28769(11-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28769   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 253.  

          Bogotá    D.C.,    diciembre   once   (11)   de   dos   mil   siete  (2007).   

VISTOS  

Esta Corporación decide el recurso de alzada  interpuesto   por  la  apoderada  de  CARLOS  AUGUSTO  MOSQUERA   CRUZ,  contra  el  auto  del  pasado  9  de  noviembre,  por  cuyo  medio  la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Bogotá  decidió  rechazar  la solicitud de inicio del incidente de reparación  formulada por aquella en representación del mencionado ciudadano.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

La   apoderada   del  señor  CARLOS  AUGUSTO MOSQUERA CRUZ presentó un  escrito  ante  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal de Bogotá, a través del  cual  promueve incidente de indemnización y reparación a favor de aquél, dado  que,  afirma,  tiene  la  condición  de  víctima  del delito de desplazamiento  forzado,  pues  tuvo  que  cambiar  su residencia del corregimiento de Timba del  municipio    de   Buenos   Aires   (Cauca),   a   la   localidad   de   Jamundí  (Valle).   

Agrega  que  su representado dependía de su  actividad  como  agricultor,  según  lo  acredita  con declaración rendida por  éste  ante el Ministerio Público, pero el 8 de marzo de 2000 se vio obligado a  huir  de su terruño luego de un enfrentamiento entre el Ejército Nacional y un  grupo  de guerrilleros de las FARC, pues aparecieron grupos armados al margen de  la   ley   que   causaron   la   muerte   a   varias  personas  y  a  otras  las  desaparecieron.   

          Con  base  en  lo  anterior,  solicita  se declare a su mandante, al  cónyuge  de  éste  y  a  sus  hijos,  víctimas  del  delito de desplazamiento  forzado,  amén  de que se reconozca, de acuerdo con el inciso 2º del artículo  42  de  la  Ley  975  de  2005,  que no ha sido posible individualizar al sujeto  activo  de dicha conducta punible, y que, por tanto, se ordene al Director de la  Red  de  Solidaridad  Social  repare  los daños morales y materiales que se les  causó,  con  cargo  al  Fondo  para  la Reparación de las Víctimas, según lo  establece el artículo 54 de la mencionada legislación.   

TRÁMITE EN PRIMERA INSTANCIA  

          Mediante  auto  del  3  de  octubre  del  año  en curso, la Sala de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal  Superior  de Bogotá dispuso realizar audiencia  pública  a fin de verificar el cumplimiento de los presupuestos establecidos en  el  inciso  2º  del  artículo  42  de  la  Ley  975  de  2005,  diligencia que  efectivamente se realizó el 22 de los mismos mes y año.   

En  la  citada  audiencia  la  apoderada del  señor    MOSQUERA   CRUZ  insistió  en  su solicitud, tasando los perjuicios en doscientos (200) salarios  mínimos  legales  mensuales  y precisó que su poderdante no ha denunciado ante  la  Fiscalía  la  comisión del delito del cual fue víctima, ha recibido ayuda  de  Acción Social, se le ha reconocido su condición de desplazado y no ha sido  indemnizado.   

En  apoyo de su pretensión aportó copia de  la  declaración  rendida  por aquél ante la Personería Municipal de Jamundí,  así  como  copia  de  un  informe sobre la situación de conflicto armado en el  suroccidente  colombiano,  en  el  que  se  alude  a  los hechos acaecidos en el  municipio de Buenos Aires.   

          Por  su parte, la Fiscalía informó que los sucesos ocurridos en el  corregimiento  de Timba no fueron judicializados y que investigadores del Cuerpo  Técnico  establecieron  que  en  dicha  región  operaba  la  columna “Jacobo  Arenas”  de  las  FARC  y  el frente “Farallones” del Bloque Calima de las  “Autodefensas”,   de  suerte  que  si  aquél  grupo  subversivo  no  se  ha  desmovilizado,  el Gobierno Nacional no ha postulado a alguno de sus integrantes  como posibles beneficiarios de la Ley 975 de 2005.   

          Con  fundamento  en  lo anterior solicitó el rechazo del incidente,  con  mayor  razón  si  no  se ha demostrado la relación de causalidad entre el  daño  y  el  grupo armado ilegal beneficiario de la Ley 975 de 2005, además de  que  tampoco  se  ha  agotado  el  trámite  dispuesto  en tal normatividad para  establecer  el individuo o bloque responsable de las conductas señaladas por la  peticionaria.   

          El  Ministerio  Público  expresó  que  si  bien  de acuerdo con el  inciso  2º del artículo 42 de la Ley 975 de 2005, no es preciso individualizar  al  sujeto  activo  de  la  conducta ilícita, si es necesario demostrar el nexo  causal  entre  la  conducta  ilícita y el daño cuya indemnización se reclama,  pues  aunque  está  probada  la condición de víctima del conflicto armado del  señor  MOSQUERA CRUZ según  lo  establecido  en  el artículo 1º de la Ley 387 de 1997, no corresponde a la  noción  de víctima que establece la primera de las legislaciones citadas, pues  para  ello  es  necesario que el daño sea imputable a uno de los grupos armados  al  margen  de  la  ley  beneficiarios  de dicha normatividad, condición que no  tiene la columna “Jacobo Arenas” de las FARC.   

          A  partir  de  lo  anterior,  solicitó  el  rechazo  del  incidente  propuesto.   

          Finalmente,  la  Representante  de  Acción  Social  informó que el  señor   CARLOS  AUGUSTO  MOSQUERA  CRUZ  figura  en  el  Registro Único de Población Desplazada. También  precisó  que  su  desplazamiento fue individual y que además de haber recibido  ayudas   económicas,   es   beneficiario   de   capacitación,   seguimiento  y  acompañamiento      para      el      emprendimiento      y     fortalecimiento  empresarial.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

A través de auto del 9 de noviembre de 2007,  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá decidió rechazar la  solicitud  de  inicio  del incidente de reparación formulada en representación  del  señor MOSQUERA CRUZ por  considerar,  en  primer  término,  que  las  víctimas  no pueden acudir sin el  cumplimiento  de  determinadas  exigencias  ante el Tribunal, pues requieren con  anticipación  de  la  declaración judicial de responsabilidad, ya se trate del  autor  del  delito o de los miembros del bloque desmovilizado beneficiario de la  Ley de justicia y paz.   

En segundo lugar, porque si se acreditó que  en  el  corregimiento  de Timba operaba la columna móvil “Jacobo Arenas” de  las   FARC   y   el   frente   “Farallones”   del   Bloque   Calima  de  las  “Autodefensas”,  es  claro  que como los miembros de dicha columna no se han  desmovilizado  para  someterse  proceso  de  justicia  y  paz,  y  no  se  tiene  conocimiento  de  que  el  citado frente hubieran asumido la responsabilidad por  los  hechos  que motivan el incidente, no resulta viable éste trámite, pues el  artículo  42  de  la  Ley  de justicia y paz impuso la obligación de reparar a  quienes se acojan a ella.   

          Para  concluir  precisa  el  Tribunal  que  el  peticionario  podrá  intentar   nuevamente   el   incidente   cuando   se  acrediten  las  exigencias  establecidas en la ley.   

          Con   fundamento  en  lo  anotado,  el  a  quo  decidió  rechazar  la  solicitud  de  inicio del  incidente  promovido a través de apoderada por CARLOS  AUGUSTO MOSQUERA CRUZ.   

LA IMPUGNACIÓN  

         Dentro   de   la   audiencia  de  lectura  de  la  providencia,  la  peticionaria   interpuso  recurso     de    apelación.    El    11         de        diciembre   de   2007  se  realizó  la  correspondiente   audiencia  de  sustentación  del  recurso,  en  la  cual  los  intervinientes expresaron lo siguiente:   

         La  recurrente  manifiesta  que  su  representado  y  su  familia fueron víctimas del delito de  desplazamiento  forzado,  cuya investigación corresponde a la Fiscalía General  de  la  Nación,  sin  que  tenga  que exigírsele que debió judicializar tales  acontecimientos.   

         Añade  que  hay relación causal entre los combates librados entre  el  Ejército Nacional y el Sexto Frente de las FARC con el desplazamiento de su  procurado,  amén  de que si todo desmovilizado es beneficiario de la Ley 975 de  2005,  no  es  menester individualizar a quienes realizaron el desplazamiento de  CARLOS  AUGUSTO  MOSQUERA y  su  familia,  con  mayor  razón  si  veintidós  guerrilleros de dicho grupo se  desmovilizaron.   

Destaca  que  el  inciso  2º  del  artículo 42 de la Ley 975 de 2005 no requiere declaración de  responsabilidad  penal  para su aplicación a favor de las víctimas.   

Con base en lo expuesto, solicita revocar la  decisión  impugnada,  para  en  su  lugar  acceder  a su pretensión indemnizatoria.   

         La       Fiscalía      depreca a la Sala confirmar la decisión  atacada,  por considerar que no hay nuevos elementos de juicio que ameritaran la  revocatoria     de    la    providencia     del  a  quo,  no hay personas o  grupos  que  hayan  aceptado la comisión de los delitos de que se dice víctima  el  señor  MOSQUERA  CRUZ,  tampoco  se  ha  declarado  responsable penalmente a una persona o grupo por los  mismos  sucesos  y  la  “Columna  Jacobo  Arenas”  de  las  FSARC  no  se ha  desmovilizado,  motivo  por el cual no se advierte relación entre el daño y un  grupo armado beneficiario de la Ley 975 de 2005.   

         Para  concluir  señala que lo anterior no obsta para que cuando se  den  las  exigencias  establecidas en la ley, la víctima concurra a dar curso a  su incidente de reparación.   

         La  señora  Procuradora  Judicial  expone  que  el  inciso 2º del  artículo  42  de la Ley 975 de 2005 corresponde a una propuesta legislativa sin  procedimiento,   en  su  momento  sugerida  por  los  Congresista  Gina Parody y Rafael Pardo Rueda, para aquellos casos en los que no  se  ha  identificado  al  victimario. No obstante, considera que en este asunto,  pese  a  que el solicitante puede tener la condición de víctima, su reclamo no  se  ajusta  a los procedimientos de la Ley 975 de 2005, sino al de las leyes 418  de 1997 y 782 de 2002.   

Resalta  que  en la Ley 975 el incidente de  reparación  tiene  como  presupuesto  el  esclarecimiento  de  los  hechos,  la  acreditación  del  daño y la demostración de la relación causal entre unos y  otro.   

También dice que  si  hay  desmovilizados  de las FARC le corresponde al peticionario acudir a las  leyes  418  de  1997 y 782 de 2002, pues en ellas el diálogo se establece entre  Estado  y  víctimas,  mientras que en ésta el diálogo surge entre víctimas y  victimarios.   

Con apoyo en lo expuesto, solicita a la Sala  confirmar la decisión impugnada.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Según  la preceptiva del artículo 26 de la  Ley  975  de  2005,  esta  Sala  es  competente  para  desatar  la  impugnación  propuesta,  pues  se  dirige  contra un auto proferido por la Sala de Justicia y  Paz  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  en  el cual se pronunció acerca del  incidente  de  reparación  presentado  a  través de apoderada por CARLOS AUGUSTO MOSQUERA CRUZ.   

En  tal propósito es oportuno traer  a  colación apartes de las normas pertinentes que servirán  de vehículo para definir el debate planteado, así:   

El  artículo  23  de  la  Ley 975 de 2005 establece:   

“Incidente  de  reparación  integral. En la misma audiencia en la que  la  Sala  del  Tribunal Superior de Distrito judicial correspondiente declare la  legalidad   de  la  aceptación  de  cargos,  previa,  solicitud  expresa  de  la  víctima,  o  del  fiscal del caso, o del Ministerio  Público  a  instancia  de ella, el magistrado ponente abrirá inmediatamente el  incidente  de  reparación  integral  de  los  daños  causados  con la conducta  criminal  y  convocará  a  audiencia  pública  dentro  de  los cinco (5) días  siguientes”.   

“Dicha audiencia  se  iniciará  con la intervención de la víctima o de su representante legal o  abogado  de  oficio, para que exprese de manera concreta la forma de reparación  que  pretende,  e  indique  las  pruebas  que  hará  valer para fundamentar sus  pretensiones”.   

“La   Sala  examinará  la pretensión y la rechazará si quien la promueve no es víctima o  está  acreditado  el  pago  efectivo  de  los perjuicios y este fuere la única  pretensión  formulada,  decisión  que podrá ser objeto de impugnación en los  términos de esta ley”.   

“Admitida  la  pretensión,  la  Sala  la  pondrá en conocimiento del imputado que ha aceptado  los    cargos   y   a   continuación   invitará   a   los   intervinientes   a  conciliar.   Si  hubiere  acuerdo  su  contenido  lo  incorporará   a  la  decisión  que  falla  el  incidente;  en  caso  contrario  dispondrá  la  práctica  de  la  prueba  ofrecida  por  las  partes,  oirá el  fundamento  de  sus  respectivas  pretensiones  y  en  el mismo acto fallará el  incidente.  La  decisión  en  uno u otro sentido se incorporará a la sentencia  condenatoria”  (subrayas  fuera de texto).   

A    su    vez,    el    inciso  2º  del  artículo  42  de  la  Ley 975 de 2005 dispone:   

“Igualmente,  cuando  no  se  haya logrado individualizar al sujeto  activo  pero  se  compruebe  el  daño  y el nexo causal con las actividades del  Grupo    Armado    Ilegal   Beneficiario   por   las  disposiciones  de  la  presente ley, el Tribunal directamente o por remisión de  la  Unidad  de  Fiscalía,  ordenará la reparación a  cargo  del  Fondo  de Reparación” (subrayas fuera de  texto).   

El parágrafo 2º  del   artículo   12   del  Decreto  4760  de  2005,  señala:   

“Para efectos  de  la Ley 975 de 2005, la  declaración  de  la  responsabilidad  civil  relativa  a  la  restitución  y/o  indemnización  de  perjuicios,  estará  supeditada  a la determinación, en la  sentencia       condenatoria,      de  la  responsabilidad penal de los miembros de los grupos armados  al  margen  de  la ley y a la realización del incidente de reparación integral  de  que  trata  el  artículo 23 de la citada ley, sin que para ello se requiera  que  la  víctima  deba  identificar  un  sujeto  activo determinado.   Tales  obligaciones  deberán  ser  fijadas  en  la  sentencia  condenatoria  de  que  trata  el  artículo  24 de la mencionada ley”     (subrayas     fuera     de  texto).   

Adicionalmente, el artículo 54 de la Ley 975  de 2005, preceptúa:   

“Créase el Fondo  para  la  Reparación de las Víctimas, como una cuenta especial sin personería  jurídica,  cuyo  ordenador del gasto será el Director de la Red de Solidaridad  Social.  Los recursos del Fondo se ejecutarán conforme a las reglas del derecho  privado.  El  Fondo  estará  integrado  por  todos  los bienes o recursos que a  cualquier  título  se  entreguen  por las personas o grupos armados organizados  ilegales  a  que  se  refiere  la  presente  ley,  por recursos provenientes del  presupuesto  nacional  y  donaciones  en  dinero  o  en  especie,  nacionales  o  extranjeras” (subrayas fuera de texto).   

        Finalmente,   el   artículo  15  del  Decreto 3391 de 2005 dispone:   

“Son titulares  de    la    obligación   de   reparación   a   las   víctimas,   los  desmovilizados  que  sean  declarados penalmente responsables  mediante  sentencia  judicial  de  las  conductas  punibles  cometidas durante y  con   ocasión  de  su  pertenencia  al grupo armado organizado al margen de la ley, entendiendo por tal  el  bloque  o  frente  respectivo,  las  cuales  hayan  causado  un  daño real,  concreto       y       específico”.   

“Subsidiariamente,  y  en  virtud  del  principio  de  solidaridad,  quienes  judicialmente  hayan  sido  calificados  como  integrantes del bloque o  frente  al  que se impute causalmente el hecho constitutivo del daño, responden  civilmente  por  los  daños  ocasionados a las víctimas por otros miembros del  mismo.  Para  que surja la responsabilidad solidaria  será    necesario   que   se   establezca   el   daño   real   concreto  y  específico,  la  relación de causalidad con la actividad del grupo armado y se  haya  definido  judicialmente  la  pertenencia de los desmovilizados al bloque o  frente  correspondiente,  aunque  no  medie la determinación de responsabilidad  penal    individual”  (subrayas fuera de texto).   

De  las normas  transcritas  puede  colegirse  que  si  bien  existe una protección especial al  derecho  de  reparación  de las víctimas de grupos armados ilegales, lo cierto  es  que  dicha  pretensión patrimonial está sujeta a determinados presupuestos  definidos  por el legislador, que pueden sintetizarse  así:   

(i)                  Comprobar  la  real  ocurrencia  del daño real,  concreto  y específico invocado por la víctima o su  apoderado.   

(ii)              Demostrar  la relación causal  entre   las   conductas   de   los  miembros      del     grupo     armado  ilegal,   realizadas  durante    y   con   ocasión   de   su   pertenencia   al   mismo   (bloque   o  frente), y los perjuicios  sufridos por quien aduce la condición de víctima.   

(iii)               Acreditar  que  el  referido  grupo  se  sometió  a  la  preceptiva  de  la Ley 975 de 2005, esto es, que  tiene     la     condición    de    desmovilizado       y,   en   razón   de  ello,      a      sus      integrantes        se  les  ha  postulado por el Gobierno  Nacional.   

(iv)                Citar   la   declaración  judicial  de  responsabilidad  penal de los miembros  del  grupo  armado al margen de la ley (sentencia condenatoria o audiencia en la  que  se declare la legalidad de la aceptación de cargos), sin que sea necesario  que   la   víctima   identifique   a   un   individuo  en  especial1.   

        (v)                    Oportunidad    procesal   definida   en   el  artículo  23 de la Ley 975 de 2005, esto es, que se  proponga  “En la misma audiencia en la que la Sala  del  Tribunal Superior de Distrito judicial correspondiente declare la legalidad  de    la   aceptación   de   cargos”.   

(vi)                  Cuando    no  se  haya  logrado individualizar al sujeto activo que realizó  la  conducta  generadora  del  perjuicio  irrogado  a  la víctima, pero se haya  demostrado  el  daño  y  su  nexo  causal  con las actividades del grupo armado  ilegal    beneficiario    de    la    Ley  975  de  2005,  el pago de la indemnización se realizará con  cargo    al   Fondo   de   Reparación.   

Una   vez   efectuadas   las  anteriores  precisiones,  considera  la  Sala  que en el caso de la especie no se satisfacen  las   exigencias   dispuestas   en   la  Ley  975  de  2005  y  su  normatividad  complementaria,     en     cuanto    si    bien   es   posible,    en    principio,   aceptar   que   el   señor   CARLOS  AUGUSTO  MOSQUERA CRUZ tiene la  condición  de  víctima  del  delito  de  desplazamiento forzado, pues como él  mismo   lo   relató,   se   vio   obligado,  junto  con    su    familia,   a   cambiar   su  residencia del corregimiento de Timba  al  municipio  de Jamundí (Valle), dado que luego de un enfrentamiento entre el  Ejército  Nacional  y  guerrilleros  de  las  FARC, surgieron grupos armados al  margen  de  la  ley  que  causaron  la  muerte  a  varias personas y a otras las  desaparecieron,  lo  cierto  es  que  no  se  vislumbra de manera alguna que tal  perjuicio         mantenga        vínculo  causal alguno con actividades  realizadas       por       grupos       armados       ilegales      desmovilizados  beneficiarios de la Ley  975 de 2005.   

        En  efecto, dentro de esta actuación se ha acreditado,  en  primer término, que los hechos  por los cuales afirma ser  víctima  el peticionario, no fueron puestos en conocimiento de las autoridades,  por  manera que no media una declaración judicial de  atribución  de  responsabilidad  penal a un individuo o grupo armado ilegal por  tales conductas.   

En segundo lugar, se ha demostrado en este  trámite  que  la  “Columna  móvil  Jacobo  Arenas”  de  las  FARC no se ha  desmovilizado  ni  tiene  la  condición  de grupo beneficiario de la Ley 975 de  2005,   amén  de  que  no  se  ha  probado  que  el  “Frente  Farallones”  del  Bloque  Calima de las  “Autodefensas”  haya reconocido de alguna manera  los sucesos que deplora quien aduce la condición de víctima.   

        Ahora,        aunque  el  pago  de la indemnización puede ser asumido por el Fondo de  Reparación  en aquellos  casos  en  los  que  no  se  individualice  al  autor  material de las conductas  delictivas   causantes  del  agravio,  circunstancia  invocada   por  la  apoderada  del  señor  MOSQUERA  CRUZ,   la  verdad  es  que en tales situaciones también es imprescindible,  además  de  acreditar  el  daño,  probar su nexo causal con la actividad de un  grupo  armado  al  margen  de  la  ley  que tenga la  condición  de  desmovilizado,  esto es, beneficiario  de  la Ley 975 de 2005, circunstancias que como ya se  precisó no tienen lugar dentro de este expediente.   

Es   importante  aclarar  que  no  basta  acreditar  la  condición  de  víctima del conflicto armado, de un grupo armado  ilegal  de  carácter contraestatal o paraestatal, para que se pueda acudir, sin  más,  a  la  solicitud  de  indemnización  del perjuicio con cargo al Fondo de  Reparación    de    las    Víctimas,   pues   menester   resulta  que  se  establezca  siquiera  el bloque o frente causante de la exacción, la respectiva  relación  causal  y,  lo más importante, que dicho grupo se ha desmovilizado y  se ha sujetado a la normativa de la Ley 975 de 2005.   

Lo          dicho  cobra aún mayor sentido, si se  tiene  en  cuenta  que,  entre otras, son fuente del  Fondo  de  Reparación “todos los bienes o recursos  que  a  cualquier  título  se  entreguen  por  las  personas  o  grupos armados  organizados   ilegales   a   que   se   refiere   la   presente  ley (975 de 2005, se aclara)”.   

        Las  razones  expuestas irrumpen como suficientes para que la Sala  concluya  que  se  impone  confirmar la decisión del  a  quo, esto es, declarar  improcedente  la  apertura  del  incidente de reparación promovido a través de  apoderada   especial  por  CARLOS  AUGUSTO  MOSQUERA  CRUZ,   sin  perjuicio  que  cuando  se  encuentren  satisfechas  las  exigencias  dispuestas  en  la  ley  para  la  procedencia del  incidente de reparación, pueda intentarlo de nuevo.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

CONFIRMAR el auto de  primera  instancia  en  cuanto  fue  objeto  de  impugnación,  por  las razones  expuestas en la anterior motivación.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ         MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN         JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS             JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  También  están  llamados  a indemnizar en virtud del principio de solidaridad,  quienes  hayan  sido  judicialmente declarados como miembros del bloque o frente  al  que  se  impute causalmente la conducta generadora del perjuicio, así ésta  haya  sido  realizada  por  otros  individuos pertenecientes a tal facción y no  haya sido posible su individualización.     

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