28573(01-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28573  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 215   

Bogotá, D. C., primero (1º) de noviembre de  dos mil siete (2007).   

VISTOS  

La Sala resuelve el conflicto de competencias  que  sería  del  caso conocer  entre  el  Juzgado  Primero  Penal    del    Circuito   Especializado  de  Popayán,  el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Popayán y  el Juzgado Quinto Penal Municipal de Popayán.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. De conformidad con  las  diligencias,  la  situación fáctica que dio origen a esta actuación tuvo  lugar  el  10  de  enero de 2005, cuando Humberto Díaz Blanco se enteró que el  vehículo  de  placas BCU-504 de su propiedad había sido sustraído en horas de  la  madrugada  mientras  departía  en  una  discoteca de Popayán, ante lo cual  realizó  gestiones  con  intermediarios  con el propósito de localizarlo, para  finalmente       cancelar       $1’400.000  en  efectivo  a dos individuos que le exigieron tal suma de  dinero a cambio de devolvérselo.   

2. Por los anteriores  hechos,  la  Fiscalía  General  de  la Nación profirió el 28 de julio de 2005  resolución  de acusación en contra de JOSÉ FERNANDO CERÓN MURILLO y BRÉINER  GERARDO     VILLAREAL    ZÚÑIGA    por    los    delitos    de    extorsión   y  hurto   calificado   y   agravado   previstos  en  los  artículos 244, 239, 240 y 241 del Código Penal.   

3.  Ejecutoriada la  acusación,  le  correspondieron  las  diligencias  al Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado de Popayán, autoridad que en auto de fecha 26 de agosto  de  2005  asumió   el conocimiento del asunto y dispuso correr el término  de  traslado  de  que  trata  el  artículo  400  del  Código  de Procedimiento  Penal.   

4.   Sin   haber  adelantado  cualquier  otra  actuación,  dicho despacho, en auto de fecha 27 de  febrero  de  2007, dispuso remitir por competencia el expediente “a   los   juzgados   penales   municipales   o   del  circuito  que  corresponda”, en razón de la entrada en vigencia de  la ley 1121 de 2006.   

5.  Recibió  las  diligencias  el Juzgado Quinto Penal Municipal de Popayán, que en auto de fecha  16  de  mayo  de 2007 dispuso el envío de las mismas a los juzgados penales del  circuito,  aduciendo  que  de  acuerdo  con  la  jurisprudencia  de  la Corte el  conocimiento  del  delito  de  extorsión corresponde,  por el factor residual, al juez del circuito cuando la  cuantía  de  lo  exigido  resulta  inferior  a  los 150 salarios mínimos. Así  mismo,  propuso  colisión  de  competencias  en caso de que no se aceptaran sus  argumentos.   

6. El Juzgado Tercero  Penal  del Circuito de Popayán, despacho al que le correspondió el expediente,  sostuvo  en  auto  de fecha 25 de junio de 2007 que la competencia reside en los  juzgados  penales  municipales, como quiera que así lo dispone el numeral 1 del  artículo  78  de  la  ley  600  de  2000.  Sin  embargo,  dispuso  devolver las  diligencias  al  despacho remitente tras considerar que la colisión no se puede  presentar  entre  un superior y un inferior, tal como lo dispone el artículo 94  del Código de Procedimiento Penal.   

7.  Por lo anterior,  el  Juzgado  Quinto Penal Municipal de Popayán, en auto de fecha 28 de junio de  2007,  reiteró  el  criterio  anterior-mente  expuesto acerca de la competencia  residual  que tienen los juzgados penales del circuito en la conducta punible de  extorsión.  Así  mismo,  después  de  considerar  que  hay  un  conflicto  de competencias en este caso,  dispuso  enviar la actuación a la Sala Penal Tribunal Superior de Popayán para  que lo dirimiera.   

8.   El  Tribunal  Superior  de  Popayán,  a  su  vez,  dispuso la remisión de la actuación a la  Corte,   aduciendo  que,  como  el  conflicto  se  presentó  entre  un  juzgado  especializado  y  un  juzgado municipal, es de la órbita de competencia de esta  Corporación  resolverlo  en  virtud  de las decisiones que ha proferido en este  sentido.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.   Según   el  artículo  93  del Código de Procedimiento Penal, hay colisión de competencias  cuando  dos o más funcionarios judiciales se niegan a conocer la actuación por  estimar que no es de competencia de ninguno de ellos.   

Igualmente,  de  acuerdo  con  el  artículo  95 ibídem y  la jurisprudencia de la Sala1, la colisión  supone  que  por  lo  menos un funcionario judicial le proponga a otro de manera  motivada  la  existencia  de  la  misma  y  que  éste,  a  su vez, la acepte de  idéntico  modo  y,  por ello, disponga la remisión a la autoridad encargada de  resolverla.   

Sin  estos  requisitos,  la  pugna  por  la  competencia    no    puede    considerarse    que    ha   nacido   a   la   vida  jurídica.   

2.  En el asunto que  centra  la  atención  de la Sala, se advierte que ninguno de los funcionarios a  los  que  se  les  ha  remitido  el  expediente  una  vez  iniciada  la etapa de  juzgamiento   ha   trabado  debidamente  con  otro  una  colisión  negativa  de  competencias.   

En  efecto,  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Popayán adujo simplemente que, a raíz de la entrada  en  vigencia  de  la  ley  1121  de 2006, había perdido competencia para seguir  conociendo  del  presente  caso y no sólo dispuso la remisión del expediente a  una  autoridad  judicial  que  no se molestó en distinguir (pues ordenó que se  enviara  “a  los juzgados penales municipales o del  circuito       que      corresponda”2),  sino  que  tampoco   propuso   la   colisión,  tal  como  una  decisión  de  esa  índole  demandaba.   

El Juzgado Quinto Penal Municipal de Popayán,  por  su  parte,  en  vez  de  ir a buscar el conflicto con el juzgado remitente,  decidió    hacerlo    con   los   jueces   penales   del   circuito3, en atención  a  lo  que  la  Corte  ha  señalado respecto de la competencia residual de este  funcionario   en   lo   que   al   conocimiento   del   delito  de  extorsión concierne.   

Por  último,  el  Juzgado  Tercero Penal del  Circuito   de   Popayán,  en  lugar  de  plantear  la  colisión  con  el  juez  especializado  como  saltaba  a  la  vista que debía hacerlo, consideró que la  autoridad  competente  era  el  juzgado  penal  municipal,  por  lo que decidió  devolver  el expediente sin aceptar conflicto alguno e invocando el artículo 94  de       la      ley      600      de      20004.   

De  lo anterior se observa que entre los tres  funcionarios  involucrados  ninguna  colisión  de competencias se ha trabado en  forma  debida en este caso, por lo que en principio la Corte debería abstenerse  de hacer pronunciamiento alguno.   

3.  La  Sala,  sin  embargo,  asignará  de una vez el conocimiento de las presentes diligencias, en  virtud  de  los  principios  de  eficacia,  celeridad,  eficiencia y efectividad  contenidos  en  los  artículos 9, 15 y 16 de la ley 600 de 2000 que como normas  rectoras   prevalecen   sobre   cualquier  otra  disposición  del  ordenamiento  adjetivo.   

En   efecto,  teniendo  en  cuenta  que  la  jurisprudencia   de  esta  Corporación  ha  señalado  de  manera  enfática  y  reiterada  que  todo  conflicto que en materia de competencia se presente con un  juzgado  especializado  será  resuelto por la Corte5, y que en este caso se aprecia  que  la  colisión  debió  haberse planteado sin lugar a dudas entre el Juzgado  Primero  del  Circuito  Especializado de Popayán y el Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad, sería tan absurdo como dilatorio abstenerse de  resolver  el  problema jurídico de fondo y devolver las diligencias a la espera  de  que  la colisión sea correctamente trabada, en detrimento de los principios  en  comento,  sobre  todo cuando en este particular asunto la última actuación  que  se  adelantó  ocurrió  hace  más  de dos años, el 26 de agosto de 2005,  cuando  el  funcionario  especializado  dispuso  correr  el término de traslado  común  previsto  en  el  artículo  400  de  la  ley  600  de  20006.   

La Corte, por lo tanto, procederá a efectuar  el análisis de fondo correspondiente.   

5.  Para  ello,  es  necesario  recordar  que  la  Sala  ha considerado que el artículo 23 de la ley  1121  de  2006 modificó el artículo 14 de la ley 733, por lo menos en lo que a  la   conducta   punible  de  extorsión  respecta,  cuando  estableció  que  el  conocimiento  de los jueces  especializados  procede  por este delito cuando la cuantía de lo exigido supera  los   150   salarios   mínimos  legales  mensuales7.   

En  caso  contrario,  es  decir,  cuando  la  cuantía  no sobrepasa los 150 salarios mínimos, la modificación del artículo  23  de  la  ley 1121 de 2006 produjo, en consecuencia, que el conocimiento de la  conducta    punible    de    extorsión  quedase en cabeza del juez penal del circuito ordinario, en razón  de  la  cláusula  residual  de competencia de que trata el literal b)  del  numeral 1 del artículo 77 de la  ley 600 de 2000.   

6.  No obstante, la  Corte  también  ha  contemplado  que,  cuando  se  presenta  el fenómeno de la  prórroga de la competencia,  deberá  continuar  conociendo  el  funcionario  que  dio  inicio  a la etapa de  juzgamiento,  independientemente  de los cambios que en este sentido susciten la  entrada    en    vigencia    de    nuevas    leyes8.   

En  efecto,  el artículo 40 de la ley 153 de  1887  prevé  que  “las  leyes  concernientes  a la  sustanciación  y  ritualidad  de  los  juicios  prevalecen sobre las anteriores  desde  el  momento en que deben empezar a regir. Pero los términos que hubieren  empezado  a correr, y las actuaciones y diligencias que ya estuvieren iniciadas,  se  regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo  de  su  iniciación”.   

Por  su parte, el artículo 400 de la ley 600  de  2000  indica  que  “[c]on  la  ejecutoria de la  resolución   de   acusación   comienza   la   etapa   del   juicio”,  momento  a  partir  del  cual  el  funcionario  que  asume  el  conocimiento   de  la  actuación,  al  día  siguiente  de  haber  recibido  el  expediente,  lo  deja  a disposición de las partes para efectos de que preparen  las  audiencias  preparatoria  y pública, soliciten las nulidades originadas en  la  instrucción y pidan las pruebas para practicar en el juicio, de conformidad  con lo establecido en el inciso 2º ibídem.   

Lo  anterior  quiere  decir  que,  si un juez  especializado  inició  la  etapa  de juzgamiento de un proceso por extorsión   durante   la  vigencia  del  artículo  14  de la ley 733 de 2002, deberá seguir conociendo del caso a pesar  de  la  entrada en rigor del artículo 23 de la ley 1121 de 2006 y sin perjuicio  de  que  la  cuantía  de  lo  exigido  no  sea  superior  a  los  150  salarios  mínimos.   

6.  En el asunto que  centra  el  interés  de  la  Sala,  fue  el  Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado  de  Popayán el que dispuso correr el término de traslado común  del  artículo  400 de la ley 600 de 2000 mediante auto de fecha 26 de agosto de  20059,  por  lo  que  es innegable que la etapa de juzgamiento se inició  mucho  antes  de  que  entrara  en  vigencia  la  ley 1121 de 29 de diciembre de  2006.   

La  Corte,  en  consecuencia,  asignará  la  competencia  para  seguir  conociendo  del  proceso  seguido  en contra de JOSÉ  FERNANDO  CERÓN  MURILLO y BRÉINER GERARDO VILLAREAL ZÚÑIGA al Juzgado Penal  del  Circuito  Especializado  de  Popayán,  despacho  al cual se remitirán las  diligencias.  Igualmente,  dispondrá  el  envío  de la presente providencia al  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Popayán  y  al Juzgado Quinto Penal  Municipal de Popayán para informarles de lo decidido.   

7. Por último, como  quiera  que  la  Sala  encuentra  que  la única actuación que realizó el Juez  Primero  Penal del Circuito Especializado de Popayán después de haber ordenado  asumir  conocimiento  de la actuación y correr el traslado del artículo 400 se  presentó  más  de  dieciocho  meses  después,  en  el sentido de que  se  declaró  incompetente  y  ordenó  la  remisión  de  las  diligencias  a  cualquier  otra  autoridad10, se ordenará  remitir  copia  de  esta  providencia y de las piezas procesales pertinentes (es  decir,  de  los folios 238 a 244 del cuaderno I de la actuación principal) a la  Sala  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional de la Judicatura del Cauca para que  establezca  si  hay  lugar a investigación disciplinaria por probable dilación  injustificada al debido proceso.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  DECLARAR  que la  competencia  para  conocer  de este proceso corresponde al Juzgado Primero Penal  del  Circuito  Especializado  de  Popayán,  despacho  al  cual  se remitirá el  expediente.   

2.  ENVIAR copia del  presente  auto  al  Juzgado  Tercero Penal del Circuito de Popayán y al Juzgado  Quinto Penal Municipal de Popayán.   

3. REMITIR copias de  la  presente actuación y de las piezas procesales señaladas en la parte motiva  de  este  proveído  a  la  Sala  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura del Cauca para lo pertinente.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                 MARÍA  DEL  R. GONZÁLEZ DE L.   

        Salvamento de voto   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

           

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

SALVAMENTO  DE  VOTO  

Con  el  respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la  Sala, presento a continuación las razones de mi disenso con  la   determinación   adoptada   por   la   mayoría   en   el   asunto   de  la  referencia.   

De  conformidad  con  lo  establecido en el  artículo  23  de la Ley 1121 de 2006, la competencia para conocer del delito de  extorsión  en  cuantía  superior  a  ciento  cincuenta (150) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes, quedó radicada en los Jueces Penales del Circuito  Especializados.   

Como  el artículo 14 de la Ley 733 de 2002  modificó  el  artículo  78  de  la  Ley  600  de  2000,  en  la actualidad, en  tratándose   del   delito  de  extorsión,  no  existe  norma  que  señale  el  funcionario  al que corresponde su conocimiento cuando el hecho que lo configura  no  supera el monto establecido en el artículo 23 de la citada Ley 1121 de 2006  -150 s.m.l.m.v., como ya lo anoté-.   

Por   lo   tanto,  debe  acudirse  a  las  preceptivas  consagradas  en  el  numeral  1º,  literal b) del artículo 77 del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, según el cual, los jueces penales del  circuito  conocen  en  primera  instancia  “de  los  delitos cuyo juzgamiento no esté atribuido a otra autoridad.”   

Como  en  este  caso  la  cuantía  de  las  exigencias  extorsivas,  de  acuerdo  con  la  resolución acusatoria, está por  debajo  de  los  150 salarios mínimos legales mensuales vigentes para la época  del  hecho,  le  corresponde  al  Juez  Penal  del  Circuito conocer del asunto,  comoquiera  que en tratándose de los factores de competencia las normas que los  modifica,   por   ser   de  orden  público,  son  de  obligatorio  e  inmediato  cumplimiento.   

De  esta  manera  me aparto de la decisión  mayoritaria,  que  en  virtud  del  fenómeno jurídico-procesal de prórroga de  competencia,  y  con fundamento en las preceptivas contenidas en el artículo 40  de   la   Ley   153   de   1887,   ha   atribuido  el  conocimiento  de  asuntos  similares  a los Juzgados  Penales   del   Circuito   Especializados,  cuando  a  estos  despachos  les  ha  correspondido dar inicio a la etapa del juicio.   

El citado precepto establece:  

“(…) las leyes  concernientes  a  la sustanciación y ritualidad de los juicios prevalecen sobre  las  anteriores  desde  el  momento  en  que  deben  empezar  a  regir. Pero los  términos  que  hubieren  empezado a correr, y las actuaciones y diligencias que  ya  estuviesen  iniciadas,  se  regirán  por  la  ley  vigente al momento de su  iniciación.”   

Ciertamente,     si     proceso  en  sentido  estricto,  al  que  Carnelutti  ha  denominado proceso procesal, es el conjunto de actos coordinados  y  sucesivos  realizados  por  los  órganos  investidos  de jurisdicción y los  demás  sujetos  que  actúan,  a  fin  de  obtener  la  aplicación  de  la ley  sustancial   o   material   a   un   caso  concreto11,  no  es posible, dentro de  una  fundamentación  legal  de lo que consagra el artículo 40 de la Ley 153 de  1887,  referenciar que a partir de allí se habilita que toda una etapa procesal  -en  este  caso  la fase del juicio del proceso penal-, representa o consagra un  término   que   se   estime  hubiese  “empezado  a  correr”  y,  en consecuencia, deba extenderse hasta  su    finalización    para    la    determinación    de    la   prórroga   de  competencia.   

En  estricto  sentido, en materia penal, el  juicio  es  el  proceso  mismo  que  nace  a  partir  de  la  formulación de la  pretensión  punitiva estatal, consignada en la resolución de acusación.   De  ahí  que,  conforme  con la noción conceptual vista con antelación acerca  del  proceso  como un conjunto de actos coordinados y sucesivos, ello significa,  de  una parte, que guardan estrecha relación entre sí, puesto que, si bien son  independientes,  están  vinculados  en cuanto al resultado que persiguen que es  uno  mismo,  la  sentencia; y de otra, que envuelven un orden riguroso, pues uno  necesariamente  constituye  premisa  esencial  del  siguiente,  el  cual, por su  parte, es presupuesto del posterior.   

Es  así como la estructura fundamental del  juicio  se  muestra  como  una etapa del proceso delimitada por actos procesales  que  se  concretan  en  la audiencia preparatoria, el debate oral que se lleva a  cabo  en  la  audiencia de juzgamiento, y culmina con el proferimiento del fallo  pertinente.   

Por ello, mal puede hablarse de un término  que  corre  para una actuación procesal, cuando, como aquí ocurre, se reitera,  esa actuación es el proceso mismo.   

Para un cabal entendimiento y aplicación de  las  preceptivas contenidas en el artículo 40 de la Ley 153 de 1887, es preciso  acudir    a   la   noción   de   “compartimientos  estancos”,  para  referir con ellos cada una de las  etapas  o  fases  que  componen  el trámite procesal y que, dentro del espectro  antecedente-consecuente,  demandan  del  cierre  del anterior, para legitimar la  apertura del siguiente.   

Así,  itero,  el  trámite de la audiencia  preparatoria  configura uno de esos compartimientos que estructuran el juicio, y  sólo  hasta  que  se culmina ella se abre el otro compartimiento, referido a la  celebración  de la audiencia de juzgamiento y su consecuencia natural:  el  fallo.   

Entonces,  los  términos  a  que  alude el  citado  artículo  40,  hacen relación al espacio temporal que el legislador ha  diseñado   para   que   se   abra,   adelante   y  culmine  cada  uno  de  esos  compartimientos.   De  esta  forma, para que quepa hablarse de prórroga de  competencia,  es  menester  que  durante  ese  lapso  el  funcionario  que  deba  continuar  conociendo  de  la  actuación,  sea  el  mismo  que participó en su  apertura,   y  una  vez  culmine  esa  fase  debe  remitirse  la  actuación  al  funcionario  judicial  competente que, para el caso examinado, no es otro que el  Juzgado  Penal  del  Circuito  ordinario,  como  con  antelación  aduje,  pues,  recalco,  la normatividad vigente no tiene consagrada de manera específica qué  juez  debe  adelantar el juzgamiento del delito de extorsión cuando la cuantía  no  supera  los  150  s.m.l.m.v.,  por  lo  que,  entonces, opera la competencia  residual.   

De los señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1  Cf.,  entre  otros,  auto  de  21  de  enero de 2004, radicación  21763   

2   Folio   243   del   cuaderno   original   I   de  la  actuación  principal   

3  Folios 246-247 ibídem   

4 Folio  249 ibídem   

5  Cf.,  entre  otros,  autos  de  25  de julio de 2007, radicación  27952;  16  de  mayo  de  2007,  radicación  27207;  y  30  de  abril  de 2002,  radicación 19200.   

6 Folio  241 ibídem   

7 Cf. auto de 21 de febrero de 2007, radicación 26927.   

8 Cf.  auto de 25 de julio de 2007, radicación 27952   

9   Folio   240   del   cuaderno   original   I   de  la  actuación  principal   

10 Folio 243 ibídem   

11  Azula  Camacho,  Manual  de  Derecho Procesal Civil, Tomo I, Teoría General del  Proceso, Cuarta Edición, Editorial Temis S.A., 1993, pág. 33.     

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