28322(17-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28322  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado Acta No: 200  

         

Bogotá, D. C., diecisiete (17) de octubre de  dos mil siete (2007)   

         

Conforme a lo establecido en el artículo 213  de  la Ley 600 de 2000, califica la Sala la demanda de casación que el defensor  de  GERSON MARTÍNEZ MORENO y  OLIER    ANTONIO    HIGUITA    MUÑOZ   presentó  contra  la  sentencia  de  segundo grado proferida por la  SALA  PENAL DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE CARTAGENA el 30 de noviembre del año 2006,  por  cuyo medio confirmó la condena de 26 y 28 años de prisión que el JUZGADO  PENAL  DEL  CIRCUITO  ESPECIALIZADO de la misma ciudad impuso a estos procesados  en  fallo  del  29  de  agosto  de  2003,  tras  encontrarlos responsables de la  conducta  punible  de  secuestro  extorsivo  agravado  y, al segundo, además de  falsedad material de particular en documento público.   

HECHOS  

          Fueron    sintetizados    por   el   Tribunal,   en   la   siguiente  forma:   

“La investigación tuvo su origen conforme  al  oficio  No. 0718 del 17 de abril de 2001, mediante el cual el mayor HERNANDO  VILLADA  LONDOÑO,  Comandante  Operativo  del  GAULA  Regional  de esta ciudad,  informó  al  Fiscal Delegado Especializado ante el Gaula de esta ciudad, que el  día  21  de  marzo de 2001, fue secuestrado el señor ELVIS PETRO PIETRO, quien  se  encontraba  en  una finca  denominada “LA CALCETA”, de propiedad de  INVERCINCO  S.A., ubicada en jurisdicción del municipio de María La Baja, y al  parecer,  de  acuerdo  al  modus  operandi  y  las  circunstancias del hecho, se  advierte   que  su  autoría  corresponde  a  los  miembros  del  Grupo  de  las  Autodefensas que opera en esa región.   

“Así  las  cosas,  dicha  unidad  Fiscal,  ordena   la   Apertura   de  Investigación  Previa  a  fin  de  establecer  las  circunstancias  de  tiempo,  modo y lugar en que se consumo el plagio del señor  ELVIS PETRO PIETRO.   

“De acuerdo al informe número 0778 del 24  de  abril  de  2001,  se  consignó  que  a  través  de labores de inteligencia  realizadas  el  día  23 de abril de 2001, a las 17:20 horas, se dio captura a 2  personas  que  se identificaron inicialmente como GERSON MARTÍNEZ MORENO y LUIS  MARIO  SERNA  GALLEGO, pero que una vez conducidos a las instalaciones del GAULA  de  Barranquilla  y realizándole una entrevista formal, la persona identificada  como  LUIS  MARIO  SERNA  GALLEGO,  manifestó  que su verdadero nombre es OLIER  ANTONIO  HIGUITA  MUÑOZ,  identificado con cedula de ciudadanía No. 77.177.994  de  Valledupar,  natural de Barranquilla, había sido condenado por el delito de  rebelión,  ya  que pertenecía al frente 37 de las FARC y se mantuvo en la zona  sur  del  Departamento  de  Bolívar, hasta el año 1997 que fue capturado en la  ciudad  de  Cartagena  por  unidades  de  la  SIJIN Bolívar cuando junto con su  compañera  EMILSE  MARTÍNEZ  MORENO, pretendían realizar acciones terroristas  en  dicha  ciudad,  y  una  vez  salido  de  la  Cárcel  Modelo de Barranquilla  contactó  a  una persona frente a la Registraduría de Barranquilla para que le  expidiera  una contraseña de preparación de cédula, obteniéndola a nombre de  JUAN CARLOS ROJAS MUÑOZ.”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

El 25 de abril de 2001 la Fiscalía mediante  indagatoria  vinculó a la actuación a los implicados GERSON MARTÍNEZ MORENO y  OLIER  ANTONIO  HIGUITA  MUÑOZ y tras clausurar el ciclo instructivo, calificó  el  mérito del sumario el 21 de diciembre, con acusación en contra del primero  por  el  delito  de secuestro extorsivo agravado y, en relación con el segundo,  por  el  mismo delito y además por falsedad material de particular en documento  público.  Apelada  la decisión por la defensa, fue confirmada por una Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Cartagena mediante la suya de fecha 18 de febrero  de 2002.   

El  Juzgado Penal del Circuito Especializado  de  Cartagena,  luego  de  realizar  las  audiencias  preparatoria  y  pública,  condenó  a  los  sindicados  a  la pena principal de 26 y 28 años de prisión,  respectivamente,  como  autores  de las conductas que les fueron imputadas en la  resolución acusatoria.   

Apelada  la decisión correspondió resolver  el  recurso  a  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Cartagena, la cual a  través  de  la  suya  del 30 de noviembre de 2006 confirmó en su integridad la  determinación de instancia.   

La  defensa  de  los  procesados  interpuso  oportunamente recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

          Cinco  cargos  se  formulan  contra  la  sentencia de segundo grado,  todos  bajo  el  amparo  de  la  causal  primera, por estimar que viola de forma  indirecta  los  artículos 28, 29 y 229 de la Constitución Política, así como  el  13,  20,  234,  237,  249,  250, 251, 254 y 257 del Código de Procedimiento  Penal. Las censuras se sustentan así.   

PRIMER CARGO:                 Afirma  que   la  decisión   del   Ad   Quem   quebranta   de  manera  indirecta  las  anteriores  disposiciones  por  error  de hecho, tras “…admitir  la  existencia  de un hecho indicador consistente en la posesión o tenencia del  celular  marcar  ERICSON, No 7555655, atribuida a los procesados, SIN CONSIDERAR  TRES  (3)  MEDIOS  DE  PRUEBA  OBRANTES  EN  LA  FOLIATURA,  QUE DESVIRTÚAN POR  COMPLETO DICHO INDICADOR.”   

Según  el censor, el fallador no consideró  las  pruebas  que  desvirtuaban la tenencia del aparato celular por parte de los  procesados.   

          SEGUNDO   CARGO:              Plantea   violación   indirecta   de   la  ley  sustancial  por  error  de  derecho  producto  de un falso juicio de convicción  “…al   fundamentar  la  existencia  de  un  hecho  indicador,  integrado  por  LA  RELACIÓN DE LLAMADAS del celular marca ERICSON,  No.  7555655,  cuyo  porte  se atribuye a los procesados, en UN MEDIO PROBATORIO  QUE  NO CONSTITUYE PRUEBA ESPECIAL, al paso que se trataba de un asunto técnico  científico     que,     por     tanto,    necesariamente    requería    prueba  pericial.”.   

Sostiene que la recuperación de las memorias  de  los  teléfonos  celulares  constituye  un  asunto técnico científico que,  “…EN   CONSECUENCIA,  HACE  NECESARIO  LA  PRUEBA  PERICIAL.”   

          TERCER  CARGO: Acusa la sentencia de violar  de   manera  indirecta  la  ley  sustancial  por  error  de  hecho  “…AL  CREAR  UNA  FALSA  CONFESIÓN  DE  UNO  DE LOS PROCESADOS,  poniendo  en  boca  del  mismo, afirmaciones que éste no hizo y que comprometen  gravemente     su     responsabilidad     en    el    ilícito    materia    del  proceso”.   

Agrega que “…el  señor  juez  de  segunda  instancia  da  por  hecho que GERSON MARTÍNEZ MORENO  ADMITIÓ   LA   PARTICIPACIÓN   EN  LA  CONDUCTA  EXTORSIVA,  CONSIDERADA  COMO  COMPLEMENTARIA  DEL  SECUESTRO, CUANDO DICHO PROCESADO REALMENTE JAMÁS DECLARÓ  TAL  COSA,  PARA  LUEGO COMPROMETER SU RESPONSABILIDAD Y, EN CONSECUENCIA, PODER  CONFIRMAR LA SENTENCIA CONDENATORIA, TAL Y COMO LO HIZO.”   

          CUARTO   CARGO:   Plantea  que  no  existe  “…  PRUEBA  VÁLIDA  QUE  ACREDITE  QUE  EL GAULA,  ORGANISMO  QUE  REALIZÓ  LA  APREHENSIÓN,  ESTABA  PREVIAMENTE  REALIZANDO  UN  OPERATIVO  ESPECÍFICO  TENDIENTE  A  CAPTURAR  A  UNO O MÁS EXTORSIONISTAS y/o  miembros  del grupo delincuencial que iban a recibir una suma de dinero a cambio  de  prueba  de  supervivencia  de  la  víctima,  al  momento  de capturar a los  procesados”   

          En ese mismo sentido, expone:   

“EL  GAULA  NO  HABÍA  DADO  PARTE  A  LA  FISCALÍA  DE  TAL  INVESTIGACIÓN DE SEGUIMIENTO A LA PRETENDIDA EXTORSIÓN QUE  SE INFLIGÍA A LA FAMILIA PETRO PIETRO”.   

          Hecho  que,  sostiene, implicó la vulneración de las garantías de  los sujetos procesales.   

          QUINTO  CARGO:  En este ataque sostiene que  la    sentencia   violó   indirectamente   la   ley   sustancial   “…al  no  considerar  UN MEDIO PROBATORIO DOCUMENTAL QUE OBRA EN  LA  FOLIATURA,  que  fue  allegado  en  forma  legal,  regular  y  oportuna a la  actuación,  y QUE SEÑALA QUE LOS VERDADEROS AUTORES DEL DELITO EN JUZGAMIENTO,  NO  SON  LOS  PROCESADOS  E  INDICANDO,  EN CONSECUENCIA, LOS AUTORES REALES DEL  PLAGIO.”   

Según  el casacionista, el fallador no tuvo  en  cuenta  el informe inicial rendido por el GAULA sobre los autores y móviles  del  secuestro  de  Petro  Pietro,  donde se indicaba que tal hecho obedeció al  accionar  de  grupos paramilitares que operaban en la región de María La Baja,  conclusión  soportada  también  en  los  escasos  recursos  económicos  de la  víctima y su familia.   

Apoyado   en  este  cuerpo  argumentativo,  solicita  casar  la  sentencia  cuestionada  y  en  su lugar, revocar la condena  impuesta a los procesados por el delito de secuestro extorsivo.   

SE CONSIDERA  

         

         La  Corte  inadmitirá  la  demanda  de  casación planteada por el  defensor  de  GERSON  MARTÍNEZ MORENO y OLIER ANTONIO  HIGUITA  MUÑOZ, por no reunir las condiciones mínimas de claridad, concreción  y  debida  fundamentación,  requeridas  para su estudio de fondo por el numeral  3º  del  artículo  212  del  Código de Procedimiento Penal y la lógica de la  causal  invocada,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  213  ejusdem.   

En    el  cargo  primero, donde acusa  la   sentencia   impugnada   de   incurrir   en   un  error  de  hecho  al  dar  por demostrada  la  tenencia  del celular en cabeza de los procesados, existiendo  otros      medios     probatorios     que   la  desvirtuaban,  es  claro  que  tal    ataque   lo   que   cuestiona   es     el    análisis    que  los  falladores  de instancia realizaron de la prueba allegada  al    proceso,   y   las  conclusiones  que obtuvieron de ella, lo cual en materia casacional daría lugar  a  pensar  en  un  error  de  raciocinio,  que  el  actor no demuestra, pues omite indicar de qué manera la  apreciación  que  cuestiona  viola las reglas de la lógica, las máximas de la  experiencia o los postulados de la ciencia.   

En   ese   sentido,   ha   insistido   y  no  se  cansará de hacerlo  la    Corte,    en    manifestar    que:   

“…la  simple disparidad de criterios con  el  análisis  probatorio  realizado  por  las  instancias  no  constituye yerro  demandable  en  casación,  salvo  que  se  advierta  que  dentro de ese proceso  valorativo  se violaron los postulados que informan la sana crítica, caso en el  cual  se presentaría un error de hecho por falso raciocinio que debe formularse  por        la        vía        indirecta.”1   

En  el  segundo cargo, en el que se acusa la  sentencia  de  violar  indirectamente  la  ley  sustancial  debido a un error de  derecho  por  falso  juicio  de convicción, por haber otorgado valor a un medio  probatorio  (“relación de llamadas del celular marca  ERICSON   No.   7555655”)  sin  preexistir  dictamen  pericial,  el censor no señala qué precepto procesal exige para la eficacia de  la  prueba  el dictamen pericial, ni cómo la exclusión de este medio tenía la  capacidad  de  variar las conclusiones de la decisión cuestionada, para lo cual  era  menester   efectuar  un análisis sistemático del haz probatorio, con  el  fin  de  demostrar  la  trascendencia  del yerro en la declaración final de  justicia, aspectos que no fueron abordados por el casacionista.   

Los  cargos tercero y quinto adolecen de los  mismos  defectos  antes  indicados,  pues  en  todos  ellos  se formulan ataques  aislados  a  la  valoración  probatoria en relación con determinados medios de  convicción  -la indagatoria de uno de los procesados y  el  informe  inicial  del GAULA-, sin demostrar de qué  manera  los  análisis realizados por los juzgadores quebrantaron los postulados  de  la  sana crítica, ni cómo esta valoración equivocada afectó la decisión  final.   

En  el  cuarto  cargo,  por  error de hecho,  por   “…AUSENCIA DE PRUEBA VALIDA QUE ACREDITE  QUE  EL  GAULA  ORGANISMO  QUE  REALIZÓ  LA  APREHENSIÓN,  ESTABA  PREVIAMENTE  REALIZANDO   UN  OPERATIVO  ESPECÍFICO  TENDINETE  A  CAPTURAR  A  UNO  O  MÁS  EXTORSIONISTAS”,  lo que en verdad se insinúa es un  falso  juicio  de  legalidad,  censura en la cual es necesario demostrar que los  juzgadores  otorgaron valor a una prueba que no cumple los requisitos legales de  aducción  para  su  validez  jurídica, siendo imperativo no sólo señalar los  preceptos  que  los  consagran,  sino establecer con claridad y precisión cuál  fue  el requisito pretermitido que conduce a su exclusión, para luego emprender  el   análisis   sistemático   de  la  prueba,  con  el  fin  de  demostrar  la  trascendencia  del  yerro,  puntos  que  fueron omitidos por el censor, quien se  conformó   con   el   sólo   planteamiento,   descuidando   por   completo  su  comprobación.   

Los  cargos,  en esas condiciones, no pueden  ser admitidos.   

          CASACIÓN OFICIOSA   

                       La  Corte  encuentra  procedente  casar oficiosamente el fallo cuestionado pues observa que  se vulneró el principio de legalidad de las penas.   

                      En efecto,  teniendo  en  cuenta  que  los  hechos  ocurrieron el 21 de marzo de 2001, claro  resulta  que  la  pena  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  (hoy  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones  públicas)  no  podía  exceder  del término de 10 años, de acuerdo con lo que  disponía  el  artículo  44  del  Decreto  Ley  100  de 1980, modificado por el  artículo 3º de la Ley 365 de 1997.   

          En  el  supuesto  que ocupa la atención de la Sala, se advierte que  el  juzgador  de  primera  instancia,  fijó  la citada sanción accesoria en 20  años,  quantum  que  desborda  el  máximo  de  10 años previsto en las normas  vigentes cuando sucedieron los hechos.   

          Por  tanto  la Corte casará parcialmente la sentencia para fijar en  diez  (10)  años  la  pena  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  (antes  interdicción de derechos y funciones  públicas) que deben cumplir los procesados.   

         

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

         1.                      INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  a nombre de los           procesados    GERSON  MARTÍNEZ   MORENO  y  OLIER  ANTONIO      HIGUITA      MUÑOZ,     conforme  con  las  motivaciones  plasmadas  en  el  cuerpo de este  proveído.   

         2.                      CASAR     parcialmente    y    de  oficio  la  sentencia  impugnada, para  condenar  a los procesados GERSON MARTÍNEZ MORENO  y   OLIER  ANTONIO  HIGUITA  MUÑOZ  a la pena accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el término de 10 años, de  acuerdo con lo expuesto en las consideraciones de este proveído.   

                      Contra esta  decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

                                            

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Excusa justificada  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ                                MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                              JORGE    L.    QUINTERO  MILANÉS                                                

Comisión de servicio  

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                          JULIO   SOCHA  SALAMANCA                                                     

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1 Auto  de fecha 26 de septiembre de 2007, proceso 27774.     

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