28286(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28286   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          Aprobado Acta N° 181.   

Bogotá  D.C., septiembre veintiséis (26) de  dos mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  sobre  la  admisión de la  demanda  de  casación  presentada  por el apoderado de la parte civil contra la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Neiva de fecha octubre 17 de 2006, confirmatoria de la dictada por  el  Juzgado  Cuarto  Penal  Municipal  de la misma ciudad el 1° de marzo de esa  anualidad,    mediante    la    cual   absolvió   al   ciudadano   LUIS  ALFONSO ROMERO GARZÓN del cargo que  la   Fiscalía   le   imputó   por   el  delito  de  lesiones  personales   culposas.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  día  4 de septiembre de 2001, hacia las  12:30  horas,  en  la  avenida  La  Toma  entre  carreras  11 y 12 de la capital  huilense,  el  vehículo  motocicleta  de  placas NWT-73 A, marca Yamaha, modelo  1997,  conducido  por  el  señor  LUIS ALFONSO ROMERO  GARZÓN,    arrolló   a   la   menor   Luz  Elena  Pardo Ramírez.  Producto  del  atropellamiento,  la  mencionada  sufrió  lesiones en su integridad que le  ocasionaron  20  días  de  incapacidad  definitiva  y  secuelas consistentes en  deformidad  física que afecta el rostro de carácter permanente y perturbación  funcional  del  órgano de la masticación de carácter transitorio.   

          Abierta   la   correspondiente  investigación  penal,  se  vinculó  mediante  indagatoria  a  ROMERO  GARZÓN,  a  quien  la  Fiscalía Séptima Delegada ante los Jueces Penales  Municipales  de  la  misma  localidad  el  3 de diciembre de 2002, al momento de  calificar  el  mérito  del  sumario,  precluyó investigación por el delito de  lesiones personales.   

La   anterior   decisión   fue   revocada  integralmente  por  la Fiscalía Segunda Delegada ante el Tribunal de Neiva el 5  de  febrero  de  2003,  en  virtud  del  recurso  de apelación promovido por el  apoderado  de  la  parte  civil,  para  en  su  lugar  proferir  resolución  de  acusación  en  contra  del  procesado  por  el  delito  de  lesiones personales  culposas   reprimido   en   los   artículos   111  y  113  de  la  Ley  599  de  2000.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Cuarto  Penal  Municipal  de  Neiva.   Dicho despacho, una vez  realizó  el trámite legal pertinente, el 1° de marzo de 2006 dictó sentencia  a  través  de la cual absolvió a LUIS ALFONSO ROMERO  GARZÓN  del  cargo  formulado  por  la  Fiscalía  de  segunda instancia.   

Contra  la  decisión  anterior,  interpuso  recurso  de  apelación el apoderado de la parte civil, el cual fue resuelto por  el  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de Neiva, mediante providencia de fecha  octubre   17   de  2006,  en  el  sentido  de  confirmarla.   Esta  última  determinación,  ahora  es  objeto  de impugnación extraordinaria por parte del  mismo sujeto procesal.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera prevista en el  artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000, el apoderado de la parte civil   propone  un  único  cargo contra el fallo impugnado por violación indirecta de  la  ley  sustancial  derivada  de  un  falso  juicio  de existencia “por   omitir   una   prueba  tan  relievante,  existente  en  el  plenario”.   

El   actor   comienza  por  referir  a  la  pretermisión    de   “la   versión   del   mismo  procesado”  rendida durante la audiencia pública, en  cuyo  desarrollo, puntualiza, admitió que transitaba por el carril izquierdo de  la  vía,  a  alta  velocidad,  cuando  estaba  obligado a hacerlo por el carril  contrario,  “violando  con  ello precisas normas de  tránsito”.   

Esa aseveración, añade, encuentra sustento  en  el informe fotográfico de la inspección judicial practicada en el lugar de  los  hechos,  permitiendo  colegir  que  la  visibilidad  del  procesado  cuando  ocurrió  el accidente no estaba  obstruida por otro automotor, sino que el  factor  determinante  para  su  producción  fue  la  violación a las reglas de  tránsito.   

Por  ello, califica de absurda e ilógica la  afirmación      del      ad-quem     según  la  cual  si  bien  existe  relación de causalidad entre la  acción  del procesado y el resultado, en este caso  obra una circunstancia  ajena    e    imprevisible    que    exime    de    responsabilidad   penal   al  procesado.   

De  la  misma forma, asegura, fue omitido el  testimonio  de  Mariela  Cuéllar  Muñoz,  esposa  del  sindicado,  quien  reconoció haber visto a las tres  niñas  cruzando  la  avenida  desde  una  distancia  considerable,  como  igual  ocurrió  con  su  cónyuge, quien así lo ratificó durante su versión rendida  en la audiencia pública.   

Lo  expuesto,  conduce  al  casacionista  a  colegir  que  “como se puede observar de las pruebas  testimóniales         (sic)        allegadas  al expediente se advierte (sic)  graves  inconsistencias  las cuales no fueron tenidas  en  cuenta por el Señor Juez lo que viola ostensiblemente las reglas de la sana  crítica”.   

Posteriormente, refiere a las contradicciones  de  la declarante Clara Nidia Ortiz Medina,   quien  supuestamente  se  transportaba  en  la  parrilla  de  la  motocicleta      conducida      por      Herminso  Polanía,  por sostener inicialmente que pudo observar  a  las  tres  menores  cuando  atravesaban la avenida y luego retractarse de esa  afirmación.   

En igual sentido, agrega, el juzgador omitió  valorar   el   testimonio   de   Pamela  Sofía  Epia  Cuéllar,  “a todas luces,  claro,   coincidente,   responsivo   y   proveniente  de  persona  que  tuvo  un  conocimiento  directo  de los hechos”, además de ser  concordante  tanto con lo manifestado por el procesado, como con lo dicho por la  ofendida,  obteniendo  respaldo,  además,  con  lo  establecido a través de la  inspección  judicial practicada en el lugar de los hechos y en el plano No. 041  obrante en el proceso.   

Culmina  su prédica señalando que a partir  de  las  pruebas  aludidas surge evidente la responsabilidad penal del procesado  ROMERO    GARZÓN    por  infracción  al  deber objetivo de cuidado, en consideración a que la menor fue  arrollada  en  una  vía amplia y despejada, lo cual permitió ser observada por  el  mencionado  desde  una  considerable  distancia, quien no adoptó los medios  necesarios  tendientes  a  evitar  la colisión, bastándole para ello con haber  conducido en forma prudente.   

Se basa en lo expuesto para solicitar se case  la  sentencia recurrida y se dicte, en su lugar, “el  fallo que en derecho corresponde”.   

ALEGATO DE NO RECURRENTE  

Dentro  del término legal previsto para los  sujetos  procesales no recurrentes, presenta escrito el defensor de LUIS  ALFONSO ROMERO GARZÓN a través del  cual  manifiesta  su respaldo a la decisión impugnada, por estar demostrado que  fue  la  menor  quien violó una norma de tránsito como peatón al atravesar la  vía por donde no era permitido.   

A  lo anterior se suma que la maniobra de la  atropellada  fue  imprevista  e incluso realizó “un  amague  de  devolverse”,  infiriéndose  así que es  exclusivamente   suya   la   culpa   del   accidente,  con  lo  cual  libera  de  responsabilidad a su defendido.   

Con  fundamento  en  lo  anterior,  solicita  desestimar de plano las pretensiones del demandante.     

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

          Atendiendo   que  los  hechos  tuvieron  ocurrencia  el  día  4  de  septiembre  de 2001, la normativa aplicable en punto del recurso de casación es  la  Ley  600 de 2000, cuyo inciso 1º del artículo 205 establece que este medio  de  impugnación  es viable “contra las sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por  los Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial  y  por  el  Tribunal  Penal  Militar, en los  procesos  que  se  hubieran adelantado por los delitos que tengan señalada pena  privativa   de  la  libertad  cuyo  máximo  exceda  de  ocho  años” (subrayas fuera de texto).   

Si el fallo de segundo grado no es proferido  por  los  mencionados  Tribunales,  o  si el delito por el cual se procede tiene  pena    máxima    privativa   de   la   libertad   inferior   al   quantum   señalado   en  precedencia  o  sanción  no restrictiva de la libertad, el inciso 3º de la misma preceptiva en  cita  faculta  a  esta  Sala  para  admitir  discrecionalmente  las  demandas de  casación   presentadas,   “cuando   lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los  derechos  fundamentales,  siempre  que reúna los demás requisitos exigidos por  la ley”.   

          Con  sustento  en  tales  preceptivas  legales, deviene claro que el  presente   asunto  sometido  a  análisis  en  punto  del  cumplimiento  de  los  presupuestos  legales  previstos para su admisibilidad sólo permitía el acceso  al  medio  extraordinario  de  casación  por  la  denominada vía excepcional o  discrecional.   

          La  anterior  afirmación  tiene sustento en que no se cumple con el  presupuesto  referido  a  la  autoridad  judicial  que  profiere la decisión de  segunda  instancia  contra la cual se dirige el recurso, ni tampoco con el de la  punibilidad  exigida  para  el  delito  por  el  cual  procede el recurso por la  opción común.   

En cuanto a lo primero, dado que la sentencia  de  segunda  instancia impugnada fue proferida por funcionario judicial distinto  de  aquellos  que  permiten  acudir a la casación tradicional de acuerdo con el  precepto  legal  aludido, en este caso específicamente el Juzgado Segundo Penal  del Circuito de Neiva.   

          Y,  respecto  de  lo  segundo,  en tanto la pena máxima contemplada  para   la  modalidad  delictiva  por  la  cual  se  procede  tampoco  cumple  el  condicionamiento  legal,  pues  se  procede por el delito de lesiones personales  culposas,  cuya  secuela más grave en este caso lo constituyó la deformidad de  carácter  permanente  que afectó el rostro, sancionada en los artículos 113 y  120  de  la  Ley  599  de  2000,  con una pena máxima muy inferior a la exigida  legalmente para acudir al recurso de casación por la vía normal.   

          En consecuencia, según ya se dijo, sólo  se   contaba   con   la   posibilidad  dispuesta  por  la  denominada  casación  discrecional  o  excepcional,  viable exclusivamente a condición de que la Sala  “lo  considere  necesario  para el desarrollo de la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los  derechos fundamentales”.   

          Sobre  este último aspecto, se ha dicho  reiteradamente  que  en punto de la casación discrecional compete al demandante  expresar  con  claridad  y  precisión  los  motivos  por  los  cuales debe intervenir la Corte, ya sea para  proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto  de un tema  jurídico  especial,  bien  para  unificar posturas conceptuales o actualizar la  doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico  aún  no  desarrollado, con el deber  inexorable  de indicar que la decisión solicitada tiene la utilidad simultánea  de  brindar  solución  al  asunto  y,  a la par, servir de guía a la actividad  judicial.   

Pero  si  lo pretendido por quien demanda es  asegurar  la garantía de derechos fundamentales, el censor tiene la obligación  de  demostrar  la  violación e indicar las normas constitucionales que protegen  el  derecho  invocado,  así  como  su  desconocimiento  en  el fallo recurrido,  circunstancias  que,  como ya lo ha reiterado la Sala, deben evidenciarse con la  sola referencia descriptiva hecha en la sustentación.   

          El  actor,  sustrayéndose  totalmente  a las exigencias anteriores,  optó  por  la  vía común para demandar en casación, cuando sólo contaba con  la   alternativa   discrecional   o  excepcional  asumiendo,  desde  luego,  las  obligaciones  aludidas  dispuestas  por el legislador en esta materia, labor que  no  realizó,  pues  se  abstuvo  de  plantear las razones por las cuales debía  intervenir  la  Corte,  como ya se reseñó, para proveer un pronunciamiento con  criterio  de autoridad respecto de una determinada temática, o para procurar la  garantía de derechos fundamentales.   

Al  respecto, importa señalar que el único  cargo  instaurado por el actor tiene fundamento en la causal primera prevista en  el  artículo  207  de la Ley 600 de 2000,  pues considera que la sentencia  impugnada  incurre  en violación indirecta de la ley sustancial debido a yerros  en  la  valoración  probatoria  a consecuencia de falsos juicios de existencia,  pero  sin  vincular  dicho  error,  aunque  fuera  de  manera  tangencial, a una  eventual  vulneración  de  garantías fundamentales o a la necesidad de abordar  la   temática   para   el   desarrollo   jurisprudencial,  de  acuerdo  con  lo  visto.   

Significa   lo  anterior  que  la  demanda  presentada  por  el  impugnante  se  ofrece  inepta  y  hace inviable el recurso  extraordinario;  lo cual impide a la Sala entrar a revisar si el cargo formulado  contra  el  fallo  de segundo grado atacado reúne los presupuestos de lógica y  de   adecuada   argumentación   exigidos   para  su  admisión  en  esta  sede.   

          Por  lo  expuesto, la Sala inadmitirá la demanda, de acuerdo con la  consecuencia   procesal  señalada  en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000.   Además,  por  no  advertir  dentro  del  presente trámite o en la  sentencia  la vulneración de garantías fundamentales, remediables a través de  la casación oficiosa.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el apoderado de la parte civil, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  de  la Ley 600 de 2000, contra este proveído no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          MARÍA   DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                 JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANES              

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                         JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA       

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                JAVIER         ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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