28080(12-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28080   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.170  

Bogotá D.C., doce (12) de septiembre de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca  de los fundamentos  lógicos  y  debida  argumentación de la demanda de casación presentada por el  defensor  de  LUIS  FERNANDO  BELLO CRISTANCHO, contra la sentencia del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca que reformó, en cuanto a la  pena  de  prisión,  la  del  Juzgado Penal del Circuito de Zipaquirá, por cuyo  medio  fue condenado como autor de un concurso homogéneo de homicidio agravado,  en   concurso   heterogéneo  con  hurto  calificado  y  agravado,  y  tráfico,  fabricación y porte ilegal de armas de fuego.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

En      Zipaquirá     (Cundinamarca),  el  19  de  enero de 2007,  cerca  de  las  3:00  p.m.,  unos  taxistas  retuvieron  a  LUÍS FERNANDO BELLO  CRISTANCHO  cuando  conducía  la camioneta de servicio público distinguida con  las  placas  SND-607,  en  cuyo  interior  se  halló una escopeta calibre 16 de  fabricación  artesanal,  toda  vez  que  horas  antes  se  había  reportado la  desaparición   de  José  Álvaro  Triviño,  legítimo  conductor  del  citado  rodante,  quien  en  esa  fecha  había salido a laborar en compañía del joven  D…   A…   G…   T…   (de  14  años),  siendo  el  propio aprehendido, quien llevó a las autoridades a  la  Vereda  Cerro  Negro,  sitio en campo abierto, donde hallaron los cuerpos de  éstos,    ultimados    mediante   disparo   de   arma   de   fuego   de   carga  múltiple.   

El  21  de  enero,  ante  el  Juez Promiscuo  Municipal  de  Cajicá  con función de control de garantías, a petición de la  fiscal   del   caso,   se   realizó  audiencia  de  legalización  de  captura,  formulación  de  la  imputación  e  imposición de medida de aseguramiento, de  detención  preventiva  para  BELLO  CRISTANCHO,  diligencia  en  la  que éste,  asistido  por  su  defensor,  aceptó la atribución de los delitos de homicidio  agravado,  en  concurso  homogéneo,  hurto  calificado  y agravado, y tráfico,  fabricación  o porte ilegal de armas de fuego de defensa personal, descritos en  los  artículos 31, 103, 104-4° y 7°, 239, 240-2°, 241-6° y 9°, y 365 de la  Ley  599  de  2000,  en  armonía  con  la modificación introducida, en materia  punitiva, por la Ley 890 de 2004, artículo 14.   

Con base en la aceptación de la imputación  el  fiscal  presentó  ante  el Juez Penal del Circuito de Zipaquirá escrito de  acusación,  y  el  fallador,  9  de  marzo  de  2007,  en  audiencia, profirió  sentencia  condenatoria  contra  BELLO  CRISTANCHO,  en  calidad de autor de los  delitos  atribuidos  y  libremente  aceptados.  Para dosificar la pena, fijó el  mínimo  para  el  homicidio  agravado en cuatrocientos (400) meses, atendida la  ausencia  de  circunstancias  genéricas  de  mayor  punibilidad,  guarismo  que  incrementó  en doscientos (200) meses por las restantes conductas delictivas, y  definitivamente  impuso  al acusado pena privativa de la libertad de seiscientos  (600)  meses,  monto frente al cual no concedió la rebaja por el allanamiento a  los  cargos, en razón de lo normado en el artículo 199 de la Ley 1098 de 2006,  puesto   que   una   de   las   víctimas   de  los  delitos  era  un  menor  de  edad.   

Como   sanción   accesoria  infligió  al  procesado  la  inhabilitación de derechos y funciones públicas por veinte (20)  años  y  prohibición  de  tenencia  o  porte de armas de fuego por quince (15)  años;  negó  la suspensión condicional de la ejecución de la pena, así como  la  prisión  domiciliaria, en consideración a la magnitud de la pena privativa  de  la  libertad;  y lo condenó a pagar los daños y perjuicios irrogados a los  familiares de las víctimas.   

De la referida sentencia apeló el defensor,  alegando  que  la pena de prisión impuesta fue exagerada, e ilegal la negación  de  la  rebaja  por  allanamiento  a  la  imputación.  El  Tribunal Superior de  Cundinamarca,  tras  la  audiencia  de  sustentación oral del recurso, mediante  fallo  de  20 de abril de 2007, reformó el de primera instancia, precisando que  los  límites  máximo  y  mínimo  que  el  a-quo  observó  en  el  trabajo de  dosificación  de  la  pena fueron acertados, como igualmente ajustada a derecho  la  decisión  de  no  conceder  rebaja  de  pena  frente  al delito del que fue  víctima  el menor de edad, en razón de lo puntualizado en el artículo 199-7°  de la Ley 1098 de 2006.   

Al  respecto  precisó  el  ad-quem  que esa  prohibición  era  únicamente frente al respectivo delito de homicidio, más no  en  relación  con  la  otra  conducta  semejante materializada en José Álvaro  Triviño,  ni  en  cuanto  a  los  punibles  de  hurto  calificado y agravado, y  tráfico,   fabricación   o   porte   ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal.   

En  conclusión,  el  Tribunal tasó la pena  para  el delito de homicidio agotado en el menor de edad, en cuatrocientos (400)  meses,  y  el  incremento  dispuesto  por  las  restantes conductas punibles, es  decir,  doscientos  (200)  meses,  lo  redujo  al cincuenta por ciento (50 %) de  acuerdo  con el artículo 351 de la Ley 906 de 2004. Así, en definitiva, impuso  al  procesado  quinientos  (500)  meses  de prisión y en lo demás confirmó la  sentencia  recurrida,  fallo  de  segundo  grado  contra  el que el mismo sujeto  procesal interpuso recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

Con  base en el artículo 181, numeral 1, de  la   Ley  906  de  2004,  formula  un  cargo,  aduciendo  que  se  incurrió  en  “…ERROR DE HECHO EN LA INTERPRETACIÓN DE LA LEY,  ya  que se omitió la aplicación del artículo 351 de la Ley 906/2004, y se dio  INTERPRETACIÓN  INDEBIDA  DE  UNA  NORMA QUE ESTABA SIN VIGENCIA…”.   

Transcribe,  in    integrum,    los  artículos   2,  13,  29  y       228       de       la      Carta Política de Colombia, citando  al  final de cada uno las normas  concordantes,  y de la misma  manera   reproduce   los  artículos  6  y  7  de  la  Ley  599  de  2000,  y  6  y  35 de la Ley      906     de     2004.   

Luego,         concreta        su        pretensión        solicitando    casar    el   fallo   de  segundo  grado,  por incurrir  el  ad-quem  en  el  error  denunciado  “…al darse  aplicación  al  artículo  199  Nral  7°  de la Ley  1098/2004  que  no  estaba  vigente,  y  por  considerar  la sentencia objeto de  recurso   de   casación   violatoria   del   DEBIDO  PROCESO…    en    la    medida    que…  está  trasgrediendo  los  derechos  fundamentales  de  legalidad,  la  igualdad  y debido  proceso”.   

Subsidiariamente    pide   redosificar   la   pena   teniendo  en  cuenta que el aumento     de     doscientos    (200)    meses    lo    estimó   el  a-quo         únicamente         por    el  hurto    calificado   y   agravado,   y    el   porte   ilegal   que   armas   de   fuego,  mientras       que      para  el doble  homicidio      agravado     fijó     (400)      cuatrocientos    meses,  razón  por  la  que  este  último   guarismo   debe   reducirse  a  la  mitad,  en  aplicación  del  artículo  351 de la Ley 906 de  2004,      y     al     resultado     sumarle  los  cien     (100)     meses    correspondientes  a  los otros punibles, para  obtener  así  un  total de trescientos (300) meses de  prisión como pena a imponer al acusado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1. De acuerdo con lo  establecido  en  la Ley 906 de 2004, artículo 181, el recurso extraordinario de  casación  es  un  mecanismo de control constitucional y legal de las sentencias  proferidas  en  segunda  instancia,  cuyo fin, según el artículo 180 ídem, es  asegurar  la  efectividad  del  derecho material, el respeto a las garantías de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios inferidos a éstos y la  unificación de la jurisprudencia.   

El  carácter  de  control  constitucional y  legal  que se ejerce al fallo de segundo grado mediante el recurso de casación,  es  lo  que otorga a ese mecanismo de impugnación su naturaleza extraordinaria,  lo  cual,  de  todas  formas,  no lo despoja de los requerimientos sistemáticos  necesarios  basados  en la razón y la lógica, con la observancia de las reglas  de  coherencia, precisión y claridad que conducen al cabal entendimiento de los  reparos formulados al fallo de segundo grado.   

Tal  ejercicio  debe  hacerlo  el censor con  sujeción  a  las  reglas que gobiernan la postulación y desarrollo de cada uno  de  los  reproches,  de conformidad con el ámbito de la causal invocada para el  efecto,  so  pena  de que por su incumplimiento el libelo no sea admitido, tal y  como lo dispone el artículo 184 de la Ley en comento.   

Pero  además de los fundamentos de lógica,  de  debida  argumentación  y  de  contenido  de  la censura, es deber del actor  analizar  la  perentoria  intervención de la Corte en aras de cumplir alguna de  las  finalidades  del  recurso,  ya  que  sólo  si  se  advierte  la  imperiosa  protección  o  restauración de un derecho fundamental, al precisarse de fallo,  eventualmente,   es  factible  superar  las  deficiencias  lógico-formales  del  libelo,  adquiriendo  prevalencia  los fines de la casación, con la consecuente  admisión  del recurso, tal y como se encuentra establecido en el inciso tercero  del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

2. En el asunto que  concita  la atención de la Sala, si bien es cierto, el demandante no dedicó un  espacio  para  justificar  por  qué  es forzoso el pronunciamiento de la Corte,  igualmente  es  verdad  que,  a pesar de la ambigua redacción y la utilización  antitécnica  de algunas palabras con las que identifica el vicio que alega, del  desarrollo  del  único  cargo puede aceptarse que le asiste interés, en cuanto  denuncia  la indebida aplicación de normas de derecho sustancial, determinantes  de  la  imposición de una pena privativa de la libertad que no sería la que le  corresponde    al    procesado,    invocando   para   tal   efecto   la   causal  pertinente.   

Sin  embargo,  el  vicio  denunciado, que se  concreta  en  la  aplicación indebida del artículo 199 de la Ley 1098 de 2006,  en  los  términos  que  lo entiende el demandante, constituye una presentación  sofistica  de la realidad jurídica imperante para la fecha de los hechos, en la  medida  que  el  censor  considera  que  la  citada  normatividad, Código de la  infancia  y  la adolescencia, sólo entro a regir hasta el 8 de mayo de 2007, de  conformidad con lo normado en su artículo 216.   

Tal afirmación sólo es parcialmente cierta,  y  en  ésta  radica  la  falacia en que se apoya la pretensión del demandante.   

El Código de la infancia y la adolescencia,  o  Ley  1098  de  2006,  fue  promulgado  el 8 de noviembre de 2006, mediante su  inserción  en  el  Diario  Oficial N° 46.446 de la misma fecha, y acerca de su  vigencia  el  inciso  primero  del  precepto  citado  por  el demandante, es del  siguiente tenor:   

“Artículo     216.        VIGENCIA.  La  presente  ley  entrará  en vigencia seis (6)  meses   después   de   su  promulgación.  Con  excepción  de  los  artículos  correspondientes  a  la  ejecución  del  sistema  de responsabilidad penal para  adolescentes,  los  cuales  se implementarán de manera gradual en el territorio  nacional  empezando  el  primero de enero de 2007 hasta su realización total el  31 de diciembre de 2009.”   

Leído   fragmentariamente   el   precepto  transcrito,  se consideraría que el supuesto fáctico del yerro que denuncia el  actor  aparentemente  sería  verídico,  pero  de  lo  que  no  se  percató el  recurrente  fue  del  inciso  segundo del mismo artículo, el cual fue corregido  mediante  los  Decretos N° 4011 de 14 de noviembre de 2006, y 578 de 2 de marzo  de  2007, por presentar errores mecanográficos.  Su redacción original es  la siguiente:   

“El     artículo     198   relativo   a   los  beneficios  y  mecanismos  sustitutivos entrará en vigencia a partir de la promulgación de la  presente ley.”   

Luego, con la corrección del primero de los  citados Decretos, su texto quedó del siguiente tenor:   

“El     artículo     199   relativo  a  los  beneficios  y  mecanismos  sustitutivos entrará en vigencia a partir de la promulgación de la  presente ley.”   

Finalmente, de acuerdo con el último de los  Decretos  en  mención,  el  contenido  de  ese  inciso  quedó  sustancialmente  idéntico a la primera corrección:   

“El   artículo  199  relativo  a  los  beneficios  y  mecanismos  sustitutivos  entrará  en  vigencia  a  partir de la  promulgación  de  la  presente  ley.” (Negrillas fuera de texto).   

Justamente,  el  artículo 199 de la aludida  Ley,  al que se refiere el inciso segundo del artículo 216 ibidem, es el que el  libelista  reclama  como  indebidamente  aplicado, según el actor, porque no se  encontraba en vigor para la fecha de los hechos.   

La citada regla dispone:  

“ARTÍCULO  199.  BENEFICIOS  Y  MECANISMOS  SUSTITUTIVOS.  Cuando  se  trate  de  los  delitos  de  homicidio  o  lesiones  personales bajo  modalidad  dolosa, delitos contra la libertad, integridad y formación sexuales,  o  secuestro,  cometidos  contra  niños,  niñas  y  adolescentes,     se     aplicarán     las     siguientes    reglas:   

1. (…)  

…  

…  

7.  No procederán las rebajas de pena con  base  en  los  “preacuerdos y negociaciones entre la fiscalía y el imputado o  acusado”,   previstos   en  los  artículos  348  a  351  de  la  Ley  906  de  2004.   

8…  

PARÁGRAFO TRANSITORIO…” (Negrillas fuera  de texto).   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  los  artículos  52  y  53  de  la  Ley  4  de  1913, Código de Régimen Político y  Municipal1,  al  señalarse  en  la  Ley  1098  de 2006, artículo 216, inciso  segundo,  que  los  beneficios  y  prohibiciones  previstos  en el artículo 199  ibidem,  respecto  de  los  delitos allí señalados y cometidos “contra  niños,  niñas  y adolescentes”  comenzaban  a  regir  desde  su  promulgación (el 8 de  noviembre  de  2006),  resulta  indesconocible  que el  punible  de  homicidio  agravado,  consumado  el 19 de enero de 2007 en el menor  D…   A…  G…  T…,  por  el  procesado,  estaba  cobijado  por  la  citada  disposición,  luego es palmario que carece de sustento fáctico real la alegada  violación   directa   de   la  ley  sustancial  por  indebida  aplicación  del  precepto.   

La pretensión que subsidiariamente eleva el  demandante,  además  de que no fue propuesta y desarrollada al abrigo de alguna  de  las  causales  de  casación  para  acreditar  la  configuración  del vicio  susceptible  de enmendar en esta sede, soterradamente esconde la misma finalidad  de  la  aspiración  principal  del  libelista,  es  decir, la inaplicación del  artículo  199  de  la  Ley  1098 de 2006, y que se conceda, indistintamente, la  rebaja  prevista  en  el  artículo  351  de  la  Ley 906 de 2004 para todas las  conductas  punibles que concurren, lo cual no es posible, como lo puntualizó el  ad-quem en el fallo atacado, sin vulnerar el orden jurídico.   

De  acuerdo  con  lo  anterior,  como  es  evidente   que   en  el  presente  asunto  “…no  se precisa de fallo para  cumplir  alguna  de  las  finalidades  del recurso”  extraordinario   de   casación,  la  presente  demanda  no  será  seleccionada  para  estudio  de  fondo,  tal  y  como lo prevé el inciso segundo del artículo 184 de la Ley  906  de  2004, máxime que la Sala no  observa  que con ocasión  del  trámite  procesal  o  en el fallo impugnado, se  haya    configurado  violación  de derechos o  garantías  fundamentales  de  BELLO CRISTANCHO, como  para  que sea necesario el  ejercicio   de   la   facultad   legal   oficiosa   que   le  asiste,    a    fin    de    asegurar   su  protección.   

3.  Finalmente, no  está  demás  recordar  que  contra  la  decisión  de  inadmitir la demanda de  casación,   procede   el   mecanismo  de  insistencia  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  184, inciso segundo, de la Ley 906 de 2004, cuyo  trámite,  de acuerdo con reiterados pronunciamientos de la Sala, está sujeto a  las siguientes reglas:   

a.  La insistencia es un mecanismo especial,  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a la notificación de la providencia mediante la cual la Sala decide  inadmitir la demanda de casación.   

b. La solicitud de insistencia puede elevarse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados  que hayan salvado voto en cuanto a la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido   en   la  discusión  y  no  haya  suscrito  el  referido  auto  de  inadmisión.   

c.  Es facultativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días, y   

d. El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión del libelo.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR  la  demanda de casación presentada en nombre de LUÍS  FERNANDO  BELLO  CRISTANCHO,  de  acuerdo con las razones plasmadas en el cuerpo  del presente proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                                                MARÍA DEL  R. GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                              JORGE LUÍS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                              JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                      JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

             Permiso   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Artículo  52. La ley no obliga sino en virtud de su  promulgación,    y   su   observancia   principia   dos   meses   después   de  promulgada.   

La  promulgación  consiste en insertar la  ley  en  el  periódico oficial, y se entiende consumada en la fecha del número  en que termine la inserción.   

Artículo 53. Se exceptúan de lo dispuesto  en el artículo anterior los casos siguientes:   

1.  Cuando la ley fije el día en que deba  principiar  a  regir,  o  autorice  al  gobierno  para  fijarlo,  en  cuyo  caso  principiará a regir la ley el día señalado.   

2.  Cuando  por  causa  de  guerra  u otra  inevitable   estén   interrumpidas  las  comunicaciones  de  alguno  o  algunos  municipios  con  la  capital  y suspendido el curso ordinario de los correos, en  cuyo  caso  los  dos  meses  se contarán desde que cese la incomunicación y se  restablezcan los correos.     

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