28432(10-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28432   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 193.  

Bogotá  D.C.,  octubre diez (10) de dos mil  siete (2007)   

VISTOS  

Procede  la Sala a constatar el cumplimiento  de  los  requisitos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de la demanda de  casación  presentada  por  el  Fiscal Once Delegado ente los Jueces Penales del  Circuito  Especializado de Cali, contra el fallo de segundo grado dictado por el  Tribunal  Superior  de  dicha  ciudad  el  19 de junio de 2007, mediante el cual  absolvió     al     procesado     MICHEL    STIVEN  PINEDA  del  cargo  por  el que la Fiscalía lo acusó  como  autor  del  delito  de  tentativa  de homicidio agravado en el Subteniente  Mario    Alexander    Monsalve    León,  providencia  que revocó la sentencia proferida el 29 de mayo del  mismo  año  por  el  Juzgado  Quinto  Penal del Circuito de la referida capital  vallecaucana,   que   lo   había   condenado   por   tal   delito   contra   la  vida.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Aproximadamente a las ocho de la noche del 22  de   junio  de  2006,  cuando  el  Subteniente  Mario  Alexander  Monsalve  León y el patrullero Gabriel  Montero  Hernández se desplazaba  por  la  transversal  25  con  calle  23 de la ciudad de Cali, observaron que un  individuo  que luego se identificó como MICHEL STIVEN  PINEDA disparó contra una persona que laboraba en una  estación  de  gasolina,  motivo  por  el  cual descendieron de la motocicleta y  dieron  voz  de  alto al agresor, quien se dirigió al Subteniente y le disparó  con  arma  de  fuego,  haciendo  blanco  en su chaleco antibalas a la altura del  pecho, para posteriormente huir en una bicicleta y ser aprehendido.   

En  audiencia  realizada  el  24 de junio de  2006,  el  Juzgado Tercero Penal Municipal con Función de Control de Garantías  de   Cali   declaró   legal   la   captura   en   flagrancia   de  MICHEL  STIVEN  PINEDA.  La  Fiscalía le  imputó   la  comisión  del  concurso  de  delitos  de  homicidio  agravado  en  Gustavo  Eduardo  Reyes  y  tentativa    de    homicidio    agravado    en   el   Subteniente   Mario  Alexander  Monsalve  León, la cual  no aceptó.   

          Dentro  de  dicha  diligencia,  a  instancia  del  ente acusador, se  impuso  al  procesado  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva sin  derecho a libertad provisional.   

La Fiscalía presentó escrito de acusación  el  13  de  julio  de  2006,  por  el  mismo  concurso de conductas punibles que  sustentó la audiencia de formulación de imputación.   

Al  momento  de  iniciar  la  audiencia  de  formulación  de  acusación,  la  Fiscalía  presentó  un  acta  de preacuerdo  realizado  con el incriminado, en la cual éste aceptó su responsabilidad penal  por  los  delitos  imputados  y se acordó, en consecuencia, una rebaja punitiva  del   cuarenta   por   ciento  (40%).  El  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cali  decidió  mediante  auto  del  28  de agosto de 2006 no  aceptar  el  referido  preacuerdo, decisión que al ser impugnada por la defensa  fue  objeto  de  confirmación  por  parte  del  Tribunal  Superior  de la misma  ciudad.   

          El  19  de  octubre siguiente se realizó la respectiva audiencia de  formulación  de  acusación.  El  20  de  noviembre  de  la  misma anualidad el  procesado  aceptó  el cargo por el delito de homicidio agravado, no así por el  punible  de  tentativa  de  homicidio  agravado,  dicha  aceptación parcial fue  aprobada  y se dispuso la correspondiente ruptura de la unidad procesal para que  se  continuara  con  el  trámite  ordinario del proceso en cuanto se refiere al  delito   tentado   no   aceptado  por  MICHEL  STIVEN  PINEDA.   

          El  14  de diciembre de 2006 se realizó la audiencia preparatoria y  el  19  de enero de 2007 se dio comienzo al juicio oral. El Juzgado Quinto Penal  del  Circuito de Cali profirió fallo el 29 de mayo del año en curso, a través  del  cual  condenó  al  acusado a la pena principal de diecisiete (17) años de  prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el mismo lapso, como autor penalmente responsable del  delito  de  tentativa  de  homicidio agravado en Mario  Alexander Monsalve León.   

En la misma decisión le fue negada tanto la  suspensión   condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  como  la  prisión  domiciliaria sustitutiva de la intramural.   

          Al  desatar  el  recurso  de  apelación interpuesto por el defensor  contra  el  fallo  del a quo,  el  Tribunal  Superior  de Cali lo revocó mediante sentencia del 19 de junio de  2007,  para  en  su  lugar  absolver  a  MICHEL STIVEN  PINEDA  en  aplicación  del  principio  in dubio pro reo.   

          Contra     la    sentencia    del    ad  quem  el  Fiscal Once Delegado ante los Jueces Penales  de  Circuito  Especializado  de  Cali  interpuso  recurso de casación y allegó  oportunamente el correspondiente libelo.   

LA DEMANDA  

El recurrente postula dos censuras contra el  fallo  del  Tribunal.  La primera, por violación indirecta de la ley sustancial  derivada  de  errores  de  hecho  por falso raciocinio en la apreciación de las  pruebas. La segunda, por violación del debido proceso.   

Con  el  propósito de soslayar repeticiones  innecesarias,  por razones de metodología se resumirán de manera independiente  los  reparos  presentados  por  el  casacionista,  para  luego examinar si en su  postulación  y desarrollo cumplen o no con los requisitos exigidos para acceder  a este medio impugnaticio extraordinario.   

PARA RESOLVER SE CONSIDERA:  

A partir de la entrada en vigencia de la Ley  906  de  2004 ha puntualizado la Sala, que si bien al regular el instituto de la  casación  no  distingue  entre  recurso  por  el  sendero  ordinario  y  por el  excepcional,  en  cuanto  fue  eliminada  la  exigencia  del quantum de pena del  delito  por  el que se procede para acceder a tal impugnación, lo cierto es que  corresponde  al  demandante  acreditar  la  afectación de derechos o garantías  fundamentales,  lo cual le impone contar con interés para impugnar, señalar la  causal,  desarrollar  los cargos de sustentación del recurso y demostrar que es  necesario  el  fallo  de casación para cumplir alguno de los fines establecidos  por  el  legislador  en  su  artículo  180, esto es, la efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los    agravios    sufridos    por    éstos    y    la   unificación   de   la  jurisprudencia.   

          El  artículo 184 de la citada ley dispone la inadmisión del libelo  casacional  cuando  el  demandante carezca de interés, no señale la causal, no  desarrolle  adecuadamente los cargos de sustentación o en aquellos casos en que  se  advierta  que  no  es  necesario  el  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso.   

Ahora, en el estudio sobre las exigencias de  admisibilidad  de las demandas de casación, es del resorte de la Sala verificar  que  los  recurrentes  formulen  sus reproches con sujeción a los requisitos de  lógica  y  adecuada  argumentación definidos por el legislador y desarrollados  por  la jurisprudencia, a fin de que este recurso extraordinario no se convierta  en  una  tercera  instancia.  Tales  exigencias se orientan a conseguir que los libelos se enmarquen dentro de  unos  mínimos  lógicos  y de coherencia en la postulación y desarrollo de los  cargos  propuestos,  de  manera  que  resulten inteligibles en cuanto precisos y  claros,  dado  que  no  corresponde  a  la  Sala en su función reglada de orden  constitucional   y  legal,  develar  o  desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   impugnantes   en  casación.   

Efectuadas   las  anteriores  precisiones,  acomete  la  Sala  el  anunciado  estudio  sobre  los  cargos  formulados por el  demandante.   

1.            Primer cargo: Violación indirecta de la  ley sustancial derivada de falso raciocinio.   

          El  impugnante  aduce  que el Tribunal incurrió en errores de hecho  por  falso  raciocinio, pues consideró equivocadamente que al no ser allegado a  la  actuación  el  chaleco  antibalas que portaba la víctima al momento de ser  atacada,  no  se  demostró  la  agresión con el proyectil de arma de fuego que  golpeó  en su pectoral izquierdo, circunstancia con base en la cual, apoyado en  el    principio   in   dubio   pro   reo, decidió absolver al acusado.   

          Agrega   que   lo   declarado   por  la  víctima  y  el  patrullero  Gabriel  Montero  Hernández  durante  el  juicio  oral,  no  corresponde a “meras  informaciones”  como  lo  asumió  el  ad  quem,  pues  tales medios probatorios  fueron  legal y oportunamente practicadas, no constituyen prueba de referencia y  dan  cuenta  de  la  forma  en  que ocurrió el delito de tentativa de homicidio  agravado,  todo  lo  cual  es apoyado por el dictamen médico legal en el que se  estableció    que    el    Subteniente    Monsalve  León   tenía  un  edema  moderado  en  el  pectoral  izquierdo.   

          A  partir  de lo anterior, el recurrente solicita a la Sala casar la  sentencia  atacada,  para  en  su  lugar  proferir fallo de condena en contra de  MICHEL  STIVEN  PINEDA como  autor   penalmente   responsable   del   delito   de   tentativa   de  homicidio  agravado.   

          Consideraciones de la Sala   

Advierte la Sala que en su aspecto formal el  impugnante  sujeta  su  argumentación  a las reglas establecidas en punto de la  invocación  de  la  violación  indirecta de la ley sustancial, pues señala en  qué  consiste  el  yerro  que  denuncia  e indica de qué manera su corrección  variaría   sustancialmente   las   conclusiones   del   fallo   (principio   de  trascendencia).   

En  efecto,  sucintamente  el  casacionista  orienta  su  discurrir  a  demostrar que el Tribunal erró en la apreciación de  las  pruebas  con  ocasión  de  aplicar reglas de ponderación que no considera  consonantes  con los postulados de la sana crítica, proceder que en su criterio  condujo  a  una  decisión  absolutoria,  pese  a  que se tenía suficientemente  acreditada la responsabilidad penal del procesado.   

          Las  razones  expuestas  irrumpen  como  suficientes para admitir el  cargo  así propuesto por el Fiscal y, en consecuencia, oportunamente se fijará  fecha  y  hora  para  realizar la respectiva audiencia de sustentación oral del  recurso.   

2.            Segundo  cargo (subsidiario): Violación  del debido proceso.   

En  esta  censura  el  actor  plantea que el  ad quem ignoró por completo  los  argumentos  que expuso en el traslado surtido a los no recurrentes respecto  de  los  razonamientos  planteados  por  la  defensa la impugnar la sentencia de  primera   instancia,  motivo  por  el  cual  considera  que  se  “socavó   la  esencia  controversial  de  este  proceso”.   

          Sin  hacer explícita su pretensión casacional con esta censura, el  demandante  refiere  que  además  de  ser desconocido el debido proceso, fueron  manifiestamente  desconocidas  las  reglas  de producción y apreciación de las  pruebas,  al  ser  tenidas  las  declaraciones  de  la víctima y del patrullero  Gabriel  Montero  Hernández  como      “meras      informaciones”.   

          Consideraciones de la Sala   

Habida  cuenta que el censor aduce la causal  segunda  de casación dispuesta en la Ley 906 de 2004, por violación del debido  proceso,  pertinente  resulta señalar que de tiempo atrás ha dicho la Sala que  si  bien  la  demostración  de  tal  causal  suele  ser  menos  compleja que la  acreditación  de  las  otras,  en todo caso es imprescindible que el demandante  señale  claramente  la  especie  de  incorrección  sustantiva que determina la  invalidación,  los  fundamentos  fácticos y las normas que estima conculcadas,  con  la  indicación  de  los motivos de su quebranto. También es de su resorte  especificar  el  límite de la actuación a partir del cual se produjo el vicio,  así  como  la  cobertura  de  la nulidad, demostrar que procesalmente no existe  manera  diversa  de  restaurar  el  derecho  afectado  y,  lo  más  importante,  acreditar  que la anomalía denunciada tuvo incidencia perjudicial y decisiva en  la  declaración  de  justicia  contenida  en  el  fallo impugnado (principio de  trascendencia),  dado  que  este  recurso extraordinario no puede sustentarse en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones ausentes de quebranto.   

Precisado lo anterior, la Sala encuentra sin  dificultad  que  el recurrente no se sujeta a las enunciadas reglas de lógica y  adecuada  fundamentación inherentes al desarrollo del cargo cuando de aducir la  causal  segunda  de  casación  se  trata, pues pese a referir la violación del  derecho  al debido proceso y precisar la supuesta irregularidad que denuncia, no  demuestra su incidencia en el fallo impugnado.   

En  efecto,  no  señala  en  concreto  el  perjuicio  concreto  que  sufrió, es decir, de qué manera habrían variado las  conclusiones  del  fallo si se hubiesen respondido sus planteamientos, pues como  de  antaño  lo  ha  expuesto  la  jurisprudencia,  en  virtud  del principio de  trascendencia  que  gobierna este medio de impugnación, las irregularidades que  no  comporten afrenta a los derechos de los sujetos procesales carecen de virtud  para  disponer  la  casación  de  la  sentencia atacada, dado que dentro de los  fines   de   este   recurso   extraordinario   se   encuentran   “la  efectividad  del derecho material, el respeto de las garantías  de   los   intervinientes   y   la   reparación   de   agravios   inferidos   a  estos”   (artículo   180   de   la   Ley   906  de  2004).   

          Además,  en manifiesto quebranto del principio de autonomía de las  causales   expresa   que  fueron  manifiestamente  desconocidas  las  reglas  de  producción  y  apreciación de las pruebas, discurrir propio de la causal   tercera  de  casación  en  la  Ley  906  de 2004, y no de la causal segunda que  adujo.   

          Bastan  las  razones anteriores para concluir que el reproche objeto  de análisis debe ser inadmitido.   

         Precisión final   

          Dado  que contra la decisión de inadmitir la demanda presentada por  la  Fiscalía  procede  el  mecanismo  de  insistencia  de  conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 186 de la Ley 906 de 2004, es oportuno precisar que  como  dicha  legislación  no regula el trámite a seguir para que se aplique el  referido  instituto  procesal,  la  Sala  ha  definido las reglas que habrán de  cumplirse       para       su       aplicación1, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisioria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.                      INADMITIR el segundo  reproche  de la demanda de casación interpuesta por el  Fiscal  Delegado  ante  los  Jueces Penales del Circuito de Cali, de acuerdo con  las razones expuestas en la anterior motivación.   

         Según        lo       establecido  en  el  artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   es   facultad   del   demandante  elevar  petición  de  insistencia.   

         2.                      ADMITIR  el  primer  cargo  del  libelo  de  casación  presentado  por  la  Fiscalía  en  punto de la temática delimitada en la  parte considerativa de esta providencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS               JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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