27995(08-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27995   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado  Acta  No.  140   

Bogotá D.C.,  ocho (8) de agosto de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Se   pronuncia   la   Sala  acerca  de  la  admisibilidad  de  los  fundamentos  lógicos  y  de debida argumentación de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor público de los procesados  JOSÉ  ADÁN  PACHECO  PÉREZ, ELIDER DURÁN HERNÁNDEZ, EDINSON ELÍAS ESPINOSA  GELVES,  FAUSTO BELÉN ROPERO ROJAS, EULICES GALVIS ORTEGA, BELKIS ROPERO SILVA,  CIRO   ALFONSO   RINCÓN   PINEDA,   ORLANDO  MANTILLA  HERNÁNDEZ,  ALEJANDRINO  RODRÍGUEZ  PÉREZ,  LUIS  FERNANDO  VEGA  PACHECO,  IVÁN CÁRDENAS RODRÍGUEZ,  PEDRO  ELÍ  CÁRDENAS  RODRÍGUEZ,  EDILSON  RENOGA  VERGEL,  MOISES  GONZÁLEZ  CONTRERAS  y  DANIEL GONZÁLEZ CONTRERAS, contra el fallo de 12 de abril de 2007  mediante  el  cual  el Tribunal Superior de Bucaramanga confirmó el dictado por  el   Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  del  mismo  Distrito  Judicial,  por  cuyo  medio  los condenó como coautores penalmente responsables  del  concurso  de  delitos  de  conservación  o financiación de plantaciones y  tráfico de sustancias para el procesamiento de narcóticos.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Por  información acerca de la existencia de  un  laboratorio  para el procesamiento de alcaloides en la finca “Lavaplatos”  ubicada  en  la  vereda El  Salobre   del  corregimiento  San  Pablo,  jurisdicción  del  municipio  de  la  Esperanza  (Norte  de Santander), el 29 de junio de 2006 la Fiscalía General de  la  Nación  expidió  la orden de allanamiento, ejecutada al día siguiente por  miembros  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  D.A.S.,  en la cual  encontraron  dos  hectáreas con plantaciones de coca, veintitrés (23) kilos de  semilla  de  coca,  veinte  (20)  arrobas  de  coca,  tres (3) bultos de cemento  —cada  uno  de  cinco (5)  kilos—, dos (2) bultos de  urea,  trece  (13)  galones con sustancias químicas, por lo cual se dio captura  a   JOSÉ  ADAN  PACHECO  PÉREZ,  ELIDER DURÁN HERNÁNDEZ, EDINSON ELÍAS  ESPINOSA  GELVES,  FAUSTO  BELÉN  ROPERO  ROJAS,  EULICES GALVIS ORTEGA, BELKIS  ROPERO   SILVA,  CIRO  ALFONSO  RINCÓN  PINEDA,  ORLANDO  MANTILLA  HERNÁNDEZ,  ALEJANDRINO  RODRÍGUEZ  PÉREZ,  LUIS  FERNANDO  VEGA  PACHECO, IVÁN CÁRDENAS  RODRÍGUEZ,  PEDRO  ELÍ  CÁRDENAS  RODRÍGUEZ,  EDILSON  RENOGA VERGEL, MOISES  GONZÁLEZ  CONTRERAS,  DANIEL  GONZÁLEZ  CONTRERAS,  Fernando  Jácome  Arias y  Robinson Damián Rincón Durán.   

El  1°  de  julio  de  2006 ante el Juzgado  Promiscuo  Municipal  con  funciones  de  Control  de  Garantías de Rionegro se  realizó  audiencia preliminar en la cual se legalizó la orden de allanamiento,  la  captura  de  los  ya  citados  y la incautación de los elementos referidos.   

En  la misma diligencia el ente investigador  les  imputó  los  delitos  de  conservación  o  financiación de plantaciones,  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes, y tráfico de sustancias  para  el  procesamiento  de  narcóticos, previstos en los artículos 375 inciso  1°,  376,  382,  concurriendo  la  causal  de  agravación  del numeral 3° del  artículo  384  en  razón  de  la  cantidad  de  sustancia  incautada, también  incluyó  las  circunstancias  de  mayor  punibilidad previstas en los numerales  10°  y  14  del artículo 58 del mismo ordenamiento, a la vez, pidió medida de  aseguramiento  de  detención preventiva. Los procesados no aceptaron los cargos  y  el  juez  se  apartó  de  la  petición de la Fiscalía al imponer medida no  privativa  de  la  libertad  consistente  en  la presentación períodica de los  procesados  ante  ese  despacho conforme con el numeral 3° del artículo 307 de  la Ley 906 de 2004.   

El       Juzgado    Noveno      Penal     del     Circuito    con   funciones    de   

Conocimiento  de  Bucaramanga  en  audiencia  cumplida  el  30  de  agosto  de  2006 confirmó la decisión no aflictiva de la  libertad  de los incriminados al resolver el recurso de apelación promovido por  el Fiscal.   

Ante el preacuerdo suscrito con la Fiscalía  en    el   cual   los   procesados   —a     excepción     de     Fernando    Jácome    Arias—,  aceptaban  ser  coautores  de  los  delitos   de  conservación  o  financiación  de  plantaciones  y  tráfico  de  sustancias  para  el  procesamiento  de narcóticos de que tratan los artículos  375  inciso  1°  y  382  del  Código  Penal,  con  las circunstancias de mayor  intensidad   punitiva objeto de imputación, a cambio de una rebaja de pena  del  cincuenta  por  ciento  (50%) y de la solicitud del ente investigador de la  preclusión  de  la  investigación por atipicidad del delito de  tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes agravado, (Artículos 376 y 384.3) el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito Especializado con Funciones de Conocimiento  de  Bucaramanga  adelantó  el  14  de  noviembre  y  21 de diciembre de 2006 la  correspondiente  audiencia  encaminada  a  la  verificación  y  aprobación del  preacuerdo,  una  vez  acreditó  que  los  procesados actuaron de manera libre,  conciente  y  voluntaria,  sin  existir  alguna  vulneración  de  sus  derechos  fundamentales,  seguidamente  concedió  la  palabra  a  las  partes para que se  pronunciaran  sobre las condiciones individuales, familiares, sociales y modo de  vivir  y  antecedentes de los procesados, determinación de la pena y concesión  de sustitutos.   

En consecuencia, a través de fallo de 15 de  enero  de  2007  “decretó  la  preclusión  de  la  investigación”  adelantada  en contra de JOSÉ ADAN  PACHECO  PÉREZ,  ELIDER  DURÁN  HERNÁNDEZ,  EDINSON  ELÍAS  ESPINOSA GELVES,  FAUSTO  BELÉN  ROPERO  ROJAS,  EULICES GALVIS ORTEGA, BELKIS ROPERO SILVA, CIRO  ALFONSO  RINCÓN  PINEDA,  ORLANDO  MANTILLA  HERNÁNDEZ, ALEJANDRINO RODRÍGUEZ  PÉREZ,  LUIS  FERNANDO  VEGA  PACHECO,  IVÁN  CÁRDENAS RODRÍGUEZ, PEDRO ELÍ  CÁRDENAS  RODRÍGUEZ, EDILSON RENOGA VERGEL, MOISES GONZÁLEZ CONTRERAS, DANIEL  GONZÁLEZ  CONTRERAS,  Fernando  Jácome Arias y Robinson Damián Rincón Durán  del  delito  de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, al tiempo que  condenó,  excepto  a  estos  dos  últimos,  como  coautores  de los delitos de  conservación  o  financiación de plantaciones y tráfico de sustancias para el  procesamiento  de  narcóticos para cuya fijación punitiva reconoció la rebaja  de  la  mitad de la pena para imponerles sesenta y siete (67) meses, quince (15)  días  de  prisión  y  multa  de  cuatrocientos (400) salarios mínimos legales  mensuales,  así como la sanción accesoria de inhabilitación para el ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo término de la pena privativa de  la libertad.   

Por  otra  parte,  ante  el  incumplimiento  del   factor  objetivo,  se  les negó el subrogado penal de la suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena al igual que la prisión domiciliaria.  De  otra parte se dispuso romper la unidad procesal respecto de Robinson Damián  Rincón  Durán  al  no haber suscrito el acuerdo y Fernando Jácome Arias quien  pese  a  que  sí  lo firmó no concurrió a las diligencias encaminadas para su  verificación.   

Impugnada  la sentencia por la defensa, cuya  audiencia  de sustentación oral se realizó el 22 de marzo de 2007, el Tribunal  Superior  de  Bucaramanga la confirmó mediante fallo de 12 de abril, mismo día  en que se le dio lectura.   

Contra  el  fallo  de  segunda  instancia el  defensor  de  los  condenados, en la oportunidad prevista en el artículo 183 de  la  Ley  906 de 2004, presentó demanda de casación. Acerca de su admisibilidad  se pronuncia la Corte.   

  DEMANDA  

Al amparo de la causal primera de casación,  denuncia  el  censor  la falta de aplicación del Preámbulo de la Constitución  Política  en  lo  que  tiene  que  ver  con la garantía de un orden político,  social  y  económico  justo,  así  como  de  los artículos 2° y 13 del mismo  estatuto,  relacionados  con los fines esenciales del Estado y la protección de  las   personas   que   por  su  situación  económica  se   encuentran  en  circunstancia  de  debilidad manifiesta, respectivamente, ya que en su criterio,  en  virtud  de  la  excepción  de  inconstitucionalidad,  se  debieron dejar de  aplicar,  el  numeral  1°  del  artículo 63 y numeral 1° del artículo 38 del  Código Penal.   

Explica   que   en  el  fallo  se  condenó a quince humildes agricultores   

que  carecían  de  antecedentes  penales,  quienes   venían  gozando  de  la  libertad,  comparecieron  a  las  audiencias  requeridas  por  las  instancias  judiciales  y  actualmente están sometidos al  proceso de sustitución de cultivos al sembrar productos lícitos.   

Pone  de  manifiesto  que sus representados,  dada  la  especial  condición de inferioridad manifiesta se vieron precisados a  acceder       a      las      presiones      de      grupos      “paramilitares”  a  fin  de salvaguardar  sus  derechos  a  la  vida, la vivienda e integridad de sus familias, garantías  constitucionales que el Tribunal desconoció.   

Por lo anterior, solicita a la Sala casar el  fallo  para  que  en  su  reforma  se  conceda a los incriminados la suspensión  condicional   de  la  ejecución  de  la  pena  o  en  su  defecto  la  prisión  domiciliaria.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE    

1.           Precisión inicial   

De   conformidad   con   el  artículo   181   de   la   Ley   906 de 2004,  el   

recurso  extraordinario  de  casación está  instituído  como  mecanismo de control constitucional y legal de las sentencias  de  segunda  instancia en los procesos adelantados por delitos cuando se afecten  los  derechos  o  garantías  fundamentales, de acuerdo con las causales legal y  taxativamente  señaladas  y siempre que se satisfagan los fines para los cuales  está   previsto:   “la  efectividad  del  derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los    agravios    inferidos    a    éstos,    y    la   unificación   de   la  jurisprudencia”.    

Al  estar demarcada la pretensión del   demandante  por  el  carácter  teleológico  de la casación, debe acreditar la  afectación  de  derechos  o  garantías  fundamentales,  además de señalar la  causal  por  la  que  opta  con  el desarrollo adecuado de los cargos que le dan  sustento,  así  como demostrar la necesidad del fallo de casación, so pena que  por  su  incumplimiento  el  libelo  no  sea  admitido, tal y como lo dispone el  artículo 184 de la ley en comento.   

En el mismo orden, el control constitucional  y  legal  de la sentencia de segundo grado le imprime al recurso su carácter de  extraordinario,  de  ahí que no escapen a él los requerimientos metodológicos  necesarios  basados  en  la razón y la lógica con la observancia de las reglas  de  coherencia,  precisión  y claridad que conduzcan al cabal entendimiento del  reparo.   

Por  lo tanto, además de los fundamentos de  lógica,  de  debida  argumentación  y  de  contenido  de  los  cargos, se debe  analizar  la necesidad de intervención de la Corte en aras de cumplir alguna de  las  finalidades  del  recurso, porque si se advierte la imperiosa protección o  restauración  de  un derecho fundamental y por ello precisarse de fallo, se han  de  superar  las  falencias técnicas formales y adquieren prevalencia los fines  de la casación con la consecuente admisión del libelo.   

2.            De la demanda   

Si  bien el numeral 1° del artículo 181 de  la   Ley   906  de  2004  establece  como  causal  de  casación  la  exclusión  evidente,   interpretación  errónea  o  aplicación indebida de una norma  del  bloque  de constitucionalidad, constitucional o legal, llamada a regular el  caso,  la  presentación  y desarrollo del cargo lo tornan impertinente, como se  verá:   

En efecto, el censor aboga por el control de  constitucionalidad  por  vía  de excepción, a fin de que se inapliquen para el  caso  concreto  el  numeral 1°, tanto del artículo 38, como del 63 del Código  Penal  que  establecen,  en  uno  y  otro evento, el factor objetivo del quantum  punitivo  requerido  para  conceder  la  prisión  domiciliaria o la suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

Para  fundamentar  el  ejercicio del control  jurisdiccional   de   constitucionalidad  difuso  que  solicita  el  demandante,  argumenta  que  debió  elegirse  la  aplicación  directa  de  la Constitución  Política  en  lo  que  tiene  que ver con la preservación de un orden social y  económico  justo  y  proteger  a los procesados dada su situación de debilidad  manifiesta  a  fin  de que siguieran gozando del derecho a la libertad concedido  desde  la audiencia de formulación de imputación y legalización de captura al  ser   beneficiados   con   medida   de   aseguramiento   no   aflictiva   de  la  libertad.   

Es  claro  que  el  reconocimiento  de  la  supremacía  constitucional  en  la labor de interpretación y aplicación de la  ley  faculta  al  funcionario judicial a apartarse de las normas que contraríen  el  texto  superior,  de  esa  manera  se  materializa  el valor normativo de la  Constitución  contemplado en el artículo 4°, desechando para el caso concreto  y   con   sólo   efecto   inter  partes,   el   precepto   inferior   que   atenta   flagrantemente  contra  ella.   

Esta  potestad  del  operador judicial no es  predicable  cuando  la  Corte  Constitucional  como institución encargada de la  guarda   de  la  integridad  y  supremacía  de  la  Constitución  ha  definido  previamente  la  exequibilidad  de  la  norma en cuestión, ya que tal decisión  hace  tránsito  a  cosa  juzgada  constitucional  y  surte efectos erga             omnes, sin embargo, en este caso pretende  el  defensor  adelantarse a tal juicio para sustraer del ordenamiento uno de los  requisitos  previstos para la concesión del subrogado  penal  de  la suspensión condicional de la ejecución de la pena, así como del  instituto de la prisión domiciliaria.   

De tiempo atrás ha precisado la Sala que un  ataque  encaminado porque el  Tribunal   haya   omitido   dar   aplicación  al  principio  de  excepción  de  inconstitucionalidad  en  relación  con  una  determinada norma legal, no tiene  cabida  en  sede  casacional,  por  cuanto  la  posibilidad  de  hacerlo  no  es  obligatoria,  y la aplicación de la norma cuya constitucionalidad se cuestiona,  mientras   conserve   vigencia,   no   torna  ilegal  la  decisión.1   

Además,  surge  claro  que el asunto no fue  propuesto  al  Tribunal, como quiera que el recurso de apelación para solicitar  el  subrogado  penal o el instituto sucedáneo de la prisión se basó netamente  en  aspectos  subjetivos  relacionados con el arrepentimiento de los procesados,  su  carencia  de  antecedentes  que denotaba que no eran proclives al delito, el  hecho  de  tener  familias que dependían económicamente de ellos, así como el  estar  laborando  actualmente  con  cultivos  lícitos,  criterios  que  para el  recurrente     permitían     deducir     que    no    requerían    tratamiento  penitenciario.   

La  nueva  postura  que  esboza el libelista  acerca  de  que  dada la condición de sus defendidos de ser víctimas de grupos  “paramilitares” y verse  por  ello avocados a las actividades ilícitas investigadas, además de tratarse  de  un  asunto  no  debatido  en  el  proceso, se constituye en una elaboración  argumentativa  que  no  hace manifiesta u ostensible la aplicación impertinente  de  los  criterios  objetivos  del quantum punitivo previstos legalmente para el  otorgamiento  de  la  suspensión  condicional de la suspensión de la pena o la  prisión domiciliaria respecto al texto constitucional.   

Por último, la Sala resalta que el hecho de  que  los  procesados  en  el  trámite  judicial hayan sido beneficiados con una  medida   de   aseguramiento   no   restrictiva   de  la  libertad,  no  conlleva  indefectiblemente  a  la concesión de la prisión domiciliaria, pues una y otra  atienden  a  diverso carácter teleológico: “Cuando  se  cambia  de  la posición de procesado a la de condenado, se produce también  una  variación en la naturaleza y finalidades de la privación de libertad, que  de  medida preventiva para asegurar el cumplimiento de los fines previstos en el  artículo  355  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  se  torna  en pena cuya  efectiva  ejecución  se  condiciona al cumplimiento de las funciones señaladas  en   el   artículo  4º  del  Código  Penal”.  2   

Así  las  cosas, la postura alegacional del  defensor,  que  no  se  compadece  con  los  requerimientos  para  denunciar  la  ilegalidad  de  la  sentencia, torna el reproche sin la idoneidad necesaria para  su admisión.   

Como  se  concluye  que  la demanda no será  admitida,  es  necesario  señalar  que  no  se  ve  la necesidad de superar los  defectos  del  libelo  para  decidir  de  fondo, según lo dispone el inciso 3º  del   artículo  184  de la Ley 906 de 2004, ni se observa con ocasión del  fallo  impugnado  o  dentro de la actuación violación de derechos o garantías  de  los procesados para enervar la intervención oficiosa de la Corte en aras de  su debida protección.   

3.           Precisión final   

         

En    consideración    a   que    contra    la    decisión    de   inadmisión  de  la   

demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido  en  el artículo 186 de la Ley 906 de 2004, es necesario precisar que como allí  no    se    regula    su    trámite,    la   Sala3  clarificó  su  naturaleza  y  definió  las  reglas  que  habrán  de  observarse  para  su  aplicación, como  sigue:   

3.1.             La  insistencia  es un mecanismo  especial,  ajeno  a la naturaleza impugnatoria que sólo puede ser promovido por  el  demandante,  dentro  de los cinco (5) días siguientes a la notificación de  la  providencia  mediante  la  cual  la  Sala  decide  inadmitir  la  demanda de  casación.   

3.2.            La solicitud de insistencia puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal, ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que  no haya intervenido en la discusión y no haya suscrito el referido auto de  inadmisión.   

3.3.     Es   facultativo   del  Magistrado  disidente,  del  que  no intervino en los debates o del Delegado del  Ministerio  Público  ante quien se formula la insistencia, optar por someter el  asunto  a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento  último  en  que  informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15)  días.   

3.4.    El auto a través del cual  se  inadmite  la  demanda  de  casación trae como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia  prospere  y conlleve a la admisión del  libelo.   

En  mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  los  procesados  JOSÉ  ADÁN  PACHECO PÉREZ, ELIDER DURÁN HERNÁNDEZ, EDINSON  ELÍAS  ESPINOSA  GELVES,  FAUSTO  BELÉN  ROPERO  ROJAS, EULICES GALVIS ORTEGA,  BELKIS  ROPERO  SILVA, CIRO ALFONSO RINCÓN PINEDA, ORLANDO MANTILLA HERNÁNDEZ,  ALEJANDRINO  RODRÍGUEZ  PÉREZ,  LUIS  FERNANDO  VEGA  PACHECO, IVÁN CÁRDENAS  RODRÍGUEZ,  PEDRO  ELÍ  CÁRDENAS  RODRÍGUEZ,  EDILSON  RENOGA VERGEL, MOISES  GONZÁLEZ  CONTRERAS  y DANIEL GONZÁLEZ CONTRERAS, por las razones expuestas en  la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906 de 2004,  es  facultad del demandante  elevar petición de insistencia en   

los  términos precisados por la Sala en la  presente decisión.   

           Notifíquese   y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                         MARÍA        DEL        ROSARIO        GONZALÉZ        DE       L.             

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANES                   YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                            

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                 MAURO   SOLARTE   PORTILLA                            

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Sentencia del 11 de mayo de 2001 Radicación 13371   

2 Auto  del 23 de febrero de 2006. Radicación 24082   

3  Sentencia del 12 de diciembre de 2005 Rad. 24322     

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