28119(12-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28119   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado Acta Nº 170  

Bogotá D.C., septiembre doce (12) de de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la  acción  de revisión interpuesta por la abogada Diana  Mercedes  Rodríguez  Cifuentes,  en  su condición de  representante  legal del menor J. G. M. R.1, contra  la providencia de segunda instancia proferida el 9 de agosto  de  2005  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  mediante la cual revocó la  decisión  adoptada  el  30  de junio del mismo año por el Juzgado Veinte Penal  del  Circuito  de  la  misma  sede  y, en su lugar, ordenó la preclusión de la  investigación  adelantada  respecto de JAVIER ARMANDO  MORA   MORENO, por el delito de homicidio culposo.   HECHOS  

Los  contempló el Tribunal de Bogotá en la  referida providencia, en los siguientes términos:   

“A  las  siete  y  cuarenta minutos de la  noche  del  30 de enero de 2005 en la intersección de la carrera 10ª con calle  27  sur  barrio  el  Sosiego, al sur de la ciudad, el señor Javier Armando Mora  Moreno,  conducía  el vehículo tipo bus de placas SFR 190 de servicio público  afiliado   a  la  empresa  Universal  Automotora  de  Transportes  S.A.,  cuando  atropelló  con  la  parte  delantera y pisó con la llanta delantera derecha la  cabeza  del  señor  Juan  Carlos  Moreno,  quien  al decir de la única testigo  presencial  de  los  hechos,  pasaba la calle 27 sur cuando fue arrollado por el  automotor, causándole la muerte inmediata”.   

  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Efectuado  el  levantamiento  del  cadáver, la fiscalía inició la  respectiva  indagación  y,  el  29  de  abril de 2005, ante el Juzgado 30 Penal  Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías,  formuló  imputación a  JAVIER  ARMANDO MORA MORENO,  por el ilícito de homicidio culposo.   

          No  obstante,  la propia fiscalía solicitó, el 27 de mayo de 2005,  la  realización  de audiencia de preclusión de la investigación. La petición  correspondió  al  Juzgado Veinte Penal del Circuito de Bogotá, cuyo titular la  llevó  a  cabo  el 30 de junio siguiente, negando la preclusión, decisión que  fue  apelada por el funcionario investigador y por la defensa. En el curso de la  audiencia  se  reconoció  a la doctora Diana Mercedes  Rodríguez  Cifuentes,  madre  del  menor J.  G.  M.  R.,  la  calidad de víctima.   

          Mediante  la  decisión  cuya  revisión  se  pretende,  el Tribunal  Superior  de  Bogotá, tras revocar la providencia de primera instancia, dispuso  la  preclusión de la investigación a favor de JAVIER  ARMANDO MORA MORENO.   

          El  pasado  9  de  agosto  del cursante año la abogada Diana   Mercedes   Rodríguez   Cifuentes  presentó  demanda de revisión contra la decisión de segunda instancia, libelo  que ocupa la atención de la Sala.   

LA  DEMANDA   

La actora invoca el numeral 6º del artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004, para afirmar que la providencia del Tribunal se  fundamentó en prueba falsa.   

En  orden  a  sustentar  la  presencia de la  mencionada  causal  de revisión, la demandante cuestiona al juzgador de segundo  grado  por  adoptar  la decisión con apoyo en el principio de confianza, porque  si  el  conductor  se  desplazaba a baja velocidad cuando ocurrieron los hechos,  pudo  perfectamente  detectar  al peatón en el momento en que cruzó la avenida  por  delante  suyo, sobre todo teniendo en cuenta que la iluminación del sector  era buena.   

En  relación  con  lo  anterior, consideró  equivocada  la  apreciación  del Tribunal, cuando concluyó que la iluminación  era  deficiente.  Tal  afirmación la hizo, añadió, con sustento en el informe  del  funcionario  que elaboró el álbum fotográfico, pero ese no es el sentido  que  tiene dicha prueba, sino el de poner de presente la insuficiencia de la luz  para  tomar fotografías, lo cual aparece claro cuando se observa el informe del  agente  de  tránsito, donde se indica que en el sector existía “buena    iluminación    artificial”.   

Para la libelista, en consecuencia, la muerte  ocurrió  por  la  impericia  y  negligencia del conductor del vehículo, pues a  pesar  de  que  se desplazaba lentamente, lo piloteaba bajo exceso de confianza,  sin  estar  alerta  sobre  lo que sucedía a su alrededor, razón por la cual no  advirtió la presencia del peatón para evitar el fatal suceso.   

En  su  criterio,  la  afirmación  que  el  Tribunal  atribuye a la testigo María Ledys González  Rodríguez,    según   la   cual   el   occiso   se  “abalanzó”   a   la  calzada,  no corresponde a la realidad, porque lo dicho por la declarante es que  el  “peatón caminaba, mas no corría”.  Por  lo demás, agregó, “nada prueba  que   la   aglomeración  (de  personas)  en  el  andén  o  en  la  vía  haya  impedido  la visibilidad del  conductor”.   

Consideró    así   que   el   Tribunal  “creó   una   prueba   falsa,  al  establecer  la  inculpabilidad  del conductor por fuerza mayor, debido a la falta de visibilidad  por  la  mínima  iluminación  y  la  supuesta aglomeración, que de haber sido  hasta  hubiera  impedido  la  realización  del  accidente por cuanto no hubiera  habido  espacio  para  que  el  peatón  transitara”.  Siendo  así,  concluyó,  no  resulta  dable  atribuir la causa del insuceso al  estado  de  alicoramiento del occiso, puesto que “el  conductor  del  bus  tendría  que  haber podido divisar cualquier objeto que se  atravesase”.   

          La   demandante   aportó,  entre  otros  documentos,  copia  de  la  actuación  que  culminó  con la preclusión de la investigación, dentro de la  cual figuran las decisiones de primera y segunda instancia.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          La   acción   de   revisión   constituye   una   excepción  a  la  intangibilidad  de  la  cosa  juzgada,  pues aun cuando una sentencia ha cobrado  ejecutoria  formal  y  material, mediante esa acción, puede reabrirse el debate  que  condujo a su proferimiento, si concurre alguna de las causales contempladas  en el artículo 192 de la Ley 906 de 2004.   

          Pero,  precisamente, como se trata de remover la cosa juzgada, quien  acude  a  dicho  mecanismo  judicial  debe  cumplir  unas  precisas  y rigurosas  exigencias  formales,  entre las cuales está, de conformidad con lo establecido  en  el  artículo  194  ibídem,  indicar la causal que se invoca, junto con los  fundamentos  de hecho y de derecho en que se apoya la solicitud (num. 3º), así  como   relacionar   las   evidencias   que   fundamentan   la   petición  (num.  4º).     

          En  el  evento  de  no  cumplirse  los  requisitos  previstos  en la  precitada  disposición,  la demanda debe inadmitirse de plano. Se procederá de  igual  manera,  según lo prevé el inciso cuarto del artículo 195 del estatuto  procesal   en   mención,  si  “de  las  evidencias  aportadas    aparece   manifiestamente   improcedente   la   acción”.   

          En  el  caso  en  estudio,  la  demandante  invoca  la  causa 6º de  revisión, la cual se presenta:   

          “Cuando  se  demuestre  que  el  fallo  objeto  de  pedimento  de  revisión  se fundamentó, en todo o en parte, en prueba falsa fundante para sus  conclusiones”.   

          De  acuerdo  con  lo previsto en el parágrafo del artículo 192, la  referida  causal  también  se aplica cuando se trata de preclusión o sentencia  absolutoria.  En  este  evento,  la  demandante  dirige  la  acción  contra  la  preclusión  dictada por el Tribunal Superior de Bogotá a favor de JAVIER    ARMANDO    MORA   MORENO,  luego  por  ese  aspecto resulta  procedente la acción.   

          Ahora  bien,  el texto legal contentivo de la causal invocada indica  que  para  su acreditación es necesario que el actor exprese cuál es la prueba  falsa  que  sirvió  de  fundamento  a  las  conclusiones  de  la decisión cuya  revisión se pretende.   

          En  el  caso  que  ocupa  la  atención de la Sala, la demandante no  cumplió  ese presupuesto, pues se dedica a cuestionar la valoración probatoria  con  apoyo  en  la  cual  el Tribunal adoptó la preclusión, sugiriendo que esa  Corporación  asignó  un  sentido  equivocado  al  contenido  de las evidencias  recaudadas,  pero  sin  precisar  cuál de ellas reviste la calidad de falsa. Es  más,  confusamente,  asigna tal condición a la propia decisión cuya revisión  solicita,  en  cuanto  afirma que el juzgador “creó  una prueba falsa”.   

Como  puede  verse,  en  realidad, la actora  atribuye  al  juzgador  incurrir en un error de juicio, olvidando que la acción  de  revisión  no se instituyó con ese fin, sino para demostrar “que  la  decisión  es  injusta  conforme  a  la  causal  aducida e  inconveniente  su  intangibilidad  para la seguridad jurídica por la injusticia  que            ella            contiene”2,  de tal manera que en el caso  de  la  causal 6ª, se insiste, le corresponde acreditar que su proferimiento se  basó  en  prueba  falsa y que ésta constituyó fundamento de sus conclusiones,  labor  que  se  abstuvo  de  emprender  la  demandante.            

          Aparte  de  lo anterior, se observa que la libelista tampoco allegó  con  la  demanda  la  sentencia  ejecutoriada  mediante  la  cual  se declara la  falsedad  de la prueba. Si bien este requisito no está expresamente contemplado  en  la  causal  invocada, como sí ocurría en las precedentes codificaciones de  procedimiento                  penal3,   no   significa   ello  que  actualmente no deba aportarse ese documento.   

          La  propia redacción del numeral 6º del artículo 192 del estatuto  procesal  penal  de 2004 lleva a esa conclusión. En efecto, la norma establece:  “Cuando    se   demuestre…que   el   fallo…se  fundamentó,   en   todo   o   en   parte,   en  prueba  falsa…”.  Resulta claro que tal situación sólo ocurrirá en el momento en  que  hay  una  decisión en firme, pues mientras tanto no puede afirmarse que se  ha demostrado la falsedad de la prueba.     

          Por  lo  demás, el fundamento de la acción de revisión demanda el  cumplimiento  previo  de dicho requisito, pues la garantía de la cosa juzgada a  no  ser sometido a un nuevo juicio por los mismos hechos, exige que su remoción  únicamente  pueda  darse a partir del surgimiento de circunstancias que generen  certidumbre,  lo  cual  solamente  acontece, en el caso de la causal 6ª, cuando  existe  fallo  ejecutoriado  mediante  el  cual  se  declara  que  la  prueba es  falsa.    

          Dígase,  adicionalmente, que si la aplicación e interpretación de  las  causales  de  revisión  se  efectúa  con  sentido  restringido,  dado que  suponen,     precisamente,    desconocer    la    garantía    fundamental    en  mención4,  nada  más  armónico con ese carácter que asignarle a la causal  6ª el entendimiento en mención.   

          Es  de  anotar  que  la  sentencia  en  firme  que se requiere, como  condición  para  dar  inicio  a la acción de revisión, no necesariamente debe  ser  de  carácter  penal,  pues  bien  puede tener otra naturaleza, siempre que  revista  los  mismos  efectos.  Así  lo tiene precisado la Sala en su decantada  jurisprudencia, como se aprecia en la siguiente decisión:   

“Así mismo, la supuesta causal aducida no  puede  concebirse  de un modo más errado. En efecto, siendo la quinta prevenida  por  el  artículo  232  del  C.  de  P.P.,  esto  es “Cuando se demuestre, en  sentencia   en  firme,  que  el  fallo  objeto  de  pedimento  de  revisión  se  fundamentó  en  prueba  falsa”, cuyos supuestos exigen: a) que la prueba haya  sido  el  fundamento  determinante  del  contenido  del  fallo,  b)  que se haya  proferido  por la justicia penal sentencia en firme, o  declarado   en   decisión   con  los  mismos  efectos  su  falsedad  y  c)  que  el  objeto  de  prueba  en  esta  condena corresponda  exactamente  en su causa, sentido y alcance, al medio cuya eficacia demostrativa  sirvió  para  producir  la  certeza  dentro del pronunciamiento de condena cuya  revisión  se  persigue, no existe ninguna correspondencia entre estos teóricos  elementos  de  la  misma  y  los  recurrentes  argumentos, acaso admisibles como  reparos   de   las   instancias,   a   que  alude  el  demandante”5   

.  

          En   consecuencia,  por  defectos  de  sustentación  y  por  la  no  aportación  de  la  sentencia en firme que sirve de sustento a la demostración  de  la  causal  de  revisión  invocada, la Sala inadmitirá de plano la demanda  presentada  por  la  abogada Diana Mercedes Rodríguez  Cifuentes.   

          Se  precisa  que  la  presente providencia no admite recurso alguno,  según  lo  determinó  la  Sala  en  auto  del  25  de mayo de 20066,  oportunidad  en que se señaló:   

          “…  dentro  de la dinámica del nuevo procedimiento penal, a la  par  que  toda  la actuación se surte de manera oral en diferentes audiencias y  que  en  ellas  se  adoptan  las   decisiones  de interés para los sujetos  procesales,  es  también  en ese mismo escenario que les son notificadas dichas  determinaciones,  por  estrados.  Ellos,  subsiguientemente, pueden interponer y  sustentar  el recurso de reposición, salvo que se trate de sentencias, para que  en  el  mismo acto el funcionario judicial resuelva el recurso. Excepcionalmente  prevé  la  ley  que  se  notifiquen  decisiones  por  comunicación,  cuando el  interviniente  ha justificado debidamente el motivo por el cual no compareció a  la audiencia en la cual se tomó la determinación respectiva.   

La anterior dinámica no resulta extensible  a  esta acción excepcional, que no hace parte del trámite procesal propiamente  dicho,  en  cuanto  este  concluyó  con  el proferimiento de los fallos que han  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada. Y dado que la ley autoriza la inadmisión de  plano  de la demanda, sin prescribir la procedencia de recurso alguno contra una  tal  determinación,  o mecanismo especial en virtud del cual pueda reexaminarse  el  tema,  como  sí  lo  hizo  frente  al  recurso extraordinario de casación,  forzoso  es  concluir  que la providencia por cuyo medio se inadmite de plano la  demanda  de  revisión,  por voluntad del legislador, no es susceptible de   recurso alguno”.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada  por  la abogada  Diana   Mercedes   Rodríguez  Cifuentes,   de   conformidad  con  las  razones  expuestas  en  la  anterior  motivación.   

         Contra  esta  decisión  no procede    recurso   alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO         J.     IBAÑEZ     GUZMÁN                   JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                 JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                             JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

Permiso  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  El  niño    es    hijo    del    occiso   Juan   Carlos  Moreno.   

2 Auto  del 19 de mayo de 2004, radicación 21154.   

3  Numeral  5º  del  artículo  220  de  la  Ley  600  de  2000, y numeral 5º del  artículo  232  del  Decreto 2700 de 1991. Ambas disposiciones son del siguiente  tenor:   

“Cuando  se  demuestre,   en   sentencia   en   firme,  que  el  fallo objeto de pedimento de revisión se fundamento en  prueba falsa”.   

4  Al  respecto,  CORTE CONSTITUCIONAL, sentencias C-004 de 2003 y C-799 de 2005, entre  otras.   

5 Auto  del 6 de diciembre de 2001, radicación 18269.   

6  Radicación 25485.     

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