28458(17-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  28458   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.200  

Bogotá  D.C.,  diecisiete  (17)   de  octubre de dos mil siete (2007)   

VISTOS  

Decide la Sala lo que en derecho corresponda  acerca   del   recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  del  procesado  VICTOR  HUGO  VILLEGAS  VÉLEZ  contra la sentencia de  segunda  instancia,  que  en  virtud del programa de descongestión del Tribunal  Superior  de  Bogotá,  emitió el Tribunal Superior de Pasto (Nariño) el 19 de  abril  de  2007, mediante la cual confirmó la dictada por el Juzgado Doce Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  por  cuyo  medio  lo condenó como autor penalmente  responsable del delito de estafa agravada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Fueron  presentados  por  el  ad              quem de la siguiente forma:   

“En  virtud  del  poder  que  otorgan los  señores  JAIRO  SAMUEL  PARSON[S]  GARCÍA  y  MARÍA  LOURDES DOWNS, el doctor  FERNANDO  PAEZ SORIANO pone en conocimiento que entre sus poderdantes y la firma  INVERSIONES  GUIA  LTDA.,  por  medio  de  su representante VICTOR HUGO VILLEGAS  VÉLEZ   se  realizó  el  contrato  de  compraventa  en  donde  los  mismos  se  comprometen  a comprar los aptos. 303 y 304 que se harían en el tercer piso del  edificio  Vigía  II de la carrera 27 N° 136-89 de esta ciudad siendo el precio  de  dicha  compra la suma de $31.000.000, de los cuales  $13.000.000 fueron  pagados  con  la  cabaña  número  6  del  condominio del conjunto recreacional  Dallas  de  la  Avenida  7  No. 5-15 y 5-23 de Melgar extendiéndose por ello la  escritura  pública 02715 del 24 de marzo de 1992 de la notaría 27 y a la firma  de  la  promesa  de  venta  se  entrega  al vendedor $1.000.000 y posteriormente  $9.000.000  en  cuotas de $500.000 cada uno quedando un saldo por parte de estos  de  $8.000.000 a partir del 30 de diciembre de 1992 la cual no ha sido cancelada  hasta la fecha.   

“La  escritura  del  contrato  de  venta  debería  perfeccionarse  el  1° de diciembre de 1992 en la Notaría 33 de este  círculo  pero  ello  no ocurre por cuanto la vendedora no se hizo presente y el  terreno  sobre  el  cual  se  debería  construir  los  apartamentos  objeto del  contrato  fue enajenado a balcones de antigua Ltda., mediante escritura pública  1886 del 13 de septiembre de 1993 de la Notaría 39 de Bogotá.   

“Balcones de antigua Ltda. ya construyeron  –sic-,  los apartamentos  cambiando  el  nombre  del  edificio  Vigía II siendo su dirección cra. 27 N°  137-09,   edificio  balcones,  con  las  siguientes  matrículas  inmobiliarias:  apartamento  303,  20254245,  apartamento  304,  20254246, garaje 18, 20254212 y  garaje 22, 20254216”   

La  Fiscalía  General  de la Nación abrió  investigación  penal en contra de VICTOR HUGO VILLEGAS VÉLEZ y al no lograr su  comparecencia  procesal  lo  vinculó  a  través  de  declaración  de  persona  ausente.  La  situación  jurídica  provisional la resolvió mediante proveído  del  25  de  mayo  de  2000 con medida de aseguramiento de caución prendaria en  cuantía   de  tres  (3)  salarios  mínimos  legales  mensuales  como  presunto  responsable del delito de estafa agravada.   

Como  actores civiles fueron admitidos Jairo  Samuel  Parsons  García  y  María  Lourdes Downs, representados por abogado, y  tras  cerrar  el  ciclo  instructivo,  el  mérito  probatorio  del  sumario  se  calificó  el  29  de  mayo  de  2001 con  resolución de acusación por el  mismo  ilícito,  decisión  que adquirió firmeza el 13 de junio de 2001 en esa  instancia al no ser objeto de impugnación.   

La  fase  del  juzgamiento  la adelantó el  Juzgado   Doce  Penal  del  Circuito   de   Bogotá,  despacho  que  tras adelantar el acto público de juzgamiento, mediante fallo de  14   de   diciembre      de     2005,     condenó     a    VICTOR     HUGO     VILLEGAS    VÉLEZ  como  autor del  delito  de  estafa agravada por superar la cuantía el estimativo  de  los  cien  salarios  mínimos legales mensuales para la época de los hechos  (artículo  267  de  la  Ley 599 de 2000), y acogiendo por favorabilidad la pena  prevista  en  la  anterior  normatividad sustancial (Decreto-Ley 100 de 1980) le  fijó     como     penas     principales  veintidós  (22)  meses  de  prisión y multa de cien mil pesos  ($100.000,oo),   la   accesoria   de  inhabilitación   para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por el mismo término  de  la  pena  privativa de la libertad, así como a la  de  carácter  civil  de  cancelar,  por  concepto de  daños   materiales,   la   suma   de   veintidós   millones   quinientos  mil  pesos  ($22.500.000,oo)  y  sesenta   y   siete  millones  ciento  once  mil  ochocientos  ocho  mil  pesos ($67.111.808,oo) en favor de  Jairo   Samuel   Parsons   García   y   María   Lourdes   Downs   reconocidos          como          parte          civil.   

Impugnado  el  fallo  por  el  defensor  del  enjuiciado,   el   Tribunal  Superior  de  Pasto,  en  virtud  del  programa  de  descongestión  del  Tribunal  Superior  de Bogotá, mediante decisión de 19 de  abril  de 2007 lo confirmó en su integridad, razón por la cual el mismo sujeto  procesal insiste a través del recurso extraordinario de casación.   

El Tribunal Superior de Bogotá concedió el  recurso  por  auto  de  27  de  junio  de 2007, y surtidos los traslados legales  correspondientes  para la presentación de la demanda, se dio el término de ley  a los no recurrentes, que venció el 19 de septiembre de 2007.   

Finalmente, por oficio de 24 de septiembre de  2007  el  proceso  fue  remitido  por el Tribunal a la Secretaría de la Corte y  tras   el    reparto  correspondiente  fue  recibido  en  el  Despacho  del  Magistrado Ponente el 27 siguiente.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Sería  del  caso que la Sala se pronunciara  acerca  de  la  admisión  formal del libelo presentado por el defensor, pero se  evidencia  una  circunstancia  que  impide hacerlo por encontrarse extinguida la  facultad  punitiva  del Estado al haber transcurrido el término previsto por el  legislador  para  que  prescriba  la acción penal derivada del delito de estafa  agravada,  por  el  cual  se acusó y condenó al procesado VICTOR HUGO VILLEGAS  VÉLEZ.   

Es   sabido   que  la  soberanía  estatal  legitimada  por  el  modelo  de  Estado,  la  Constitución y la ley, en aras de  proteger  bienes  jurídicos  trascendentales  que  permiten el desenvolvimiento  social,   faculta   la   expedición   de   leyes  penales,  la  correspondiente  prosecución,  investigación  y  sanción de sus infractores, no obstante, esta  última  manifestación  de  ese  poder  no  es perenne porque el transcurso del  tiempo  lo  limita  al  punto  de  que si se cumple el término punitivo máximo  fijado  legalmente  para  el  delito, sin tener de frente al sujeto pasivo de la  acción  judicial,  cesa  cualquier  posibilidad  para su ejercicio al operar la  prescripción.   

Efectivamente,  el   fenómeno  jurídico  de  la  prescripción de la acción penal,  según  lo normado en el artículo 83  de  la  Ley  599  de 2000 (art. 80 del anterior Código Penal), opera durante la  etapa  instructiva  si  transcurre  un  término igual al máximo de la sanción  privativa  de  la  libertad  establecida  en  la ley, pero en ningún caso en un  lapso inferior a cinco (5) años, ni superior a veinte (20) años.   

De   la   misma   manera,   conforme  con  el artículo 86 del nuevo Código Penal (art. 84 del  anterior),  el  término  de prescripción se interrumpe con la ejecutoria de la  resolución  de  acusación y comienza a contarse nuevamente por un tiempo igual  a  la  mitad  del  establecido  para la etapa de instrucción, sin que pueda ser  inferior a cinco (5) años, ni superior a diez (10).   

De acuerdo a la resolución de acusación y a  los  respectivos  fallos,  el procesado fue acusado y condenado por el delito de  estafa  agravada  de  acuerdo con las previsiones de los artículo 356 y 372 del  Código  Penal  de  1980, por mantenerse la causal de agravación contemplada en  el  artículo 267 del estatuto punitivo de 2000 al superar la cuantía del hecho  el   valor   de  los  cien  salarios  mínimos  legales  mensuales  —para  1992  el  salario mínimo era de  $65.190,oo  y  los  cien  salarios  corresponderían a $6.510.00,oo,1  en tanto que  el     estimativo     de    la    defraudación    patrimonial    ascendió    a  $22.500.000,oo—.   

Aunque  por aspectos de dosimetría penal el  juzgador  tuvo  en cuenta el monto punitivo previsto en los artículos 356 y 372  del  anterior  ordenamiento  punitivo (Decreto-Ley 100 de 1980), para efectos de  los  cómputos  prescriptivos  de  la acción penal en virtud de la garantía de  aplicación  favorable  de  la  ley se debe considerar el rango consagrado en el  nuevo ordenamiento (Ley 599 de 2000).   

Ciertamente, la nueva legislación modificó  los  límites  punitivos  para el delito de estafa al determinar una pena de dos  (2)  a  ocho  (8)  años  de prisión, en tanto que la precedente la establecía  entre  uno  (1)  a  diez (10) años. La circunstancia agravante por razón de la  cuantía  en ambas legislaciones eleva el monto de una tercera parte a la mitad,  en  consecuencia,  para  la  legislación anterior se establecen sus límites en  dieciséis  (16)  meses  a  quince  (15)  años,  en tanto que en la nueva es de  treinta  y  dos  (32)  meses  a  doce  (12)  años  de  prisión.   

Con  base  en lo anterior, como la  resolución  de  acusación  de  29  de  mayo  de 2001  adquirió  firmeza el 13 de junio siguiente al no haber  sido  objeto  de  impugnación,  es  evidente  que  de acuerdo al monto punitivo  máximo  del  nuevo  ordenamiento,  que  se  debe  aplicar  retroactivamente por  favorabilidad,  el  término  de  prescripción  de la acción para el delito de  estafa  en  la fase del juicio corresponde a seis (6) años y por lo tanto, ello  ocurrió  el 14 de junio 2007,  cuando se surtía el término de ejecutoria del fallo  de  segundo  grado,  aún antes de que el asunto fuera  recibido  por  la  Corte el pasado 27 de septiembre, constatación eminentemente  objetiva que impone reconocerla de manera inmediata.   

Por   lo   tanto,   la  Corte  se  abstendrá  de  pronunciarse acerca  de  la admisibilidad de la demanda de casación, pues  se  ha de declarar prescrita  la  acción  penal  derivada  del  delito  de  estafa  agravada    por    el    cual    se    acusó    al  incriminado  y ordenar, en  consecuencia,    la    cesación    del    procedimiento    adelantado   en   su  contra.   

Como  resultado  de  lo anterior, se deberá  declarar  prescrita  la  acción  civil que adelantaron dentro del proceso penal  Jairo Samuel Parsons García y María Lourdes Downs.   

El juez de primera instancia procederá a la  cancelación  de los compromisos adquiridos por el incriminado en razón de este  diligenciamiento,  así  como  los  registros  y  anotaciones  originados por el  mismo.   

En  mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

1.            ABSTENERSE  de  emitir  pronunciamiento  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de casación  presentada por el defensor de VICTOR  HUGO VILLEGAS VÉLEZ.   

2.                DECLARAR       prescrita  la  acción  penal  derivada  del delito de estafa  agravada por el cual se acusó al  procesado,  VICTOR  HUGO  VILLEGAS VÉLEZ, según las  razones expuestas en la parte motiva de esta decisión.   

3.          ORDENAR,  en  consecuencia,  la  cesación de procedimiento en favor del enjuiciado  VICTOR HUGO  VILLEGAS VÉLEZ.   

4.                DECLARAR       igualmente  prescrita  la  acción  civil que Jairo Samuel Parsons  García    y    María    Lourdes   Downs   adelantaron   dentro   del   proceso  penal.    

5.                                    PRECISAR   que  corresponde  al  juez  de  primera  instancia  proceder  a la cancelación tanto los compromisos adquiridos  por  el  procesado  en  razón  de  este  diligenciamiento, como los registros y  anotaciones originados por el mismo.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Excusa justificada  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                      MARÍA              DEL             ROSARIO             GONZALÉZ             DE  L.                 

AUGUSTO   IBÁNEZ   GUZMÁN                               JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                           JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                                   JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Decreto 2867 de 1991.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *