28891(18-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28891   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Aprobado Acta No.260  

Bogotá D.C., dieciocho (18) de diciembre de  dos mil siete (2007)   

VISTOS  

De plano adopta la Sala, la decisión que en  derecho  resulte  procedente en relación con la solicitud elevada por el señor  Fiscal  Segundo de la Unidad Nacional Delegada ante esta Corporación, orientada  a  obtener  el  cambio  de  radicación del proceso que se sigue contra HERNANDO  MOLINA  ARAUJO  ,  ex  –  gobernador  del departamento del Cesar, radicado en el  número  8937-2,  para  efectos  del conocimiento del control de legalidad de la  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva intra carcelaria, impetrada  por  el  defensor,  y  que  correspondería asumir al Juzgado Penal del Circuito  especializado  de  Valledupar,  ante  la  pérdida del fuero constitucional, por  renuncia    aceptada    que    presentó   a   su   cargo   de   gobernador   el  sindicado.   

SOLICITUD   

En  su  petición  el señor Fiscal Delegado  expone  que  dentro del proceso, radicado con el número 8937-2, que se adelanta  contra    el   ex   gobernador   de   departamento   del   Cesar,   Hernando  Molina  Araujo,  elegido para el  período  constitucional  2004-2007,  su defensor solicitó control de legalidad  de  la  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva intra carcelaria que  pesa  contra  su  representado,  en  virtud de la cual envió el sumario al Juez  Penal  del Circuito Especializado de Valledupar, pues el citado perdió el fuero  constitucional  al  presentar  renuncia  al  cargo  de  gobernador de la entidad  territorial   en   cita,   la  cual  fue  aceptada  por  la  Presidencia  de  la  República.   

Sin  referir  el trámite procesal que se ha  surtido,  ni  el  delito  por el que se procede, aduce  “que  en  atención  a  la  naturaleza  del  delito acusado, su gravedad y las  condiciones  que rodearon los hechos imputados al Dr. Hernando Molina Araujo, la  presencia  de miembros de autodefensas ilegalmente constituidas o grupos armados  al  margen de la ley, que aún siguen azotando al departamento del Cesar y de la  Costa  Atlántica,  especialmente, permiten suponer que  el  Juez  de  esa  jurisdicción   territorial no gozaría de independencia  plena,  ni  de  suficiente  imparcialidad  para  ejercer  el  oficio recto de la  administración  de  justicia.”  (Resaltado fuera de  texto)   

Como  corolario solicita a esta Corporación  el  cambio  de  radicación  del proceso para ser enviado a los Juzgados Penales  del  Circuito  Especializado  (reparto)  de  Bogotá,  a  fin de que realicen el  control  de  legalidad  de  la medida de aseguramiento de detención preventiva,  que  fuera  proferida  contra Molina Araujo, en aras de velar por la protección  íntegra  del Juez de Valledupar, de su independencia e imparcialidad en la toma  de la decisión que a él le correspondería.   

Transcribe  citas  jurisprudenciales que sus  homólogos  han  presentado  ante  la  Corte  para  símiles  fines,  y  algunas  normas   de  organismos  internacionales  relativas  a  la  independencia e  imparcialidad del Juez.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.-   Como   el   sub-examine  se  demanda  expresamente  el  cambio  de  radicación  del  proceso  a  un Distrito Judicial  diferente  de  aquel  en  el que correspondería adelantar el juicio, la Sala es  competente  para  resolver  la  petición  de  conformidad con la preceptiva del  numeral  8º  del  artículo 75 de la Ley 600 de 2000, norma aplicable, teniendo  en  cuenta  que  es  el citado Estatuto Procesal Penal el que consagra la figura  del  control  de  legalidad,  a la que alude el Fiscal delegado en su petición.   

2.-   En  reiterados  pronunciamientos  ha  señalado  la  Sala  que  el  cambio  de  radicación es un mecanismo residual y  extremo,  en  virtud  del cual se alteran las reglas de competencia determinadas  por   factor  territorial,  y  sólo  procede  cuando  se  demuestra  de  manera  contundente  que  en  el  lugar  donde  se  adelanta  o corresponde adelantar la  actuación  procesal  existen  circunstancias  que  afectan  de  manera  real  y  efectiva  “el orden público, la imparcialidad o la  independencia  de  la administración de justicia, las garantías procesales, la  publicidad  del  juzgamiento,  la seguridad o integridad personal de los sujetos  procesales   o   de   los  funcionarios  judiciales”  (artículo 85 de Ley 600 de 2000).   

3.-  Pero  además  la normatividad procesal  exige  que  quien  invoca  las  especiales situaciones que permiten el cambio de  radicación,  proceda a acreditarlas, al tenor de lo expresamente previsto en el  artículo  87  de  la  ley  600  de 2000. Igual se torna necesario demostrar que  aquellas  circunstancias poseen aptitud suficiente, trascendente y concreta para  vulnerar  o  poner  en  grave  peligro  la función jurisdiccional en el sitio o  región  donde  se  tramita  el  juicio  o  desvirtuar la imparcialidad que debe  regirlo,  y por tanto, permitan vislumbrar su efectiva injerencia en el trámite  cuyo cambio de radicación se solicita.   

4.  Para  el  caso  que  nos  ocupa  precisa  considerar,  como  en  pretérita  oportunidad  lo  ha  dicho  la  Sala,  que la  alteración  del  orden público en determinada región producto de la presencia  de  grupos  armados  al  margen  de  la  ley,  no  constituye per se motivo para  disponer  el cambio de radicación de un proceso, pues de ser ello así, ante la  presencia  de  tales  circunstancias  en  gran  parte  del territorio patrio, se  arribaría  en  la práctica a una parálisis generalizada de la administración  de justicia.   

4.-  Finalmente y para efectos de adoptar la  decisión  se hace necesario recordar que el legislador le asignó competencia a  la  Sala  Penal  de la Corte Suprema de Justicia para conocer de las solicitudes  de  cambio  de  radicación  de  un  distrito  judicial  a  otro se circunscribe  únicamente  a  las  que se presentan durante la etapa  de  juzgamiento,  tal como se extrae de la lectura del  numeral   8   del   artículo   75  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  que  establece:   

“Artículo 75-.  De   la   Corte   Suprema  de  Justicia.  La  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia  conoce:   

(…])  

8.   De  las  solicitudes  de  cambio  de  radicación  de  procesos  penales  de  un distrito judicial a otro durante      la      etapa      de     juzgamiento     (resaltado fuera de texto).   

Pese a lo antes expuesto, la interpretación  de  la disposición en cita no puede ser literal sino sistemática, por tanto se  torna  necesario  consultar  simultáneamente  el contenido de las normas que de  una   u   otra   forma   resultan   involucradas,   para   darle   su  verdadero  alcance.   

En el caso que ahora ocupa la atención de la  Sala,  como  se  colige del escrito a través del cual el señor fiscal Delegado  presenta  su  petición,  el proceso que se adelanta contra el ex-gobernador del  Cesar,    Hernando    Molina    Araújo,  aún  no  ha  entrado  en la etapa de juzgamiento, la cual como se  sabe  comienza con la ejecutoria de la resolución de acusación, de conformidad  con  lo  previsto  en  el artículo 400 del Código de Procedimiento Penal, ello  atendiendo  que  el  envío  que anuncia el Fiscal hizo al juez de conocimiento,  Penal  de  Circuito  Especializado  de  Valledupar,  es  para  resolver sobre el  control  de  legalidad  invocado  por el defensor, y para el cumplimiento de tal  fin se impetra el cambio de radicación.   

No  obstante  lo cual no se puede desconocer  que  el  Juez  a  quien  le  corresponde  conocer del control de legalidad de la  medida  de  aseguramiento  es el mismo Juez de conocimiento, es decir a quien le  competiría  adelantar la etapa de juicio, y además dicho control del legalidad  involucra  análisis  jurídico  sobre aspectos trascendentales que atañen a la  medida  de  aseguramiento  del  procesado,  con  implicaciones  en  la  eventual  libertad  del incriminado, frente a la cual no solo debe adoptar decisión, sino  igual cumple una esencial actuación judicial.   

En  ese  orden  de ideas aunque el cambio de  radicación  se  impetra  antes  de iniciado el juicio, el cambio de radicación  para  los  fines  pretendidos tornan procedente el pronunciamiento anticipado de  esta  Sala, para, de darse las circunstancias previstas en el artículo 85 de la  ley   600   de   2000,   proceder   a   adoptar  la  decisión  que  en  derecho  corresponda.   

5.- En el sub-examine el Fiscal Delegado que  impetra  la  solicitud,  aduce  que  el  Juez  Penal  de  Circuito de Valledupar  “no   gozaría   de   independencia  plena,  ni  de  suficiente  imparcialidad  para ejercer el oficio recto de la administración de  justicia,”    o   su   integridad   se   encuentre  comprometida,  por  la  presencia  en  el departamento del cesar y región de la  Costa Atlántica de grupos armados al margen de la ley.   

Sobre  tal  aspecto manifiesta: “la   presencia   de   miembros   de   autodefensas   ilegalmente  constituidas  o  grupos armados al margen de la ley, que aún siguen azotando al  departamento  del  Cesar  y  de  la  Costa Atlántica,” lo cual validamente le  permite   inferir    “que   el   Juez  de  esa  jurisdicción      territorial     no     gozaría     de     independencia  plena”;   además   advierte   que  el  funcionario  judicial,  a  quien  le  correspondería el conocimiento del proceso estaría de  alguna  manera  afectado  en  su integridad, en su independencia e imparcialidad  por el ejercicio de su función judicial.   

6.  Al  consultar  los    argumentos    de   la   solicitud,  la  Sala  desde  ya  anuncia  que la valoración conjunta de las  razones  expuestas  por el  señor    Fiscal   Segundo   Delegado   ante   esta  Corporación,  llevan  a  inferir  la  procedencia de  ordenar   el  cambio  de  radicación  del  proceso  del  Distrito  Judicial  de  Valledupar  a  uno  de  la  capital  de la república  por los siguientes motivos:   

6 A.- Constituye  hecho  notorio  la  conformación  en  algunas  zonas  del   país,   y   en   especial   en  los  Departamentos de la Costa Atlántica, entre ellos el del Cesar,  de  grupos  armados al margen de la ley, autodenominados “paramilitares”, que  ocuparon  grandes áreas de nuestro territorio patrio  de   manera   violenta,  sometiendo  a  sus  habitantes e incidiendo en aspectos trascendentales, como lo  son     en     procesos    electorales,  es  decir  elecciones  de  algunos  de  los gobernantes de dichas  regiones,  que  de una u otra manera repercute en la investigación que ahora se  adelanta,   como   lo   deja  evidenciado  el  Fiscal,  ahora                   peticionario.   

6 B.- Tal  y  como  lo  ha  sostenido  esta  Sala  en anterior decisión,  la presencia y actuar de esos grupos armados al margen  de  la  ley,  afecta  las  reglas  de  convivencia  social  y  en  especial a la  población  civil  en  quien  ha  recaído sus acciones, de las cuales igual han  sido  víctimas  servidores  públicos  de  la  administración  de justicia, la  policía  judicial, alcaldes y defensores de derechos humanos e incluso miembros  de la misma organización.   

6  C.-  No  se  desconoce  que la vigencia y  aplicación  de  la  Ley  975  de 2005 ha traído la desmovilización de algunos  miembros  de esas organizaciones, sin embargo es una realidad que aún subsisten  algunos  de  sus  integrantes  con  toda  su  capacidad y actividad delictiva en  algunas  poblaciones,  a  pesar  de  que  parte  de sus dirigentes implicados se  encuentren  privados  de  la  libertad,  además cierto sector de desmovilizados  cuentan  con el apoyo de sus seguidores, lo cual comporta elevado riesgo para el  normal desarrollo de la administración de justicia.   

Por las razones expuestas, la Sala encuentra  fundado  el  temor  esbozado  por  el  Fiscal  Delegado,  sobre  la garantía de  imparcialidad  e  independencia de la administración de justicia en el Distrito  Judicial  de  Valledupar para conocer sobre el control de legalidad de la medida  de  aseguramiento  impuesta  al  procesado  ex gobernador del Cesar,  Hernando Molina Araújo, en consecuencia,  la  radicación  del  presente  asunto  en  los  Juzgados  Penales  del Circuito  Especializados  de Cundinamarca, con sede en Bogotá, en consideración a que la  distancia  y  la  cobertura  de este distrito neutralizarían aquellas anómalas  circunstancias.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

PRIMERO:  Ordenar  el   cambio   de   radicación   del   proceso   seguido   contra   Hernando  Molina  Araújo, ex. Gobernador  del  departamento  del Cesar, del Distrito Judicial de  Valledupar    al    de  Cundinamarca con sede en Bogotá.   

SEGUNDO:  Asignar  el   conocimiento   del   asunto   a  los  Juzgados  Penales  del  Circuito    Especializados    de    Cundinamarca    con    sede   en  Bogotá,       en  consecuencia   el   Juzgado   Penal   del   Circuito  Especializado      de      Valledupar,     hasta     ahora    el         competente,  remitirá el expediente al reparto de  los mencionados funcionarios.   

TERCERO:  Contra  esta decisión no procede ningún recurso.   

Cópiese,   comuníquese  y  remítase  al  despacho judicial donde cursa el proceso respectivo.   

CÚMPLASE  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            MARÍA  DEL  ROSATRIO   GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                         JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO          ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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