28455(14-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28455   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado Acta No. 224.  

         

Bogotá  D.C., noviembre catorce (14) de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado ÁNGEL  ROJAS  OVIEDO contra la sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior de Pasto1,  de  fecha  febrero  1°  de  la  presente  anualidad,  mediante  la cual confirmó el fallo  dictado  por  el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Depuración con sede en  Bogotá  el  17  de  agosto  de 2005 que condenó al referido por los delitos de  actos    sexuales   abusivos   con   menor   de   catorce   años   agravado   e  incesto.   

  HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Ante la Unidad de Delitos contra la Libertad  e  Integridad  Sexuales  de  la  ciudad  de  Bogotá, el 3 de septiembre de 2002  acudió    la   señora   Martha   Janeth   Mancilla  Vargas,    madre    de    la    menor   G.K.R.M.,  de  9  años  de edad para esa  época,  con  el  fin  de  formular  denuncia  penal  en  contra  de  ÁNGEL  ROJAS OVIEDO, padre de la niña,  a  quien  señala  de haber realizado actos sexuales de diversa naturaleza sobre  su descendiente en repetidas ocasiones.   

Con fundamento en los hechos denunciados, se  decretó  apertura  de  instrucción,  en  cuyo  marco fue vinculado  ROJAS  OVIEDO,  mediante  diligencia de  indagatoria,   a   quien   se  resolvió  situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva, sin beneficio de excarcelación, como  posible  autor  de los delitos de actos sexuales con menor de 14 años agravado,  en concurso homogéneo y sucesivo.   

Clausurado el ciclo instructivo, se calificó  el  mérito del sumario el 17 de junio de 2004, con resolución de acusación en  contra  del  procesado por el mismo delito que sustentó la medida detentiva, en  concurso   homogéneo  y  sucesivo,  y  heterogéneo  con  el  punible  de   incesto.   

El  trámite  del  juzgamiento  inicialmente  correspondió  adelantarlo  al  Juzgado  13 Penal del Circuito de Bogotá. Dicho  despacho,   luego   de   avocar   conocimiento,  dio  trámite  a  la  audiencia  preparatoria y parcialmente a la de juzgamiento.   

Posteriormente, el conocimiento del asunto se  asignó  al  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de Depuración de Bogotá, con  fundamento  en  los Acuerdos 2630 de 2004 y 2774 y 2389 de 2005 expedidos por el  Consejo   Superior   de  la  Judicatura,  el  cual  concluyó  la  audiencia  de  juzgamiento  suspendida  y  dictó  sentencia  el 17 de agosto de 2005, por cuyo  medio  condenó  al  procesado  a  la  pena principal de cincuenta y cuatro (54)  meses  de  prisión,  a  la  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por un tiempo igual al de la pena privativa de  la  libertad  y  al  pago  de  perjuicios  por  la suma de 100 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes,  tras  encontrarlo autor penalmente responsable de  las  conductas  punibles  por  las  cuales  se  lo  acusó.   En  la  misma  decisión,  le  negó el subrogado penal de la condena de ejecución condicional  y     le     concedió    el    mecanismo    sustitutivo    de    la    prisión  domiciliaria.   

Impugnada  la  anterior  decisión  por  el  defensor  del procesado, el Tribunal Superior de Pasto, en virtud del proceso de  descongestión  reseñado, la confirmó mediante sentencia del 1° de febrero de  la presente anualidad.    

En  desacuerdo con el fallo del ad-quem,  la  defensa  interpuso  recurso  extraordinario  de casación, el cual sustentó a través de demanda, sobre cuya  admisibilidad se pronuncia la Sala.      

LA DEMANDA  

          El  casacionista  formula dos reparos contra la sentencia recurrida,  con  sustento en la causal primera prevista en el artículo 207 de la Ley 600 de  2000.   

En   el   primer  cargo,  advierte que la sentencia impugnada incurre en  error  de  hecho “porque se desfiguró la existencia  de  la  prueba  testimonial  rendida en audiencia pública por la señora Martha  Janeth  Mancilla  Vargas, quien pone en conocimiento del despacho que los hechos  a  ella  narrados  por  la menor G.K.R.M., no fueron ciertos;  en cambio la  misma  funcionaria  que presidió la audiencia pública, indebidamente presionó  a  la  menor  para que declarara en contra de su padre ÁNGEL ROJAS OVIEDO y por  la  misma  senda mediante malintencionadas conjeturas soslayó la buena fe de la  declarante”.   

A consecuencia del yerro anterior, añade, se  viola  la  ley  sustancial “contenida en el inciso 2  del   artículo   232”,   así  como  el  artículo  238.   

El  segundo  cargo  lo   fundamenta   en  la  misma  modalidad  de  error  “por  falta  de  aplicación  de  la presunción de  inocencia o in dubio pro reo”.   

Al  respecto,  indica  que se tergiversó el  mismo  medio  de  convicción  referido  en  la  anterior  censura  “la  cual  de  por  si  se  constituye  en prueba determinante de  descargo  para  enervar  todas  y cada una de las pruebas de cargo, generando la  insoslayable  duda  que  debió  resolverse a favor del procesado”.   

A  renglón  seguido,  aduce  que  el ataque  encuentra  sustento en la declaración rendida durante la audiencia pública por  la  señora  Martha Janeth Mancilla Vargas,  motivo  por el cual se vulneró el inciso segundo del artículo 7  del  estatuto  procesal  penal y el 29 de la Carta Política, en tanto toda duda  en  las  actuaciones penales debe resolverse en favor del procesado.   

    

Con  fundamento  en lo expuesto a través de  las  dos  censuras referidas, solicita casar la sentencia impugnada.   

      

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Por  razón  de  la  fecha en que tuvieron ocurrencia los hechos por  los  cuales  se procede, no se remite a duda que la normativa aplicable en punto  del  recurso  de  casación es la Ley 600 de 2000, cuyo inciso 1º del artículo  205,  establece  que  este medio de impugnación es viable contra las sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por  los  Tribunales  Superiores de Distrito  Judicial    y    por    el   Tribunal   Penal   Militar,   por   “delitos   que  tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo   máximo   exceda  de  ocho  años” (subrayas fuera de texto).   

La  misma  norma, en su inciso 3º, también  prevé  que  cuando  el  fallo  de  segundo  grado  no  sea  proferido  por  los  mencionados  Tribunales,  o  cuando  el delito por el cual se procede se reprime  con  pena privativa de la libertad inferior al quantum  señalado  en precedencia o sanción no restrictiva de  la  libertad,  esta  Sala  está  facultada  para  admitir discrecionalmente las  demandas   de  casación  presentadas,  “cuando  lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de  los  derechos  fundamentales,  siempre que reúna los demás requisitos exigidos  por la ley”.   

          En  el  primer  evento, se ha sostenido de manera reiterada, compete  al  demandante  expresar con  claridad  y precisión los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, bien  sea   para  proveer  un  pronunciamiento  respecto  de  un  tema  jurídicamente  relevante  que  hasta  el  momento  no  ha  sido tratado, para unificar posturas  conceptuales  o  con el fin de actualizar su doctrina, sin abstenerse de indicar  cómo   la  decisión  solicitada  tiene  la  utilidad  simultánea  de  brindar  solución   al   asunto   y,   a   la  par,  servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Frente  a  la  segunda  hipótesis, esto es,  cuando  lo  pretendido  por  quien  demanda  apunta a la protección de derechos  fundamentales,  el  demandante  tiene  la obligación de demostrar su violación  indicando   las   normas  que  reconocen  el  derecho  invocado,  así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias  que,  como  ya lo ha  reiterado  la  Sala, deben evidenciarse con la sola referencia descriptiva hecha  en la sustentación.   

También  se  tiene  que las dos especies de  casación  previstas  en la Ley 600 de 2000 (ordinaria y discrecional) no pueden  reclamarse  simultáneamente,  pues  son  excluyentes,  en  cuanto la segunda es  subsidiaria  de  la  primera,  es  decir,  sólo  procede en la medida en que no  resulte viable la casación tradicional en el caso concreto.   

          En  el  asunto  de la especie, sin dificultad alguna se advierte que  si  bien  el fallo impugnado fue proferido por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Pasto,  cuya  competencia  se  asignó  por  virtud del proceso de  descongestión  dispuesto por el Consejo Superior de la Judicatura, el procesado  ÁNGEL  ROJAS  OVIEDO  fue  condenado  por los delitos de actos sexuales abusivos con menor de catorce años  agravado  (en concurso homogéneo y sucesivo) e incesto, conductas que no colman  el  factor punitivo exigido para acceder al medio extraordinario de impugnación  por la senda normal o tradicional.   

          Ciertamente,   la  primera  conducta  referida  en  precedencia,  de  conformidad  con  el  artículo  209  de la Ley 599 de 2000, se sanciona con una  pena  de tres (3) a cinco (5) años de prisión, agravada en este caso en virtud  del    211,    numeral    4°    ibídem,  que  incrementa el castigo de una tercera parte a la mitad cuando  la  conducta  “se  realizare sobre persona menor de  doce         (12)         años”;    es  decir,  que  el máximo  punitivo  que  se  impone  tener  como  referente  para efectos de establecer la  procedencia  del  recurso de casación ordinaria para este reato es de siete (7)  años y seis (6) meses.   

          Por  su  parte,  la  segunda  conducta  en  mención por la cual fue  condenado  ROJAS  OVIEDO, se  reprime  con una pena máxima de cuatro (4) años de prisión, de acuerdo con el  artículo 237 del mismo estatuto.   

Significa  lo  anterior  que  ninguna de las  conductas  atribuidas al procesado en el fallo condenatorio permite el acceso al  recurso  de  casación  por  la  senda  tradicional,  en  tanto  la pena máxima  prevista  en la ley para tal efecto debe exceder de ocho (8) años, como así lo  refiere el mencionado artículo 205 de la Ley 600 de 2000.   

En  consecuencia,  al  impugnante  sólo  le  quedaba  como  alternativa  para  acudir  a  esta  medio de impugnación la vía  discrecional  contemplada  en  el  inciso  tercero  de la última norma en cita,  asumiendo,  desde  luego,  las  obligaciones  y  exigencias  dispuestas  por  el  legislador  en  esta  materia,  labor  que  no acometió, pues acudió a la vía  tradicional  para  demandar en casación sustrayéndose totalmente al imperativo  de  plantear  las  razones  por  las cuales debía intervenir la Corte de manera  excepcional.   

A  la  misma conclusión se llega porque del  contexto  del  libelo  tampoco  aflora  alguno  de los referidos motivos que dan  lugar  a  acceder  al  recurso  por  la senda discrecional, amén de que las dos  censuras  esgrimidas tienen fundamento en la causal primera del artículo 207 de  la  Ley  600  por  errores  en  la  apreciación  probatoria, propuestas que, en  consideración  a  la  forma  como  se  plantean  por el demandante, no ponen de  manifiesto  la  violación  de  alguna  garantía fundamental ni la necesidad de  emitir pronunciamiento.   

          En  virtud  de  lo expuesto, la demanda presentada por el impugnante  se  ofrece  inepta  y hace inviable el recurso extraordinario; circunstancia que  impide  a  la  Sala  revisar si los cargos formulados contra el fallo de segundo  grado  atacado  reúnen los presupuestos de lógica y de adecuada argumentación  exigidos para su admisión en esta sede.   

         

          Así  las  cosas, la conclusión que razonablemente irrumpe es la de  inadmitir  el  libelo  presentado  por  el defensor de  ÁNGEL  ROJAS  OVIEDO,  con sujeción a lo normado  en  el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.  Además, porque no se advierte  que  dentro  del  presente  trámite  o  en la sentencia se hubiera incurrido en  violación  de  garantías  fundamentales,  que  fuera necesario conjurar por la  vía de la casación oficiosa.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por el defensor de  ÁNGEL  ROJAS  OVIEDO, por las razones expuestas en la  anterior motivación.   

          De  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 187 de la Ley 600  de 2000, contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión    de  servicio   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          MARÍA   DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO         J.                IBÁÑEZ  GUZMÁN                  JORGE                         LUIS                         QUINTERO  MILANES              

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                         JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA       

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1  En  desarrollo  del  programa de descongestión dispuesto por el Consejo Superior de  la Judicatura.      

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