28087(01-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28087  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta N° 215   

Bogotá, D.C., primero de noviembre de dos mil  siete.   

VISTOS  

Vencido  el  término  de  traslado a que se  refiere  el  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004  dentro  del trámite de  extradición  del ciudadano colombiano ÁLVARO MORALES MAYA, le corresponde a la  Corte  resolver  la  petición  probatoria  formulada por su defensora de manera  oportuna. El requerido y el Ministerio Público guardaron silencio.   

ANTECEDENTES    Y  CONSIDERACIONES   

1. La Embajada de Estados Unidos en Colombia,  mediante  la  nota  verbal  n°  1326  del  16  de  mayo  de  2007, solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano colombiano  ÁLVARO  MORALES  MAYA,  toda  vez  que en ese país fue formulada la acusación  número  07  Crim. 0197, proferida el 15 de marzo de 2007, en la Corte Distrital  de  los  Estados  Unidos  para el Distrito Sur de Nueva York, contra aquél, por  delitos federales de narcóticos.   

        2.   Con  resolución  del  24 de mayo de 2007, el Fiscal General de la Nación ordenó la  captura  con  fines  de extradición de MORALES MAYA, la cual se logró el 31 de  mayo siguiente.   

3. Mediante la nota verbal n° 2089 del 27 de  julio  de  2007,  la citada representación diplomática formalizó la solicitud  de  extradición  de  ÁLVARO MORALES MAYA, reiterando que éste es sujeto de la  mencionada  resolución  de  acusación,  en  la  cual se le formulan cargos por  delitos federales de narcóticos.   

4.  El  Ministerio  de Relaciones Exteriores  envió  el dossier al del Interior y de Justicia, informando que “por  no  existir  Convenio  aplicable al caso es procedente obrar de  conformidad     con     el    ordenamiento    procesal    colombiano”.  Esta última dependencia remitió el expediente a la Corte, en  donde    se    procuró    porque   el   requerido   contara   con   la   debida  defensa.   

PETICIÓN DE LA DEFENSA  

La  defensora  advierte,  al  comienzo de su  libelo,  que  la  soberanía  colombiana  ha de imperar incluso en contra de los  tratados y convenios internacionales.   

Asimismo,    anota    que   las   normas  constitucionales  de  nuestro país ordenan a las autoridades garantizar la vida  de los asociados   

Ello,  para solicitar de la Corte examine la  posibilidad  de  que  su  prohijado  legal,  a  pesar  de  requerírsele  en  el  extranjero,   continúe   detenido  provisionalmente   en  Colombia,  y  se  adelanten    las    diligencias   judiciales   “por  comisionado,     pues    nuestro    aparato    jurisdiccional    merece    igual  credibilidad”,  ya  que  se  trata de una persona de  edad  provecta,  con antecedentes de infarto cardiaco y operaciones quirúrgicas  en  ambos  oídos,  aspectos que, aunados a la separación de su familia y de su  entorno   geográfico,   podrían   “llevarlo  a  su  deceso”.   

Acorde con ello, solicita la profesional del  derecho se practiquen las siguientes pruebas:   

-Que se oficie a la Clínica de Occidente, en  Medellín,  a  fin  de  allegar  el  resumen  de  la  historia  clínica  de  su  representado   legal,   indagando  si  actualmente  se  le  sigue  allí  algún  tratamiento.   

-Que  se  requiera  a la Clínica Medellín,  sede del Centro, para similares fines.   

-Que se obtenga certificación de la Oficina  de  registro  de  Instrumentos  Públicos  de  Medellín, en la que conste si el  solicitado  en extradición es el propietario o no del inmueble donde residía o  de otro diferente.   

-Que  se  pida de la Secretaría de Salud de  Medellín,  certificar  la  vinculación  de  MORALES  MAYA, al Sistema de Salud  Subsidiado.   

-Que se practique evaluación médico-legal a  ÁLVARO  MORALES  MAYA,  en  aras  de  establecer  si  en  caso  de conceptuarse  favorablemente  su extradición “éste estaría en la  capacidad de soportar la decisión”   

Anexo  a su solicitud probatoria, allegó la  defensora,  en  calidad  de  documentos,  la  remisión  de su representado para  tratamiento  otorrinolaringológico,  en los meses de abril y diciembre de 2004;  y  “epicrisis, el (sic) seis fotocopias a nombre del  (sic)  ÁLVARO MORALES MAYA, de infarto ocurrido en mayo de 2.005”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  Corte  tiene  sentado  que  siendo  los  fundamentos  del  concepto  a su cargo, los que establece el artículo 502 de la  Ley  906 de 2004, esto es, la validez formal de la documentación presentada, la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado, el principio de la doble  incriminación,  la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero,  las  pruebas que soliciten los intervinientes deben conducir a discutir alguno o  algunos  de  tales  elementos,  pues  en  materia  de  extradición la práctica  probatoria  también  se rige por el principio de pertinencia, es decir, que los  elementos  probatorios  deben  referirse,  en  este  ámbito,  a los criterios a  considerar en el concepto.   

Y   es  esta  una  postura  que  permanece  invariable  frente  a  la  solicitud  probatoria  efectuada por la defensora del  requerido,  la  cual  asoma  completamente  impertinente, pues, no se encamina a  desvirtuar  los  tópicos  arriba  referenciados,  sino  apenas  a  advertir del  supuesto  estado  de  salud del solicitado, el cual impediría su traslado a los  Estados    Unidos,    para   afrontar   el   proceso   por   el   cual   se   le  requiere.   

Insiste  la  Corte,  en  que  su competencia  dentro   del   trámite   de   extradición,   que  se  determina  eminentemente  administrativo  y no jurisdiccional, está enfocada, no a decidir si se envía o  no  al  natural  colombiano,  sino  únicamente  a expresar un concepto sobre la  procedencia  de  entregar  o no a la persona solicitada por un país extranjero,  después  de  examinar,  con  criterio  restrictivo,  dada  la  naturaleza de la  función  encomendada,  los  puntos  a que se refiere el artículo 502 de la Ley  906  de  2004,  sin  dejar de considerar que el artículo 35 de la Constitución  Política  en  su  inciso  2º, reformado por el Acto Legislativo N° 1 de 1997,  autoriza  la  extradición  de  colombianos por nacimiento cuando son reclamados  por  delitos  cometidos en el exterior, en los casos en los cuales las conductas  que   los  originan  así  también  se  consideren  en  la  legislación  penal  colombiana1.   

En  providencia  reciente, la Sala ratificó  que  lo  que  demanda  de  ella  el legislador en punto a la extradición, es la  emisión  de  un  “concepto”  y  no  de una “resolución”, al margen del  encabezado   del   artículo   502   del   Código  de  Procedimiento  penal  de  2004.   

Así se pronunció:  

“Al  respecto  bien está precisar, desde  ya,  que  la  legislación penal adjetiva (Ley 906 de 2004), bajo cuya égida se  adelanta  el  presente trámite, a través de las normas que regulan lo relativo  a  “La Extradición”, (Capítulo II del Libro V Cooperación Internacional),  se    hace    referencia    inequívoca   al   vocablo   “concepto”   y   no  “resolución”,  tal  como  fácilmente  surge  del contenido material de los  artículos  492,  499,  500,  501  y 502 que hacen referencia a la intervención  específica de la Corte en esta materia.   

“Y  aunque  es cierto que las previsiones  del  artículo  502  se  consagran  bajo  el  enunciado  de “Fundamentos de la  resolución  que  concede  o  niega  la  extradición”,  no lo es menos que el  contenido  de  la  norma  es  claro  cuando  reitera  la  referencia al término  “concepto”, utilizado en los anteriores preceptos normativos.   

“Si lo anterior es así, como en efecto lo  es,   no   encuentra   la   Sala   que   esa   referencia  insular  al  término  “resolución”,  pueda  tener  la connotación que le atribuye el impugnante,  menos  que por virtud de ella deba propiciarse un cambio de criterio, por virtud  del  cual  la  Corte  no  estaría  llamada  ya a ocuparse exclusivamente de los  puntuales  aspectos  señalados  en el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, sino  de   temas  propios  del  procesamiento  penal  que  se  adelanta  en  el  país  requirente”2.   

Ahora   bien,  clarificado  este  aspecto,  fácilmente  se  aprecia  que  ninguno  de  los medios de prueba que solicita la  defensora  sean  incorporados  o  decretados,  refiere a la validez formal de la  documentación   presentada,   la   demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  el  principio  de  la  doble incriminación o la equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero.   

El  tópico  que  refiere  a  la  edad  del  requerido  y sus presuntos quebrantos de salud, emerge completamente ajeno a los  asuntos  obligados  de considerar por la Corte y debe ser propuesto, ora ante el  Fiscal  General  de  la  Nación,  el  cual,  como  se  dijo  en  auto anterior,  tiene    a   su   disposición  ÁLVARO  MORALES  MAYA,    si  lo  pretendido  es  advertir  del  riesgo  que  corre  su  vida o salud de seguir en  confinamiento  carcelario;  o ya ante el Gobierno Nacional, si el concepto de la  Corte  emerge  favorable  y  lo  buscado es evitar, por las mismas razones antes  reseñadas, el traslado al país requirente.   

En  asunto  similar  al que aquí se debate,  señaló             la             Corte3:   

“2. Respecto al  pedido  de  suspensión  del trámite de extradición, hasta tanto el solicitado  JOSÉ  ORLANDO  BUITRAGO  recupere  sus  condiciones  de  salud suficientes para  afrontar  la etapa de juicio en el Estado solicitante, valga aclarar que ante la  no  vigencia  en  el  ordenamiento  jurídico interno de tratado de extradición  aplicable  entre los Estados Unidos de América y Colombia, las normas previstas  en  el Código de Procedimiento Penal son las que imperan en este procedimiento,  teniendo  en  cuenta  las  previsiones  del  artículo 35 de la Carta Política,  modificado por el Acto Legislativo No. 01 de 1997.   

“Por  tanto,  se  adopta el procedimiento  previsto  para  la figura de la extradición en el Capítulo II de la Ley 906 de  2004,  donde  no  se consagra ritualidad igual o similar al evento expresado por  el  defensor  del  solicitado  para  optar  por  la  suspensión del trámite de  extradición, imponiéndose su denegatoria. Y,      

                                          “3.   En  cuanto  a  la concesión de la detención domiciliaria, por el término que dure  el  trámite  de  la extradición de BUITRAGO ÁNGEL, una solicitud en  ese  sentido  no le corresponde a la Corte resolverla, puesto que el solicitado no se  encuentra  a  su  disposición.  Recuérdese  que  es la Fiscalía General de la  Nación  la  encargada de decretar la captura de la persona requerida tan pronto  conozca  la solicitud formal de extradición, o antes, si así lo pide el Estado  requirente,  permaneciendo  la  persona  capturada  por  su  cuenta hasta que se  resuelva   el   trámite  de  extradición,  quedando  facultada  para  resolver  cualquiera  de  las dos causales de libertad que puedan surgir en el trámite de  extradición de la persona reclamada (Art. 511 CPP).”   

En  otro orden de ideas, bien poco tiene que  decir  la  Sala respecto a la solicitud de que se ordene revisión médico-legal  que    determine   si   el   solicitado   en   extradición    “estaría  en  capacidad  de  soportar la decisión”  que  conceptúa favorablemente respecto de su extradición, por la  abierta impertinencia que ello comporta.    

Algo   similar   cabe   predicar   de  las  certificaciones  que deben expedir la Oficina de Registro Públicos de Medellín  y  la  Secretaría  de Salud de esa misma ciudad, pues, dentro de lo argumentado  por  la  defensora  para  soportar  sus  solicitudes probatorias, nada se indica  acerca  del  presunto  estado  de  pobreza  del  requerido  o  cómo  ello tiene  relación  con  los  factores que debe analizar la Corte para emitir el concepto  exigido por la ley.     

Por las anteriores razones, la Corte negará  las   pruebas   solicitadas   por  la  defensora  de  ÁLVARO  MORALES  MAYA,  y  desestimará los documentos aportados por ella.   

De  otra  parte, como quiera que la Corte no  observa  la necesidad de ordenar pruebas de oficio, dispondrá que una vez cobre  ejecutoria  esta decisión, se dé traslado a los intervinientes por el término  de  cinco (5) días para que aporten alegatos, de conformidad con lo establecido  en el inciso final artículo 502 de la Ley 906 de 2004.   

Finalmente,   aunque  los  documentos  que  registran   los  quebrantos  de  salud  del  requerido,  carecen  de  actualidad  (corresponden  a  los años 2004 y 2005), a fin de preservar sus derechos, copia  de  los  mismos  y de la solicitud de la defensora, se enviará al señor Fiscal  General de la Nación, para lo que estime pertinente.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA,   

RESUELVE  

1. NEGAR las pruebas  solicitadas  por  la  defensora  de  ÁLVARO  MO0RALES  MAYA,  por  las  razones  comentadas  en esta providencia. DESESTÍMENSE también los documentos allegados  por la profesional del derecho.   

2.   ENVIAR  copia  del  escrito  de  la defensora y los documentos  anejos  a  este,  al  señor  Fiscal  General  de la Nación, para lo que estime  pertinente  en  punto  de los supuestos quebrantos de salud del requerido.    

Una  vez  en  firme  la  presente decisión,  córrase  traslado  a  los  intervinientes,  en  Secretaría, por el término de  cinco (5) días, para alegar.   

Contra  este proveído procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO        J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                     JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS            

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS               JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA      

                                     JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 C. S.  de  J.,  Concepto  del  14  de  marzo  de  marzo  de  2007,  Rad.  25.436, entre  otros   

2 C. S.  de J. Auto del 1 de febrero de 2007, Rad. 25.846   

3 Auto  del 3 de octubre de 2007, radicado 28.205     

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