23941(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23941   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  Aprobado    acta  N°   181   

Bogotá,    D.    C.,    veintiséis  (26)  de  septiembre de dos  mil siete (2007).   

         V I S T O S   

Sería  del  caso que la Corte procediera  a  resolver   la  demanda de casación  presentada  por  el  defensor de MARTHA  CECILIA  PATIÑO  JIMÉNEZ,  si  no  fuera  porque observa que la acción penal del delito por el que cual se  profirió    sentencia   se   encuentra   prescrita.   

A     N  T     E  C     E  D     E  N     T  E     S   

1.   Los  hechos  fueron sintetizados por el juzgador de segunda instancia de la siguiente  manera:   

“La  acción  dolosa  que  generó el presente diligenciamiento tuvo  su  génesis  a finales del año 1999, a raíz de información suministrada a la  Fiscalía  General  de  la Nación, por el ciudadano Álvaro González Pimienta,  quien  dio  a conocer las actividades anómalas que venía realizando la señora  PATRICIA  DEL  SOCORRO ARANGO DE CORREDOR,   empleada   del   British   Bank   of   Latin   America  Limited  B.B.L.A.L  (Nassau),  en  su  calidad  de  la  banca  privada,  ésta aprovechando tal condición se dedicó  a  convertir  pesos colombianos a moneda extranjera, en este evento a dólares y  consolidar  cuentas  y  depósitos,  en  complicidad  con  la  dama Martha         Cecilia         Patiño         Jiménez.   

“Y es así como  transfiere  a  diferentes cuentas dólares que provenían de la cuenta rubricada  a  nombre de INCOME PROPERTIES del Bank of America de  los  Ángeles  (California)  cuyo  titular  era  el señor Héctor Raúl Mendoza  Carranza,   infiriéndose  del  diligenciamiento  que  los  susodichos  caudales  provenían del mercado negro”.   

2.   Adelantada  la  investigación  y  clausurada  la  misma,  la  Fiscalía  Octava Especializada de Bogotá, el 11 de  marzo   de   2000,  profirió  resolución  de  acusación  contra  Patricia   del   Socorro   Arango   de   Corredor   y  Martha  Cecilia  Patiño  Jiménez  como  coautoras  del  delito  de  lavado  de  activos,  el  cual era contemplado en el  artículo  247A  del  Decreto 100 de 1980, modificado por el artículo 9° de la  Ley  365  de  1997,  el  cual  contemplaba  pena  de  prisión  de 6 a 15 años,  providencia   que,   el   26   de   octubre  de  ese  año,  fue  confirmada por la Fiscalía Delegada ante  el Tribunal Superior de Bogotá.   

3.  La etapa del juicio la tramitó el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito Especializado de Bogotá que, luego de dar  cumplimiento  a  lo  dispuesto por el artículo 400 del Código de Procedimiento  Penal,  celebró  la  diligencia  de  audiencia  pública,  dentro de la cual la  Fiscalía    varió   la   calificación   jurídica  provisional   respecto   de  la  acusada      Martha     Cecilia     Patiño  Jiménez,  en  el  sentido  de  imputar  el delito de  lavado  de activos en calidad de cómplice y no coautora.   

Finalizado  el  debate  público, el citado  Juzgado  dictó,  el  19  de mayo de 2003, sentencia de primera instancia, en la  cual condenó a las procesadas, así:   

3.1.       A      Patricia    del    Socorro    Arango   de   Corredor   a  las  penas principales de 90 meses de prisión y multa de 10.000  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes y a la accesoria de rigor, como  coautora del delito de lavado de activos.   

3.2.       A      Martha  Cecilia  Patiño  Jiménez a las  penas  principales  de  60  meses de prisión y multa de 8.000 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  a  la  accesoria  de  rigor,  como cómplice   del  delito  de  lavado  de  activos por la cual se convocó a juicio.   

4.  Apelado el fallo por los defensores  de  las procesadas y por el apoderado de la parte civil, el Tribunal Superior de  Bogotá,  el 29 de diciembre  de  2004,  lo  modificó  en  el sentido de condenar a las procesadas, de manera  solidaria,  al  pago  de  1.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes por  concepto de daños y perjuicios. En lo demás lo confirmó.   

5.   Contra  la  anterior decisión el  defensor  de  la  procesada  Martha  Patricia Patiño  Jiménez  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

1.  Luego del correspondiente estudio,  observa  la  Sala que la acción penal del delito de lavado de activos imputado,  en  calidad  de cómplice, a  la     procesada     Martha     Cecilia    Patiño  Jiménez   se  encuentra  prescrita,   no  quedando  otra  alternativa  jurídica  distinta  a  la  de  su  declaración.   

En   efecto,   recuérdese  que  mediante  resolución  de  acusación  fechada  el  11  de  marzo  de 2000, la cual quedó  ejecutoriada  el  26 de octubre siguiente,     a     la    procesada    Patiño  Jiménez se le imputó, como coautora, el ilícito de  lavado  de  activos  que era contemplado en el artículo 247A del Decreto 100 de  1980,  modificado  por  el  artículo  9°  de  la Ley 365 de 1997 (normatividad  vigente  para  la  época  de los hechos), con pena de prisión de 6 a 15 años,  calificación  jurídica  provisional  que posteriormente, de conformidad con el  artículo   404   de   la   Ley  600  de  2000,   la   Fiscalía   varió   en   la  audiencia   pública,  en  la  medida en que le  atribuyó    esa    misma    conducta    pero   en   calidad   de   cómplice.   

Frente  a  la  mencionada preceptiva y para  efectos  de los respectivos cómputos, no está de más indicar que comparada la  citada  norma  con aquella que se encuentra tipificada en el artículo 323 de la  Ley  599  de  2000  (lavado  de  activos),  se  concluye  que mantiene idéntica  pena   mínima y  máxima, por lo que resulta indiferente la adopción  de  una  u  otra  normatividad.  Sin  embargo, se tendrá en cuenta la norma del  derogado  Código  Penal  de  1980,  por  haber  ocurrido  los  hechos  bajo  su  vigencia.   

Así,  entonces,  para  la conducta punible  imputada  a  la  acusada y por la cual se le dictó sentencia condenatoria, esto  es,  lavado  de activos, la pena máxima contemplada en la derogada legislación  penal  era  de  15  años  de  prisión, monto que al disminuirle la sexta parte  (1/6)  por  tratarse  de  una  imputación  en  calidad  de cómplice, según el  artículo  24  del Decreto 100 de 1980 (hoy artículo 30 de la Ley 599 de 2000),  se    obtiene    una   sanción   máxima   de   150  meses  de  prisión,  lapso  que  se constituye en el  tiempo  que  debe transcurrir para que opere el fenómeno de la prescripción en  la fase instructiva.    

Sin   embargo,   como   se   produjo   la  interrupción  del término prescriptivo de la acción penal con la ejecutoria    de    la    resolución   de   acusación,  caso  en el cual principia a correr de nuevo por un tiempo igual  a  la  mitad  del  máximo  indicado,  pero en ningún caso puede ser inferior a  cinco  (5)  años,  se  concluye  que el término máximo de prescripción es de  6      años      y      3      meses.   

Ahora bien, en los casos en que se varió la  calificación  jurídica  de  la  conducta punible imputada en la resolución de  acusación,  como  sucedió  en este asunto, cabe precisar que no es la fecha de  aquél  acto  la  que  se tiene en cuenta para efectos de la prescripción de la  acción  penal,  sino  la correspondiente a la ejecutoria del pliego acusatorio,  toda  vez  que  la variación de la calificación llevada a cabo en la audiencia  pública  no  se  constituye  en la elaboración de una nueva acusación. Por el  contrario,   siendo   claro  que  la  resolución  de  acusación  comporta  una  calificación   jurídica  “provisional”,  su  posterior  variación  se  erige en objeto mismo del acto  calificatorio,  según  así  lo  establece  el  artículo  404 de la Ley 600 de  2000.    

Sobre   este   específico   tema,   la  jurisprudencia de la Sala ha indicado:   

“Como   el  Ministerio  Público,  insta  a  la Corte para que determine la incidencia de la  variación   de  la  calificación  jurídica  en  la  diligencia  de  audiencia  pública,  es  decir,  en  relación  con el hito que marca la interrupción del  ciclo  prescriptivo  y  la  iniciación  del  nuevo  término.  Al respecto debe  considerarse  que  el  artículo  86 del Código Penal, determina con suficiente  claridad  que  la  interrupción  del  término  de la prescripción tiene lugar  cuando  la  resolución  de  acusación adquiere su ejecutoria, en esto el texto  legal   es   suficientemente  claro.  Por  consiguiente,  la  variación  de  la  calificación  jurídica  provisional  de la conducta punible, llevada a cabo en  la   diligencia  de  audiencia  pública,  por  error  en  la denominación  jurídica  o  por prueba sobreviniente, no comporta la elaboración de una nueva  resolución  de acusación, sino, que, como ya la Sala lo ha precisado, para los  efectos  de  la  calificación  jurídica,  la  resolución  de acusación ya no  constituye,  en  el  nuevo estatuto procedimental, una ley inmodificable para el  juicio,  y  sí  un objeto más de éste, es decir, pasible de controversia y de  modificación,  pero,  como  del texto del artículo 404 se infiere, únicamente  para  los  efectos  de  la  calificación  jurídica  de  la  conducta  punible.  Significa  lo  anterior,  que dentro del proceso sólo es permitido edificar una  resolución  de acusación, susceptible de variar la imputación jurídica en la  diligencia  de  audiencia  pública,  sin  que  ello  implique,  se  repite,  la  prolongación  de la interrupción del ciclo prescriptivo o la iniciación de un  nuevo   término,   que    el   legislador   no   ha   previsto”.1   

Significa  lo  anterior  que  dentro  del  presente   asunto   la   acción   penal  se  ha  extinguido  por  causa  de  la  prescripción,  pues  no  hay  duda que desde el 26 de  octubre   de   2000,   fecha  de  ejecutoria  de  la  resolución  de acusación, a hoy han transcurrido más de seis (6) años y tres  (3)  meses,  por  lo que se impone la declaratoria de tal fenómeno procesal, y,  en  consecuencia,  se  dispondrá  la  cesación  de  todo  procedimiento contra  Martha    Cecilia    Patiño   Jiménez  respecto  del  citado  punible,  razón  por  la  cual la Sala se  abstendrá  de  pronunciarse  sobre  la  demanda  de  casación  que el defensor  presentó a su nombre.   

2.   Ahora  bien,  como  quiera que la  acción  civil  se ejercitó al interior del presente diligenciamiento, al tenor  de  lo  que  disponía el artículo 108 del antiguo Código Penal, hoy artículo  98 de la Ley 599 de 2000, también se declarará su prescripción.   

El  juzgado  de primera instancia adoptará  las medidas relacionadas con lo decidido en esta providencia.   

3.  Por  último,  cabe  precisar que en lo  relacionado  con  la  procesada  Patricia del Socorro  Arango  de  Corredor, la sentencia condenatoria contra  ella proferida permanece incólume.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.   Abstenerse de emitir pronunciamiento sobre la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de MARTHA  PATRICIA PATIÑO JIMÉNEZ.   

2.  DECLARAR  que  las  acciones  penal  y civil adelantadas por el  delito  de  lavado  de  activos  a  que  se  contrae este expediente y en el que  aparece  como  procesada,  en condición de cómplice,  MARTHA    PATRICIA   PATIÑO   JIMÉNEZ,  se  encuentran prescritas. En consecuencia, decretar en su favor  la  cesación  de  la actuación procesal.   

3.   El  juzgado  de primera instancia  deberá adoptar todas las medidas atinentes a esta decisión.   

4.   La sentencia condenatoria dictada  contra    Patricia    del    Socorro    Arango   de  Corredor permanece vigente.   

Notifíquese,  cúmplase y devuélvase a la  oficina de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

                                                                                                                  IMPEDIDA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

                                                                                                              

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                              JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                        JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                 JAVIER     ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Sentencia de casación 19960 del 20 de marzo de 2003.     

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