28615(08-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28615   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 221  

         

Bogotá D.C., noviembre ocho (08) de dos mil  siete (2007).   

VISTOS  

La  Sala  examina  la  demanda  de casación  presentada  por  el  defensor  de  GUILLERMO DE JESÚS  JIMÉNEZ  ÁLVAREZ  y  JHON  DARÍO  ZAPATA  HOYOS, en  contra  de  la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior  de  Medellín,  a  objeto  de  establecer  si  satisface  o no las exigencias de  estructura  lógica y adecuada argumentación, indispensables para su admisión,  como  también  si,  atendiendo  los  fines  de  la  casación,  es  posible  su  intervención  en los términos señalados en el inciso 3° del artículo 184 de  la Ley 906 de 2004.   

   HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL    

1.  A las cinco de la tarde del 3 de mayo de  2006, en la   

carrera  84  con  calle 98 B de la ciudad de  Medellín,  GUILLERMO  DE  JESÚS  JIMÉNEZ ÁLVAREZ y  JHON   DARÍO   ZAPATA  HOYOS  fueron  sorprendidos  y  capturados  por agentes de la Policía Nacional cuando se desplazaban en el taxi  de  placas  TPN-097,  con 676.1 gramos de ácido sulfúrico y otros insumos para  la  elaboración de cocaína y una pasta a base de cocaína con un peso de 2.515  gramos.   

2.  El 4 de mayo de 2006, ante el Juzgado 27  Penal  Municipal  con funciones de Control de Garantías de Medellín, se llevó  a  cabo  audiencia  de  legalización  de captura, formulación de imputación e  imposición  de  medida de aseguramiento. En la segunda de estas diligencias, la  fiscalía  formuló  imputación por el delito de tráfico, fabricación o porte  de  estupefacientes.  En  la  tercera, el juez impuso medida de aseguramiento de  detención domiciliaria.   

3.  El  26  de  mayo  de  2006, el Fiscal 70  Seccional   de   Medellín   presentó   escrito  de  acusación  en  contra  de  JOHN  DARÍO  ZAPATA  HOYOS  y  GUILLERMO  DE  JESÚS  JIMÉNEZ    ÁLVAREZ,   como   probables   coautores  responsables  del delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes en  la  modalidad  de porte de que  trata el artículo 376, inciso 1º del Código Penal.   

4.  El  27  de  junio de 2006 se realizó la  audiencia  de  formulación  de  acusación  ante  el  Juzgado Décimo Penal del  Circuito  de  Medellín,  al  término  de  la  cual  se  citó  para  audiencia  preparatoria el 12 de julio siguiente.    

5. Efectuada la audiencia de juicio oral, el  mismo  Juzgado,  con  Funciones  de Conocimiento, dictó el 22 de marzo de 2007,  sentencia  absolviendo  a  los  acusados  JHON  DARÍO  ZAPATA    HOYOS    y   GUILLERMO   DE   JESÚS   JIMÉNEZ   ÁLVAREZ.   

6.   La   decisión  fue  apelada  por  el  representante  de  la fiscalía, y el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Medellín  mediante  fallo  del  11  de julio de 2007, declaró responsables del  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes a GUILLERMO   DE   JESÚS  JIMÉNEZ  ÁLVAREZ  y  JHON  DARÍO  ZAPATA  HOYOS,  a quienes condenó a la pena principal de diez  (10)  años,  ocho  (8)  meses de prisión y multa de 1.333,33 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  al  3  de  mayo  de  2006  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo lapso de la pena privativa de la libertad.   

7.  El  fallo  del  Tribunal  fue objeto del  recurso    extraordinario    de    casación,    por    el   defensor   de   los  procesados.    

LA DEMANDA  

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación,  prevista en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el actor formula  un  cargo  contra  la  sentencia  del  Tribunal,  al considerar que incurrió en  violación  directa  de  la ley porque, “para REVOCAR  el  fallo  de primera instancia, emitido por el Juzgado 10 Penal del Circuito de  Medellín  con  funciones  de  conocimiento, dejó de aplicar la norma penal que  regula  el caso materia de estudio, tal y como la Colegiatura vio todo el acerbo  probatorio”.   

Tras  referirse a algunas consideraciones de  la  sentencia  impugnada, el demandante aduce que tal análisis, “nos  lleva  indefectiblemente  a  entender,  que  el Tribunal lo que  está  diciendo  es  que en los acusados definitivamente su propósito era el de  ELABORAR  cocaína  con la sustancia que les fue incautada; tan claro es, que la  Sentencia  atacada  describe  como los acusados llevaban otros elementos que son  del  resorte  de la elaboración, que no fueron penalizados, pues sus cantidades  no  eran  lo suficientes como para ser objeto de sanción, por ello la Fiscalía  no  los  incluyó  dentro  de  su  acusación,  pero fue un argumento más, para  efectos  de  demostrar que lo que se pretendía era elaborar cocaína y de igual  forma  la sentencia los menciona como parte del proceso que pretendían realizar  los acusados”.   

Así, según el recurrente, el Tribunal en la  parte  motiva  de  la sentencia encuadró la conducta de los imputados dentro de  la  figura de la tentativa, prevista en el artículo 27 del Código Penal y, sin  embargo,  dejó  de  aplicar  esta  norma  en  la parte resolutiva, sancionó la  conducta      con      base     en     el     artículo     376     ibídem.   

De  acuerdo  con  lo anterior, el demandante  solicita  casar  la sentencia acusada y dictar corporación del artículo 27 del  Código Penal.   

  PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

1.  El sistema procesal consagrado en la Ley  906  de  2004  impide  asumir  la  casación  como  una  instancia adicional del  proceso,  a  la  cual  se  pueda  acudir  para  solicitar  que  se  reconsideren  determinaciones  adoptadas  por  los  juzgadores de instancia.      

El  artículo 180 de este estatuto establece  que  el  recurso  extraordinario de casación tendrá por fin la efectividad del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  inflingidos  a  estos  y  la  unificación de la  jurisprudencia.   

Por  su parte, el artículo 181 ejusdem  se  ocupa de la casación como un  recurso  de  control  constitucional  y  legal,  que  procede  contra sentencias  proferidas  en segunda instancia en procesos adelantados por conductas punibles,  cuando  quiera  que  afecten  derechos  o  garantías  fundamentales por la  concurrencia  de  cualquiera  de las causales expresamente previstas en la misma  disposición.   

A su turno, el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  acorde  con  la  naturaleza extraordinaria de este medio de impugnación,  establece  que  la  demanda  de  casación  no  será  seleccionada  cuando  sea  presentada   por   quien   carece   de  interés  para  recurrir,  o  porque  se  prescinda  de  señalar  la  causal  bajo cuya égida se presenta, no se desarrollan adecuadamente los cargos  que  la  sustentan  y, en fin, “cuando de su contexto  se  advierta fundadamente que no se precisa del fallo para cumplir alguna de las  finalidades del recurso”.   

En tal orden de ideas, es  claro  que al demandante le corresponde precisar cuál de los fines establecidos  para  la  casación hace necesaria la intervención de la Corte en el particular  asunto,  es  decir,  si  ello  es  necesario  para  la  efectividad  del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los   agravios   sufridos   por   éstos   o,   para   la   unificación  de  la  jurisprudencia.   

2.  Así,  por ejemplo, cuando se acude a la  causal  primera  de  casación  señalada  en  el artículo 181 de la Ley 906 de  2004,  es requisito indispensable que el censor acepte los hechos, las pruebas y  la  valoración  que  de  ellas  se  hizo  en  las  instancias,  en tanto que la  impugnación  se  contrae  estrictamente  al  aspecto  jurídico,  por  falta de  aplicación,  interpretación  errónea,  o aplicación indebida de la norma del  bloque  de  constitucionalidad,  constitucional  o  legal,  llamada a regular el  caso.   

Dicha  preceptiva recoge los supuestos de la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  tal como ha sido entendida por la  doctrina  invariable  de  esta  Corporación.  Es  decir,  se  trata de un vicio  in  iudicando  que  recae de  manera  inmediata  sobre la ley sustancial, por uno cualquiera de los siguientes  motivos:    

2.1   Falta  de  aplicación  o  exclusión  evidente:  el  juez  yerra  acerca  de  la existencia de la norma y por eso no la aplica al caso específico  que  la  reclama.  Ignora  o  desconoce  la  ley que regula la realidad fáctica  declarada  en  el  proceso y no la tiene en cuenta, debido a que ha incurrido en  error sobre su existencia o validez en el tiempo o el espacio.   

2.2  Aplicación  indebida:  el  juez  desatina  en la adecuación de la  norma.  El  error se manifiesta en la falsa adecuación de los hechos probados a  los  supuestos  que  contempla  la  norma,  ya  que  los  sucesos  procesalmente  reconocidos    no    coinciden    con    las   hipótesis   condicionantes   del  precepto.   

2.3 Interpretación  errónea:  el  juez selecciona bien y acertadamente la  norma  que  corresponde  al  caso en cuestión, pero yerra al interpretarla y le  atribuye  un  sentido  jurídico  que  no tiene, o le asigna efectos distintos o  contrarios a su real contenido.   

En todo caso, en cualquiera de las anteriores  hipótesis,  el punto de partida es, como viene de decirse, la aceptación de la  realidad  fáctica  definida  en  las  instancias  e  inmodificable a la hora de  adelantar   la   controversia   jurídica   sobre   un   específico   tema   de  derecho.   

3.  En el asunto que hoy  ocupa  la  atención  de  la  Sala,  el actor estima que la sentencia de segunda  instancia  incurrió en violación directa, por falta de aplicación de la norma  sustancial  llamada  a  regular  el  caso,  porque,  en  su  criterio, lo que el  Tribunal  está  diciendo  es  que el propósito de los acusados definitivamente  era  “elaborar cocaína con  la  sustancia  que  les  fue  incautada”,   pues   éstos   llevaban   otros   elementos  idóneos  para  la  elaboración  que  no  fueron incluidos en la acusación de la Fiscalía, porque  “sus cantidades no eran lo  suficientes    como    para   ser   objeto   de   sanción”.    

Por  lo  anterior,  el  defensor  de  los  procesados,  de  manera  equivocada, concluye que el Tribunal  aceptó  que  la  conducta  de  los  imputados  se  adecuaba  a  la figura de la  tentativa,  prevista en el artículo 27 del Código Penal, pero dejó de aplicar  tal  norma  en  la  parte  resolutiva  de  la  sentencia,  lo cual, a su juicio,  repercute desfavorablemente en la tasación de la pena.   

Así  presentada la censura, es evidente que  el   demandante   se   apartó   de   las   reglas  que  rigen  la  impugnación  extraordinaria,  en tanto no atendió los parámetros lógicos, argumentativos y  de  postulación  atinentes  al  motivo  de  casación que invoca, esto es, a la  violación directa de la ley sustancial.   

4.  En  efecto,  a  pesar de haber postulado  violación  directa  de  la  ley  sustancial  y  de  advertir que respetaría la  realidad  fáctica declarada en el proceso, la verdad es que en el desarrollo de  la  censura  el actor se aparta de esta realidad, para terminar imprimiéndole a  los  hechos  y  a  la  valoración  probatoria  efectuada  por  el  Ad   quem,  una  connotación  que  no  se  desprende  de  su  texto, al considerar que éste habría encuadrado la conducta  de los procesados en la figura de la tentativa.   

Tales   argumentos   del  censor  devienen  inexactos, porque   

sin  dificultad se advierte que la sentencia  impugnada  partió de considerar que JHON DARÍO ZAPATA  HOYOS  y  GUILLERMO DE JESÚS JIMÉNEZ ÁLVAREZ, fueron  sorprendidos  y  capturados  con  “676.1  gramos  de  ácido  sulfúrico y otros insumos para la elaboración de cocaína y   una   pasta   a   base   de  cocaína  con  un  peso  de  2.515  gramos”.  Tal  sustancia  estaba  repartida  en  dos  bloques,   “con  una  concentración  de  14.6%  de  cocaína  uno  de  ellos  y  de  11.2%  el  otro” (el  énfasis es de la Corte).    

Agrega  el  Tribunal  que  aparte  de  esta  sustancia,  “los acusados llevaban consigo gasolina,  amoniaco  y  ácido  sulfúrico,  como  se  estableció con la misma prueba y lo  aceptó  el  único  acusado  que  declaró  en  el  juicio  oral,  Jhon Darío Zapata”.   

En relación con la prueba técnica, el Juez  colegiado  de  segunda  instancia  señaló:  “Ahora  bien,  tanto  el  Ingeniero  químico  Alberto  Múnera Llano, presentado por el  Fiscal,  como la Química Farmacéutica María Cecilia Gómez Laverde presentada  por   la   defensa,   concluyeron  que  la  sustancia  incautada  tenía cocaína como principio activo y esta última precisó que una  sustancia   que   contenga   cocaína   como  principio  activo  es  a  base  de  cocaína” (resalta la Corte).   

Sobre  la  base  de esta realidad fáctica y  probatoria,   el   Ad  quem  aplicó  el  artículo  376, inciso 1º del Código Penal, no sin antes explicar  el  alcance de este tipo penal y la naturaleza de la sustancia incautada en este  caso.  En  este  sentido señaló que en torno al tráfico de drogas prohibidas,  la  Ley  599  de  2000  sanciona  una  amplia gama de conductas que van desde el  cultivo  hasta  el  producto  final.  Dentro  de  este  marco,  el artículo 376  ibídem  incluye  entre  sus  distintos  verbos  rectores el de “elaborar droga que  produzca   dependencia,   entre   ellas   cocaína  o  sustancia  a  base de cocaína” (la negrilla es de la  Corte).   

Así  las cosas, la ley sanciona entonces no  sólo  el  porte  o  elaboración  del  producto  final  (cocaína clorhidrato o  cocaína  sal),  sino también de las sustancias a base  de  cocaína  o, en otros términos, las que contienen  cocaína  como  principio  activo,  tal  como ocurre en este caso, en el que los  acusados  fueron  sorprendidos  y capturados con 2.515 gramos de pasta a base de  cocaína.   

El  demandante,  como  atrás  se indicó, a  pesar  de  haber  postulado  violación  directa,  en  la  modalidad de falta de  aplicación,  es  evidente  que  se aparta de esta realidad fáctica y de manera  equivocada  considera  que lo que el Tribunal quiso sancionar simplemente fue la  “elaboración”  de  la  cocaína,  a  partir  de  los insumos que igualmente  fueron  incautados  a los acusados al momento de su captura, es decir, gasolina,  ácido  sulfúrico  y  amoniaco, no obstante que “sus  cantidades    no    eran    lo    suficientes    como   para   ser   objeto   de  sanción”.   

A   partir   de   tal   análisis,  el  censor,  desde  su personal   

perspectiva, concluye que como no fue posible  obtener   la   cocaína   purificada,  entonces  la  conducta  de  los  acusados  sencillamente  habría  quedado  en  el  terreno  de  la  tentativa,  hipótesis  fáctica que no surge de lo expuesto por el Tribunal.   

5. Como puede observarse, el demandante en la  presentación  del  cargo  no se ciñó a las exigencias de estructura lógica y  adecuada  argumentación,  ineludibles  para su admisión en esta sede, en tanto  no  expone  ningún  fundamento de orden jurídico tendiente a demostrar de qué  manera  el  porte o elaboración de una sustancia a base de cocaína pudiera ser  considerado  como  “tentativa”,  a la luz de la preceptiva del artículo 376  del  Código  Penal  y,  en  cambio,  se  apoya  en  consideraciones probatorias  inexactas,  postura  que  impide  la  prosperidad  del  reparo  que formula a la  decisión recurrida en casación.    

El casacionista tampoco demuestra, ni la Sala  advierte,   la necesidad de intervenir para la realización de los fines de  la  casación,  de  acuerdo  con los artículos 180 y 184, inciso tercero, de la  Ley 906 de 2004.   

En  síntesis,  la demanda presentada por el  defensor   de   los  procesados  GUILLERMO  DE  JESÚS  JIMÉNEZ  ÁLVAREZ  y  JHON  DARÍO  ZAPATA  HOYOS, no  cumple  las  exigencias  mínimas requeridas para su estudio y, por tanto, será  inadmitida  de  conformidad  con  el artículo 184, inciso 2º, de la ley 906 de  2004,  al  no  advertirse  violación  de  garantías fundamentales que la Corte  esté   en   el   deber   de   proteger  de  manera  oficiosa.    

Cuestión final  

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por  parte  del demandante, de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  de  la  ley  906  de  2004, en la oportunidad, forma y términos  precisados  por  la  jurisprudencia  de  esta  Corte1, los cuales a continuación se  indican:   

i)            La  insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida  inadmitir  la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere  lo  decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal  (siempre  que  el  recurso  no  haya  sido  interpuesto por un Procurador  Judicial),  el  Magistrado  disidente o el Magistrado que no haya participado en  los debates o suscrito la providencia inadmisoria.   

ii)            La   solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal,  ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que no haya intervenido en la discusión.   

iii)          Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)           El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

        INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor  de GUILLERMO DE JESÚS JIMÉNEZ ÁLVAREZ y JHON DARÍO  ZAPATA  HOYOS, de acuerdo con las razones expuestas en  la parte motiva de esta providencia.    

         Contra  esta  decisión  procede  el  mecanismo  de  insistencia, de  conformidad  con  el  artículo  184,  inciso  2º,  de  la  Ley  906  de  2004.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ            MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS    

        Comisión de servicio   

AUGUSTO       J.       IBAÑEZ  GUZMÁN             JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                            JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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