28107(23-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28107  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 150  

Bogotá,  D.  C., agosto veintitrés (23) de  dos mil siete (2007).   

VISTOS  

          Dirime  la  Corte  la  colisión  negativa de competencias suscitada  entre  el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Pasto y el Juzgado  Tercero  Penal  Municipal  de  Ipiales,  despachos  judiciales que se rehúsan a  conocer  del  proceso  seguido  en  contra de FRANKLIN  EDUARDO  CAICEDO LÓPEZ, a quien se le imputa el delito  de extorsión en concurso homogéneo.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

1.-  El  15  de  marzo  del año en curso se  celebró  diligencia  de  formulación  de  cargos  entre  la  Fiscalía  Octava  Especializada  de  Ipiales  y  el  procesado  FRANKLIN  EDUARDO  CAICEDO  LÓPEZ  quien,  en esas condiciones,  aceptó  la  comisión del ilícito de extorsión en concurso homogéneo, delito  por  razón del cual el ente acusador, en providencia del 23 de febrero del año  anterior,  le  había  impuesto,  junto a José Javier  Goyes  Polo,  medida  de  aseguramiento  de detención  preventiva.   

CAICEDO  LÓPEZ  aceptó  haber  intervenido  a  título de coautor, en las exigencias dinerarias  que  por  varios  días se hicieron a los esposos Edin  Iván     Sarmiento     García    y    Magali    Pantoja    Ceballos   quienes  entregaron  a  los  extorsionistas  la  suma  total  de  $3.000.000.   

2.-  El  proceso  se  remitió para lo de su  competencia,  a los juzgados especializados de Pasto, correspondiendo al segundo  de  esa  categoría  cuyo  titular,  mediante  auto  del 1º de junio siguiente,  ordenó  enviar  la  actuación  a  los Juzgados penales municipales de Ipiales,  argumentando  que,   a partir de la expedición de la Ley 1121 de 2006, los  jueces  de  su  categoría  sólo  conocen  de  la extorsión cuando la cuantía  excede  de  150  salarios  mínimos  legales  mensuales,  y si es inferior a esa  cantidad  la  competencia corresponde a los jueces penales municipales, conforme  lo dispone el artículo 37 de la Ley 906 de 2004.   

3.-  El  Juez  Tercero  Penal  Municipal  de  Ipiales,  en  decisión  del  25 de julio último, desestimó los argumentos del  funcionario  remisor  señalando que, en este caso, como lo viene sosteniendo la  jurisprudencia  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  operó  la  figura  de la  prórroga  de  competencia, dado que el juez especializado adelantó la fase del  juicio  y  realizó  la audiencia de juzgamiento, restándole únicamente emitir  el correspondiente fallo.   

En  tal  virtud,  aceptó  la  colisión  de  competencias  que  le  propuso  en  su  momento  el juez especializado y ordenó  remitir el proceso a esta Corporación para lo de su cargo.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  18  transitorio  de  la  Ley 600 de 2000, la Corte es competente para  dirimir  los  conflictos  de  competencia  que  se  susciten  entre  los  jueces  especializados  y  los  jueces  penales  del  circuito  ordinario  o  común. La  disposición  en  cita  no  contempla  las colisiones que se presentan entre los  jueces  especializados  y  los  jueces municipales, pero la Sala ya ha sostenido  que  dicha  función  corresponde también a esta Corporación, dado que en esos  casos  están  involucrados,  igualmente,  los  jueces  especializados y porque,  además,  se  hace  necesario  evitar  la  dilación  de  la actuación, ante la  ausencia  de  norma  que  señale  en forma expresa la autoridad competente para  resolver     esa     clase     de     conflictos1.   

Asiste  parcialmente  razón al Juez Segundo  Especializado  de  Pasto  cuando  sostiene que el artículo 23 de la Ley 1121 de  2006,  al  modificar  los  numerales 6º y 7º del artículo 5º transitorio del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  sustrajo  de la competencia de esa  categoría  de despachos judiciales los procesos por extorsión cuya cuantía no  exceda de 150 salarios mínimos legales mensuales.   

Ese  es el criterio que de manera invariable  viene  sosteniendo  la Corte, como se recordó en reciente decisión2,  oportunidad  en que se señaló:   

“La Sala ya fijó su posición en torno a  esta  temática,  y  es  así  como en auto del pasado 9 de mayo señaló que el  artículo  23 en cita, efectivamente, modificó el artículo 14 de la Ley 733 de  2002,  al  radicar  en los jueces especializados el conocimiento del ilícito de  extorsión  sólo  cuando  la  cuantía supera los 150 salarios mínimos legales  mensuales,  de  suerte  que  en  esa  materia  retornó  a  lo  que  establecía  originalmente  el  numeral  7º  del  artículo 5º transitorio de la Ley 600 de  2000. Sobre el particular,  puntualmente señaló la Corte:   

‘En  primer  lugar,  que  la  Ley  1121  de  2006,  contrario  a lo afirmado por la autoridad  colisionada,  modificó  el artículo 14 de la Ley 733 de 2002, que le atribuía  a  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados, la competencia para el  delito  de  extorsión  sin  sujeción a la cuantía3, retornándole la competencia  por  esta  modalidad  delictual “en cuantía superior a ciento cincuenta (150)  salarios  mínimos mensuales” tal como, inicialmente, se le había asignado en  el numeral 7° del artículo 5° de la Ley 600 de 2000.   

En segundo lugar y desde esa perspectiva con  la  misma  ilación  legislativa,  debe  inferirse  que  la  competencia para el  conocimiento  del  delito  de  extorsión,  en  primera  instancia,  en cuantía  inferior  a 150 salarios mínimos legales mensuales vigentes, por tratarse de un  delito  ubicado  dentro de aquellos que atentan contra el patrimonio económico,  corresponde  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  conformidad con la cláusula  general  de  competencia contenida en el literal b del numeral 1° del artículo  77    de   la   Ley   600   de   2000’”.   

En  el  presente  asunto,  se procede por el  delito  de extorsión en concurso homogéneo, cuya cuantía total ascendió a la  suma  de  $3.000.000. Si bien en el acta de formulación y aceptación de cargos  no  se  especificó  la  suma exigida en cada uno de los ilícitos imputados, el  valor  total  de  las extorsiones indica que la cuantía individual de éstas es  inferior  a  los  150 salarios mínimos legales mensuales vigentes en el año de  2006,  época  en que ocurrieron los hechos, si se tiene en cuenta que ese valor  nominal  mensual  equivalía  para  ese  entonces  a  $408.000  (Decreto 4686 de  2005)4.   

Pero, se afirma que la razón está de parte,  sólo  parcialmente,  del  juez especializado trabado en el conflicto, en primer  lugar,  porque  no  es  cierto  que  la  extorsión  en  cuantía inferior a 150  salarios  mínimos legales mensuales haya quedado bajo la órbita de competencia  de  los  jueces penales municipales. Al respecto, en la decisión del 23 de mayo  de 2007, arriba citada, la Sala sostuvo:   

“Como  el  artículo  78 de la Ley 600 de  2000,  fue  modificado  por  el  artículo  14  de  la  Ley  733  de 2002, en lo  concerniente  a la competencia de los jueces penales municipales para conocer de  la  extorsión,  actualmente no existe norma que determine formalmente cuando el  hecho   no   supera   el  monto  aludido,  a  qué  funcionario  corresponde  su  conocimiento,   debe aplicarse el literal b) del numeral 1 del artículo 77  de  la  Ley  600, el cual señala que los jueces penales del circuito conocen en  primera  instancia  “de los delitos cuyo juzgamiento  no  esté  atribuido a otra autoridad”, a quienes el  juez especializado debió remitir las diligencias”.   

          En  relación  con lo anterior, oportuno también resulta anotar que  es  equivocada la invocación que hace el juez especializado del artículo 37 de  la  Ley  906  de  2004,  pues  esa norma, como en general todo el articulado que  integra  la  codificación  expedida  mediante la citada disposición legal, con  las  excepciones  previstas  en  su  artículo  5335  y  las situaciones en que hay  lugar  a  reconocer  el  principio de favorabilidad, sólo se aplica a los casos  tramitados  bajo  la  égida  del  nuevo  sistema  penal  acusatorio, lo cual no  acontece      en      el     presente     evento6.   

Y, en segundo término, por cuanto, como bien  lo  recuerda el Juez Tercero Penal Municipal, es también postura de la Sala que  cuando  la única actuación pendiente de cumplir sea el proferimiento de fallo,  se  entiende  en  ese  evento  prorrogada  la  competencia  en  cabeza  del juez  especializado,  a  efectos  de  hacer  prevalecer  los principios de celeridad y  eficiencia,  evitando  que  el tránsito de legislación produzca el innecesario  trasteo  de  los  procesos  cuando  ya han empezado a contabilizarse términos o  surtirse  actuaciones  o diligencias, pues en esos casos los mismos deben seguir  tramitándose    conforme    a    la    ley    vigente    al    tiempo   de   su  iniciación.   

Las   razones   del   comentado   criterio  jurisprudencial  quedaron plasmadas en la providencia del 3 de mayo del cursante  año, en cuanto allí se expresó:   

“Así las cosas,  sin  dificultad  advierte  la Sala que al armonizar el citado artículo 40 de la  Ley  153  de  1887 con los referidos principios que gobiernan la administración  de  justicia,  se  impone concluir que con el propósito de evitar la migración  de  expedientes  de  un  despacho judicial a otro con ocasión de los frecuentes  cambios  legislativos,  en  seguro desmedro de la celeridad y eficiencia debidas  tanto  al usuario de la administración de justicia como a la sociedad, se tiene  que,  en  situaciones  como la que aquí ocupa la atención de la Sala, esto es,  cuando  empieza  a  correr  el  término dispuesto en la ley para proferir fallo  luego  de  culminada  la  audiencia  pública  o de recibido el diligenciamiento  después  de  realizarse  la diligencia de formulación y aceptación de cargos,  no  hay  lugar  a  variar la competencia por el advenimiento de una ley procesal  que     la    modifique,    pues    ‘los  términos  que hubieren empezado a correr (…) se regirán por  la     ley     vigente     al     tiempo     de    su    iniciación’.   

“Lo anterior es  así,  dado  que  el  artículo  40  de  la  Ley 600 de 2000 dispone que una vez  realizada  la  diligencia  de formulación y aceptación de cargos, ‘las  diligencias se remitirán al juez  competente  quien,  en  el término de diez (10) días  hábiles,     dictará     sentencia’  (subrayas  fuera  de  texto).  Por su parte, el artículo 410 del  mismo   ordenamiento  establece  que  ‘finalizada  la  práctica  de  pruebas  y  la  intervención  de los  sujetos  procesales en la audiencia, el juez decidirá  dentro      de      los     quince     (15)     días     siguientes’      (subrayas      fuera     de  texto).   

“Se  exceptúan  del  planteamiento anterior aquellos casos en los que la Sala Administrativa del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ha dispuesto en virtud de sus facultades,  regladas  en los artículos 257 de la Carta Política, 19, 63 y 85 de la Ley 270  de  1996,  así  como  528  de la Ley 906 de 2004, entre otros, que funcionarios  diversos  a  los  que  tramitaron  el  juicio  procedan a proferir la respectiva  sentencia”7.   

Por las precedentes razones, como quiera que  en  el  asunto que ocupa la atención de la Corte empezó a contarse el término  de  diez  (10)  días  cuando  ingresó  el proceso al despacho para proferir el  fallo                   solicitado8,  lapso  que,  incluso,  ya se  encuentra  vencido,  se  asignará  su  conocimiento  al  Juez Segundo Penal del  Circuito Especializado de Pasto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          1.        DIRIMIR  la  colisión legalmente trabada,  en  el sentido de asignar el conocimiento del presente asunto al Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Pasto, despacho a donde se remitirá el  expediente  para lo de su cargo, conforme a las razones expuestas en la anterior  motivación.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido  al  Juzgado  Tercero  Penal Municipal de Ipiales, remitiéndole  copia de la presente decisión.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ         MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

AUGUSTO  JOSÉ  IBAÑEZ GUZMÁN                   JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                         JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                                                                  JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Cita medica  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 Cfr.  Auto del 23 de mayo de 2007, radicación 27487.   

2 Auto  del 13 de junio de 2007, radicación 27583.   

3 Auto,  cambio de radicación 26927, febrero 21 de 2007.   

4 Ello  significa   que   los   150   salarios   mínimos   mensuales  correspondían  a  $61.200.000.   

5  Aunque  es  del  caso  precisar que el artículo 531, que constituía una de las  excepciones   a   las  cuales  se  refería  el  artículo  533,  fue  declarado  inexequible   por   la   Corte   Constitucional  mediante  sentencia  C-1033  de  2006.   

6  El  nuevo  sistema  penal acusatorio, de acuerdo con lo previsto en el artículo 530  de  la  Ley  906 de 2004, empezó a aplicarse en el Distrito Judicial de Pasto a  partir del 1º de enero de 2007.   

7  Colisión de competencias, radicación 27131.   

8  Erróneamente,  el  juez  municipal  señala  que  en  la actuación se celebró  audiencia pública de juzgamiento.     

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