28741(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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                          Proceso No  28741   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 240  

Bogotá, D. C., veintiocho (28) de noviembre  de dos mil siete (2007).   

V I S T O S  

La  Corte  procede a resolver el impedimento  manifestado   por   los   Juzgados   Primero  y  Segundo  Penales  del  Circuito  Especializado  de  Neiva,  para  conocer  de  la  causa  que  se adelanta contra  JOSÉ  MARÍA  OBREGÓN VEGA,  HENRY  TRUJILLO, ISAAC   CHAMBO   RAMÍREZ  y  EDILBERTO  SAAVEDRA PERDOMO por los delitos  de  secuestro  simple,  hurto  calificado  y agravado, concierto para delinquir,  fabricación,  tráfico  y  porte de armas de fuego o municiones y fabricación,  tráfico  o  porte  de  estupefacientes,  el cual no fue admitido por el Juzgado  Primero Penal del Circuito Especializado de Ibagué.   

H E C H O S  

En la resolución de acusación la Fiscalía  los sintetizó de la siguiente manera:   

“Dio origen a la  presente  investigación el oficio 121 del 14 de junio del año en curso (2005),  suscrito  por  el  Teniente  Jhohan Galvis Murillo, Jefe del Grupo de Patrimonio  Económico  de  la  SIJIN,  en  donde  da cuenta que en el Barrio Panorama de la  ciudad   (Neiva),   residen   unos   sujetos  que  conforman  una  organización  delincuencial  dedicada  al  atraco  en  la  modalidad  de piratería terrestre,  reuniéndose  en  varias  residencias  para  programar  los  sitios donde iban a  realizar  los ilícitos y la delegación de funciones; igualmente se informa que  esta  organización  fue  la que produjo el atraco  a un bus de Coomotor en  la  vía  Neiva  Bogotá  a  la  altura  del Cruce de Praga, como también lo ha  realizado    en    las   vías   san   Andrés   Tello,   Palermo   –  Teruel  y  que dicha banda cuenta con  armamento  y  está  conformada  por  seis  personas,  entre  las  cuales figura  ‘Alias Toribio’,              ‘El           Negro’,              ‘El           Mocho’  y  se movilizan en una moto TS roja y  otro  que es de apariencia joven que se transporta en un taxi de placas VXC-271,  color   amarillo,   en   donde  se  transportan  para  la  consumación  de  sus  actividades;  así  mismo,  tienen una moto Honda XL de color roja, para lo cual  se  anexaron algunas reseñas de estos personajes, como la identidad del taxista  que  responde  al  nombre  de  José  María Obregón  Espinosa”.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.   Iniciada la investigación y en el  curso   de   la   misma  fueron  vinculados  mediante  indagatoria  Bernardo  Saavedra  Perdomo,  Argemiro                 Pascuas                Córdoba,     Henry    Trujillo,   Ramiro   Cortés  Perdomo,   Herney   Trujillo  Zamora,   Mireya   Gómez   Cedeño,   Isaac   Chambo   Ramírez,  Farid  Valderrama  Palencia,  Edilberto  Saavedra Perdomo,    Hugo    Prada   Herrera  y  José María Obregón Vega,  a  quienes la Fiscalía Quinta Especializa de Neiva les resolvió  la  situación  jurídica  con medida de aseguramiento de detención preventiva,  según  resoluciones  del  23  de  septiembre  de  2005 y 17 de febrero de 2006.   

Cabe  indicar  que el defensor del procesado  Henry   Trujillo  presentó  control  de  legalidad  sobre la citada medida de aseguramiento. No obstante, el  Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito Especializado de Neiva, a cargo del doctor  Víctor  Hugo Rubiano Macías, mediante providencia del 16 de noviembre de 2005,  declaró  improcedente dicha solicitud, toda vez que para ese momento aún no se  había  desatado  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la medida de  aseguramiento.  Luego, realizada nuevamente la petición de control de legalidad  y  habiéndole correspondido al Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado  de  la  misma  ciudad,  por  auto  del  23  de  diciembre siguiente, lo declaró  infundado.   

Por  su  parte,  el defensor de la sindicada  Mireya      Gómez      Cedeño      también  presentó solicitud de control de legalidad, petición que  correspondió  al  Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito Especializado de Neiva,  para  ese  entonces  a cargo del doctor Jorge Enrique Cortés Polanía, despacho  que,  mediante  providencia  del  30  de diciembre de 2005, resolvió declararlo  fundado  y,  en  consecuencia,  revocó la medida de aseguramiento que pesaba en  contra de la mencionada procesada.   

Así mismo, en el curso de la investigación  se  acogieron  a  los  beneficios  de  la  sentencia  anticipada  los siguientes  procesados:  Ramiro  Cortés  Perdomo, Herney Trujillo  Zamora      y,      parcialmente,     Bernardo  Saavedra  Perdomo,  generándose  así el rompimiento de la unidad procesal.   

Clausurada parcialmente la investigación, la  Fiscalía  Quinta  Especializada  de  Neiva,  el  1°  de  septiembre  de  2006,  calificó  el mérito del sumario con resolución de acusación en contra de los  procesados   Bernardo   Saavedra  Perdomo,  Argemiro  Pascuas  Córdoba,     Henry    Trujillo,   Isaac   Chambo   Ramírez,  Farid  Valderrama  Palencia,  Edilberto  Saavedra Perdomo,    Hugo    Prada   Herrera  y  José María Obregón Vega  por  los delitos de secuestro simple, hurto calificado y agravado,  concierto  para delinquir, rebelión, fabricación, tráfico y porte de armas de  fuego  o  municiones  y  fabricación,  tráfico  o porte de estupefacientes. De  igual  manera,  precluyó  la investigación a favor de  Mireya Gómez Cedeño.   

Apelada  por  varios  sujetos  procesales la  anterior  decisión,  la  Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Neiva,  mediante  resolución  del  2 de noviembre de 2006, la confirmó, con excepción  hecha     del     sindicado     Farid    Valderrama  Palencia,     a     quien     le    precluyó    la  investigación.   

Ejecutoriado el pliego acusatorio, el proceso  se    remitió    al    reparto   de   los   juzgados   penales   del   circuito  especializados.   

2.  Correspondió adelantar el juicio al  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito Especializado de  Neiva,  despacho  judicial  que, el 17 de noviembre de  2006,  avocó conocimiento de la causa y dispuso correr el traslado de que trata  el artículo 400 del Código de Procedimiento Penal.   

Antes  de  la  culminación  de la audiencia  preparatoria,     los     acusados     Hugo    Prada  Herrera,  Bernardo  Saavedra  Perdomo  y  Argemiro Pascuas  Córdoba   se  sometieron a sentencia anticipada,  respecto  de  quienes  el mismo Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado  dictó   fallo   condenatorio   el   19   de   junio   y   el  18  de  julio  de  2007.     

Encontrándose   la   actuación  para  la  realización  de  la  audiencia pública, por auto del 15 de agosto del presente  año,  el  Juez  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado, doctor José Luis  Patiño  Nuñez,  luego  de  citar  jurisprudencia  de  esta  Corporación  y de  recordar  que  dictó las referidas sentencias anticipadas, se declaró impedido  para   seguir   conociendo   de   la   causa,   toda   vez  que  “en  aplicación  del  principio de favorabilidad, entendida como la  contaminación  del  juez  en  el  criterio  para  el  conocimiento  y  eventual  proferimiento  de  otros  fallos  judiciales,  se  deben amparar al resto de los  procesados  que continúan en la audiencia pública”,  razón  por la cual envió las diligencias al Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado,   a   quien  le  propuso  “conflicto  negativo de competencia”.   

3.  A su vez, el Juez Primero Penal del  Circuito  Especializado  de  Neiva,  doctor  Marco Antonio Cortés Torres,   mediante  auto  del  22  de  agosto  de  2007,  con  base  en el numeral 6° del  artículo  99  Código  de Procedimiento Penal  y citando jurisprudencia de  la  Corte,  también  se declaró impedido para conocer del asunto, toda vez que  por  razón  de  los  mismos  hechos  investigados  le  correspondió dictar las  sentencias  anticipadas  en contra de los procesados Bernardo Saavedra Perdomo y  Herney  Trujillo  Zamora, según providencias del 30 de mayo y del 13 septiembre  de 2006, respectivamente.   

Agrega  que, “al  haber  tenido  conocimiento  de la responsabilidad penal de los acogidos libre y  voluntariamente  a  la figura de la sentencia anticipada, se ha generado que, de  ese  conocimiento para condenar con que ahora cuenta el suscrito, ha nacido otro  respecto   de  la  responsabilidad  de  quienes,  habiendo  sido  copartícipes,  decidieron  continuar y someter su caso a la libre controversia penal ordinaria,  esto es en etapa de juzgamiento”.   

En  consecuencia,  en  aras de garantizar la  imparcialidad,  dispuso  “remitir en forma inmediata  la  presente  actuación  en  el estado que se encuentra, a los Juzgados Penales  del    Circuito    Especializados    –reparto–  Tolima,  por  no  existir  en  este  Distrito  otro  funcionario  de  esta misma  categoría  que  pudiese  adelantar  la  actuación”,  proponiendo  “colisión  de competencia”.   

4.  Por su parte, el Juez Primero Penal  del   Circuito   Especializado   de   Ibagué,  doctor  Jorge  Eliécer  Matías  Hernández,   considera   que  en  este  asunto  no  se  configura  las  razones  impeditivas  previstas en el numeral 6° del artículo 99 de la Ley 600 de 2000,  por  cuanto  que,  en su criterio, la circunstancia que se presenta, como es que  se  trata  de los mismos hechos y que, por lo mismo, conoció de las pruebas, no  es  una  situación que genere “la opinión sobre el  asunto  que  llegó  al juzgamiento”, “porque   no   se   limita   a  la  emitida  fuera  de  la  función  jurisdiccional,  sino  que  comprende a los actos jurisdiccionales, cuya validez  presupone  un  razonamiento, una deducción, un juicio, es decir, una opinión o  concepto,  fundados  en  el análisis y apreciación de los elementos jurídicos  que esos actos integran y comportan”.   

   

Así mismo, agrega que tampoco se encuentran  elementos  de  juicio  que  permitan  deducir que los jueces que manifestaron su  impedimento   hubieren  realizado  valoraciones  probatorias respecto de la  situación  jurídica  de  los  acusados  que  no  se  acogieron  a la sentencia  anticipada,    como    para    afirmar   que   sus   criterios   se   encuentran  comprometidos.   

Finalmente, añade que:  

“El  señor Juez  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Neiva, dispuso el envío de la  causa  seguida  contra  JOSE  MARÍA OBREGÓN VEGA, HENRY TRUJILLO, ISAAC CHAMBO  RAMÍREZ  y  EDILBERTO  SAAVEDRA PERDOMO al reparto de los juzgados del circuito  especializados  de  Ibagué,  por no existir en ese Distrito otro funcionario de  esa  misma  categoría  que pudiese adelantar la actuación. Aseveración que no  se  contrae  a  la  realidad,  en  razón a que en aquél distrito (Neiva-Huila)  funciona  el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado,  según  se  determina  de  las  reseñas vistas en los dos cuadernos de control de legalidad  propuestos  a  favor de HENRY TRUJILLO y MIREYA GÓMEZ CEDEÑO y lo constató en  forma  directa  este  Juzgado,  a  través de llamada telefónica, estableciendo  inclusive  que  su  titular era y lo es para este momento, el doctor VICTOR HUGO  RUBIANO MACIAS.   

“Por consiguiente,  la  vía  a  seguir  no podía ser distinta, a la de haber enviado el proceso al  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado de Neiva (Huila), para que  fuese    su    titular    el    que   se   pronuncie   al   respecto”.   

Por lo tanto,  absteniéndose de asumir  el  conocimiento  del  asunto,  dispuso  el envío de las diligencias a  la  Corte.    

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  En primer lugar, es conveniente que  la  Corte  indique  que  no  se  trata  el  presente  asunto  de un conflicto de  competencias,  de  aquellos  que  regulan  los  artículos  93  y siguientes del  Código  de  Procedimiento  Penal (Ley 600 de 2000), toda vez que no se pretende  definir  cuál  es  el  juez  competente para asumir el conocimiento del juicio,  sino  de aquél que debe pronunciarse de acuerdo con las formalidades señaladas  por  la  normatividad procesal penal respecto de los impedimentos declarados por  los jueces competentes.   

Así,  entonces, como el presente caso tiene  que  ver con la no aceptación de los impedimentos manifestados por unos jueces,  resulta  oportuno  recordar  lo  que  al  respecto  regula  el artículo 101 del  Código de Procedimiento Penal:     

“En  la  misma  providencia  en que el funcionario judicial manifieste el impedimento pasará la  actuación  a  quien le sigue en turno o a otro del lugar más cercano, si en el  sitio  no  hubiere  más de uno de la categoría del impedido o todos estuvieren  impedidos.   

“En  caso  de  presentarse  discusión  sobre  el  funcionario a quien corresponda continuar el  trámite    de    la    actuación,    decidirá  de  plano  el  superior  funcional  de  quien se declaró  impedido.  Para  tal  efecto,  el  funcionario   que  tenga  el  expediente  enviará   el   cuaderno   original   a   la  autoridad  que  deba  resolver  lo  pertinente”.   

Teniendo  en  cuenta  el  contenido  de  la  preceptiva  transcrita,  surge  claro  que es correcto que el Juez Primero Penal  del  Circuito Especializado de Ibagué hubiese remitido la presente actuación a  la  Corte,  luego  de  rechazar  el impedimento manifestado por su homólogo, el  Juez  Primero  Penal  del Circuito Especializado de Neiva, toda vez que, en este  asunto,  la  manifestación  de  impedimento y el rechazo del mismo provienen de  jueces  penales del circuito especializados pertenecientes a distintos distritos  judiciales.   

Por  ello,  la  Sala   ostenta  plena  facultad  funcional  para  resolver  la  “discusión  sobre   el   funcionario  a  quien  corresponda  continuar  el  trámite  de  la  actuación”,  según  así  lo  señala  el  citado  artículo 101 de la Ley 600 de 2000.   

Lo  anterior,  por cuanto que, como lo tiene  dicho  la  jurisprudencia  de  la  Corte, “cuando el  asunto  es  remitido  a funcionario de lugar distinto al del competente para que  se  pronuncie,  en  primer  término,  sobre  la manifestación de impedimento y  éste  pertenece  a otro Circuito o Distrito, no corresponde decidir el tema del  impedimento  al superior funcional del Juez que se declaró impedido, según los  términos  del  inciso  segundo  del  artículo 101 del Código de Procedimiento  Penal,  sino  al  superior  común de los dos Jueces o Tribunales, pues sólo de  esa  manera  la  determinación definitiva que se pronuncie al respecto tiene la  capacidad     de     vincularlos”.    1   

En síntesis, como ya se indicó, la Sala es  competente  para pronunciarse sobre los impedimentos manifestados por los Jueces  Primero  y  Segundo  Penales  del Circuito Especializados de Neiva, no aceptados  por  el  Juez  Primero  Penal del Circuito Especializado de Ibagué, como quiera  que  dichos  funcionarios  pertenecen  a  diversos  distritos  judiciales de los  cuales es superior común.   

2.   Ahora  bien,  siendo  cierto  el  argumento  planteado  por  el  Juez  Primero Penal del Circuito Especializado de  Ibagué,  según  el  cual,  las  diligencias  debieron ser remitidas al Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Neiva  con  el  fin  de que se  pronunciara  sobre  los  impedimentos  manifestados  por  sus homólogos de esta  ciudad,  también  lo  es  que  hay  constancias  procesales  que indican que el  mencionado  Juzgado  Tercero  se  pronunció  sobre  los  controles de legalidad  solicitados  por los defensores de los procesados Henry  Trujillo  y  Mireya  Gómez  Cedeño,  habiendo prosperado este último, situación  que  lleva  a  la  Sala  a  concluir  que  dicho despacho también acudirá a la  manifestación  de  impedimento, lo que conllevaría a que nuevamente el proceso  regrese a la Corte con el fin de definir de plano el asunto.   

Por ello, en aras de la economía procesal y  con  el  fin de evitar más traumatismos de los que ya ha sufrido el proceso, la  Corte procederá a resolver de plano el presente asunto.   

3.   En  efecto,  recuérdese  que  el  adelantamiento  del  presente  juicio  le correspondió al Juzgado Segundo Penal  del  Circuito  Especializado  de  Neiva,  a  cargo del doctor José Luis Patiño  Nuñez,  quien  luego  de avocar el conocimiento del asunto procedió a realizar  la  audiencia  preparatoria,  lapso  durante  el  cual los acusados Hugo    Prada    Herrera,   Bernardo  Saavedra  Perdomo y Argemiro  Pascuas  Córdoba,  en distintas  fechas,  se acogieron a los cargos que les fueron imputados en la resolución de  acusación,  razón  por  la  cual  el mencionado funcionario judicial, el 19 de  junio  de  2007,  para el primero, y el 18 de julio del mismo año, para los dos  restantes, dictó las correspondientes sentencias anticipadas.   

Quedando  pendiente  la  continuación  del  juicio  para  los  acusados José  María Obregón  Vega,    Isaac    Chambo  Ramírez,      Henry  Trujillo y Edilberto Saavedra  Perdomo,   quienes   no   se   han   acogido   a  los  beneficios   de   la   sentencia  anticipada,  el   Juez   Segundo   Penal   del  Circuito   Especializado   de   Neiva,   el   pasado   15   de  agosto,   cuando     iba    a     dar     inicio    a    la   respectiva   audiencia   pública,  manifestó  que  se  encontraba  impedido para seguir conociendo del juicio, toda vez que en el curso  de  la  causa  había  dictado  sentencias  anticipadas respecto de los acusados  Hugo    Prada    Herrera,  Bernardo  Saavedra  Perdomo y  Argemiro  Pascuas  Córdoba,  aspecto que le permitió concluir en lo siguiente:   

“Sin  mayores  esfuerzos  y  conclusiones  nos  hace incurso dentro de la causal de impedimento  señalada  por  la  Corte Suprema de Justicia y que en aplicación del principio  de  favorabilidad,  entendida  como la contaminante del Juez en el criterio para  el  conocimiento  y  eventual  proferimiento de otros fallo judiciales que deben  amparar   al   resto   de   los   procesados  que  continúan  en  la  audiencia  pública”.   

Como  se aprecia, este genérico y abstracto  texto  carece  de argumentación y demostración que permita a la Corte entender  con  suficientes  elementos de juicio que efectivamente se impone la separación  del funcionario judicial del conocimiento de la presente causa.   

Por ello, en cuanto a los requisitos que debe  contener  la manifestación de impedimento hecha por el funcionario judicial, se  hace  necesario  que  la  Sala recuerde lo que la jurisprudencia ha ilustrado al  respecto:   

“El impedimento es  un  instrumento  para  conseguir  la  exclusión del funcionario de determinados  asuntos         a        él        asignados2,   por   la  concurrencia  de  ciertas  circunstancias taxativamente establecidas en la ley, que tienen aptitud  suficiente  para  influir  en  sus decisiones, con el objeto de conseguir una de  las  finalidades  pretendidas  por  el trámite procesal, esto es, una decisión  imparcial,  ecuánime, objetiva y recta, a partir de asegurar que los juzgadores  únicamente   están   sujetos   a  la  Constitución  y  las  leyes.   

“La declaración  de  impedimento  por  parte  del  funcionario judicial se caracteriza por ser un  acto  unilateral,  voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante  la  presencia de  cualquiera  de  los  supuestos  de  exclusión,  que  se encuentra regida por la  taxatividad    de    las    causales    de   impedimento   y   por   su   debida  fundamentación.   

“Por   ser  taxativas,  las causales invocadas deben estar previstas en la ley expresamente,  sin  que  haya lugar a analogías o a pretendidos afanes protectores de esquemas  por  encima de las garantías esenciales de carácter constitucional3;     en  consecuencia,  no  todo  escrúpulo,  incomodidad  o  inquietud  espiritual  del  juzgador   basta   para   separarlo   del   conocimiento   de   un   determinado  asunto4.   

“En virtud de la  fundamentación,  es  menester  que el funcionario, además de invocar la causal  en  la  cual basa su separación del proceso, exprese con precisión las razones  por  las cuales considera que se halla en el supuesto de hecho de la causal, con  indicación  de su alcance y contenido, capaz de alterar su capacidad objetiva y  subjetiva  para  decidir,  pues  por tratarse de un estado interno de ánimo que  otro  funcionario  habrá  de  valorar, sólo puede ser conocido a través de lo  expresado   por   el   sujeto   que   lo   vivencia5; sin esto, o con un enunciado  genérico  o  abstracto,  se  presenta  una  motivación insuficiente, que puede  llevar  al rechazo de la declaración de impedimento6.   

“Además de lo  anterior,  es  necesario  que  la  causa del impedimento sea real, es decir, que  verdaderamente  exista,  pues  resulta  insuficiente  la  sola  afirmación  del  funcionario  que  se  declara  impedido,  para  apartarse  del  conocimiento del  asunto.7”(negrillas    ajenas   al  texto).8   

Así las cosas, como ya se indicó, pobres y  genéricas  son  las  argumentaciones  esgrimidas  por el Juez Segundo Penal del  Circuito  Especializado  de  Neiva  que  le  sirvieron  de apoyo para declararse  impedido,  pues,  sin  cumplir  las  exigencias  precedentemente mencionadas, en  manera  alguna  demostró  a la Corte la relación de causalidad existente entre  los  hechos  procesales de haber dictado dos sentencias anticipadas dentro de la  causa  que  adelantaba  y,  por  ello,  el compromiso de su criterio frente a la  afectación de su imparcialidad para seguir conociendo de ella.   

En  otros  términos, no ilustró a la Corte  cómo   las   consideraciones,   generales  y  específicas,  que  apoyaron  las  sentencias    condenatorias   anticipadas   dictadas   contra   los   procesados  Hugo    Prada    Herrera,  Bernardo  Saavedra  Perdomo y  Argemiro  Pascuas  Córdoba  fueron  de tal magnitud y entidad que le impiden continuar el juzgamiento de los  restantes  coprocesados,  como  tampoco  indicó cuáles fueron las valoraciones  probatorias  y  jurídicas  realizadas  en  aquellos dos fallos que ahora, en su  criterio,  comprometen  su  ponderación,  equilibrio  e imparcialidad frente al  juicio  de responsabilidad de los acusados José María  Obregón  Vega,  Isaac Chambo  Ramírez,      Henry  Trujillo y Edilberto Saavedra  Perdomo,   no   obstante   haber  sido  presuntamente  partícipes  del  mismo  acontecer  fáctico por el cual aquellos se acogieron a  los efectos jurídicos de la sentencia anticipada.   

Tampoco  explicó  a  la  Corte  por qué la  “aplicación       del       principio      de  favorabilidad”  se  constituye  en  una razón de su  manifestación  de impedimento, pues si bien es cierto que cita la decisión que  emitió  la Sala de Casación Penal el pasado 21 de marzo (casación N° 25407),  relativa        a        la        “salvaguarda  de  la  garantía  de la  imparcialidad  en el juzgamiento frente al  sistema de enjuiciamiento presidido por  la      Ley      906      de     2004”, también  lo  es  que  no precisó los motivos por los cuales tal criterio jurisprudencial  “puede          o          debe”  aplicarse  a  un  proceso  que  se  rige  por  los lineamientos de la Ley 600 de 2000, como  sucede en este específico caso.   

Es  verdad  que en la Ley 906 de 2004 retoma  importante  connotación el principio de imparcialidad dada las características  propias  del  sistema  de  enjuiciamiento oral, en el cual, entre otros aspectos  fundamentales,  el  juez de conocimiento y bajo la conjunción de los principios  de   oralidad,   publicidad,   inmediación   y   concentración   presencia  la  formulación  de  la acusación, la práctica de las pruebas, las alegaciones de  las  partes,  etcétera.  Sin  embargo,  entendiendo que la materialización del  principio  de  imparcialidad  en  la  Ley  600  de  2000  contiene otros matices  jurídicos  que  le  dan  un alcance distinto al otorgado en la Ley 906 de 2004,  toda  vez que el viejo sistema está fundado en estructuras disímiles a aquél,  de  todos  modos  el  Juez  Segundo Penal del Circuito Especializado de Neiva no  explicó  por  qué  en  este  caso  se  impone la aplicación de los derroteros  normativos  de la Ley 906 de 2004, ni indicó cómo tal consideración jurídica  procesal  lo  lleva  a  afectar  su imparcialidad en esta específica causa como  para declararse impedido.   

Recuérdese     que    “la  jurisprudencia  de  esta  Corporación  ha  señalado  en forma  pacífica  y  reiterada  que  el  ejercicio de la declaración de impedimento no  puede  estar  sujeto  al  capricho  de  los funcionarios judiciales, sino que se  encuentra  ligado  de manera inevitable a la taxatividad de sus causales, lo que  significa  que  nadie  puede  acudir  a  la  analogía ni a la extensión de los  motivos   expresamente   señalados   por   la  ley  en  aras  de  sustentar  su  procedencia”.9   

De  otra  parte,  en  sus  argumentaciones  impeditivas  el  mencionado funcionario judicial no indicó si la valoración de  los  medios  de  convicción  sobre  los cuales profirió las citadas sentencias  anticipadas   contra  Hugo  Prada  Herrera,  Bernardo  Saavedra  Perdomo  y  Argemiro Pascuas Córdoba,  hicieron  algún  tipo de referencia o consideración en cuanto a  la  configuración  de  los  delitos  imputados  en la resolución de acusación  dictada   en  contra  de  los  acusados  José  María  Obregón  Vega,  Isaac Chambo  Ramírez,      Henry  Trujillo y Edilberto Saavedra  Perdomo,  como  tampoco precisó si respecto de éstos  hubo  algún  pronunciamiento  sobre  su  participación  y  sobre  el  grado de  responsabilidad,  temas  todos  que  resultan  inescindibles para concluir en la  consolidación  o  no  del motivo de impedimento alegado que, dicho sea de paso,  tampoco  concretó  el  juez  Segundo Penal del Circuito Especializado de Neiva,  pues ni siquiera invocó la causal legal correspondiente.   

A lo anterior cabe agregar que no a todos los  mencionados  acusados  se  les  imputaron  los mismos delitos por los que se les  dictó  sentencia  anticipada  a  los  procesados  Hugo  Prada   Herrera,   Bernardo  Saavedra  Perdomo  y Argemiro  Pascuas  Córdoba,  aspecto  que tampoco fue objeto de  consideración  por  parte  del  funcionario que manifestó su impedimento, pues  sin  duda es otra circunstancia que puede o no influir en  el equilibrio de  la imparcialidad.   

En fin, la manifestación de impedimento del  mencionado  funcionario  judicial, la cual es abstracta y carente de motivación  suficiente,  no  ofrece razones sustanciales y serias ni la Corte observa alguna  que  le  permita  siquiera  sospechar que tiene ideas preconcebidas acerca de la  participación   y   la   responsabilidad   de   los   procesados   José  María  Obregón  Vega, Isaac   Chambo   Ramírez,   Henry     Trujillo    y    Edilberto  Saavedra Perdomo en la comisión  de   los   delitos   que   la   fiscalía  les  imputó  en  la  resolución  de  acusación.   

Lo  anterior,  entonces,  constituye  razón  suficiente  para  que  la  Corte  proceda  a  declarar  infundado el impedimento  manifestado  por  el  doctor José Luis Patiño  Nuñez,  Juez    Segundo    Penal    del   Circuito   Especializado    de   Neiva,  y  a  disponer,  en  consecuencia,  la inmediata remisión del expediente a su despacho para que, sin  más dilaciones, continúe con el trámite de la causa.   

No  está  de  más indicar que por declarar  infundada  la  anterior  manifestación  de  impedimento,  por  sustracción  de  materia,  la Sala no se pronuncia sobre el impedimento manifestado por el doctor  Marco  Antonio  Cortés  Torres, Juez Primero Penal del  Circuito   Especializado  de  Neiva,  aun  cuando  las  consideraciones  aquí  plasmada  son  idénticas  para  este funcionario, quien  acudiendo  a  la  misma cita jurisprudencial que hizo su homólogo, se limitó a  declararse  impedido  por  cuanto dictó sentencias anticipadas en contra de los  procesados  Bernardo Saavedra Perdomo    y  Herney  Trujillo  Zamora,  no  precisando  cuáles fueron las valoraciones que realizadas en  estos  fallos involucró un juicio anticipado de responsabilidad sobre quines no  se  acogieron a dicho instituto procesal, afectando así su imparcialidad.    

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.   DECLARAR  INFUNDADO  el  impedimento  manifestado  por  el  Juez  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado de Neiva, doctor José Luis Patiño  Nuñez, por las razones consignadas en la anterior motivación.   

2.    Disponer,   en   consecuencia,  el    inmediato   envío   del   proceso  a  su despacho a fin de que, sin más dilaciones, continúe con el  trámite normal de la causa.   

3.  Enviar copia de esta decisión a los  Jueces  Primero y Tercero Penales del Circuito Especializados de Neiva y al Juez  Primero    Penal    del    Circuito    Especializado   de   Ibagué,   para   su  conocimiento.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                             JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                     

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                             JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                     

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

                                                                          Secretaria     

1  En  ese  sentido,  rad.  26485,  auto del 30 de noviembre de 2006. En igual sentido:  rad.  25328,  auto  del  9  de mayo de 2006 y rad. 22406 del  2 de junio de  2004.   

2 Auto  de septiembre 1º de 1994.   

3 Auto  de julio 6 de 1999.   

4 Auto  de noviembre 11 de 1994.   

5 Auto  de  mayo  17  de  1999;  en  sentido  similar  auto  de  septiembre 1º de 1994.   

6 Auto  de  mayo  20  de  1997; en sentido similar auto de diciembre 2 de 1992 y auto de  febrero 22 de 1996.   

7 CORTE  CONSITUCIONAL.  Auto  022  de julio 22 de 1997. Magistrado ponente, doctor Jorge  Arango Mejía.   

8  Rad. 16947, auto del 19 de julio de 2000.   

9   Rad.  28633,  auto  del  14  de  noviembre de 2007.     

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