28449(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 28449  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobado Acta N° 245  

Bogotá, D.C., diciembre cinco (5) de dos mil  siete (2007).   

V I S T O S :  

          Decide  la  Corte  sobre  la  admisibilidad  formal de la demanda de  revisión  presentada  por  el  apoderado  especial del sentenciado JESÚS AMÍN  PEÑA  SIERRA,  frente al proceso que se adelantó en su contra por un delito de  secuestro extorsivo.   

ANTECEDENTES :  

          1.                      Los  hechos  que  dieron  origen al proceso que  culminó  con  la condena impuesta a JESÚS AMÍN PEÑA SIERRA se presentaron el  1°  de octubre de 1999, alrededor de las 10 y 30 de la mañana, cuando un grupo  de   hombres   armados   hicieron   presencia  en  la  finca  “La  Juanela”,  jurisdicción  de los municipios de Turbaco y Arjona, con el fin de plagiar a su  propietario,  Hiram Salomón Preston, por quien exigieron para su liberación la  suma  de cien millones de pesos, que luego redujeron a cincuenta millones; el 24  siguiente  fue  dejado  libre  en  el  municipio  del Carmen de Bolívar, según  información  suministrada  por  la  Dirección  Antisecuestro  y Extorsión del  Gaula urbano de la ciudad de Cartagena.      

2. Por los anteriores episodios, el 8 de mayo  de  2003,  el  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de Cartagena de Indias,  Bolívar,  condenó al acusado JESÚS AMÍN PEÑA SIERRA como coautor del delito  de  secuestro  extorsivo,  a  las penas principales de doscientos cuarenta (240)  meses  de  prisión  y  multa  de cien (100) salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  así  como  a  la  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones públicas por un término de veinte (20) años, para cuyo  cumplimiento  se  libraron  sendas  órdenes  de  captura, ordenando pagar a los  herederos  de  Hiram  Salomón  Preston  el  equivalente  a  cien (100) salarios  mínimos legales mensuales.   

3.  Recurrida  en  apelación  la  anterior  decisión  por  el defensor del condenado PEÑA SIERRA, el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cartagena  al desatar la alzada en providencia del 26 de  mayo  de  2006, confirmó el fallo de primer grado el cual alcanzó el carácter  de  cosa  juzgada  según  certificación emitida por la Secretaría del Juzgado  Penal del Circuito Especializado.   

LA  DEMANDA :  

1.  El  libelista  solicita  la revisión del  proceso  con  fundamento en la causal tercera del artículo 220 de la Ley 600 de  2000,  sin  indicar  los  fundamentos  de  hecho  en  que  sustenta  su  pedido,  limitándose   a   aducir   como  pruebas  las  declaraciones  juradas  rendidas  extrajuicio  por Simón Baños Morales, Alfredo Escorcia Atencio, Jannis Enrique  Blanco  Navarro  y  Gladis  Ahumedo  Ahumedo,  personas que les consta sobre las  desavenencias  presentadas entre el acusado PEÑA SIERRA y el coprocesado Rafael  Martínez  Fernández, lo cual incidió para que éste lo involucrara en calidad  de  determinador  del  delito  imputado  pese  a su buen comportamiento social y  familiar.   

2.            Aportó  fotocopias  de  las  sentencias  condenatorias  de  primero  y segundo grado proferidas en contra de JESÚS AMÍN  PEÑA  SIERRA  con la respectiva certificación de ejecutoria; las declaraciones  juradas  rendidas  ante  las  Notarías  Primera,  Segunda, Sexta y Séptima del  Círculo  de  Cartagena, Bolívar, por los antes citados; y la designación como  defensor   al   libelista  con  las  facultades  allí  mismo  expresadas.    

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE  :   

          1. La finalidad  de  la acción de revisión está encaminada legalmente como mecanismo a través  del  cual  se  busca  la  invalidación  de una providencia, sea que se trate de  sentencia,  cesación  de  procedimiento  o  preclusión de la instrucción, que  pese  a  tener  ejecutoria  material  y  por  tanto haber hecho tránsito a cosa  juzgada,   de  ella  se  advierte  razonablemente  un  contenido  de  injusticia  material,  porque  la  verdad  procesal  declarada  es  bien diversa a la verdad  histórica   del  acontecer  objeto  de  juzgamiento,  demostración  que  sólo  es  posible  jurídicamente  dentro  del  marco  que delimitan las condiciones taxativamente señaladas en la  ley.   

          2.     No  constituye un instrumento extraordinario para renovar  debates  superados en los diversos estadios del proceso, ni para desconocer, sin  más,  el  carácter  definitivo e inmutable de las decisiones contenidas en los  pronunciamientos  judiciales. Su ejercicio ha de fundarse en la posibilidad real  de  retirar  los efectos de la cosa juzgada, mediante la demostración de alguno  de   los   precisos   casos  previa  y  expresamente  establecidos  en  la  ley,  constituyendo  presupuesto  ineludible  que  la demanda cumpla los requisitos de  admisibilidad  contenidos  en  el  artículo  222  del  Código de Procedimiento  Penal.   

         

3. En esta materia el legislador prevé como  carga  del accionante la de escoger la causal que pretenda aducir en apoyo de la  pretensión,  al  igual  que  las  pruebas  en  que  se  funde, y la exposición  racional  tendiente  a  la  demostración del motivo que escoja, de modo que los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  en  que  se  apoya  la  solicitud  queden  claramente expresados.   

4.  La  causal  de revisión propuesta está  consagrada   en   el   artículo  220,  numeral  3°  de  la  Ley  600  de  2000  así:   

“Cuando   después   de   la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de   los   debates,   que   establezcan   la   inocencia  del  condenado,  o  su  inimputabilidad”.   

          El  término  hecho  nuevo ha sido clarificado por la Sala en varias  oportunidades, señalándolo,   

“…como   todo  acaecimiento  fáctico  vinculado  a  la  conducta  punible  materia  del  proceso,  del cual no se tuvo  conocimiento  en  ninguna de las etapas de la actuación judicial y por tanto no  pudo ser controvertido.”   

          Y,   al   referir   a   la   prueba   nueva   la   Corporación   ha  sostenido,   

“La idea de prueba nueva, entonces, no se  limita  a  la  circunstancia  de  que  el medio probatorio no figure aportado al  proceso  cuya  revisión  se  pretende o sea posterior a la sentencia. Se exige,  además,  que la evidencia que se presenta como novedosa, de haber sido conocida  en  su momento por el juzgador lo habría llevado con seguridad a la absolución  del   procesado.   Eso   es   precisamente   lo   que  le  otorga  carácter  de  novedoso.   

Así  las  cosas,  la prueba nueva a que se  refiere  la  causal de revisión invocada, debe ser de tal forma contundente que  haga  surgir  de  inmediato  la  idea  de  que  se condenó a un inocente o a un  inimputable         como         imputable”1.   

5. El actor omite expresar los fundamentos de  hecho  de  la  causal  de  revisión  alegada,  limitándose a aducir las cuatro  declaraciones   extraproceso   sin   precisar  lo  que  pretende  demostrar,  el  surgimiento  de  prueba nueva o un hecho nuevo ; se infiere que el propósito de  su  aporte  es  la  de hacer  alusión     a     “prueba     nueva”,   que    puede   ser   cualquier   mecanismo   probatorio  (dictamen,  testimonio,  documento,  etc.),  que  por  alguna  causa  no  se  incorporó al proceso, y cuyo  aporte  ex  novo  tiene un  valor  sustancial y trascendente respecto del juicio positivo de responsabilidad  penal  que  se  concretó  en  la condena del procesado PEÑA SIERRA, como es la  gran  enemistad  surgida  con  el  testigo  de  cargo Francisco Rafael Martínez  Fernández,  que  lo llevó, en retaliación, a denunciarlo como dirigente de un  grupo   al   margen  de  la  ley  dedicado  a  la  comisión  de  esa  clase  de  ilícitos.   

          6.          Ciertamente, tanto en el fallo de primera  como  de  segunda instancia fue fundamental el testimonio de Francisco Martínez  para  derivar  responsabilidad  en  el  ilícito  por el cual resultó condenado  JESÚS  AMÍN  PEÑA  SIERRA, pero de igual manera es de resaltar que además de  no  emerger  esa  declaración  de  manera espontánea, resultó corroborada con  medios  de  prueba  de  similar  naturaleza,  sometidos  en  su oportunidad a la  valoración  crítica,  versiones  rendidas por Jeison Anaya Menco y Luis Miguel  Romero Beltrán.   

7. Resulta improcedente entonces traer luego  de  culminado  el  proceso,  los  testimonios  de Simón Baños Morales, Alfredo  Escorcia  Atencio,  Jannis Enrique Blanco Navarro y Gladis Ahumedo Ahumedo, para  pretender  contrarrestar  la  veracidad  conferida  en  las  dos instancias a lo  expuesto  por  Francisco  Rafael  Martínez Fernández, versión que se reitera,  fue  una  prueba  más  dentro  de  ese conjunto, que sirvió de fundamento para  impartir  la  decisión  de  condena  contra  PEÑA  SIERRA, resultando inane la  circunstancia  nueva que se esgrime para descalificar el dicho del testimonio de  cargo.   

8.  Dar  curso  a  pedido de esa naturaleza,  sería  reanudar  la  discusión  sobre  la  responsabilidad del condenado en la  conducta  investigada,  cuando  ese no es el objetivo del instituto, máxime que  se  trata  de aspectos ampliamente controvertidos por los juzgadores con base en  el   caudal   probatorio   recogido   en  el  curso  del  proceso,  incluida  la  retractación   que   en   determinado   momento  presentó  a  lo  testimoniado  inicialmente  por  Luis  Miguel  Romero  Beltrán,  concluyendo  el a  quo  sobre ese elemento del delito, en  los siguiente términos:   

“De manera, pues, que las declaraciones de  Martínez            Fernández  y  Romero Beltrán al ser valoradas en su integridad lo que hacen es  señalar  el  verdadero  compromiso penal de JESÚS PEÑA SIERRA en el secuestro  de que fue objeto el señor Hiram Preston”.   

Tales   razonamientos   el   Tribunal  los  convalidó con la siguiente conclusión:   

“Así   analizadas   las   diferentes  declaraciones  de los señores LUIS MIGUEL ROMERO BELTRÁN y FRANCISCO MARTÍNEZ  FERNÁNDEZ,  conjuntamente  con  la  de  ANAYA  MENCO,  y  demás  declaraciones  obrantes  en  el  proceso  que  informan  sobre circunstancias de tiempo, modo y  lugar,  la  Sala le da credibilidad a las manifestaciones hechas en las primeras  versiones,  en  las  que  manera  (sic)  coincidente  los tres declaran sobre la  participación  de  JESÚS  PEÑA  SIERRA,  a pesar de que posteriormente exista  retractación  por  parte  de  ROMERO  BELTRÁN,  argumentando  que inicialmente  había  declarado  de esa manera porque MARTÍNEZ FERNANDEZ, lo había obligado,  hecho    que    niega    rotundamente   éste   último…”.      

9.          Las declaraciones allegadas por el actor  razonablemente  no  alcanzan  la entidad jurídica de prueba nueva, como tampoco  entiende  la  Corte  por  qué  razón  tales  personas  no  concurrieron en las  instancias  a  poner  de  manifiesto  la  injusticia  cometida con PEÑA SIERRA,  “siendo  este  inocente y una persona ejemplar para la sociedad muy a pesar de  no  tener  estudios y de su humildad” como lo refiere una de las declaraciones  aducidas.    

10.           En   consecuencia,   se   impone   la  inadmisión  de  la  demanda  de  revisión presentada en nombre del sentenciado  JESÚS  AMÍN  PEÑA SIERRA, de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 222 y  223 del estatuto procesal penal.   

          A  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Casación Penal,   

R E S U E L V E :  

          1.        INADMITIR   la   demanda   de   revisión  presentada   por   el   apoderado  del  condenado  JESÚS  AMÍN  PEÑA  SIERRA.  Y,   

          2.        ADVERTIR   que  contra  esta  providencia  procede el recurso de reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                           MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                             JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS   

  YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                                   JULIO           ENRIQUE          SOCHA  SALAMANCA   

                                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema    De    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    Autos  del  23  de  julio  de  1991, rad.  16.479;  del  27 de marzo de 2000, rad. 15.822; y del 1° de junio de 2005, rad.  19.828, entre otros.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *