28234(12-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 28234  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  170  

Bogotá, D. C., doce (12) de septiembre de dos  mil siete (2007).   

V I S T O S  

La  Corte  se  pronuncia sobre el impedimento  manifestado  por  el  Magistrado  integrante  de  la Sala de Decisión Penal del  Tribunal   Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  doctor  Marco  Antonio Rueda Soto, para conocer del  recurso   de   apelación  interpuesto  por  los  defensores  de  los  imputados  CARLOS    EDUARDO    VARGAS    AFANADOR  e  ISABEL  CARRILLO  PERDOMO,  contra  la  decisión  que  negó  la  solicitud de nulidad de la  actuación  planteada  al  inicio  de la audiencia de formulación de acusación  que  se  adelanta  en  el Juzgado Veinte Penal del Circuito de la citada ciudad,  por los delitos de concusión y concierto para delinquir.   

H E C H O S  

En  los  meses  de  junio  y  agosto de 2006,  Carlos    Eduardo    Vargas    Afanador,      abogado,     Isabel     Carrillo  Perdomo,  asistente  de  la  Fiscalía 17 de la Unidad  Nacional  de  Anticorrupción,  y José Hernán Suárez  González,  Fiscal  269  Local de Bogotá, habiéndose  puesto  de  acuerdo  y  a  través  del  abogado Vargas  Afanador,  solicitaron  dinero  a  ejecutivos  de  las  empresas  “Termoyopal” y  “Expreso  Bolivariano”,  contra  quienes  se adelantaban investigaciones penales, a cambio de obtener una  decisión  favorable,  como era la resolución inhibitoria. Cabe precisar que la  actuación  penal  que  se  seguía  contra  los  directivos  de “Termoyopal”  cursaba  en  la  mencionada  Fiscalía  17,  mientras  que en la Fiscalía 269 se adelantaban las diligencias  en   contra   de   los   ejecutivos   de   “Expreso  Bolivariano”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.   Por  razón de los hechos narrados,  teniendo   en   cuenta   el  fueron  legal   que  cobija  a  José  Hernán  Suárez  González,  dada  su condición de Fiscal 269 Local de  Bogotá,  y cumplidas las actuaciones legales propias de la investigación, ante  una  Sala  de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior de Bogotá, que cumple la  función  de juez de conocimiento de primera instancia, de la cual hace parte el  Magistrado   Marco   Antonio  Rueda  Soto,  se llevaron a cabo las audiencias de formulación de acusación y  preparatoria,  estando  en  la  actualidad  pendiente la realización del juicio  oral.   

Cabe indicar que en la mencionada audiencia de  formulación  de  acusación,  la  defensa  del  fiscal  procesado  solicitó la  nulidad  de  la  actuación,  la  cual  fue  negada  por  la  Sala  de Decisión  Penal.   

2.    A  su  vez,  como  producto  del  rompimiento  de  la unidad procesal y cumplidos también los actos propios de la  investigación,  ante  el  Juzgado  Veinte  Penal  del  Circuito con    funciones    de    conocimiento   de  Bogotá,   el   4   de  junio  de  2007,  se  dio  inicio  a  la audiencia de formulación de acusación en  contra   de   los   imputados  Carlos  Eduardo  Vargas  Afanador  e  Isabel Carrillo  Perdomo,  dentro de la cual sus defensores solicitaron  la  nulidad  de la actuación, pues estiman que en el curso de la investigación  se   presentaron   irregularidades   sustanciales   que   afectaron   el  debido  proceso.   

Dentro  de  la  citada  diligencia el juzgado  negó  la  nulidad  invocada,  decisión  contra  la  cual los defensores de los  procesados   interpusieron   recurso  de  apelación.  Concedido  el  mismo,  se  remitieron    los   correspondientes   registros   al   Tribunal   Superior   de  Bogotá.   

3.  Habiendo ingresado las diligencias al  despacho   del   Magistrado   Marco   Antonio   Rueda  Soto,  integrante  de  la respectiva Sala de Decisión  Penal,  mediante  auto  del  pasado  23 de agosto, fundado en el numeral 4° del  artículo   56   de  la  Ley  906  de  2004  (“haber  manifestado   su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso”)  manifestó  su impedimento para conocer del mencionado recurso  de apelación, por las siguientes razones:   

Luego  de hacer unas referencias conceptuales  sobre  los  principios  de  independencia  e imparcialidad del juez en el actual  sistema  de  enjuiciamiento penal y de citar jurisprudencia de esta Corporación  que  hace  alusión  a  dicho  tema,  indica  que actualmente integra la Sala de  Decisión  Penal  encargada  del  juzgamiento  en  primera instancia que por los  mismos     hechos     se     adelanta     en     contra     del     aforado   José  Hernán   Suárez   González  (Fiscal  269  Local  de  Bogotá),  “actuación en la que fueron agotadas las  audiencias  de  acusación  y  preparatoria,  de  manera  que a partir del 11 de  septiembre  próximo  se  inicia  el  juicio  oral  y  público,  en  la primera  diligencia  antes  referida  incluso  con  resolución  en  forma  adversa de la  nulidad  planteada  por  el  apoderado  del prenombrado, también por la alegada  violación del debido proceso”.   

“Más aún, en esa  actuación  y  en  la recibida ahora por virtud de la apelación interpuesta por  los  defensores de los no aforados contra la providencia denegatoria de nulidad,  desde  los  escritos de acusación fueron descubiertos prácticamente los mismos  elementos  materiales  probatorios,  evidencia física e información legalmente  obtenida,  respecto de los cuales, tratándose de la de primera instancia, en la  audiencia  preparatoria  con cuestionamientos de la defensa la Sala de decisión  fijó  criterio  sobre  la  conducencia,  pertinencia  y utilidad de los que era  viable  practicar  o  introducir  en  el  juicio  oral y público, por lo tanto,  resulta  forzoso  colegir  que  se  encuentra  comprometido  el criterio de este  Despacho  en  las controversias que llegaren a presentarse en sede de apelación  sobre esos mismos tópicos.   

“Por otra parte,  mal  puede  soslayarse  que el Suscrito por razón de ese juzgamiento de primera  instancia  tendrá conocimiento y valoración antelada de las mismas pruebas que  en  el  seguido  en  estas  diligencias  se  introducirán  y  practicarán  por  petición  de  la  fiscalía  con  miras a soportar la acusación elevada contra  VARGAS  AFANADOR  y  CARRILLO  PERDOMO,  lo  cual  compromete,  a no dudarlo, la  imparcialidad  con  la  que  debe asumirse eventualmente la revisión en segunda  instancia   de  las  decisiones  que  respecto  de  estos  últimos  llegaren  a  adoptarse”.   

En consecuencia, reitera su manifestación de  impedimento  y,  por  lo mismo, apoyado en los artículos 57 y 62 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004),  remite las diligencias a la Sala de  Casación Penal para lo de su cargo.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

1.  Toda vez que el funcionario judicial  que  manifiesta  su  impedimento  para  conocer  del  asunto es un Magistrado de  Tribunal,  de  conformidad con el artículo 57 de la Ley 906 de 2004, es la Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  la  competente  para  resolverlo de plano.   

2.  Debe advertirse en primer lugar que  para  que  la  manifestación  de  impedimento  por  parte  del  juzgador  o  la  recusación  que  le formulen alguna de las partes alcance su cometido, esto es,  la  separación del conocimiento de un determinado asunto, es imprescindible que  la  causal  invocada  esté  fundamentada  en  aspectos  que  demuestren  en  el  funcionario  un  interés  particular  que lo afecte directa o indirectamente y,  por  lo  mismo,  que  puedan  socavar  la  imparcialidad y la ponderación en el  juicio  que  debe realizar, es decir, que la causal se orienta a salvaguardar la  absoluta  independencia  con que los jueces deben resolver los casos sometidos a  su conocimiento.   

3.  El  Magistrado  de  la Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior de Bogotá, doctor Marco  Antonio  Rueda  Soto,  manifestó  su impedimento para  conocer   del   recurso   de  apelación  que  los  defensores  de  Carlos    Eduardo   Vargas   Afanador   e  Isabel      Carrillo      Perdomo     interpusieron  contra  la  decisión  que  negó  la  nulidad  de la  actuación,  con  fundamento  en la causal 4ª del artículo 56 de la Ley 906 de  2004. Dicha preceptiva textualmente consagra:   

“4.   Que  el  funcionario  judicial  haya…,  manifestado su opinión sobre el asunto materia  del proceso”.   

La Corte ha reiterado que la “opinión”   erigida   en   motivo   de  impedimento  tiene  que  ser  sustancial, vinculante y haberse emitido por fuera  del proceso.   

En  otras  palabras,  se  entiende  que  la  opinión  es  vinculante  cuando  el  funcionario  judicial que la emitió queda  unido,  atado  o  sujeto  a  ella,  de modo que en adelante no puede ignorarla o  modificarla  sin  incurrir en contradicción. Y por fuera del proceso, significa  que  la  opinión  sea  expresada en circunstancias y oportunidades diferentes a  aquellas  que  prevé  la  legislación procesal para el asunto del cual se debe  conocer                funcionalmente.1   

Sobre  esta específica causal impeditiva, la  jurisprudencia   de   la   Sala   ha   indicado   que   para  su  configuración  “es  necesario  que  la  opinión  o concepto que la  origina  haya  sido  dado por fuera del proceso, o por fuera del marco propio de  los  deberes  funcionales;  que  esté  referida  en  concreto  al asunto que es  materia  de  estudio;  y  que  sea vinculante, es decir, que comprometa el recto  juicio    en    la    resolución    o    definición    del    caso.   

“Frente  al nuevo  modelo  de  enjuiciamiento,  tales  exigencias  decantadas por la jurisprudencia  para  la  configuración del aludido motivo de impedimento, conservan su alcance  y  validez,  ya que en el juicio, oral, público  y  concentrado   los   hechos  son  llevados  al  conocimiento  del  juez    por    las   partes   (acusador  –  imputado),   a    través    de    los    medios    de  prueba   previamente   descubiertos  y  aceptados,  y  por   lo   tanto  es  el juicio  el  escenario  en   el     que     las     partes     ejercen     sus   derechos   a  controvertir  y  participar  en  la   formación    de    las    pruebas,    teniéndose   en  consecuencia  por  pruebas  en  las  que  se  basará  la sentencia únicamente   aquellas   producidas   o  incorporadas  en  forma  oral,  concentrada   y   sujeta  a   la     contradicción    ante    el    juez    de   conocimiento  (solo excepcionalmente en los específicos casos señalados por la  ley  son  válidas las recogidas ante el juez de control de garantías), razones  por  las  que  resulta  menos  probable  que  el  juzgador  se  vea afectado con  preconceptos  que  puedan  afectar  su  recto  criterio  en  la  decisión de un  caso.   

“La consagración  del  específico  motivo  de  impedimento  invocado por la Sala del Tribunal, es  conteste  con  la  política  legislativa, evidente tanto en anteriores (Decreto  2700  de  1991)  como  en  los coexistentes ordenamientos de procedimiento penal  (Leyes  600  de  2000  y 906 de 2004), de evitar a toda costa que el funcionario  judicial  que  ha  prefijado  conceptos,  o  proferido  decisiones  dentro de un  determinado  asunto, no deba resolverlo, ni revisarlas, con el fin de garantizar  la  total imparcialidad en la decisión, voluntad que se revela manifiesta en la  causal  que  se  estudia, así como en la sexta (haber dictado la providencia de  cuya  revisión  se  trata), la catorce (que el juez haya negado la solicitud de  preclusión  y deba conocer del asunto en el juicio) y la especial del artículo  197  (haber  suscrito  la  decisión  objeto  de la acción de revisión), entre  otras.2   

4.  En  esas  condiciones, en el caso que se  examina  resulta  clara  la concurrencia de los supuestos fácticos y jurídicos  de  la  causal  impeditiva  invocada,  toda  vez  que el Magistrado Marco   Antonio   Rueda   Soto,  quien  es  integrante  la Sala de Decisión Penal, al estar conociendo en primera instancia  del  juicio  que  se adelanta contra el procesado José  Hernán   Suárez   González  (Fiscal  269  Local  de  Bogotá),  dentro  del  cual  se  decidió  de  manera  adversa sobre la nulidad  deprecada   por  su  defensor  y,  además,  se  pronunció  sobre  las  pruebas  solicitadas  en  la  audiencia preparatoria, surge evidente que su imparcialidad  se  ve  afectada  frente  a  la  decisión que debe adoptar en segunda instancia  respecto   del   recurso  de  apelación  que  los  defensores  de  Carlos    Eduardo   Vargas   Afanador   e  Isabel   Carrillo   Perdomo  interpusieron en contra de la providencia que negó la nulidad.   

Como quedó consignado en los antecedentes de  esta  decisión,  no  hay  duda que son los mismos hechos los que originaron los  dos  procesos,  uno  de los cuales se desprendió por razón de la ruptura de la  unidad   procesal  que  generó  el  fueron  legal  que  cobija  a  José    Hernán    Suárez    González,  situación  que  ha  implicado  comunidad  de prueba y hasta el planteamiento de  argumentos  similares por parte de los defensores de cada uno de los procesados,  como  así  lo  indica el funcionario judicial que manifiesta su impedimento, al  punto  que  los  motivos de la nulidad que fue objeto de apelación por parte de  los   defensores   de   Vargas   Afanador    y    Carrillo    Perdomo  poseen  similitudes  con  los  que  el  defensor  de  Suárez  González expuso en su oportunidad  al  solicitar  lo mismo, petición que fue denegada por el Tribunal como juez de  primer grado.   

Siendo  ello  así,  la   separación     del     funcionario    judicial    del   conocimiento     del      presente      asunto      resulta   necesaria,     no     sólo    para    garantizar    el  principio     de    imparcialidad,    sino    también   para   lograr   la   materialización  del  principio de la doble  instancia,  pues  ningún  sentido  tendría  que  la  decisión apelada por los  defensores  de Vargas Afanador  y   Carrillo  Perdomo,  sea  revisada  por quien ya fijó su posición en primera instancia dentro del juicio  contra  José  Hernán  Suárez  González,  no olvidando que se trata del mismo acontecer fáctico, del mismo  material  probatorio  e,  incluso,  de argumentaciones similares por parte de la  defensa en cada actuación.   

En  esas  condiciones,  es  evidente  que se  estructura  la  causal  de  impedimento  consagrada  en  el   numeral   4°  del  artículo  56  del  Código de  Procedimiento  Penal,  toda  vez  que  el  Magistrado debe revisar una decisión  sobre  la  cual  ya  manifestó  su  opinión, pronunciamiento que habiendo sido  emitido   por   fuera  del  proceso,  resuelta  sustancial  y  vinculante.    

En  consecuencia, por encontrarse fundado el  impedimento   manifestado   por  el  Magistrado  Marco  Antonio  Rueda Soto, se dispondrá su separación de la  Sala de Decisión que debe conocer del asunto.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

DISPONER   que  el  Magistrado,  doctor Marco  Antonio  Rueda  Soto,  debe  separarse  de  la  Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá a la  cual  le  corresponde  conocer  del  recurso de apelación interpuesto contra la  providencia  proferida  el 4  de  junio de 2007  dentro  del  proceso  que se adelanta  contra  CARLOS  EDUARDO  VARGAS  AFANADOR  e  ISABEL  CARRILLO  PERDOMO.   

Cópiese y devuélvase al Tribunal de origen.  Cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                             JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                     

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                             JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                     

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                             JAVIER   ZAPATA  ORTÍZ   

Permiso  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

                                                                           Secretaria     

1 Ver  rad.  22121,  auto  del 22 de abril de 2004, y rad. 27245, auto del 9 de mayo de  2007.   

2 Rad.  26853, auto del 7 de marzo de 2007.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *