28075(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  28075   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

   Aprobado Acta  No.181   

Bogotá  D.C.,   veintiséis  (26)  de  septiembre de dos mil siete (2007)   

VISTOS  

Se   pronuncia   la   Sala  acerca  de  la  admisibilidad  de  los  fundamentos  lógicos y de adecuada argumentación de la  demanda  de  casación  presentada  por la defensora del procesado LUIS ANDERSON  REYES  LAVERDE,  contra  el  fallo  de  27  de abril de 2007 mediante el cual el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  revocó  la  absolución dictada por el Juzgado  Dieciocho  Penal  del  Circuito con funciones de Conocimiento del mismo Distrito  Judicial,  y  en  su  lugar  lo  condenó  como autor penalmente responsable del  concurso  de  delitos  de  acceso  carnal  abusivo  con  menor  de catorce años  agravado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Desde  abril  hasta  diciembre  de  2004  la  señora  Concepción  Corredor de Haya advirtió el enrojecimiento del ano de su  nieto  menor  de  tres años, D.H.R., (Artículo 47 Ley  1098  de  2006).  A  mediados de enero de 2005 ante la  manifestación  de  éste  acerca de que su tío, LUIS ANDERSON REYES LAVERDE le  molestaba  esa  región, al evidenciar ella nuevamente tal enrojecimiento, el 28  de  febrero  siguiente  llevó al menor a valoración médico legal en la que se  le  determinó  un  eritema  leve  en  los  bordes  del ano y borramiento de los  pliegues  radiados  perianales  de  la  mucosa,  así como hipotonía, hallazgos  compatibles con maniobras sexuales en esa zona.   

El  29  de  diciembre  de  2005 ante el Juez  Cincuenta  y  Cuatro  Penal  Municipal con funciones de Control de Garantías de  Bogotá  se  realizó audiencia preliminar en la cual se legalizó la captura de  LUIS  ANDERSON  REYES  LAVERDE,  ordenada previamente el 13 del mismo mes y año  por  el Juzgado Veintinueve de igual categoría y función. El ente investigador  le  formuló  imputación  por  la posible comisión del delito de acceso carnal  abusivo  con  menor  de catorce años, a la vez, pidió le fuera impuesta medida  de  aseguramiento de detención preventiva. El procesado no aceptó los cargos y  el  juez  consideró  que  no  se  daban  los  requisitos para imponer la medida  cautelar de carácter personal solicitada.   

La   Fiscalía  presentó  el  escrito  de  acusación,  cuya  formulación oral se cumplió ante el Juzgado Dieciocho Penal  del  Circuito con funciones de Conocimiento de Bogotá el 28 de febrero de 2006,  por  el  concurso  homogéneo  y  sucesivo de acceso carnal abusivo con menor de  catorce  años previsto en el artículo 208 del Código Penal, agravado conforme  con  las  causales contempladas en los numerales 2° y 4° del artículo 211 del  mismo  ordenamiento  (la posición de autoridad sobre  la víctima y minoridad de ésta)   

En  la audiencia preparatoria cumplida el 27  de  marzo  de 2006 el Juez negó la práctica de algunas pruebas solicitadas por  el  defensor,  pero  en  virtud  del  recurso  de apelación que el mismo sujeto  procesal  interpuso,  el  Tribunal Superior de Bogotá revocó la decisión el 4  de mayo de 2006.   

Luego  de  la  audiencia  de  juicio  oral  celebrada  el  30  de  noviembre de 2006 en la cual la teoría del caso expuesta  por  el  ente  acusador  y  solicitud  de  alegación  final versaron acerca del  concurso  delictual  objeto de acusación al precisar que los últimos episodios  fácticos  se  dieron en enero de 2005, el Juez profirió fallo mediante el cual  absolvió  al  procesado de los cargos, en consideración a que no había prueba  acerca  de  la existencia del hecho dada la vaguedad del relato de la abuela del  menor  Concepción  Corredor  de Haya quien no precisó si los hechos sucedieron  el  13,  14  o  15 de enero de 2005 y la manifestación del Médico Forense Jhon  Wilvert  Villegas  que  aducía  que  el  borramiento  de pliegues anales podía  obedecer a diferentes causas.   

Impugnada  la sentencia por la Fiscalía, la  audiencia  de  sustentación  del recurso se realizó el 13 de marzo de 2007. El  Tribunal  Superior  de Bogotá mediante fallo de abril 27 siguiente (día en que  también  se  le dio lectura) revocó la decisión y en su lugar condenó a LUIS  ANDERSON  REYES LAVERDE como responsable del delito de acceso carnal abusivo con  menor  de  catorce años, agravado, en concurso homogéneo y sucesivo, a la pena  principal  de  ciento  veinte  (120)  meses de prisión, así como a la sanción  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por igual término. En la sentencia también se le negó el subrogado  penal  de la suspensión condicional de la ejecución de la pena y se ordenó su  captura.   

Contra  el  fallo  de  segunda instancia la  defensora  del  enjuiciado  en la oportunidad prevista en el artículo 183 de la  Ley  906  de 2004, presentó demanda de casación. Acerca de su admisibilidad se  pronuncia la Corte.   

  DEMANDA  

Al  amparo  de  la  causal tercera de casación, por el desconocimiento   

de las reglas de producción y apreciación  probatoria formula siete   

reparos:  

Primer  un  cargo: Error de hecho por falso  juicio de identidad   

Para   la             demandante      el             aspecto   fáctico  tomado por el Tribunal  del    

abuso    sexual    que    relató   el  menor  a  la  Psicóloga          Forense Teresa  Galvis      acerca  de  que  “cuando quedaba  bajo  su  cuidado  Lucho le metía el palo por la cola y lo quema”     difiere    de    la    relación    probatoria    aducida  de la  declaración  de  la  citada profesional cuando   se   anotó   que   el   menor  le  refirió  que            “Lucho” “le baja  los  pantalones,  metía  palo quemaba”,               distorsionando     tal     atestación  ya  que  en  el  juicio  oral  y  público la defensa  aclaró   que   en   el   escrito   de   la   entrevista   de   la  perito  no  aparecía  consignado que el  menor   le   hubiera  referido  que  le  bajaban  los  pantalones,  constituyendo    éste    un      agregado      que la misma testigo aceptó.   

Segundo  cargo:  Error  de  hecho por falso  juicio de identidad   

Denuncia  la tergiversación del testimonio  de  la  abuela  del  menor  Concepción Corredor de Haya por parte del Tribunal,  pues  en  el  recuento  de  los  hechos se indica que desde el año 2004 y hasta  enero  de 2005 aquél había  sido  abusado  sexualmente  por su tío, pero al citar la declaración se indica  que  la  deponente refiere que a mediados de enero de 2005 el niño llegó y sin  estarle       preguntando       le       aseguró       que      “Lucho”  le  molestaba  la  cola con un  palo.   

Tercer  cargo:  Error  de  hecho  por falso  juicio de identidad   

Señala que para el Tribunal el Médico Jhon  Wilverth  Villegas  Bermúdez  afirmó  de manera contundente que de acuerdo con  sus  conocimientos  científicos,  el eritema, la hipotonía y el borramiento de  pliegues   observados  por  él  en  la  zona  anal  del  menor  eran  hallazgos  compatibles  con  maniobras  sexuales,  cuando contrariamente en su declaración  aseveró  que  según  la  doctrina  el  borramiento  de  pliegues  es  hallazgo  frecuente  en  abusos  sexuales  aunque también puede darse por estreñimiento,  que   tratándose  de  tal  borramiento   y  la  hipotonía  la  conclusión  son  huellas  compatibles  con  manipulación  sexual  en  tiempo  superior  a  diez  o  doce  días,  sin  poder  medir  su  frecuencia ni  antigüedad.   

Cuarto     cargo:     Error  de  hecho  por  falso juicio de  existencia   

Para         la  demandante,  el Tribunal omitió la  declaración  de  Concepción  Corredor  de  Haya, ya que en el aspecto fáctico  anotó  que  la  testigo  refería  que  “Lucho le  metía  el  palo  por la cola y lo quema” cuando en  su  atestación  dijo  que  a  mediados  de  enero de 2005 el niño llegó y sin  estarle  preguntando  le  aseguró  que  “Lucho le  molestaba la cola con un palo”.   

Quinto  cargo:  Error  de  hecho por falso  juicio de existencia   

Explica  que el Tribunal concluyó que los  testimonios  de  la  defensa  resultaban impertinentes en relación con el hecho  investigado    y    por    ello   se   desconoció      la      declaración      de      Yerly  Milena  Reyes  Laverde,  madre del  menor,  prueba  que fuera ordenada, practicada y “valorada” en juicio, en la  cual  aseveró  que  su hijo nunca le manifestó haber sido abusado sexualmente,  sino   que   su   tío   lo   había   castigado  con un palo.   

En   este  orden,    considera  la   recurrente   que  la           testigo          sí  se  refirió puntualmente al hecho  en  discusión, pues como vivía con su hijo tenía una posición privilegiada y  convertía  su  atestación  en  pertinente,  conducente  e  idónea,  y  agrega  que  tampoco  el  juzgador  motivó  la impertinencia,  conforme con la exigencia prevista en el artículo  359   de  la  Ley  906  de  2004  para  excluir  la  prueba.   

Sexto  cargo:  Error  de  hecho  por falso  juicio de existencia   

Manifiesta  que la declaración del abuelo  materno  Luis Reyes, también por ser un testigo de la defensa fue calificado de  impertinente  por  el Tribunal, cuando claramente él  daba       cuenta       que       cómo    el   menor   vivía con ellos, a veces lo cuidaba él,  LUIS  ANDERSON,  o  la  mamá  y  que  precisamente  ésta  le  había  dicho al  enjuiciado  que  le  pegara  al  niño en la colita con un palo de guacal, si no  hacía  caso  de  no ir a un sitio en el cual había rosas con espinas y plantas  de    pringamoza   que  le picaban.   

Refuta  así  la  conclusión  del  Tribunal  acerca  de  que  la  posibilidad    que   todo  hubiera  obedecido  a  un  castigo  propinado  al  niño  con una tabla era  apenas  una  apreciación  subjetiva del abuelo y no un hecho de su conocimiento  directo,  por  cuanto  en  criterio  de la  libelista  por  razón de la convivencia,   él  podía  afirmar  lo  que  le  constaba     y    era    la    orden    dejada    por    la    madre,    de  castigar         al         niño.   

Séptimo  cargo:  Error de hecho por falso  juicio  de  existencia      

Denuncia      que     también  bajo  el  argumento  de  la  impertinencia  y sin alguna  motivación          se         omitió  la  declaración  de  María  Elsy  Vargas, tía  política  del menor,  cuando  el  Tribunal  afirmó que la  atestante  se  preocupó  por resaltar las cualidades personales del procesado y  que   sus   hijos,  que  viven   en   la  misma  casa, no se habían  quejado de abusos sexuales por  parte    de    éste,    ya    que   en   criterio   de   la  libelista  la  declarante     era  idónea   por  convivir  con  los  protagonistas  de  los  hechos.   

Por    lo    anterior,   estima  que  el  Tribunal  incurrió  en violación del  artículo  402 de la Ley 906 de 2004  referente  al  conocimiento  personal  de  los hechos por parte del declarante,    pues    el    único  testigo   directo  era  el   menor  el  cual  no fue llevado al juicio oral, sin que se  hubiera  demostrado  su  incapacidad  para  concurrir  al mismo a fin de poder ejercer  el  derecho  de  contradicción.   

Que también se infringió el artículo     380     del    referido  estatuto  relacionado  con la valoración probatoria  en   conjunto,  pues  el  juez  plural  sólo    decidió    con    base    en    los    testigos   de   la   Fiscalía;  la  abuela  paterna,   la   psicóloga  y  el  médico  forense,  ignorando  por           impertinentes         las     declaraciones    de    la    defensa;    la    mamá   del   menor,   el   abuelo   materno   y   la   tía  política.   

Así mismo, señala que se pretermitió lo  dispuesto  en el artículo  404 de la Ley 906 de  2004   cuando   se   concluyó   que   no        se        advertía  algún  interés  por  parte de Concepción Corredor de  Haya  que  la  llevara  a  mentir, ni existía motivo  para   no  creer  en  su  relato,        porque       la       negligente  investigación, lo callado en el juicio y     lo     omitido     por     el  Tribunal,  seguramente  por        no  revisar    los    discos    compactos,       llevó       a       que      no      se      constatara  que  la  citada declarante  sí  tenía  interés en  faltar   a  la  verdad,  puesto  que  en abril de  2004           había          denunciado         a  LUIS  ANDERSON  REYES  LAVERDE  por  presunto  abuso sexual del  menor    pero    luego    desistió   ante       el       Juzgado  Sexto de Menores al aclarar que  todo  obedeció  a  una alteración emocional y que lo observado en el ano de su  nieto se debía posiblemente al desaseo.   

Agrega que por razón de tal desistimiento,  el   Instituto   Colombiano   de   Bienestar  Familiar  restituyó  la  custodia  del  menor  en    su  progenitora,  Yerly   Milena   Reyes  Laverde,   pero  luego  en  el 2005 se produjo el  otro  denuncio  por  abuso  sexual  en contra de LUIS  ANDERSON,    ante    lo   cual   la   madre    del    niño   tuvo   que   irse  a  la  población       de       Cota     para     frenar       las      amenazas   de   su  exesposo,  Orlando          Haya   Corredor  de  quitarle  nuevamente  la  custodia.   

Pone  de manifiesto así que desde   la  separación  de  la  pareja  Haya-Reyes,    se   ha  presentado  una  batalla  ante  varias instituciones, como el        Instituto      Colombiano     de     Bienestar         Familiar,     las     comisarías        y  defensores  de familia, inspecciones  de      policía,  etc., en las que el   punto  en  discusión  ha sido la custodia del menor,  lo  que  en  su  criterio  denota  que Concepción Corredor de Haya no  dijo  la verdad en el juicio acerca  de  que  había  puesto la  denuncia  por  el  abuso  sexual en el 2004 y que  ante  varias  entidades  no    había   obtenido   respuesta   por   exigirle  pruebas  que  ella  no  tenía.   

En  apoyo  de  lo  anterior  anexa  copia  del auto de 16   de   abril   de   2004   mediante  el  cual  el  Juzgado    Sexto   de   Menores    de   Bogotá   cesó  procedimiento  a  favor de LUIS ANDERSON  REYES    LAVERDE    por    el    presunto       abuso       sexual      y      otros      documentos  relacionados   con   los   conflictos  a  que  hace  mención.   

Por      último,     estima  que también el Tribunal violó  el  artículo 381 de la Ley 906 de 2004 relacionado  con  el  conocimiento para  condenar, al tiempo que se dejó de aplicar el  artículo  7°  del mismo ordenamiento referente a la  presunción de inocencia  y al principio in dubio pro reo.   

En  consecuencia,  al  considerar  que  se  necesita   de   fallo   de  casación  para  la  efectividad  del  derecho  material  y  el respeto a las  garantías   de   los  intervinientes,  solicita  a  la  Sala  absolver  a  su  representando de  los  cargos  imputados y           ordenar su libertad inmediata.      

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE    

1.           Precisión inicial   

De   conformidad   con   el  artículo   181   de   la   Ley   906 de 2004,  el  recurso  extraordinario de casación está instituído como mecanismo de control  constitucional  y  legal  de las sentencias de segunda instancia en los procesos  adelantados   por   delitos   cuando   se  afecten  los  derechos  o  garantías  fundamentales,  de  acuerdo  con las causales legal y taxativamente señaladas y  siempre   que   se   satisfagan  los  fines  para  los  cuales  está  previsto:  “la  efectividad  del derecho material, el respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los agravios  inferidos  a  éstos,  y  la  unificación  de la jurisprudencia”.    

Al  estar demarcada la pretensión del   demandante  por  el  carácter  teleológico  de la casación, debe acreditar la  afectación  de  derechos  o  garantías  fundamentales,  además de señalar la  causal  por  la  que  opta  con  el desarrollo adecuado de los cargos que le dan  sustento,  así  como demostrar la necesidad del fallo de casación, so pena que  por  su  incumplimiento  el  libelo  no  sea  admitido, tal y como lo dispone el  artículo 184 de la ley en comento.   

En el mismo orden, el control constitucional  y  legal  de la sentencia de segundo grado le imprime al recurso su carácter de  extraordinario,  de  ahí que no escapen a él los requerimientos metodológicos  necesarios  basados  en  la razón y la lógica con la observancia de las reglas  de  coherencia,  precisión  y claridad que conduzcan al cabal entendimiento del  reparo.   

Por  lo tanto, además de los fundamentos de  lógica,  de  debida  argumentación  y  de  contenido  de  los  cargos, se debe  analizar  la  necesidad  de intervención de la Corte con miras a cumplir alguna  de  las  finalidades del recurso, porque si se advierte la imperiosa protección  o  restauración  de  un  derecho fundamental y por ello precisarse de fallo, se  han  de  superar  las  falencias  técnicas formales adquiriendo prevalencia los  fines de la casación con la consecuente admisión del libelo.   

2.            De la demanda   

Si  bien  la  defensora señala la causal de  casación  al  amparo  de  la  cual  formula  los  yerros de juicio mediados por  errores  de  valoración  probatoria  en  que  dice  incurrió  el  Tribunal, el  desarrollo  que  le  imprime  a cada cargo dista del principio lógico de razón  suficiente  que  conlleva  la  explicación metódica del vicio judicial con una  argumentación que se baste a sí misma.   

Aunque  no incluye dentro de la proposición  jurídica  las  normas de carácter sustancial infringidas por el juzgador, pues  solamente  refiere  las  de  índole  adjetiva  relacionadas con el conocimiento  personal  de  los  hechos  por parte del testigo y la valoración probatoria, es  claro  que  atendiendo su pretensión de absolución para su defendido, denuncia  en  últimas la aplicación indebida de los preceptos que definen y sancionan el  concurso  de  delitos  de  acceso  carnal  abusivo  con  menor  de catorce años  agravado  por  no  sobrepasar  la  víctima los doce años y por la posición de  autoridad sobre ella por los cuales se le acusó y condenó.   

Sin  embargo,  por  efectos metodológicos y  ante  la  innecesaria  escisión  de  los  reparos que formula la recurrente por  error   de  hecho  motivado  en   falsos  juicios  de  identidad,  se  hace  aconsejable  su  análisis  conjunto.  De  la  misma  manera  se  procederá  en  relación  con  los  que  funda  en  un  yerro  fáctico  por  falsos juicios de  existencia.   

La exclusión evidente o indebida aplicación  de  la  ley  sustancial  por  el  desconocimiento  de  las reglas de producción  probatoria   puede   versar   en   errores  de  derecho,  ora  por  falso  juicio de legalidad al apreciar el  juzgador  una  prueba que no cumplió con las reglas legales para su aducción o  producción   al   interior   del   diligenciamiento,   o   en  un  falso  juicio  de convicción por negarle  a  la  prueba  el  valor  demostrativo  que  la  ley  le atribuye o darle uno no  autorizado   legalmente,   en   caso   de  versar  sobre  elementos  probatorios  tarifados.   

También  en  relación    con   las   reglas   de   apreciación  probatoria  puede  incurrir  el fallador en error de  hecho  por  falso  juicio  de existencia   si   al   aprehender   o  contemplar  materialmente  los  elementos  de convicción ignora,  desconoce  u  omite  el reconocimiento de una prueba procesalmente válida, o si  la    supone    o    imagina;   falso   juicio   de  identidad  si  pese a haber sido legal y oportunamente  recaudada,  al  momento de fijar su contenido la distorsiona, cercena o adiciona  en  su  expresión  fáctica  haciéndole  producir efectos que objetivamente no  dimanan  de  ella;  o  falso  raciocinio  al  asignarle  mérito  persuasivo  que  contraría los principios  lógicos,    las    leyes    de   la   ciencia   o   la   las   reglas   de   la  experiencia.   

En  este  caso la tergiversación probatoria  por  falso  juicio  de  identidad  la  defensora la radica en primer lugar en la  valoración  del  dicho  de la Psicóloga Forense Teresa Galvis acerca de que el  menor  le  contó  que  “Lucho”  le  bajaba  los pantalones, hecho que en el  juicio  oral  y  público  por  reconvención  de la defensa fue admitido por la  perito  como una adición de su parte, y aunque la libelista de este modo coteja  la  manifestación  de  la  atestante  con  lo  plasmado  en el fallo, no dedica  espacio  para  argumentar  la  trascendencia  de  tal agregado en la decisión o  cómo  tras  su  eliminación se arribaría a un fallo absolutorio a favor de su  defendido.   

De la misma manera, indica que se desdibujó  la  declaración  de  Concepción  Corredor  de  Haya  cuando ella indicó que a  mediados  de  enero  de  2005  su  nieto  le comentó que su tío “Lucho” le  molestaba  la  colita  con  un palo, pero en el aspecto fáctico se ubicaron los  hechos  desde  el  año 2004, sin embargo, no precisa la impugnante qué efectos  adversos  se produjeron en el fallo y su incidencia en la parte resolutiva de la  decisión para denotar así su contenido de injusticia.   

Sofísticamente aduce que el juez plural tuvo  por  contundente la afirmación del Médico Forense Jhon Wilvert Villegas acerca  de  que  los  hallazgos  en  el  ano  del  menor  eran compatibles con maniobras  sexuales,  ya  que  también  dio  cuenta  que  el borramiento de pliegues puede  obedecer  al  estreñimiento,  cuando  una  revisión  ligera  del fallo permite  advertir  que  el  Tribunal  resaltó  la  manifestación  del  profesional  que  descartó  esa  enfermedad  ante la ausencia de excoriaciones características y  contrariamente  precisó  que  al presentarse también como signo la hipotonía,  dada  la  disminución  de la fuerza con que se contrae el ano, y la separación  de   sus  bordes  de  aproximadamente  cinco  milímetros  eran  evidencias  que  corroboraban la manipulación sexual.   

Así  las  cosas,  la  Sala  concluye que la  precariedad  demostrativa que exhibe la libelista en los tres primeros reproches  en  los  que  denuncia  el  error  de  hecho  por  falsos  juicios  de identidad  desvirtúa la idoneidad necesaria para su admisión.   

En relación con los cuatro reparos restantes  que  funda  en falsos juicios de existencia por no haber considerado el Tribunal  las  declaraciones  de  Concepción  Corredor  de Haya, Yerly Milena Reyes, Luis  Reyes  y  Elsi  Vargas, familiares del menor, también parte la recurrente de un  supuesto  ficticio  toda  vez  que  se  avizora  someramente que sí fueron  judicialmente  valoradas,  sólo  que  no  se  aceptó  la arista con la cual la  defensa pretendía exonerar de responsabilidad al procesado.   

En este orden, la defensora confunde un vicio  de  aprehensión  probatoria  de índole contemplativa, con uno de valoración y  apreciación,  pues  es  diferente  que  el  juzgador  no  tenga  en  cuenta una  probanza,  que  tras  su  valoración  conforme  con  los  postulados de la sana  crítica llegue a su desestimación.   

Efectivamente,  lejos de evidenciar el yerro  de  juicio  en  el  juzgador,  asume  la  defensora  una simple oposición a las  conclusiones  judiciales  y  enfrenta su criterio a la fuerza de convicción del  material  probatorio  especialmente  al hecho relacionado con que el Tribunal no  otorgó  algún  grado  de  credibilidad  a los testigos de la defensa que daban  cuenta  que  la  lesión  anal del menor obedecía a un simple castigo propinado  por  LUIS  ANDERSON  REYES  LAVERDE,  previamente autorizado por su progenitora,  ante  la  evidencia  física  de  las  manipulaciones  sexuales  de  las que fue  objeto.   

De tiempo atrás ha enfatizado la Sala que el  poder  de   persuasión   dado   a   una   prueba   es   tema   ajeno  al recurso extraordinario de casación toda vez que  en  atención  al  sistema  de  apreciación   probatoria,  en  el  cual el  operador  judicial  tiene  cierto  ámbito de discrecionalidad en la valoración  probatoria  que  sólo  encuentra límite en los postulados de la sana crítica,  de  ahí  que  si  el  censor opta por denunciar la irracionalidad en el proceso  intelectivo  del  fallador  debe  demostrar, dentro del yerro fáctico por falso  raciocinio,  que  la  conclusión  judicial  no  fue  coherente  como enseña la  lógica,  que  se alejó de los principios que se aplican en un espacio teórico  específico  propio  de  la observación científica, o que no estuvo acorde con  los  juicios que se forman a partir de comportamientos sometidos a una identidad  circunstancial  que  arrojan las reglas de la vida, ejercicio que no cumplió en  este caso la defensora.   

Igualmente,  resulta vacía y sin fundamento  la  queja que funda la libelista en la pretermisión del artículo 359 de la Ley  906   de   2004  por  no  haber  motivado  el  Tribunal  la  exclusión  de  las  declaraciones  de descargo, por cuanto el precepto está referido con el decreto  de  pruebas  en  la  audiencia preparatoria ante la facultad de las partes y del  Ministerio   Público   de   solicitar   al   juez   la  exclusión,  rechazo  o  inamisibilidad   de  los  medios  de  prueba  que  se  adviertan  inconducentes,  impertinentes,  superfluos  o que estén encaminados a acreditar hechos notorios  o  eventos  que  no requieran demostración, aspecto este que difiere obviamente  del  momento  posterior de la valoración de los elementos de convicción que se  plasma y se fundamenta en el fallo.   

El  reproche  que  marginalmente  realiza en  relación  con  la no comparecencia al juicio oral y público del menor víctima  como  único testigo directo se queda también sin alguna demostración, sin que  tampoco  desarrolle  el postulado que se deduciría acerca de que el fallo sólo  se soportó en pruebas de referencia.   

Encuentra  así la Sala que la recurrente no  sujetó  su  demanda  a  las  exigencias  relacionadas  con  la  postulación  y  demostración  de  los  reparos  y  dado el principio de limitación que rige el  trámite  casacional,  por  el  cual  a  la  Corte  le está vedado enmendar las  falencias  argumentativas  del  libelo,  de  conformidad  con lo dispuesto en el  artículo 184 de la Ley 906 de 2004 se impone su inadmisión.   

3. Superación de los defectos de la demanda   

No obstante lo anterior, en virtud de que la  Sala  advierte  que con el fallo de condena proferido en contra de LUIS ANDERSON  REYES  LAVERDE se pudieron eventualmente quebrantar las garantías del procesado  en  lo  atiente  al  principio de legalidad al estar acreditada la ocurrencia de  una  sola  conducta  punible  acaecida  en enero de 2005, después de que aquél  adquiriera  la  mayoría de edad el 5 de diciembre de 2004, lo que desvirtuaría  la  figura  concursal  imputada,  pues los hechos relacionados con el año 2004,  además  de  no  estar  cobijados  por  el  sistema acusatorio, sobre los mismos  existe  una  decisión  de cesación de procedimiento adoptada el 16 de junio de  2004  por  el  Juzgado  Sexto  de  Menores  en  favor del procesado (la cual fue  aportada  extemporáneamente  por  la defensora para el trámite de este recurso  extraordinario),  se impone superar los defectos de la demanda para ordenar que,  una  vez  ejecutoriada  esta  decisión  y  tramitado  en caso de ejercitarse el  mecanismo  de  insistencia,  según el resultado, retorne el diligenciamiento al  Despacho  del Magistrado Ponente para que de manera oficiosa la Sala se ocupe de  analizar  el  posible  quebranto  del referido principio y se pronuncie sobre el  particular.   

Como  ya la Sala lo ha precisado1,  en caso de  inadmitir  la  demanda  la  Corte puede oficiosamente disponer que se tramite el  recurso  extraordinario respecto de asuntos ya no relacionados en el libelo sino  que  haya  advertido  tengan  relación  directa  con  los fines de la casación  acerca  de  la efectividad del derecho material, el respeto de las garantías de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  inferido a éstos y la  unificación  de  la jurisprudencia, para lo cual no es necesario convocar a las  partes  a  la  celebración de audiencia de sustentación, ni surtir traslado al  Ministerio  Público,  precisamente  por  tratarse  de  un  tema  no advertido o  recurrido por éstos.   

4.                    Precisión final   

         

En  consideración a que contra la decisión  de  inadmisión  de la demanda de casación presentada por la defensa procede el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 186  de  la  Ley  906  de  2004, es necesario precisar que como allí no se regula su  trámite,             la            Sala2  clarificó  su  naturaleza  y  definió  las  reglas  que  habrán  de  observarse  para  su  aplicación, como  sigue:   

4.1.          La insistencia es un mecanismo especial,  ajeno  a  la  naturaleza  impugnatoria  que  sólo  puede  ser  promovido por el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la notificación de la  providencia  mediante  la cual la Sala decide inadmitir la demanda de casación.   

4.2.           La   solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal, ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que  no haya intervenido en la discusión y no haya suscrito el referido auto de  inadmisión.   

4.3.          Es facultativo del Magistrado disidente,  del que no intervino   

en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

4.4.          El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión del libelo.   

En mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1.                INADMITIR            la   demanda            de     casación          interpuesta  por  la   

defensora    del    procesado   LUIS  ANDERSON  REYES  LAVERDE, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

2.          De  conformidad con lo dispuesto en el  artículo  184  de  la  Ley  906 de 2004,  es  facultad del demandante  elevar  petición  de  insistencia en los términos precisados por la Sala en la  presente decisión.   

3.          De  ser  procedente  de acuerdo con lo  anterior,     RETORNAR  las diligencias al Despacho del Magistrado Ponente una  vez  ejecutoriado este proveído y resuelto en el evento de que se interponga el  mecanismo  de  insistencia,  a fin de que oficiosamente la Sala provea acerca de  la  probable  vulneración de garantías fundamentales del procesado, de acuerdo  con lo indicado en esta decisión.   

          Notifíquese       y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                      MARÍA              DEL             ROSARIO             GONZALÉZ             DE  L.                 

AUGUSTO   IBÁNEZ   GUZMÁN                               JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                           JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                                                              JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Cfr. Auto del 5 de julio de 2007. Rad. 27383.   

2  Sentencia del 12 de diciembre de 2005 Rad. 24322     

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