cierto  que  la  Fundación  MESDOB giró los cheques y que éstos fueron           cobrados2.  También,  que  a  pesar  de ello, los vehículos aparentemente  negociados,  no  ingresaron  al patrimonio de la fundación y tampoco retornó a  sus   arcas   el   dinero   correspondiente  a  esos  títulos  ($33’500.000), por la razón elemental  de  que no aparece consignado en la cuenta corriente  ni  registrado  el ingreso en el único libro que llevaba la entidad.   

La  realización  de  la  supuesta  compra  pretende   acreditarse  con  una  oferta  de  venta  presentada  a  MESDOB por CORRALES VILLEGAS, supuestamente el 3 de mayo de 1989,  una  contraoferta  del  10  de  ese  mes, un poder sin presentación personal de  IVÁN  ALBERTO  GARCÍA  ROMERO  a  JAVIER  CORRALES  VILLEGAS,  un  contrato de  compraventa   relacionado  con  ese  poder,  otro  contrato  de  compraventa  de  una  camioneta  Ford  Ranger,   y   con   un   acta  de  “transacción  extrajudicial”   con   la   que,   se  afirma,  se  acordó  el  reintegro  del  dinero.    (ver    fols.    113   a   120   c   6  Fiscalía).   

Estos  documentos  no  dan  fe  de  que el  pretendido  negocio  se  hubiera  realizado, a juzgar por el hecho de que uno de  los  supuestos vendedores, IVÁN ALBERTO GARCÍA ROMERO, confirió poder el 3 de  diciembre  de  1989  para  vender  el campero Toyota  Land  Cruiser,  color  rojo  con  motor 3F-0185665 “… retirar el cheque a mi  nombre  y  representación, endosarlo y cobrarlo o recibir el valor en efectivo.  Asi  (sic)  mismo queda facultado para efectuar la entrega del automotor y hacer  los  respectivos  documentos  de  propiedad  a  nombre del comprador”.  Se  afirma  que el mandato fue  debidamente  otorgado  y  hace  parte  del  contrato,  sin  embargo,  carece  de  presentación personal.   

Para  la  Sala  resulta  evidente  que  el  negocio  referido  no  tuvo  ocurrencia, como tampoco la alegada devolución del  dinero  por parte de CORRALES VILLEGAS, pues como se  indicó,  no  fue  consignado  en  la  cuenta  corriente de MESDOB ni registrado  contablemente  el  supuesto ingreso, pero además, porque los soportes allegados  para  tratar de demostrar que los dineros se repartieron en efectivo, tan pronto  como  se  hizo  la  devolución,  fueron  elaborados en fecha posterior al hecho  económico, cuando ya el proceso penal estaba en curso.   

Además,   si  se  trataba  de  adquirir  vehículos  para  donarlos a puestos de salud del sur del Departamento, extraña  que    las    directivas    de    MESDOB   no   hubieran   solicitado   diversas  cotizaciones        para        establecer     qué    clase    de  automotores   podían  conseguir  y a qué precios, pero curiosamente la fundación recibió una oferta  comercial  del  señor  JAVIER  CORRALES  VILLEGAS,  persona  relacionada con la  familia  GARCÍA  ROMERO,  como  que  le adelantaba  trámites       de       importación,   según   informó   ANTONIO  FLÓREZ  HERNÁNDEZ,  mensajero     de     COMEXAGRO     quien     hizo,     además,     efectivo   uno   de   los  cheques  girados  por  cuenta  de  ese  negocio.   

Situación similar se presenta en relación  con   los   cheques   5455603  por  $5’580.000     y    5455604       por       la       suma       de      $7’300.000,  girados  por  MESDOB  a  nombre  de  CECILIA  BUELVAS, endosados por ésta y consignados en la cuenta del  acusado  por  FREDIS  CONTRERAS,  los cuales, sostiene la defensa, se recibieron  como  pago del préstamo que habría efectuado el ex  congresista  a  la  fundación,  para atender solicitudes de auxilio escolares a  comienzos  de  1990,  época  en la que carecía de  recursos.   

Las  pruebas  relacionadas  con este hecho  niegan  su existencia. Al efecto, es suficiente reparar la versión que sobre el  préstamo ofreció cada uno de los supuestos intervinientes.   

En diligencia de versión libre el Senador  GARCÍA  ROMERO  sostuvo que “Eso fue en febrero o  marzo,  como  en febrero del 90, conversó conmigo Jorge Zapata, era socio de la  Fundación,  y  me  dijo que estaba en dificultad porque tenían mucha solicitud  de  ayudas  educativas, yo le dije que con mucho gusto que yo no tenía la plata  completa  pero  que  si  ellos me daban la lista de las personas a que yo podía  darles   los   cheques   lo   haría,  que  yo  necesitaba  la  plata  en el mes de marzo con urgencia y  ellos  me  dijeron  que  me  pagaban  en  el mes de marzo, Jorge Zapata habló a  nombre    de    la    Fundación,    posteriormente    yo    conversé   con   el   presidente   y   el  tesorero  sobre el tema y les pedí que me firmaron  una   letra   para   responderme  por  ese  dinero,  documento  que apenas me pagaron me lo exigieron, pero la letra que yo les pedí  a   ellos   era   particular,   o   sea,  era  directamente  el  señor  Rodrigo  Taboada  y  el  señor  Fredis  Contreras  los  que   me  respondía  a  mí  por el préstamo y la  Fundación.  La  garantía que pedí fue: a la fundación una letra que firmaron  presidente  y  tesorero…  y  a  ellos  particularmente también les exigí una  letra.”              (fols. 195 y  196  c. 1 Corte).   

El   presidente   de   MESDOB,   Rodrigo  Taboada,  sostuvo  que  ante   el   cúmulo   de   solicitudes   de  ayudas  educativas  por   la  temporada   escolar,  en  Junta  Directiva  se  propuso  conseguir  recursos con entidades bancarias o con  particulares;  que  JORGE ZAPATA manifestó que él  podía   hablar  con  JUAN  JOSÉ  GARCÍA  ROMERO,  con quien se consiguió el préstamo.   

Como  garantía del préstamo, agregó, el  señor  GARCÍA  ROMERO  exigió dos (2) letras: una firmada por el presidente y  otra  por  el  tesorero  de  la  fundación,  no  a  título  personal  sino  en  representación  de  la  entidad.  (Fol.  90  C.  6  Fiscalía).   

FREDIS  CONTRERAS,  por su parte, aseguró  que  JORGE  ZAPATA  fue  comisionado  para  conseguir  el  crédito,  el cual se  consiguió  con  el  Senador  GARCÍA  ROMERO  quien exigió, al presidente y al  tesorero  de MESDOB, una  letra  a cada uno ‘por  la  mitad  del  valor  del  préstamo’ (fol. 49 Ib.)   

JORGE  ZAPATA, a su turno, señaló que al  Senador  GARCÍA  ROMERO  solo  lo  ha  visto en televisión o en afiches cuando  participaba  en  política  “…  pero  conocerlo  personalmente   no,   nunca   he   tenido   trato   con   él,  con  su  familia  tampoco.” (fol. 38 c 8 Corte).   

Ante  la  monumental  inconsistencia  que  marcó  su  testimonio,  JORGE  ZAPATA  presentó  solicitud  de  ampliación de  declaración  en  la  cual reiteró que no conoce al doctor GARCÍA ROMERO, pero  que  la  fundación  lo  autorizó para hablar con él sobre el préstamo. “En  esa  fecha  (?)  lo vi y  hablé  con  él  pero no puedo asegurar que lo conozco… le comenté al señor  [GARCÍA  ROMERO]  a  lo  que iba, la respuesta fue positiva y se la trasmití a  los socios.” (fol. 374 Ib).   

Según   se  observa,  ninguna  crítica  soportan  esas  versiones, pues el acusado junto con el presidente y el tesorero  no  se  ponen  de acuerdo para precisar cuál fue la  verdadera  garantía  que  se  exigió con  el  fin  de  asegura el pago del  dinero,  si  tres o dos letras y cuál era el   monto de las mismas.   

Además,        resulta  contrario  a  toda lógica que el doctor GARCÍA ROMERO,  hubiera  atendido,  sin  más,  la  solicitud  de un desconocido de prestar a la  fundación    la    suma   de   $13’000.000  que  no tenía en sus cuentas, los cuales determinó que  repartiría  en  forma  personal a los beneficiarios que le indicara   en  una  lista  concreta  la  entidad;  aspecto  que  también  riñe  con la razón ya  que  el ex congresista no tenía por qué suplir a MESDOB en el desarrollo de su  objeto social.   

Por otra parte, resulta paradójico que la  junta  directiva  de  la  fundación  hubiera comisionado al señor JORGE ZAPATA  CASTILLA,  para gestionar créditos a su nombre, según se observa en el acta de  reunión   del  18  de  enero  de  1990  (fol.  132  c.  6 Fiscalía), y que  para  cumplir el encargo hubiera acudido directamente a donde una persona que no  conocía  (el  doctor  GARCÍA  ROMERO), resultando más extraño todavía  que    el    acusado    hubiere    aceptado,    sin    objeción,   efectuar   el   alegado  préstamo,  cuando  lo lógico era que se encargara a uno de los directivos de la fundación  que  estaban  en contacto con el Senador e, inclusive, hacían consignaciones en  su cuenta bancaria.   

Sin  que  exista  otra alternativa, lo que  revelan   estas   pruebas   es   que   el  crédito  no  existió,  por  lo  menos  no  en  la  forma como pretende hacerse ver en la actuación,  y  que  se expone como inocuo  argumento  dirigido a ocultar la ilícita apropiación de  los dineros oficiales.   

Según  el  acta  de  reunión  de  junta  directiva  de  MESDOB  del  18  de enero de 1990, preocupaba a sus directivas la  ausencia  de  recurso,  porque  había  recibido  gran número de solicitudes de  ayudas  educativas  por  parte  de  estudiantes  y  padres de familia, por valor  cercano  a  $50.000.000,  siendo  esta  la razón por la cual debía acudir a un  préstamo.   

Si  embargo,  no deja de ser significativo  para  la  Sala  que  el crédito supuestamente adquirido con el entonces Senador  JUAN   JOSÉ   GARCÍA   ROMERO,   haya   sido   distribuido   directamente  por  él    únicamente    entre    17    ‘beneficiarios’,  relacionados con la fundación  o  adeptos  a  su  compaña  política,  según  se  infiere  sin dificultad del  testimonio   de   EUDENIS  CASAS  DE  DÍAZ,  quien  recibió      $600.000      y      manifestó     en    el    proceso  que   su   esposo  era  concejal  de  Cartagena  y  “miembro  en  toda su carrera política del grupo  del  senador GARCÍA.”  (FOL. 61)   

RAFAEL  FONTALVO  (fol. 77Ib) junto con  IGNACIO   ARTURO  LEOTAU,  que  recibieron  $600.000 y $450.000,  respectivamente del doctor GARCÍA  ROMERO,  informaron que  eran  sus        seguidores        políticos,  circunstancia  que  conduce  a  ratificar  que  el  dinero del  supuesto  préstamo  se dirigió a personas que le resultaban cercanas o afines,  y    no    propiamente   necesitadas   o   de   bajos   recursos,   como   puede  advertirse, además, en  la   declaración   del  señor  GUSTAVO  ÁLVAREZ,  médico  de  profesión  y empleado en la administración departamental (fol. 86  Ib).   

De  lo  anterior queda claro que el dinero  del  pretendido  préstamo  lo  distribuyó  el  acusado  entre sus asistentes y  seguidores   políticos   (véase   cuadro   anexo   dictamen   fol.  22  c.  10  Corte),  seguramente  para  repartirlo  entre otros  seguidores  de  su  movimiento, afirmación que surge lógica si se atiende a la  circunstancia  electoral  que vivía el País a comienzos del año 1990 y que no  se  puede  desconocer  en  la  medida  que  el  doctor  GARCÍA ROMERO, pretende  justificar   algunas   consignaciones  en  sus  cuentas,  señalando  que  eran,  justamente,   contribuciones  de  sus  familiares  o  allegados  a  la  compaña  política.   

En  este  orden  de  ideas, surge clara la  conclusión  de  que  el préstamo en cuestión sí pudo haber sucedido, pero no  del   acusado   a   la   fundación,   sino   de   MESDOB   al   doctor  GARCÍA  ROMERO  quien  debía atender grandes gastos en esa  época,  los  cuales sufragó con recursos propios en la confianza de que se los  recuperaría   con   futuros   auxilios   que   gestionara   en   favor   de  la  entidad.   

A pesar de lo anterior, la defensa pretende  negar   la   materialidad   de  la  conducta,  con  el  argumento  de  que  esas  consignaciones,  se hicieron en las cuentas del acusado con dineros provenientes  de  donaciones  particulares,  concretamente  de las pólizas de capitalización  que  en  favor  de  MESDOB  suscribieron algunos empleados de la Gobernación de  Bolívar,  las  cuales se redimieron a comienzos de 1990, hecho que se corrobora  porque  la  fundación,  en  esa época, no tenía recursos, y de la Nación los  recibió hasta agosto de ese año.   

Para la Corte, a pesar de que obra  evidencia  de la consignación  de   los   dineros  correspondientes  a  las  pólizas  de  capitalización,  la  inexistencia  del  préstamo  que  el  acusado  alega haber concedido, conduce a  reiterar,  según precisó en el calificatorio, que la operación llevada a cabo  con  los  títulos mencionados, corresponde a un retiro anticipado de los fondos  oficiales  que  precisamente  llegarían  a  las  arcas  de  la  fundación, por  inclusión  en  el Presupuesto Nacional a instancia del Senador GARCÍA ROMERO.   

Si   así   no   fuera,  por            qué  se  expuso como razón exclusiva  para  haber  acudido  al  pretendido préstamo, la necesidad de atender diversas  solicitudes  de ayudas educativas por el comienzo de  la   temporada   escolar,   cuando   la   realidad   es   que   fueron  solo  17  personas   a   las   que  el  Senador   giró  $13’000.000,  de los  cuales   $3’838.000  fueron  para  su  asistente  en  el  Congreso MARÍA  BRUM;  a otro supuesto  beneficiario  (Antonio  Quiñónez)  le  giró  2  cheques que suman $960.000, a  otros  más,  les  entregó cheques por valor superior a $500.000 y en todos los  casos,  la  cuenta  de  cobro carece de soportes de pago (ver cuadro anexo No. 7  pericia, fol. 222 c. 10 Corte).   

La prueba pericial demuestra que el manejo  que  se dio a los auxilios que gestionó el acusado,  por   los   cuales   fue   convocado   a   juicio,  tienen  un  patrón  similar  pues  casi todos se emplearon en el otorgamiento de  supuestas  ayudas escolares, atención en salud y medicamentos, respectos de los  cuales no existe prueba contable que soporte los pagos realizados.   

Se  aportaron  cientos  de  certificados  escolares  de  los  cuales se puede inferir que la persona a quien se certifica,  realizó  estudios  en  alguna  establecimiento  de  educación,  pero  no  existe  nexo  que  ligue esa  circunstancia    con   el   hecho   de  que  el  beneficiario  o  la institución recibieron un auxilio  cuantificable   en   términos   económicos,  que  corresponda  con  aquellos que la Fundación MESDOB  consignó en su registro contable.   

La  defensa  pretende llenar este vacío a  través    de    declaraciones   judiciales   y   extrajudiciales   que   los   supuestos  beneficiarios  rindieron    años  después  de  haberse producido el hecho económico,  circunstancia  que  impide concederles credibilidad,  no  solo porque carecen de idoneidad para certificar una contabilidad confiable,  seria  y  legítima,  conforme  indica  la  pericia,  sino  porque  los  propios  declarantes   hacen  afirmaciones  que  carecen  de  lógica.   

Por  ejemplo, resulta del todo inadmisible  que    la   señora   MARIA   BRUM,   socia   fundadora,   secretaria   de  MESDOB  y,  posteriormente,  asistente  del  acusado  en  el  Senado  de la República, quien recibió varios  cheques    de    dineros    oficiales,  afirme  que:  “…  a  mi  me informaron que la fundación…  estaba  dando  auxilios para médicos y becas escolares, me acerqué e hice todo  el   trámite   necesario   y   me  fui  empleando  con  ellos…”3   Cómo  es  posible,  pregunta  la Corte, que esta declarante, en las condiciones  aludidas,  ignorara  el objeto de la entidad y sólo por terceros hubiere tenido  conocimiento  de  las  ayudas  que  concedía  la  fundación  de la cual hacía  parte.   

La   señora  BEATRIZ  MERCEDES  FUENTES  ÁLVAREZ,  en  declaración  rendida  el  10  de  mayo  de  2005  (c. 14 Corte),  manifestó  que  era  empleada  de  COMEXAGRO,  conoció al acusado ‘porque  era  hermano de los jefes  de  ese  entonces’ y,  además,  que  hizo  consignaciones  en  la cuenta del Senador de dineros que le  entregaban  él,  sus  familiares  y  amigos  “…  y me lograba decir que sus  conceptos   eran   de   préstamos,   recuperación   de   cartera,   asesoría,  arrendamiento de maquinaria…”   

Sin  embargo,  en  la  declaración  extra  judicial  que aportó la  defensa  para justificar uno de los auxilios que recibió por valor de $200.000,  afirmó:  “Este auxilio educativo lo solicité por insinuación que me hiciera  una  amiga  que  se  había  enterado  de que Mesdob estaba adjudicando auxilios  económicos  para  educación  y  salud  a  principios de 1989.” Inevitable la  pregunta:  Cómo  es  posible  que  una  empleada  de  COMEXAGRO, que cumple sus  labores  en  el  mismo sitio donde está la sede de la fundación, afirme que se  enteró   a   través   de   terceras   personas   de   lo   que  se  hacía  en  MESDOB?   

La    señora   ANGELINA   LÓPEZ   DE  MEZA,   para   citar  otro  ejemplo,  sostuvo  que  colaboraba  en la fundación cumpliendo labores de cafetería, aseo y  mensajería, pero sin vinculación  laboral  alguna, razón por la cual recibió, cobró  y  endosó  diversos cheques de la cuenta de MESDOB. De igual modo, que conoció  al  acusado  “…  porque  sus  hermanos  tenían  una  oficina  al lado de la  fundación…  y  él  llegaba,  entraba  y  salía  y  siempre nos veíamos, nos encontrábamos muchas  veces  en  el ascensor y muchas veces la secretaria de él me pedía el favor de  que le hiciera una consignación o le cambiara cheques…”   

Ninguna explicación atendible ofrece para  justificar  por qué cobró diversos cheques de la cuenta de MESDOB, y se limita  a  señalar  que  los  beneficiarios  le  solicitaban  que  los  cambiara  y les  entregara  el  efectivo, manifestación común a todos las personas vinculadas o  ajenas   a  la  fundación  que  aparecen  como  beneficiarios  finales  de  los  cheques.   

Importa igualmente destacar la declaración  del  señor  ANTONIO  FLÓREZ  HERNÁNDEZ,  quien  cobró  el cheque   5280093   por  $12’000.000,  de  la  supuesta  compra  de  uno  de los automotores y  figura,  además,  efectuando diversas consignaciones en las cuentas del Senador  GARCÍA ROMERO.   

Informó este testigo que conoce al acusado  porque  trabajó  como  mensajero “en una empresa que era de su papá y de sus  hermanos,   la   cual   él   visitaba   con   bastante   frecuencia”.  La  razón por la cual cobró el cheque referido fue porque  “la  secretaria del señor CORRALES, por orden del mismo me solicitó el favor  que  le cambiara un cheque, el cual cambié, se le entregué a ella, no recuerdo  su  nombre, y ella al señor CORRALES;  ahí me  di  cuenta  que  ese cheque pertenecía a esa fundación. El motivo fue un favor  que  le hice a la empresa del señor JAVIER CORRALES…” Agregó que el cheque  lo  “recibí  debidamente  endosado, fui al banco, lo cambié con el chofer de  ellos,  o  sea  de  JAVIER  CORRALES,  me  devolví,  le  conté  la  plata a la  señorita…” (fol. 175 c 14 Corte).   

A través de estos testimonios se advierte  la  forma como los dineros del Estado eran sometidos  a  operaciones  bancarias  o  a  supuestos negocios  jurídicos   (compra   de   bienes   y   servicios,  donaciones, etc.), para  diluir   el  origen  oficial  de  los  dineros  que  gestionó  el acusado en  favor  de MESDOB, con el  único    fin    de    que    ingresaran   a   su  patrimonio, operaciones  en las que intervenían con frecuencia los  directivos  de la fundación RODRIGO TABOADA MENDOZA, FREDIS  CONTRERAS      ARDILA,      ELVIRA      MARRUGO      DE      ALCALÁ,      ARIS      JIMÉNEZ VERA y  CECILIA                 BUELVAS  OLIVERA.   

La      defensa      pretendió  justificar  las diversas  consignaciones  que hicieron estas personas en la cuenta del acusado, señalando  que      correspondían     al     recaudo  de  dinero por actividades       agropecuarias  del  Senador.  En  este          sentido          no  deja  de  ser  curioso  que  los  encargados  de  administrar  los  dineros  oficiales  que  procuró  el acusado,  tuvieran     también     que    encargarse    de  recaudar  y  custodiar  su  patrimonio,  pues si el  procesado,  como  lo  hace, niega cualquier injerencia en la fundación, la Sala  no  puede  concluir  cosa  diferente  de  que  se  trataba  siempre  de  dineros  oficiales,  utilizados  en  forma  ilícita  en  beneficio  del  doctor GARCÍAR  ROMERO.   

No  era  por azar ni por equivocación que  los  dineros  ingresaban  en  las  cuentas  del  Senador GARCÍA ROMERO o de sus  familiares  luego  de ese proceso, como trata de hacerlo ver la defensa frente a  los  reveladores  eventos de la consignación que le hizo en la cuenta corriente  su   asistente   CARLOS  ALFONSO  MOGOLLÓN  SEBA,  por   un  millón  de  pesos, el día que recibió un auxilio por ese mismo  valor  por  parte  de  MESDOB,  así  como  de  la  que  efectuó MARTHA LUCÍA ORTIZ, por $50.000 en la  cuanta de PIEDAD ZUCCARDI DE GARCÍA, esposa del acusado.   

Por  eso  carecen  de  credibilidad  las  explicaciones  de  los  directivos  de  la  fundación RODRIGO TABODADA MENDOZA,  FREDIS  CONTRERAS  ARDILA y CECILIA BUELVAS OLIVERA,  con  las  que  pretenden  justificar  las  consignaciones  que realizaban en las  cuentas  del acusado por concepto de ‘pago  de préstamos, trasferencias bancarias, recaudo de horas de  arrendamiento  de  maquinaria  agrícola,  o  donaciones  de  particulares  para  financiar   su   campaña  política’,  entre  otras explicaciones infundadas que se ofrecen, pues las  evidencias  analizadas  hacen  concluir,  por  fuerza de la razón, que teniendo  esas  personas  a  su  cargo  el  manejo  del  dinero  del  Presupuesto Nacional  gestionado  por  el  procesado,  lo utilizaban en forma y para los fines que él  indicara,  en todo caso distintos a los que trazó la ley que creó las partidas  regionales.   

Cuál  si  no  esa es la razón por la que  FREDIS  CONTRERAS  ARDILA, tesorero de la Fundación  MESDOB,  no  solo  aparece  cobrando  cheques girados a otras personas, sino que  figura  haciendo  efectivos  cheques  por  sumas representativas como el número  5455628   por   la  cantidad  de  $9’560.000,  el  número  545542 por $100.000.00, el número 5455643  por  $20’000.000, el  número  5455650 por $1.372.000 girado a favor de STELLA SOTELO DE GARCÍA, y el  número 5455651 por la suma de $1.410.000.   

Por  todo  lo  anterior,  para la Corte no  existe  duda  en  relación  con  la  ejecución del  delito  de  peculado  por  apropiación por   parte   del  acusado,  en  los  términos  señalados  en  el  calificatorio y sobre  un  gran  porcentaje de  los   auxilios   que   gestionó  durante  los  años  1989  y  1990, de los  cuales   conforme  se  advierte  en  el  dictamen  pericial,  sólo  es  posible  deducir algunos movimientos financieros o pagos muy  puntuales   realizados   con   dineros     provenientes     del     Presupuesto    Nacional,  que  se  excluyen  de la conducta  reprochada,  como  el  que se efectuó a la Junta de  Acción    Comunal    de    Puerto    Rico    por    valor   de   $4’900.000        y     el     pago    en  efectivo  por  sobretasa para la  vigencia   de   1989  que  se  hizo  a  CAJANAL  por $400.000        con       el       auxilio       de       $40’000.000. (ver c. 14 Corte fols. 137 y 176).   

Lo  anterior,  teniendo  en  cuenta  que  el   pago  a  la  Junta  de  Acción  de  Puerto  Rico, no solo corresponde a la finalidad que             debía            cumplir            MESDOB  en relación con  la  comunidad,  sino  que esa otra  entidad               asumió  el control y la responsabilidad  en  el  manejo  de  los  dineros  que  se  le  giraron, con la vigilancia de  sus   propios  organismos  de  control,  y  no obra en el proceso evidencia de que los hubiera empleado  para  fines  diferentes  a  los  legales  y  en  beneficio  del acusado o de las  directivas de MESDOB.   

El  pago a Cajanal corresponde a una carga  impositiva               (sobretasa)       que  lo  excluye  también  de  haber  sido  objeto del delito de  peculado,     situación     que    no  puede  predicarse  de  todas las  demás    erogaciones    realizadas   en  efectivo  o  a través de cheque, en la medida que carecen de  soportes      contables     o     de     pruebas  idóneas  que  confirmen  la realidad de cada pago,  conforme  lo predica el dictamen pericial y lo afirma la Corte frente al cúmulo  de  declaraciones judiciales y extra procesales que tratan de demostrar un hecho  económico  que no se registró al tiempo en que, supuestamente, se realizó.   

La  Corte no desconoce el aporte de varias  declaraciones      y     documentos,  con  los  que la defensa pretendió desvirtuar en el juicio los  cargos  que se imputan al doctor GARCÍA ROMERO. Sin  embargo,  considera que  no  puede  ser mera coincidencia el hecho de que sean precisamente esas personas  las  que  aparecen como beneficiarias de MESDOB, lo cual unido a la fungibilidad  del  dinero,  la  falta de razonabilidad de las explicaciones dadas, la ausencia  de  prueba  documental  o testimonial confiable, que  respalde  los  supuestos  préstamos  de  dinero,  el  alquiler de maquinaria, o  cualquier  otra  actividad  comercial de las varias  que  alegó  el  procesado,  para  tratar de justificar el origen de los dineros  consignados  en sus cuentas, por parte de los directivos, socios y beneficiarios  de  la fundación, permiten ratificar que ello no fue sino el cumplimiento de un  preelaborado  plan, finalísticamente dirigido a la  apropiación  de  los recursos oficiales gestionados  por   el   parlamentario,   con  destino  a  esa  entidad,  creada  a  instancia  suya   con   el   supuesto  fin  de  servir  a  la  comunidad,  pero que en verdad no tenía propósito  distinto al de constituir un canal de alimentación  de su patrimonio político y económico particular.   

A   lo  observado  por  la  Sala  no  se  opone  la  tesis  expuesta  por  la  defensa  en el  sentido  de que el doctor GARCÍA ROMERO, no defraudó las expectativas sociales  ni  creó  un  riesgo  jurídicamente  desaprobado,  porque  no desarrolló labores de administrador sobre los recursos que gestionó  para  la  fundación,  siendo esta una actividad  exclusiva  de  los  directivos  de  MESDOB.   

Esta  proposición  ya había sido tratada  por   la   Sala   en   auto  del  29  de  noviembre  de  dos  mil,  en  el  cual  precisó:   

“Respecto de  la   crítica   que  en  el  memorial  sustentatorio  del  recurso  se  formula,  relacionada  con  la  facultad  de  los  miembros  del Congreso para identificar  dentro  de  la  circunscripción  electoral  para  la  que  fueron  elegidos las  entidades  o proyectos que merecieran ayuda financiera de la nación, que según  el  impugnante  no constituye una forma de administración de recursos oficiales  y  descarta  la configuración típica del delito de peculado, es de decirse que  los  llamados  auxilios  parlamentarios,  sin arraigo jurídico en la actualidad  por  la  entrada en vigencia de la Carta Política de 1991, tuvieron génesis en  lo  dispuesto  por  el  artículo  76-20  de la Constitución anterior, y fueron  reglamentados  a través de diferentes leyes, como la 25 de 1977, 30 de 1978, 14  de  1987, 55 de 1988, 61 de 1989 y 46 de 1990, en las cuales, además de crearse  las  partidas  que  para  tales  efectos  fueron incorporadas en los respectivos  presupuestos,  se  autorizó  a  los congresistas para identificar, dentro de la  circunscripción  electoral  para  la  que  fueron  elegidos,  las  entidades  o  proyectos  a  los  cuales  habría de otorgarse ayuda financiera por parte de la  Nación,  se  acordó  que las apropiaciones individuales se harían por reparto  efectuado  en  las  Comisiones  Cuartas  Constitucionales  Permanentes según la  distribución   entregada  por  los  congresistas,  y  que  dichas  partidas  se  incorporarían en el acto de liquidación del presupuesto Nacional.   

Si  bien  es cierto, conforme a lo normado  entonces,  cada  uno  de los Congresistas tenía dentro de sus funciones indicar  los  beneficiarios  de  la  ayuda económica de la nación, ello, en realidad lo  que  denota  es  la  intervención  de  los miembros del Congreso en el complejo  proceso  de  decreto,  definición y ordenación del gasto público, esto es, en  la  administración de bienes oficiales, por manera que sin la intervención del  gestor  de  los  aportes,  e  independientemente  de  los  pasos posteriores que  debieran  cumplirse  hasta  el  pago  de los auxilios, éstos no habrían podido  salir del erario.   

Ahora,  si  dicha facultad se utiliza para  lograr  que  recursos oficiales sean objeto de apropiación ilícita en provecho  propio  o  ajeno,  como  aconteció  en  este  caso por parte del doctor García  Romero,  sin lugar a dudas constituye delito de peculado, pues, conforme ha sido  repetidamente  establecido  por  la jurisprudencia de esta Corte, “la función  de  administrar  a  que  se  refiere  el  artículo que tipifica el peculado por  apropiación,  no  significa  que  dicha  actividad deba estar concentrada en un  mismo  sujeto,  sino  que  él  forma parte del complejo engranaje que en muchos  casos  está  fraccionada la administración de los bienes públicos”, pues si  se  dejase  de considerar el concepto dentro del complejo esquema organizativo y  funcional  de la hacienda pública, no se lograría la tutela del bien jurídico  que   con   la   conminación   de   sanción   el   tipo   en   comento   busca  proteger.   

Por  esto,  no  tienen cabida las censuras  expuestas  en  el  memorial  sustentatorio  del recurso, en el sentido de que el  Congresista  investigado se limitó a cumplir su rol normativamente establecido,  de  solicitar  a  la  Comisión  IV  Constitucional  Permanente  del Congreso la  inclusión  de  los auxilios señalando como destinatario de ellos a una entidad  con  autonomía  jurídica  y  administrativa para su manejo, pues si ello fuera  cierto,  el  Doctor García Romero no tendría por qué figurar interviniendo en  la  administración  de  la  entidad  por  medio de familiares o empleados suyos  incluso  desde el mismo acto de constitución y apertura de la cuenta corriente,  ni  los  directivos  y  socios  de  la  entidad  no  tendrían  por qué figurar  haciéndole  consignaciones  de  dinero  en  sus  cuentas  particulares, pagando  obligaciones  de  empresas en las que aquél mantenía interés, girando cheques  a   familiares   o   subalternos   del   investigado   o  haciendo  inexplicadas  transacciones  financieras  para  convertir  los recursos oficiales en dinero en  efectivo   que   posteriormente   serían   depositados   en   las  cuentas  del  senador.”   

A  las  conclusiones de la Sala tampoco se  opone   la   insistencia  del  defensor        en        descalificar      el      dictamen     pericial,     con   el   argumento   que  contiene  irregularidades  sustanciales  y  falta a la verdad  procesal  por  sustitución o reemplazo de hecho del  contador   LUIS   EDUARDO   CAMARGO,  tema  que  en  oportunidad   mereció   el   pronunciamiento  correspondiente  en  el  cual  la  Corporación   consignó   razones  de  orden  jurídico  y  legal  que  se  imponían a la apreciación personal del apoderado   del   doctor   GARCÍA   ROMERO,   de   manera   que  no  resulta  procedente  revivir  un debate  concluido en la actuación, con el  cual  quedó  definido  la legalidad y validez de la prueba pericial allegada al  proceso.   

La  materialidad de la conducta, entonces,  no  tiene  discusión  en  este  asunto,  a  pesar  de lo cual la Sala procede a  realizar  la  siguiente  precisión  en relación con uno de los comportamientos  por las cuales fue convocado a juicio el doctor GARCÍA ROMERO.   

Se  refiere la Corte, específicamente, al  auxilio      que      por      $2’000.000  otorgó  el  Ministerio de Gobierno, a través del Fondo  de  Desarrollo Comunal, el cuan recibió MESDOB el 3 de agosto de 1990 y, según  la  información consignada en el proceso, de dichos recursos se dispuso durante  el mes y año referidos.   

Como la resolución de acusación proferida  en  este  asunto cobró ejecutoria el 29 de noviembre de 2000, se impone aplicar  por  favorabilidad  el  artículo  133-2  del  Código  Penal  de  1980,  con la  modificación  introducida  por el artículo 19 de la Ley 190 de 1995, según la  cual  “Si  lo apropiado no supera el valor de cincuenta (50) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes,  dicha  pena  (6 a 15  años)  se  disminuirá  de  la  mitad  a  las tres  cuartas partes”.   

El  salario mínimo en el año 1990 era de  $41.025,  de  manera  que  50  salarios  de la época equivalen a $2’051.250,   en  consecuencia  las  apropiaciones  ilícitas  de  recursos  del erario inferiores a esa suma, cuando  resulte  aplicable,  como en este caso específico, la ley 190, se sancionan con  pena que oscila entre 18 meses y 7 años y medio de prisión.   

Para efectos prescriptitos, en tratándose  de  conductas realizada por servidores públicos, el máximo de la pena prevista  en  la  ley  se  aumenta en una tercera parte, lo que significa que el fenómeno  extintivo  de la acción sobreviene transcurridos diez años desde la ejecución  del  delito,  si  no  se  ha  proferido  auto  de  proceder,  o  su equivalente,  debidamente ejecutoriado.   

En   este   asunto,  la  resolución  de  acusación  proferida en contra del doctor GARCÍA ROMERO, quedó en firme el 29  de  noviembre  del año 2000 (fols. 194 y ss c 6 Corte), esto es, cuando habían  transcurrido  más  de  10  años  desde  el acto de apropiación del auxilio de  $2’000.000 (agosto de  1990).   

De  acuerdo  con  lo  anterior,  se impone  declarar  la  prescripción  de  la  acción  penal  y  disponer la cesación de  procedimiento  a  favor  del  doctor  JUAN  JOSÉ  GARCÍA  ROMERO, en relación  exclusiva  con  la  conducta  referida, esto es, la de peculado por apropiación  del      auxilio      de      $2’000.000  que  el  Ministerio  de  Gobierno  giró  a  MESDOB  por  conducto del Fondo de Desarrollo Comunal.   

Aclarado   lo   anterior,  en  relación  con   los restantes auxilios por cuya apropiación se profirió resolución  de  acusación,  advierte  la Sala que la  conducta  del  doctor GARCÍA ROMERO lesionó materialmente el  bien     jurídico     tutelado    en    estos    eventos,  pues  hizo  primar  sus  intereses personales y sus necesidades  económicas  y  políticas,  sobre  las  de  la  comunidad  a  la  cual  estaban  legalmente  dirigidos  los recursos oficiales de los que se apropió,  de  donde  surge  que  provocó  desorden  en  la  estructura,  organización y dinámica de la administración pública.   

En efecto, la prueba recaudada durante las  etapas  del  proceso,  conduce  a  afirmar  acreditado  que el doctor JUAN JOSÉ  GARCÍA  ROMERO  con  conocimiento  y  voluntad  de  la  antijuridicidad  de  su  proceder,  realizó  el  tipo  que define el delito de peculado por apropiación  por el cual fue acusado.   

El dolo se desprende de la forma ponderada  como  ejecutó  el  hecho,  pues no obstante tener claridad en cuanto al destino  que  debía  darse a los auxilios que gestionó a favor de la fundación MESDOB,  merced  al  dominio  especial  que  ejercía  sobre sus directivos y socios, los  destinó a fines personales.   

Las      pruebas      aportadas  por  la  defensa  contribuyen a ratificar este aserto,  pues  está  visto  que  las  varias  declaraciones extra juicio a lo único que  conducen     es    a    confirmar    que  el  empleo  de una contabilidad  distante  de  las  normas y principios que rigen la  materia,  comúnmente  aceptadas  en  Colombia  y  vigentes  al  momento  de los  hechos,  tenía  como  propósito   dificultar  la  labor  probatoria  que  permitiera  establecer  el  origen  oficial  de los  recursos, y ocultar su  utilización  ilícita  por parte del acusado.   

El  esfuerzo  en  demostrar  a  través de  esas  declaraciones que  los      dineros     oficiales     fueron  utilizados  en  forma  legal,  se  desvanece frente a las  afirmaciones  de  los peritos, según las cuales, esa clase de documentos carece  de  valor probatorio en materia contable,   en   la  medida  que  no  cuentan  con  soportes  de  ninguna  naturaleza  capaces  de  hacer  ver,  sin sombra de  duda,  que  los  pagos  a  los que se refieren esos declarantes, o la donaciones  sobre las que testifican otros más, se efectuaron en realidad.   

Frente   al   panorama   que  exhibe  la  contabilidad    aportada    por    los    funcionarios   de   MESDOB,  así  como  al hecho indiscutible de que esa entidad se debía  exclusivamente   a  las  gestiones  y  orientaciones     del     doctor    GARCÍA    ROMERO,  tanto  que  después  de  que  se suprimieron del ordenamiento  legal  los  auxilios  parlamentarios  desapareció o  dejó  de  funcionar (lo  que  de  paso demuestra que no recibía aportes de particulares, por lo menos no  significativos),  según  indican  algunos  de  sus  miembros,  entre  ellos  el  tesorero,  surge  obvio  que  los dineros correspondientes a los auxilios que gestionó, pasaron a  sus   cuentas   a  través  del  proceso  de  triangulación  advertido  por  la  Corte.   

Esta afirmación no se debilita ni siquiera  con  las  manifestación  de  los  peritos  en  cuanto  a que: el doctor GARCÍA  ROMERO  no  recibió dineros en forma directa de la  fundación  MESDOB, y que no se puede determinar que haya recibido dineros de la  entidad    provenientes    de    los    auxilios  parlamentarios.   

Lo    anterior    se    comprende  porque el procesado no iba  a  realizar  la  conducta  que  se  le  atribuye en forma directa y de cara a la  comunidad,  pues  dada su condición de Congresista sabía que el destino de los  recursos  no  podía  ser diferente a lograr el beneficio de su región, de ahí  que  acudiera  a  todas  las  operaciones  comerciales  a  las  que  refiere  la  defensa  para   encubrir   la   apropiación   de  recursos  oficiales,  esto es, el verdadero origen y destino de los dineros consignados en  su   cuenta   como   préstamo   de   dinero  que,  supuestamente, hacía a  empleados,      socios      y     directivos     de     MESDOB;     recolección  por  parte  de éstos de dinero que, posteriormente  consignaban      en      sus      cuentas,      con     origen,     según   dicen, en negocios                     que                     desarrollaba,   como   alquiler  de  maquinaria, venta de ganado, etc.   

En       conclusión,      el     doctor     GARCÍA  ROMERO    ejecutó    la    conducta   en   forma  dolosa  ya  que  en  su condición de Senador de la  República    tenía    pleno    conocimiento    de   cuál   era   el  destino  legal de los auxilios regionales que gestionaban los  congresistas,  a  pesar  de  lo  cual  dispuso que se emplearan para propósitos  contrarios  al  ordenamiento, sin que exista motivo jurídicamente atendible que  lo exima de responsabilidad.   

Estas   consideraciones,   eliminan   la  posibilidad  de atender las solicitudes de absolución propuestas por el acusado  y su defensor.   

De    esa    manera,    surge  en  el  expediente la certeza  que  reclama  el  artículo  232  del  Código  de  Procedimiento  Penal  para  imponer  sentencia condenatoria en contra del doctor  GARCÍA  ROMERO,  por  el  concurso  de  delitos  de  peculado por apropiación,  pronunciamiento     del     cual     se     ocupará     la     Sala.   

DETERMINACIÓN  DE LA  PENA   

Por  haberse  cometido  la  conducta  en  vigencia  del  Decreto 100 de 1980 y por resultar evidente que su artículo 133,  modificado  por  el  artículo 2° de la Ley 43 de 1982, establece consecuencias  punitivas  menos  drásticas que las previstas en la  legislación   actual,   no   cabe  duda  que  esa  legislación  es  la  que  debe  regir  la  dosificación  de  la  pena  en este  asunto.   

El  punible  que  se  atribuye    al   doctor   GARCÍA   ROMERO  corresponde  a  un concurso de delitos de peculado,  cometidos  en los años 1989 y 1990, en los cuales,  respectivamente,   el   valor   del   salario   mínimo   era  de  $32.559,60  y  $41.025,     de    manera    que    la   cuantía   de   lo   apropiado  en  el  punible  más  grave  ($40’000.000),  para  todos   los   efectos   es   superior   a   quinientos   mil   pesos  (D. 100/80) y a doscientos salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes (L.  559  de 2000).   

En  el  Código  derogado  el  delito  de  peculado  en cuantía superior a quinientos mil pesos, se sancionaba con pena de  4    a   15   años   de   prisión,   multa   de   $20.000   a   $2’000.000   e   interdicción   de  derechos  y  funciones  públicas  de  dos  a  diez  años.   

En la nueva legislación, el ilícito  referido  aparece  conminado con sanción de 6 a 15 años  de  prisión,  multa  equivalente  al  valor  de  lo  apropiado,  sin superar el  equivalente   a   50.000   salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes,  e  inhabilitación  en  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo  término.   

Y,  si la cuantía del ilícito supera los  200  salarios  mínimos mensuales, la pena se aumentará en la mitad (9 a 22 1/2  años  de  prisión),  sin  que  la  multa  supere  los 50.000 salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

De acuerdo con lo anterior, no hay lugar a  la   aplicación   favorable   de  la  ley  posterior,  porque  el  conjunto  de  sanciones  previstas en  ambos  regímenes,  se  ofrece  más  favorable en la legislación vigente en la  época     de     los    hechos,    pues  sus  tres  aspectos  (prisión,  multa  y  la  restricción de derechos y funciones públicas), son más benignas  para el acusado.   

En  el  pliego  de cargos se reconoció en  favor  del  doctor GARCÍA ROMERO, la circunstancia  genérica  de  atenuación  prevista  en el artículo 64-1 del Código Penal (D.  100/80),  es  decir,  la  buena conducta anterior, pues no obra en la actuación  constancia   de  haber  sido  procesado  o  sentenciado  por  la  ejecución  de  delitos.   

Sin  embargo, en su contra se concretaron   las   agravantes   de  la  preparación  ponderada  del hecho punible y de  obrar   con   la  complicidad  de  otros,  pues  el  expediente  revela  que ejecutó la conducta con la  participación  de  familiares y amigos en orden a diluir la prueba del delito y  mediante     la  utilización  de  múltiples movimientos financieros  con    apariencia    de   legalidad,   orientados   a   lograr   el   propósito  delictivo.   

En relación con la preparación ponderada  de  la  conducta,  es  de  advertir  que  si bien antes se hallaba prevista como  circunstancia  de  agravación en el artículo 66-4 del Decreto 100 de 1980, hoy  en  día  no aparece como tal en el Código Penal del año 2000 y, por lo mismo,  en  aplicación  del principio de favorabilidad no puede ser tomada como criterio de individualización de la sanción.   

Frente  a  la  Ley  599 de 2000, todo ello  implicaría  la ubicación de la sanción dentro de  los  dos cuartos medios de movilidad de la pena, que  para  el  caso  serían de 81 meses y un día a 114 meses de prisión y multa de  $516.000         a         $1’010.000,  y  de  114  meses  y  un día a 147 meses de prisión y  multa  de $1’011.000 a  $1’505.000.   

Con  la  conducta  objeto  de reproche, el  doctor  GARCÍA  ROMERO traicionó por completo los  fines  que la administración perseguía con la adjudicación a los congresistas  de  partidas  del  Presupuesto Nacional, para el mejoramiento de las condiciones  socioeconómicas  de  sus regiones, convirtiéndolos en fuente de lucro personal  y   agudizando   la   crisis   de   su  departamento,  con  evidente  abuso  del  poder  de  las  funciones  que  le  asistían  como  congresista.   

En ese orden de ideas, conforme señala el  artículo  61-3  de la  Ley  599  de  2000,  en  atención  a  la gravedad de la conducta, al daño real  ocasionado   y   por   la  mayor  intensidad  del  dolo,  la  cual  se  deduce del elaborado plan que se siguió para la realización  del  ilícito, la pena  de  prisión que se impondría dentro del marco de movilidad indicado, sería de  100 meses.   

Por    el    contrario,   con   las  reglas  de  dosificación  punitiva  del Código Penal de 1980 (arts. 61 y 67),  se  partiría  del  mínimo  de  pena, y ponderando  las  circunstancias de agravación (art.  66-7)    y    la    de    atenuación  (art.  64-1) deducidas,    se    incrementaría    en   un  año  más,  para  una pena básica de 5   años,   aumentada  con  ocasión de los delitos concurrentes en dos años, para un  total de siete años de prisión.   

En cuanto a las circunstancias que agravan  la  pena,  es  del  caso  aclarar  que en el calificatorio se dedujo también en  contra  del  acusado,  la  consagrada  en el numeral 11 del Decreto 100 de 1980,  esto  es,  la  posición  distinguida del agente en la sociedad, por su riqueza,  ilustración  ,  poder,  cargo, oficio o ministerio.  No  obstante, la Sala no  la  considerará  en  este  fallo,  para  no  desconocer el principio non bis in  ídem, porque conlleva  una  doble  valoración  sobre  un  mismo factor: como elemento constitutivo del  tipo  penal  de  sujeto  activo  calificado,  como  el  que  se  juzga contra la  administración  pública,  y como circunstancia que justificaría un incremento  punitivo.  Así  lo  dejó  establecido  la  Corte,  entre  otras decisiones, en  sentencia  del  30  de  noviembre de 2006, Rad. 9842, del 23 de febrero de 2005,  Rad. 19762, y del 13 de abril de 2005, Rad. 21447.   

Surge    claro    que    la        sanción  últimamente  referida, establecida  con   base   en   los  criterios   señalados   en   el  estatuto  derogado,  es  la  que  resulta  más  benigna  al  acusado,  a  partir de la cual debe examinarse lo relacionado  con  la  situación  de  atenuación punitiva en virtud del reintegro del dinero  apropiado, que   efectuó  el  doctor  GARCÍA  ROMERO   en   la   fase  instructiva  del  proceso,  con    un    depósito    inicial    por   valor   de  $38’.671.586    (fol.    71  y  72  C.  3  Corte)  y otro por  $79’533.414     (fols.     155  y  156  c.  6  Corte),  para  un  total  de $118’205.000.   

Sobre esta materia, la legislación vigente  al  momento  de  los  hechos  (art.  139  D.  100/80),  señalaba  que cuando el  reintegro  sucedía  antes de dictarse sentencia de  segunda      instancia,      la     pena     se  disminuía en la mitad.   

El  artículo  401  de la Ley 599 de 2000,  prescribe  que,  en  esos mismos eventos, la pena se  disminuirá  en  una  tercera  parte, de donde surge  que     el    descuento    correspondiente    debe    realizarse    atendiendo la norma del anterior Código Penal.   

De  esa  manera, la pena se disminuirá en  el monto referido y, en  consecuencia,  se  condenará  al  doctor  JUAN  JOSÉ  GARCÍA ROMERO a la pena  privativa  de  libertad  de  TRES  (3) AÑOS y SEIS  (6)  MESES  DE  PRISIÓN,  teniéndosele  como parte cumplida de la  pena    el   tiempo   que   hubiere   permanecido  privado  de la libertad en detención domiciliaria con ocasión  de las presentes diligencias.   

Tomando la misma proporcionalidad, la pena  de  multa  que  tiene  también  carácter  principal,  se  fijará en  la  suma de trece mil seiscientos  treinta         pesos         ($13.630), la cual deberá cancelar el  Dr.  GARCIA  ROMERO  a  órdenes  del  Consejo Superior de la Judicatura, en las  oficinas  del Banco Agrario, dentro de los tres días siguientes a la ejecutoria  de esta providencia.   

Y,  siguiendo  el  mismo procedimiento, la  pena   de   interdicción   de   derechos   y   funciones  públicas  (hoy  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas),    se   establece   en   dieciséis (16) meses y diez (10) días.   

ASPECTOS OPERACIONALES  DE  LA PENA   

Como quiera que la pena impuesta supera los  tres  años  de prisión, no procede la suspensión condicional de la ejecución  de la pena (art. 63 L. 599/00, y 68 D. 100/80).   

Sin   embargo,   procede   examinar   la  procedencia del sustituto de prisión domiciliaria.   

Según  el  artículo 38 del Código Penal  vigente,  la  medida  sustitutiva  puede reconocerse siempre que la sentencia se  imponga  por  delitos,  cuya  pena  mínima  prevista  en el la ley sea de cinco  años  de  prisión  o  menos.   

Además,  que  el  desempeño  personal,  laboral,  familiar  o  social  del  sentenciado,  permita al juez deducir seria,  fundada  y  motivadamente,  que  no colocará en peligro a la comunidad y que no  evadirá el cumplimiento de la pena.   

Por  último,  que  se  garantice mediante  caución   el   cumplimiento  de  las  obligaciones  relacionadas en esa norma.   

Por  el  aspecto  objetivo,  el  procesado  en  este  asunto  tiene  derecho  a que se sustituya la pena, lo que acontece  también con el requisito subjetivo previsto en la norma.   

El  propósito  de  la  evaluación  del  desempeño   personal,   laboral,   familiar   y   social,  para  determinar  la  sustitución  de  que  se  trata,  se encuentra enmarcada, según tiene dicho la  Corte,  en  la  necesidad  de  que  el  procesado no  coloque  en peligro la  comunidad   por   la  continuación  de  su actividad ilícita, y asegurar  el cumplimiento de la pena.   

A  pesar  de  la  gravedad  de la conducta  que  se le reprocha, la  Sala  infiere  de  las  características y la personalidad del procesado, que no  colocará  en  riego a la comunidad si cumple en su propio domicilio la pena que  se  le  impone,  afirmación que deduce con claridad del comportamiento procesal  del    doctor    GARCÍA    ROMERO,    quien    ha    estado    atento    a   su  desenvolvimiento y no ha incumplido los compromisos  adquiridos    por    habérsele   concedido   libertad   provisional.   

Por    otra    parte,    no  existe riesgo de que pueda realizar nuevamente conductas como  las  que  se  le  atribuyen,  porque  se  encuentra  desvinculado   de  la  administración,  y no existen elementos de juicio que conduzcan a pensar que no  dará    cumplimiento    a    la    pena   estando   recluido   en   su   propia  residencia.   

De  esa  manera, se le otorgará al doctor  JUAN  JOSÉ  GARCÍA ROMERO la prisión domiciliaria, en garantía de la cual se  tendrá    la    caución    que    prestó    para    gozar   de   detención     domiciliaria    y,  posteriormente, de libertad provisional (fol. 76 c. 3 Corte).   

En  forma  adicional,  deberá  suscribir  diligencia  de  compromiso  en  los  términos  previstos en el artículo 38 del  Código  Penal  (L.  599/99),  es  decir,  observar  buena conducta,  reparar  los  daños  ocasionados  con  el  delito,  comparecer  personalmente ante la autoridad judicial que vigile  el    cumplimiento   de   la   sanción   cuando   fuere   requerido  para  ello, y permitir la entrada a  la  residencia a los servidores públicos encargados  de realizar la vigilancia del cumplimiento de la pena.   

La Secretaría de la Sala citará al doctor  GARCÍA ROMERO para la suscripción de dicha diligencia.   

INDEMNIZACIÓN  DE PERJUICIOS   

No  solicitó la parte civil reconocida en  este  asunto  la  práctica  de dictamen pericial destinado a establecerlos. Sin  embargo,    en    el    expediente   se   encuentra   determinada   la  cuantía  de  lo  apropiado en la  suma  de  $110’905.000  (teniendo en cuenta que  los  pagos  a  la  Junta de Acción Comunal de Puerto Rico y a Cajanal, en monto  total  de $5’300.000,     quedaron     excluidos     del     ilícito,  y que no puede tenerse en cuenta el auxilio por $2’000.000, en relación con el cual  se  predica  el  fenómeno prescriptivo),  la  cual  se  fija como daño emergente, con la aclaración de  que  en  el  curso  del  proceso el Dr. GARCÍA ROMERO reintegró el valor de lo  apropiado,  mediante  los  títulos de depósito judicial visibles en los folios  72  del  cuaderno  3  y  156  del  cuaderno  6  de  la  Corte,  los cuales suman  $118’205.000.   

Entonces, para  establecer  el  monto  de  los  perjuicios  se  debe  adicionar  a  esa cifra el  equivalente  al 6% anual, por concepto de intereses legales hasta el 15 de julio  de  1996,  cuando  el  procesado  reintegró  la suma parcial de $38’671.586,   que   conforme  a  la  operación     correspondiente,     arroja     la    suma    de    $36’876.300;  y el mismo porcentaje, durante  los  años  subsiguientes  hasta el 11 de septiembre  de   2000,  sobre  el  excedente       que      reintegró    en   esa   fecha   esto      es,      $10’031.548.   

Es  decir,  como reparación de perjuicios  materiales,  se  condenará  al  doctor  GARCÍA  ROMERO  a cancelar   a   favor   del   Tesoro   Nacional   la   suma   $157’812.484.   

De  esta  suma se tendrá como redimida la  cuantía        de        $118’205.000,  correspondientes  al  reintegro  de  lo  apropiado  que  realizó  el  Dr.  GARCÍA  ROMERO  en el curso de la actuación para obtener la  libertad  provisional,  mediante  los  títulos  de depósito judicial allegados  (Fols.  71  y 72 c. 3 Corte y 155 y 156 c. 6 Ib), subsistiendo un saldo insoluto  en  su  contra  por  la  cuantía  de  $39’607.848,   que   como   se   advierte,  corresponde  al  lucro  cesante,  los cuales deberá cancelar dentro de los tres  (3)   meses  siguientes  a  la  ejecutoria  de  esta  providencia,  mediante  la  presentación  del  título de depósito judicial correspondiente a nombre de la  autoridad  judicial  que  habrá de encargarse de la ejecución de la pena que a  través  de  esta  sentencia  se  impone,  la  cual,  a  su  vez,  dispondrá la  consignación  del  mismo  en  la  cuenta  que  para  el  efecto  suministre  la  Tesorería General de la República.   

La  Secretaría  de  la Sala adoptará las  medidas  pertinentes  en  orden a consignar en la aludida cuenta los títulos de  depósito  judicial  allegados  por el procesado por concepto de reintegro de lo  apropiado.   

La Corte no condenará al doctor JUAN JOSÉ  GARCÍA  ROMERO  al pago de perjuicios morales, puesto que habiendo realizado el  hecho  en  detrimento  de  una  persona  jurídica,  la  Nación,  el “pretium  doloris” no tiene cabida en este caso.   

EJECUCIÓN DE LA CONDENA  

Tal cual ha sido repetidamente dicho por  la      jurisprudencia      de     la     Sala4,  la Ley 906 de 2004 asigna  a  los  jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad la competencia para  conocer  de  la  fase  de ejecución del fallo cuando se trate de condenados que  gozan  de  fuero  constitucional  o  legal  y  asignó  la  segunda instancia al  respectivo juez de conocimiento.   

Se dispondrá, pues, remitir el proceso al  reparto  de  los  Juzgados  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  correspondiente.   

En  mérito  de  lo expuesto, LA   CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN         PENAL,  administrando  justicia en nombre  de la República y por Autoridad de la Ley,   

   

R  E  S  U  E  L  V  E   

1. Declarar  la  prescripción  de  la  acción  penal  en  relación,  exclusivamente,  con la conducta de peculado por  apropiación       referida       al       auxilio       por      $2’000.000    otorgado  a la Fundación MESDOB por el Ministerio de Gobierno, a través  del  Fondo  de Desarrollo Comunal, mediante Resolución 2379 del 1° de junio de  1990.  Decretar,  en  consecuencia,  la  cesación  de procedimiento a favor del  doctor JUAN JOSÉ GARCÍA ROMERO, respecto de dicho comportamiento.   

2. CONDENAR    al   acusado,   doctor  JUAN     JOSÉ     GARCÍA    ROMERO,  de  condiciones  personales  indicadas en la actuación, a las  penas  principales  de  tres  (3) años y seis (6) meses de prisión,   multa   de    trece   mil   seiscientos   treinta  pesos  ($13.630)  e  interdicción de derechos y funciones  públicas  (hoy  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones  públicas)   por   el   término   de   dieciséis   (16)   meses  y  diez  (10)  días,  por  haber  sido  hallado  responsable  del  delito  de  peculado  por  apropiación,  cometido en las circunstancias  referidas  en  esta  decisión,  teniéndosele  como  parte  cumplida   de   la   pena  el  tiempo  que  hubiere  permanecido  privado  de la libertad en detención domiciliaria con ocasión  de las presentes diligencias.   

La  pena de multa la cancelará a órdenes  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  en  las oficinas del Banco Agrario,  dentro  de los tres días siguientes a la ejecutoria  de  esta  providencia, para lo cual la Secretaría de la Sala remitirá copia de  esta decisión una vez ejecutoriada.   

3. No  suspender  la  ejecución  de  la  pena,  de  acuerdo  con lo  expuesto en la parte motiva de esta decisión.   

4. Sustituir la  pena  privativa de libertad que se le impone, por la de prisión domiciliaria en  los   términos   y  condiciones  señalados  en  las  consideraciones  de  este  fallo.  La  Secretaría  de  la  Sala  citará  al  sentenciado para que suscriba el acta de compromiso respectiva.   

5. Condenar   al  doctor  JUAN  JOSÉ GARCÍA ROMERO a cancelar  la suma $110’905.000   por   concepto  de  daño  emergente    y,    la    suma   de   $46’907.848,  por  concepto  de lucro     cesante,    para    un    total    de    $157’812.848, que como perjuicios   materiales   ocasionó   con  la  conducta,  en  los  términos indicados en la parte  motiva.   

6.  Tener  la  suma  de $118’205.000,  como  parte  de  los  perjuicios  cancelados por el  procesado,  subsistiendo  a  su  cargo  la  cuantía  de    $39’607.848,  que  deberá  cancelar  dentro  de los tres meses siguientes a la ejecutoria  de  esta  providencia,  mediante  la  constitución  en  el  Banco  Agrario  del  correspondiente   título   de  depósito  judicial,  a  órdenes  del  juez  de  ejecución de penas y medidas de seguridad respectivo.   

7.   La  Secretaría  de  la  Sala adoptará las medidas pertinentes en orden  a consignar en la cuenta de la Tesorería General de la Nación  los  títulos  de  depósito judicial allegados por el procesado por concepto de  reintegro de lo apropiado.   

8. Abstenerse  de  condenar al procesado GARCÍA ROMERO al pago de  perjuicios morales.   

9. Ejecutoriada  la  sentencia,  la  Secretaría  de  la  Sala  enviará las copias que prevé el  artículo 472 del Código de Procedimiento Penal.   

10.  En firme  remítase  la  actuación  al  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de  Seguridad   que   corresponda,   para   lo  de  su  cargo.   

Contra esta decisión  no procede ningún recurso.   

Notifíquese   y  cúmplase.   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

   

   

   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ          ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ     PINZÓN   

   

   

   

   

   

   

   

   

MARINA  PULIDO  DE  BARÓN               JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

Aclaración   de  voto   

   

   

   

   

   

   

   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS            JULIO   ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

   

   

   

   

MAURO   SOLARTE  PORTILLA          JAVIER   DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  Fol. 428 c. 1 Corte.   

2  El  No.  5280094 por Alfredo Comas Torres, el No. 5280088 por Javier Corrales, y  el 5280093 por Antonio Florez.   

3  Declaración rendida el 22 de abril de 1997 ante la  Fiscalía.   

4  Auto Única instancia 31 de enero de 2006 Rad. 6989.     

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