28614(14-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28614   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA Nº.224  

Bogotá,  D.C., catorce (14) de noviembre de  de dos mil siete (2007).   

ASUNTO  

Sería  del  caso  entrar  a  examinar si la  demanda   de   casación   presentada   por   la   defensora   de   Henry   Lizalda   Valencia   contra  la  sentencia  proferida  el  29  de  marzo  de  2007  por  el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cali, que confirmó la dictada el 8 de junio de 2006 por  el  Juzgado  21 Penal del Circuito de la misma ciudad, reúne los requisitos que  para  su  admisión  exige el Código de Procedimiento Penal, si no fuera porque  de  manera  evidente  aparece  que  ha  operado  el  fenómeno  jurídico  de la  prescripción   de   la   acción   penal,   lo   que   impide  hacer  cualquier  pronunciamiento diverso al de su declaratoria.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Por hechos acaecidos el 6 de mayo de 2001 la  Fiscalía  Seccional  76  de  Cali  profirió  resolución  de acusación contra  Henry      Lizalda     Valencia,     Edwin  Cristian  Galindo Celorio y Remberto Riascos Riascos por los  delitos  de  porte  de  armas de fuego o municiones agravado y cohecho por dar u  ofrecer en la modalidad de tentativa.   

Surtida la audiencia pública, el Juzgado 21  Penal  del Circuito de Cali condenó a los procesados a 24 meses de prisión por  el  primero  de  los  punibles  descritos,  tipificado  en  el artículo 365 del  Código  Penal  de  2000,  y  les  concedió  la  suspensión  condicional de la  ejecución de la pena.   

Frente  a  la  apelación  formulada  por la  defensora  de los procesados, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali  confirmó la decisión.   

  CONSIDERACIONES   

La  Sala se abstendrá de pronunciarse sobre  la  admisibilidad  de la demanda de casación y, en su lugar, ordenará cesar el  procedimiento   a   favor   de  los  procesados,  porque  la  acción  penal  ha  prescrito.   

Según el artículo 83 de la Ley 599 de 2000,  la  acción  penal  prescribe en un tiempo igual al máximo de la pena fijada en  la  ley,  sin  que  sea menor de 5 años, ni exceda de 20, salvo las excepciones  allí señaladas.   

La iniciación del término de prescripción  comienza  a  contarse,  para  los  delitos  instantáneos,  desde  el día de la  consumación1.  Este  tiempo  se  interrumpe  por  la resolución de acusación,  debidamente  ejecutoriada,  y comienza nuevamente a correr por un tiempo igual a  la  mitad del señalado en el artículo 83, pero no puede ser inferior a 5 años  ni superior a 10.   

Respecto  al porte  de  armas  de  fuego o municiones, el artículo 365 de  la  Ley  599  de 2000 señala una pena de 1 a 4 años. Pero, con la agravación  contenida en el numeral 1º  de  esa  normativa  “utilizando  medios motorizados”, se aumenta en el doble  del mínimo, quedando de 2 a 4.   

En este caso la resolución de acusación se  profirió  el  13 de agosto de 2002 y quedó ejecutoriada el 9 de septiembre del  mismo   año.   Luego  a  partir  del  siguiente  día,  diez  (10),  empezó  a  contabilizarse  el  término  de  prescripción,  que  se  completó  el  10  de  septiembre  de  2007,  esto  es,  después  de  dictada  la sentencia de segunda  instancia  y  antes  de que llegara el proceso a esta Corporación para resolver  sobre      la      demanda      de     casación2.   

Es  evidente  que  transcurrieron  más de 5  años  durante  la  etapa del juicio sin que la sentencia adquiriera ejecutoria,  razón  por la cual se declarará la prescripción y la extinción de la acción  penal por el delito mencionado.   

La jurisprudencia ha sostenido que cuando la  verificación  de  esa  causal  de  cesación  de procedimiento no requiere, por  parte  de  la  Corte,  esfuerzo  alguno,  sino  que  se  deduce cómodamente del  expediente, su reconocimiento debe hacerse de manera inmediata.   

En  consecuencia,  se  ordenará  cesar todo  procedimiento   contra   Henry   Lizalda   Valencia.  Igual    determinación   se   adoptará   respecto  de  Edwin Cristian Galindo  Celorio y Remberto Riascos Riascos.   

El  juzgado  de  primera instancia adoptará  todas   las  medidas  necesarias  como  consecuencia  de  lo  decidido  en  esta  providencia.   

Por la prescripción detectada, se ordenará  compulsar  copias a la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de  la Judicatura para lo de su cargo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.    Abstenerse    de  emitir  pronunciamiento sobre la admisibilidad de la demanda de  casación   presentada  por  la  apoderada  de  Henry  Lizalda Valencia.   

Segundo.   Declarar  prescrita  la  acción  penal  derivada  de  la conducta punible de porte de  armas  de fuego o municiones atribuida a Henry Lizalda  Valencia,       Edwin       Cristian      Galindo      Celorio      y  Remberto  Riascos Riascos.   

Por  consiguiente,  decretar  en su favor la  cesación de procedimiento.   

Tercero. El juzgado  de  primera  instancia  deberá  tomar todas las medidas como consecuencia de la  extinción de la acción penal.   

Cuarto.  Compulsar  copias  a  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Superior de la  Judicatura para lo de su cargo.   

Quinto. Contra esta  decisión procede recurso de reposición.   

NOTIFÍQUESE    Y  CÚMPLASE   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Comisión de servicio  

SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ   

            

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE LUIS QUINTERNO  MILANÉS  

YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS             

JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA  

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

TERESA  RUIZ NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1  Artículo 84 de la Ley 599 de 2000 y 83 Decreto Ley 100 de 1980.   

2  El  Secretario  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior remitió el proceso a la  Corte con oficio del 17 de octubre de 2007.     

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