28878(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28878  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Aprobado   Acta   Nº  245   

Bogotá,  D.C., cinco de  diciembre de dos mil siete.   

V    I   S   T   O  S   

Sería del caso entrar a determinar si reúne  los  requisitos  formales  para  su admisión la demanda de casación presentada  contra  la  sentencia  proferida el 22 de junio de 2007 por la Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de San Gil, a través de la  cual,  al  desatar  el  recurso de apelación interpuesto por el apoderado de la  parte  civil, confirmó íntegramente el fallo emitido el 7 de abril de 2006 por  el  Juzgado  6º  Penal  del  Circuito de Bogotá, D.C., mediante el cual fueron  absueltas  las  procesadas  CÁNDIDA  ROSA  URIBE de CUARTAS, CARLOTA CABRERA de  ZAMUDIO,  LINA  MARCELA VÉLEZ CUARTAS y CECILIA AMPARO CUARTAS URIBE del delito  de   Hurto   agravado  por  la  confianza,  por el que fueron acusadas, si no fuera porque se advierte que la  acción penal se encuentra prescrita.   

A N T E C E D E N T E S  

Los  hechos  fueron  reseñados  así  en la  sentencia de segunda instancia:   

“Con  ocasión del fallecimiento de Oscar  Eduardo  Cuartas Uribe, ocurrido en la ciudad de Bogotá el 26 de abril de 2000,  la  señora  Astrid  Calvo  Pinzón,  cónyuge  sobreviviente de Cuartas Uribe,,  denunció  penalmente  a  Lina  Marcela  Vélez Cuartas y Cecilia Amparo Cuartas  Uribe,  a  quienes  acusó  de la apropiación de los bienes que en vida [de] su  esposo  Oscar  Eduardo  había  puesto  a nombre de su sobrina Lina Marcela para  protegerlos  en  virtud  de  un  proceso penal que se le estaba adelantando y de  otros que poseía al momento de su muerte.   

“Señaló  como  bienes  del causante: Un  establecimiento  comercial  dedicado  al expendio de rancho y licores denominado  ‘L.V.  DISTRIMAX’, ubicado en la  Avenida    Boyacá    N°   42   D   –  63  Sur  de  Bogotá,  un  vehículo  marca  Mazda  323 de placas  BFJ-791,  modelo  1995,  un  vehículo  marca  Peugeot de placas LAK-169, modelo  1995,  éstos  (sic)  bienes  a  nombre de Lina Marcela Vélez Cuartas. También  18.000  dólares  que afirma el causante guardaba en la caja fuerte de DISTRIMAX  y  que había ahorrado para adquirir un apartamento para sus hijos, $40.000.000,  en  efectivo  para hacer un negocio al día siguiente de aquel en que se produjo  su  deceso,  $8.000.000  que  tenía  prestados  a Cecilia Cuartas Uribe, bienes  muebles  del  hogar –sala,  comedor,  televisor,  equipo  de sonido, juguetes de los niños- y una cadena de  oro  que  de  costumbre  Cuartas  Uribe  usaba.  A los anteriores bienes se  sumó  el  vehículo  Renault  (sic)  9, de placas GQD-923, que supuestamente el  causante  había  recibido  junto  con  el citado vehículo Mazda a cambio de un  automotor adquirido en la concesionaria Vehicolda.   

“Por los mismos hechos fueron vinculadas a  la  investigación  Cándida  Rosa  Uribe  de  Cuartas, madre del causante Oscar  Eduardo   Cuartas   Uribe,   a  quien  su  nieta  Lina  Marcela  le  vendió  la  distribuidora    ‘L.V.  DISTRIMAX’,  pocos meses  después  del  fallecimiento  de  Cuartas Uribe, y Carlota Cabrera de Zamudio, a  quien  Cecilia  Cuartas  Uribe  le  entregara  el  vehículo  Peugeot  de placas  LAK-169,  que  a  la  muerte  del  causante  tenía en su poder Ricardo Quintero  Henao.”   

Con    fundamento    en   la     denuncia     y     los   documentos   anexos   a  la  misma,  el     Fiscal     156  Delegado  ante  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  de    Bogotá,   D.C.,  adscrito   a  la  Unidad  Sexta   de  Delitos   contra   la   Fe  Pública  y  el  Patrimonio  Económico,  dispuso  el  1° de agosto  de   2000   la  apertura  formal       de  investigación,    actuación    a    la    que    se    vinculó   mediante   indagatoria  a CÁNDIDA ROSA URIBE de CUARTAS, CARLOTA  CABRERA  de ZAMUDIO, LINA MARCELA VÉLEZ CUARTAS y CECILIA AMPARO CUARTAS URIBE.  A   las   dos   primeras   les  impuso  medida  de  aseguramiento  de detención  preventiva   con   excarcelación,  por  la  presunta  comisión     del     delito     de    Hurto      agravado      por      la  confianza   (artículos  349   y   351,   numeral  2°, del Decreto-Ley 100 de  1980), medida de aseguramiento que posteriormente fue  revocada.  En relación con  las  dos primeras no se hizo  pronunciamiento     alguno    al    respecto.   Del  mismo modo, se dispuso el embargo y secuestro de  algunos  bienes  muebles (vehículo y establecimiento  comercial).   

Practicadas  algunas  pruebas y  admitida  demanda de constitución de parte civil, fue clausurada  la   etapa  instructiva  y  su   mérito  probatorio  calificado          el          25         de        junio   de  2002,  acusándose a CÁNDIDA ROSA,  LINA   MARCELA   y   CECILIA   AMPARO   como    posibles    coautoras    del    delito    de    Hurto  agravado  por  la  confianza, sin  hacerse  mención  alguna a la causal de agravación específica determinada por  la cuantía de lo apropiado.   

En  la  misma  resolución  se precluyó la  instrucción  a favor de CARLOTA CABRERA, determinación   que  fue  recurrida  en  apelación    por   el   apoderado   de   la   parte  civil,  dando lugar Al proveído del 25 de octubre de  2002,   dictado  por  Fiscal  35  Delegado  ante  los  Tribunales  Superiores  de  Bogotá y Cundinamarca, en  el   que  se  revocó  la  decisión  y  se  acusó a la  mencionada  por  la  misma conducta imputada a las otras coprocesadas, decisión  en  la  cual tampoco se hizo mención alguna a la causal de agravación generada  por  la  cuantía  del  ilícito.  Esta determinación  cobró  ejecutoria  el  20  de  noviembre  de 2002, acorde con la constancia que  sobre  el  particular  aparece en el reverso del folio 7 del cuaderno de segunda  instancia de la fiscalía.   

La etapa de juzgamiento estuvo a cargo del  Juzgado  6º   Penal   del   Circuito         de        Bogotá,  a  donde arribó el  proceso  el  31  de  marzo de 2003,  despacho  que, luego del  traslado  previsto  en  el  artículo 400  de  la  Ley  600 de 2000    y    de   evacuar   la  audiencia preparatoria, celebró la  audiencia   pública   de   rigor  en  siete  (7)  sesiones y, el 7 de abril  de  2006,  emitió  el  fallo de rigor, absolviendo   a  las  procesadas  del  cargo  imputado.   

El  apoderado  de  la  parte civil interpuso  recurso de apelación, el  que  fue decidido el 22 de  junio  de  2007  por  la  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de San Gil, en virtud del plan de  descongestión  dispuesto  por la Sala Administrativa del Consejo Superior de la  Judicatura,       confirmando      en   su   integridad   el   fallo   de   primer  grado.   

Contra    esta   sentencia  el  mismo  sujeto   procesal  (apoderado  de  la  parte  civil)  interpuso   recurso   de  casación,  el  cual  fue     concedido    mediante    auto      calendado      30  de  agosto  de  2007, cuya demanda se  presentó     en  tiempo  y  el proceso arribó a esta Corporación el  28   de   noviembre     siguiente.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

Como primera premisa para la decisión que ha  de   tomar   la   Sala,   ha   de   recordarse   el   delito   de   Hurto  agravado  por  la confianza por el  cual  fueron  absueltas  CÁNDIDA  ROSA  URIBE  de  CUARTAS,  CARLOTA CABRERA de  ZAMUDIO,  LINA  MARCELA  VÉLEZ  CUARTAS  y  CECILIA  AMPARO  CUARTAS  URIBE, de  conformidad  con  el  texto  vigente  para  la  época  de  los  hechos,  estaba  sancionado  con pena máxima de 9 años de prisión, según los artículos 349 y  351,  numeral 2°, del Decreto-Ley 100 de 1980, penalidad límite que se mantuvo  en la Ley 599 de 2000 (artículos 239 y 241-2).   

Así las cosas, para efectos del fenómeno de  la  prescripción  de  la acción penal, resulta indiferente acudir a uno u otro  código,  por  cuanto en ambos el máximo de la sanción se encuentra en 9 años  de prisión.   

Por otra parte, de conformidad con las reglas  de  prescripción  previstas en los artículos 83 y 86 del Código Penal de 2000  (artículos  80  y  84  del  Código  Penal  de  1980),  la acción penal por el  ilícito  por  el  cual  se  absolvió a CÁNDIDA ROSA URIBE de CUARTAS, CARLOTA  CABRERA  de  ZAMUDIO, LINA MARCELA VÉLEZ CUARTAS y CECILIA AMPARO CUARTAS URIBE  prescribió  el  20  de  noviembre  de  2007,  pues la resolución de acusación  quedó  ejecutoriada  el  20 de noviembre de 2002, según se hizo constar en los  antecedentes  reseñados,  por  lo  que,  entonces, al día siguiente comenzó a  correr  el lapso prescriptivo por un término igual a la mitad del máximo de la  sanción  establecida  para  el  punible  en  cuestión  -4  ½  años-, pero no  inferior  a  cinco  años,  tiempo éste que se cumplió cuando se encontraba el  proceso  en el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá en traslado de  la demanda de casación a los no recurrentes.   

En  estas condiciones, abatido por el tiempo  el  ius  puniendi  de que es  titular  el Estado, no queda a la Sala alternativa diferente a la de declarar la  prescripción  de  la acción penal, advirtiéndose que no es posible aplicar en  este  caso  el criterio jurisprudencial adoptado en el fallo de casación del 16  de  mayo  de  2007, radicado No. 24.374, porque la absolución decretada a favor  de  las  procesadas  fue  discutida  en la demanda de casación, de cuyo estudio  formal  no  se puede ocupar la Sala ante el surgimiento del fenómeno que impide  continuar con el ejercicio de la acción penal.   

En  consecuencia,  de  conformidad  con  el  artículo  39  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000, se decretará la  cesación  del  procedimiento  adelantado  en  contra  de CÁNDIDA ROSA URIBE de  CUARTAS,  CARLOTA  CABRERA  de  ZAMUDIO,  LINA  MARCELA VÉLEZ CUARTAS y CECILIA  AMPARO CUARTAS URIBE.   

Como   consecuencia  de  la  decisión  se  cancelarán  las  medidas  restrictivas  personales  o sobre bienes que se hayan  impuesto a las aludidas procesadas.   

Del  mismo  modo,  debe  señalarse  que, de  conformidad  con  lo  consagrado  en  el  artículo  98  de  la Ley 599 de 2000,  igualmente  la  acción  civil  proveniente de la conducta punible ha prescrito,  sólo    en    relación    con   los   “penalmente  responsables”   como   lo   dispone   el   precepto  citado.   

Ahora bien, como el fenómeno jurídico de la  prescripción  se  presentó  cuando  el  proceso  se  encontraba en el Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Bogotá surtiéndose el traslado para los no  recurrentes,  lo  viable  era  que esta autoridad hubiera procedido ipso  facto a dar aplicación al artículo  83  de la Ley 599 de 2000, pues, una vez se presenta la prescripción, el único  camino  a seguir es su declaración por parte del funcionario judicial que tiene  el  proceso,  y  no  continuar  con  el  trámite  que se esté surtiendo en ese  momento,  para  que  finalmente  sea  la  Corte,  en este caso, la que proceda a  decretar la extinción de la acción penal.   

Un  tal  proceder  va  en  contravía  del  principio  de  celeridad  consagrado  en  el  artículo  4 de la Ley 270 de 1996  -pronta  y  cumplida  administración  de  justicia-,  lo  que  de  suyo  genera  congestión  judicial  y  que  los superiores jerárquicos dediquen tiempo a ese  tipo  de  situaciones,  en lugar de utilizarlo en resolver más rápidamente los  asuntos sometidos a su consideración.   

Por lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          1.   DECLARAR  prescritas las    acciones   penal   y     civil     en    el    presente  proceso,  adelantado  en  contra  de  CÁNDIDA  ROSA  URIBE   de   CUARTAS,   CARLOTA   CABRERA   de   ZAMUDIO,  LINA  MARCELA  VÉLEZ  CUARTAS  y  CECILIA  AMPARO  CUARTAS    URIBE   por  el     delito     de     Hurto      agravado     por     la  confianza.   

        2.   Como  consecuencia  de  lo  anterior,  ORDENAR  LA CESACIÓN DEL PROCEDIMIENTO  seguido       contra       las      mencionadas  procesadas.   

        3.   ORDENAR  la cancelación  de   las  medidas  restrictivas  personales  y  sobre  sus  bienes  que  se  hayan  impuesto a  CÁNDIDA ROSA URIBE de CUARTAS, CARLOTA  CABRERA  de  ZAMUDIO,  LINA  MARCELA  VÉLEZ  CUARTAS  y  CECILIA AMPARO CUARTAS  URIBE, por razón de este  proceso.   

        4.           Contra este auto procede el recurso de reposición.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                           JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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