28106(12-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28106  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 170  

Bogotá,  D. C., septiembre doce (12) de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide  la Sala si admite o no la demanda de  casación  presentada por el defensor de LUIS FERNANDO  DA  COSTA  contra  la  sentencia  del 21 de febrero de  2007,  mediante  la  cual  el  Tribunal  Superior  de Villavicencio confirmó la  proferida  el  27 de diciembre de 2004 por el Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado  de  la  misma  sede,  que  condenó, entre otros, al procesado en  mención,  a  quien  le  impuso  las penas principales de 18 años de prisión y  37.570  salarios  mínimos legales mensuales de multa, así como la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  término  de 10 años, por los delitos de tráfico de estupefacientes agravado y  falsedad personal.   

HECHOS  

En  desarrollo  de  la denominada operación  “GATO NEGRO”, iniciada a  partir  del  día 12 de febrero de 2001 y encaminada a desarticular la actividad  cocalera  que  se  llevaba  a  cabo  en  las  localidades  de Puerto Príncipe y  Guérima  en el departamento del Vichada, y Barrancominas en el departamento del  Guanía,   el  Ejército  Nacional  allanó  varios  inmuebles,  en  los  cuales  encontró  cientos  de  hectáreas sembradas con hoja de coca, laboratorios para  su   procesamiento,  insumos  para  esa  labor  y  gran  cantidad  de  sustancia  estupefaciente  que  se  encontraba  en  distinto  estado  de  elaboración.  La  operación  arrojó también la captura de varias personas, entre ellos, algunos  extranjeros.   

ACTUACION PROCESAL  

1.  Entre  las  personas capturadas, estaban  LUIS  FERNANDO  DA  COSTA,  alias       “Fernandinho”,      ciudadano  brasileño, Salvador Velásquez  Parrado,  Luis  Alberto  García,  Nicasio  Angulo  Rodallega, Samuel Rodríguez  Souza,  Néstor  Albeiro  Sánchez  Martínez,  Leonardo Gabriel Montilla Lozano  y   Luis  Alfonso  Cañas  Vásquez.   

2. Después de escucharlos en declaración de  indagatoria  y  resolverles  la  situación  jurídica, la fiscalía decretó el  cierre   parcial  de  la  investigación  en  relación  con  los  prenombrados,  procediendo  a  calificar  el  mérito  del  sumario  el  5 de abril de 2002 con  resolución    de    acusación.    En    lo   que   respecta   a   FERNANDO  DA COSTA, le imputó los delitos  de tráfico de estupefacientes y falsedad personal.   

3.  Por  apelación  interpuesta  por  los  defensores    de    Salvador   Velásquez   Parrado  y   Luis  Alfonso  Cañas  Vásquez,  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  mediante  providencia  del  30  de  septiembre  de 2002,  confirmó el pliego acusatorio.   

4. La etapa del juicio la asumió el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado de Villavicencio, despacho judicial  que  llevó a cabo las audiencias preparatoria y pública de juzgamiento, a cuyo  término  profirió  la  sentencia de primera instancia. Condenó a LUIS  FERNANDO  DA  COSTA  a las penas ya  reseñadas.  También a Luis Alberto García, Salvador  Velásquez  Parrado, Néstor Albeiro Sánchez Mosquera, Nicasio Angulo Rodallega  y    Samuel   Rodríguez  Souza.  Absolvió a Leonardo  Gabriel  Montilla Lozano y declaró la extinción de la  acción  penal,  por  muerte, respecto de Luis Alfonso  Cañas Vásquez.   

5.   Contra   el   fallo   del   juzgado,  oportunamente,   interpusieron  el  recurso  de  apelación  los  defensores  de  LUIS  FERNANDO  DA  COSTA,  Samuel  Rodríguez  Souza  y   Salvador   Velásquez  Parrado,    así   como   el   procesado  Luis  Alberto  García.  La  alzada fue  definida  por  el Tribunal Superior de Villavicencio, Corporación que impartió  confirmación  al fallo de instancia, por cuya razón el defensor del primero de  los  nombrados acudió al recurso extraordinario de casación, mismo que concita  la atención de la Sala.   

LA  DEMANDA   

          Con  apoyo  en la causal tercera de casación de la Ley 600 de 2000,  la  defensa  formula  un  único  cargo contra la sentencia de segundo grado, la  que,  según  considera,  se emitió desprovista de motivación, quebrantando el  debido proceso.   

          Sustenta  la  irregularidad  en mención, señalando que el Tribunal  no  ofreció  respuesta alguna a las censuras que se dirigieron en el escrito de  apelación  contra  el  fallo  de  primera  instancia, oportunidad en la cual se  descubrieron  los  errores  de  hecho  y  de  derecho en que se incurrió en esa  decisión.   Sostiene   que  el  ad  quem  no hizo ningún esfuerzo “por analizar  los  elementos probatorios demostrativos de la responsabilidad y mucho menos por  ocuparse  de  la  inconformidad de la defensa…”, de  manera  que en la sentencia impugnada “está ausente  la   dialéctica   jurídico   sustancial,   jurídico  probatoria  o  jurídico  procesal”.   

          Tras  citar el principio de imparcialidad y reseñar las situaciones  en  que,  de  acuerdo  con  la  jurisprudencia de la Corte, se presenta falta de  motivación,  el  actor  señaló  que el fallador de segundo grado se limitó a  mencionar  las  pruebas recaudadas, pero “no motivó  los hechos que conjugan la responsabilidad penal”.   

Así,   sostiene   que  el  Tribunal  hizo  referencia  a  “tres teléfonos satelitales, 74.950  dólares,  1.000  cartuchos,  municiones  de  diversos calibres y documentos, su  agenda  personal donde se da cuenta de anotaciones relacionadas con la actividad  ilícita  de  narcotráfico,  agenda  que permitió colegir responsabilidades de  algunas  personas,  y  por  cuanto  la agenda es reconocida como de propiedad de  LUIS  FERNANDO  DA  COSTA…,  lo que es suficiente para afirmar su actividad de  narcotráfico”.   

Según   el  demandante,  el  ad   quem  también  aludió  al  ingreso  ilegal  del  procesado al país y al hecho de ser posteriormente extraditado por  el  delito de narcotráfico, sin que, insiste, el juzgador fundamentara el valor  probatorio     de    cada    prueba    frente    a    los    hechos    que    se  investigan.     

          Con  tal  sustento,  solicitó  decretar  la  nulidad a partir de la  sentencia de segunda instancia.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

          La  Sala  inadmitirá  la demanda objeto de examen por no reunir los  presupuestos  de  fundamentación  lógica  y  adecuada  sustentación  a que se  refiere  el  numeral 3º del artículo 212 del Código de Procedimiento Penal de  2000.   

          En  el  único  cargo  que  formula  contra  la sentencia de segunda  instancia,  el  actor  aduce  que  el  Tribunal  no  motivó adecuadamente dicha  decisión, razón por la cual quebrantó el debido proceso.   

          La  Sala tiene precisado que cuando se acude al mencionado motivo de  casación,  el demandante está en la obligación de demostrar uno cualquiera de  los  siguientes  vicios: (i) que el fallo carece totalmente de motivación; (ii)  que  siendo  motivado,  es  dilógico o ambivalente; (iii) que su motivación es  incompleta;  o  (iv)  que  la  motivación  es aparente o sofística1.     

También  tiene  dicho  la  Corte  que  la  “ausencia  absoluta  de  motivación  se  configura  cuando  no  se precisan las razones de orden probatorio y jurídico que soportan  la   decisión;   la   motivación   es  ambivalente  cuando  contiene  posturas  contradictorias  que  impiden  conocer  su   verdadero  sentido;  y,  será  precaria  o  incompleta,  cuando  los  motivos  que  se  exponen  no  alcanzan a  traslucir     el     fundamento     del     fallo2. La  motivación  es  aparente  o  sofística,  señaló la Sala en otra oportunidad,  cuando  se  desconocen  “pruebas  que objetivamente  conducen  a  conclusiones  diversas”, de modo que se  socava  la estructura fáctica y jurídica del fallo3.   

En  el  asunto  analizado,  el  libelista no  indicó  a  cuál  de  los  mencionados defectos de motivación hace referencia.  Pareciera  que  aludiera  al primero, pues insistentemente aduce que el fallador  no  analizó  los  elementos probatorios demostrativos de la responsabilidad del  procesado.  Sin  embargo,  del propio sustento del cargo surge que, en realidad,  el  desacuerdo  del  censor  con la sentencia no es por adolecer de motivación,  sino por el valor que el Tribunal le asignó a las pruebas.   

Obsérvese   cómo   argumenta   que   el  ad  quem  hizo alusión a la  agenda  incautada  para  señalar  que  de  las  anotaciones  allí  registradas  relacionadas   con  actividades  del  narcotráfico  no  sólo  se  derivaba  la  responsabilidad   de   otras   personas,  sino  la  del  procesado  LUIS  FERNANDO  DA  COSTA,  dado  que ese  objeto     (la     agenda)    fue    reconocido    como    de    propiedad    de  éste.     

Por  lo anterior, resulta imperioso recordar  lo que sobre el tema tiene expresado también la Sala:   

“…  no  es lo mismo que una providencia  judicial  adolezca  de  defectos  de  motivación,  por ausencia absoluta de las  razones  de  orden  probatorio  y  jurídico que soportan la decisión, a que la  argumentación  traída  por  el  fallador  no  cumpla  con las expectativas del  sujeto  procesal,  que  la tilda de inadecuada, desacertada o insuficiente en su  fundamentación  fáctica,  jurídica  o  probatoria,  hipótesis que se refleja  precisamente  en  el  ataque  elevado  por  el  demandante en este asunto.    

         “Sólo  en  la  primera  hipótesis el  error  será  susceptible  de ser atacado dentro del marco de la causal tercera,  mientras  que  en  el  segundo  el  error es de juicio, caso en el cual debe ser  ventilado  en  el  ámbito  de  la  causal  primera,  demostrando los errores de  fundamentación  fáctica,  jurídica  o  probatoria  que  llevan  a tildarla de  inadecuada,  desacertada o insuficiente”4.   

          Advertido  el verdadero propósito del impugnante, resulta claro que  no  debió  aducir  la vulneración del debido proceso, sino acusar el fallo por  violar   indirectamente  la  ley,  demostrando  que  el  juzgador  erró  en  la  apreciación de las pruebas, labor que omitió emprender.   

          Pero  es  más,  aprecia  la  Sala  que  la censura no es fiel a los  contenidos  de  la  sentencia,  lo  cual hace de suyo que pierda seriedad. Ello,  porque  el  libelista omite reseñar que el Tribunal, aparte de los elementos de  juicio  mencionados en la demanda, también hizo referencia a la versión que el  acusado  ofreció  inmediatamente  se le vinculó a la actuación, acto procesal  en el cual confesó traficar con estupefaciente cocaína.   

          El  actor  pasó  por  alto  también anotar que la mención a dicha  versión  no  lo  fue  a  manera  de  simple  cita,  sino  que  el  ad  quem  la  valoró  en conjunto con la  retractación  que  en posterior salida procesal exteriorizó el procesado y con  los  demás  elementos  probatorios  recaudados,  lo cual le permitió acoger su  primera  intervención  y  repudiar  la  posterior.  El  siguiente  aparte de la  sentencia confirma la omisión del casacionista.   

          “Para  la  Sala  la retractación de DA  COSTA  trae  como  única consecuencia la pérdida del beneficio punitivo al que  tenía  derecho,  pues  su  responsabilidad  en  la  comisión  de  los  delitos  imputados  emerge clara y contundente incluso si su dicho en primera oportunidad  hubiese  sido  otro.  El cambio de postura en la continuación de la indagatoria  no  es  suficiente  para  restarle  el  mérito  de  credibilidad  a  su inicial  versión.  En  el  ámbito  probatorio, goza el fallador de la facultad legal de  determinar,  siguiendo  las  reglas  de  la  sana  crítica, si lo que depone el  sujeto procesal es cierto o no.   

         En  este  aspecto,  su dicho es abiertamente creíble en su primera  salida,  no así lo afirmado posteriormente. Si bien era su derecho decir lo que  creía  conveniente  en  la  oportunidad  legal  que  tenía  para  explicar  su  situación  ante  las autoridades judiciales, su posterior cambio de versión no  hace  que  lo  dicho  en  un  principio  deba  ser dejado de lado; pues, todo el  restante  material probatorio corrobora sus primeras afirmaciones, como se verá  seguidamente”5.   

          Como  se  aprecia,  son evidentes los defectos formales que contiene  el  reproche.  Su  desarrollo  no  se  corresponde  con  la  causal de casación  seleccionada.  Adicionalmente,  el  libelista no es fiel a los fundamentos de la  sentencia,  lo  cual va en contravía del principio de lealtad. Tales razones se  ofrecen  suficientes  para  inadmitir,  como  se decidirá, la demanda objeto de  examen.   

          Es  de  precisar  que no se advierte en el curso de la actuación ni  en  el  fallo  de  segundo  grado vulneración de garantías fundamentales, cuyo  restablecimiento deba la Corte corregir de oficio.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por el defensor de  LUIS  FERNANDO  DA  COSTA, por las razones expuestas en  la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ              MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  JOSÉ  IBAÑEZ  GUZMÁN                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE    PORTILLA                             JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

Permiso  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1  Sentencia del 18 de julio de 2007, radicación 26255.   

2 Auto  del 28 de febrero de 2006, radicación 24783.   

3  Sentencia del 22 de mayo de 2003, radicación 29756.   

4 Auto  del 28 de febrero de 2006 ya citado.   

5 Fl.  94 cd. Tribunal.     

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