26404(21-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  26404   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta N° 042.  

          Bogotá    D.C.,   marzo   veintiuno   (21)   de   dos   mil   siete  (2007).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  en relación con el  escrito    presentado    por    el   defensor   del   sentenciado   JOHN  FREDY  CASTRO  GARCÍA por cuyo medio  manifiesta  impugnar,  mediante  el recurso de reposición, la providencia del 5  de  febrero  de esta anualidad, a través de la cual se inadmitió la demanda de  revisión.   

EL FALLO DEMANDADO  

Se trata del fallo de segundo grado proferido  por  el  Tribunal  Superior  de  Neiva  el 17 de junio de 2005 confirmatorio del  dictado  el  17  de enero anterior por el Juzgado Penal del Circuito de La Plata  (Huila),  mediante el cual condenó al mencionado a la pena principal de treinta  y  dos  (32)  años  y  cinco  (5)  meses  de  prisión  y  a  la  accesoria  de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por el término de veinte (20)  años,  como  autor  penalmente responsable del concurso de delitos de homicidio  agravado  en  la  persona  de  Gustavo  Adolfo Ospitia  Ledesma  y  porte  ilegal  de arma de fuego de defensa  personal,  cometidos  el  14 de diciembre de 2002.      

LA DEMANDA  

Con  fundamento  en  el  numeral  3°  del  artículo   220   de   la   Ley   600  de  2000,  el  defensor  de  JOHN  FREDY  CASTRO  GARCÍA  solicita  la  revisión  del  fallo,  al  estimar  que con posterioridad a la providencia cuya  rescisión    pretende    “han    surgido   nuevas  pruebas”, desconocidas al tiempo de los debates, que  permiten  establecer  la  inocencia de su representado, en cuanto corroboran que  para  la  fecha  y hora de los hechos se encontraba en lugar distinto a donde se  perpetró    el    homicidio   del   señor   Ospitia  Ledesma.   

En tal dirección, aportó las declaraciones  extra  proceso  rendidas  ante  Notario por Nydia Rojas  Ome,  Norbey Chimbado Marín, Alfredo Perdomo Ramírez, Orlando Roa Castañeda e  Ismael  Muñoz  Díaz,  además  de  señalar  que  la  sentencia  condenatoria  dictada  en  contra de su defendido se apoyó en prueba  testimonial  y  en  el  reconocimiento  que del ahora condenado hicieron algunos  testigos,  probanzas  que  presentaban  graves  falencias no valoradas cuando se  efectuó su análisis.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

A  través  del  auto de fecha febrero 5 del  año  en  curso,  esta Sala inadmitió la demanda de revisión instaurada, luego  de  estimar  que  si bien se allegaron las pruebas con carácter novedoso que se  anuncian,  copias  de  los  fallos  de  primera  y  segunda  instancia  y  de la  constancia  de  ejecutoria  del  último,  aquéllas  carecen  de idoneidad para  iniciar  un  trámite  orientado a demostrar la inocencia de quien fue condenado  como  culminación  de  un  proceso  adelantado  de  conformidad  con las normas  previstas por el legislador.   

          Lo  anterior,  porque  dichos  elementos de persuasión no tienen la  aptitud  para  desvirtuar  la  fuerza demostrativa de los que a su vez sirvieron  como  fundamento  de  la  sentencia  condenatoria, pues si bien a través de los  testimonios  en  los  cuales  el  demandante apoya su solicitud de revisión, se  sostiene  en  esencia  que el sentenciado estuvo sobre las cinco de la tarde del  14  de  diciembre de 2002 en la iglesia central del municipio de la Plata, donde  se  llevó  a  cabo la ceremonia de matrimonio de Diana  Mercedes  Yolita  Perdomo,  la Sala encontró extraño  que  CASTRO  GARCÍA  en  el  decurso procesal no hubiera recordado ese especial evento   

Igualmente, porque los testimonios aportados  tienen  como  fin minar la fuerza probatoria del indicio de falsa justificación  deducido   por  los  juzgadores  de  instancia,  sin  tener  en  cuenta  que  su  responsabilidad  también  se  basó  en  prueba  testimonial  directa  y  en el  reconocimiento  del  procesado  en  fila  de personas, que no se resienten en su  valor  demostrativo,  ante  otras  tardías  afirmaciones  de personas que dicen  ubicar a la misma persona en un escenario diverso.   

Además,  por  cuanto resulta notorio que el  defensor  a cambio de acreditar en qué forma los testimonios que acompaña a su  libelo  son  aptos  para  cuestionar  la  certeza  sobre  la responsabilidad del  condenado,  lo  que  hace  es regresar sobre aspectos que fueron suficientemente  debatidos  en las instancias, insistiendo en que debieron valorarse de la manera  que él subjetivamente considera correcta.   

FUNDAMENTOS   DE  LA  IMPUGNACIÓN   

          Mediante  memorial  allegado  el  pasado  20 de febrero, el defensor  especial  de  JOHN  FREDY  CASTRO GARCÍA interpone   recurso   de  reposición  en  contra  de  la  decisión  señalada,  por  cuyo  medio  insiste  en  que  “las  declaraciones  extrajuicio  que  se acompañaron con la demanda se refieren a un  hecho  trascendental  que  tiene que ver con la conducta de JOHN FREDY CASTRO en  la   tarde   y   en   la   hora   en   que   ocurrió   la   muerte  del  señor  Ospitia”,   en   cuanto  revelan  que  “estaba  presenciando  la  salida  de  la iglesia de una pareja de  matrimonio,  de  la iglesia principal que queda en la plaza principal ubicada en  el centro del poblado”.   

          Agrega  que  “no  se  puede partir de la  mendacidad  de  los  declarantes  en  la prueba nueva aportada con la demanda de  revisión;    están   diciendo  la  verdad  y  con  versión  (sic)   que  contiene  la  verdad  de  su  dicho”,  lo  cual  demuestra  la  inocencia  de  su  defendido,  puesto  que  no  podía  encontrarse  al  mismo  tiempo  en  los dos  lugares.   

          Señala  que  este hecho nuevo no se relaciona con la justificación  que   expuso  CASTRO  en  su  indagatoria  “quien no lo relató (conducta omisiva)  y     de     ello    dedujo    el    juez    un    indicio    de    ‘falsa    justificación’ (refiriéndose al conocido indicio de  ‘mala  justificación’)  y  que  lógicamente  alude  a  lo  a  que  afirma  el  procesado  (hecho positivo) para  destruir     el    indicio    de    ‘presencia’  o  el     de    ‘actitud  sospechosa’, pero nunca a  una   actitud   silenciosa   (omisiva’)  con  la  que  no  se  da  ninguna explicación referente al hecho  investigado”.   Ello,  porque no puede obrar un  indicio  de  esa  naturaleza  si  no se ha expuesto justificación en torno a su  participación en el delito.   

          A  ese  respecto, recuerda que durante la indagatoria a JOHN  FREDY  no  se  le  formuló pregunta  relacionada  con  algún hecho especial que le ayudara a evocar su memoria y por  ello  respondió en forma genérica, máxime cuando había transcurrido un lapso  significativo  de tiempo, de lo cual concluye que las respuestas de su defendido  no  se pueden considerar como un indicio de mala justificación, como se hizo en  el fallo.   

          Por    otro    lado,    señala    el    impugnante,    “los  reconocimientos  que  se  le  hicieron  a John Fredy como la  persona  que  fungió  como  parrillero  de  la  pareja  criminal,  no  son  una  excepción  a la deficiencia de esa clase de prueba”,  además  porque  no  es  posible  que  Otoniel  Losada  lo    hubiera    reconocido,   según   “leyes    de   la   sicología”   que  “no    se   pueden   olvidar   por   el   juzgador  ponderado”.   

          Aduce,  finalmente,  que  no se trata “de  abrir  debates  ya superados en el curso de las instancias, como se afirma en la  providencia  ahora  recurrida,  pero sí que se resalte la claridad de la prueba  nueva  frente  a  las deficientes que se tuvo en juicio para deducir una certeza  ‘más   allá  de  toda  duda’…”,  elementos  de juicio demostrativos, a su vez, de que su defendido  es  inocente  “con  base  en  la  teoría  de  la no  ‘biubicuidad’              (sic)…”, por  lo  que no es justo cerrar las puertas al nuevo debate probatorio que permite la  acción de  revisión.   

Con  sustento  en  lo  expuesto, solicita la  revocatoria  de  la providencia impugnada “para abrir  paso   al  trámite  de  la  revisión”.   

       

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Ha   expuesto   la  Sala  en  forma  reiterada  que  el  recurso  de  reposición  constituye  un  medio  otorgado por la ley a los sujetos procesales  para  que provoquen un nuevo examen de la providencia a partir de los argumentos  expuestos  en la sustentación, a fin de que el funcionario tenga la oportunidad  de  corregir  los  errores  en que haya podido incurrir. Por ello, el impugnante  está  obligado  a señalar de manera clara y precisa los motivos por los cuales  estima  que  se  debe  revocar, modificar o aclarar la providencia recurrida, lo  que  le  implica  abordar  los  fundamentos  de  la  decisión  atacada,  con el  propósito  de  conseguir  que  ésta  sea cambiada en alguno de los sentidos ya  indicados.   

A  partir de estas premisas, se tiene que el  apoderado    del    condenado   JOHN   FREDY   CASTRO  GARCÍA  no  logra desvirtuar las razones expuestas en  el  auto  impugnado  que  motivaron  la  inadmisión de la demanda de revisión.   

Se  arriba  a la concusión precedente, dado  que  el  recurrente, lejos de propiciar una discusión tendiente a demostrar que  la  decisión  impugnada amerita corrección, para lo cual ha debido, como ya se  indicó,  abordar  necesariamente  sus  fundamentos, insiste básicamente en los  mismos  argumentos  expuestos en la demanda inadmitida, en el sentido de que las  declaraciones  extra  proceso que a ella aporta tienen la fuerza para corroborar  la  inocencia  de  su  defendido  en  cuanto  coinciden  en señalar que para el  momento   en   que   tuvo   ocurrencia   el   deceso   del  señor  Gustavo  Adolfo  Ospitia Ledesma asistía a  la  ceremonia  de  matrimonio  de Diana Mercedes Yolita  Perdomo,  sobre lo cual ya se pronunció la Sala   precisamente en la decisión que aquí controvierte.   

Con   esa   postura,  el  recurrente  hace  abstracción  total  de  los  argumentos  que  condujeron  a  la Sala a tomar la  determinación  de  la  que  se  aparta,  no  obstante  ser  la  única forma de  demostrar su desacierto.   

A través de dicha providencia fue enfática  la  Corte  en  señalar  que  si  bien  las  probanzas  que acompañan el libelo  revisten  carácter  ex  novo  “carecen de idoneidad  para  iniciar  un  trámite  orientado  a  demostrar  la  inocencia de quien fue  condenado  como  culminación  de  un  proceso adelantado de conformidad con las  normas      sustanciales      y     procedimentales     previstas     por     el  legislador”.  Pero el impugnante, haciendo caso  omiso  de  las  razones  que  condujeron  a  la  anterior  conclusión, pretende  sustentar  su  inconformidad  a  partir  de  la  reiteración de aspectos que ya  fueron definidos.   

Así,  en  primer  lugar,  el  defensor  de  CASTRO  GARCÍA,   nada  alude  en  relación  con la  reserva  que  esta  Corporación expresó en la decisión atacada, en el sentido  de  parecerle extraño que se pretenda, a través de las probanzas aportadas con  el  libelo  de  revisión,  demostrar  una  coartada  a favor del mencionado, al  ubicarlo  en  un espacio temporal y espacial diferente al de la comisión de las  conductas  punibles  por  las  cuales se lo condenó, a la que ni siquiera éste  aludió durante el proceso.         

Sobre  ese  particular,  lo  único  que  el  defensor   tímidamente    atina   a   manifestar   es   que   “no    se    puede    partir    de    la    mendacidad    de   los  declarantes”,        porque       “están  diciendo  la  verdad”, con lo  cual  incurre  en  la  denominada  petición de principio, al dar por sentado un  supuesto  sin  exponer las razones que permiten sustentarlo y que permitan así,  refutar el criterio consignado por la Sala.   

En segundo orden, también omitió referir al  planteamiento  que  condujo  a  la  misma  conclusión  de  inadmitir  el libelo  consistente  en  que  los aludidos medios de persuasión carecen de entidad para  remover  el  carácter  de cosa juzgada del fallo, por cuanto están encaminados  exclusivamente,  de  acuerdo  con lo que indica el demandante, a minar la fuerza  probatoria      del     indicio     de     “falsa  justificación”  edificado por los sentenciadores de  instancia,  sin  reparar  que  éste  no  fue el único medio de convicción que  soportó  la  declaratoria  de  responsabilidad  declarada,  pues en tal sentido  también  se  contó  con prueba testimonial directa y con el reconocimiento del  procesado  en  fila  de  personas,  las  que  “no se  resienten  en  su  valor  demostrativo,  ante  otras  tardías  afirmaciones  de  personas   que   dicen   ubicar   a   la   misma   persona   en   un   escenario  distinto”.   

El impugnante, antes que rebatir el anterior  argumento  que  soportó  la  decisión  impugnada,  persiste en controvertir el  mismo  indicio  en  la  mayor  parte del escrito de impugnación, actitud con la  cual  no  lograr  persuadir  a  la  Sala que erró en la anterior inferencia que  también  condujo  a  concluir  que  las  pruebas  que acompañan la demanda son  ineptas  para  remover  el  carácter  de cosa juzgada del fallo cuya rescisión  persigue.   

En  tercer término, el recurrente de modo  igual  se  sustrajo  a  controvertir  el  argumento  expuesto  en  la  decisión  impugnada,  según  el  cual  el  propósito del accionante no es otro que el de  adelantar  un  debate inoportuno sobre la credibilidad que ofrecen los medios de  persuasión  que  apoyaron  la  declaratoria  de responsabilidad de CASTRO  GARCÍA, lo que, además, dista de  la naturaleza de la acción de revisión.   

Sobre este último aspecto, el recurrente se  queda   en   señalar   simplemente   que   su   objetivo   no  es  “abrir    debates    ya    superados    en   el   curso   de   las  instancias”  sino  resaltar la claridad de la prueba  nueva  frente  a  los deficientes elementos de juicio que condujeron en grado de  certeza  a declarar la responsabilidad penal de su defendido, afirmación que se  contraría  tanto  por  lo que expone en el libelo, como por lo que plasma en el  escrito de impugnación reiterando los argumentos de la demanda.   

Tan evidente es dicha situación que incluso  en  este último es reiterativo en indicar que la indagatoria de su defendido no  constituyó  un  indicio  de  mala  justificación  y que no se le puede otorgar  crédito  al  testimonio  de Otoniel Losada,  porque  transgrede  las  “leyes de la  psicología”,  aspectos  que  correspondía  debatir  durante  el trámite de instancias y, con las limitaciones del caso, mediante el  recuso  extraordinario  de  casación,  pero  no  al  interior  de la acción de  revisión, dada su teleología y naturaleza.   

Acerca  de  este punto, conviene puntualizar  que  si bien es cierto, según lo ha reconocido la Sala, la acción de revisión  ostenta  naturaleza  probatoria y por tal razón prevé un término para que las  partes,  de  conformidad  con  el  artículo  224  del  estatuto procesal penal,  “soliciten        las        que       estimen  conducentes”,  tal  posibilidad no se puede entender  hasta  el  extremo  de considerarla como una prolongación de las instancias con  el  fin  de practicar todas las probanzas que allí no se pudieron evacuar, o de  revisar  a  partir  de  una  postura  personal  su valoración, pues su objetivo  especial  apunta sólo hacia aquellas que pongan en evidencia, por lo menos como  probabilidad,  la  injusticia  de  la  decisión  cuestionada  a través de esta  acción.               

Así  las  cosas,  como  el  impugnante  no  desvirtúa  ninguno  de los argumentos en que se basó la Sala para inadmitir la  demanda  de  revisión, la decisión que se ofrece razonable es la de no reponer  el auto impugnado.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

NO   REPONER  la  providencia impugnada.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Excusa justificada  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                         JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ                         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *