28160(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28160  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta No.245                                                                                                             Magistrado Ponente:   

                                     Dr. AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

Bogotá,  D.  C.,   cinco (5) de diciembre de dos mil  siete (2007).   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda de casación presentada por la Procuradora 143 Judicial Penal II  de  Pasto,  contra  la  sentencia  dictada  el  21 de marzo 2007 por el Tribunal  Superior  de  ese  Distrito  Judicial,  mediante  la cual revocó la absolutoria  emitida  el 31 de octubre de 2006 por el Juzgado Quinto Penal del Circuito, para  en  su  lugar  condenar  al  procesado Obeimar Sánchez  Córdoba  a  27  años  de prisión por los delitos de  homicidio agravado y hurto calificado agravado.   

Hechos.  

El 5 de octubre de 2005, alrededor de las 4:30  de  la  tarde, en la vereda El Plan, sector Curva Colorada de la vía que une el  Corregimiento  de  Las  Mesas  con  la  población  El  Tablón de Gómez, en el  Departamento  de  Nariño,  dos  sujetos  provistos  de pasamontañas y armas de  fuego  interceptaron  el  vehículo  en que se movilizaba el señor Felipe  Obando  Ledesma,  en compañía de  sus   hijos  Bladimir  Obando  Santacruz  y   Viviana  Obando  Bravo,  su  esposa  María Socorro Bravo de Obando  y  su  cuñada María Fabiola  Bravo,  y  después  de  disparar  contra Bladimir,  quien  conducía  el vehículo,  despojaron  a  su  padre  de la suma de cinco millones de pesos, emprendiendo la  huída  en compañía de un tercer sujeto que los esperaba a prudente distancia.  Las  heridas recibidas por el conductor determinaron su muerte minutos después.   

Actuación  procesal  relevante.   

1.  La  Fiscalía  inició investigación por  estos      hechos,      escuchó      en      indagatoria     a     León   Heraldo  Martínez  Buchely  y Obeimar  Sánchez  Córdoba y el 9 de mayo de 2006 calificó el  mérito  del  sumario  con  preclusión  respecto  del  primero y resolución de  acusación  contra  el  segundo  por  los  delitos de homicidio agravado y hurto  calificado                  agravado1.   

2. Rituado el juicio, el Juzgado Quinto Penal  del  Circuito de Pasto, mediante sentencia de 31 de octubre de 2006, absolvió a  Obeimar  Sánchez Córdoba de  los  delitos  imputados  en  la resolución de acusación, por considerar que no  existía  prueba  irrebatible  de  su  responsabilidad en los hechos2.   

3.  El Fiscal del caso apeló este fallo y el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Pasto, en decisión de 21 de marzo  de  2007, que ahora la Procuradora Judicial 143 recurre en casación, lo revocó  integralmente,  para en su lugar condenar al procesado a la pena principal de 27  años  de  prisión  y  la  accesoria  de  interdicción de derechos y funciones  públicas  por  20  años,  como  autor  responsable de los delitos de homicidio  agravado  y  hurto  calificado agravado, por los cuales se lo acusó3.   

La         demanda.   

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación,  cuerpo  segundo,  la  representante del Ministerio Público acusa la  sentencia  impugnada  de  violar  indirectamente los artículos 103, 104.2, 239,  240.1  y  241.9.10  de la ley 599 de 2000, por errores  de  hecho, concretamente, por “ignorar la existencia  razonable   y   manifiesta  de  la  duda  existente  a  partir  de  las  pruebas  relacionadas”.   

A manera de explicación, sostiene que si los  testigos  Felipe Obando Ledesma, Viviana Obando Bravo y  María  Fabiola  Bravo  hubieran  identificado  a  los  asaltantes  el  día  de  los  hechos,  inmediatamente habrían suministrado sus  rasgos  físicos  a  las  autoridades, pero no lo hicieron. Los datos entregados  por  Felipe fueron vagos “el  uno  era  alto y el otro bajo, blanco…estamos (sic) en Las Mesas, nos fueron a  robar y le pegaron un tiro a mi hijo en la cabeza”.   

Con  estos  datos  no se podía identificar a  persona  alguna,  ya  que muchos moradores de la región se ajustarían a dichas  características  (uno  alto,  otro bajo, blanco). En ninguna de las diligencias  se  habló  de “los ojos vivos, ni de la manera de pararse” de los presuntos  atracadores,   que   después    adujeron   las   testigos  que  realizaron  reconocimiento en fila de personas.   

María  Socorro  Bravo de Obando no  guardó los rasgos físicos de los asaltantes, solo grabó en su  mente  la  experiencia durísima de colocar la mano sobre la herida recibida por  Bladimir.    Viviana   Obando   Bravo   no  tenía  la  certeza  de  reconocerlo  porque  estaba  asustada y  ocupada  en  las  maniobras  de  resucitación  de  su  hermano, como médica. Y  María  Fabiola Bravo reparó  en  el  camuflado  que  llevaban  los bandidos y en la bandera de Colombia en el  brazo  derecho  del  uniforme,  “mujeres  que  solo  concurrieron  a  dar esos  detalles  entre  el  13  y el 23 de enero de 2006”. Ni siquiera se pusieron de  acuerdo   si  los  bandoleros  pertenecían  a  un  grupo  insurgente  como  las  FARC.   

Con razón se ha dicho que el tiempo que pasa,  es  verdad  que  huye,  que  el  tiempo  es  oro porque es la justicia misma. La  experiencia  indica  que  si  se  tiene  la  certeza  sobre  la identidad de los  asaltantes,  inmediatamente  doy a conocer sus rasgos físicos y participo en la  elaboración  de  un  retrato  hablado  para  que  las  autoridades  orienten la  investigación,  pero  estos  aspectos  brillan  en  el  caso  analizado  por su  ausencia.   

Después  de  los  hechos, las familiares del  occiso  desaparecieron  para hacer presencia cuando la Fiscalía investigaba las  extorsiones  ocurridas  a  comienzos  del  2006  en el norte del Departamento de  Nariño  y  allanaba  las  residencias de León Heraldo  Martínez  Buchely  y  Obeimar  Sánchez  Córdoba.  Es  entonces  cuando se recibe la versión de Felipe Obando  Ledesma,  diligencia  en  la cual el testigo sindica a  Obeimar  Sánchez  Córdoba y  Heraldo     Martínez     Bucheli,     afirmando  que  un  señor  los  vio  cuando se estaban cambiando de  ropas.    

La   verdad   es  que  a  lo  largo  de  la  investigación  nunca  se supo quién fue el hombre que le suministró los datos  al  testigo,  menos  la  fecha  en que se cambiaron de ropa. Y lo que no aparece  materialmente  en  el  proceso  es inexistente. En materia penal no es permitido  realizar  suposiciones,  conjeturas ni especulaciones. Un fallo no puede basarse  en subjetivismos. A los hombres se les juzga por lo que hacen.   

Trae  a  colación comentarios de reconocidos  doctrinantes   sobre   el   valor   probatorio   de   la   llamada  voz     pública     o    rumor  público,  para mostrar su rechazo  como  medio  de  prueba,  y  sobre  el  reconocimiento en fila de personas, para  destacar    cómo    los    escasos   datos   suministrados   por   Felipe  Obando  Ledesma  “uno alto y otra  bajo,     blanco”,    resultaban    insuficientes    para    llegar    a    un  reconocimiento.   

Sostiene  que  la  prueba  de  balística  no  arrojó  resultados  que pudieran comprometer a Obeimar  Sánchez  Córdoba y que varios fueron los testigos que  informaron  de  la presencia del procesado en una minga celebrada el día de los  hechos  en  la  casa  de los Martínez. E insiste en que el testigo Felipe  Obando  Ledesma incurrió en serias  contradicciones   en  las  versiones  que  dio  al  Inspector  que  realizó  el  levantamiento  del  cadáver,  al  médico  legista  y  la  Fiscalía,  pues  no  recordaba  si  los asaltantes tenían uniformes de color verde, overoles azules,  pasamontañas  o  pañoletas,  solo  indicó  que “uno era alto y el otro bajo  blanco”.        

Argumenta que como Ministerio Público, “no  cuestiona  la prueba recopilada, ni su aducción, sino la inferencia que de ella  se  hace,  de  encontrar  certeza  cuando  lo que existe es duda”, pues, en su  criterio,  lo  que  determinó la condena fue el rumor  público,    toda    vez    que    ni   Felipe  Obando  Ledesma,  ni  María    Socorro    Bravo   Obando,   ni  Fabiola   Bravo,    ni  Viviana    Obando   Bravo  “reconocieron a los atracadores”.   

Sustentada en estas consideraciones solicita a  la  Corte  casar  la  sentencia impugnada y en su lugar absolver al procesado de  los  cargos  imputados  en  la  resolución  de  acusación  por  los delitos de  homicidio agravado y hurto calificado agravado.   

SE        CONSIDERA:   

La recurrente plantea como causal de casación  la  primera,  cuerpo  segundo  del  artículo  207  de  la  ley 600 de 2000, por  violación  indirecta de la ley sustancial, específicamente por desconocimiento  de  la  “existencia  razonable  y  manifiesta de la duda”, y la consiguiente  violación  de  los  artículos 103, 104.2, 239, 240.1. y 241.9.10 de la ley 599  de  2000, debido a errores de hecho en la apreciación  de las pruebas.   

En    casación,    los    errores   de   hecho   comprenden   tres  modalidades:     De    existencia,    que   se   presenta   cuando  el  juzgador  ignora  una  prueba  que  materialmente  hace  parte  del  informativo, o aduce una que no fue allegada al  mismo;  de  identidad,  que  surge  cuando el juzgador adiciona, cercena o transmuta el contenido material de  una  determinada  prueba,  poniéndola  a  decir  lo  que su texto no dice; y de  raciocinio,   que  aflora  cuando  el  juzgador  desconoce  las reglas de la sana crítica en el proceso de  valoración    de    su    mérito   o   en   la   obtención   de   inferencias  lógicas.   

El  proceso  de  demostración de un error de  esta  naturaleza  implica  por  tanto para el censor precisar cuáles pruebas en  concreto  fueron  indebidamente apreciadas por el Tribunal, cuál error de entre  las    tres   especies   de   naturaleza   fáctica   mencionados   (existencia,   identidad   o  raciocinio)  cometió  en  la  apreciación  de  cada  una de ellas, cómo se manifestó este  error  en  sus  conclusiones  probatorias,  y  qué  implicaciones  tuvo  en  la  aplicación  de  las  normas  sustantivas  llamadas  a  regular  el  caso.    

Esta  imposición  lógico  argumentativa  es  desatendida  totalmente  por  la casacionista. En sus alegatos, de inconfundible  corte  instancial,  se  limita  a  criticar  las  conclusiones  probatorias  del  Tribunal,  con  el  argumento  de que los datos morfológicos de los autores del  hecho,  suministradas  por  el  testigo  Felipe Obando  Ledesma,  resultan  insuficientes  para  llegar  a  un  reconocimiento  cierto  de  aquéllos, y que los restantes testigos del hecho no  estuvieron  en  condiciones  de apreciar sus características físicas por estar  ocupados en otros menesteres.   

Este  tipo de alegación se presenta distante  de  reunir  las  condiciones  mínimas  requeridas  para configurar un ataque en  casación,  pues en esta sede, más allá de la inconformidad que pueda suscitar  la  forma  como  los juzgadores apreciaron la prueba, atendidos los intereses de  las  partes,  es imprescindible demostrar que los juzgadores cometieron un error  en  su  apreciación,  bien  de  hecho  o de derecho,  y  que con ocasión de este desacierto se llegó a una  conclusión   equivocada,   que   condujo   al  Juez  a  una  decisión  ilegal.   

Además de este vacío argumentativo, de suyo  suficiente  para  inadmitir  el  libelo,  la Corte advierte que el testimonio de  Felipe  Obando  Ledesma,  al  cual  la  demandante  dedica buena parte de su crítica, no fue importante   en  las  conclusiones probatorias del Tribunal, y que la decisión de condena se  sustentó  en  las  versiones  y  reconocimientos  de  las testigos Viviana   Obando   Bravo   y  María     Fabiola     Bravo,    quienes  identificaron  al  procesado  en  fila  de  personas como uno de los autores del  hecho.   

Estos  reconocimientos fueron acogidos por el  Tribunal   después   de   analizar   a   fondo   las   circunstancias   de   su  realización,    y   de   desestimar   por   inconsistentes  las  versiones  suministrada  en  la  etapa del juzgamiento por el procesado y algunos testigos,  en  el  sentido  de  que  el  día de los hechos se hallaban participando en una  minga,  acarreando  arena,  desde  las  horas  de  la mañana hasta promediar la  tarde.    

Siendo esta la realidad probatoria acogida por  el  fallo impugnado, un ataque en casación orientado a desleír sus fundamentos  imponía  a  la demandante la carga de demostrar que el Tribunal incurrió en un  error   de   hecho   o   de   derecho   al  acoger  los  reconocimientos de Viviana  Obando  Bravo y María Fabiola  Bravo,   y  al  valorar  los  testimonios  de  quienes  concurrieron  a  confirmar  la  coartada  del  implicado,  pero  este  ejercicio  argumentativo ni siquiera se intenta.   

Ahora   bien.  Si  lo  cuestionado  por  la  casacionista  no era el contenido de la prueba recopilada, ni su aducción, sino  las  inferencias  que  de  ellas  obtuvo  el  Tribunal,  como  lo sostiene en su  escrito,  debió  denunciar  la existencia de un error de hecho por falso  raciocinio,  y demostrar que en el  proceso  inferencial  el  ad  quem  desconoció  verdades  lógicas, máximas de  experiencia  o  tesis  científicas  que  lo  llevaron  a  obtener  conclusiones  equivocadas,  y  por  esta vía, a un fallo ilegal. Pero estas demostraciones no  las emprende el escrito.     

En   síntesis,  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  Procuradora  143  Judicial  Penal  II  de  Pasto  contra la  sentencia  que  condenó  al procesado Obeimar Sánchez  Córdoba,  no reúne las condiciones mínimas de forma  y  contenido  requeridas  para  su  estudio.  Por  tanto, se la inadmitirá y se  ordenará  devolver  el  proceso  a  la  oficina  de  origen,  no advirtiéndose  violación  de  garantías fundamentales que la Corte esté en la obligación de  proteger de manera oficiosa.    

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada  por  la  Procuradora  143  Judicial Penal II de Pasto  contra  la  sentencia dictada el 21 de marzo de 2007 por el Tribunal Superior de  ese   Distrito   Judicial,   dentro  del  proceso  seguido  contra  Obeimar Sánchez Córdoba.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ            MARIA  DEL ROSARIO GONZALEZ DE LEMOS   

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN           JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                           

                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                             

                                             Teresa Ruiz Núñez   

                                               SECRETARIA   

    

1  Folios 20, 28, 46, 122-129 del cuaderno original 1.   

2  Folios 221-239 ibídem.   

3  Folios 256-280 ibídem.     

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