24688(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 24688  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 245  

Bogotá D.C.,  cinco (5) de diciembre de  dos mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  la defensora de RUSBEL  OSIEL  BAYER  HERNÁNDEZ contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  por  el Tribunal Superior de Pereira, el  19 de julio  de  2005,  mediante  la  cual  confirmó  la  dictada  por  el Juzgado Penal del  Circuito  de  Santa Rosa de Cabal, el 6 de abril del mismo año, y lo condenó a  la  pena  principal  de  345  meses  de prisión y a las sanciones accesorias de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  lapso   de   20   años,   como  autor  de  la  conducta  punible  de  homicidio  agravado.   

H E C H O S  

El   juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“Tuvo su origen la presente investigación  el  25  de  octubre de 2002, en la denuncia que presentó el señor Luís Evelio  Tabares  Muñoz,  quien  manifestó que su hermano, Jair Antonio Tabares Muñoz,  había  desaparecido  desde  el  12  de  marzo  del  mismo  año,  y  que  tenia  conocimiento  que  lo  habían  matado  unos sujetos conocidos como ‘Los         Chuckis’,  del barrio La Trinidad del municipio  de  Santa  Rosa  de  Cabal,  y  principalmente  uno  conocido  como ‘Hupa’,  la anterior información la obtuvo a  través  de  una llamada que le hicieron a su señora madre, en la que una mujer  le  dijo que no buscara más al hijo perdido, que lo habían matado ‘Los          Chukis’,   por   lo   que   realizó   alguna  averiguaciones,  logrando  identificar  en donde vivían estos sujetos, yendo al  sitio  en  varias  oportunidades,  en  una  de  las cuales lo observó el señor  Álvaro  N.,  un amigo, que  posteriormente  lo  llamó  y  le  dijo  que  no  fuera a tal sector, por cuanto  corría riesgo su vida.   

“Con  base  en esta denuncia, se iniciaron  las  investigaciones  pertinentes,  lográndose,  el  10  de diciembre del mismo  año,  obtener  las  declaración del señor José Wilson Holguín López, alias  ‘Cachiras’,  quien  informó  que  hacia  como  8  meses,  un  sujeto   conocido como ‘jupa’   le  ofreció  mil pesos, para que le cavara un hoyo en la tierra, supuestamente para  enterrar  un ternero. Con las indicaciones dadas por el declarante, se trasladó  un  grupo  de  investigadores  del  C.T.I,  encontrando  en el lugar unos restos  óseos   humanos   y  prendas  de  vestir  que,  a  la  postre,  permitieron  la  identificación del occiso Tabares Muñoz”.   

A N T E C E D E N T E S  

1. Por los anteriores hechos, la Fiscalía 30  de  la Unidad Delegada ante el Juzgado Penal del Circuito de Santa Rosa de Cabal  (Risaralda),  el  21  de  mayo  de  2003,  acusó  a   Rusbel  Osiel  Bayer  Hernández  por  la conducta  punible de  homicidio agravado.   

2.   El  Juzgado  Penal del Circuito de  Santa  Rosa  de  Cabal,  el  6  de  abril  de  2005, dictó sentencia de primera  instancia  en  la  que  condenó  al  procesado  a  la pena principal 8 años de  prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por   el  mismo  lapso de la sanción privativa de la  libertad,  como autor de la conducta punible de homicidio en grado de cómplice.   

3.  Apelado el fallo por la defensora y  el  agente  del Ministerio Público, el Tribunal Superior de Pereira, al desatar  el  recurso,  el  19  de  julio  de  2005, lo modificó, en tanto que condenó a  Rusbel  Osiel  Bayer Hernández a la pena principal de 345 meses de prisión y a  la  sanción  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y  funciones  públicas  por  el  lapso  20  años, como autor  de la conducta  punible de homicidio agravado.   

Contra  la  anterior  decisión,  la  citada  defensora del acusado interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

La  defensa técnica del procesado, con base  en  la  causal  primera  de  casación,  presenta  un  único  cargo  contra  la  sentencia, cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Único cargo  

La  defensa de Bayer Hernández, con base en  la  causal  primera  de  casación, acusa al Tribunal  de haber violado, de  manera  indirecta,  una  norma  de  derecho  sustancial  por  error de hecho por  “FALSO    JUICIO    DE    IDENTIDAD”.   

Afirma  que se vulneró el artículo 238 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en  tanto  que se debieron  valorar los  medios de prueba en conjunto e individualmente.   

Arguye  que  el  Tribunal  estructuró  la  sentencia  en  conjeturas  y  en  el  testimonio de José Wilson Holguín López  alias  “Cachiras”, el cual  difiere  de las demás pruebas, al igual  que el testimonio de “oídas”   de   Luis  Evelio  Tabares  Muñoz.   

Aduce  que  el sentenciador da por cierto lo  señalado  por  Holguín  López,  esto  es,  que  Rusbel lo determinó para que  cavara  la  fosa y, además, lo valoró en forma parcial, en la medida en que no  se  dio  cuenta del interés que tenia éste y la intención de causarle daño a  su defendido.   

Argumenta  que  el hecho de cavar la fosa no  tiene   relación  causa efecto con “la conducta  punible   de  homicidio,  ni  es  elemento  necesario  para  dar  muerte  a  una  persona”.   

Recuerda  que  la  fecha  en que se cavó la  tumba  y  la  muerte  de  la  víctima no están plenamente establecidas, habida  cuenta  que  en  la  experticia  medico  legal  se  señaló: “…huesos  compactos  con  deterioro moderado por lo señalado se puede  establecer  que  el  tiempo  aproximado  trascurrido a partir de la muerte es de  dieciocho  a  veinticuatro  meses, concepto científico de peritos idóneos, que  el  sentenciador  dejó  de  lado  para  acoger  el  tiempo trascurrido entre el  desaparecimiento   y   la  exhumación  que  es  de  nueve  meses”.     

Reitera    que   los   testimonios   son  contradictorios,  razón  por la cual generan duda sobre la hora en que ocurrió  la   muerte  de  la  víctima y cuando se hizo la citada fosa. Aduce que si  este  hecho  indicador se hubiere tenido en cuenta  no se habría condenado  a su defendido.      

Recalca   las   citadas   “inconsistencias”  y señala que  se  violó  el   debido  proceso,  habida  cuenta  que el fallo se sustentó en  simples   “conjeturas   que    suplieron   las  pruebas”,    motivo    por    el   cual,   en   su  criterio,   se  debió  dar  aplicación  al principio de in dubio pro reo.   

Añade  a lo que llamó primer cargo, que el  sentenciador  supone que los hechos en la casa de Bayer Hernández ocurrieron el  mismo  día  de  la desaparición de la víctima, aspecto que lo lleva a colegir  que  no  se  tuvieron  en  cuenta  los  testimonios  de  José  Fernando García  Buitrago,  Diana  Marcela  Rivera y la versión de su defendido, “sino  que  se  parcela  de  tal manera que supone que lo que dice el  hermano  de  la  víctima respecto de la fecha de desaparición de su hermano es  la  misma  en  que  sucedieron  esos  hechos en la casa de Rusvel”.   

En  el  acápite  que llamó “Error  de  hecho  en  modalidad  de  falso juicio de existencia, por  suposición   de  medios  probatorios”,  reitera  la  defensora   la  violación  del  artículo 232 del Código de Procedimiento  Penal,  en  lo  atinente  a  los  principios  de  legalidad  de  la  prueba y la  motivación  de  las  decisiones  judiciales que hacen parte del debido proceso.   

Anota que el sentenciador  respecto a la  causa  de la muerte y al arma que la originó, supone un medio probatorio que no  obra  en  el  plenario,  suposición  que  junto  con el testimonio de oídas de  Álvaro  N,  hicieron  que  se  condenara a Bayer Hernández y que no se le  reconociera la duda  a  su favor.   

Asevera que el Tribunal dio por cierto que la  víctima estuvo frente a la casa de Rusbel el día de los hechos.   

Comenta que se violaron los artículos 29 de  la  Constitución Política y 6º, inciso segundo, 7º, 207, 216, 232, 238, 356,  inciso  segundo,  284,  285,  286,  287  y  399  del  Código  de  Procedimiento  Penal.     

En consecuencia, solicita a la Corte casar la  sentencia impugnada a fin de que se invalide.   CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  El  artículo  212 de la Ley 600 de 2000  contempla  el  presupuesto lógico y de debida fundamentación que debe contener  la  demanda  de  casación para ser admitida. Así, constituye una carga para el  censor  que  enuncie  la  causal y formule el reparo, indicando en forma clara y  precisa sus fundamentos y las normas que se estime infringidas.   

Dicho de otra manera, en la elaboración del  libelo  con el cual se pretende la infirmación de la sentencia debe ser claro y  preciso  en  cuanto  a  la  fundamentación  y  a la trascendencia del vicio que  sustenta  la causal de casación, en tanto que la Corte, en virtud del principio  de  limitación,  no  puede  entrar a complementar al libelista, en la medida en  que el recurso es de característica rogado.   

2.  En  el   supuesto  que  ocupa  la  atención  de  la  Sala,  el  actor invoca un error de hecho por falso juicio de  identidad  cometido  por el juzgador al momento de apreciar los medios de prueba  allegados  validamente al proceso. Sin embargo, en espera en que se señalara en  qué  consistieron  las  distorsiones  de  los  medios  de  prueba,  como  si la  casación  fuera una tercera instancia, critica al Tribunal por haber concluido,  en  grado  de  certeza,  en  la existencia del hecho y en la responsabilidad del  acusado  con  base  en los testimonios de José Wilson Holguín López y de Luis  Evelio  Tabares  Muñoz,  toda  vez  que, en su criterio, de los mismos sólo se  podían extraer simples conjeturas.   

De  la  misma manera, dice que los datos que  suministró  Holguín López fueron valorados en forma parcial, puesto que no se  advirtió  el  interés  que  tenía  en  el  resultado final del proceso y, por  supuesto, de causar daño al procesado.   

También  considera  que  la fecha en que se  cavó  la  tumba  y  la muerte de la víctima no están plenamente establecidas.  Así  mismo,  estima  que  dentro  de  la actividad probatoria no se tuvieron en  cuenta  los testimonios de José Fernando García Buitrago, Diana Marcela Rivera  y  la  versión  del  acusado.  Finalmente, agrega que el sentenciador supuso la  causa  de  la muerte y el arma que la ocasionó, suposición que con la versión  de oídas de Álvaro N, llevaron a que se condenara a su procurado.   

En tales condiciones, resulta fácil advertir  que  la inconformidad que el censor muestra contra el fallo de segunda instancia  no  está  en  el hecho de que se hubiese tergiversado las pruebas en el acto de  apreciación,  sino  en  el grado de credibilidad que se les dio y de las cuales  se  dedujo  no  solo la existencia del hecho sino también la responsabilidad de  Bayer Hernández.   

En  otras palabras, como se dijo, como si la  casación  fuera  una  tercera  instancia,  pretende  que  la  Corte  revise  la  valoración  probatoria  que  el  juzgador  hizo  de  los medios de prueba y que  proceda  nuevamente  a apreciarlos dentro de las personales pautas que presenta,  sin que en modo alguno evidencie el error invocado.   

Así,  olvida  el casacionista que la simple  discrepancia  de  criterios en torno al mérito dado a las pruebas no constituye  yerro  demandable  en  casación,  en  la  medida  en  que dentro del método de  apreciación  de  las pruebas que rige nuestro sistema procesal, es decir, el de  la  sana  crítica, el juzgador goza de libertad para justipreciar los medios de  prueba  validamente allegados a la actuación, sólo limitado por los principios  de   la  lógica,  postulados  de  la  ciencia  y/o  las  máximas  de   la  experiencia.   

Además,  no sobra recordar que la sentencia  llega  a  esta  sede  amparada  por la doble presunción de acierto y legalidad,  consistente  en que los hechos declarados como probados en los fallos se ajustan  a  la  actividad  probatoria desplegada en el proceso, y que la norma sustancial  escogida  por  el  sentenciador era la llamada a gobernar el asunto, presunción  que  precisamente  correspondía   al casacionista demostrar de acuerdo con  las  causales  de  casación  establecidas  para  el  efecto,  y  con argumentos  lógicos  y  fundamentados  que  impongan  la  intervención  de  la  Corte como  tribunal de casación.   

Por  manera  que  como  quiera que la simple  presentación  personal  de  la  forma  como  se  debieron valorar la pruebas no  constituye  yerro  para  acudir  a  este  extraordinaria  sede,  la  demanda  se  indamitirá  por  no  contener  la  debida  claridad y precisión en cuanto a la  hipótesis casacional invocada en el único cargo.   

Finalmente,  otra razón más para inadmitir  el  libelo  aunado  a  que  no  se  advierte  violación  alguna de los derechos  fundamentales  o  garantías  de  RUSBEL  OSIEL  BAYER  HERNANDEZ,  que  determine el ejercicio de la facultad  oficiosa  de  índole  legal  que  al  respecto  le asiste a la Sala en punto de  asegurar su salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por la           defensora     de  RUSBEL     OSIEL    BAYER    HERNANDEZ.  En consecuencia, se declara desierto el  recurso extraordinario de casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese  y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                             JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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