27574(15-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 27574  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado Acta No. 146  

Bogotá, D. C., quince (15) de agosto de dos  mil siete (2007)   

          Conforme  a  lo  establecido  en  el  artículo 213 de la Ley 600 de  2000,  califica  la Sala la demanda de casación que el defensor de NORBERTO      DE      JESÚS     PÉREZ     GARCÍA     presentó  contra  la  sentencia  de  segundo grado proferida por la  SALA  PENAL  DEL  TRIBUNAL  SUPERIOR DE MEDELLÍN el 14 de noviembre de 2006 por  cuyo  medio  confirmó  parcialmente la condena que el JUZGADO PRIMERO PENAL DEL  CIRCUITO  ESPECIALIZADO de la misma ciudad impuso al procesado en fallo del 5 de  julio  del  citado  año,  el  que sería modificado por la decisión que hoy se  demanda,  para  en  su  lugar  decretar  su  responsabilidad  por los delitos de  secuestro  extorsivo  y  falsedad  material  en  documento  público  y a GLORIA  PATRICIA  PULGARÍN  BUSTAMANTE  como  autora del delito de falsedad material en  documento  público,  razón  por  la cual les impuso las penas de 30 años y 40  meses  de  prisión, respectivamente, confirmando en todo lo demás la decisión  de primer grado.   

HECHOS  

          Fueron    sintetizados    por   el   Tribunal,   en   la   siguiente  forma:   

“Como  era  de  usanza pues se trata de la  actividad  en  la  que a diario se ocupan, los hermanos Rodrigo de Jesús y Hugo  Avendaño  Múnera  salieron de San Pedro de los Milagros en la madrugada del 15  de  junio  de  2004  (5  de  la  mañana), acompañados incluso de su trabajador  Rafael  Ángel  Muñoz  Pérez,  con destino a la feria de ganado de esta ciudad  capital.   

“Se  movilizaban  en  un  vehículo  tipo  camión    de    propiedad    de   Hugo   quien   incluso   para   entonces   lo  conducía.   

“Fueron  prontamente  interceptados por un  número  plural  de  individuos  que  utilizaban  una motocicleta y un automotor  taxi.  En  punto  abordaron  a  los  desprevenidos  e indefensos ciudadanos, los  acompañaron  para llevarlos a una casa finca al parecer ubicada por allá en un  lugar  en el corregimiento Palmitas y obligados a permanecer allí absolutamente  sometidos,  no  sin  antes  despojarlos  de  sus  celulares,  joyas y un millón  quinientos  mil  pesos  que  llevaban en efectivo. Se apoderaron también de dos  cheques  que  habían  sido  suscritos  en  Colanta  a  favor  de  José Nevardo  Carvajal.   

“Rodrigo  de Jesús fue además obligado a  suscribir  en  blanco  trece  (13)  desprendibles  de  la chequera que tenía en  Bancolombia.  Seis  (6) de ellos fueron cobrados ese mismo día, por ventanilla,  por  una  valor  total  de  treinta  y  siete  millones  setecientos  mil  pesos  ($37.700.000.oo),  en  tanto  que  los  demás  fueron  consignados en la cuenta  número   60917386610  que  recientemente  había  abierto  Elda  Doly  Gil  Nanclares,  pero  que  finalmente  no  fueron  pagados  por expresa orden de las  autoridades  de  esa  entidad  bancaria ante la inminente alarma que suscitó el  inusual movimiento de dinero ocurrido en tan sólo un día.   

“Cumplidas  más de doce horas de iniciado  el  secuestro,  los  hermanos  Avendaño  Múnera  y Rafael Ángel Muñoz fueron  sacados  de  ese  sitio, igualmente vendados, e intimidados para que continuaran  hacía el occidente Antioqueño, vía hacía Santa Fe de Antioquia.   

“Al día siguiente miércoles 16 de junio,  Rodrigo   de  Jesús  formuló  la  pertinente  denuncia  penal.  En  punto  las  autoridades  en  el  Gaula Antioquia iniciaron las averiguaciones de rigor hasta  concretar  la  importante  actividad  delictiva  cumplida  por  Norberto  Pérez  García  y por su cónyuge Gloria Patricia Pulgarín Bustamante que fue la mujer  que  utilizara  la  cédula  de ciudadanía falsamente elaborada a favor de Elda  Dolly Gil Nanclares.   

“Ambos  fueron capturados el 4 de julio de  2004  (f.  74-75 del cuaderno número uno), o sea al día siguiente de aquél en  que  la  fiscalía especializada optó por iniciar formalmente la investigación  penal.”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

El  16 de junio de 2004 los hermanos Rodrigo  de  Jesús  y  Hugo  Armando  Avendaño  Múnera  pusieron en conocimiento de la  Unidad  Investigativa  de la Policía Judicial el secuestro de que fueron objeto  el  día  anterior a las 5:30 de la mañana, cuando se movilizaban del municipio  de  San  Pedro de los Milagros a la feria de ganado que se realizaba ese día en  Medellín;  a  raíz de esta denuncia una Delegada de la Fiscalía General de la  Nación  dispuso  dar  inicio  a  la  investigación previa el 17 de junio de la  mencionada  anualidad,  luego  de  la  cual  el  3  de  ese  mismo mes profirió  resolución  de apertura de instrucción y dispuso recibir indagatoria al señor  NORBERTO  DE  JESÚS  PÉREZ  GARCÍA  y a las señoras GLORIA PATRICIA PULGARIN  BUSTAMANTE  y  PAULA  ANDREA  PÉREZ  PULGARIN, ordenando ahí mismo también su  captura, la cual se hizo efectiva el 4 de julio del precitado año.   

         

El  14  de  julio  de  2004  como  medida de  aseguramiento  impuso  la  detención  preventiva  de  NORBERTO DE JESÚS PÉREZ  GARCÍA  y  GLORIA PATRICIA PULGARÍN BUSTAMENATE, el 18 de enero de 2005 cerró  el  ciclo  instructivo  y  el  25 de febrero de esa misma anualidad acusó a los  procesados  como  probables autores de los delitos de secuestro extorsivo, hurto  calificado  y  falsedad  material  en  documento  público, decisión que sería  confirmada  en  segundo  grado  por  una  Delegada  ante el Tribunal Superior de  Medellín mediante la suya de fecha 1º de abril del citado año.   

El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Medellín,  luego  de  realizar las audiencias preparatoria y  pública,  el  5  de  julio  de  2006  condenó  a  NORBERTO  DE  JESÚS  PÉREZ  GARCÍA  y a GLORIA PATRICIA  PULGARÍN  BUSTAMANTE,  como  autores  de  las  conductas  por las cuales fueron  acusados.   

Apelada  la  decisión  de instancia por los  sindicados  y  sus defensores, correspondió resolver el recurso a la Sala Penal  de  Decisión  del  Tribunal  Superior de Medellín, la que a través de la suya  del  14  de noviembre de 2006 confirmó parcialmente la determinación de primer  grado,  la  cual  modificó  absolviendo  a  PULGARÍN  BUSTAMANTE  del cargo de  secuestro  extorsivo  y  a PÉREZ GARCÍA del de hurto calificado, razón por la  cual    redujo    sus   penas   a   40   meses   y   30   años   de   prisión,  respectivamente.   

La  defensa  de  NORBERTO  DE  JESÚS PÉREZ  GARCÍA      interpuso      oportunamente      recurso     extraordinario     de  casación.   

LA DEMANDA  

Tres  cargos  plantea  el casacionista en su  demanda,  uno  por nulidad con fundamento en la causal tercera del artículo 207  de  la  Ley  600  de  2000  y  los otros al amparo de la primera, por violación  indirecta de la ley sustancial.   

1.  CARGO  PRIMERO:  NULIDAD -VIOLACIÓN DEL  DERECHO DE DEFENSA-.   

Al amparo de la causal tercera de casación,  expresa  que  el  proceso penal está viciado de nulidad por cuanto la sentencia  condenatoria   desconoció  “…  el  ejercicio  del  derecho  de  contradicción  probatoria  frente  a las pruebas que jugaron papel determinante en la sentencia  de  segunda  instancia: los testimonios de los hermanos RODRIGO DE JESÚS y HUGO  ARMANDO   AVENDAÑO   MÚNERA”   (Fl.   17  C.  4).   

En  desarrollo  de este ataque, dice que los  mencionados  testigos  AVENDAÑO  MÚNERA  en  ningún  momento  de  su denuncia  -ni    cuando    ampliaron   la   misma-  indicaron que sus captores les hubieran formulado alguna exigencia  de  carácter  extorsiva,  “(p)or ejemplo, que sólo  serían  liberados  si  los  cheques  firmados por él eran pagados por el banco  girado  o  si se hacían efectivos los títulos-valores consignados en la cuenta  corriente  abierta  en  Bancolombia  a  nombre  de  la señora “ELDA DOLLY GIL  NANCLARES”  –en realidad  GLORIA  PATRICIA  PULGARÍN  BUSTAMANTE-” (Fl. 25 C.  4)   

Continúa manifestando que las declaraciones  de  los dos denunciantes fueron contradictorias, pues mientras RODRIGO DE JESÚS  no  indicó  que  su  liberación estuviera sometida a la condición del pago de  los  cheques  ilícitamente  obtenidos,  su  hermano  HUGO  ARMANDO  insinuó lo  contrario,  “…que  al  momento  en  que su hermano  RODRIGO  DE  JESÚS recibió la orden de firmar esos trece cheques en blanco, se  le  dio  a  entender  que  su  suscripción  y cobro serían la condición de su  liberación”  (Fl.  27 C. 4), no obstante, según el  censor,  la  contradicción  se  superaba  fácilmente  pues  el  segundo de los  mentados  se  encontraba  “aparte” de su consanguíneo y por tanto no tenía  la capacidad de conocer lo que sucedía con éste.   

          Indica  que  solicitó  en  la  audiencia  preparatoria  ampliar las  declaraciones  de  los  hermanos  denunciantes, lo cual tanto el juez de primera  como   el  de  segunda  instancia  negaron,  por  considerar  que  ello  no  era  indispensable  pues  existía  la  posibilidad de demostrar los hechos sobre los  cuales  versarían  sus declaraciones con otras pruebas, privándolo así de una  oportunidad  más  que  preciada  para ejercer a cabalidad el derecho de defensa  del encartado.   

Que  no obstante lo expuesto, el señor HUGO  ARMANDO  AVENDAÑO  MÚNERA  fue  llamado  a  declarar  en la primera sesión de  audiencia  pública,  pero “(e)n el curso de la misma  se  recepcionaron varias declaraciones” (Fl. 37 C. 4)  mas  no  así  la  del  citado  testigo  que  no  compareció, actitud en la que  reincidió  cuando  fue  nuevamente  convocado,  a  pesar  de lo cual el Juzgado  cerró  la etapa probatoria sin aplicar la medida correccional que el código de  procedimiento     penal     estipula     en     estos    eventos    –artículo       114,      numeral  3º-.   

El  no  permitir  que  los  citados  MÚNERA  ampliaran   sus  denuncias   vulneró  el  derecho  de  contradicción  que  repercute  en  la  violación  del  derecho de defensa, pues en su criterio este  medio  probatorio  tenía  la  capacidad  de  aportar  elementos para efectos de  proferir   la  decisión  de  instancia,  misma  que  a  partir  del  equivocado  fundamento  de  que  éstos  ya  habían acudido dos veces a rendir su versión,  transformó  en  verdad absoluta sus declaraciones, negándole a los acusados la  posibilidad de defenderse y contradecir las mismas.   

          Que  la  actuación  se  anule desde el momento en que se encontraba  surtiendo  audiencia  preparatoria  para  que  así  en  ella  se  ordene  a los  mencionados  declarantes la ampliación de sus versiones, constituye el objetivo  que   el   demandante   pretende   obtener  con  la  postulación  del  presente  cargo.   

1.2 CARGO SEGUNDO (SUBSIDIARIO) –VIOLACIÓN   INDIRECTA   DE   LA  LEY  SUSTANCIAL-.   

Acusa que se presentó en el fallo censurado  una  violación  indirecta  de  la ley sustancial debido a un error de hecho por  falso    raciocinio,    planteamiento    que    sostiene   en   los   siguientes  términos:   

“En síntesis: Ni en la reconstrucción del  episodio  hecha por parte del señor Juez A-Quo ni en la realizada por parte del  Honorable  Tribunal se explicó que los autores de la retención de los hermanos  RODRIGO  DE  JESÚS  y HUGO ARMANDO AVENDAÑO MÚNERA y del señor RAFAEL ÁNGEL  MUÑOZ  PÉREZ  hubieran  formulado, a cambio de su libertad, alguna exigencia o  alguna denuncia clara e inequívocamente extorsiva” (Fl. 88)   

En ese mismo sentido manifiesta:  

“En     tal     caso    –como   lo   viene   sosteniendo   la  jurisprudencia  nacional- no podría negarse que la extensión de la violencia a  “una   secuencia   temporal   posterior   al   desapoderamiento  del  bien”,  configuraría un secuestro simple.-   

“Y   esa  retención  estructuraría  un  secuestro  simple,  por  cuanto  no  podría afirmarse que la liberación de las  víctimas  se  condicionó  al  cumplimiento  por  parte  suya  de una exigencia  económica  formulada  por  los  asaltantes  o  a  la  ejecución  u omisión de  “algo” con relevancia patrimonial”.   

Según  el  censor, el cobro de los títulos  valores  que  suscribieron  las  víctimas  de delito, no podía considerarse un  elemento  demostrativo  de  la condición extorsionista que rodeó la privación  de  la  libertad  a  la  que  se  vieron  sometidas  las  mismas, pues tal hecho  configuraba sólo un hurto calificado por la violencia.   

Insiste  el demandante que las declaraciones  de  los  hermanos  AVENDAÑO  MÚNERA  no  fueron  adecuadamente apreciadas pues  éstas  en  lugar  de demostrar que su representado había cometido un delito de  secuestro  extorsivo  indicaban  que  esa  conducta  sólo  se  configuró en la  modalidad  simple,  pues  no  podía  deducirse  que  la libertad de los citados  consanguíneos  dependiera  de  que los títulos valores que suscribieron fueran  efectivamente cobrados.   

A  partir  de  lo  anterior,  precisa que el  Tribunal  cometió  un error de hecho por falso juicio de raciocinio al apreciar  indebidamente  la declaración de RODRIGO DE JESÚS AVENDAÑO MÚNERA pues éste  jamás  manifestó que sus captores le hubieran exigido algún tipo de beneficio  económico  a cambio de otorgarle la libertad o que la misma estaba sujeta a que  fueran  efectivamente  cobrados  los  títulos  valores que suscribió. El mismo  error  de  raciocinio denuncia en la valoración del testimonio rendido por HUGO  ARMANDO  AVENDAÑO  MÚNERA  quien  si  bien declaró que la recuperación de su  libertad  dependía  del  pago  de  cierta suma de dinero que debían cobrar los  secuestradores  cambiando  los  cheques  que a su hermano hicieron ilícitamente  firmar,   lo  cierto  es,  dice  el  censor,  que  este  testigo  se  encontraba  “aparte”  de su consanguíneo, de tal manera que tal hecho no le constaba y,  en  ese  sentido,  la declaración que debió considerarse en toda su dimensión  era  la  de  RODRIGO DE JESÚS  pues era el afectado directo de la conducta  que  en  ese  momento  se estaba perpetrando, teniendo por esa circunstancia una  apreciación    inmediata   de   los   hechos,   misma   que   no   poseía   su  pariente.   

Expresa que de haberse valorado adecuadamente  los  anteriores medios persuasivos, la decisión hubiera sido diferente, pues en  lugar  de  condenar  a su prohijado por el delito de secuestro extorsivo hubiera  recibido  sanción por la misma conducta pero en la modalidad simple, razón por  la  cual  pide  a  la Sala proferir una sentencia que remplace la del Ad Quem en  ese sentido.   

1.3               CARGO     TERCERO     –SUBSIDIARIO-:  VIOLACIÓN INDIRECTA DE  LA LEY SUSTANCIAL.   

Nuevamente  acudiendo  a  la causal primera,  plantea  que  el  fallo  de  segundo  grado  incurrió en un error de hecho pues  ““…dio  por  demostrado  que, con esa actuación  –la operación de cobro y  consignación  de los cheques firmados por el señor RODRIGO DE JESÚS AVENDAÑO  MÚNERA-,  el  señor  NORBERTO  DE  JESÚS  PÉREZ  GARCÍA había realizado la  acción  típica  nuclear del  delito  de   secuestro  extorsivo  materia  de  este  asunto, cuando jamás  intervino   en   actividad   material  de  privación  de  la  libertad  de  los  ofendidos”. (Fl. 252)   

          Según    el    actor,    el    fallador    Ad   Quem   “…desconoció  los  postulados  de  la sana crítica, por cuanto  contravino  abiertamente  la  experiencia y el sentido común, pues jamás puede  considerarse  que  quien  no  ha participado en el arrebatamiento, sustracción,  retención  u  ocultamiento de una persona, ha realizado la acción prohibida de  privarla de la libertad.” (Fl. 252)   

          Una  inadecuada  valoración  de las injuradas rendidas por NORBERTO  DE  JESÚS PÉREZ GARCÍA y de la señora PULGARIN BUSTAMANTE, habría provocado  que  el fallo de segundo grado revista visos de injusticia pues en sus versiones  sustentaron  que la actuación del primero de los mentados no correspondía a la  de  un  coautor  sino  a  la  de un cómplice “…por  cuanto   no   realizó   la  acción  típica  nuclear  descrita  en  el  supuesto  de  hecho  de  esa  norma  incriminatoria” (Fl. 235.)   

          Solicita  a  la Sala casar el fallo recurrido y en su lugar proferir  otro  de  reemplazo donde se declare que su prohijado actuó como cómplice y no  como coautor dentro de los hechos objeto del sub lite.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         Corresponde   a   la   Corte  calificar  la  demanda  de  casación  interpuesta,  en tanto se cumplen las condiciones indicadas en el inciso primero  del  artículo  205  de  la  Ley  600 de 2000, pues la  sentencia  objeto  de  la  misma fue proferida por un  Tribunal  Superior de Distrito Judicial y, en segundo  lugar,  el  proceso  penal  se  adelantó por un delito que tiene señalada pena  privativa   de  la  libertad  cuyo  máximo  excede  de  ocho  años.   

         En    virtud    de    lo   anterior,   procede   a   estudiar   los  cargos              formulados   contra   el   fallo   de   segundo  grado,  en  el orden en que  se  resumieron  y  como  corresponde  al principio de  prelación.   

1.  CARGO  PRIMERO:  NULIDAD -VIOLACIÓN DEL  DERECHO DE DEFENSA-.   

En  vista  de que este cargo se encausa por  medio   del   cuerpo   tercero   del   artículo   207   de   la   Ley   600  de  2000,  la Corte precisa  recordar  que  la  nulidad como soporte de casación, para que pueda declararse,  exige  que  quien la exponga concrete de manera lógica sus fundamentos, indique  la  fase  procesal  a  partir  de la cual se presenta el yerro invalidante y las  causales  descritas  en  el  artículo 306 del Código de Procedimiento Penal en  que  apoya la postulación de la censura. Igualmente, debe acreditar, además de  la  trascendencia,  que  la  conducta del censor no contribuyó a la producción  del  acto  irregular (salvo que se trate de la ausencia de defensa técnica), ni  que  por  una  actuación  posterior  se convalidó aquél, según los numerales  2°,   3°   y   4°   del   artículo  310  ibídem.   

En  la  fase  de  postulación  lógica del  cargo,  es  indispensable  también  que  si éste se  propone  por violación  al  derecho de defensa a raíz  de  la  omisión  en  que  pudieron  incurrir  los  falladores  de  instancia en  practicar     ciertas    pruebas    –como  en  sub  judice- el censor no sólo  se   debe  conformar  con  indicar  los  medios persuasivos que por esa actitud de la judicatura no reposan  en  el  expediente,  sino  que  le  compete,  además,  demostrar que de haberse  practicado  hubieran  tenido  la  capacidad de variar el sentido de la decisión  cuestionada,   de   tal   forma   que   otra   sería  la suerte del procesado.   

Y   la   única   manera   para   que  lo  anterior  sea  posible  es  mediante  un  análisis  integral  de todos los medios de convicción de que se  sirvió  el fallo censurado y de las premisas que de ello extrajo el fallador de  instancia,  con  el  fin  de  comprobar  que  de  haberse decretado y  practicado  el  medio que se denuncia  injustamente  rechazado,  variaría  radicalmente  la  lectura  del  haz probatorio con un impacto directo en  la  declaración de justicia contenida en el proveído  acusado,  en razón a que las pruebas omitidas tendrían entidad suficiente para  descartar o atenuar su responsabilidad.   

En  su  lugar  el  demandante  se  dedicó a  señalar  la posible contradicción existente en las declaraciones que rindieron  los  hermanos  AVENDAÑO  MUNERA y cómo el fallador de primer grado no decretó  la  ampliación  de  sus  versiones  ni  tomó medidas correctivas cuando uno de  ellos  no  asistió  a  rendir  testimonio  en  la  primera cesión de audiencia  pública  a  la  cual  fue  convocado,  pero  dejó  de  lado  la  carga  que le  correspondía  de  demostrar, en primer lugar, la necesidad de esa prueba en los  términos  de  su  trascendencia  para la decisión final así como, segundo, la  factibilidad  de su práctica, esto en tanto el mencionado testigo dos veces fue  citado  y  ante  ello  debía  el  censor  descartar  que su actitud renuente no  obedecía  a  una  imposibilidad  física  o  de  cualquier  otra índole que le  impedía cumplir con el llamado de la justicia.   

          De  otra  parte,  no  es  la  causal  tercera  de  casación la vía  adecuada  para plantear la supuesta contradicción existente entre las versiones  rendidas  por  los  hermanos  AVENDAÑO  MÚNERA  y  cómo  el  fallador superó  inadecuadamente  la  misma, pues para ello el camino a seguir era el indicado en  el  cuerpo  primero  del  artículo  207  de  la  Ley  600  de 2000, que permite  denunciar  la  violación  indirecta  de la ley sustancial por un error de hecho  derivado  de  un falso raciocinio, como sería postulado en la siguiente censura  de  su  demanda, misma que lamentablemente correrá la suerte de este ataque que  por su falta de precisión será inadmitido.   

          1.2       CARGO       SEGUNDO       (SUBSIDIARIO)       –VIOLACIÓN   INDIRECTA   DE   LA  LEY  SUSTANCIAL-.   

         

          En  este  cargo  nuevamente  se  plantea  la  contradicción  en que  incurrieron  los  hermanos  AVENDAÑO  MÚNERA al momento de denunciar el delito  del  cual  fueron  víctimas  y  posteriormente  al  ampliar  la mentada noticia  criminis.  Igualmente  se  cuestiona  que  los  falladores de instancia no hayan  apreciado  adecuadamente  tales  medios  de  convicción y  que erradamente  consideraran  que  con  ellos  se edificaba una responsabilidad por el delito de  secuestro  extorsivo  en contra de su prohijado cuando la versión de RODRIGO DE  JESÚS  indicaba  que  su libertad no estaba sometida a la condición de que los  cheques  que  ilícitamente suscribió fueran cambiados o efectivamente cobrados  por sus captores.   

         

Nuevamente el censor dejó a medio camino la  postulación  de  su  cargo, pues restringió su ataque a cuestionar la forma en  que  los  falladores de instancia apreciaron dos medios probatorios en concreto:  las  declaraciones  de los hermanos AVENDAÑO MÚNERA, sin hacer la más mínima  referencia  a  los  otros elementos persuasivos que en las sentencias censuradas  se  consideraron,  tal  es  el  caso  de  las  injuradas de su prohijado y de su  compañera  GLORIA  PATRICIA  PULGARIN  BUSTAMANTE,  las cuales curiosamente sí  menciona  en  el cargo tercero de su demanda, reconociendo con ello que no sólo  en  las  versiones  de  los tantas veces citados AVENDAÑO MUNERA se edificó el  fallo  condenatorio  y,  con  ello, que para la prosperidad de un ataque como el  propuesto  –vía de hecho  por   error   de   raciocinio-   no  puede  el  actor  restringirse  a  cuestionar  el poder de convicción que a las mismas dieron los  sentenciadores  sino que le correspondía realizar un análisis integral del haz  probatorio de donde se edificaron las premisas de sus decisiones.   

          El    censor    manifiesta    que   en   el   proceso   “(se     recepcionaron     varias     declaraciones”   (Fl.   37   C.   4)   –sin  indicar  cuales- pero lamentablemente  en  el  desarrollo  del  cargo y en general de la demanda, se centró en asuntos  puntuales  y  aislados  del  contenido  integral  de  la  sentencia cuestionada,  descuidando  con  ello  la  obligación  que  le  correspondía  de  indicar con  claridad  y  precisión  los fundamentos de su censura, omisión que la Corte no  puede   superar   en   virtud  del  principio  de  limitación  que  rige  a  la  casación.   

          De  otro  lado,  la  disparidad de criterios respecto a la manera en  que  los  falladores  de instancia valoraron el acopio probatorio presente en la  actuación,  utilizando  para  ello el prurito de que cabría una mejor forma de  apreciarlo,  no  es  suficiente para acreditar el falso raciocinio, pues con tal  ataque  lo  que  se  debe  demostrar es la manera objetiva en que sus decisiones  violaron  las  reglas de la sana crítica, máximas de la experiencia o dictados  de  la lógica, afectando así los intereses del encartado. Este aspecto, aunado  a  los  otros  errores  de  argumentación  que  antes se pusieron en evidencia,  impiden también admitir esta censura.   

1.3               CARGO     TERCERO     –SUBSIDIARIO-:  VIOLACIÓN INDIRECTA DE  LA LEY SUSTANCIAL.   

          No  es  necesario  acudir  a profundas y extensa elucubraciones para  inadmitir  también este ataque, pues nuevamente el censor incurre en los mismos  errores  argumentativos  que  a  lo  largo  de  este  proveído  se  han  venido  denunciando,  esta vez concentrando toda su atención en la manera en que fueron  valoradas  las  injuradas  de  RODRIGO  DE JESÚS PÉREZ GARCÍA y su compañera  PATRICIA  PULGARIN  BUSTAMANTE, yerros que pueden resumirse así: i) No precisó  la  regla  de  la  experiencia,  el principio de la ciencia o el postulado de la  lógica  omitido  por  el  fallador  que  llevó  a  otorgarle a estos medios un  mérito  persuasivo  que  no  les  correspondía  y;  ii) descuidó demostrar la  trascendencia  que  tuvo  en  la  decisión cuestionada la apreciación de estos  medios  de  prueba,  para  lo  cual requería analizar los otros que también en  ella  se  consideraron  y  la  posibilidad  de  que,  no  obstante  operara  una  valoración  diferente  de los primeros, las premisas de fallo se mantuvieran en  consideración a los demás.   

            Reiterando  entonces  lo  incompleto  del desarrollo del cargo, al  cual  se  le  pueden  formular las mismas objeciones que al ataque segundo de la  demanda, procede en consecuencia igualmente su inadmisión.   

          Corolario  de  lo  anterior y teniendo en cuenta que de la revisión  de  lo  actuado  no se observa violación de garantías fundamentales que tornen  viable  el  ejercicio  de  la oficiosidad por la Sala, la inadmisión del libelo  deviene  imperativa,  razón por la cual habrá de disponerse la devolución del  diligenciamiento al  Tribunal de origen.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado   NORBERTO   DE   JESÚS   PÉREZ   GARCÍA  conforme  con las motivaciones plasmadas en el cuerpo  de este proveído.   

          Contra esta decisión no proceden recursos.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

                                            ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ                                MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMUS                   

JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS                                                                      YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                        

JULIO    SOCHA    SALAMANCA                                                                                                       MAURO  SOLARTE PORTILLA                       

                                              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                               TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                                                      Secretaria     

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